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Niño asesinado por un militar en Angola

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 Un niño de 13 años fue asesinado a quemarropa en el barrio de Walale, zona del Zango 2 (Luanda, Angola),  por agentes de seguridad del régimen de José Eduardo dos Santos, comandados por el teniente-General Simão Carlitos Wala.  El único crimen que cometió fue haber cuestionado la razón por la cual la casa de sus padres,  su casa,  fue demolida.

assassinos

FUENTE: FOLHA 8

La organización no gubernamental angoleña SOS Hábitat, denunció este lunes 7 de agosto de 2016, la muerte por impacto de bala de un niño, a manos de un militar, en el contexto de un proceso de demoliciones de centenares de casas en la zona del Zango III, en los suburbios de Luanda.

El coordinador de la dirección de la SOS Hábitat, Rafael Morais, dijo que aquella organización de defensa de los Derechos en la habitación está acompañando de cerca la situación que consideró “muy lamentable”.

El activista refirió que las demoliciones, asunto que está siendo fuertemente cuestionado en la sociedad angoleña, tuvieron inicio el día 31 de julio. Desde esa fecha la organización ha realizado varias acciones, en el sentido de observar lo que está en la base de estos actos, atribuidos por los moradores a la Zona económica especial y a su ejecución a cargo de militares.

Rafael Morais dijo que en el Zango II más de 2500 familias fueron afectadas por las demoliciones y en el Zango III más de 620 residencias.

Mientras tanto, la activista angoleña Sizaltina Cutaia lanzó un emplazamiento en las redes sociales apelando a las autoridades para proceder a la detención del General Carlitos Simão Wala responsable por el asesinato por impacto de bala del Adolescente Rufino Marciano Antônio, muerto por el hecho de haber cuestionado la demolición de la casa donde vivía con sus padres.

La activista justifica que el lugar de los bandidos está en la cárcel y no dirigiendo hombres armados, razón por la cual considera como “asesino” a esta alta figura del ejército, bajo el mando del comandante en jefe, José Eduardo dos Santos. “El general Wala es un asesino, porque un verdadero militar conoce el orden, la disciplina y la jerarquía. La actitud bandida de este señor pone en cuestión la seriedad de las fuerzas armadas angoleñas y la autoridad de su Comandante en Jefe, el Presidente de la República. No es la primera vez que se oyen noticias de militares envueltos en asesinatos de civiles en obediencia a las órdenes superiores”.

“¿Quién da las órdenes finalmente dentro de las fuerzas armadas? ¿Cómo podrán el general Nunda y el presidente José Eduardo dos Santos,  explicar al pueblo angoleño que en tiempos de paz se ordene la salida de militares de los cuarteles para matar niños? ¿Cómo es que se puede garantizar la seguridad de los angoleños y angoleños, si los propios asesinos son de las fuerzas armadas y matan en el cumplimiento de sus funciones? ¿Para eso es que el Estado invierte tanto en la defensa y seguridad nacional,  para que bandidos uniformados anden expropiando los bienes del pueblo, desalojando familias y matando niños?

Por el bien del país acaben con esto y detengan al general Wala, porque el lugar del bandido es la cárcel y no dirigiendo hombres armados. El país lo agradecerá”.

en portugués: https://www.facebook.com/jornalfolha8/

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El régimen angoleño y su censura a “Folha 8”

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Por Orlando Castro(*)

 África es un semillero constante y habitual de conflictos armados porque la falta de democraticidad obliga a que la alternancia política sea conquistada por el lenguaje de las armas.

 

folha 8

El Ministerio de Comunicación Social (MCS), entiende que nosotros aquí, en “Folha 8”, debemos corregir inmediatamente nuestra conducta porque dice, incitamos al desorden público e incluso a la sublevación.

“El Ministerio de Comunicación Social advierte que, en caso de no acatamiento de esta decisión, esas medidas de corrección pueden culminar en la suspensión temporal de las emisiones de la Radio Despertar así como del  Semanario Folha 8,  hasta la decisión definitiva de los órganos judiciales,”, publicó un comunicado oficial divulgado hoy en Luanda.

Curiosamente, el MCS reitera su arremetida en la defensa intransigente de la libertad de expresión y de prensa, consagrada en la Constitución, e incentiva a todos los órganos de comunicación  social del país a seguir en el cumplimiento de su línea editorial, en el marco de la ética y deontología profesional.

