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¡Nuestro primer año en la web – MISOSOÁFRICA CELEBRA!

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Por Bárbara Igor

Un año ha transcurrido desde que  MISOSOÁFRICA, un 6 de de septiembre, comenzara sus publicaciones con la Carta al Presidente Bush, cuyo remitente, es el célebre escritor mozambiqueño Mia Couto.

Pero fue un día 7 de septiembre cuando comenzamos nuestra difusión a nivel mundial, con un breve artículo acerca del símbolo patrio de Angola: la Palanca Negra Gigante.

Y la elección de este primer artículo, no fue obra del azar.  Luego de meses de conversaciones en torno a nuestro proyecto, Custódio Fernando sugiere para nuestro nombre “MISOSO”, palabra que, proveniente del kimbundu, es la lengua hablada por los naturales de la región de Malanje, que además de ser la tierra de Custódio, es el actual lugar de conservación de la Palanca Negra.

La llegada de Maximiliano Vega, nuestro primer colaborador especializado en Música, nos hizo ver la necesidad de crear un grupo multidisciplinario de colaboradores.  Fue así como con el correr del tiempo a nuestro grupo se suma Nicole Rademacher, Artista Visual, que dentro de poco iniciaría una residencia en Kenia para su proyecto “Tierra Común”; Carla Vargas, profesora de historia, con un compromiso social que traspasa las barreras continentales; Sebastián Arenas, observador político; Pablo Fontecilla con su labor desinteresada de traductor; y por último Carlos Souza, quien más allá de todas sus colaboraciones, ha constituido el eje de mi aprendizaje.

Sin extendernos más, quiero dejarlos con los saludos a manos de los propios colaboradores e intelectuales que diariamente contribuyen con nuestro espacio, para una verdadera difusión de la cultura de este continente Cuna de la Humanidad:  nuestra querida África.

Simão Souindoula desde Luanda dijo:

(Historiador, Perito Investigador de la UNESCO, PROYECTO RUTA DEL ESCLAVO)

“Me permito felicitarle, encarecidamente, por este aniversario.

Estos doce meses fueron sinónimo de un trabajo generoso, continuo y excelente.

Tu iniciativa fue absolutamente inteligente, teniendo en cuenta los extraordinarios progresos de las NTIC.

Se escoge un medio eficaz de promover, sobre todo, en las Américas y el Caribe, de habla hispana, las facetas de la cultura africana en renacimiento.

El hecho de denominar tu web-site con un término Kimbundu, en Chile, es para mi significativo.  Y tu animada atención con mi trabajo es muy emocionante.

Un nuevo y fuerte abrazo desde la contra-costa Atlántica “

Eugénio Costa Almeida desde Lisboa, dijo:

(Doctor en Relaciones Internacionales e Investigador)

“Misosoafrica” es un blog latinoamericano que muestra nuestra África sin extraños pudores y sin impedimentos.

En este dóa que conmemora un año, quiero, a través de su coordinadora Bárbara Igor Ovalle, felicitar a todos los que allá están, directa o indirectamente, por el magnífico trabajo de mostrar nuestro continente, tanto en su pureza como en su desventura, a todos los lectores de habla hispana.

Que este sea el primero de muchos años y que  Misosoafrica nos continúe mostrando las “distintas Áfricas” que (sobre)existen en nuestro Continente.

Orlando Castro desde Lisboa, dijo:

(Periodista y Escritor)

“Felicitaciones por el primer aniversario de este proyecto que continúa dando voz a quienes no tienen voz, sobre todo en África.  Este es, importante es no olvidarlo, un continente donde cada minuto 15 niños y 15 adultos mueren de hambre. 1,1 mil millones de personas en todo el mundo no tienen acceso a agua potable, siendo que la aplastante mayoría está en África.  Como decía el magnate británico de origen sudanés, Mo Ibrahim, hubo “faltas monumentales de los líderes africanos posteriores a la independencia, pues cuando nacieron los primeros Estados africanos independientes, en los años 50, África estaba  mejor”

Carlos Hernández Soto desde República Dominicana, dijo:

(Investigador y Escritor)

“Misoafrica me parece un sitio muy interesante. Para mí es una gran novedad y en español. No conozco otro sitio así.  Además, me entero de la política africana y en particular de Angola. 

