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Muere líder de la República Saharaui MOHAMED ABDELAZIZ

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DW – DZC (EFE, Reuters, AFP)

 

 

MOHAMED ABDELAZIZ FALLECIÓ EL DÍA 31 DE MAYO DE 2016

  MOHAMED ABDELAZIZ 

Lea también en Misosoafrica: La República Árabe Saharaui Democrática y su lucha por la libertad

Lideró durante casi cuatro décadas el movimiento independentista de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) a través del Frente Polisario y como presidente del autoproclamado Estado. Mohamed Abdelaziz es más que un ícono para quienes buscan consolidar la independencia de ese territorio disputado con Marruecos. Por ello su deceso este martes (31.05.2016) fue recibido como un duro golpe.

Abdelaziz falleció por un cáncer de pulmón a los 68 años, en un lugar que no ha sido revelado, justo cuando Sahara Occidental y Marruecos viven un difícil momento, luego de que a comienzos de 2016 este último país expulsara a parte de la misión de paz de Naciones Unidas de ese territorio, después de un desacuerdo entre las autoridades marroquíes y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

El Frente Polisario impuso 40 días de luto nacional, período tras el cual se elegirá a un nuevo secretario general de la entidad. De forma interina, el cargo de presidente de la RASD quedará en manos del jefe del Consejo Nacional Saharaui (Parlamento), Jatri Adduh. Esto, de acuerdo con el artículo 49 de la ley fundamental del Polisario, según confirmó la secretaría nacional del Frente Polisario en un comunicado.

“Todos somos Mohamed”

Tras la salida de España, entonces potencia colonizadora, Marruecos invadió los territorios que el Frente Polisario demanda como propios en 1976, comenzando una guerra tras la cual Marruecos consiguió apoderarse de buena parte de la zona en disputa. Tras el cese de las hostilidades acordado con la ONU en 1991, el Polisario se instaló en Argelia. Desde esa fecha se vive una tirante situación sobre la realización de un referéndum para determinar el futuro de los territorios.

Cabe recordar que Marruecos expulsó a parte del equipo de la ONU en la región luego de que Ban Ki-moon utilizara la palabra “ocupación” para referirse a la situación en la zona, tras visitar un campo de refugiados para habitantes de Sahara Occidental en Argelia.

Mohamad Hama, jefe del gabinete del primer ministro saharahui, Abdelkader Taleb Omar, aseguró que la muerte de Abdelaziz es una noticia “muy dura”, pero que no influirá en la determinación de los saharauis de proseguir con su lucha. “Vamos a seguir luchando. Vamos a seguir persiguiendo nuestro objetivo. Todos somos Mohamed y mañana todos seremos el nombre” de nuestro nuevo líder, afirmó.

DZC (EFE, Reuters, AFP)

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Una bibliografía española sobre África

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Por José María Lizundia Zamalloa

La relación que mantuvo España con África, en ningún caso es comparable a la de América. En gran parte de América se habla español, además de existir infinidad de toponimias donde no se habla que ilustran esa presencia. Con África, a pesar de los 14 kilómetros (Estrecho de Gibraltar) que la separan de España, no ocurre algo si quiera parecido. A pesar de que España sigue manteniendo dos enclaves en la costa mediterránea de Marruecos desde los siglos XVI y XVII, las ciudades de Ceuta y Melilla. Durante el siglo XX también administró la franja norte y sur de Marruecos, mientras Francia ocupaba todo el centro, como consecuencia del Protectorado sobre Marruecos que finalizó en 1956 con la independencia de aquel país. También mantuvo el enclave marroquí de Sidi Ifni hasta 1969, El Sáhara Occidental hasta 1976 y Guinea Ecuatorial hasta 1968.

En el siglo VIII, España fue conquistada por los árabes, aunque son fundamentalmente bereberes (islamizados) del Magreb, que permanecerán hasta 1492, en que se conquista su último bastión de Granada. Alguno de aquellos imperios que se extendieron a las dos orillas del Estrecho son de procedencia sahariana, como es el caso de los almorávides, que fundarán Marraquech y quedarán con ello vinculados a la creación de Marruecos, cuya dinastía dura un siglo y finaliza en el S. XII ante la fuerza irresistible de los almohades, también bereberes africanos.