Si el periodista no procura saber lo que pasa es un imbécil.  Si sabe lo que  pasa y se calla es un criminal.  El régimen sabe que en “Folha 8” esta es una regla de oro.  Además de una regla común en cualquier democracia o Estado de Derecho. Si no puede ser aplicada en Angola tal vez sea porque nuestro país todavía no es una democracia ni un Estado de Derecho.

Sabemos que el MCS aboga por la libertad de prensa, siendo esa la tesis  que llevó – por ejemplo – a que nuestra Redacción fuese hasta hace poco más de un año (12 de Marzo de 2012) invadida por cerca de 15 hombres de la DNIC – Dirección Nacional de Investigación Criminal – bajo el mandato de la Procuraduría General de la Republica.

Bien vistas las cosas, al mismo tiempo que algunos dictadores (aunque pocos, es cierto) van cayendo, el supuesto mundo “democrático” genera otros y aguanta algunos que todavía no pasaron de bestiales a bestias.

El  gobierno angolano no ha tenido la voluntad, aunque tenga los medios, de resolver los problemas de agua, luz, higiene, salud, trabajo, habitación y educación de los angoleños. La juventud no tiene casa, no tiene educación, empleo y no tiene futuro. Los trabajadores tienen salarios en atraso y no consiguen obtener crédito bancario.

Y cuando algún periódico resuelve decir estas verdades (y con algunos excesos) entran inmediatamente en la línea de fuego del régimen.  “Folha 8” está en esa línea hace mucho, mucho tiempo. Todos sabemos que la fase del mata primero y pregunta después está por llegar.

Cosas tan banales como vivienda, salud, educación, comida, no son preocupaciones esenciales para los que dirigen el país. Y es por eso que en nuestro país hay muchos que viven para robar y otros que roban para vivir. Es claro que decir esto es, de acuerdo con la noción de libertad de prensa del régimen, un crimen.

Todos saben, hasta inclusive los más altos dirigentes del país, que si el poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente. Lo decimos nosotros como también lo dicen las más serias y confiables organizaciones internacionales. No en tanto, como el régimen no puede callar a esas instituciones, intenta callar a cualquier precio a los mensajeros internos.

Sólo en dictadura, aunque legitimada por los votos comprados a un pueblo que casi siempre piensa con la barriga (vacía) y no con la cabeza, es posible estar tantos años en el poder. África es un semillero constante y habitual de conflictos armados porque la falta de democraticidad obliga a que la alternancia política sea conquistada por el lenguaje de las armas. Hay obviamente otras razones, pero cuando se juzga que las elecciones (cuando las hay) son sólo de por si sinónimo de democracia se está caminando hacia lo que hoy es Angola: una democracia de palabra y no de facto.

En nuestro caso, la guerra legitimó todo lo que de malo se puede imaginar. Permitió al actual presidente perpetuarse en el poder, tal como permitió que la UNITA dijera que esa era (y por lo que se va viendo hasta parece que tuvo razón) la única vía para cambiar de régimen.

Es claro que es siempre así en las dictaduras, el pueblo fue siempre y continua siendo (las elecciones no alteraron la génesis de la dictadura, solamente la maquillaron) carne de cañón. Y cuando alguien procura dar voz a quien no la tiene, como es el caso de “Folha 8”,  los “defensores” de la libertad de prensa “made in MPLA” agarran la pistola.

Reconózcase que no es difícil comprender la posición de aquellos que consideraron a nuestro régimen como al más puro, vernáculo, impoluto y honorable ejemplo de democracia. De hecho, siendo Angola un país muy rico, es mucho más fácil negociar con un régimen dictatorial que con uno  democrático. Es mucho más fácil negociar con alguien que, de partida, se sabe que estará en la silla del poder durante toda la vida, que con alguien que puede ser sustituido por la libre elección popular.

Y es, como ahora sucede, mucho más fácil negociar con un núcleo limitado de personas que representa casi al 100% del Producto Interno Bruto, que con alguien que no sea dueño del país, como sucede en las democracias, sino que sólo representante temporario del pueblo soberano.

A partir  del momento en que dejó de tener a Jonas Savimbi como chivo expiatorio para todo, el régimen apuntó a otros blancos. Uno de ellos fue la prensa que a pesar de las dificultades, todavía va diciendo algunas verdades. De ahí la razón por la cual, una vez más, los dueños del país quieren callar a “Folha 8”.

