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Corazón Solitario – Cuentos Africanos Tradicionales (Mozambique)

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El león y la leona tuvieron tres hijos: uno se llamó a sí mismo Corazón Solitario, el otro escogió el nombre Corazón con la Madre y el tercero el de Corazón con el Padre.

Corazón Solitario, encontró un puerco y lo cazó, pero no tenía quien lo ayudase porque su nombre era Corazón Solitario

Corazón con la Madre encontró un puerco, lo cazó y su madre vino rápidamente a ayudarlo a matar al animal.  Ambos lo comieron.

Corazón con el Padre, cazó también un puerco.  El padre vino rápidamente para ayudarlo.  Mataron al puerco y lo comieron entre los dos.

Corazón Solitario encontró otro puerco, lo cazó pero no logró matarlo.  Nadie fue en su auxilio.  Corazón Solitario continuó cazando, sin ayuda de nadie.  Comenzó a adelgazar y a adelgazar, hasta que un día murió.

Los otros continuaron llenos de salud por no haber tenido un corazón solitario.

Cuento original de Mozambique

Traducción: Misosoafrica

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Aniversario del “maestro Tamoda” – UANHENGA XITU

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Si estuviese vivo, el escritor completaría 90 años, el  pasado 29 de Agosto. De feliz memoria, Agostinho André Mendes de Carvalho o mejor Uanhenga Xitu dejó un legado que se va a transferir a  través de varias generaciones,  destacando en el ámbito político como figura de proa del nacionalismo angoleño y en el ámbito cultural, como uno de los escritores de mayor relevancia en nuestro panorama literario.

Por João Papelo en Folha 8

uanhenga“Maestro” Tamoda fue uno de los primeros libros de Uanhenga Xitu.  Este personaje de ficción angoleña es también el motivo del libro Os Discursos do “Mestre” Tamoda.  El maestro Tamoda, viaja de la zona rural a la ciudad, a la casa de personas de la sociedad colonial, donde aprende a leer y escribir, además de los vocablos más difíciles que encuentra en diccionarios.  Todo lo aprendido,  lo transportará después consigo de regreso a la aldea. Así, con su nuevo lenguaje, proyecta en aquel seno rural su intelectualidad, enseñando a los jóvenes el poder de la palabra, incluso de palabras inventadas por él mismo y con las cuales eran desafiadas las autoridades coloniales  (el profesor oficial y el administrador). Sin embargo, el Maestro Tamoda no llegará a saber de memoria los diccionarios, o a hablar como el colono para liberarse de la condición de ser uno más de los nativos subyugados.

BIOGRAFÍA

Uanhenga Xitu (Agostinho André Mendes de Carvalho) nació en 1924 en Calomboloca (Icolo y Bengo). En 1959 fue apresado por la policía política portuguesa y enviado al campo de concentración de Tarrafal, en Cabo Verde, donde permaneció varios años y donde comenzó a escribir sus primeros cuentos.  Después de la independencia de Angola, fue Gobernador de Luanda, Ministro da Salud, Embajador en Alemania y Diputado de la Asamblea Nacional.  Falleció un jueves, el 13 de Febrero del presente año, víctima de una enfermedad.

Nadine Gordimer, la guerrillera de la imaginación

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Por Luis Hernández Navarro (La Jornada de México)
nadine A la escritora Nadine Gordimer la política la alcanzó muy joven en su natal Sudáfrica. Tenía apenas entre 10 u 11 años cuando cayó en cuenta de quepertenecía a un mundo blanco opresor. Una noche la policía entró, sin permiso, a la habitación de una trabajadora doméstica de su casa, en busca de alcohol, prohibido a los negros. Los padres de la pequeña lo permitieron. La experiencia la marcó para siempre.

Nacida en 1923 en el seno de una familia de clase media, Gordimer creció en una pequeña aldea minera cerca de Johannesburgo. Su padre, Isidoro Gordimer, fue un relojero judío letonio, polígloto, que emigró escapando de la pobreza; su madre, Nan Myers, fue una asimilada británica posesiva y controladora, atrapada en un matrimonio infeliz que nunca dejó de pensar en regresar a su patria.

Nadine estudió en un convento-escuela para niñas blancas y tomó clases de baile. A los seis años se forjó como lectora en la biblioteca local. “Eso –confesó– me perdió en los libros. Pronto fui pasando de la sección de libros infantiles a los que quisiera tomar. Cuando veo atrás, es increíble lo que llegué a leer en esa época.”

