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¿Malí puede condicionar África? – Por Eugénio C. Almeida

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Por Eugénio C. Almeida

IMAGEN: RTVE.ES

Hubo un período en que el Continente Africano estuvo en una suerte de extraña calma político-militar, sólo interrumpida con las crisis de Costa de Marfil y, del ya rutinario, Congo Democrático.  Lamentablemente, cosa de poca duración.  Desde que emergió la llamada Primavera Árabe que el Continente, en particualar la parte meridional, está en continua convulsión.   Fue -y es- Líbia, Egipto y más recientemente Mali.

En Libia, como se prevía, la caída de Gadhafi no sería sinónimo de paz y evolución político-militar.  La situación en el país está entrando en una rutina de preocupantes conflictos locales con los principales países occidentales mandando a salir a sus ciudadanos, principalmente, de la “patria” de la revuelta Libia, Benghazi, en parte debido a las amenazas de los grupos fundamentalistas islámicos del Norte de África, supuestos aliados de Al-Qaeda.

En Egipto, la oposición al presidente islámico Morsi, mantiene al país bajo un clima de fuerte tensión debido, según aquellos, al hecho de que los islamitas de la Hermandad Islámica y de Morsi, crearon una Constitución que perjudica los deseos liberadores constitucionalistas de los “fundadores” de la emancipación de la Plaza Tahrir, o sea, igualdad entre los Pueblos y entre los Hombres y Mujeres.

Pero si en estos dos países la situación es crítica, en Mali la coyuntura es de guerra abierta entre una cierta legitimidad (no constitucional) y un terrorismo déspota.  Y ¿por qué una legitimidad no constitucional y un terrorismo?  Recordemos la evolución:
Mali, en Marzo de 2012, fue blando de un Golpe de Estado a manos de los militares liderado por el capitán Amadou Haya Sanogo (extrañamente y al contrario de las directrices de la Unión Africana (UA), ésta reconoció el nuevo Gobierno).  Este golpe detonó la posterior crisis llevada a efecto por los tuaregs y aprovechada por los islamistas pro Al-Qaeda.
Los tuarges liderados por el Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA), un movimiento laico que también agrupa islamistas no radicales, defendió la separación automática del Norte de Malí (Azawad) en lo que fue aprovechado por los radicales islámicos para declarar la secesión integral y la respectiva independencia del terriotorio.
Sólo que los independentistas no se quedaron por el territorio secesionado. Quisieron avanzar hasta el sur, lo que llevó al presidente interino Dioncounda Traoré, al abrigo de la Resolución 2085 de la ONU, sobre Mali, a solicitar ayuda a la Comunidad Internacional, léase, a Francia y a la UA.
Recuérdese que Traoré ascendió al poder a través de un nuevo Golpe contra Sanogo, evocando la toma de legitimidad constitucional.  Nada más erroeno dado que desde el año 2002, Mali era gobernado por golpistas.
La aproximación de los golpistas terminó en Konna – en la región de Mopti, que ya no forma parte de Azawad -, cerca de 300 quilómetros al nore de la capital, Bamako, con la entrada en escena miliatar de las fuerzas francesas.
Y aquí vuelve la cuestión de la franconización de África que el presidente francés Hollande dice haber terminado.

Es cierto que la “operación Serval”, así definida por las fuerzas franco malienses, visa, únicamente a la restauración del dominio maliense, bajo todo el país.  Es cierto que esta operación militar tiene el apoyo de la UA y estará encuadrado por el apoyo de las fuerzas africanas de Afisma, (fuerza africana de cerca de 3470 soldados de la CEDEAO) que los malienses – y los franceses –  continúan esperando por su llegada al teatro de las operaciones.

Es cierto igualmente que quando termine la operación militar habrá que consolidar el poder legislativo de Mali sobre Azawad donde los moderadores desean mantener una cierta autonomía atestada por el hecho de que la UA esté aceptando la secesión de algunos Estados, recordemos Etiopia-Eritrea y Sudán).

Pero el problema estará, no en la estabilidad política de Mali, sino que en toda una región donde los islamistas radicales intentan fomentar el desarrollo de migraciones pro Sharia, principalmente en Marruecos, Argelia, Libia y Egipto.

Ante la inminente amenaza de que un Azawad indepediente pudiera shatterilizar toda la región, ocurrió la intervención francesa.  No olvidemos que a pesar del eventual fin de la franconización de África, hay siempre en la mente dos líderes la máxima que dice que los “Estados no tienen amigos ni enemigos pero si tienen intereses que defender” y los de Francia fueron siempre los mayores y permanentes…

Y después existe siempre la necesidad de salvaguardar la defensa de la integridad territorial de algunos Estados como Marruecos, Costa de Marfil, Libia y Nigeria los principales aludidos, inmediatos, de un preocupante avance islamista.  y quien dice estos, puede decir, Mozambique, Africa del Sur y subiendo por el Atlántico – y se cierra el anillo, y se cierra el Rimland condicionando África y los dos Océanos…
Traducción: Bárbara Igor Ovalle (MISOSOAFRICA)
Precisiones idiomáticas: Vinicius A. de Moraes

Mala suerte si eres músico

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Por Diego A. Manrique

  • “Estamos en una guerra contra todos los músicos del mundo”, dicen los rebeldes
  • Un móvil con un ringtone musical es confiscado inmediatamente, igual que cualquier reproductor.

Malí

Raika Traoré, musica de Malí (Foto)

Las noticias que del norte de Malí no podían ser peores. Una de las principales canteras musicales del planeta está siendo acallada por la interpretación fundamentalista de la sharía. En Niafunké, la localidad que Ali Farka Touré puso en el mapa, resulta imposible escuchar su música. El recuerdo de Touré, que ejerció de alcalde, no conmueve a las nuevas autoridades. A pesar de que invirtió allí todo lo que ganó internacionalmente, proporcionando electricidad y alcantarillas a los vecinos.

Ahora sería imposible que le visitaran Ry Cooder, Taj Mahal, Corey Harris y demás admiradores, para tocar juntos a las orillas del río Níger y comprobar in situ si era cierto lo del origen maliense del blues. A Touré le encantaba explicar que era agricultor pero que sus antecesores fueron guerreros, parte de un ejercito llamado -en castellano- Armas, enviado desde la España musulmana para controlar las rutas saharianas del oro y la sal; nuevos guerreros, los de Ansar al Dine, pretenden borrar su obra.

Los músicos occidentales deben pensárselo si quieren acudir al Festival en el Desierto, donde se presentan los tuaregs que tocan hipnóticas guitarras eléctricas (la leyenda decía que las del grupo Tinariwen estaban pagadas por Muamar el Gadafi, generoso con los movimientos insurgentes de los países cercanos a Libia). Por fuerza, el Festival ha resultado una iniciativa nómada: la próxima edición, del 20 al 22 de febrero, se desarrollará en el noreste de Burkina Faso. Lo llaman ahora Festival au Désert in Exile.