Desde 2002, el  presidente vitalicio de Angola ha conseguido fingir que democratiza el país y, más que eso, consiguió (aunque no por mérito suyo pero s, por desmérito de la UNITA) domesticar completamente a casi todos aquellos que le pudieran hacer frente.

Y cuando aparecen personas como los periodistas de “Folha 8” que no están a la venta y que por eso incomodan y amenazan al régimen, hay siempre forma de hacerlos chocar con una bala, incluso cuando esta llega acompañada con una nota que dice “por el bien de la libertad de prensa”.

Cabe resaltar, y en eso los angoleños no son diferentes de cualquier otro pueblo, que continúa siendo válida la tesis de que “si no consigues vencerlos úneteles”.  No sorprende por eso que el régimen tenga cada vez más seguidores, sean militares, políticos, empresarios o periodistas.

Es claro que mientras esto sucede, el Pueblo continua siendo concebido con hambre, naciendo con hambre, muriendo, poco después… con hambre. Y el hambre, la miseria, las enfermedades, las asimetrías sociales son llagas imputables al Poder.

Vale, al menos, que el equipo de “Folha 8” consigue dar voz a quien no la tiene.  El régimen sabe que la verdad duele, pero aun no comprende que, a pesar de eso, solo ella puede curar.

Es verdad que el régimen puede hacer casi todo lo que le apetece. Pero la dignidad de los periodistas de “Folha 8” no la puede quitar. Ni el hecho que ciertamente le incomoda, de que “Folha 8” sea parte de la Historia de Angola y de la Lusofonía, sea quien sea que la escriba.

No es que el régimen se preocupe mucho por esto. Y el caso del comunicado del Ministerio de Comunicación Social sobre “Folha 8” revela que el régimen aun tiene más triunfos. La fase del mata primero y pregunta después está por llegar.

(*)  Periodista, Editor de Política del semanario  “Folha 8”

Traducción y edición al español: Bárbara Igor Ovalle

Cabinda: en la Búsqueda de sí Mismo – Los Resultados del Memorándum de Entendimiento de 2006

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Mesa Redonda sobre la Situación de Paz en Angola del 14 al 15 de Enero de 2013 en Windhoek,  Namibia.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Orador: José Marcos Mavungo
(Activista de Derechos Humanos y Miembro de la Sociedad Civil de Cabinda)

0. Introducción

Señoras, señores, amigos,

Con un saludo muy cordial a los participantes de esta Mesa Redonda y mis mayores felicitaciones a sus promotores, festejo el poder estar aquí hoy, pese al clima de intolerancia política en Angola (donde el debate sobre Cabinda continúa siendo un asunto prohibido en órganos de comunicación oficial), para disertar sobre el tema: Cabinda en la  Búsqueda de sí mismo – Los Resultados del Memorándum de Entendimiento de 2006.

Como tema, podemos considerarlo en el centro de las preocupaciones de los organizadores de esta Mesa Redonda, resaltando de manera particular, la afirmación del Dr. Francisco Kapalu Ngongo, según la cual «Angola se encuentra en una encrucijada: o aborda los actuales dilemas y conflictos latentes desde el punto de vista político, social, económico y cultural, el que podría profundizar y garantizar una paz duradera y un desarrollo sustentable, o ignora los indicadores de alerta de existencia de conflictos, y prepara un futuro lleno de aprehensiones».

Así, en comparación con la realidad del territorio de Cabinda, la mantención de la actual relación del Estado angoleño con la población de Cabinda será siempre un verdadero barril de pólvora, a punto de explotar. A la luz de esta situación, la sociedad Civil de Cabinda siente sobre sus hombros el peso enorme de los desafíos de nuestro presente. Es por esto que tenía que honrar mi compromiso, ya muy antiguo, de estar aquí para hablarles del proceso de Paz para Cabinda.

En esta perspectiva, el transcurso de esta reflexión va a comenzar por abordar los límites del conflicto y los esfuerzos emprendidos hasta ahora para su resolución. En seguida, haré una revisión del Memorándum de Entendimiento. Y finalmente, examinaré las perspectivas de una paz duradera para Cabinda. La conclusión nos dará los resultados de la reflexión y recomendaciones.

