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Nuevas manifestaciones de ex militares en Luanda

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Por Eugénio C. Almeida

Esta mañana, más concretamente hacia el final de la mañana, ocurrió una nueva manifestación, y para no variar, una no autorizada por el GPL (si fuese del partido mayoritario, ni habría necesidad de plantearse cuestionamientos sobre legalidad, pero como no es…),  llevada a efecto por los antiguos militares en retiro que continúan aguardando el pago de sus salarios adeudados, algunos incluso desde el año ¡¡1992!!

Como no estaba autorizada la manifestación, hubo intervención policial, y de acuerdo con las noticias recibidas de la capital de la Kianda había no sólo movimiento y empujones entre los manifestantes, si no que habría habido disparos.

Según parece todo habría comenzado en Maianga (conforme se percibió  por medio de varias informaciones rápidas y algunas con apariencia de seria preocupación que se leían en las redes sociales (facebook) y después confirmadas vía e-mails).

Y la situación debe estar más crítica de lo que se puede especular, como para que el corresponsal de la RTP en Luanda, Paulo Catarro, se haya referido al asunto, luego de la apertura del programa noticioso “Repórter” de la RTP-África…

Pero lo que vale, es que en sus palabras, y contrariando lo que se dice y afirma en  Facebook y en los e-mails que he recibido en los últimos 5 minutos, ya está todo bien y en calma.

No me parece que sea un buen indicio en vísperas de las elecciones presidenciales.

Tal como no fue de buen juicio el comunicado del Estado Mayor relativo a una eventual presencia de fuerzas políticas ¡junto a los ex militares!

Hay mucho dinero en los cofres de la Hacienda Pública, lo suficiente para pagar lo adeudado.  Y por esto mismo, independientemente de quien sean partidarias, las dos antiguas fuerzas están movilizadas por el mismo objetivo: deben ser inmediatamente saldadas sus deudas.

¡Esto sería muy importante para la estabilidad necesaria en vísperas de elecciones presidenciales!

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Diez años de paz en Angola – Entrevista con Orlando Castro

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El próximo 4 de abril, Angola conmemora un aniversario importante: diez años de paz. Los cambios son visibles en el país, pero analistas ven un largo camino hasta que el desarrollo llegue a todos los angoleños.

Tal vez haya sido la guerra colonial una señal de lo que vendría después. Fueron más de tres décadas de conflicto armado entre el Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA), actualmente el partido gobernante, y la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA), mayor fuerza de la oposición.

Angola alcanzó la soñada paz el 4 de abril de 2002 – hace una década. Fue necesario que el líder rebelde Jonas Savimbi, al frente del UNITA, muriese en combate para que se firmase un acuerdo de paz.

Con el fin de la guerra, mucho se avancó.  Se explotan petroleo y diamantes. Se construye.  Se reconstruye. Los angoleños ganaron el derecho de ir y venir, pero todavía necesitan conquistar muchas otras posibilidades, como la libertad de expresión y de manifestarse. Es lo que cuenta a DW África el periodista y analista luso-angoleño, Orlando Castro, en la entrevista a continuación.

“Un período de diez años sin que el lenguaje de las armas sea el que más habla en el país es desde luego un punto muy importante” (Orlando Castro)

DW África: Cuáles son, bajo su punto de vista, las mayores conquistas en estos diez años de paz?

Orlando Castro: Desde luego, la propia paz. “Un período de diez años sin que el lenguaje de las armas sea el que más habla en el país es desde luego un punto muy importante” . Hay un balance positivo en el sentido de la confraternización entre hermanos que estaban desavenidos hace muchos y muchos años.

Desde el punto de vista de la economía del país, se recuperaron muchas de las infraestructuras destruidas por la guerra, principalmente carreteras y puentes. Desde el punto de vista de la construcción civil, estos diez años fueron importantes. Pero sirvieron, al mismo tiempo, para revelar la macrocefalia del poder y de Luanda, porque la Angola real fue olvidada. No se invirtió en fuentes de producción, en fábricas, en escuelas y en hospitales.