Un abrazo.”

Nicole Rademacher dijo desde Los Ángeles – California:

¡¡Felicitaciones a MisosoÁfrica por su primer año!!

Muchas gracias por compartir y colaborar conmigo, ha sido un año maravilloso y que continuemos por muchos más …

Cariños

Pablo Fontecilla dijo, desde Santiago de Chile:

“En el primer aniversario de este gran espacio, quiero darle mis más sinceros saludos a todos los lectores que le han dado el lugar que merece y en mayor medida a todos quienes con su esfuerzo diario han hecho posible esta gran agrupación que nos concede tan valiosa información.  La mayoría de los mortales,  incluyéndome, desconocen lo que pasa día a día en África, todo por culpa del mundanal ruido del mundo occidental, y es justamente por eso que este sitio tiene el valor que en lo personal le he dado, el de mostrarnos una realidad llena de vida, tradiciones y gran diversidad política y cultural.  El motivo de estas palabras de reflexión, es dar pie para que cada uno de nosotros nos demos el tiempo investigar más, conocer esas distintas realidades y darlas a conocer a los que aún no logran interesarse.

Vamos por otro año más, otro año aún más exitoso, esperando poder en lo personal, darme el tiempo para otorgar mi aporte a la difusión de tan magnífico y desconocido continente. ¡Un abrazo grande a todos!”

Carlos Souza dijo desde Rio de Janeiro ¡y en español!:

 Felicitación por un año de difusión de la cultura africana por los países hispanos.
Carlos Altino Almeida de Souza

Sebastián Arena dijo, desde Santiago de Chile:

“Un gran saludo a todas aquellas y aquellos que se han tomado el tiempo ya sea de leer, escribir u organizar las lecturas que están en este sitio, uno podría pensar que es África la que gana con esto, pero no es así, conocer nos beneficia a nosotros, nos enriquece y nos muestra las posibilidades de la realidad, espero que esta comunidad crezca más y mejor, gracias por el espacio para expresar sobre todo las dudas. Un gran abrazo”.

Roxana Rusowsky dijo, desde Toronto:

“Cuando un extranjero reconoce que no sabe nada acerca de nuestro país, solemos ofendernos. Luego nos burlamos de su educación limitada, de no mirar afuera de sus propias fronteras. Pero para muchos de los ofendidos, las fronteras de África son un misterio. La mayoría de nosotros estudiamos la historia europea y latinoaméricana a fondo. Sabemos de norteamérica por la televisión y los medios. Incluso conocemos de memoria las calles de ciudades que nunca hemos visitado. Pero ¿ qué pasa con África? Pareciera ser una secuencia de guerras y conflictos, una gran masa de tierra árida que no tiene distinciones. ¿Qué sabemos de las colonizaciones anteriores al imperialismo, o los frutos culturales que produce hoy en día? Hace un año, Misosoáfrica se propuso la misión de indagar en todos los aspectos del continente africano, incluso aquellos que a simple vista parecen triviales, pero que actúan como una conciencia creadora que dibuja los bordes de un continente que alguna vez estuvo unido al nuestro. Como resultado, estos bordes están cada vez más nítidos en nuestra conciencia.”

Maximiliano Vega dijo, desde Santiago de Chile:

“Sé que este blog a minimizado aunque sea un poco mi etnocentrismo
típico, lamentablemente occidental
mi excusa de ser mitad nativo y mitad español proletario
África no es solo una lengua, no es solo una música
no es solo hambre ni dictaduras
Es un tipo de belleza que creo que es pura
más pura que muchas de las que llamamos alta cultura
Como pasa con Oriente, pareciera que el secreto de África esta vedado
para el extranjero.
Ya creo que lo escribí alguna vez
respecto a la música de muchos de sus países
pareciera que su cultura va en el aire
y es ligera y tranquila
África a pesar de todo sigue siendo ese secreto
y sigue siendo esa belleza
y espero que este blog solo sea un medio y no el final
del camino hacia una mejor comprensión de nuestros hermanos de ese continente”

Custódio Fernando dijo, desde São Paulo:

“En un mundo donde el capitalismo secuestró los medios, hablar de África bajo otros ángulos, es un desafío que pocos consiguen alcanzar.  Mis felicitaciones al blog MISOSO ÁFRICA por esta osadía que asume al llevar a los lectores de lengua española, el mensaje de los más variados pueblos africanos”.

