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El MPLA pone de rodillas a la Iglesia Católica.

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Por Orlando Castro (Portugal)

Aunque de vez en cuando surjan revueltas dentro de la propia iglesia Católica, lo cierto es que su jerarquía en Angola continúa haciendo el juego del régimen, sobre todo en lo que a Cabinda, su colonia, respecta.

Aunque de vez en cuando surjan revueltas dentro de la propia iglesia Católica, lo cierto es que su jerarquía en Angola continua haciendo el juego del régimen, sobre todo en lo que a Cabinda, su colonia, respecta.

Contradiciendo sus principios más fundamentales, la Iglesia Católica está claramente “vendida” al régimen angoleño, siendo cómplice de las acciones de dominación, de prepotencia, y violaciones a los derechos humanos. Además, la tesis de la liberación fue hace mucho – pero sobre todo en los últimos años – desestimada por la jerarquía católica.

Por muchas que sean las veces que los responsables católicos comulguen, cierto es que el año pasado fue celebrado un acuerdo entre el MPLA y la Iglesia Católica para que esta lo apoye en la campaña electoral del 2012.

“De parte del partido en el poder, negoció el acuerdo Manuel Vicente, en su condición de Presidente del Consejo de Administración de Sonangol al mando de Eduardo dos Santos, mientras que de parte de la Iglesia estuvieron algunos obispos del régimen: Don Damião Franklin y Filomeno Vieira Dias de Cabinda, bajo la orientación del militante Cardenal Alexandre do Nascimento”, escribió el club K.

Que la jerarquía de la iglesia católica de Angola continúa queriendo agradar a Dios (José Eduardo dos Santos) y al diablo (José Eduardo dos Santos), degradando sus más sublimes fundamentos de lucha por la verdad, y el espíritu misionero que debería ser el de dar voz a quienes no la tienen, no es novedad.

A lo que parece una enorme violación a los derechos humanos en Cabinda, la forma execrable como las autoridades coloniales de Angola tratan a los intachables ciudadanos de Cabinda, poco interesa a la Iglesia Católica. Esto porque, de hecho, el régimen colonial compra su cobardía dándole las regalías que la llevan a estar de rodillas delante del MPLA.

“Nosotros como Diócesis, contactamos a la Procuraduría General de la República y esperamos que el asunto se resuelva de la forma más célere y se esclarezca cuanto antes, aunque notamos con preocupación que el tiempo de la prisión cautelar ya se ha excedido”, decía hace tiempo el vice presidente de la CEASI y Obispo de la diócesis de Cabinda, Don Filomeno Vieira Dias, dando una en el clavo y otra en la herradura.

Don Filomeno Vieira Dias, sabe que en Cabinda, como en Angola, hay cada vez más gente siendo tratada de forma innoble por el régimen del MPLA. Sin embargo, con tal de no perder sus privilegios, la Iglesia va haciendo el juego de los pocos que tienen millones, sin importarles los millones que tienen poco o nada.

No deja de ser esclarecedor de la posición condescendiente de la Iglesia Católica el hecho de que Don Filomeno Vieira Días prácticamente resume los atentados a los derechos humanos en Cabinda al caso que entonces recorrió el mundo, y que fue obviamente muy grave, el del padre Raul Tati.

Yo personalmente visité a este sacerdote. Tuve encuentros con él. Nuestro Vicario general también, hace pocos días lo visitó y tuvo encuentros con él”, agregó el prelado, que remató indicando que “es todo lo que tenemos que decir sobre esta materia”.

Recuérdese que, entre otros, Raul Tati fue humillado física y sicológicamente, y a pesar de esto, la Iglesia Católica hizo de cuenta que él estaba bien, rehusándose a denunciar – como era y es su deber – las abominables condiciones en que el padre y todos los otros detenidos intentaban sobrevivir.

A pesar de haber pedido la dimisión, el Padre Tati no dejaba de ser un ciudadano. Ciudadano cabindeño cuya nobleza de espíritu lo llevó a no pactar con una Iglesia que olvida y hasta deshonra sus más elementales mandamientos.