Por lo tanto, fueron diez años en que se perdió mucho, satisfaciendo a la clientela de los dos partidos principales, beligerantes durante la guerra, que estaban ávidas de beneficiarse del espólio del conflicto – y que firmaron, por un lado, los acuerdos de paz para dejar de comer mandioca y pasar a comer lagosta, y, por otro lado, el vencedor, en este caso el MPLA, que se aprovechó de la situación de paz para también beneficiar a su enorme clientela sobre todo a través de bienes materiales.

Para el periodista, el crecimiento económico de Angola no llegó a sus ciudadanos porque las inversiones fueron mal distribuidas, quedando todo concentrado en la capital (foto)

DW África: A continuación de la paz, Angola vivió uno de los mayores crecimientos económicos entre todos los países del mundo, alcanzando un crecimiento de más de 20%, en 2005 y en 2007.  A pesar de eso, muchos angoleños continúan viviendo en la pobreza. Como se explica esta falta de “dividendo de la paz” para muchos?

OC: El crecimiento económico de Angola no fue dirigido hacia una de las tesis de Agostinho Neto, que decía que lo principal era resolver los problemas del pueblo.  Eso fue olvidado y el crecimiento económico sirvió sólo para convertir a Luanda en una capital vistosa, para convertir a los que ya eran ricos en mucho más ricos y los que ya eran pobres en mucho más pobres.

Las fuerzas políticas, el gobierno, el régimen de Angola no supo, de hecho, canalizar todo ese potencial económico, todo su crecimiento, para diversificar el crecimiento de los diferentes puntos y regiones de Angola – concentrando todo, o casi todo en Luanda y casi haciendo de Luanda una isla, a parte del resto del país. De ahí el hecho de que cerca del 70% de la población angoleña continúa viviendo en la pobreza.

DW África: ¿Los recursos naturales que abundan en Angola, como el petróleo y los diamantes, son una bendición o una maldición para el país?

OC: En la perspectiva de personas de buena fe, sería una bendición. Porque un país rico, en diez años de paz, podría efectivamente haber hecho muchas cosas buenas. Todo el problema es que es una maldición, por causa de la ambición de los hombres, la ambición de los que están en el poder -y  sobre todo porque están en el poder hace muchos y muchos años.

Nosotros no nos podemos olvidar de que, por ejemplo, el presidente José Eduardo dos Santos, está en el poder hace 32 años sin nunca haber sido electo. Todos sabemos que si el poder corrompe, el poder absoluto corrompe aun más.

El petróleo, los diamantes y otras riquezas que deberían servir en primer lugar para beneficiar al pueblo –  darles educación, casa, empleo, hospitales – no sirvió para nada de eso. Sirvió apenas para solidificar el espíritu megalómano de un clan que está en el poder y que allá se quiere perpetuar.

En Angola, recursos los naturales son una maldición, considera Orlando Castro, “por causa de la ambición de los hombres”

DW África: Se compara el estado de la libertad antes del fin de la guerra y la realidad en los días actuales, ¿cuál es su balance?

OC: Durante la guerra existía una libertad muy condicionada, porque los que eran adeptos al MPLA tenían alguna libertad en el círculo del MPLA y los que eran adeptos a la UNITA tenían esa libertad si estaban del lado de la UNITA.  Finalizado ese conflicto surgió otro conflicto, que es el de intereses.

Por lo tanto, la libertad en el sentido lato, como la libertad de prensa, fue restringida porque el régimen angoleño prefiere ser asesinado por el elogio que salvado por la crítica. Si los angoleños quisieran decir lo que piensan, y si lo que piensan no coincidiera con las reglas del régimen, están visiblemente condenados.

