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Esclavitud y Africanía: Las convergencias bantú registradas en las Américas y el Caribe

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Por Simão Souindoula

Es con gran realce que se delínea hoy, luego de persistentes esfuerzos emprendidos a nivel del Centro Internacional de las Civilizaciones Bantú de la Universidad madrileña de Alcalá de Henares, con el tenaz africanista congolés Luis Beltrán, y de la Universidad amazónica de Rodonia, con el veterano lingüista belga Jean Pierre Angenot.

Esos empeños se realizan tras uno de los períodos de desplazamiento humano ultra marino, de entre los más significativos de la historia de África y que se consubstanció en la instalación masiva de millones de sus habitantes en América y el Caribe.

Esta migración forzada provocó, naturalmente, el enraizamiento de expresiones culturales negras que el célebre etnólogo cubano Fernando Ortiz designo por “africania”.

Una de las orientaciones tomadas, traspasó este concepto de ligación genérica y la identificación de las culturas de origen.

Es así que teniendo en cuenta las condiciones de reagrupamiento y embarque de los cautivos y del poblamiento particular de África central, oriental y austral, fueron establecidas adhesiones a la cultura bantú.

Evidenciaremos en este esbozo de estudio, la necesidad, como en el continente de origen de la aplicación del método comparativo en las sobrevivencias de las expresiones culturales de los “Atu” y destacaremos su importancia, convergente para el Nuevo Mundo.

Tentativas comparadas.

Uno de los ensayos emprendidos en este sentido, publicado en 1982 en Bogotá en el contexto de la creación del CICIBA, fue el del colombiano Nicolás del Castillo, antiguo embajador de su país en Costa de Marfil, en su notable obra “Esclavos negros en Cartagena y sus aportes léxicos”.

La institución establecida en la capital gabonesa se precia de publicar, dos años después, un resumen de este trabajo en su revista científica y cultural “Mantu”.

Dentro de las concordancias bantú puestas en relevo, en su ejercicio de lingüística comparada, el investigador latinoamericano indica el termino guandu, guandul (Cajanus indicus(L) Spreng).

Las comunidades de raíz bantú perpetuarán la misma palabra en el continente y en el conjunto insular.

  • Guandu en los vecinos Brasil y Colombia
  • Guandu en Costa Rica
  • Guadul en Cuba, Puerto Rico y en la República Dominicana.

Se trasluce de esos datos que el término de origen bantú (kikongo) “wandu” (yerbas) fue conservado, salvo inexplicablemente en la parte occidental de la antigua “Española”, el actual Haití, donde ésta muy apreciada planta leguminosa es conocida como “Pois Angole” y Pois Congo”.

Las poblaciones de esta parte de la isla caribeña privilegiaron el origen de esta variedad de frijol, alimento tradicional del septentrión de nuestro país.

En efecto, la preciosa “Relatione di Reame di Congo…” del italiano Filippo Pigafetta y del portugués Duarte Lopes, publicada en Roma en 1591, una de las primeras fuentes escritas sobre nuestra historia confirma que esta “kassa” era uno de los alimentos base en esta región, en los siglos XVI y XVII.

Insistimos en la necesidad de desarrollar el método lingüístico comparativo en nuestro estudio intitulado “Método comparativo y estudios bantú en América Ibérica” (Universidad de Alcalá de Henares, 1998).

Realzamos en este análisis, a título indicativo, las siguientes concordancias, recurriendo al proto-bantú, los siguientes radicales y sus reflejos americanos y caribeños:

-ganga (medicine-man, curandero)

a) en Brasil: nganga (maestro de ceremonia religiosa)

b) en Cuba: gangulero o mwana nganga (joven iniciado); mojiganga (iniciado), Tata nganga (maestro de ceremonia)

-Kiti (fetish, hechizo)

a) en Brasil: enquice

b) en Cuba: nkiso

-dogi (withcraft, hechicero)

a) en Brasil: endoque

b) en Colombia: endoqui

c) en Venezuela: ndoki

-angu (water, sea, rio, mar)

En Argenitna, Colombia y Venezuela, El término “kalunga” tiene la misma connotación, de práctica purificadora, que la utilizada por los Bantú Occidentales.

-jambe, yambe (God, Dios)

Esta designación se perpetró en casi todas las comunidades de origen bantú en el Nuevo Mundo.

Es Zambi o Zambi a Pongo.

-gunga (bell, sino)

Se reencuentra la forma kanga que apunta a una flauta, mientras en Cuba, ella es reservada a las percusiones metálicas.