Hacia fines del 20122, D. José Manuel Imbamba, arzobispo de Saurimo y portavoz de la Conferencia Episcopal de Angola y Santo Tomé, dijo que los padres que insisten en defender los intereses de los cabindeños no fueron apartados por razones políticas, pero si por cuestiones disciplinares, principalmente por no mantener una buena relación pastoral con el obispo D. Filomeno Vieira Dias.

D. José Manuel Imbamba sabía y sabe que está mintiendo. Es grave. O estaba callado, o porque, si tuviera coraje hablaría de las presiones del régimen angoleño sobre los prelados que – tal como aprendió el arzobispo de Saurimo – apenas quieren dar voz a quien no la tiene, principalmente en la colonia angoleña de Cabinda.

Por otra parte, lo mismo pasa con D. Filomeno Vieira Dias que sólo de vez en cuando, raramente, casi nunca, se va acordando del rebaño que tiene a su cargo como obispo de la colonia angoleña de Cabinda.

Cuando fue instado a comentar las detenciones en el extranjero de activistas de los derechos humanos de Cabinda, al mando del régimen de Luanda o – ¿quién sabe? – de cualquier fuerza extra-terrestre, el prelado católico no quiso (¡podría!) desagradar a los dueños del poder en Angola y se refugió en el argumento de que no comentaba un caso que había ocurrido fuera del país.

Consta, con todo, que D. Filomeno Vieira Dias se mostró preocupado con aquello que llamó “incapacidad de diálogo” entre las personas. Así es. Que en Cabinda todos los que osen pensar de forma diferente del MPLA sean culpados hasta ser probado lo contrario, eso no es preocupante para el Obispo.

Preocupante es la falta de diálogo… en un régimen colonialista que sólo permite su propio monólogo, que se juzga dueño de la verdad, que pone a la razón de la fuerza por encima de la fuerza de la razón.

“Para nosotros es siempre preocupante cuando no hay capacidad de diálogo y conversación entre las personas. Por lo tanto, él (Agostinho Chicaia), fue detenido fuera de Angola, yo no puedo pronunciarme sobre un hecho que ocurrió en otro país, no tengo elementos, es algo que sobre lo que intentamos profundizar, intentamos saber cuáles son los motivos, pero no tenemos elementos sobre esto”, dijo en su estilo angelical D. Filomeno Vieira Dias.

Al contrario de lo que supuestamente aprendió durante su formación religiosa, D. Filomeno Vieira Dias sólo raramente se acuerda de que debe dar voz a quienes no tienen. Me acuerdo por ejemplo de que el obispo llevó mucho tiempo descubriendo los excesos del régimen colonial angoleño en relación a los ciudadanos supuestamente involucrados en acciones de apoyo a los militares del FLEC.

Aunque en el caso del ataque a la escuela militar y policial angoleña, al equipo de Togo, todo ocurrido en enero de 2010, sólo en junio, D. Filomeno Vieira Dias envió una carta al Procurador General de la República colonial, João Maria de Sousa, para mostrar preocupación en relación al exceso de prisión preventiva en activistas y deplorar el aplazamiento indefinido del juicio a los acusados.

Antes, hacia el 3 de mayo de 2010, D. Filomeno Vieira Dias dijo que la libertad de informar y de ser informado es un derecho fundamental que no debe ser subestimado.

El Obispo de Cabinda, recuérdese, hablando de libertad de información cuando, exactamente en Cabinda (Colonia de Angola) se es detenido por tener ideas diferentes, siendo que en muchos casos se es apresado sólo porque las autoridades coloniales angoleñas piensan que alguien tiene ideas diferentes, es algo macabro.

D. Filomeno Vieira Dias dijo entonces que la información juega un papel fundamental en la vida de la sociedad, por eso los comunicadores deben actuar con responsabilidad. ¿Será la responsabilidad a que alude D. Filomeno Vieira Dias, la de decir sólo la verdad oficial del régimen? ¿Será el ser libre para tener apenas la libertad de concordar con las arbitrariedades del régimen colonial?