Eso es realmente lamentable, porque Angola estaría mucho más evolucionada y al servicio de su comunidad si se entendiese que la libertad de expresión y de manifestarse es un derecho democrático que cabe a cualquier pueblo.

La guerra civil angoleña terminó hace 10 años, pero fue sustituida por los conflitos de intereses.

DW África: Para los próximos diez años de Angola, ¿cuál sería su deseo?

OC: Temo que la eventual salida de escena del presidente (José) Eduardo dos Santos, si no fuese por una vía democrática, pueda complicar y re encender conflictos antiguos.  En un país que vivió la guerra colonial, después vivió la guerra civil y tiene diez años de paz, diez años más de paz no serán todavía suficientes para solidificar todo ese espíritu pacífico que se espera que se tenga.

Así, sepan los políticos comprender que la libertad de cada uno termina donde comienza la libertad del otro. Si todos entendemos eso, probablemente Angola conseguirá ser un conjunto de personas, un pueblo, una nación, cosa que hoy manifiestamente no es.

Un cambio de presidente, se no fuese por vía democrática, podría “complicar y re encender conflictos antiguos”, afirma el analista.

Autor: João Carlos (Lisboa)
Edición: Cris Vieira / Renate Krieger

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

El jefe de puesto* manda, el cipayo* cumple

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Por Orlando Castro (ALTO HAMA)

Es sólo estar atento. Un día de estos el cipayo que dirige el periódico de Angola va a probar que Jonas Savimbi aún era más criminal de lo que dice el MPLA.

Vamos, por lo tanto a quedar enterados de que fue Savimbi quien preparó las siguientes masacres:

En Luanda, ordenando el aniquilamiento de ciudadanos Ovimbundus y Bakongos, en el cual fueron muertos más de 50 mil angoleños, entre los cuales el vice-presidente de la UNITA Jeremías Kalndula Chitunda, el secretario general Adolosi Paulo Mango Aliceres, el representante en la CCPM, Elias Salupeto Pena, y el jefe de los servicios Administrativos en Luanda, Eliseu Sapitango Chimbili.

La del Pica-Pau, el 4 de junio de 1975, donde cerca de 300 niños y jóvenes, en su mayoría huérfanos, fueron asesinados y sus cuerpos mutilados en el Comité de Paz de la UNITA en Luanda.

La del puente del río Kwanza, el día 12 de Julio de 1975, en el cual 700 militantes de la UNITA fueron bárbaramente asesinados, cerca del Dondo (Provincia de Kwanza Norte), ante la pasividad de las fuerzas militares portuguesas que garantizaban su protección.

La de más de 40.000 angoleños que fueron torturados y asesinados en todo el país, después de los acontecimientos del 27 de mayo de 1977, acusados de ser adherentes de Nito Alves u opositores al régimen.

Las que, entre 1978 y 1986, provocaron que centenares de angoleños fueran fusilados públicamente, en las plazas y estadios de las ciudades de Angola, una práctica iniciada en el día 3 de diciembre de 1978 en la Plaza de la Revolución en el Lobito, con el fusilamiento de 5 patriotas y que tuvo su auge el 25 de agosto de 1980, con el fusilamiento de 15 angoleños en el Campo de la Revolución en Luanda.

La del día 29 de septiembre de 1991, en Malange, donde fue asesinado el secretario provincial de La UNITA en aquella provincia, Lourenco Pedro Makanga, a la que se siguieron muchos otros en la misma ciudad.

La de los días 22 y 23 de enero de 1993, cuando en Luanda se registró una nueva persecución a los ciudadanos angoleños Bakongos, y que resultó en cerca de 300 civiles muertos.

Las de junio de 1994, cuando la aviación bombardeó y destruyó la escuela de Waku Kungo (Provincia del Kwanza Sul), siendo muertos más de 150 niños y profesores.

Las que, entre enero de 1993 y noviembre de 1994, resultaron de los ataques de la aviación a la ciudad de Huambo, a la Misión Evangélica del Kaluquembe y a la Misión Católica de Kuvango, causando más de 3000 muertos civiles.

