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El régimen angoleño y su censura a “Folha 8”

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Por Orlando Castro(*)

 África es un semillero constante y habitual de conflictos armados porque la falta de democraticidad obliga a que la alternancia política sea conquistada por el lenguaje de las armas.

 

folha 8

El Ministerio de Comunicación Social (MCS), entiende que nosotros aquí, en “Folha 8”, debemos corregir inmediatamente nuestra conducta porque dice, incitamos al desorden público e incluso a la sublevación.

“El Ministerio de Comunicación Social advierte que, en caso de no acatamiento de esta decisión, esas medidas de corrección pueden culminar en la suspensión temporal de las emisiones de la Radio Despertar así como del  Semanario Folha 8,  hasta la decisión definitiva de los órganos judiciales,”, publicó un comunicado oficial divulgado hoy en Luanda.

Curiosamente, el MCS reitera su arremetida en la defensa intransigente de la libertad de expresión y de prensa, consagrada en la Constitución, e incentiva a todos los órganos de comunicación  social del país a seguir en el cumplimiento de su línea editorial, en el marco de la ética y deontología profesional.

Si el periodista no procura saber lo que pasa es un imbécil.  Si sabe lo que  pasa y se calla es un criminal.  El régimen sabe que en “Folha 8” esta es una regla de oro.  Además de una regla común en cualquier democracia o Estado de Derecho. Si no puede ser aplicada en Angola tal vez sea porque nuestro país todavía no es una democracia ni un Estado de Derecho.

Sabemos que el MCS aboga por la libertad de prensa, siendo esa la tesis  que llevó – por ejemplo – a que nuestra Redacción fuese hasta hace poco más de un año (12 de Marzo de 2012) invadida por cerca de 15 hombres de la DNIC – Dirección Nacional de Investigación Criminal – bajo el mandato de la Procuraduría General de la Republica.

Bien vistas las cosas, al mismo tiempo que algunos dictadores (aunque pocos, es cierto) van cayendo, el supuesto mundo “democrático” genera otros y aguanta algunos que todavía no pasaron de bestiales a bestias.

El  gobierno angolano no ha tenido la voluntad, aunque tenga los medios, de resolver los problemas de agua, luz, higiene, salud, trabajo, habitación y educación de los angoleños. La juventud no tiene casa, no tiene educación, empleo y no tiene futuro. Los trabajadores tienen salarios en atraso y no consiguen obtener crédito bancario.

Y cuando algún periódico resuelve decir estas verdades (y con algunos excesos) entran inmediatamente en la línea de fuego del régimen.  “Folha 8” está en esa línea hace mucho, mucho tiempo. Todos sabemos que la fase del mata primero y pregunta después está por llegar.

Cosas tan banales como vivienda, salud, educación, comida, no son preocupaciones esenciales para los que dirigen el país. Y es por eso que en nuestro país hay muchos que viven para robar y otros que roban para vivir. Es claro que decir esto es, de acuerdo con la noción de libertad de prensa del régimen, un crimen.

Todos saben, hasta inclusive los más altos dirigentes del país, que si el poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente. Lo decimos nosotros como también lo dicen las más serias y confiables organizaciones internacionales. No en tanto, como el régimen no puede callar a esas instituciones, intenta callar a cualquier precio a los mensajeros internos.

Sólo en dictadura, aunque legitimada por los votos comprados a un pueblo que casi siempre piensa con la barriga (vacía) y no con la cabeza, es posible estar tantos años en el poder. África es un semillero constante y habitual de conflictos armados porque la falta de democraticidad obliga a que la alternancia política sea conquistada por el lenguaje de las armas. Hay obviamente otras razones, pero cuando se juzga que las elecciones (cuando las hay) son sólo de por si sinónimo de democracia se está caminando hacia lo que hoy es Angola: una democracia de palabra y no de facto.

En nuestro caso, la guerra legitimó todo lo que de malo se puede imaginar. Permitió al actual presidente perpetuarse en el poder, tal como permitió que la UNITA dijera que esa era (y por lo que se va viendo hasta parece que tuvo razón) la única vía para cambiar de régimen.