Con estos saludos y el saludo de quien les escribe, iniciamos un año más de publicaciones, en las que esperamos contar con todo el apoyo de nuestros amigos lectores.

¡Muchas gracias!

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Kenia Diariamente #7 – Nicole Rademacher

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Por Nicole Rademacher (Desde Kenia)

–¿Así que él es su esposo? pregunto.  Asiente con la cabeza que sí.

¿Cuántos años llevan casados? Elijo mis palabras con cuidado; su inglés es bastante limitado (sepan, por favor, que mi swahili todavía se trata de cortesías y mi kikuyu sólo sucede por casualidad), y si he aprendido algo de tanto tiempo de enseñar inglés y vivir al extranjero, ha sido a simplificar mis palabras y formar frases que resulten más en comunicación y menos en ¿¿??.

–Diez años, responde.

Anne* es una mujer menuda y la verdad es que al conocerla el día anterior pensé que era un nieto mayor de la familia. No me había fijado en la larga falda que usaba bajo su ondulada chomba de varón. Dado su pelo corto, y el hecho que en este pueblo de altitud extrema todos usan gorros de invierno, muchas veces resulta que una falda es el único indicio del sexo de los niños… y mujeres muy menudas.

Diez años me parece mucho. Me he dado cuenta que los kenianos no suelen representar sus edades (mencioné esto en mi primer post desde Kenia).  Ella también me dijo que tiene 28 años, que el mayor de sus dos hijos tiene nueve años, y que viene de un pueblo muy lejano así que nunca ve a su familia. Aun así diez años me parece mucho.

La leche ya está hirviendo fuerte, y ella añade el té y lo revuelve.

–Sí, diez años, repite riéndose. Parece una persona alegre y cuando estoy presente casi todo lo que hago y digo le da risa. A veces su propia respuesta le da risa.

Quita la olla del fuego con pedacitos de cartón como guantes para proteger sus dedos no tan delicados. Baja la olla al piso de barro y pone otra olla en el fuego y la llena con el agua fresca que por la mañana trajo del pozo. La familia tiene la suerte de tener el pozo en su parcela. He visto a muchas mujeres y niñas con grandes jarras de diez galones de agua en la espalda (creo que son de diez galones) con una correa en frente que sustenta el cargo. A pesar de lo que mis ojos occidentales ven como pobres condiciones, parece que a la familia le va bastante bien.

Agarra una tetera y un colador del armario aparte, con puertas que no hacen juego, y vierte el chai de la olla sin mucho cuidado, por el colador a la tetera. Mientras avisa a los otros que vengan, que el chai de la tarde está listo, tira la loza sucia y unos platillos del almuerzo a la futura agua de fregar calentando sobre el fuego.

*Nombre cambiado para privacidad de su protagonista.

Nicole Rademacher se encuentra en Kenia hasta el principio de mayo, haciendo investigaciones por su proyecto actual que trata sobre los rituales dométicos (patrocinado por el North Carolina Arts Council, EEUU, y muchos donantes privados).

Traducción:  Daniel Bloch

LEER ORIGINAL EN INGLÉS

Kenia Diariamente #6 – Nicole Rademacher

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 Por Nicole Rademacher (desde Kenia)

Parece ser que cada niño de escuela sabe como decir “How are you?”. Es un cántico que hacen. Un “mzungu” (persona blanca, literalmente traducido como “andariego”) está en la calle y todos los alumnos inmediatamente comienzan con el cántico “ouryou?” y repiten.

Sí, simpático al principio, y quizás les respondía, “fine and you?” cuando recién llegué . Pero ahora, los despido sabiendo que esto es una respuesta de memoria. Pero hay aquellos niños que en realidad quieren entablar una conversación (o lo intentan). Aquellos que sonríen, son curiosos y buscan algún tipo de interacción. Me sonrío detras de ellos, les muevo la mano despidiéndome o a veces, estrechamos las manos.