Los que, entre abril de 1997 y octubre de 1998, en la extensión de la Administración al abrigo del protocolo de Lusaka, resultaron en el asesinato de más de 1200 responsables y dirigentes de los órganos de Base de la UNITA en todo el país.

Recuérdese que en dos dias más harán diez años que álguien dijo: ha muerto el mayor, ahora ustedes iréis a coger café en tierras del norte como contratados*.

Sekulu ese que también decía: “Esse okufa, etombo livala” (prefiero antes la muerte, que la esclavitud).

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**’El cipayo era un soldado indígena, usado por las autoridades coloniales portuguesas para fines de tipo policial en las comunidades rurales nativas. Los hubo en casi todas las colonias portuguesas, también en la India y en Macau, donde habitualmente se destacaban compañías de sipayos africanos (da ahí que, aunque los sipayos puedan haber tenido origen en la India, en el caso portugués eran mayoritariamente negros africanos).

**El ‘jefe de puesto’ era el representante de la administración colonial en las circunscripciones menos desarrolladas y hacía de administrador, autoridad policial, juez, recaudador de impuestos, etc. Eran casi sempre europeos o cabo-verdianos, puesto que eran los colonizados más instruídos y desarrollados, si exceptuamos a los bramanes de la Índia portuguesa (para más información vea http://pt.wikipedia.org/wiki/Posto_administrativo).

Repárese que el ‘jefe de puesto’, aun teniendo una posición fundamental en la administración colonial, era el funcionario de más baja categoría de la jerarquía administrativa y el sipayo le estaba subordinado y cumplía sus ordenes.

**Contratados: Se denominaba “contratados” a la mano de obra regulada por las autoridades coloniales con la complicidad o colaboración de los jefes tribales, en un régimen de trabajo que, en la práctica, se aproximaba mucho a la esclavitud. Ya ad portas del siglo XX la esclavitud, era mal vista por la comunidade internacional, particularmente da O.I.T., a la que Portugal pertencia y a cuyas convenciones estaba vinculado, por lo que los trabajadores eran supuestamente ‘contratados‘ (de ahí su nombre), vale decir, se fingía que ellos trabajaban a voluntad, contratados por los dueños de los campos.

Traducción: Carla Vargas y Bárbara Igor

Notas explicativas: agradecemos la ayuda de nuestros amigos de WORDREFERENCE, por su desinteresado apoyo.

Y no sólo 4 de Febrero, 27 de Mayo…

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Por Orlando Castro (Alto Hama)

Lo dice Kundi Paihama del ministro de los Antiguos Combatientes y Veteranos de la Patria… del MPLA, que la historia de Angola es rica en ejemplos y actos indelebles de heroísmo y valentía protagonizados por millares de patriotas angoleños, de Cabinda a Cunene, y por el sacrificio de los mejores hijos de esta patria.

Si, es el mismo Kundi Paihama que dice: “Duermo bien, como bien y lo que resta en mi plato se lo doy a mis perros y no a los pobres”.  ¿Y por qué no se lo da a los pobres?, se preguntan ustedes, yo también, tal como los millones que todos los días pasan hambre.   No se lo doy a los pobres porque no hay pobres en Angola.  Y si, no hay pobres, pero hay perros…

Si, es el mismo Kundi Paihama que afirma: “Yo semanalmente mando un avión para mis haciendas a buscar dos cabezas de ganado; una para mi e hijos y otra para los perros”.

En cuanto a los angoleños, a los otros angoleños, citando de nuevo a Kundi Paihama, que coman afrecho porque “los puercos también comen y no mueren”.