Consciente de su condición racial, cayó en cuenta de que: si hubiera sido una niña negra no hubiera podido ser miembro de esa biblioteca, no hubiera podido tomar ninguno de esos libros. Pienso, entonces, que si hubiera sido negra jamás hubiera llegado a ser escritora.

En 1945 entró en la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo, y se dedicó a la bohemia estudiantil, a estudiar literatura y a ser escritora. Escribir –diría más adelante– le da sentido sentido a la vida. A los 26 años publicó su primera novela: Face to face.

Pero no fue en la universidad ni en ninguna otra escuela donde aprendió a ser escritora. Para ella se nace con el impulso de serlo y la clave para que se despierte el don de la escritura es leer, leer y leer.

La escritura –explicó– es resultado de tu propio desarrollo, del desarrollo de tus propias emociones y, por supuesto, de tus relaciones con el mundo exterior, con lo social y lo político. La necesidad de escribir viene de esos dos impulsos: de lo que te sucede dentro y de lo que te viene impuesto desde la sociedad, el país, la política, la moral.

La autora de El conservador se involucró en 1960 activamente con el Congreso Nacional Africano (CNA), que condujo la lucha contra el apartheid,después de que en Sharpeville la policía disparó contra una manifestación que protestaba contra el régimen de segregación racial y asesinó a 69 personas, niños y mujeres incluidos.

Sin embargo, no se vio a sí misma como una persona política por naturaleza. No creo que si hubiera vivido en otro lugar, mi escritura habría reflejado mucho la política, dijo años después.

Sus libros, sin embargo, no fueron nunca concebidos como forma de lucha. Por el contrario, siempre estuvieron al margen de ella porque nunca quiso escribir propaganda. Se impuso que en su escritura no hubiera activismo. “Nunca mostré a los luchadores contra elapartheid como ángeles ni a los colonizadores como demonios –explicó–; mi escritura nunca fue un grito contra el sistema racista. Eso lo hice con mis acciones.

“Más aún –dijo–, nunca he escrito ‘sobre’ política; sólo sobre las condiciones humanas, más allá del confinamiento de la identidad dado por la raza, el color o la clase.”

Sus novelas son antiapartheid, no por su odio personal al sistema, “sino porque la sociedad –el tema de mi obra– se revela a sí misma en ellas… si uno escribe honestamente acerca de la vida en Sudáfrica, el apartheid se condena a sí mismo”.

A pesar de ello, el apartheid le prohibió tres novelas: Mundo de extraño, La hija de Burger y La gente de July, así como una recopilación de poesía de escritores negros, que reunió y editó. Sin embargo, varias ediciones de sus libros censurados fueron introducidas de contrabando y resultaron muy bien recibidas.

Su compromiso político fue mucho más allá de la lucha contra el apartheid y se mantuvo hasta prácticamente los últimos días de su vida. Autodefinida como una realista optimista, vivió convencida de que los que luchamos sabemos que unidos podemos hacer cosas buenas. Por ello, en febrero de 2010, demandó públicamente en La Habana al presidente Obama la liberación inmediata de los cinco luchadores antiterroristas cubanos injustamente presos en Estados Unidos, y el cierre de la base de Guantánamo.

Nadine Gordimer vio en la ficción la verdad. Y concluyó que la fuente de la ficción está en una necesidad extraña de encontrar sentido a la vida, que proviene tanto de la presión sociopolítica a tu alrededor como de la propia evolución mientras vas creciendo, en tus emociones, en tus ideas, en tus relaciones.

Para la autora de Capricho de la naturaleza, esta superioridad explicativa de la ficción proviene del hecho de que un reportaje en un periódico nos plantea lo que aconteció; sin embargo, el poeta, el novelista, nos proporciona la idea de por qué sucedió. Esto es así debido a que “el escritor se toma un buen tiempo para reflexionar sobre un suceso. Después del impacto de los hechos, pasa por el proceso de la imaginación, pasa por el proceso de incluir personajes imaginarios y a través de ellos descubrir cómo eran sus vidas antes de llegar al momento que aparece en los periódicos y en los noticiarios de hoy. Los antecedentes que recibimos de la televisión y de los periódicos –que a veces son muy buenos– no profundizan tanto, porque siguen viéndolo desde la actitud de que lo inmediato es lo importante”.