“La libertad de prensa es un derecho ligado a las libertades fundamentales del hombre” subrayó el prelado, hablando a propósito del Día Mundial de la Libertad de Prensa, proclamado por la UNESCO en 1993.

Es un derecho, pero nótese, sólo en los Estados de Derecho, cosa que Angola no es de facto, aunque de juramento lo quiera parecer. Sin embargo, ningún Estado de Derecho viola los derechos humanos de forma tan soez y execrable como hace el régimen angoleño en su colonia de Cabinda.

“Cuando celebramos ese día, debemos observar lo siguiente: que es una gran responsabilidad informar e informar siempre con la verdad”, destacó D. Filomeno Vieira Dias, ciertamente pidiendo de inmediato perdón a Dios por él mismo no contar toda la verdad.

D. Filomeno Vieira Dias deberá, creo, también pedir perdón por ponerse de rodillas delante de los dueños del poder en Angola, contrariando las enseñanzas, como recordó en Bruselas el Padre Jorge Casimiro Congo, de que delante de los hombres debe estar siempre de pie, y de rodilla sólo delante de Dios.

Y si una de las principales tareas de los periodistas es dar voz a quien no la tiene, también la Iglesia Católica tiene la misma misión debiendo, además, ser ella quien da el ejemplo. Lo que no sucede.

Fray João Domingos, por ejemplo, afirmó en una homilía en Septiembre de 2009 en Angola, que Jesús vivió al lado de su pueblo, encarnando todo su sufrimiento y dolor. Y agregó que nuestros políticos y gobernantes sólo están preocupados con sus intereses, de sus familias y de sus más próximos.

Cómo a los angoleños y a los cabindas les hubiese gustado que hubiese sido D. Filomeno Vieira Dias quien dijera estas verdades.

“No nos podemos callar, aunque nos cueste la vida”, dijo Fray João Domingos, agregando “que muchos gobernantes que tienen grandes automóviles, numerosas amantes, mucha riqueza robada al pueblo, son aparentemente relucientes pero están podridos por dentro”.

Cómo a los angoleños y a los cabindeños les gustaría que hubiese sido D. Filomeno Vieira Dias quien dijera estas verdades. Por todo eso, João Domingos llamó la atención de los angoleños para que no se callaran, para que continúen hablando y denunciando las injusticias, “para que este país sea diferente”.

Traducción: Bárbara Igor

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CABINDA, la codiciada provincia de Angola

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Por MISOSOAFRICA

Cabinda es un protectorado portugués situado en África central. Tiene 12.283 kilómetros cuadrados. Comparte fronteras, al oeste, con el Océano Atlántico; con la República del Congo al norte, y con la República Democrática del Congo al sur y al este.  Gran parte de su territorio se encuentra cubierto por la floresta del Mayombe.

La población que cuenta aproximadamente con  300.000 habitantes, sobrevive a través de la caza, la pesca, la agricultura de subsistencia y la explotación de la madera.  Un gran porcentaje de los cabindos vive en las vecinas República Popular del Congo y Zaire, donde buscan trabajar lejos de la guerra y la ocupación de las FAA de Angola.

Respecto de su lengua,  90% de los cabindeses habla francés y sólo un 10% portugués, esto debido a que Cabinda es un enclave pequeño prácticamente inmerso entre dos grandes estados francófonos.

Mapa de Angola incluyendo Cabinda

Un poco de Historia.

El Tratado de Simulambuco, firmado entre las Autoridades Tradicionales locales y la Corona Portuguesa el 1 de febrero de 1885,  reconocía por primera vez a las poblaciones de la región como entidades políticas. Dicho Tratado garantizaba la protección de Portugal sobre las poblaciones de la región, como medida contra la expansión colonial en el Congo del rey Leopoldo II de Bélgica.

Hacia esa fecha Portugal ya había establecido colonias en la costa, entre los ríos Congo y Cunene.  Dichas localidades, 17 en su totalidad,  fueron incorporadas a la colonia de Angola.  Cabinda en cambio fue administrada separadamente de Angola como protectorado de la corona Portuguesa.