Vemos pues, que frente a la irreversibilidad cultural y lingüística ocurrida en América, los lazos de españoles y fundamentalmente norteafricanos serán plenamente reversibles. El legado es material, un legado de primer orden en el caso musulmán, por la Alambra de Granada, la Mezquita de Córdoba y la Giralda de Sevilla y tantas otras cosas, amén del vocabulario árabe (muchas palabras incrustadas en el español). Dos autores mexicanos al menos, Octavio Paz y Carlos Fuentes siempre defendieron ese legado como parte del patrimonio cultural hispanoamericano, por tratarse de uno de sus componentes fundamentales, tras su irradiación a América.

Tantos contactos entre las orillas y las dinámicas generadas, crearon grupos sociales y culturales poco conocidos. Los cristianos españoles trataron de imponer durante ocho siglos su hegemonía política y religiosa. Resiste hasta el final el Reino de Granada.

Pero las mezclas y excepciones no son pocas. Mozárabes son los cristianos que permanecen en territorios musulmanes. Mudéjares (nombre también de un estilo artístico hispano musulmán) son musulmanes que pasan a vivir bajo reyes cristianos, y moriscos son los últimos musulmanes que permanecerán en España, y que se ven obligados a convertirse al cristianismo y desprenderse de todas sus formas culturales y no solo religiosas. Esta situación insostenible les llevará a distintas rebeliones en Andalucía, por lo que su expulsión será definitiva e incondicional. Peregrinarán por Túnez, Argelia y Marruecos en donde tampoco serán aceptados plenamente como musulmanes, han devenido culturalmente híbridos y su religiosidad vuelve a ser dudosa también en tierras africanas.

La editorial Almuzara, radicada en Córdoba, se ha comprometido a recuperar el recuerdo de estos españoles trasterrados cuyo infortunio fue tan grande como su olvido: los moriscos o andalusíes, sin contar a los judíos. Andalusíes por Al Ándalus que es como se llamó la entidad hispano musulmana.

Almuzara edita sus libros de esta colección muy cuidada en tapa dura, en la que participa algún hispanista junto a una mayoría de profesores andaluces. Han rescatado cosas en verdad interesantes, por ejemplo el misticismo sufí (La historia del sufismo en Al Ándalus), y se han centrado en la actual Malí y en concreto en Tombuctú por varios motivos. Sin duda el más curioso de todos es el que emprende Yuder, un andalusí que junto a otros moriscos y renegados, por encargo del Sultán de Marraquech, conquistarán el Imperio Songhay de Malí: Djenné, Gao, Tombuctú, el arco del Níger…

Estamos en un área religiosa lindante con Mauritania y cuna de eruditos del islam como es Chinguettí, máximo referente islámico de África en el siglo XV. El otro punto será El Cairo.

Los moriscos, no sólo son los creadores del flamenco por medio del cual ocultan sus raíces y las preservan, sino de un legado cultural que aún permanece en el Magreb y en la legendaria ciudad de Tombuctú. De actualidad como todo el Azawad por su autoproclamación de independencia y segregación de Malí, así como por la imposición más rigorista de la sharia. La Comunidad Autónoma de Andalucía, había creado en esa ciudad una gran biblioteca con unos fondos fastuosos, que parece pueda correr la misma suerte que los budas de Bamiyán en Afganistán. Ocurriría, de ser tan funesto el desenlace, cuando la editorial Almuzara tiene en el mercado la obra cumbre de la historia del Imperio Songhay, por fin traducida al español: Crónica del País de los Negros, también conocida como Tarij as- Sudan de Ab al-Sadi. Se trata de la principal fuente histórica de África Occidental.

José María Lizundia Zamalloa, natural de Bilbao, España, es abogado y escritor. Reside actualmente en Santa Cruz de Tenerife, donde ejerce la abogacía y su labor como articulista en diversos medios. Con este artículo, inicia una serie de contribuciones relativas a África, con foco en el Sáhara.