1. El Conflicto en Cabinda: Orígenes y Esfuerzos de Resolución.

cabindapoliciaestadodesitioLa «cuestión de Cabinda», no surge, desde el principio y de una vez por todas, como un problema socioeconómico, o como el contradictorio esfuerzo del Derecho internacional. Al contrario, su producción, en lo que tiene de esencial, se constituye en la problemática en torno del derecho de los Pueblos  a disponer de si mismos; pues si es que la “Carta Colonial” hacía una distinción nítida entre Cabinda y Angola, siendo aquello colocado bajo el Nº 39 “Estado a descolonizar” y este bajo el Nº 35, ¿Cómo explicar que Cabinda sea una excepción a las consecuencias lógicas derivadas de este hecho durante el proceso de descolonización?

Más que un problema jurídico, la tensión entre cabindas y angoleños se evidencia también como el resultado de una identidad impuesta por la fuerza de las bayonetas, y no el resultado del consentimiento mutuo entre los pueblos, lo que levanta el problema de la legitimidad de tal imposición.

La manera de asumir esta problemática por las partes se cristalizó en la expresión elocuente de un conflicto y de una ruptura, la “cuestión de Cabinda”. Se trata de una cuestión, como decía Francisco Luemba, cuya génesis situamos “en su historia remota, enraizándose en ella y aprehendiendo las metamorfosis que sufrió a lo largo de su evolución histórica”. Tres hechos fundamentales marcaron esta evolución:

• La Especificidad de Cabinda, que adviene de la historia – mucho antes de las invasiones de los bakongo, ya el territorio era habitado por pueblos bantú, que, en contacto con la tierra y los otros pueblos que llegaron a la región a lo largo de la historia, acabaron por constituirse en tres reinos : Macongo, Mangoio y Maloango – con una identidad histórica propia y una voluntad de vida en común.

• El Tratado de Simulambuco y la colonización portuguesa: con la firma del tratado del 1 de Febrero de 1885, Cabinda se torna Protectorado portugués. El tratado aparecerá en las Cabindas como garantía de su independencia, de su soberanía e identidad, y de la unidad e integridad de su territorio; un fundamento inequívoco para su autodeterminación e independencia.  Pero, luego, después de firmarse el acuerdo, las expectativas de los cabindas se traducirán en ilusión con la implementación de la política colonialista, incluso cuando la Constitución Portuguesa de 1933, que tuvo vigencia hasta la descolonización, hacía una distinción nítida entre Cabinda y Angola.

• Los Acuerdos de Alvor, firmados el 15 de Enero de 1975, en los cuales las partes estipularon en el artículo 3º in fine que Cabinda es parte integrante e inalienable del territorio angoleño, sin el previo consentimiento de los autóctonos del Enclave. En palabras de Francisco Luemba, el ” pos-Alvor sería prácticamente el pos-Simulambuco: esperanzas frustradas y días amargos, de tristeza, luto y dolor – en el más absoluto aislamiento y en el más completo abandono”.

El desastre de la descolonización portuguesa, en especial la firma de los Acuerdos de Alvor, marcará la etapa de un conflicto de grandes proporciones, con la ofensiva del 8 de  Noviembre de 1975 y la eclosión de escenarios estratégicos que llegaron al nivel de guerrilla, oponiendo las tropas gubernamentales de Luanda y la resistencia armada de Cabinda (organizada en el seno de la FLEC – Frente de Liberación del Enclave de Cabinda).

Con la escalada de violencia, la mayoría de los cabindas se refugió sobre todo en el Congo – Brazzaville, Congo-Kinshasa y Gabón – Libreville. La intensidad del conflicto provocó la degradación de la situación de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, destruyó el tejido social y las infraestructuras económicas, ocasionando la pobreza generalizada  y constante clima de represión y de terror.

Nótese que muchas veces, los actuales gobernantes de Cabinda han fingido encontrarse con la FLEC, las poblaciones y las elites de Cabinda, y jugado a enaltecerlos con buenas palabras y a escucharlos, para después mostrarles los límites de su política para Cabinda.