No le falta razón a Nadine Gordimer en su juicio sobre la ficción. Sus novelas sobre el apartheid terminan explicando esa realidad mucho mejor y con mucho mayor eficacia que la gran mayoría de estudios académicos que se han publicado. Quizás por eso el poeta Seamus Heany describió a la escritora apenas fallecida este 14 de julio como una de las más grandes guerrilleras de la imaginación.

Adiós a Chinua Achebe, padre de la literatura africana.

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Por Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Chinua Achebe BY DAILY POST

Con 82 años, ha muerto el escritor nigeriano Chinua Achebe, autor de “Todo se desmorona”, obra con la que ganara el reconocimiento mundial, tras su publicación el año 1958.

Nació el 16 de noviembre de 1930, en la ciudad de Ogidi, hacia la época, autoproclamada como la República de Biafra.  Tras la guerra y sus desastrosos resultados, los que cuentan la perdida de alrededor de 1 millón de vidas y el sueño trunco de independencia de Ogidi, Chinua Achebe se traslada a Masachussets en el año 1972, año en que fija su residencia definitiva en los Estados Unidos de Norteamérica.

Su obra literaria se centró en los problemas políticos comúnes a la mayoría de los países africanos, muchos de ellos resultantes del colonialismo.  Si bien Chinua Achebe nunca ganó el premio Nobel de Literatura, fue reconocido en vida por muchos de sus lectores y colegas como el padre de la literatura africana moderna.

Algunas de sus obras son:

  • Todo se desmorona (1858)
  • La flecha de Dios (1964)
  • Un hombre del pueblo (1966)
  • Chicas en guerra (1971)
  • Navidades en Biafra y otros poemas (1973)

” Reflejo Lunar ” – Poema

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Por Orlando Castro (*)

angola atardecer

*

*

La noche se enamoró del día

haciendo promesas de amor sin igual

Y entre las brumas de la nostalgia

nació un hijo llamado reflejo lunar.

*

Y es en medio de Angola que habita

la raiz de la nostalgia en que me enredo.

Por eso es que soy blanco por fuera,

negro por dentro y mulato en el medio.

*

Pero todo eso son cosas del corazón,

de los que aman sin mirar a quien,

de los que dan fuerza a la fuerza de la razón

y que nos ayudan a ser alguien.

+

+

Orlando Castro es Angoleño-portugués. Reside actualmente en Portugal donde desarrolla su trabajo como periodista independiente y Escritor.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Imagen: https://barakadas.wordpress.com/

“Los secretos de nuestra casa” – Cuentos Africanos

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Cierto día, una mujer estaba en la cocina y al avivar el fuego, dejó caer ceniza encima de su perro.

El perro se quejó:

— ¡Señora por favor no me queme!

Ella quedó espantada: ¡un perro hablando! Hasta parecía mentira….

Asustada, decidió pegarle con el cucharón con que revolvía la comida.  Pero el cucharón también habló:

— El perro no me hizo nada malo, ¡no quiero pegarle!

La mujer ya no sabía que hacer y resolvió contarle a sus vecinas lo que había pasado con el perro y el cucharón.  Pero cuando iba a salir de la casa, la puerta, con un aire irritado le advirtió:

— No salgas de aquí y piensa en lo que sucedió.  Los secretos de nuestra casa no deben ser repartidos entre los vecinos.

La mujer prestó atención al consejo de la puerta.  Pensó que todo comenzó porque trató mal a su perro.  Entonces, le pidió disculpas y compartió el almuerzo con el.

Comentario: es fundamental saber convivir los unos con los otros, garantizar el respeto mutuo, aunque a veces sea muy difícil…

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Cuento extraído de “Eu conto, tu contas, ele conta… Estórias africanas”, org. de Aldónio Gomes, 1999

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Gentileza de nuestro amigo y colaborador Carlos Souza (Brasil/RJ)

Henri Lopes – RD del Congo – Literatura

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Henri Lopes nació en el año 1937 en Léopoldville (actual Kinshasa) y creció en Brazzaville (actual República Democrática del Congo, ex Congo belga).  Estudia literatura en La Soborna, Francia,  para regresar posteriormente a trabajar como profesor en la Ecole Normale Supérieure d’Afrique Centrale, en Brazzaville el año 1965.

Miembro fundador del Partido Socialista, su carrera política le llevó a ocupar varios ministerios y a ser primer ministro desde 1973 a 1975. Posteriormente ha ocupado cargos de diversa responsabilidad en la Unesco (subdirector general de Cultura) y en la diplomacia.

