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Kenia, territorio en libertad

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En el este de África hay una nación llamada Kenia. Antes de ser territorio colonial eran extensiones de tierra habitadas por distintos grupos indígenas de origen Bantu, algunos de tradición nómada y otros sedentaria. Hay gente de lago, de mar, de río, de desierto, de sabana y de montaña. A pesar de tener ciertos rasgos comunes en cuanto a su cosmovisión, cada uno de estos grupos tiene una cultura particular y no siempre han coexistido pacíficamente.

…..Hacia las últimas décadas del siglo XIX, las puertas del corazón de África se abrieron ante los ávidos imperios europeos; Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Portugal, Bélgica y en menor proporción España, comenzaron a repartirse el continente.

…..En 1949 un misionero y filántropo inglés llamado Livingstone, emprendió una expedición hacia el sureste del continente africano en busca de la fuente de nacimiento del río Nilo. Desde su partida hasta su fallecimiento, en 1873, Livingstone develó a los ojos europeos que el corazón de África que se creía desierto tenía la riqueza de grandes lagos, así como una ruta de comercio de esclavos, establecida entre los swahilis de la costa oriental y el sultanato otomano de Zanzíbar.

…..El excursionista Speeke, en 1862, descubrió que la boca del río Nilo era el lago Victoria, en el occidente de lo que hoy es Kenia, cerca de la frontera con Uganda. En esencia, la expedición de Livingstone fue la que exhortó al Imperio Británico a adentrarse a esas nuevas áreas del continente, que se presentaban estratégicas para nuevos mercados. El misionero promovió que en África se emprendiera una cruzada de las tres “c”: civilización, cristianismo y comercio.

La repartición de África

Con el propósito de aprovechar la ruta comercial de los esclavos, los británicos construyeron un ferrocarril que comunicaba la costa del Océano Índico con lo que hoy es Uganda. Conforme se conoció la riqueza natural africana y el potencial de la tierra para el cultivo de café y té, fue cobrando importancia y atrajo colonos europeos.

…..Las investigaciones científicas también valoraron la diversidad del mundo animal y vegetal de la sabana. Fue entonces que la zona del este africano fue repartida entre Alemania e Inglaterra. Los límites geográficos de Kenia se marcaron y se decidió que el Klimanjaro sería la frontera con Tanzania, el lago Turkana el límite norte con Etiopía y, al oeste, el lago Victoria marcó el linde con Uganda. Así, limitada por una montaña, dos lagos y un mar, se conformó una colonia llamada Kenia, que tras un movimiento guerrero, obtuvo su independencia en 1963.

…..Una vez que Kenia se conformó como nación en 1963, a todas las etnias se les enmarcó en un mismo territorio: se les dijo que tenían que convivir, que ahora se llamarían kenyanos, que debían honrar a una bandera, regirse bajo las mismas reglas y obedecer a un presidente sin importar su origen tribal.

…..Frente a la diversidad de lenguas, el swahili* y el inglés se declararon idiomas oficiales. Estos se volvieron los códigos comunes para la educación, el comercio, la política y los medios de comunicación. Sin embargo, cada grupo mantiene su lengua particular. Kenia se ha enfrentado al reto de que la diversidad es muy amplia y la idea de nación se complica.

*El swahili es una lengua que nace en las costas del mar índico. Cuando los territorios que hoy conforman Kenya y Tanzania pertenecían al Imperio Otomano el swahili se convirtió en lengua común; es una composición de raíz bantú con vocabulario árabe, portugués y alemán.

Tras el pretexto de un tren…

Tras la construcción de la línea ferroviaria que unió la costa del Océano Índico con el interior del continente africano, Nairobi, capital keniana, cobró importancia como una estación estratégica del tren y con el tiempo comenzó a crecer. Se convirtió en el punto de encuentro de mercados así como en el centro de operaciones del gobierno colonial.

…..Hoy en día, en las calles y en los colegios de Nairobi, predominan ciudadanos de las distintas etnias: indios de distintas religiones, en cuyas manos está el mayor porcentaje del comercio y son la segunda o tercera generación en Kenia. Hay también una comunidad amplia de kenianos descendientes de colonos británicos, quienes en ocasiones pretenden revivir patrones de ese periodo.