Un drama ya que los creadores malienses aspiran legítimamente al mercado global, con sus discográficas, sus públicos, su infraestructura. Pero igualmente ellos necesitan el contacto con la tierra, con ese público que consumía ávidamente sus creaciones y que requería a los músicos para ocasiones ceremoniales.

En la actualidad, los sometidos al régimen islamista del Azawad tienen prohibida la música, en todas sus formas: un móvil con un ringtone musical es confiscado inmediatamente, igual que cualquier reproductor. Sólo tomando precauciones, con auriculares y en la intimidad del hogar, se atreven a escuchar a sus favoritos.

No existe la profesión de músico; da lo mismo que toquen instrumentales o que canten las glorias del pasado. La vocalista Khaira Arby cuenta que los radicales invadieron su casa de Tombuctú y, frustrados por no encontrarla, destrozaron discos e instrumentos. Cuando cayera en sus manos, avisaron, el castigo consistiría en cortarla la lengua.

Con semejantes amenazas, todos sus colegas han puesto píes en polvorosa. Refugiados en Bamako, lanzan canciones y videos para recordar al débil gobierno central su situación. El rapero Kissima ha popularizado su exigencia de “Liberar el norte”; el llamado Colectivo de Artistas del Norte (CAN) insiste en su mensaje: “Malí es indivisible”. Comparte sus afanes una de las máximas estrellas del país, Rokia Traoré: “sin música, Malí dejará de existir”.

No hay posibilidad de entendimiento. Un periodista del Washington Post logró comunicarse con Omour Ould Hamaha, comandante rebelde. Sus pronunciamientos fueron categóricos: “la música es contraria al Islam. En vez de cantar ¿por qué no leen el Corán? No estamos únicamente en contra de los músicos de Malí; estamos en una guerra contra todos los músicos del mundo”.

Publicado originalmente por: El País.

Colaboró: Maximiliano Vega (MISOSOAFRICA)

La fecunda vida breve de Thomas Sankara, el “Che Guevara” africano

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Fuente: CLARIN.COM // Por: Victoria Reale

El cineasta suizo Christophe Cupelin retrató con imágenes de archivo el proceso revolucionario iniciado en 1983 por el capitán Sankara en Burkina Faso, “el país de los hombres íntegros”. En pocos años estatizó recursos naturales, se negó a pagar la deuda externa y luchó por los derechos de la mujer. Su asesinato frenó el cambio.

Thomas Sankara, conocido también como el Che Guevara africano, nació en el seno de una familia humilde del Alto Volta y comenzó su carrera militar a los 18 años. Su vida cambió en Madagascar, donde en 1971 presenció los levantamientos populares contra el gobierno de Philibert Tsiranana. Entusiasmado con los movimientos populares, se sumergió en la lectura de las obras de Lenin y Marx, que influirían profundamente en su formación. A medida que su figura se hacía conocida por su actuación en la guerra del Alto Volta contra Mali, también era reconocido como músico ya que tocaba en los clubes de la ciudad de Ouagadougou, capital del Alto Volta.

Luego de participar en diferentes funciones de gobierno, en 1983 Sankara fue encarcelado por el presidente Jean-Baptiste Ouédraogo. Manifestaciones masivas exigieron su liberación, y Ouédraogo debió renunciar. Así el Capitán Thomas Sankara se convirtió en presidente a los 33 años. En 1984 para festejar el primer  aniversario de la revolución, Alto Volta se transformó en Burkina Faso o “País de hombres íntegros”. En sus cuatro años de gobierno, Thomas Sankara llevo adelante políticas para el autoabastecimiento, lanzó planes de alfabetización, de construcción de casas, de vacunación y de reforestación. Prohibió la mutilación genital femenina y abogó por la igualdad de derechos para la mujer en una sociedad completamente machista. Estatizó los recursos naturales, rechazó los créditos externos y decidió no pagar la deuda. Pertenecía a una nueva generación de jóvenes militares revolucionarios que apareció en África en los años 80. “Sin formación política, un militar no es otra cosa que un criminal en potencia”, afirmaba Sankara, marcando así su diferencia. Su suerte estaba echada: una revolución que enfrentaba al orden mundial y que con sus políticas cuestionaba a los otros líderes africanos, no iba a perdurar. Su mano derecha y mejor amigo Blaise Campaoré no sólo puso fin a su vida, sino que asumió la conducción de Burkina Faso y desactivó todos los cambios realizados.

Capitán Thomas Sankara. Archivos de la revolución de Burkina Faso, “el país de los hombres íntegros” retrata la figura de Thomas Sankara como presidente de Burkina Faso desde 1983 hasta su asesinato en 1987. A veinticinco años de su muerte el filme recupera con imágenes y sonidos, el pensamiento y las acciones de gobierno llevadas adelante por este innovador presidente africano.

El director suizo Christophe Cupelin acompañó su filme en la última edición del Doc Buenos Aires. y habló con Revista Ñ digital sobre cómo lo impresionó el gobierno de Sankara cuando viajó por primera vez a Burkina Faso en 1985. “Yo tenía 19 años y empecé a rodar en súper 8 para filmar la revolución. Allí nació mi deseo de hacer cine y esta película es mi manera de agradecerle a Thomas Sankara todo lo que me dio”, aseguró el cineasta, que entre 1985 y 2000 vivió entre Ginebra, Suiza, y Burkina Faso.

-¿Cómo fue el trabajo de reunir el material de archivo para el filme?

-La mayoría son archivos que fui recopilando personalmente desde 1985: revistas, diarios, y grabaciones de audio. Después del asesinato de Sankara, su figura fue prohibida y el gobierno mandó a quemar todos sus archivos. Yo pude encontrar material que tenían los burkineses y hasta grabaciones de la televisión oficial de Burkina Faso, que me las pasaron de manera clandestina. En 2007, cuando se cumplieron 20 años de la muerte de Sankara, se publicaron muchos archivos en YouTube, y además se liberaron los derechos de grabaciones de la televisión francesa y suiza.

-¿Por qué decidió intervenir sobre la imágenes de archivo?

-Quería golpear en el inconsciente del espectador, no sólo mostrarlo como archivos de una época. Quería que fuera algo más que eso. Además los archivos estaban en muy mala calidad, entonces en la primera etapa trabajé sobre las imágenes para mejorarlas lo más que se podía. A pesar de mis esfuerzos, no pude mejorar todo el archivo, así que decidí directamente transformarlas. Busqué una estética que sorprenda al espectador para que no sea indiferente a la palabra de Sankara.