Prólogo – El Sáhara como metarrelato – LIBRO

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Prólogo de Eguiar Lizundia


Pocas causas generan en España tanta adhesión y unanimidad como el conflicto saharaui. Ni siquiera la animadversión a Israel es equiparable a la solidaridad con la ex colonia, una vez que la derecha española ha abandonado casi por completo su secular antisemitismo. En el caso del Sáhara, no hay duda de quiénes son los buenos y malos, quiénes los culpables y cuál la solución. Existe poca o nula discrepancia en el diagnóstico y la prescripción de recetas, y la habitual confrontación patria que caracteriza cualquier análisis de la realidad es disipada por una comunión de juicios inédita en nuestro país. Periodistas, ex militares, historiadores, novelistas y comentaristas de toda condición cuentan la misma historia de oprobiosa cesión e incumplimiento de obligaciones internacionales por parte de España, y de ominosa ocupación marroquí. El Frente Polisario es idealizado y presentado exclusivamente como una víctima de la traición española y el colonialismo de Marruecos y Mauritania, sin ser casi objeto de revisión o crítica. Los saharauis son ensalzados como un valiente y resistente pueblo embarcado en una épica lucha contra el invasor extranjero y la negligente comunidad internacional.

Quizá más sorprendente es el hecho de que esta narrativa ha sido asumida y legitimada internacionalmente por los estudiosos del Sáhara en tanto que “última colonia africana” o ejemplo de conflicto “estancado”. Y no solamente en el romantizante ámbito francófono, pero también en el mundo—mucho más científico y empirista—anglosajón. Los autores de los dos libros más relevantes en lengua inglesa sobre el Sáhara que se han publicado recientemente, Toby Shelly y Erik Jensen, no disputan el marco totalizador establecido por los que han escrito al respecto en español. Más centrados en cuestiones de derecho internacional y humanitarias los primeros que los segundos—muchos tan embebidos de la epopeya saharaui que ni siquiera disimulan cientificidad alguna—, todos presentan un enfoque similar y tratan la cuestión de manera semejante. Al listado pormenorizado de los hechos históricos, les siguen conclusiones que parecen inevitables. Como si la Historia se tratase de una ciencia exacta cuyos resultados pudiesen ser verificados en laboratorios, estos estudiosos citan y repasan acontecimientos hasta el hastío en lugar de analizarlos en profundidad. ¿Para qué cuestionar, plantear contrafactuales, indagar en las motivaciones y opciones de los actores implicados, si el estudio de los hechos pasados ofrece una respuesta cómoda y absoluta, una narración coherente y aparentemente convincente del conflicto saharaui que explica de manera simple los acontecimientos y fija las condiciones de víctimas y verdugos, amigos y cómplices?

El presente ensayo de José María Lizundia constituye una impugnación de este discurso multiabarcador y universalizante. El Sáhara como metarrelato recupera para el análisis del conflicto saharaui las categorías históricas y políticas, los marcos ideológicos y conceptuales que el caso merece. La idea de nacionalismo, la descolonización del Norte de África, las especificidades objetivas del “pueblo saharaui”, el derecho de autodeterminación y las dinámicas particulares del tardofranquismo español son solo algunas de las variables con las que juega el autor, quien hace interactuar estos factores libremente, sin prejuicios, con miras a ofrecer una visión esta vez sí crítica, no preconcebida, de la cuestión saharaui.

La consecuencia de ese ejercicio intelectual es la refutación de la panoplia de lugares comunes que rodean el discurso oficial sobre el Sáhara. Desde el alcance de la responsabilidad de España en el actual estatus de la ex colonia, hasta la supuesta larga historia independentista de los saharauis, pasando por el carácter democrático y fraternal de la RASD, Lizundia cuestiona la “Arcadia feliz” descrita por los estudiosos de ese territorio africano, que no sería en realidad sino la enésima epopeya travestida y manipulada para satisfacer los anhelos de los héroes de causas ajenas.