…..Debido a que hay dos sedes de Naciones Unidas, PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) y HABITAT (Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos); y dada la importancia de su diversidad natural y cultural, Nairobi es una ciudad receptora de personas de todo el mundo, aunque predomina la gente proveniente del Golfo Pérsico y de Asia. También hay muchos europeos y uno que otro latinoamericano; de estos últimos, la mayoría son misioneros.

…..Esta urbe, como cualquier otra, es receptora de inmigrantes del medio rural. Pero en Nairobi hay poca industria, el Producto Interno Bruto de Kenia depende de la producción del té, el café y la afluencia turística que viaja, fundamentalmente, a visitar en safari la vida salvaje de las reservas naturales.

La Kenya natural

Aún hay un alto porcentaje de gente que vive de acuerdo a su economía tradicional, tal como lo hacen los nómadas pastores. Pero las condiciones de la naturaleza no siempre son favorables, y éstas se trastocan conforme se construye infraestructura o se abren las fronteras a nuevas formas de vida. Al salir de Nairobi, uno se pierde en un mundo de inmensas extensiones de tierra donde es poco común encontrar distritos con infraestructura contemporánea.

¿Quiénes colaboran con proyectos de desarrollo?

Organismos internacionales como el PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) o HABITAT han buscado proyectos para el desarrollo de las comunidades. Pretenden que todos tengan acceso a la educación, electricidad, agua potable y a los centros de salud. Pero el proceso ha sido lento. En este trabajo también han labrado un camino importante comunidades religiosas musulmanas, cristianas y católicas.

…..Desde la expedición de Livingstone y su llamado a la cruzada de llevar la cristiandad al continente africano, la evangelización ha participado de modo activo en el devenir de Kenia; algunos han intentado implantar modelos de desarrollo occidentales y suelen considerar muchos aspectos tradicionales como un obstáculo para el bienestar. Algunos son promotores de la migración a las ciudades y otros promueven el estudio de nuevos oficios. Dada la fuerte presencia árabe en el este de África, el Islam ha sido la religión más difundida y con mayor presencia económica en hospitales e infraestructura civil.

…..Las empresas de evangelización han jugado un papel primordial en el devenir de Kenia. El Islam ha sido la religión más aceptada, le sigue el cristianismo y por último el catolicismo. Cada una ha destinado inversión y trabajo para programas de desarrollo e infraestructura, aunque son cuestionables las transformaciones culturales que las tres religiones han ocasionado.

Alternativas para subsistir

Una de las razones para la diversidad cultural que tiene Kenia, es su variada composición climática: hay sabana, desierto, bosques, colinas de clima frío y costas. La región de la sabana se conserva fundamentalmente como parques naturales, que se sostienen del turismo fundamentalmente. Los grupos étnicos que viven en ellos han mantenido su vida tradicional, aunque es creciente la cantidad de migrantes hacia otros distritos; principalmente a Nairobi, donde aprenden el swahili e inglés.

…..La oferta de empleo suele ser en los sectores de servicios o como obreros. Quienes viven en tierras cultivables, conservan este oficio ya sea en tierras propias o como jornaleros de grandes propietarios. La pesca y el comercio son fundamentales para la economía del país y, sobre todo, para las comunidades que viven en las costas lacustres y marinas. La gente de la costa también ha encontrado alternativas de desarrollo en la afluencia turística.

Alternativas para el desierto

Pero la gente de las zonas áridas del norte, como el distrito de Isiolo, se ha enfrentado a otros problemas de incorporación con las nuevas dinámicas del mercado. En el norte de Kenya, habitado por grupos nómadas, la subsistencia se daba básicamente a través del trueque con ganado y la pesca en el lago Turkana. Pero las tierras en esta región han comenzado a ser vendidas. Por los procesos de construcción de carreteras y establecimientos de hoteles o el paso de los automóviles ha cambiado el clima de la región y las formas de subsistencia se han complicado.

…..En el distrito de Isiolo, en el noreste de Kenia, se han conformado grupos de ayuda para llevar a cabo proyectos de desarrollo. Existe un Comité de Desarrollo para el Distrito, el cual está encargado de coordinar las actividades de desarrollo y de servir como comité aprobatorio de cualquier iniciativa gubernamental o no. Hay 17 ONG´s trabajando, entre las que destaca la Diócesis católica, que es la que lleva más años en el lugar.