-El presidente Sankara estaba adelantado a su tiempo: decidió no pagar la deuda externa y defendía la igualdad entre hombres y mujeres.

-Si hubiera hecho la película hace 10 años, hubiera utilizado los mismos archivos, pero el filme no tendría la misma resonancia que hoy, porque hoy no sólo los países africanos rechazan pagar su deuda externa, sino que también lo hace Grecia. Europa está en crisis, algo que antes parecía imposible. Desgraciadamente el derecho de las mujeres sigue relegado, ni siquiera en Europa hay una equivalencia de salarios entre hombres y mujeres.

-La mutilación genital femenina se siguió practicando en Burkina Faso a pesar de estar prohibida.

-Sankara la prohibió por ley, pero es una costumbre muy difundida y casi imposible de controlar. Las mismas mujeres le practican la ablación a las niñas. Sankara realizó una campaña para que por lo menos usaran cuchillos esterilizados.

-¿Cree que el asesinato de Sankara fue instigado por otros líderes africanos?

-Sí. Sus principales enemigos fueron Félix Houphouët-Boigny, que era el presidente de Costa de Marfil, y Charles Taylor, que trabajaba para la CIA. Taylor entrenó a un grupo de paramilitares en Burkina Faso para derrocar a Samuel Doe, que era presidente de Liberia. Sankara se enteró de las actividades de Taylor y se negó a cooperar con sus planes, echándolos de Burkina Faso. Taylor derrocó al gobierno de Doe y asumió como presidente de Liberia. Él fue el que instigo el asesinato de Sankara.

-En su filme aparece un registro de audio donde Thomas Sankara explica por qué Blaise Campaoré, su mano derecha y amigo podría traicionarlo. ¿Por qué cree usted que Sankara no hizo nada para detenerlo?

-Esa parte de la película interroga al espectador sobre la definición de la amistad. Quería que cada persona se preguntara si era capaz de traicionar a su mejor amigo, y si su mejor amigo sería capaz de traicionarla. Creo que Thomas muere porque no quiso traicionar a su amigo. No puedo juzgar su conducta, sólo sé que esas fueron sus razones. Cuando él supo que había un complot en su contra, otros jefes de estado lo invitaron a que se exiliara en sus países, como Fidel Castro que le ofreció que fuera a Cuba. Pero Sankara no quiso marcharse. Su guardia de seguridad le pidió que al menos arrestara a Campaoré, pero Sankara no quiso utilizar la fuerza contra la persona que sentía como un hermano.

-Las primeras medidas de Blaise Campaoré, que gobierna hasta el día de hoy Burkina Faso, fue dejar sin efecto las políticas de la revolución. ¿Cómo está el país en la actualidad?

-Lo único que no cambió Campaoré fue el nombre del país. La pobreza aumentó, el analfabetismo sigue igual, la economía todavía es feudal. En los últimos años apareció un movimiento democrático, que espero que en el futuro pueda reemplazar el régimen de Campaoré.

-A pesar de los esfuerzos del gobierno de Campaoré para borrar el legado de Thomas Sankara, ¿su memoria sigue presente en el pueblo de Burkina Fasso?

-Sankara vive en la conciencia de su gente. Incluso las personas que en su momento no apoyaron la revolución, ahora afirman que Sankara tenía razón. Esta película está hecha también para los jóvenes menores de 25 años que no vivieron el proceso revolucionario y necesitan conocer sus obras y pensamientos.

-¿Tiene posibilidades de estrenar su filme en Burkina Fasso?  

-Intenté estrenar este año en el 25º aniversario de la muerte de Thomas Sankara y no me dejaron. Envíe la película al festival de cine Panafricano FESPACO, que se realiza en Burkina, pero fue rechazada. El director del festival me contó que el gobierno prohibió que se pasara el filme en Burkina Faso. Voy a pasarlo en otros países de África y, el año que viene, voy a volver a intentar estrenarlo en la tierra de Sankara.

Ficha Técnica

Capitán Thomas Sankara. Archivos de la revolución de Burkina Faso, “el país de los hombre íntegros”. Duración 111 minutos. Suiza.

Realización y Producción: Christophe Cupelin.

Imagen, sonido y montaje: Philippe Ciompi, Perspective Films.

Filmación adicional: Abel Sankara, Caroline Cuénod.

Sonidos adicionales: Philippe Ciompi, Christophe Cupelin.

Música adicional: The Ex, Fela Kuti.

Archivos principales: Radio Televisión Suiza, Instituto Nacional del Audiovisual de Francia y Radio Televisión de Burkina Faso.

Más información: http://www.capitainethomassankara.net/

Cupelin básico:

Nació en Ginebra, Suiza, en 1966. Egresado de la Escuela Superior de Arte visual en Ginebra en 1993, opción cine video. Responsable del cine Spoutnik en Ginebra desde 1991 hasta 1994, y programador hasta 1998. Cofundador en 1993 de la productora Laïka Films. Vivió entre Ginebra, Suiza y Burkina Faso entre 1985 al año 2000.

Su primer cortometraje fue Dondoli Studio (1997) documental que cuenta la vida de Jo Sangaré, guitarrista burkinés, que vive en Ginebra, Suiza. Luego realizó Kononga “Nous allons nous arrêter ici pour manger” (“Vamos a parar aquí para comer”- 2006) filmado en  un pueblo perdido de Burkina Faso. Este año estrenó su primer largometraje Capitán Thomas Sankara. Archivos de la revolución de Burkina Faso, “el país de los hombres íntegros”.

COMPARTIÓ: MAXIMILIANO VEGA

Guinea-Bissau, ¿39 años de su independencia?

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Por Eugénio Costa Almeida

Guinea-Bissau conmemora – o conmemoraría – hoy (24 de septiembre) su 39º aniversario de independencia.

Escribo conmemoraría, porque tal como su vecino Mali, está bajo la “protección” de terceros que, aprovechando un eventual Coup d’Etat – que muchos consideran una oportuna y bien montada intentona – se “apoderaron” de la vida política, social y principalmente militar del país.

De hecho, tal como Mali – con la grave particularidad de estar ya escindido sin que la UA y la CEEAO no hagan nada efectivamente – Guinea Bissau está bajo dominio de seudo potencias que sólo consiguen mantener su actual statu quo a través de patrocinios, con mayor o menor evidencia, de Golpes de Estado.

¿Cuántas veces Senegal ya intentó intervenir, directamente, en las cuestiones Bisau-guineanas y de las anteriores veces que esto sucedió fue ampliamente derrotado?

¿Cuántas veces los vecinos de Bissau intentaron imponer sus reglas políticas y de todas ellas los guineanos aplicaron el llamado “xuto no cu”(*) a los potenciales “emperadores locales”?

