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LAS LEYES INICUAS DE LA REPÚBLICA DE SUDÁFRICA DURANTE EL APARTHEID

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UNA persona “manifiestamente blanca” y” generalmente aceptada como blanca” puede no ser calificada como blanca si su padre o su madre han sido clasificados como personas de color.

UN africano es “una persona que pertenece realmente a una de las razas o tribus aborígenes de África o que es generalmente aceptada como tal”.

UNA persona de color es aquella que ” no es ni blanco ni un africano”.

UNA persona que no sea en realidad un africano, pero que ” por su aspecto es manifiestamente un africano”, será clasificada como tal en el registro de  población a menos que pruebe que verdaderamente no lo es ni es generalmente aceptado como tal.

UN hombre que es “por su aspecto manifiestamente un blanco” deberá ser clasificado como persona de color si uno de sus progenitores directos ha sido  clasificado como blanco y el otro como persona de color.

PARA decidir si una persona es “por su aspecto manifiestamente blanco”, el funcionario competente debe tener en cuenta “las costumbres, la educación,  la manera de hablar, el porte y la conducta en general” de esa persona.

SI una persona “manifiestamente no blanca por su aspecto” es “aceptada generalmente como blanca” en la zona en que trabaja, pero no en la zona en que vive, puede no ser calificada como blanca.

AUN veinticinco años después de que una persona ha sido clasificada en el registro de población como blanca y se le ha expedido la correspondiente tarjeta de identidad, el Secretario del Interior tiene derecho a ordenar la reclasificación de esa persona.

(En el recordado Mundial de Rugby llevado a cabo en Sudáfrica de Mandela, cuando la selección sudafricana ganaba el mundial por estrecho margen a  unos todopoderosos All Blacks, se dijeron muchas cosas terminado el partido, incluyendo que todo estaba arreglado. En medio de todas las declaraciones, el rugbier Abdelatif Benazzi dijo:“Había mucho más en juego que un triunfo deportivo en ese Mundial. Y por suerte ganó lo que tenía que ganar”. Benazzi, de origen marroquí, moreno y jugador francés, sabia lo que decía).

Texto publicado por UNESCO.

Colaboró: Maximiliano Vega.

Imagen: Beyond Trauma

 

 

 

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Qué día de África

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Por Eugénio C. Almeida (Portugal)

25 de mayo y se celebró un día más del heterogéneo mosaico etnocultural del continente africano.

Un 25 de mayo más, lleno de promesas que como siempre, se verificará que  son en vano, ¡poco simbióticas y estériles!, tal como ha sido en los últimos 49 años…

Un continente rico en tierras arables fértiles pero que continua, preferentemente, consumiendo lo que viene de afuera.

Un continente con los mayores mantos freáticos e hidrográficos para producción de energía que podrían ayudar  a África a ser  más limpia y menos contaminada, pero que continua consumiendo excesivamente productos fósiles, la mayoría explotados y producidos en África, pero transformados en el exterior y reimportados con los consecuentes costos para el continente.

Un continente que proyecta a sus principales riquezas subterraneas para ser explotadas casi hasta su agotamiento y, a cambio de esto, recibir cualquier producto final, ni siempre el mejor y a precios absurdos y especulativos.

Madre África donde las crisis territoriales, 49 años después, continuan perdurando por intereses y voluntades externas, con gobernantes coludidos y políticos sin escrúpulos que sólo consiguen vislumbrar la mantención de sus cuentas offshore

Una inmensa y bella región terrestre donde todavía sobreviven autócratas, dictadores y semejantes, que ejercen el poder y blasonan fortunas que nadie sabe esclarecer cómo fueron obtenidas.

Un continente donde los Coup d’ Etats continuan y, más grave aun, que siendo sancionados por una parte importante de la comunidad africana, la Unión Africana parece no tener la capacidad de impedir.

Recordemos los casos recientes de Mali y Guinea-Bissau, donde la CDEAO, un subproducto de las organizaciones africanas, en donde quien realmente manda viene de afuera, no sólo no impuso un claro afrontamiento a los golpistas si no que acabó más tarde “acogiéndolos” con la colocación de presidentes próximos a los golpistas o incluso a los propios golpistas, como fue en el caso de Mali.

Y que decir de la constante escisión entre el Norte y el Sur africanos debido a la divergencia al colocar en la presidencia de la Comisión de la UA un nombre consensual. Persiste la disputa entre Jean Ping, el aun presidente apoyado por los Estados centro meridionales, y la señora Nkozasana Dlamini-Zuma, sustentada por los Estados del SADC.

Resumiendo, un año más que pasa y un año más que África continua viendo algunos de sus Estados en convulsiones poco agradables.  Cómo sería bueno que África padeciese de agitaciones provocadas por un crecimiento económico consistente que resultase en una conmoción social victoriosa.  Tristemente descubrimos que los Objetivos del Milenio para 2015 están peligrosamente próximos de su fecha límite y aquellos para los cuales la ONU batalló y que el continente acogió, parecen cada vez más remotos.

Todavía, y a pesar de todo, quiero continuar creyendo y soñando que África todavía será un continente más humanizado, menos epidémico, más libre, menos corrupto, más justo y fraterno y menos despótico, donde los Hombres, los verdaderos Hombres, gobiernan a los Hombres con sabiduría y sensatez.

Quiero una África tal como algunos Humanistas y visionarios como Senghor, Cabral, Nkrumah, Mandela, Kenniata, Nyerere, entre otros, la soñaran, una África grande y altiva, nuestra “Big África”.

Quiero continuar soñando, y ver rápido, esta mía, nuestra África.

La África que debemos ser nosotros quienes se preocupen de levantar, aunque con la ayuda de Dios:

BaNto na Hosi Sikê-léla Afrikaa” (más o menos “Dios ayudará a los africanos a levantar África”).

¡¡¡África aiué!!!

Eugénio C. Almeida, natural de Lobito, Angola, es Doctor en Ciencias Sociales y Relaciones Internacionales.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)