Por ejemplo, luego de la independencia de Angola, el 16 de Febrero de 1976, Agostinho Neto asume el compromiso de solucionar el problema de Cabinda por la vía del diálogo. El 28 de Febrero de 1976, Agostinho Neto y Mobuto Sese Seko se reunieron en Brazaville, bajo los auspicios de Marien Ngouabi. El primero, después de forzar al segundo a renegar de la FLEC y el FNLA y a reconocer la angolanidad de Cabinda, proclamó por su parte la especificidad de Cabinda (el particularismo de Cabinda) y prometió solemnemente encontrar para éste una fórmula de administración. Sin embargo, nada fue hecho hasta hoy…

Además de prometer una conversación  en Febrero de 1991, el presidente José Eduardo dos Santos consideró, en Febrero de 2002, que Cabinda sería también “una cuestión a tratar en el ámbito de la reforma constitucional”. Así será posible “saber qué es lo que los angoleños quieren, cuál es su opinión sobre Cabinda”. “Se trata de una consulta popular dirigida a todos los angoleños”, afirmó el Presidente. Cabe destacar que el Presidente de Angola prometió a los Cabindas, en Septiembre de 1992, negociaciones destinadas a determinar si Cabinda es o no Angola.

Pasaron años, y la realidad probó que las hipotéticas negociaciones prometidas contra su voluntad, no pasaban de simple oportunismo, maniobra de diversión o  manipulación. Cierto, la historia de la lucha del pueblo de Cabinda registró canales de diálogo con el Estado angoleño, pero los resultados de los encuentros se revelaron poco palpables, después de tantos años de “guerra-continua” en que el Poder político dominante sólo pretendió movilizar una gran máquina de guerra para aniquilar a los oponentes.

La historia de la lucha del pueblo de Cabinda está llena de estos encuentros desde los años 1984: Negociaciones de Sáfica, entre 1984 y 1985, que culminaron con un cese al fuego el 16 de Febrero de 1985 con las FAPLA, bajo la mediación cubana; De Junio a Julio de 1992, el Gobierno angoleño inicia contactos con la FLEC de Luís Ranque Franque y la UNLC de Lumimgu Gimby Carneiro, habiendo llegado a un acuerdo de negociaciones que deberían tener lugar en Ginebra; el 25 de Febrero de 1994, Eduardo dos Santos se encuentra con Nzita Tiago, propone un cese al fuego «para iniciar negociaciones conducentes a una solución al desacuerdo que nos opone sobre el territorio de Cabinda»; Negociaciones entre la FLEC Renovada y el Gobierno Angoleño, en los años 1995 y 1996, que acabarán por extenderse al FLEC/FAC.

En todos estos encuentros, la controversia sobre la paz está siempre ligada a juegos divisionistas que en todos estos años sirvieron a los dirigentes de Luanda, además de que el principio del respeto a la Constitución es en todas estas negociaciones ilegítimamente empleado, sucede casi siempre que el gobierno angoleño busca expedientes y pretextos tales como la falta de un interlocutor válido y/o la desunión de los cabindas. Por todas estas razones los encuentros y negociaciones organizadas hasta ahora no tuvieron avances en dirección a la Paz.

Aparentemente, la sociedad civil de Cabinda despertó tarde para los esfuerzos de pacificación de Cabinda, por lo menos como institución organizada; pues sólo fue en 2003 que se creó una institución de Sociedad Civil, la “Mpalabanda – Asociación Cívica de Cabinda”, cuya vocación es, entre otras, participar de los esfuerzos tendientes a encontrar una paz duradera para Cabinda.

Entre sus compromisos,  Mpalabanda alertará al mundo sobre la existencia del conflicto en Cabinda y pedirá a los beligerantes el cese de las hostilidades y el inicio de negociaciones conducentes a la solución del diferendo; se esforzará por ser el puente entre el pueblo y los políticos; tomará parte en los encuentros de Helvoirt, en Holanda, un esfuerzo de aproximación entre las fuerzas de la resistencia cabindesa; marcará presencia en el encuentro preparatorio de la Inter – Cabindesa (Octubre de 2009), en París/Francia, bajo los auspicios del Reverendo Pastor Daniel Ntoni-Nzinga, con vistas a la creación de una plataforma de negociación del conflicto; e intentará monitorear los derechos humanos (el corolario de la cuestión de Cabinda), publicando tres informes – «Un Año de Dolor en Cabinda» (2003), «Cabinda, Reino de la Impunidad» (2004) y «Cabinda, entre la Verdad y la Manipulación» (2005).

Sin embargo, esa misma buena voluntad fracasará. La maldad en todo esto proviene de un hecho radical: el no haber una voluntad seria del gobierno de Luanda de encajarse en el proprio destino del pueblo de Cabinda. Y el Memorándum de Entendimiento para la Paz y la Reconciliación de la Provincia de Cabinda es un ejemplo de esta perversión.