Es claro que es siempre así en las dictaduras, el pueblo fue siempre y continua siendo (las elecciones no alteraron la génesis de la dictadura, solamente la maquillaron) carne de cañón. Y cuando alguien procura dar voz a quien no la tiene, como es el caso de “Folha 8”,  los “defensores” de la libertad de prensa “made in MPLA” agarran la pistola.

Reconózcase que no es difícil comprender la posición de aquellos que consideraron a nuestro régimen como al más puro, vernáculo, impoluto y honorable ejemplo de democracia. De hecho, siendo Angola un país muy rico, es mucho más fácil negociar con un régimen dictatorial que con uno  democrático. Es mucho más fácil negociar con alguien que, de partida, se sabe que estará en la silla del poder durante toda la vida, que con alguien que puede ser sustituido por la libre elección popular.

Y es, como ahora sucede, mucho más fácil negociar con un núcleo limitado de personas que representa casi al 100% del Producto Interno Bruto, que con alguien que no sea dueño del país, como sucede en las democracias, sino que sólo representante temporario del pueblo soberano.

A partir  del momento en que dejó de tener a Jonas Savimbi como chivo expiatorio para todo, el régimen apuntó a otros blancos. Uno de ellos fue la prensa que a pesar de las dificultades, todavía va diciendo algunas verdades. De ahí la razón por la cual, una vez más, los dueños del país quieren callar a “Folha 8”.

Desde 2002, el  presidente vitalicio de Angola ha conseguido fingir que democratiza el país y, más que eso, consiguió (aunque no por mérito suyo pero s, por desmérito de la UNITA) domesticar completamente a casi todos aquellos que le pudieran hacer frente.

Y cuando aparecen personas como los periodistas de “Folha 8” que no están a la venta y que por eso incomodan y amenazan al régimen, hay siempre forma de hacerlos chocar con una bala, incluso cuando esta llega acompañada con una nota que dice “por el bien de la libertad de prensa”.

Cabe resaltar, y en eso los angoleños no son diferentes de cualquier otro pueblo, que continúa siendo válida la tesis de que “si no consigues vencerlos úneteles”.  No sorprende por eso que el régimen tenga cada vez más seguidores, sean militares, políticos, empresarios o periodistas.

Es claro que mientras esto sucede, el Pueblo continua siendo concebido con hambre, naciendo con hambre, muriendo, poco después… con hambre. Y el hambre, la miseria, las enfermedades, las asimetrías sociales son llagas imputables al Poder.

Vale, al menos, que el equipo de “Folha 8” consigue dar voz a quien no la tiene.  El régimen sabe que la verdad duele, pero aun no comprende que, a pesar de eso, solo ella puede curar.

Es verdad que el régimen puede hacer casi todo lo que le apetece. Pero la dignidad de los periodistas de “Folha 8” no la puede quitar. Ni el hecho que ciertamente le incomoda, de que “Folha 8” sea parte de la Historia de Angola y de la Lusofonía, sea quien sea que la escriba.

No es que el régimen se preocupe mucho por esto. Y el caso del comunicado del Ministerio de Comunicación Social sobre “Folha 8” revela que el régimen aun tiene más triunfos. La fase del mata primero y pregunta después está por llegar.

(*)  Periodista, Editor de Política del semanario  “Folha 8”

Traducción y edición al español: Bárbara Igor Ovalle

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El jefe de puesto* manda, el cipayo* cumple

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Por Orlando Castro (ALTO HAMA)

Es sólo estar atento. Un día de estos el cipayo que dirige el periódico de Angola va a probar que Jonas Savimbi aún era más criminal de lo que dice el MPLA.

Vamos, por lo tanto a quedar enterados de que fue Savimbi quien preparó las siguientes masacres:

En Luanda, ordenando el aniquilamiento de ciudadanos Ovimbundus y Bakongos, en el cual fueron muertos más de 50 mil angoleños, entre los cuales el vice-presidente de la UNITA Jeremías Kalndula Chitunda, el secretario general Adolosi Paulo Mango Aliceres, el representante en la CCPM, Elias Salupeto Pena, y el jefe de los servicios Administrativos en Luanda, Eliseu Sapitango Chimbili.

La del Pica-Pau, el 4 de junio de 1975, donde cerca de 300 niños y jóvenes, en su mayoría huérfanos, fueron asesinados y sus cuerpos mutilados en el Comité de Paz de la UNITA en Luanda.