Sin la beligerancia a la que nos tiene acostumbrados, Lizundia sacrifica la ortodoxia académica y el puntillismo documental en aras de la argumentación y la enhebración de ideas, que esta vez más que nunca son presentadas de manera sucinta, pero con una claridad deslumbrante que deja al lector con la sensación de que el estudio del Sáhara había sido hasta ahora patrimonio exclusivo de una colección de propagandistas o ignorantes, pues no es posible que lo que es cristalino haya sido empañado con el humo de las hogueras de los campamentos de Tinduf durante tanto tiempo, por tantos. Quizá tenga que ver el hecho de que hasta la fecha el conflicto saharaui apenas haya sido objeto de estudio por profesores de universidad españoles y extranjeros—a los que se les presume cierto espíritu crítico—, pero considerando la dimensión internacional del caso, ¿cómo explicarse el escaso interés académico que ha suscitado el tema tanto en España como en el resto del mundo?

La clave, una vez más está en el metarrelato. Un metarrelato que “cuenta la historia de los saharauis como alguna vez quedó explicada para siempre”. Un metarrelato que una vez más presenta una narración maniquea, simplista, archiconocida y, si se me permite, hasta aburrida. Que sitúa a los saharauis como un sujeto pasivo y dependiente de sus patrocinadores españoles e internacionales. Que rezuma, bajo la excusa del arrepentimiento y propósito de enmienda, un tufillo plañidero e hipócrita. Y que no persigue entender las razones del conflicto, sino atribuir culpas y méritos.
El Sáhara como metarrelato es una rebelión contra todo esto.

Septiembre de 2011, Washington, DC

Marruecos, de nuevo la historia de siempre

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POR YAMANI EDDOGMI (04/03/2012)


El día 9 de marzo de 2011, apenas transcurridos diecinueve días del comienzo de las movilizaciones organizadas por el movimiento 20F, el rey de Marruecos anunció una “profunda” reforma de la constitución vigente en el país desde 1996. Con ello Mohamed VI pretendía proveer al régimen un antídoto contra aquellos que reclamamos una verdadera reforma del sistema político del reino alauita. El propio monarca, tras presentar las líneas generales de lo que será la nueva Carta Magna y avanzar que él mismo participaría en la consulta votando a favor, juzgó que el momento era “histórico” en el camino hacia la “construcción del estado de derecho y de las instituciones democráticas” de Marruecos.


Esta reforma, para el monarca alauita, supuestamente, era un recorte en sus competencias: dejaba de ser persona sagrada aunque manteniendo su inviolabilidad, se reforzaba el papel del primer ministro elevado al rango de presidente del gobierno, se fortalecía el papel legislativo del parlamento, etc.

Sin embargo, mediante un somero análisis enseguida descubrimos que lo planteado tenía trampa.

En primer lugar, el procedimiento no ha sido, ni por asomo, el propio de un sistema democrático, parafraseando al propio monarca, la nueva constitución que pretendía ser “hecha por los marroquíes y para los marroquíes”, no lo fue, pues para que ello fuera así debería haber sido elaborada por una Asamblea Constituyente, que libremente elegida por el pueblo habría de organizar un referéndum supervisado por una autoridad independiente. Es de sobra conocido que no se respetó ni lo primero ni lo segundo, de modo que se pisoteó el principio básico de la democracia, que es la soberanía popular y la imparcialidad de las instituciones del estado de derecho. En segundo lugar, el propio texto no ha aportado nada que indique que el régimen pretende verdaderos cambios: el rey, aunque ahora no es persona sagrada, sigue siendo inviolable y a la vez el líder espiritual de la nación; seguirá siendo el jefe supremo del ejército; presidirá el consejo de seguridad; es él quien decide sobre la política exterior; y es el máximo dirigente en materia económica

Cualquier conocedor de la política marroquí podrá afirmar que permanecen las “viejas costumbres”, el rey, aunque de forma velada con la nueva constitución, todavía conserva los poderes atribuidos a los ministerios de soberanía es decir, los mas importantes (Interior, Asuntos Religiosos, Relaciones Exteriores y Economía). Además, debo enfatizar que en Marruecos hace décadas que no existe el ministerio de Defensa y todo indica que la situación no va a cambiar, de modo que el poder efectivo lo seguirá controlando “el palacio”.

NUEVA CONSTITUCIÓN, NINGÚN CAMBIO

Como ya he indicado más arriba, la nueva Constitución el día 1 de julio de 2011 fue sometida a referéndum y aprobada, según las autoridades con el 98 por ciento del total de los votos emitidos, mientras que la oposición reduce tal cifra a solo un 46 por ciento ya que según ésta, el régimen ha utilizado el censo electoral del año 2003, dejando a casi doce millones de marroquíes en edad de votar fuera de las listas, a lo que habría que sumar las múltiples irregularidades denunciadas; la propia cifra 98 por ciento recuerda a pasadas décadas en las que el pucherazo electoral era lo habitual.