Como escritor es autor de “Tribaliques” (1971), “Sans tamtam” (1977); “Le Pleurer-Rire” (1982); “Le Lys et le Flamboyant” (1997) y “Ma grand-mère bantoue et mes ancêtres les Gaulois” (2003). Ha conseguido por dos veces el Gran Premio de Literatura de África Negra, como también el Gran Premio de la Francofonía de la Academia Francesa por su obra completa, además de otros premios y distinciones académicas.

A continuación les dejamos con una entrevista concedida para Fundación Sur por el autor, el año 2008.

Rafael Sánchez: Cuando en Occidente hablamos de literatura africana, englobamos literatura subsahariana como un todo, mientras que se pueden definir literaturas diferentes. ¿Para usted hay una o diversas literaturas africanas?

Henri Lopes: La literatura africana fue un todo durante la época del colonialismo, porque todos los escritores de una manera u otra tenían como meta describir o criticar la colonización y específicamente la manera en la que los hombres no eran respetados. Ahora, con la Independencia, hay diferentes literaturas africanas o más bien hay diferentes escritores africanos. Cada uno tiene su individualidad propia. Lo que es común a todos los escritores es que todos tratamos de poner en el panorama mundial un mundo que estaba ausente. Creo que desde todos los puntos de vista nosotros estábamos ausentes porque la escritura es una cosa muy reciente en África.

R.S.: Usted pertenece a una generación de escritores con una visión crítica. Hasta entonces todo el movimiento de negritud reivindicaba con orgullo la tradición frente al colonialismo. Ustedes empiezan a hacer una autocrítica a la sociedad africana que cuestiona si esa tradición sirve verdaderamente para seguir hacia delante.

H.L.: Es verdad, pero yo creo que hay una continuación. Durante la colonización lo que los escritores, Senghor, Cesaire y otros, criticaban era la falta de respeto a los Derechos Humanos de las personas negras. Después de la colonización se sigue también con la denuncia, no en términos de política automáticamente, sino actuando como espejo de la realidad. Yo creo que es la continuación, pero la continuación en un entorno diferente.

R.S.: ¿Es el humor que usted utiliza la mejor forma de hacer autocrítica, de denunciar el nepotismo de los gobernantes africanos, las ‘pseudodictaduras’ o ‘democraturas’?

H.L.: No sé… un escritor es como un cantante. Los hay que tienen la voz grave, otros tiene una voz aguda y… bueno, el humor es uno de los utensilios que yo empleo. Cada uno tiene su estilo y yo me siento bien con ese estilo.

R.S.: La mayoría de escritores que utilizan la escritura como medio de crítica o denuncia tienen la ventaja de que nunca llegan a ejercer el poder y no tendrán que autocensurarse. Usted ha sido Primer Ministro de su país ¿Cómo se ha reflejado esa paradoja en su vida?

H.L.: Yo creo que eso depende de lo que haces en el poder. Para mí el poder era un medio para la construcción nacional. En ciertos momentos sentí que tenía problemas con el poder y me alejé de él. Ahora no pienso que estoy en el poder. Ser embajador es diferente. Se es un representante, un hombre que tiene que explicar, ayudar y ser un vínculo, por ejemplo durante la última guerra civil en nuestro país. Yo he tratado, y quizás he tenido éxito en cierto sentido, de crear un diálogo entre los que tenían las armas y los que tenían el poder. Creo que el poder más importante es el de la escritura, porque los escritores no hacemos un trabajo para mañana, sino a largo plazo, que es más difícil, pero la inversión más importante.

R.S.: En las literaturas africanas unos se expresan en la lengua materna mientras que otros, como usted, se expresan en una lengua adquirida. ¿Eso crea alguna dificultad? ¿Piensa que habría que recuperar las lenguas originales o maternas?

H.L.: Yo pienso que un escritor debe escribir en la lengua en la que él se sienta más confortable. En nuestros países, al contrario que en los países árabes por ejemplo, no teníamos una tradición de escritura, sino una tradición oral. Yo no fui alfabetizado en mi lengua materna, el lingala, sino en francés y me siento más confortable con el francés. Además, el francés, como el portugués, o el español, son lenguas africanas. Si yo hubiera escrito en el lingala, no todos los congoleños hubieran podido leerme y el resto de los africanos hubieran sido incapaces. Escribiendo en francés tengo más lectores. Eso no crea una jerarquización entre las lenguas. Quizá debamos imaginarnos que hay dos idiomas, el oral y el escrito. Los africanos somos el primer ejemplo con una cultura en dos idiomas diferentes, el escrito y el oral.