Es en los años treinta que el dictador portugués Oliveira Salazar, pasa a ejercer mayor control sobre las posesiones de ultramar, declarando así a Angola como provincia ultramarina pasando así Cabinda  a ser administrada por la misma estructura que Angola.

Ya hacia 1956 se manifiestan las primeras reivindicaciones independentistas por parte de los cabindeses, tras la unión administrativa de Cabinda y Angola impuesta por los portugueses.  A raíz de esto se crea en 1960 el movimiento de liberación del Estado de Cabinda (MLEC), y hacia 1963 el Comité de Acción de Unión Nacional de los Cabindeses (CAUNC) y la Alianza del Maiombe (ALLIAMA).

En los años 60 vientos de cambio corrían en el mundo.  Muchas de las colonias existentes en el mundo estaban ad portas de su independencia, concedidas por sus propios colonizadores.  No siendo este el caso de Portugal, que se negaba a conceder la independencia. Dicha actitud por parte de Portugal preparó el terreno para el surgimiento de movimientos independentistas armados.  Mientras que FNLA, MPLA y UNITA luchaban por Angola, el FLEC se levantó en armas para luchar por la independencia de Cabinda.

En abril de 1974, Portugal inicia el proceso de independencia de sus colonias, apurando negociaciones  con el FNLA, MPLA y UNITA, de Angola, omitiendo al FLEC.  Es de este modo como el MPLA, toma el poder de Angola en la celebración de su independencia el 11 de noviembre de 1975 y extiende su control sobre el protectorado de Cabinda.

Desde esa fecha y pese ser un territorio anexo al de Angola, Cabinda ha sido administrada como una Provincia más, y como es lógico no permitiendose la elección de gobernadores propios, ni administradores y ni la elección de estructuras a nivel  local.

En noviembre 1975,  CABINDA es ocupado por las fuerzas armadas del régimen del MPLA de Angola con ayuda de las milicias sovietico-cubanas y en complicidad con el Portugal. Es así como CABINDA quedó ocupada por la FAA Angolana, la que según la opinión de algunos, “continua aplicando sin escrúpulos una política de empobrecimiento, de extermio y de purificación étnica del pueblo Cabindés, con la indiferencia casi general de la opinión internacional”. 1

Poblados desaparecidos.

Varios poblados cabindeses fueron arrasados y sus pobladores obligados a buscar refugio en la selva o en los Congos durante las acciones militares del año 2003.

Tal fue el caso de Khoyi, en el municipio de Belize, donde sus pobladores fueron diezmados.

Según fuentes, la lista de  aldeas des pobladas y/o desaparecidas sería la siguiente:  Municipio de Belize: Miconje Velho, Kicocolo, Kimbede, Seke Banza, Kimbama, Khoyi, Vako II (comuna de Miconje). En la zona de Mombo Pena, desaparecieron las poblaciones de Mongolu, Khengue y Mbata-Banga. En la zona de Nsaka desaparecieron las poblaciones  de Mazinga, Kindamba y Nkandikila. En la zona de Luali, desaparecieron las poblaciones de Ntaca y Ditadi. Municipio de Buco-Zau: Tsaka, Viedi, Thando, Kissungo, Kingubi, Tsuka-Kingubi, pertenecientes a la comuna de Necuto. (2)

Recursos Naturales que no se perciben.

En la costa de Cabinda, están localizados algunos de los pozos petroleros más productivos del mundo. La región produce actualmente más de 970.000 barriles de petróleo por día, generando más del 70% de los beneficios que Angola obtiene de la industria del petróleo. (3)

Sin embargo la gran riqueza que alberga en sus costas, no se traduce necesariamente en beneficios para Cabinda.  Este sería uno de los motivos por el que la lucha por la autonomía e independencia de este protectorado seguiría hasta nuestros días en pie.

Fuentes: http://www.cabinda.net/ 

Fuentes: http://www.cabinda.org/


 

MISOSOAFRICA: Bárbara Igor Ovalle (1982), natural de Santiago de Chile. Es Licenciada en Artes, actualmente coordina las publicaciones en el presente espacio.