Los indicios de fraude son más que indicios para las fuerzas políticas opositoras al régimen, como es el caso de Vía Democrática, partido considerado de la nueva izquierda y que ha boicoteado todas las elecciones desde su creación en 1996 y el movimiento islamista Justicia y Caridad, ilegal pero tolerado, incluso ahora ya se han sumado otras organizaciones que fueron entusiastas defensoras de la nueva Carta Magna.

Y a partir de aquí y tras el referéndum, ¿cuál es el panorama político que se le presenta a Marruecos? Desde su llegada al poder, Mohamed VI ha tenido dos inmejorables oportunidades para emprender las reformas necesarias, la primera fue en su primer año en el trono, entonces gozaba de una gran popularidad, el pueblo marroquí, en su gran mayoría, estaba a su lado, ello le podía haber servido de palanca para vencer la resistencia a las reformas por parte de la vieja elite anclada en el poder; podía haber encaminado el país hacia un proceso democratizador de un modo suave y no traumático. La segunda se la brinda el movimiento 20F, esta vez es el pueblo en las calles quien exige dichas reformas y, además, en esta ocasión tenía la mejor de las razones para hacerlo, la situación no es para menos, todo el Magreb arde: en menos de ocho meses tres regímenes han sido borrados de la faz de la tierra, ahora ni siquiera la vieja elite, recalcitrante y aislada de la realidad, podría negar la evidencia; sin embargo todo indica que las reformas no van a llegar.

PAPEL DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS

Los otros actores que podrían haber jugado un importante papel son los grandes partidos políticos, en especial dos, el Partido Socialista para las Fuerzas Populares (PSFP) y el partido islamista moderado Justicia y Desarrollo (PJD), el primero, aunque ya debilitado, sigue teniendo un gran peso histórico y simbólico; el segundo, por su capacidad de movilización. Estas dos formaciones podían haber dado un gran empuje a todo el proceso, pero, desgraciadamente, han decidido seguir de espaldas al pueblo y, de este modo, no solo han contribuido a la ralentización del movimiento popular, sino que, además, se han puesto ellos mismos en una delicada situación. Las propias juventudes del PSFP se revelaron contra sus líderes durante el referéndum del día 1 de julio, y el malestar aún no ha terminado.

Todo nos lleva a pensar que el próximo parlamento estará dominado por formaciones políticas tradicionalmente afines a las tesis del régimen, de esta forma la nueva Constitución no habrá hecho más que perpetuar lo de siempre. En conclusión, estos dos partidos a los que hay que añadir los otros actores menores, con su actitud poco consecuente, han contribuido a hipotecar el futuro del pueblo marroquí sediento de democracia.

Democracia que, por cierto, no se alcanzará ni siquiera en su dimensión más minimalista. Durante la campaña de las pasadas elecciones legislativas del 25N no se ha respetado el principio básico de libertad de expresión. El 17 de noviembre de 2011 en la estación de los autobuses de la ciudad de Larache, la policía confiscó una considerable cantidad de carteles del partido Vía Democrática, cuyos militantes pretendían distribuir a favor del boicot, militantes de la misma organización política y del movimiento social 20F han sido detenidos bajo el mismo pretexto.

Además de esto, el régimen ha movilizado todos sus medios a favor de aquellos que siguen sus tesis, mientras los detractores están siendo perseguidos, lo que ellos llaman democracia y no lo es, ha nacido lisiado, por el hecho de que no soporta la opinión contraria. ¿Realmente se le puede llamar democrática a una constitución otorgada e impuesta que para defenderla el régimen se ve obligado a entonar el eslogan o conmigo o contra mí?

En el plano económico, la situación es dramática, el régimen parece que se siente muy a gusto en su papel de distribuidor de beneficios entre las elites que son sus verdaderas bases. La elevada corrupción ha generado una enorme economía sumergida, amplios sectores de la sociedad sobreviven en ella y de las migajas de algunos productos básicos subvencionados, mientras los crímenes económicos quedan impunes.