R.S.: Usted es escritor tanto de narración como de poesía, pero sus primeras líneas fueron dentro del campo poético.

H.L.: Sí, empecé escribiendo poesía, pero cambié. Yo tengo un principio que dice que sólo debo utilizar la poesía cuando no puedo expresarme de otra manera. Por eso ahora soy un escritor de prosa, un novelista.

R.S.: ¿Se acerca más la poesía al mundo africano que la narrativa?

H.L.: Yo no lo creo.

R.S.: Por ejemplo Senghor, una de las máximas expresiones literarias africanas utilizaba principalmente la poesía…

H.L.: En esa época los autores estaban gritando, la poesía de la negritud era una poesía de gritos, de reivindicación, de fuerza. Nosotros somos pintores, somos cirujanos, somos personas que cuentan lo que pasa, pero lo hacemos a través del dictamen de nuestra cultura. De cada cultura individual.

R.S.:¿Cuál sería para usted la situación de la literatura africana en general, en estos momentos?

H.L.: Creo que no tenemos la distancia necesaria porque es una literatura muy joven. Este es el primer siglo que tenemos una literatura. No sé cuáles son los autores que van a ser olvidados y cuáles van a durar. Debemos ser muy modestos.

Y para complementar, la entrevista concedida a El digital de Canarias, el año 2009.

Pregunta: Se percibe cierta tensión en el discurso de los escritores africanos que abogan por recuperar las lenguas naturales y los que defienden aceptar y normalizar el uso de las lenguas llamadas coloniales (francés, inglés, portugués y español).

Respuesta: “Esta contradicción no es entre escritores porque estos en su mayoría han comprendido que la preservación de las lenguas y la escritura en el mundo moderno son dos cosas distintas. De otro lado, tenemos a quienes han defendido los puntos de vista sobre la lengua con argumentos válidos y a quienes lo han hecho de una manera un poco confusa y exagerada. En este último grupo estarían los sociólogos, los pedagogos, pero no los escritores. Boubacar Boris Diop en Senegal decidió escribir en wolof y posteriormente él mismo tradujo estas obras al francés porque constató que en wolof tenían menos difusión. Un escritor está en su derecho a usar en sus obras las lenguas nacionales, no es criticable; simplemente les pido que tengan apertura de espíritu. En cuanto a mí, que escribo en francés, esa cuestión no tiene vuelta de hoja, es muy clara”.

P: Se ha dicho que su literatura aborda el juego de identidades diferentes en la heterogénea cultura africana ¿está de acuerdo con esta definición?

R: “No hay ninguna identidad homogénea y fijada; y en todo caso, un escritor tiene la obligación de ver la realidad como algo dinámico y en movimiento, no como algo monolítico y fijo. Mis obras son de cuestionamiento, de preguntas sobre esa identidad”.

P: En la novela Reír y llorar aborda el tema de la dictadura, ¿puede considerarse este un subgénero narrativo en África?

R: “En realidad Reír y llorar no es una descripción de la dictadura sino del extraño fenómeno de la relación entre el dictador y quienes lo padecen. Es una relación malsana porque a menudo el dictador utiliza recursos de la cultura tradicional para llegar a la población, para conocerla mejor, acercarse y utilizarla. El mejor ejemplo que se puede dar de esto es el concepto de autenticidad”.

P: ¿Podría explicarlo?

R: “Se trataba de decir que para ser africano (en Zaire, Chad…) había que regresar a lo tradicional. Esto ponía a los intelectuales en una situación difícil porque había cierto componente de involución. El ejemplo de Chad es gráfico: obligaron a los funcionarios a volver a celebrar el rito de iniciación en sus pueblos. En Reír y llorar hay una escena fundamental en la que el dictador, después de celebrar su nombramiento en una instalación moderna se traslada de noche a donde está su familia y su clan y repite su investidura, haciendo un llamamiento a la fuerza oculta de lo tradicional. Esto lo liga con la población en una relación que tiene un marcado componente irracional”.

P: Ha comentado que no tiene posibilidad de leer a los autores de Guinea Ecuatorial o a los de habla inglesa porque no existen traducciones.