Sólo lo consiguieron ahora a través del patrocinio “descomplicado” de los señores subordinados que dominan la actual CEEAO y con el poco discreto beneplácito de la Unión Africana.

¡Tal vez el 40º aniversario sea realmente conmemorado y en plena libertad!

Eugénio C. Almeida, natural de Lobito, Angola, es Doctor en Ciencias Sociales y Relaciones Internacionales. Reside actualmente en Portugal donde desarrolla su labor como investigador y escritor.

Traducción Bárbara Igor (Misosoafrica)

Los yihadistas de Malí amputan las manos a cuatro supuestos ladrones

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Por JOSÉ NARANJO (El País)

  • Esta interpretación radical de la ley islámica que el MUYAO impone en la región de Gao se ha encontrado, en ocasiones, con el rechazo de la población, que ha llegado a enfrentarse a los radicales.
  • Estos hechos se producen tan sólo dos días después de que el Ejército de Malí asesinara a 16 predicadores del movimiento islamista de carácter no violento Yama’a al-Tabligh al-Da’wa en la localidad de Diabali (región de Segou, controlada por el Ejército) cuando estos se dirigían a una conferencia religiosa en Bamako.

Un grupo de malienses que reciben formación militar en Mopti. / AFP

El Movimiento por la Unicidad del Yihad en África del Oeste (MUYAO), que desde finales de junio controla la región de Gao, en el norte de Malí, parece dispuesto a continuar aplicando una visión radical de la sharia o ley islámica. Este lunes, miembros de este grupo terrorista han efectuado nuevas amputaciones a cinco supuestos ladrones. Según testimonios de residentes en la ciudad de Gao, uno de los ladrones ha sufrido la amputación del pie izquierdo y la mano derecha y los otros cuatro de la mano derecha.

Los hechos tuvieron lugar este lunes 10 de septiembre. La primera víctima sufrió este castigo en la plaza de la Independencia de Gao, aunque en esta ocasión los vecinos no fueron informados y tan solo pudieron ver el rastro de sangre provocado por las amputaciones de pie y mano. A los otros cuatro presuntos delincuentes se les cortó la mano en un lugar desconocido. Todos fueron llevados posteriormente al hospital para que les atendieran de sus graves heridas. Al parecer, se les acusaba de haber atracado a los ocupantes de un vehículo que se dirigía de Gao a Niamey (Níger) hace aproximadamente un mes.

No es la primera vez que los yihadistas realizan castigos corporales severos en el norte de Malí. El pasado 29 de julio, una pareja fue lapidada hasta la muerte en Aguelhok por tener dos hijos sin estar casados. Una semana después, el 8 de agosto, un supuesto ladrón sufrió el castigo de la amputación de su mano derecha en Ansongo. Asimismo, decenas de personas han sido castigadas con latigazos por beber alcohol o fumar cigarrillos.

Esta interpretación radical de la ley islámica que el MUYAO impone en la región de Gao se ha encontrado, en ocasiones, con el rechazo de la población, que ha llegado a enfrentarse a los radicales para evitar la aplicación de las sentencias. Sin embargo, en esta ocasión las amputaciones se produjeron a escondidas de los ciudadanos. Los yihadistas han asegurado que la aplicación de la sharia no admite discusión y que nadie puede impedirlo.

Estos hechos se producen tan solo dos días después de que el Ejército de Malí asesinara a 16 predicadores del movimiento islamista de carácter no violento Yama’a al-Tabligh al-Da’wa en la localidad de Diabali (región de Segou, controlada por el Ejército) cuando estos se dirigían a una conferencia religiosa en Bamako. Los predicadores, mauritanos y malienses, fueron interceptados en un control militar y tiroteados por el Ejército en circunstancias que aún no están del todo claras. El Gobierno mauritano ha lamentado los hechos y exigido una explicación a las autoridades malienses, que han anunciado una investigación.

Grupos terroristas e islamistas radicales como el MUYAO, Ansar Dine (Defensores de la Fe) y Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI) controlan tres regiones del norte de Malí, Gao, Kidal y Tombuctú, prácticamente dos terceras partes del país, después de haber expulsado al Ejército malí a finales del pasado mes de marzo en una ofensiva combinada con los rebeldes tuareg del Movimiento Nacional de Liberación del Azawad (MNLA) y tras derrotar también a estos en junio.

La semana pasada, el presidente interino de Malí, Dioncounda Traoré, solicitó formalmente ayuda a la Comunidad Económica de Estados de África del Oeste (Cedeao) para recuperar el norte del país y combatir a estos movimientos terroristas. El próximo 26 de septiembre está prevista la celebración en Nueva York de una Conferencia sobre el Sahel promovida por el Gobierno francés a la que están invitados 60 jefes de Estado, en la que el problema malí y los perfiles de una posible intervención militar africana centrarán los debates.

La Cedeao ha intentado en dos ocasiones que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas apruebe una resolución de dé su visto bueno a una operación militar en suelo malí, pero hasta ahora la ONU se ha limitado a pedir más información. El presidente de la Cedeao, el marfileño Alassane Ouattara, ha asegurado que una fuerza de 3.300 soldados está ya dispuesta a intervenir en cuanto obtenga el citado respaldo internacional. Sin embargo, la junta militar golpista que aún mueve los hilos en Bamako, al frente de la que se encuentra el capitán Sanogo, se ha mostrado contraria a una operación de este calibre y ha exigido que, en ningún caso, una fuerza militar extranjera se despliegue en el sur del país, la zona bajo su control.

Gigante de Mali, Emperador de Sevilla

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Por Miguel Canales

A sus 34 años, y tras dos temporadas en las que las lesiones no le han permitido rendir al nivel esperado, Frederic Kanouté anunció que dejará el Sevilla FC al finalizar esta temporada. El sábado 5 de Mayo se despidió de la que ha sido su casa como lo hizo cuando se presentó: perforando la red de la portería rival. El Gigante de Mali cierra así un periplo en Nervión que le ha consagrado como el mejor jugador de la historia del Sevilla. Tras siete temporadas en el club sevillano, todo el sevillismo se postra a los pies del jugador más especial y carismático en la época más laureada del club.

Los 6 millones de euros desembolsados por Del Nido para su contratación llenan de controversia su llegada a Sevilla; la prensa local lo llega a definir como un viejo de 28 años sin gol por quien el club efectúa el desembolso más grande en años. Aunque Frederic pronto empezará a acallar las voces que no entienden mucho la cantidad pagada por él. El día de su presentación en el Sánchez Pizjuan, Kanouté logra dos goles, uno de antología todavía guardado en la retina de muchos sevillistas, partiendo de la posición de falso extremo derecho. El gigante de Mali, con aire desgarbado, cara despreocupada y semblante tranquilo, empieza a dejar sus credenciales ese mismo día.