Todas estas, que son las primordiales demandas de la calle, han caído en una especie de saco roto, aunque otros muchos factores siguen lastrando la economía nacional: hace solo unos meses Wikileaks publicó un informe detallando el alcance de la corrupción. La monarquía marroquí lleva años lastrada por ésta y no parece que quiera salir de ella, pues Mohamed VI y su familia son los máximos beneficiados, el propio rey es un gran inversor, el conglomerado empresarial- monárquico controla el 20% del total de la economía privada del país; para que un inversor extranjero invierta en Marruecos debe contar previamente con el beneplácito del estado, que ante todo atiende y protege los intereses de la familia real.

Hay que señalar que no solo el rey tiene privilegios, las familias y sectores sociales y económicos ligados al Majzén hacen lo mismo y, sin ir más lejos, los propios oficiales del ejército se han convertido en grandes empresarios.

En contrapartida, la situación de la población no ha hecho más que empeorar, en relación con los precios de los bienes básicos, los salarios no han cesado de bajar. En sectores como la agricultura, la fabricación textil, la hostelería y la construcción, la situación de los trabajadores es inhumana por las condiciones de trabajo cada vez más regresivas, impuestas para poder mantener la competitividad económica del país, a falta de inversiones productivas, investigación, educación, etc.

DEMOCRACIA DE TERCIOPELO

La elite gobernante en Marruecos, con Mohamed VI a la cabeza, se comporta como una mafia, igual que todas las demás elites de la región árabe, atienden a sus propios intereses antes que a los de la nación, y por esto, se comprende que el rey alauita se aferre intensamente a la presidencia del Consejo Económico.

El sistema socio-político y económico de Marruecos tiene problemas estructurales serios, para solucionarlos se necesita un programa transversal, a corto, medio y largo plazo, sin embargo, lo que vemos hoy es lo de siempre, una democracia de fachada o bien se le podía llamar de terciopelo dirigida a tranquilizar a los socios extranjeros mas que otra cosa, a Marruecos se le puede aplicar y sin riesgo ninguno de equivocarse aquel antiguo proverbio que dice: “El sabio mira la luna mientras el idiota mira el dedo que la señala”. La elite gobernante en el país lejos de estar atenta a los latidos de la calle en ebullición está mirando hacia fuera y preguntando ¿lo estamos haciendo bien?

Puesto que este es el escenario, podemos vaticinar que a Marruecos le espera un 2012 muy “caliente” y agitado, hasta estos momentos el sistema político del país ha logrado esquivar los problemas que ha ido encontrando, ello es debido a que el régimen ha movilizado grandes medios para minimizar los efectos de las movilizaciones. El régimen no ha renunciado a nada, lo ha probado todo, desde la manipulación, la persuasión y finalmente la represión, pero la gran mayoría de la población está a la expectativa, está esperando los resultados y beneficios que se supone obtendrá de las reformas anunciadas.

Es bien sabido que los procesos democráticos generan grandes expectativas en la población, expectativas que todo indica que en Marruecos no se van a cumplir. ¿Qué se puede pensar que harán los ciudadanos marroquíes cuando constaten que las mismas caras ocupan los puestos de siempre? ¿Qué creen que harán, cuando, dentro de poco, vean que su vida cotidiana no ha cambiado en nada?

** Yamani Eddoghmi es miembro de la Asociación Marroquí Pro-Derechos Humanos-AMDH. El artículo ha sido publicado en la Revista Pueblos.

Gentileza de nuestro amigo y colaborador Carlos Souza (Brasil/RJ)

La IX edición del festival ‘Cine y Migración’ de Agadir se inicia con 30 películas

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“Tahar Benjelloun es un escritor de renombre que ha tratado en su obra, temas complejos ligados a la condición humana de los inmigrantes, a su identidad, a las dificultades de integración o los problemas de racismo y de exclusión “

El festival ‘Cine y Migración’ en su novena edición que se celebrará del 8 al 11 de febrero en Agadir contará con un total de 30 películas marroquíes y extranjeras. Entre ellas el largometraje de Brahim Chkiri ‘La ruta hacia Kabul’ premiada por una mención especial del jurado en el festival de Tánger y ‘Andalucía mi amor!’ de Mohamed Nadif.