A menudo los alumnos te siguen, sobre todo en áreas menos pobladas. ¿Estarán protegiéndome? Probablemente solamente estén interesados en los “mzungu”. Me hace preguntarme como debo parecerles a ellos. Mientras más occidental soy, la “diversidad” se convierte en algo que no logro notar hasta que ya no está. Más aún, siempre me enseñaron que debía ignorar o “no mirar fijamente” a los que eran considerablemente “diferentes”.  Aquí, ellos te miran fijamente, te gritan (sí, hasta “OBAMA” me han gritado, aunque no pienso que fue porque sospecharan que yo era norteamericana).

La historia más encantadora que puedo compartir de esto, fue en el autobús. Como yo estaba sentada en el pasillo cerca de la mitad del autobús, observé para verificar a todos mis compañeros de viaje. Casi inmediatamente después de que una madre con un bebé abrigado en un kanga pasara de la mano con otra hija, sentí un tirón detrás de mi cabeza. Miré detrás de mí, pero todo lo que veía eran espaldas. El paseo era tranquilo, pero en el Hospital Kenyatta (una parada muy ocupada cerca del final de mi viaje), otra vez miré a los otros pasajeros mientras se iban. La madre pasó y al mismo tiempo sentí un tirón. Inmediatamente me di vuelta para ver al culpable: la mayor de las dos hijas de la mujer, de no más de 7 u 8.  Le sonreí.  Ella tímidamente apartó la mirada, y se apresuró hacia donde su madre y su hermana menor.

LEER EN INGLÉS

 

Nicole Rademacher está actualmente en Nairobi y hasta comienzos de mayo en labores de investigación y documentación del ritual domestico en Kenia, para su actual proyecto “Tierra Común”.  Esto es posible gracias a The North Carolina Arts Council, EEUU y a algunas donaciones privadas o patrocinadores.

Traducción:  Gladys Igor

Revisión de Textos:  Nicolás Kliwadenko

Kenia Diariamente #5 – Nicole Rademacher

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Por Nicole Rademacher (En Nairobi)

Primero las pela y luego las ralla.  Ella es Fe*, la ayudante de la casa. A los kenianos no les gustan las cáscaras, ella me explica, de hecho tampoco comen la zanahoria picada. Dice que también dentro de su propia familia tendría que rallarlas para cocinarlas, incluso las que cultivan allí mismo. Es joven, quizás tenga 25, pero ha estado fuera de la cocina raras veces. Me sorprende que ella esté trabajando en esta casa en particular, porque ella es de una tribu distinta de la que la familia. Quizás la madre sea de la misma tribu de ella, pero no puedo asegurarlo. Una chica es de donde es su padre hasta que se casa y pasa a ser de donde es su esposo. Los apellidos se cambian muy fácilmente, pueden durar solo tres generaciones. La historia oral adquiere mas peso aquí.

Me contó acerca de su hermano mayor, que dulce, inteligente, estudió en la universidad. Murió joven pero era extremadamente mañoso para comer, nunca comió zanahoria, los verdes ni cebolla.  Una vez que Fe tuvo la edad suficiente para cocinar, aprendió a quemar las cebollas para facilitarle la tarea de identificarlas y sacarlas. Hasta que fue a la universidad ella reconoce que él no comió verdes en la casa, y sólo zanahoria rallada y cebollas negras.

*nombre cambiado por privacidad.

LEA ESTE ARTÍCULO EN INGLÉS

Nicole Rademacher está actualmente en Nairobi y hasta comienzos de mayo haciendo investigación y documentación del ritual domestico en Kenia, para su actual proyecto “Tierra Común”.  Esto es posible gracias a The North Carolina Arts Council, EEUU y a algunas donaciones privadas o patrocinadores.

Traducción: Sebastián Arenas.

Revisión de Textos:  Nicole Rademacher/Bárbara Igor

Janet Wambui Kabue – Desde Kenia

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Mi nombre es Janet Wambui Kabue, nacida y criada en Thika, Kenia.

Cuando nace un niño en la comunidad Kikuyu (mi comunidad), ellos son llamados con el nombre de acuerdo a la linea familiar del marido, a la que se le da prioridad.  Así que, siendo la quinta nacida en mi familia -mis hermanas y hermanos ya habían sido nombrados con los nombres de los  padres de mi padre-, fui nombrada como la hermana de mi papá,  la tía Janet.  Eso es con los primeros  dos nombres, el tercer nombre es de mi papá.