La Iglesia católica participa en el apoyo a la mujer

La Diócesis católica del Distrito de Isiolo es un ejemplo actual de la influencia que ha tenido la Iglesia en la subsistencia tradicional de las comunidades y en especial el rol de las mujeres. Los papeles sociales siempre han estado bien definidos, en la mayoría de las comunidades la mujer tiene un papel primordial en el trabajo físico: son campesinas, construyen las casas, preparan el alimento, entre otras labores. Pero el comercio, las decisiones políticas y la guerra han sido tareas dominadas por el género masculino.

…..En el 2002 la Diócesis del Distrito de Isiolo promovió microcréditos para las mujeres de familias nómadas, con el fin de que éstas se aventuren a aliviar la pobreza con el comercio del ganado. Hoy en día hay dos grupos, cada uno compuesto por 30 mujeres: éstos han tenido éxito y venden de 13 a 20 cabezas de ganado a la semana.

La administración del crédito

Estas mujeres dicen trabajar con el fin de proveer productos básicos a sus familias, así como de cubrir las cuotas escolares. Para obtener fondos se organizan entre ellas en una entidad de una cuenta de préstamo revolvente a la que le llaman “rondas de felicidad”. El modo organizado como condujeron este negocio promovió que se les diera un préstamo de 100 mil shillings kenianos*. Hoy en día se ha pagado el 85% del préstamo y una mujer del grupo dice que la comunidad ahora puede pagar escuela, vestimenta y alimento para la familia.

*Equivalencia 1 US dólar = 75 Shs (V-2004).

¿Cómo se organizan?

Cada cuatro días, las mujeres compran ganado barato local y contratan gente que les ayude a transportarlo a los mercados más dinámicos en áreas aledañas donde pueden ganar más dinero. Para ir a revender, el grupo vota para elegir un representante. Quien es elegido para ir a vender se embolsa 4 mil shillings y el resto de las ganancias se va al fondo común. Entonces el grupo decide cuánto se ahorra y cuánto se destina a pagar el préstamo.

Trabas para el éxito.

Los mercados de ganado están a miles de kilómetros de distancia de Nairobi. Hay un costo por el pago de quien transporta el ganado. Se corre el riesgo de que los animales salvajes ataquen la mercancía. El mercado ha apelado para que se revivan los sistemas de comercio de ganado, por lo que las comunidades solicitan que se establezcan mercados en puntos estratégicos de áreas marginales, con el fin de reducir el riesgo del ataque de ladrones y animales salvajes, así como el costo de transporte.

…..Estos mercados podrían atraer a marchantes de áreas lejanas, como las ciudades de Nairobi y Mombasa. El incremento en las ventas persigue el objetivo de que las mujeres puedan dedicarse a otros sectores de la economía, como abrir hoteles o casas para alimentar a los hombres de negocios que se acercan a estas zonas. Además de potenciar la economía de las mujeres y motivarlas para otras formas de subsistencia, a las empresas a mediana escala les han proporcionado cierta independencia de sus maridos en términos de provisión de productos básicos, con lo que se trastocan formas tradicionales de relación social.

Los roles cambian

La transformación de los roles trae consigo nuevas generaciones que se enfrentan a las formas tradicionales, las cuestionan y a veces las cambian. Existe un rechazo a la economía y a las formas heredadas, comienza a haber una adopción de nuevos valores y modelos de futuro.

…..Los proyectos de alternativas económicas para el desarrollo de una sociedad pueden ser una solución, pero los modelos no deben ser transportados de una cultura a otra sin anteponer un análisis político, cultural y económico. La esencia cultural de los pueblos es también motor de desarrollo y su destrucción implicaría un empobrecimiento irreversible para el mundo. Los microcréditos para un desarrollo sustentable han demostrado que son una muy buena alternativa para la independencia económica de algunas mujeres kenianas, así como un estímulo para los ingresos de la familia. Pero los programas económicos que se implementan deben conllevar una reflexión sobre los valores que fundan y resguardan la identidad de cada cultura.

FAMILIAS DE IDIOMAS

REF: KENIA, NACIÓN EN MOVIMIENTO

Gentileza de nuestro amigo y colaborador Carlos Souza (Brasil/RJ)

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África es un continente tan próximo como desconocido

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Por Rosa Martínez

13/02/2012

“Debemos abandonar la idea de que poco a poco sea sinónimo de ociosidad o de poca predisposición por trabajar, puesto que es al contrario. Si en algún lugar del mundo he visto que se trabaja, o que las cosas todavía se hacen con eficiencia y diligencia, es en África.”