-dimba (metalófono)

El sustantivo sobrevivió en prácticamente todos los crioulos y semi-crioulos con una base lexical bantú.

En efecto, se encuentra invariablemente en esos hablares el famoso marimba.

.futi (sculpture)

En Cuba, la palabra indica un instrumento de fricción y en Venezuela, una estatuilla sagrada.

Parentesco Genético.

Es incontestable, por la fuerza de esos elementos lingüísticos, que un fuerte porcentaje de africanos instalados en las nuevas tierras americanas o caribeñas, venían de la mayor macroestructura etnolingüística de África: el dominio bantú.

Al inicio del tráfico negrero, el área cultural que será convencionalmente clasificada en el siglo XIX como “bantú” (tierra de los hombres), tenía visiblemente la configuración global que ella tiene hoy, representando el ¼ de la Afrikiya y conteniendo medio millar de lenguas.

Es necesario agregar a esta realidad histórica, la organización en esta zona de puertos, extraordinariamente activos en la exportación de la mano de obra esclava tales como São Tomé, en el Golfo de Guinea, Malembo, Cabinda, Mpinda, Ambriz, São Paulo de Loanda, Benguela la Vieja, San Felipe de Benguela, en el litoral del actual territorio angoleño, Quelimane y Pemba, en la contra costa.

Consecuencia lógica de esas migraciones forzadas bantú, esta vez fuera del continente, en dirección al Atlántico Occidental, las civilizaciones bantú dejaron trazos lingüísticos y antropológicos intensos en las culturas afro-americanas y afro-caribeñas.

La sustancia bantú, está presente, efectivamente, en los crioulos y hablares semicreolizantes, las creencias, la expresión religiosa, la arquitectura, la gastronomía, las estructuras sociales, los antropónimos, la música, la danza, los ritos funerarios,el sistema de producción, la medicina y la farmacopea, etc.

Una de las particularidades de los estudios sobre los trazos bantú en las Américas y el Caribe, es que son muy localizados, muy segmentados.

Ellos son, muchas de las veces, limitados a las fronteras nacionales, a las de los actuales Estados, sin verdadera tentativa de relación de las similitudes.

En suma, ellos no son suficientemente sometidos a un examen comparativo.

Pensamos que este método que permitió esclarecer el parentesco genético de las lenguas y culturas de África central, austral y oriental, debe ser cada vez más aplicado en el Nuevo Mundo.

Conclusión.

Los ejemplos que tomamos confirman que tenemos en este dominio un campo de trabajo bien vasto.

Y los estudios sobre los bantuísmos en el continente y en las islas de los “moleques” deben progresar.

Ellos deben escapar de la mono-lingüística en vista de que el concepto bantú se deslizó, coherentemente por la fuerza de las evidencias de su cuna lingüística para las reconstrucciones arqueológicas e históricas, así en dirección a las reedificaciones filosóficas, antropológicas e igualmente, antropobiológicas.

Este desafío se muestra como una de las mayores apuestas con vista a la producción de nuevos conocimientos sobre la “africania” en los próximos decenios.

Es el único método que nos permitirá enriquecer nuestros conocimientos sobre el componente bantú de las culturas de más allá del Atlántico con más elementos de civilización. Ello nos permitirá igualmente poner en relieve una de las fibras unificadorasdel poblamiento niger en el Nuevo Mundo, y de considerar plenamente la existencia de un mundo americano y caribeño bantú.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

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La Ruta colombiana de la Esclavitud

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Por Simão Souindoula (Angola)

El Choco, una Angola reconstituida en la Costa del Pacífico

Es una de las conclusiones evidentes realizadas con posterioridad a la lectura de la obra del afrocolombiano Sergio Antonio Mosquera, “El Mondongo: Etnolingüística en la Historia Afrochocoana”, libro recientemente reeditado en Bogotá, en la serie Ma´Mawu, por la Universidad Tecnológica del Choco “Diego Luis Córdoba”.

Pudimos confirmar esta realidad, particularmente emocionante, semanas atrás en Quibdo, capital de esta provincia de la Antigua Nueva Granada.

El libro, ahora reeditado en una edición singularmente sólida, aparece con 156 páginas, y se articula en cuatro capítulos principales, en los cuales el autor presenta la evolución del establecimiento de los africanos en la región y la subsecuente tentativa de continuum de sus respectivas lenguas, su difícil adaptación al castellano y el legado residual lingüístico bantú.

En una verdadera fiebre mercantilista, dominante en Europa, la zona donde fueron descubiertos yacimientos polimetálicos, y en particular el precioso oro, registra numerosas encomiendas de mano de obra esclava.