El tesoro más grande que tengo en mi vida, es haber sido criada en una aldea. Ahí viví la vida en su totalidad, desde crecer rodeada de todos mis parientes, hasta caminar millas para ir a la escuela primaria, y poder estar cerca de la naturaleza.

Janet Wambui Kabue es natural de Kenia y actualmente reside en Nairobi.  Con este primer texto en clave biográfica, inicia sus colaboraciones con MISOSOAFRICA, bajo el tópico de la experiencia cotidiana como habitante del cuerno de África.   ¡No te lo pierdas!

Traducción: Gladys Igor

Revisión de Textos: Pablo Fontecilla

 LEER EN INGLÉS (ORIGINAL)

LER EM PORTUGUÊS

Kenia Diariamente #4 – Nicole Rademacher

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Por Nicole Rademacher (desde Kenia)

Esther* lava toda la ropa los sábados. “No tengo quien me ayude, por lo que el sábado es el único día que puedo lavar todo.”  Casi inmediatamente se retracta de el “todo” y explica que la ropa pesada se lava los sábados, pero la ropa, la “ropa ligera”, se lava durante la semana – “un poco cada día”.

 

Supongo  que ella no tiene lavadora (todavía tengo que ver una lavadora incluso en los hogares de clase media), así que  intento calcular mentalmente cuánto tiempo le tomará lavar la ropa de vestir y la ropa de cama para una familia de tres, a mano.

 

Todo es fregar con escobillas y muchas de las mujeres que acuden como empleadas friegan demasiado duro y arruinan la ropa; por eso ella prefiere lavar todo por sí misma.  Esther tiene una hija de  23 años y me muestra una foto de ella en su smartphone. Ella me dice que su hija está terminando sus estudios, pero  requiere de ella para lavar su propia ropa. Las cargas son cada vez más ligeras. Yo todavía estoy tratando de calcular las horas que le toma lavar.

 

Cuando llegamos  a su casa por primera vez, es una tarde de Domingo – después de la iglesia.  Entramos por  la puerta principal metálica del edificio y hacemos nuestro camino por las escaleras de concreto con tenue iluminación.  Girando a la izquierda en el primer descanso, me saludó una mujer por la puerta de limpieza que estaba mete y saca, mete y saca, mete y saca el trapero. La ropa está colgada en una cuerda fina amarrada entre pasillos.  Una pausa en el parloteo llena el vestíbulo, que acompaña el ritmo del mete y saca de las mismas damas ocupadas.

 

La socialización construida en la vida de Nairobi me mantiene perpleja.  Me ha acondicionado a separar, clasificar y compartimentar, haciendo tiempo para todo, a través de decisiones estratégicas.

 

*Nombres cambiados para mantener la privacidad de los protagonistas.

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Traducción: Gladys Igor (Chile)

Revisión de Textos: Nicole Rademacher (EEUU)

Kenia Diariamente #3 – Por Nicole Rademacher

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Por Nicole Rademacher

En Nairobi, se puede detener el tiempo. Estoy contemplando el segundero en el reloj de la mujer a mi lado. Ella se queda mirando silenciosamente a las personas que no están congeladas, los hombres dan zancadas una tras otra, moviéndose rápidamente, y las mujeres nos pasan con menos prisa en parejas o en grupos de tres modestamente charlando vestidas en trajes de vestidos y tacones. Todos ellos ciertamente llegaron a sus casas antes que nosotros, pero nuestra existencia ha sido suspendida en el bus # 40 de Citi Hoppa hacia Ngumo.

Me sorprende que no oigo Hot 105 a todo volumen a través de los altavoces en promoción de “un segundo se puede ganar 1000 bob” (argot de Kenia para el keniano chelín). En cambio mi atención se moverá del segundero inmóvil por el tintineo de las monedas en la mano del cobrador. Miro hacia arriba y me dice, “40 bob” en poco más que un susurro. A pesar del ajetreo y el bullicio cosmopolita, la ciudad capital puede ser bastante taciturno, usando gestos para comunicarse. Él recoge nuestras tarifas, y me pasa 2 entradas separadas por una perforación.