La comedia y la sátira son este año las protagonistas de un certamen que acoge a actores, críticos de cine y universitarios. El tema de la inmigración es el hilo conductor de los debates durante los cuatro días del festival.

El escritor marroquí Tahar Benjelloun presidirá la novena edición del festival ‘Cine y Migración’.“Tahar Benjelloun es un escritor de renombre que ha tratado en su obra, temas complejos ligados a la condición humana de los inmigrantes, a su identidad, a las dificultades de integración o los problemas de racismo y de exclusión “, destacó el director del festival, Aziz El Omari.

El festival ‘Cine y Migración’ está organizado por la asociación ‘Iniciativa cultural’ en colaboración con el Centro Cinematográfico Marroquí (CCM). La nueva edición ofrecerá a los cinéfilos y al público, la oportunidad de hacer un seguimiento y ver los cortometrajes, largometrajes y documentales que tratan el fenómeno de la inmigración.

Además, varias mesas redondas están previstas al respecto y se homenajeará a dos personas del ámbito artístico como el cantante-compositor y actor marroquí, Younes Megri, en reconocimiento a su larga trayectoria artística y el egipcio Hassan Hosni, considerado una de las figuras emblemáticas del cine de Egipto. Asimismo, en colaboración con la Universidad Ibn  Zohr (Agadir) se impartirán algunos talleres acerca de la imagen cinematográfica, escritura y cine e interpretación  dramática, a los alumnos y estudiantes.

Ref:  diariocalledeagua

Gentileza de nuestro amigo y colaborador Carlos Souza (Brasil/RJ)

La República Árabe Saharaui Democrática y su lucha por la libertad

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Por MISOSOAFRICA

Con los movimientos gestados este último tiempo en Libia, Egipto y Yemen, ha salido nuevamente a la luz la ocupación ilegal de Marruecos sobre la República Saharaui. Aquí, en MISOSOAFRICA, intentaremos explicar las claves de este conflicto así como también para quienes nada saben de la existencia de esta nación, puedan ser introducidos en el tema.

Imágenes – Michelle Iturbe

Aspectos Generales

La República Árabe Saharaui Democrática es una nación sin Estado que limita al norte con Marruecos y al sur con Mauritania, al Este con el océano Atlántico y al Oeste con Algeria. Parte de su territorio está formado por el desierto del Sahara y constituye la zona más rica en fosfatos y recursos pesqueros, siendo la plataforma continental sahariana una de las zonas pesqueras más ricas del planeta. Su lengua oficial es el Árabe, y si bien el uso del español es extendido, no es considerado una lengua oficial.

Su actual capital es la ciudad de Bir Lehlu, ya que Aaiún, su antigua capital y ciudad más poblada del territorio, está ocupada por las fuerzas marroquíes.

La población saharaui es de tradición nómada y está constituida por alrededor de un millón de personas, muchas de la cules viven en los territorios ocupados o exiliados en el desierto de Argelia como consecuencia de la invasión Marroquí. Su cultura es el resultado de la mezcla de influencias africanas, árabe-berebere y española, lo que la vuelve única en sus expresiones artísticas tales como el canto, la danza y la poesía.


Situación política actual

La República Saharaui tuvo un proceso de descolonización tardío, siendo colonia española hasta los años 1975 y 1976, cuando logran su independencia en plena dictadura de Franco. Poco después de su independencia, miles de soldados fuertemente armados invaden el territorio Saharaui intentando extenderse hasta Mauritania. Este hecho tiene hasta hoy a Marruecos expulsado de la Organización de la Unidad Africana (OUA).