Al hablar en el acto central del 51º aniversario del inicio de la lucha armada por la liberación nacional, en representación del “querido líder” José Eduardo dos Santos, Kundi Paihama dijo que “es gracias a este heroísmo que celebramos hoy el inicio de la lucha armada de liberación nacional contra el régimen colonial portugués y  lo conmemoramos bajo el lema “Honremos la memoria de nuestros héroes preservando la paz y la democracia”.

De acuerdo con el ministro del afrecho, fue a partir de la inspiración y coraje y determinación de esta acción que se consideró que la vía armada era la única solución para derrumbar el régimen colonial, generalizándose gradualmente en todo el territorio nacional,  generando un amplio movimiento de liberación nacional.

No se si fue a partir de esa inspiración que el MPLA también resolvió matar millares y millares de otros angoleños.

En otra masacre en Luanda, perpetrada por las fuerzas militares y de defensa civil del MPLA, pretendiendo el aniquilamiento del UNITA y de ciudadanos Ovimbundus y Bakongos, fueron muertos más de 50 mil angoleños, entre los cuales el vice-presidente del UNITA Jeremias Kalandula Chitunda, el secretario general Adolosi Paulo Mango Alicerces, el representante en la CCPM, Elias Salupeto Pena, y el jefe de los Servicios Administrativos en Luanda, Eliseu Sapitango Chimbili.

En la  masacre de Pica-Pau, el 4 de Junio de 1975,  cerca de 300 niños y jóvenes, en su mayoría huérfanos, fueron asesinados y sus cuerpos mutilados por el MPLA, en el Comité de Paz de la UNITA en Luanda.

En la masacre del Puente del río Kwanza, el día 12 de Julio de 1975, 700 militantes de la UNITA fueron bárbaramente asesinados por el MPLA, cerca de Dondo (Provincia de Kwanza Norte), delante de la pasividad de las fuerzas militares portuguesas que garantizaban su protección.

Más de 40.000 angoleños fueron torturados y asesinados por el MPLA en todo el país, después de los acontecimientos del 27 de Mayo de 1977, acusados de ser partidarios de Nito Alves u opositores al régimen.

Entre 1978 y 1986, centenas de angoleños fueron fusilados públicamente por el MPLA, en las plazas y estadios de las ciudades de Angola, una práctica iniciada el día 3 de Diciembre de 1978 en la Plaza de la Revolución en Lobito, con el fusilamiento de 5 patriotas y que tuvo su auge el 25 de Agosto de 1980, con el fusilamiento de 15 angoleños en el Campo de la Revolución en Luanda.

El día 29 de Septiembre de 1991, el MPLA asesinó en Malange al secretario Provincial de la UNITA en aquella Provincia, Lourenço Pedro Makanga, a la que se siguieron muchos otros en la misma ciudad.

Los días 22 y 23 de Enero de 1993, el MPLA desencadenó en Luanda la persecución a los ciudadanos angoleños Bakongos, asesinando cerca de 300 civiles.

En Junio de 1994, la aviación del MPLA bombardeó y destruyó la Escuela de Waku Kungo (Provincia de Kwanza Sul), habiendo muerto más de 150 niños y  profesores.

Entre Enero de 1993 y Noviembre de 1994, la aviación del MPLA bombardeó indiscriminadamente la ciudad de Huambo, la Misión Evangélica de Kaluquembe y la Misión Católica de Kuvango, habiendo muerto más de 3.000 civiles.

Entre Abril de 1997 y Octubre de 1998, en la extensión de la Administración al abrigo del protocolo de Lusaka, el MPLA asesinó más de 1.200 responsables y dirigentes de los órganos de Base de la UNITA en todo el país.

Por alguna razón, el día 24 de Febrero de 2002 alguien dijo: “sekulu wafa, kalye wendi k’ondalatu! v’ukanoli o café k’imbo lyamale!” (murió el más viejo, ahora iréis a recoger café en tierras del norte como contratados.)

Sekulu  ese que también decía:  «Ise okufa, etombo livala» (Prefiero antes la muerte, que la esclavitud).

Traducción:  Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)