Mientras le entrego su boleto, robo una mirada al reloj de mi vecina, pero el segundero es terco, el chofer del bus apaga el motor y activa el freno de mano. La mujer al otro lado del pasillo suspira mientras da vuelta la página en su libro sobre los hábitos de ser eficiente. El hombre frente a ella se relaja más en su asiento mientras una brisa entra el bus trayendo gases del tubo de escape de los otros autos y buses en el estacionamiento que a veces es Valley Road.

Cierro los ojos con el fin de afinar mis oídos al murmullo de una conversación detrás de mí, con la esperanza de espiar uno o dos detalles acerca de sus vidas.

Texto original en español.


Kenia Diariamente #2 – por Nicole Rademacher

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Por Nicole Rademacher

A Wanjiru* no le gusta cocinar, sin embargo ha cocinado toda su vida, me dice sin rodeos mientras selecciona el frijol rojo (un grano que va a ser muy común durante mi estadía aquí, tal y como aparece en muchas comidas).   Me sorprende que a ella no le guste cocinar, porque la cocina para mí es un placer:  un hobby. Pregunto sobre sus aficiones. Ella no tiene ninguna. Después de terminar la clasificación de lo utilizable y lo descartable, ella va a la cocina para lavarlos y colarlos.

Mientras que su inglés es perfecto,tengo que acostumbrarme a algunas palabras de su dialecto. Cuando le pregunto por su carne favorita, Wanjiru responde con prontitud “leaver”, y sin entender yo la palabra, le di una mirada de confusión y me pregunto si me lo dijo en Swahili. Ciertos alimentos son conocidos por su nombre Swahili, en lugar del inglés.

Ella comenzó  a deletrear, L-I-V- (H-Í-G)

– Ahhhh, digo antes de que ella pueda terminar, ¡hígado! Le repito,corrigiéndola. ¿Estoy corrigiéndola?.

Me avergüenzo inmediatamente por haberlo dicho así, pero intento disimular preguntándole, carne de vacuno o cerdo?

Con una mirada desdeñosa dice, ¡carne de vacuno! No carne de cerdo, y  me da una mueca desdeñosa mientras niega con su cabeza.

Después de lavar y colar, deja los porotos remojar durante la noche y dice que tendrá que levantarse a las 6 am para cocinarlos – ella normalmente no cocina los domingos, es sabbath. Curiosamente yo le pregunto sobre su plan para el domingo.

– Usualmente, voy a la Iglesia de 10:30 a 1 pm-  me explica.

No es que Wanjiru no esté predispuesta a dar información, ella simplemente no me dice mucho a menos que explícitamente le pregunte. Por lo tanto me entrometo un poco más, ¿vuelves a casa después de la Iglesia?  No, me dice que después ella va y visita a su madre o visita a una amiga, que tiene un salón** en Kibera***.

Eso es suficiente, dice ya casi agotada, eso es suficiente.

*Nombre cambiado para privacidad de su protagonista.

**Salón o Salón de Belleza (Peluquería en Chile)

*** Kibera es el barrio o “barriada” más grandes de Nairobi.

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Traducción: Gladys Igor Ovalle (Chile)

Kenia Diariamente #1 – por Nicole Rademacher

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Nuestra amiga y colaboradora Nicole Rademacher ya está en Kenia.  Para quienes no lo saben, su viaje tiene como objeto una residencia artística así como también, la participación en un programa de voluntariado con un grupo de jóvenes en el Valle Mathare, uno de los barrios más poblados de Nairobi.

En MISOSOAFRICA publicaremos semana a semana los avances de esta experiencia tan enriquecedora tanto para la artista como para nuestro equipo, y lo que es más importante, para nuestros amigos lectores.

Bárbara Igor
(misosoafrica)

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Prólogo:

“Estos post no tendrán ningún orden en particular. He creado etiquetas para que puedes navegar algunos de los temas para mis post desde Kenia.

Tierra Común: Se refiere al proyecto en general. Este mostrará todos los posts, comenzando con el primero de CDG

Kenia-Programa juventud: Posts asociados con mi trabajo en el valle Mathare con el grupo joven de Maji Mazuri

Kenia-diariamente: Posts de mis experiencias personales, viviendo aquí el día a día.

Kenia-Tierra Común: Posts específicos refiriéndose a mi trabajo en este proyecto aquí en Kenia.”