El sevillismo comienza a intuir que allí hay un jugador especial, pero nunca podía imaginar en ese momento que estaba ante la puesta de largo del mejor futbolista de la historia del club. A pesar de una buena pretemporada, su presencia como titular no parece verse desde fuera del vestuario como segura. Kepa comienza la temporada como un tiro, procedente del filial para completar la nómina de cuatro delanteros en la primera plantilla, haciendo un hat trick en el primer partido de la temporada. A Frederic le ha salido otro competidor más a los virtuales titulares, Saviola-Luis Fabiano.

Pero pronto deja a las claras que el jugador que va a ser determinante en este Sevilla de los títulos en la punta del ataque va a ser él. A partir de aquí los lectores conocen la historia. Juande Ramos consigue que el equipo sevillano se codee con la élite europea y llegan los cinco títulos en dos años. Y en todos ellos, Frederic pone su rúbrica para pasar a la historia del Ssvillismo no sólo como el enorme jugador que es, sino como el goleador de las finales. En todas ellas, también en la posterior Copa del Rey de 2010, “El profeta” anotará al menos un gol.

Su estigma y trascendencia en el Sevilla FC de los últimos siete años está grabado a fuego en el subconsciente colectivo sevillista. Las generaciones venideras sabrán que en la primera década del siglo XXI jugó en su equipo un hombre especial, único, irrepetible como futbolista. Y a la vez lo podrán corroborar en los libros de historia al ver su nombre escrito en todos los grandes eventos del club como goleador.

Pero lo más importante de este Gigante no es su grandeza futbolística, que es innegable. Aquellos que no han tenido la suerte de verlo con continuidad en sus casi 300 partidos con el Sevilla no pueden conocer en profundidad el impacto de su fútbol sobre el terreno de juego. Ha sido un jugador condicionante de rivales y entrenadores propios. Sus 192 cm y su aire melancólico escondían una elegancia que no se podía intuir; su juego de pies y zancada larga como la de una pantera conmovían los sentidos. Su visión de juego y capacidad asociativa le convertían en un organizador adelantado; con físico de boya podía actuar como un mediapunta de metro setenta. Incluso en sus últimos días como sevillista ocupó posiciones más retrasadas armando el juego ofensivo. Su juego de espaldas y capacidad para realizar controles de todo tipo estaban asociados al tacto tan especial que tenía con el balón. Todo ello siendo un delantero que ha promediado unos 20 goles en 40 partidos por temporada en sus siete años en Sevilla.

A pesar de todo esto, lo que más impacta de Frederic Kanouté es su grandeza humana. Nacido en Francia, adoptó la nacionalidad de su padre, natural de Mali. Hombre tranquilo, sereno, alejado de toda la parafernalia que envuelve a los jugadores de máximo nivel fuera del terreno de juego, él está entregado a su familia, su religión y su país de adopción. Musulmán, sus celebraciones de los goles siempre llevan el agradecimiento a su Dios, Alá, por todo lo que le ha permitido vivir. A sus espaldas se ha echado un peso de responsabilidad social muy importante. Dirige y coordina una fundación que lleva su nombre, en la que se encarga de proporcionar aquello de lo que él ha podido disfrutar a los niños más desfavorecidos de su país. Actos como la “Champions for Africa” se llevan a cabo en su nombre desde esta fundación.

En la web de dicha fundación podemos leer que “Frédéric Oumar Kanouté ha puesto en marcha una iniciativa para establecer una particular “Ciudad de los Niños” llamada Sakina en Bamako (Mali). Sakina reúne varios servicios e instalaciones destinados a las necesidades de los niños huérfanos y desfavorecidos. El proyecto consiste en una escuela, un centro de formación profesional, un centro de salud, un pequeño edificio para administración e instalaciones para el ocio y deporte; además los niños residirán en diez casas junto a madres de acogida, dándoles así un entorno familiar adecuado. Todas estas instalaciones estarán abiertas también a los niños de zonas vecinas para contribuir a integrarlos en la sociedad en que viven”.

La trascendencia mediática de Frederic Kanouté es mucho menor de lo que debería ser tanto desde el plano futbolístico como desde el humano. No nos equivocaríamos al decir que si su llegada a Sevilla se produce a una edad menor, alrededor de los 25 años, su destino le habría llevado a jugar en uno de los dos grandes equipos españoles. Y esto hubiera tenido asociado un conocimiento mayor tanto del Kanouté futbolista como del Kanouté persona en la sociedad futbolística española.

Los sevillistas se sienten eternamente agradecido de que su llegada a Nervión ocurriera en su madurez futbolística. Han podido disfrutar para ellos y desde ellos para el mundo de uno de los 10 mejores futbolistas de la Liga BBVA en el último lustro. Ese disfrute no ha sido compartido con otra afición. De ahí que Frederic Oumar Kanouté haya entrado con letras de oro en la historia de un centenario club como el Sevilla FC como su mejor jugador de siempre.

Frederic Kanouté, gracias por todo.

* Miguel Canales es especialista de fútbol internacional y co-autor del libro “Filosofía y manual de un entrenador de fútbol” (Ed. Wanceulen, 2011) junto a Francisco Ruiz Beltrán y Antonio Dopazo. En Twitter: @Miguel_Canales

– Fotos: Arcauce – EFE – Sevilla FC

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Compartió nuestro amigo y colaborador Maximiliano Vega

Qué día de África

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Por Eugénio C. Almeida (Portugal)

25 de mayo y se celebró un día más del heterogéneo mosaico etnocultural del continente africano.

Un 25 de mayo más, lleno de promesas que como siempre, se verificará que  son en vano, ¡poco simbióticas y estériles!, tal como ha sido en los últimos 49 años…

Un continente rico en tierras arables fértiles pero que continua, preferentemente, consumiendo lo que viene de afuera.

Un continente con los mayores mantos freáticos e hidrográficos para producción de energía que podrían ayudar  a África a ser  más limpia y menos contaminada, pero que continua consumiendo excesivamente productos fósiles, la mayoría explotados y producidos en África, pero transformados en el exterior y reimportados con los consecuentes costos para el continente.

Un continente que proyecta a sus principales riquezas subterraneas para ser explotadas casi hasta su agotamiento y, a cambio de esto, recibir cualquier producto final, ni siempre el mejor y a precios absurdos y especulativos.

Madre África donde las crisis territoriales, 49 años después, continuan perdurando por intereses y voluntades externas, con gobernantes coludidos y políticos sin escrúpulos que sólo consiguen vislumbrar la mantención de sus cuentas offshore

Una inmensa y bella región terrestre donde todavía sobreviven autócratas, dictadores y semejantes, que ejercen el poder y blasonan fortunas que nadie sabe esclarecer cómo fueron obtenidas.