2. El Memorándum de Entendimiento

Los principios fundamentales del “Memorándum de entendimiento” consagran el respeto a la ley Constitucional y las obligaciones legales en vigor en Angola; afirman la aceptación indudable, por las partes, por el hecho de que Angola es un Estado unitario e indivisible según la ley; afirman que las partes reconocen que, en el contexto nacional de la República de Angola, la Provincia de Cabinda tiene una especificidad que obliga a que, en el ámbito de las disposiciones legales sobre la administración de las provincias, sea adoptado “un estatuto especial” para la Provincia de Cabinda.

Las partes concluyeron que se llegó a la paz y a la reconciliación nacional en Cabinda (la Paz llegó para quedarse), desarrollando un discurso sobre “triunfo de la victoria sobre todos aquellos que todavía resistían al acuerdo de Namibe. Para tales efectos, movilizaron el apoyo de la masa a su cruzada contra los espíritus reticentes y los gobiernos liberales, con el apoyo de la poderosa prensa estatal, que dota el acuerdo de una naturaleza arquitectónica bien delineada. Pero la cuestión de Cabinda no es así tan simple. El campo de batalla se prolonga hasta hoy, y probablemente por un período largo y sinuoso.

Reconozco el cuidado con que las partes del memorándum intentaron analizar la cuestión de Cabinda, al reconocer la especificidad del pueblo de Cabinda, señal de que el tema interpela al intelecto humano, en particular aquel del político. Creo, aunque extraño, que, después de discusiones sobre el asunto, hayan ignorado, entre otros, los siguientes aspectos: el objeto principal (protectorado portugués) de la “especificidad” del territorio de Cabinda; el significado político y jurídico del Tratado de Simulambuco, el Protectorado portugués; y el error de los Acuerdos de Alvor, lo que habría permitido abordar las verdaderas diferencias entre Angola y Cabinda.

La palabra “especificidad” de un pueblo está registrada, en buenos diccionarios, como significando lo mismo que “particularidad”, “identidad” que condensa una metafísica a la altura de lo intangible, habiendo encontrado efectividad histórica en los diversos estadios culturales vividos por ese mismo pueblo. En este sentido, no se puede hablar del pueblo de Cabinda sin referencia a su alma e historia, en especial de las condiciones de su integración en la nación Portuguesa y de sus derechos como pueblo.

De esto se concluye que la aporía en el contexto del Memorándum de Entendimiento es clara: la especificidad del pueblo de Cabinda es propuesta como indispensable para la paz, pero el fundamento aducido para la naturaleza del pueblo que se pretende defender, es excéntrico. Es de recordar que, en Julio de 2003, el presidente José Eduardo dos Santos se declaró sensible a las especificidades históricas de Cabinda y a las «reivindicaciones básicas». Pero, la «Vox Popoli» no revela en absoluto a los caudillos de Luanda el derecho del que el pueblo de Cabinda es portador como pueblo, ni cualquier disposición general o particular que defina lo que vendrá a ser la nueva personalidad política, jurídica y administrativa de Cabinda.

De este modo, al imponer el principio de que sólo existe un pueblo, el pueblo angoleño de Cabinda a Cunene, y de hacer del modelo de integración la única base de diálogo, el pacto firmado el 1 de Agosto en Namibe es, como dirá Carlos Pacheco, «erigido sobre las tablas ideológicas de la arrogancia centralista y del desprecio por los oponentes».

A este respecto, es importante subrayar que el Gobierno angoleño siempre optó por la lógica de perjudicar a los oponentes por la fuerza bruta. Por esta razón, tenemos la incorporación de las fuerzas aliadas a Bento Bembe en las Fuerzas Armadas Angoleñas (FAA), de entre las prioridades del acuerdo. La aspiración inmediata del régimen era asegurar esa fuerza para, apoyado en ella, llegar a una victoria militar sobre aquellos que todavía se constituirían en «estado de guerra» contra «la voluntad de las autoridades de Luanda».