Desde la casa en donde me estoy quedando, Jorge**, mi guía por el día y ahora compañero de trabajo, tomamos el bus #40 al centro y luego el Matatu. Estoy un poco recelosa de tomar el Matatu, principalmente porque yo no sé si me sentiré lista para tomar uno por mi misma la próxima vez. Un Matatu es una van (con cerca de 15 asientos) que es un tipo de transporte público. Todo el transporte público en Nairobi tiene precios fluctuantes, pero el día anterior, Morrison, mi otro guía y compañero de trabajo, me dijo que porque soy blanca ellos podrían decidir cobrarme más. Quizás cuando pueda defenderme por mi misma en Swahili, me sentiré más segura con la idea de tomar un Matatu sola.

Tomamos el bus # 46 al Valle Mathare. Una vez que pusimos los pies en el suelo Jorge lo anunció: “La barriada del valle Mathare”. Caminamos un poco más allá, por el camino hacia un edificio. Él quiere mostrarme una vista completa de la barriada. Me resulta perturbador que él continuamente use esa palabra. Quizás sea porque estoy acostumbrada a que se utiliza en forma despectiva, cuando realmente sólo se utiliza para describir la vida deficiente de este lugar. Caminamos detrás del edificio y en la escalera hay tres niños. La hermana mayor está poniendo trenzas en el cabello de la más pequeña. El pequeño niño me mira y dice hola en inglés. Hola le respondo.  Bien gracias, responde. Estoy un poco confundida de por qué él dijo eso. Más tarde me doy cuenta que “Hola” en Swahili (habari) funciona como saludo y también para preguntar “¿cómo estás?”. Jorge piensa que detrás del edificio será un buen lugar para una vista completa del Valle de Mathare, pero luego rápidamente se da cuenta de que donde estábamos antes era mucho mejor.

Volvimos a subir las escaleras y el pequeño niño corre detrás de nosotros. Vagamente lo escucho decir algo, pero no consigo comprender. Jorge apunta y dice: Este es todo el valle Mathare. ¿Allá también? pregunto, incluso pensando que se la respuesta, pero es obvio que Jorge está orgulloso de su hogar y este es inmenso. Todos los Kenianos engañan sobre su edad, pero es claro que Jorge es completamente joven, quizás tiene la misma edad que los otros jóvenes del programa. Él está orgulloso y feliz de compartir su hogar conmigo. Yo me siento muy bien recibida y quiero demostrar mi aprecio por su tiempo y franqueza.

Volvimos a una de las entradas de esa barriada, cerca de donde nos bajamos del Matatu. Jorge abre y avanza a través de una puerta de madera. Yo lo sigo. Lleva a un área abierta cubierta de hierba. A unos 3 metros desde la puerta hay una choza hecha con unas planchas de metal corrugado. Dentro hay unos 7 jovenes- pues, hasta este punto son todos hombres jovenes-un par, un grupo de tres hablando bajo en Swahilli, y dos están sentados mandando mensajes de texto. Me acerco para saludarlos. Estoy un poco insegura acerca de mi apenas existente Swahili. Digo “Hola” al primer joven, en Inglés, luego  el me dice su nombre y nos saludamos de mano. En mi estado cohibido olvidé devolver el saludo diciendo mi nombre y simplemente continué mi saludo con la siguiente persona. Pienso en corregir mi error con el segundo joven y digo, Soy Nicole. Con el tercer estudiante, reúno más confianza y saludo con “Habari” y sigo con “Soy Nicole”.

Algunos de los apretones de manos son largos, sólo sonrío y sigo agitando hasta que suelte. Jorge se aparece y los estudiantes comienzan a animarse.  Varios preguntan mi nombre nuevamente y de donde soy- lo cual es confuso de explicar. Porque menciono que vivo en Chile- después puntualizo que soy norteamericana- Ellos insisten con Chile, quizás porque usualmente no hay voluntarios de Latinoamérica. Un joven conoce bien Chile- un gran fan del fútbol- de hecho conoce de Chile porque ama al equipo argentino. Más tarde, en confianza, me cuenta que realmente no le gusta Messi, el
futbolista argentino, pero a pesar de eso el es un gran fan. Ellos preguntan por el tiempo en Chile;” Está en el sur. ¿Es verano allá?”. Pregunta uno de los jóvenes. Y yo les cuento que cuando dejé Chile la temperatura llegaba hasta los 35 grados Celsius- Todos ellos asienten con sus cabezas. Y están de acuerdo con que realmente es verano en Chile.