Un continente donde los Coup d’ Etats continuan y, más grave aun, que siendo sancionados por una parte importante de la comunidad africana, la Unión Africana parece no tener la capacidad de impedir.

Recordemos los casos recientes de Mali y Guinea-Bissau, donde la CDEAO, un subproducto de las organizaciones africanas, en donde quien realmente manda viene de afuera, no sólo no impuso un claro afrontamiento a los golpistas si no que acabó más tarde “acogiéndolos” con la colocación de presidentes próximos a los golpistas o incluso a los propios golpistas, como fue en el caso de Mali.

Y que decir de la constante escisión entre el Norte y el Sur africanos debido a la divergencia al colocar en la presidencia de la Comisión de la UA un nombre consensual. Persiste la disputa entre Jean Ping, el aun presidente apoyado por los Estados centro meridionales, y la señora Nkozasana Dlamini-Zuma, sustentada por los Estados del SADC.

Resumiendo, un año más que pasa y un año más que África continua viendo algunos de sus Estados en convulsiones poco agradables.  Cómo sería bueno que África padeciese de agitaciones provocadas por un crecimiento económico consistente que resultase en una conmoción social victoriosa.  Tristemente descubrimos que los Objetivos del Milenio para 2015 están peligrosamente próximos de su fecha límite y aquellos para los cuales la ONU batalló y que el continente acogió, parecen cada vez más remotos.

Todavía, y a pesar de todo, quiero continuar creyendo y soñando que África todavía será un continente más humanizado, menos epidémico, más libre, menos corrupto, más justo y fraterno y menos despótico, donde los Hombres, los verdaderos Hombres, gobiernan a los Hombres con sabiduría y sensatez.

Quiero una África tal como algunos Humanistas y visionarios como Senghor, Cabral, Nkrumah, Mandela, Kenniata, Nyerere, entre otros, la soñaran, una África grande y altiva, nuestra “Big África”.

Quiero continuar soñando, y ver rápido, esta mía, nuestra África.

La África que debemos ser nosotros quienes se preocupen de levantar, aunque con la ayuda de Dios:

BaNto na Hosi Sikê-léla Afrikaa” (más o menos “Dios ayudará a los africanos a levantar África”).

¡¡¡África aiué!!!

Eugénio C. Almeida, natural de Lobito, Angola, es Doctor en Ciencias Sociales y Relaciones Internacionales.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

¿La tolerancia Cero en África?

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Por Eugénio C. Almeida (Portugal)

El Golpe en Guinea-Bissau y la intolerancia de los golpistas para aceptar devolver el poder a la clase política electa (o deficientemente electa) por voto popular, lleva – llevó al CEDEAO/ECOWAS a un desafío primordial: hacer equivaler el nivel de sus decisiones “a la proclamada toletancia cero” ante situaciones de alteración del orden constitucional por vía de fuerza.

En realidad el CEDEAO se limita a ser un mero reflejo de lo que pasa con la Unión Africana (UA).

¿Dónde está la tolerancia cero tan pregonada por la UA cuando se verifica que Malí continúa bajo el poder de los golpistas y de la secesión del país por los tuareg?

¿Dónde está la UA que continúa viendo, impávida y serena, el desmembramiento de Somalía?

¿Qué hace la UA con la crisis del Norte de África, principalmente en Egipto, o con la crisis sudanesa?

¡Los africanos comienzan a estar hartos de tanta “(in)tolerancia cero” mal encaminada!

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Eugénio C. Almeida, natural de Lobito, Angola, es Doctor en Ciencias Sociales y Relaciones Internacionales.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Asedio y captura de Tombuctú, capital cultural de África.

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Por Fernando Báez

La ciudad de Tombuctú, hoy abandonada por 24.000 habitantes que huyen despavoridos junto a los turistas, llegó a tener 200 madrazas para enseñar teología y no menos de 40.000 estudiantes

Ahora vuelve a mencionarse con insistencia la mítica ciudad de Tombuctú, tras su asedio y captura junto a Gao y Kidal por el Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA), que aspira a crear un territorio autónomo sahelo-sahariano para el nomádico pueblo Tuareg. Un proverbio popular en Malí dice que a nadie lo pica un escorpión si primero no pisa la arena, y ese temor ha mantenido la incertidumbre de una posible guerra civil entre los Tuareg y sus enemigos naturales, hoy en el poder desde fines del 29 de marzo tras un golpe de Estado que llevó a la conformación del Comité Nacional para el Retorno de la Democracia y el Restablecimiento del Estado (CNRDR), dirigido por el ambiguo capitán Amadou Sanogo.

Tombuctú, como Bagdad o El Cairo, es más un recuerdo colectivo de diversas generaciones que un lugar y no es incomprensible el temor que ha renacido por las consecuencias de un ataque sobre la antigua ciudad, donde se han construido monumentos culturales imponentes que son Patrimonio de la Humanidad según la declaratoria que hizo la Unesco en 1988 y la inclusión de las extraordinarias bibliotecas del lugar, que forman parte del Programa Memoria del Mundo y sobre todo de la historia olvidada de España. Tombuctú, llamada también El Dorado africano y también la villa de los 333 santos, jamás ha conocido tiempos de paz, pero nunca antes como ahora ha sido tan evidente su posible exterminio justo cuando había logrado ser una referencia turística planetaria con festivales de teatro y música.

El orientalismo ignoró por siglos –o para ser más exacto, omitió- el mestizaje curioso entre el mundo musulmán y los cultos antiguos africanos. Con la penetración del Islam cambiaron incluso las mitologías de pueblos tan independientes como los mandinga o los dogón. En Tarik al-fattash de Mahmud B. Muttawakkil Ka´ti se lee que el Caos dominó a sus habitantes, hasta que aceptaron el credo de Alá. Todavía puede encontrarse entre los ancianos una práctica esotérica animista; y la práctica exotérica islámica comunitaria.

La ciudad de Tombuctú, hoy abandonada por 24.000 habitantes que huyen despavoridos junto a los turistas, llegó a tener 200 madrazas para enseñar teología y no menos de 40 .000 estudiantes divulgaron su doctrina. En Tombuctú funcionó la que se estima primera universidad del mundo de Sankore (aunque Bolonia mantenga el merecido prestigio europeo), una obra que gracias a la erudición de sus creadores alcanzó el número fantástico de 25.000 estudiantes.