Entre 1980 y 1987 Marruecos levantó en seis fases un muro defensivo, conocido como el Muro de la Vergüenza, con cinco pasillos de entrada y salida a lo largo de unos 2,500 kilómetros, que vigila con más de 100.000 soldados (la mitad de su ejército) y que está flanqueado por 5 millones de minas antipersonales. El proceso de colonización en territorio saharaui continuó y se calcula que al menos 200,000 personas con ciudadanía marroquí se han instalado en el Sáhara Occidental. (1)

Los enfrentamientos entre el pueblo saharaui representados en el Frente Polisario(2) y las fuerzas de la ocupación, alertaron en 1991 a las Naciones Unidas para proponer un alto al fuego que se ha respetado hasta ahora. Lamentablemente aun no se ha llevado a cabo la totalidad del plan de paz propuesto por las Naciones Unidas, que incluía la liberación de prisioneros políticos, repatriación de refugiados y retiro de tropas del territorio saharaui. Desafortunadamente todas las posibles sanciones que se han intentado aplicar sobre Marruecos, habrían sido apeladas por Francia, su aliado en el Consejo de seguridad y las Naciones Unidas.

Del mismo modo y pese a la ilegalidad de la invasión, Marruecos ha usufructuado de las costas saharauianas, arreglándoselas para conseguir compradores.

Mientras tanto, la población saharaui sobrevive en los campamentos cercanos a Tinduf, Argelia, o sometida a la ocupación marroquí en el Sáhara Occidental. En ambos casos su situación es dura e inhumana: la vida en los campamentos depende por completo de la ayuda internacional y las condiciones geográficas y climáticas hacen que los aspectos más elementales de la cotidianidad representen un reto, y que la vida en los territorios ocupados esté marcada por la persecución política, la represión de toda manifestación saharaui por pacífica que sea, la tortura y las desapariciones forzadas. Inmerso en la adversidad en los dos lados del Muro de la Vergüenza, este pueblo ha levantado un Estado y una organización social de resistencia pacífica. (3)

Los Estados amigos de la República Saharaui

Desde el año 1975 que este país sin nación espera que el derecho y los tratados internacionales le devuelvan su territorio ocupado y su libertad. Hasta ahora el gobierno de la República se encuentra en el exilio, pero pese a esto cuentan con el reconocimiento de 82 países y pertenecen a la Organización para la Unidad Africana desde 1984.

La RASD en Chile

En Chile hasta el año pasado nuestra situación respecto al pueblo saharaui, según las palabras de su embajador para latinoamérica Hach Ahmed, era la siguiente:

Desgraciadamente, en Chile el apoyo que hemos tenido de los sucesivos gobiernos de la Concertación ha sido prácticamente nulo. Se olvida, incluso, que la dictadura de Pinochet, en medio de su aislamiento, ofreció darnos el reconocimiento y que nosotros nos negamos por razones éticas. Nos duele especialmente el comportamiento de algunos dirigentes del Partido Socialista, a quienes les consta el apoyo que -dentro de nuestros medios- les prestamos para la lucha contra la dictadura. Entre otras cosas esto les facilitó el contacto con nuestros amigos y hasta la entrega de pasaportes de nuestro país. Para ellos, nosotros representamos un pasado que quieren olvidar. Quisieran que ya no existiéramos porque les avergüenza que sigamos luchando. La gesta de Salvador Allende no es motivo de vergüenza para los chilenos ni los demás pueblos del mundo. Es, sin duda, motivo de orgullo y grandeza. Nuestros amigos de la Concertación se han ido del gobierno y se van, para nosotros, sin poder recordar un solo gesto que nos haga sentirnos orgullosos de haberlos conocido y ayudado en el pasado” (4)

Sin embargo este año, las actividades de la II Semana de África y Latinoamérica en Chile tuvieron como invitado de honor a la República Democrática Saharaui. Esperamos que este tipo de iniciativas sirva para dar a conocer al menos en nuestro país, la triste situación en la que este pueblo está sumido y que de una manera concreta y definitiva, se respalde el legítimo derecho a la libertad y la autonomía que este país aun hoy reclama.

(1) Fuente: http://www.mexicoporelsahara.org

(2) El 20 de mayo de 1973 se creó el Frente Popular de Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro, Frente POLISARIO, movimiento de liberación nacional que encabezaría la lucha en el plano popular, militar, político y diplomático.

(3) Fuente: http://www.mexicoporelsahara.org

(4) Fuente: Punto Final

MISOSOAFRICA: Bárbara Igor Ovalle (1982), natural de Santiago de Chile. Es Licenciada en Artes, actualmente coordina las publicaciones en el presente espacio.