Y serán introducidos en el territorio minero, a favor del cuarto “asiento” europeo, principalmente, millares de angolas, benguelas, loandas, monicongos, cabindas y luangos.

El “asiento” portugués que durara de 1595 a 1641 y cuyos principales centros de embarque serán Loanda y São Tome – puerto de tránsito- permitió la instalación mayoritaria de los mbika.

El investigador de Quibdo es perentorio: “van a constituirse en mayoría y este predominio es repetitivo en muchas transacciones. Hay ya, desde luego, una fuerte presencia de negros de Angola”.

El ejemplo de los esclavos al servicio del Padre Pedro de Claver, hacia 1620, es a este respecto bien indicativo. Andrés, Ignacio, Alfonso, Jusepe, Juan Mariquita, Cristina Feliciano, Lucrecia, Catalina, Francisca, Monzolo, son todos o de Angola o del Congo.

El veredicto de Mosquera, a esta realidad, es categórico: “Portugal fue el principal proveedor” de esclavos hasta 1654.

El autor escogió mediante estos datos el título de su obra “El Mondongo”, referencia al Reino angoleño, término que fue en una dinámica de antonomasia gastronómica adoptado en el continente americano y en el conjunto insular caribeño.

En los vestigios de los portugueses, los franceses e ingleses introducirán naturalmente en el “Virreinato de Nueva Granada”, a partir de 1712, de la factoría de Cabinda, congos y luangos.

El iniciador de la espectacular Fundación privada Mantu-Bantu, institución que no tiene equivalente en África, aborda en seguida la configuración de los hablares niger en su zona natal; examinando su uso en las minas y subrayando la persistencia en el léxico residual del morfema bantú ng o nga.

ANTONOMASIA

Realza,  además de las ya citadas, las variantes kikongo, conocidas en la época como bamba, manyoma y pango.

El autor chocoano insiste en el capítulo sobre la aclimatación de los “muleques” al evocar la influencia del idioma del país de la pantera, en el noroeste de la antigua Confederación Granadina.

Afirma “es patente el impacto del kokongo” en la evolución lingüística allí resultante, consubstanciada en la continuación de la intervocalidad, doble negación, redundancia, duplicación y excesiva expresión corporal en el habla.

Como consecuencia de los bantús instalados en la región, hablaron un español “muy corrupto, al terminus a quo criollo portugués”, con elementos léxicos (o de otro tipo), genéticamente portugueses.

Hacia el fin del estudio, el Profesor presenta y comenta lógicamente un glosario de más de una centena de bantuísmos que sobrevivieron en la costa del Pacífico colombiano.

Se esfuerza en restituir en una apertura de erudición, los elementos lexicales identificados en algunos fragmentos de textos literarios (poesía, canto, romance y composiciones musicales).

Un ejemplo perfecto de bantuismo que perduró, es el sustantivo zandungu o sandunga, equivalente a pimiento. En efecto, es probado en el proto-bantu como pepper dungu.

Y lógicamente este radical del bantú común deriva:

en kikongo y kimbundu: ndungu,

en nyaneka-humbe: ongundu, otyindungu, onondungu,

y en umbundi: olundungu, ondungu, onungu.

El glosario contiene otros componentes salidos del “Mundo de los Hombres” tales como:

Angulo, del bantú nkulu, viejo, adjetivo utilizado como antropónimo

Bilongo o Birongo, remedio tradicional

Kalunga, espíritu hidrogénico, mar, infinito

Ganga, curandero

Susunga, del bantú nsanga, pegar

Con el objeto de comprender mejor el substrato antropológico angoleño enraizado en el territorio de “La conga”, Sergio Mosquera utilizó entre otros estudios de referencia, el de Jan Vasina sobre África Ecuatorial y Angola, contenido en la Historia General de África, que indica los cimientos civilizacionales del corazón del continente que fueron transferidos en las áreas auríferas del noroeste de Colombia.

La obra “El mondongo. Etnolinguística en la Historia afrochoana” es una contribución más para la inevitable aproximación entre las comunidades de raíz angoleña y la Madre Patria; reencuentro que debe oralmente ser tejido durante el decenio 2012/2022, declarado por la Organización de las Naciones Unidas como consagrado a los afro descendientes.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Simão Souindoula es angoleño. Historiador, actualmente se desempeña como investigador y es Miembro del Comité Cientifico Internacional de la UNESCO, donde desarrolla el proyecto “La Ruta del Esclavo”