De las mezquitas habría que mencionar Djinguereiber, erigida hacia 1325 por Ishaq es-Saheli, el escéptico arquitecto granadino nacido en 1290 que enriqueció por la millonaria fortuna que le pagó el espléndido emperador Mansa Musa, quien también se distinguió porque hizo su peregrinación a La Meca con sesenta mil personas y cien camellos cargados de oro sólo para probar su devoción. El edificio de la mezquita es extraño, y su estilo desconcertante y mimético ante el paisaje se extendería por la ciudad al combinar el adobe y la palmera, como puede verse también en la milagrosa Sidi Yahya , que estuvo abandonada hasta que un iluminado apareció del desierto con las llaves y pudo abrirla siglos más tarde, o en la gigantesca Mezquita de Djenné.

De los grandes patrimonios de Tombuctú, sin duda que son sus bibliotecas y libros. Una de ellas fue la biblioteca errante que conformó lo que hoy se llama Fondo Kati, una de las maravillas más increíbles de Malí. Ni su número es habitual (comenzó por la cifra de 400 volúmenes y hoy tiene 7000 volúmenes sagrados); tampoco deja de sorprender que sus manuscritos híbridos salieron en unas condiciones clandestinas de España, pasaron de mano en mano de Marruecos a Walata en Mauritania y estaban en el Níger hacia el siglo XVI hasta 1818, y sus herederos la escondieron cuando los franceses la buscaban en Malí para llevársela a París. Volvió a reaparecer la colección en 1990 y para 1999 estaba abierta al público, con los apuntes que solía hacer Mahmud Kati a sus textos que producen de fuentes árabes, españolas, hebreas e incluso francesas y que León el Africano admiró sin medida. Según la versión de Ismael Diadiè Haïdara, descendiente autorizado de los Banû l-Qûtî ( de ahí el nombre Kati), hay más de 300 archivos que permitirían reescribir los lazos entre Tombuctú y el exilio morisco español, lo que permitiría recuperar una parte inevitable de la crónica de España.

En un manifiesto público fechado el 25 de Febrero de 2000, autores como el fallecido Premio Nóbel de Literatura José Saramago y autores de enorme importancia como Juan Goytisolo, Antonio Muñoz Molina, José Da Silva Horta y Ousmane Diadié Haidara, entre muchos otros, alertaban sobre el estado del Fondo Kati:

“Hoy, tres mil manuscritos de una familia exiliada de Toledo, la Familia Kati están en peligro de destrucción en Tombuctú. El diario ABC de España, News and Events de la Northwestern Uiniversity de EEUU, el Boletín de la Saharan Studies Association de EEUU, y el 26 Mars de Mali llevan meses señalándolo en vano”.

Lamentablemente, para 2012 el Fondo Kati todavía esperaba buena parte de la ayuda de la Junta de Andalucía, dispersada –como sabemos- por demagogos y políticos irresponsables. Los 7000 libros que ha cuidado Haïdara, estaban ya en peligro antes de que la ciudad fuera capturada por rebeldes Tuaregs, pese a que el tatarabuelo del intelectual escribió: “Hemos perdido el color y la lengua, pero nos queda la memoria”.

Bastó un golpe de estado en Malí el 22 de marzo para que fuera más evidente la precariedad de este legado.

Pero hay otras bibliotecas en peligro como la de Abu al-Abbas Ahmad ibn Ahmad al-Takruri Al-Massufi al-Timbukti (nacido en 1556), cuyo nombre sirvió a la biblioteca pública de Tombuctú y preserva 20.000 manuscritos. En un sublime texto, este poeta se atrevía a expresar un tema que se volvería nostálgico y popular: “La sal viene del Norte, el oro viene del sur, la plata viene de los blancos, pero la palabra de Dios, los cuentos hermosos y las posturas santas sólo los hallarás en Tombuctú”.

El amor por los libros no era inusual y se citan anécdotas que tal vez exageran, pero definen un contexto. Se dice, por ejemplo, que Al Uaqidi al morir dejó 823 baúles de libros y que el erudito Al Jahiz fue uno de los primeros hombres víctimas de su biblioteca porque al caerle un armario con libros lo aplastó y murió. Son curiosidades, pero asombrosas porque en la misma fecha una biblioteca en Europa apenas llegaba a 2000 títulos en un monasterio. Sobre todo a partir de la batalla de las Navas de Tolosa en 1212 el exilio de familias moriscas al África estableció distintas rutas de libros que fueron sacados para ser salvados de la hoguera.

El 50% de 500.000 libros y archivos ha desaparecido hasta el día de hoy, y la guerra puede aumentar las pérdidas. Todo el norte de Malí es una región sitiada, donde el Programa Mundial de Alimentos (PMA) calcula que los primeros refugiados se cuentan en 200.000 en Mauritania, Níger, Burkina Faso y Argelia sin esperanzas de volver; y este miedo lo manifiestan los valientes bibliotecarios que resisten justo a esta misma hora el desafío de la violencia y el odio que han puesto una emboscada a Tombuctú. El 2 de abril la Directora Irina Bokova de la UNESCO publicó una nota de prensa manifestando su preocupación por el futuro de la cultura de Malí y dejó claro que la comunidad internacional debe reaccionar sin demora.

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¿Primavera africana?”, pregunta no sin cierta sonrisa el guía que nos despide en el Aeropuerto de Bamako a los que hemos pasado un mes en Malí. ¿Me preguntan por una posible primavera africana?”, vuelve a interrogar con ese tono de los hombres que ya lo han visto todo o están por verlo y luego responde de modo definitivo y suficiente cuando alguien advierte en voz alta que el vuelo tendrá un retraso de 24 horas más: “Sangre, dictaduras, corrupción, masacres, todo eso forma parte de la imagen de África, pero uds. los extranjeros sólo ven la fachada, vienen y se marchan pronto, y no entienden que la verdad del continente está en sitios sagrados como Tombuctú, un símbolo de la resistencia cultural y de la diversidad de nuestros pueblos”. Cuando el hombre se aleja, pienso en sus palabras y me digo a mi mismo que algo más grave que lo que hemos visto está pasando porque el paradigma de tenacidad también está en peligro.

(*) Autor de la Nueva historia universal de la destrucción de libros, Planeta, 2011.

Fuente: WEB ISLAM

Gentileza de nuestro amigo y colaborador Carlos Souza (Brasil/RJ).