R: “Ese es el gran drama de nuestra literatura. Traducir es muy caro, aunque instituciones como Casa África están contribuyendo a darle un lugar importante a las lenguas de gran difusión. Durante mucho tiempo, la relación de los africanos con la edición era muy similar a la relación establecida con los medios de transporte. Salvo en los grandes países como Marruecos o Egipto, cuando los africanos nos movemos, lo debemos hacer utilizando las grandes compañías. Así, los escritores africanos son conocidos en su país en la medida en que son publicados por editoriales extranjeras. La situación de la edición en África es totalmente embrionaria por lo que es absolutamente indispensable ese trabajo de traducción. Yo puedo escribir un libro en mi lengua natural pero si la crítica no lo reseña, si no se distribuye… El libro está ahí, publicado, pero no se mueve, no va a ninguna parte”.

P: Así que el impulso que necesita la literatura africana debe venir de fuera.

R: “Actualmente sí, sin ninguna duda”.

LITERATURA AFRICANA – ANTONIO AGOSTINHO NETO

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Para conocer la literatura angoleña, es necesario conocer la poesía de Agostinho Neto.

Nacido en Catete, Angola, en 1922, Agostinho Neto falleció en 1979. Hizo sus estudios primarios y secundarios en Angola. Se licenció en medicina en La Universidad de Lisboa. Siempre estuvo ligado a La actividad política en Portugal, donde fundó la revista Momento con Lúcio Lara y Orlando de Albuquerque en 1950.  Como otros escritores angoleños, fue preso y desterrado a Cabo Verde.

“Poeta de La hora revolucionaria, combatiente de La lucha anticolonial, primer presidente de La República Popular de Angola, su obra, sobrepasando los límites de la historia literaria, se confunde con la historia reciente del país. Condicionada por las dificultades del momento en que fue escrita, tanto la construcción, como la publicación de esta obra se dan de forma dispersa e irregular… “(“Agostinho Neto: el lugar de la poesía en tiempos de lucha” de Dalva Maria Calvao Verani en África y Brasil: Letras en lazos. Org. de María del Carmo Sepúlveda y María Teresa Salgado. RJ: Ed. Atlántica, 2000).

Su obra poética puede ser encontrada en cuatro libros principales: Cuatro poemas de Agostinho Neto (1957), Poemas (1961), Sagrada Esperanza (de 1974 que incluye poemas de los dos primeros libros) y la obra póstuma La renuncia imposible (1982). La poesía de Agostinho Neto es una poesía comprometida que presenta las imágenes poéticas de las vivencias del hombre angoleño. Pero él no habla sólo del pasado y del presente, sino también de la búsqueda, de la preparación del futuro.

Mañana entonaremos himnos a la libertad cuando conmemoremos la fecha de la abolición de esta esclavitud “Nós vamos em busca de luz / Os teus filhos Mãe ( todas las madres negras cuyos hijos parten) Vão em busca de vida (“Adiós a la hora de partida” del libro Sagrada Esperanza)

La poesía de Agostinho Neto habla de la necesidad de luchar, de soñar, de luchar por la independencia. Es necesario luchar por una nueva Angola, reconquistar la identidad angoleña a pesar de la presencia del colonizador.

“La poesía de Neto trae el reconocimiento de que nunca se está sólo, de que no se puede ignorar la presencia del otro, incluso si el otro reduce sus posibilidades de ser. El otro, en las palabras de Agostinho Neto, se combina al yo-angoleño definiéndolo, pero no le roba los orígenes.  Antropofágicamente el otro es asumido, componiendo la imagen auténtica del ser angoleño contemporaneo: ser África porque, ‘ canibalescamente’, el otro – que históricamente determinó los desvíos de la cultura originaria angolaneña – se hizo presencia en el cuerpo de Angola.  Ser África de los caminos entrecruzados, pero hacerse África.

(“El yo y el otro en Sagrada Esperanza” de Marcelo José Caetano – Cuaderno CESPUC de búsqueda PUC – Minas – BH, n 5, abr.1999).

Gentileza de nuestro amigo y colaborador Carlos Souza (Brasil/RJ)

Fuente:  LITERATURA BRASIL HISPANO

Traducción:  Carla Vargas Villarroel

Revisión de Textos:  Bárbara Igor

Manual Práctico de Levitación

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Guinea-Bissau y su Literatura en una reseña

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