Mas estudiantes se nos unen y cada uno me saluda primero ya que estoy estratégicamente ubicada al lado de la puerta- accidente total, pero eso me sirvió. Ellos luego se pusieron alrededor. Algunos recibieron apretones de manos más entusiastas y/o complejos que otros. Luego de saludar a todos, toman sus asientos y conversan con sus amigos en Swahili. Yo trato de entender algunas palabras, pero en mi segundo día eso es difícil. Una niña se sienta sola, no porque no tenga amigos sino porque está esperando a alguien, a un chico en particular. Me doy cuenta de esto después – Una vez que la sesión termina- cuando todos dejan la sala de reuniones para socializar afuera. Realmente quiero hablar con ella porque durante el debate (más sobre ese en un momento), ella trató de participar varias veces, pero fue ahogada por los muchachos. Después de la sesión, cuando la vi intensamente enganchada en una conversación con dicho niño, la vi coquetamente enterrando su zapato en el suelo, ahí me quedó claro porque ella había estado esperando solita en esa banca antes de comenzar. Habrá tiempo para conocerla. No interrumpí la conversación, sólo observé silenciosamente de cerca.

El debate, actividad para la sesión del día, fue animado. Jorge les pidió inventar un tema. Tiraban algunos temas de sexo-guerra y, a continuación, una niña dijo “estilo de vida tradicional es mejor que el moderno”. Los estudiantes cuentan 1-2-1-2 para formar equipos de pro v/s contra.

Me impresionaron mucho los adultos jóvenes – su conocimiento de la actualidad, la historia, el medio ambiente… No hubo ninguna preparación – se separaron en grupos y entonces empezó con puntos y contra puntos.  Hablaron de la contaminación, transporte, esperanza de vida, avances de la medicina, la política… obviamente no había ningún corrector, lo que lo hizo mucho más impresionante. Además fue todo en inglés – sé que el Swahili es más cómodo para ellos: hubo un sólo lapso en Swahili.

Después de la sesión algunos de los estudiantes se acercaron y se presentaron ante mí.  Tan listos y expresivos. Me han dicho recientemente que tienen un montón de material – documental del programa – que desean editar en vídeos producidos, pero nadie sabe cómo editar.

Vamos a ver si puedo ayudar a cambiar eso.

Actualmente, soy voluntaria de Maji Mazuri en su “Programa para jóvenes de medios de comunicación” en el Valle Mathare, la segunda más grande barriada en África oriental. El objetivo del programa es ayudar a los jóvenes a mejorar la calidad de sus vidas trabajando con otros y con consejeros, para adquirir habilidades. El programa también está diseñado para proporcionar un entorno propicio en el que jóvenes puedan crecer y convertirse en adultos responsables. Dentro de este programa, un programa de “medios” es el de desarrollo actual, donde los estudiantes (16-27 añosde edad) pueden ganar habilidades tangibles y no-tangibles relacionadas con medios de comunicación (es decir, blogs, diseño web, producción de vídeo…).

06 De febrero de 2012 – mi segundo día en Kenia – era mi primera visita a un programa en el cual estaré trabajando de cerca los próximos meses.

Maji Mazuri fue fundada por la Dr. Wanjuki Kironyo en 1984, quien todavía en la actualidad se desempeña como su  directora. La conocí el lunes, después de esta primera visita y compartir estos pensamientos con ella.  Ella dijo, muchísimas gracias. Y fue en ese momento que verdaderamente se hizo claro para mí que esto es debido a ella y a su trabajo – además, de
todos los aquí presentes sobre el terreno, los donantes, pasado y futuros voluntarios… pero es su visión la que comenzó esto – que puedo decir acerca de estos hombres y mujeres jóvenes solo que me siento muy honrada de ser parte de esto. Sólo  espero poder contribuir tanto como se beneficiarán de esta experiencia.

Nicole Rademacher

**los nombres han sido cambiados para su privacidad

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Traducción:   Gladys Igor Ovalle (Chile)