Más de 30.000 desplazados por la rebelión tuareg

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El norte de Malí está de nuevo en el ojo del huracán. A mediados del pasado mes de enero, el recién creado Movimiento de Liberación Nacional del Azawad (MLNA) lanzó una amplia ofensiva contra varias ciudades del norte de este país africano y se enfrentó en varias escaramuzas al Ejército malí. Al menos medio centenar de personas han perdido la vida desde entonces y decenas de miles han huido de la zona. El MLNA reclama la creación de un estado tuareg, pero por ahora sólo ha logrado generar una crisis humanitaria en una región del Sahel ya castiLa historia de las rebeliones tuareg en esta zona tiene casi un siglo. Desde que en 1916 estallara una insurrección armada contra el gobierno colonial francés, la llamada rebelión de Kaocen que logró apoderarse de varias ciudades de las montañas del Air (Níger) durante más de tres meses, los tuaregs se han mostrado siempre combativos contra todo poder que venía del exterior. En la década de los sesenta del siglo pasado volvieron a la carga, en esta ocasión contra el poder establecido en Bamako del recién nacido estado de Malí y una ley de reforma de tierras que atentaba contra sus tierras tradicionales. La respuesta del Gobierno maliense fue brutal e incluyó masacres a pueblos enteros. El alto el fuego de 1964 fue muy precario.

Entre 1990 y 1996 se vivió la llamada tercera rebelión tuareg, en la que los miembros de esta etnia reivindicaban la creación de un estado independiente al considerarse excluidos de la toma de decisiones. La rebelión afectó al norte de Malí y Níger y se produjo tras una hambruna y crisis de refugiados. Los enfrentamientos entre los ejércitos de ambos países y los tuaregs volvieron a dejar un reguero de muertos y desplazados. Sin embargo, diez años después volvieron a reproducirse los problemas en la llamada cuarta rebelión tuareg.

El pasado mes de octubre se producía el nacimiento oficial del Movimiento de Liberación Nacional del Azawad (MLNA), un grupo político-militar que reivindica la independencia de esta región que abarca casi todo el norte de Malí, una parte del norte de Níger y el sur de Argelia, donde han vivido tradicionalmente las tribus tuaregs, pero no solo ellas. El MLNA surge de la fusión del Movimiento Nacional del Azawad (MNA) y el Movimiento Tuareg del Norte de Malí (MTNM) y se ha visto reforzado en los últimos meses por la llegada de combatientes tuaregs que participaron en la guerra civil de Libia, la mayoría contratados como mercenarios por el régimen de Gadafi, pero otros bajo la bandera del Consejo Nacional de Transición libio.

Y a mediados de enero, el MLNA ha comenzado su última ofensiva, coincidiendo no solo con la llegada de los combatientes procedentes de Libia sino con la inminencia de las elecciones presidenciales en Malí, previstas para el próximo mes de abril. Los ataques se han producido sobre todo en las ciudades de Menaka, Anderamboukane, N’Tillit, Tessit y Aguelhok. La cifra de muertos varía según las fuentes, se habla de medio centenar, ochenta o incluso de cien, entre los que habría soldados malienses, muchos civiles e incluso algunos ejecutados de manera sumaria, sobre todo en Aguelhok.

HUIDA DE CIVILES

Los ataques prosiguen con mayor o menor intensidad y están provocando una auténtica huida de civiles del lugar. Se calcula que unos 15.000 malienses han cruzado ya la frontera en dirección a Níger y que al menos otros tantos podrían haberse trasladado a otras ciudades próximas, como Gao o Kidal, donde intentan encontrar refugio de los ataques en casa de sus familiares. En total unas 30.000 personas, de las que, según el Comité Internacional de la Cruz Roja, unos 26.000 proceden de Menaka y otros 4.000 de Aguelhok, donde se han producido los ataques más cruentos.

Los problemas a los que se enfrentan estos desplazados están directamente relacionados con la comida y el agua para abastecerles. De hecho, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) ya ha iniciado conversaciones con los gobiernos de Níger, Mauritania y Burkina Faso, países todos limítrofes con Malí, para habilitar campos de refugiados donde ordenar un vasto plan de ayuda humanitaria.

La situación es complicada y se viene a sumar a los dos males endémicos que sufre la región del Sahel. Por un lado, el deterioro de las condiciones de vida a consecuencia del brusco parón vivido por una de las industrias más rentables, el turismo, a causa de los secuestros y la actividad terrorista en la zona de Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI) y, por otro, la amenaza de una hambruna que podría tocar a cientos de miles de personas y de la que las agencias humanitarias internacionales ya han advertido de que estamos a las puertas.

Más allá de la consideración de si las reivindicaciones de los tuaregs que luchan con el MLNA son justas o no, una gran parte de la población tuareg y los árabes, songhais, peuls y de otras etnias que conviven en esta parte del mundo están sufriendo las consecuencias de una rebelión que está poniendo en serios aprietos su propia supervivencia y que está condenando a esta región del mundo a una inestabilidad que será difícil superar. Como dice un proverbio africano, cuando los elefantes pelean es la hierba la que sufre. Y en el Azawad, aunque no haya mucha hierba, sí que hay mucha gente sufriendo.

NARANJO

Dakar 21/02/2012

REF: Canariassocial

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Gentileza de nuestro amigo y colaborador Carlos Souza (Brasil/RJ)

Música – Malí – Alí Farka Toure

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por Maximiliano Vega

“Es probable, aunque no tengo datos concretos, que el Blues no sea un canto de lamento, sino más bien un canto de la naturaleza que a veces deriva en lamento. Esa conjetura viene a raíz de leer unas declaraciones del difunto músico malí Ali Farka Toure.  A mediados de los noventa gana un premio Grammy ( el primero de él, el primero de un músico africano, algo que es cierto y triste decirlo), se le compara con un bluesman de norteamerica, el gran John Lee Hooker, pero Ali, hijo no arrancado de África es el primero que expresa de manera tajante que Hooker sabía la forma, pero no el fondo: “Hooker toca canciones cuyas raíces no comprende. Vienen de África, y particularmente de Malí. Vienen de la historia, de la tierra, de la naturaleza, de los animales. No vienen de la cerveza y el whisky.”

Nació en 1939 con el nombre de Ali Ibrahim -ganando el apodo de Farka (burro) como identidad-,  en la ciudad de Kanau, cerca de Tombuctú, en una de las zonas más pobres del planeta.

Siempre privilegió a su comunidad antes que la fama. Su salto al estrellato no le hizo olvidar a su pueblo y prácticamente se radicó en Malí, recibiendo visitas ilustres en su última década de vida como Ry Cooder o Martin Scorcese. Cuando fue escogido Alcalde de Niafunké, dejo la guitarra a un lado : “entre la música y el campo, prefiero la agricultura; primero hay que tener el estómago lleno para luego poder hacer música”.

Murió días después de enterarse que ganaba su segundo Grammy, de un aparente cáncer de huesos. Sin querer y sin proponérselo, la naturaleza, por medio de una tormenta de arena, provocó que la despedida de Ali fuera con una marcha fúnebre por sus tierras hasta su lugar de entierro,  acompañado de su pueblo lleno de lamentos.”

  Maximiliano Vega, natural de Chile, es Periodista.  Aficionado a la música y la literatura, inaugura con este artículo su participación colaborativa en MISOSOAFRICA.