“A los pies de la Gran Falla del Rift, ante los conocimientos y la sabiduría de un cazador recolector hadzabe o de un ganadero masai, los analfabetos somos nosotros”, escribe el arqueólogo Jordi Serrallonga, miembro del Grupo de Estudios de Evolución de los Homínidos y otros Primates de la UB, en su último libro, “África en 10 palabras. Mi manual de supervivencia en la jungla de asfalto”. Experto en la búsqueda de los orígenes humanos, divulgador y guía científico, Jordi Serrallonga nos plantea un viaje al continente africano mediante diez palabras clave de origen suajili, la lengua franca que se habla en muchos países que atraviesan la Gran Falla del Rift, desde el mar Rojo hasta Mozambique.

Empezamos con una palabra amable: asante, que en suajili quiere decir ‘gracias’.

¿Compartimos el mismo concepto sobre la gratitud y la generosidad que un guerrero masai?

En otros tiempos, tanto en nuestros pueblos como en los barrios de las grandes ciudades, existía el mismo concepto de gratitud. Pero creo que hoy en día en la jungla de asfalto hemos perdido el sentido auténtico de la palabra gracias. Hemos abandonado el altruismo y el espíritu de cooperación que, hace millones de años, en los bosques y en las sabanas africanas, hicieron posible el éxito de la línea evolutiva de los homínidos. Por el contrario, somos egoístas e individualistas. Sin ir más lejos: en África un regalo se ofrece sin pretender recibir ninguna compensación; en nuestra casa, en cambio, muchas donaciones benéficas todavía buscan ventajas fiscales o el reconocimiento público.

«África volvió a congraciarme con el saludo con el que me educaron mis padres», dice usted. En la sabana africana, el viajero recupera la esencia del saludo ―un jambo― entre desconocidos.

¿También hemos perdido eso, en nuestro mundo de asfalto y cemento?

Le explicaré una anécdota que tuvo lugar en Tarangire (Tanzania). Hacía de guía de un grupo de expedicionarios naturalistas y nos habíamos parado para recuperar fuerzas mientras veíamos una gran familia de elefantes. Solos, en medio de la naturaleza, apareció otro grupo de Homo sapiens forastero. Ni nos miraron, y menos aún respondieron a nuestro saludo. Entonces, uno de mis asistentes locales me dijo: «Profesor, ¿por qué los blancos (wazungu) no os saludáis?» En efecto, en África es impensable no saludarse, ni entre conocidos ni entre desconocidos. Y yo hago lo mismo: me gusta saludar aunque la persona que te encuentres en el ascensor (un académico rival o un vecino problemático) evite hacerlo.

Pole sana (‘lo siento mucho’) es más que una disculpa. Implica una mirada de respeto, de empatía hacia el otro. Desde el punto de vista evolutivo, ¿qué papel han tenido estos sentimientos en el linaje de los homínidos?

Richard Dawkins, con su libro El gen egoísta, provocó a la comunidad científica con la metáfora sobre el deseo de sobrevivir de nuestros genes —el impala macho no salta ante el león por altruismo (no intenta salvar a una hembra de su harén), sino que demuestra que es fuerte y ágil. Pero Dawkins, y los que trabajamos en el mundo de la evolución, vemos que el altruismo y la empatía fueron herramientas esenciales en la supervivencia de los ancestros. Hace muchos años que estudio a los hadzabe, una etnia de cazadores recolectores africanos que viven en pequeños grupos nómadas con una tecnología propia del paleolítico, y la clave de su existencia son las estrategias cooperativas.

Cuando habla de la mama (‘mujer respetable’), hace una revisión de la hipótesis del hombre cazador y del contrato sexual como base de las sociedades más primitivas. ¿Qué le ha revelado el estudio de la cultura hadzabe sobre este mito?

Convivir con los hadzabe me ofrece la gran oportunidad de estudiar un modelo vivo de economía humana predadora eludiendo los péndulos teóricos. Durante mucho tiempo, nuestras interpretaciones sobre los pueblos cazadores recolectores del pasado se habían basado en las modas e ideologías de cada época. Por ejemplo, tras las grandes guerras mundiales (con el trasfondo de la violencia), y con las academias dominadas por hombres, se le otorgó un papel relevante al macho cazador.