La del puente del río Kwanza, el día 12 de Julio de 1975, en el cual 700 militantes de la UNITA fueron bárbaramente asesinados, cerca del Dondo (Provincia de Kwanza Norte), ante la pasividad de las fuerzas militares portuguesas que garantizaban su protección.

La de más de 40.000 angoleños que fueron torturados y asesinados en todo el país, después de los acontecimientos del 27 de mayo de 1977, acusados de ser adherentes de Nito Alves u opositores al régimen.

Las que, entre 1978 y 1986, provocaron que centenares de angoleños fueran fusilados públicamente, en las plazas y estadios de las ciudades de Angola, una práctica iniciada en el día 3 de diciembre de 1978 en la Plaza de la Revolución en el Lobito, con el fusilamiento de 5 patriotas y que tuvo su auge el 25 de agosto de 1980, con el fusilamiento de 15 angoleños en el Campo de la Revolución en Luanda.

La del día 29 de septiembre de 1991, en Malange, donde fue asesinado el secretario provincial de La UNITA en aquella provincia, Lourenco Pedro Makanga, a la que se siguieron muchos otros en la misma ciudad.

La de los días 22 y 23 de enero de 1993, cuando en Luanda se registró una nueva persecución a los ciudadanos angoleños Bakongos, y que resultó en cerca de 300 civiles muertos.

Las de junio de 1994, cuando la aviación bombardeó y destruyó la escuela de Waku Kungo (Provincia del Kwanza Sul), siendo muertos más de 150 niños y profesores.

Las que, entre enero de 1993 y noviembre de 1994, resultaron de los ataques de la aviación a la ciudad de Huambo, a la Misión Evangélica del Kaluquembe y a la Misión Católica de Kuvango, causando más de 3000 muertos civiles.

Los que, entre abril de 1997 y octubre de 1998, en la extensión de la Administración al abrigo del protocolo de Lusaka, resultaron en el asesinato de más de 1200 responsables y dirigentes de los órganos de Base de la UNITA en todo el país.

Recuérdese que en dos dias más harán diez años que álguien dijo: ha muerto el mayor, ahora ustedes iréis a coger café en tierras del norte como contratados*.

Sekulu ese que también decía: “Esse okufa, etombo livala” (prefiero antes la muerte, que la esclavitud).

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**’El cipayo era un soldado indígena, usado por las autoridades coloniales portuguesas para fines de tipo policial en las comunidades rurales nativas. Los hubo en casi todas las colonias portuguesas, también en la India y en Macau, donde habitualmente se destacaban compañías de sipayos africanos (da ahí que, aunque los sipayos puedan haber tenido origen en la India, en el caso portugués eran mayoritariamente negros africanos).

**El ‘jefe de puesto’ era el representante de la administración colonial en las circunscripciones menos desarrolladas y hacía de administrador, autoridad policial, juez, recaudador de impuestos, etc. Eran casi sempre europeos o cabo-verdianos, puesto que eran los colonizados más instruídos y desarrollados, si exceptuamos a los bramanes de la Índia portuguesa (para más información vea http://pt.wikipedia.org/wiki/Posto_administrativo).

Repárese que el ‘jefe de puesto’, aun teniendo una posición fundamental en la administración colonial, era el funcionario de más baja categoría de la jerarquía administrativa y el sipayo le estaba subordinado y cumplía sus ordenes.

**Contratados: Se denominaba “contratados” a la mano de obra regulada por las autoridades coloniales con la complicidad o colaboración de los jefes tribales, en un régimen de trabajo que, en la práctica, se aproximaba mucho a la esclavitud. Ya ad portas del siglo XX la esclavitud, era mal vista por la comunidade internacional, particularmente da O.I.T., a la que Portugal pertencia y a cuyas convenciones estaba vinculado, por lo que los trabajadores eran supuestamente ‘contratados‘ (de ahí su nombre), vale decir, se fingía que ellos trabajaban a voluntad, contratados por los dueños de los campos.

Traducción: Carla Vargas y Bárbara Igor

Notas explicativas: agradecemos la ayuda de nuestros amigos de WORDREFERENCE, por su desinteresado apoyo.

Carta abierta a William Tonet

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