Pero los hadzabe nos demuestran que eso no es así: los hombres, efectivamente, cazan, pero las mujeres — recolectoras de vegetales— aportan entre el 80 y el 85 % de la dieta del grupo.

Pole pole (‘poco a poco’) parece la mejor directriz para un caótico día de estrés e imprevistos en la jungla de cemento. ¿Aún identificamos el ritmo más pausado de África con la lentitud, la falta de eficiencia?

En África todo parece que vaya poco a poco, pero no es así, es solo un tópico y una ilusión (el sol también parece moverse lentamente desde nuestra percepción terrestre). No deberíamos confundir la parsimonia y el ritmo constante, pero tranquilo, con la extensa e inexacta opinión de que nada evoluciona o funciona en este continente. En pocas palabras, debemos abandonar la idea de que poco a poco sea sinónimo de ociosidad o de poca predisposición por trabajar, puesto que es al contrario. Si en algún lugar del mundo he visto que se trabaja, o que las cosas todavía se hacen con eficiencia y diligencia, es en África. Somos nosotros los que quizá vayamos demasiado deprisa: ¿dónde está nuestro trabajo bien hecho?

Charles Darwin no pisó nunca África, pero en su obra The Descent of Man (1871), señalaba este continente como la cuna de la humanidad. Cuesta mucho, dice usted, reconocer nuestro vínculo de sangre con África. ¿Ha encontrado alguna explicación?

Le diré que, todavía hoy, algunos de mis alumnos universitarios, o de los asistentes a mis conferencias, me preguntan si es cierto que la cuna humana es africana. Cuando ya habíamos superado la oposición social y académica a las ideas novecentistas de Darwin, o al encuentro de homínidos fósiles africanos del siglo xx, ¿por qué renacen estas dudas? Por un lado, sabemos que África es un continente tan próximo como desconocido, pero también se debe al hecho de que algunos colegas presentan el hallazgo de nuevos homínidos y primates fósiles en Europa como si fueran nuestros eslabones más antiguos. Vigilemos los juegos de palabras, solo confunden a la opinión pública.

«La historia de la humanidad es el viaje más bello que podamos imaginarnos», dice en el libro. Los grandes viajes —safari, en suajili— nacen con unos homínidos intrépidos, los primeros exploradores de nuevos continentes. ¿Por qué migraron los primeros homínidos africanos?

No disponemos de una máquina del tiempo para visitar el pasado —hace más de un millón y medio de años— y observar la conducta migratoria de nuestros ancestros desde África hasta Euroasia. Ahora bien, si estudiamos la naturaleza que nos rodea, veremos que uno de los motivos del viaje animal —y, en consecuencia, también humano— es la necesidad de sobrevivir. Los primeros homínidos eran predadores nómadas, se movían por el territorio en busca de sus recursos, y en algunos de estos viajes, al llegar a tierras poco ricas, quizá se vieron obligados a cruzar pasos de agua que hoy nos parecen insalvables. Como primates exploradores que somos, seguro que la curiosidad también tuvo su papel.

Las diez palabras del libro son un regalo de África hacia nosotros. De nuestra cultura, ¿qué palabra mágica escogería como ofrenda al continente africano?

La palabra sonrisa. Cuando hice mi búsqueda personal en África oriental, cuando acompaño a equipos de científicos o cuando guío grupos de expedicionarios interesados por la arqueología, la paleontología, la zoología o la etnología africanas, todos, desde un masai hasta un warusha, me saludan con un jambo (‘hola’) y se despiden con un tutaonana (‘hasta luego’). Todos ellos lo hacen siempre con una sonrisa dibujada en los labios. Un gesto tan automático que dudo mucho de que sean conscientes de él. Por eso, ante la inexistencia de un espejo cada vez que te saludan o se despiden de ti, quiero que adopten una palabra nuestra (sonrisa), que no pronuncian pero sí expresan cada día.

Jordi Serrallonga, arqueólogo e investigador de la Universidad de Barcelona

Localización:Cataluña
Fuente: UNIVERSIDAD DE BARCELONA -WEBISLAM

Gentileza de nuestro amigo y colaborador Carlos Souza (Brasil/RJ)