La fragilidad del acuerdo se refleja también en el ostracismo al que fue votado: la expulsión de instituciones y personalidades claves y prestigiosas ligadas al propio proceso de paz, o que, por lo menos se comprometieron a ofrecer su ayuda al proceso. Pero la expresión más elocuente de este ostracismo está sobre todo en el hecho de que el Líder Supremo habría confiscado para sí mismo el monopolio de la «cuestión de Cabinda» – como una especie de secreto de estado – y negando la posibilidad al pueblo de Cabinda de pronunciarse sobre su destino.  Pero lo plantea como si fuese algo necesario, y no con la ceguera dogmática que rige a los otros. Siendo una herencia colonial a conservar, el Gobierno angoleño considera que todo lo que pudiese traspasar los impases de un diálogo auténtico sobre Cabinda es una afronta a los propios dioses de la actual figura sociopolítica y jurídica heredada de una descolonización desastrosa.

Es de referir la problemática relacionada con la persona que negoció el acuerdo por el lado de Cabinda. La faceta oscura de las peripecias de su evasión de Holanda, después que fue detenido en razón del mandato de captura internacional expedido por las autoridades norteamericanas, tuvo un efecto fatal sobre el proceso de paz para Cabinda. Intentando sacar ventaja de la situación, como el navegante a vela, perito en vientos y sus sorpresas, el Gobierno angoleño conseguirá arrastrar Bento Bembe por las espirales de su discurso demagógico e inevitablemente forzado a seguir adelante, abrazando la sombra del «único interlocutor válido de Angola en el dossier Cabinda».

Notemos que el Memorándum de Entendimiento para la paz en Cabinda sufre de una contradicción interna desde su nacimiento – por un lado el acuerdo se presenta como la liberación de la última esclavitud, aquella del largo conflicto por el Estatuto especial; pero también en reacción contra los derechos y libertades fundamentales, la paz de Namibe se extendió a consideraciones que impiden opinar sobre ella, instaurando de este modo una nueva era de persecuciones republicanas contra todos quienes osasen cuestionar sus clausulas.

El mayor escándalo provocado por el régimen a este respecto es el drama de los activistas de derechos humanos en 2010: fueron apresados so pretexto de terrorismo, por denunciar atropellos a la justicia, a la libertad y a los derechos de las personas y por participar en el proceso de Paz para Cabinda, en una época en que el propio concepto de denuncia de las violaciones a los derechos humanos y de defensa de una cultura de paz constituyen deberes de todo ciudadano, y, por consiguiente, deben merecer el apoyo y la protección de los poderes políticos.

Por otro lado, las partes en las negociaciones de Namibe asumieron el compromiso de crear condiciones para acelerar el desarrollo de Cabinda, permitiendo que sus populaciones disfruten de todas sus potencialidades, teniendo en cuenta el presupuesto de la paz, estabilidad, reconciliación y democracia. No obstante, de acuerdo con los términos no.1, del artículo 7, de la Ley n. 26/10 del 28 de Diciembre, el ejecutivo angoleño acabará por decretar la suspensión de la transferencia mensual  de los recursos financieros (diez por ciento de los ingresos petrolíferos) a favor del Gobierno Provincial de Cabinda, que se venía realizando en los términos de la resolución nº 11/92, del 21 de Octubre. Además, la Provincia de Cabinda, que ocupó el segundo lugar en la atribución del Presupuesto General del Estado en 2007, aparece hoy en el 10º lugar.

Desde aquí se ve claramente, un seudo-proceso de paz que, enviciado por prejuicios ideológicos e intereses petroleros, se estructura en la búsqueda de una síntesis en torno del status quo, dejando espacio a una visión poco realista de la “cuestión de Cabinda”, con una escasa aceptación popular del Memorándum de Entendimiento; la afirmación de un activismo oposicionista, que condenó y rompió el acuerdo como una imposición arbitraria de Luanda;  y el recrudecimiento de los enfrentamientos armados en el interior de Cabinda.

Así, Angola deja la situación en suspenso e invierte en la solución militarista, convencida, dentro de su propia lógica belicista, que el tiempo trabaja a su favor; olvidándose, ciertamente, del efecto boomerang.  Además, la historia nos enseña que la fuerza no hace al derecho, y que los guerrilleros casi nunca son derrotados, que a largo plazo esos «Davids» derrotaron «Goliats» por la estrategia de saturación.

Hoy, la paz en Cabinda es una paz de los cementerios, de los rendidos y mutilados (físicos y espirituales). El diagnóstico de la violencia y de la cultura del miedo en Cabinda se traduce en una psicosis colectiva, cada uno de los cabindas tienen una historia de terrorismo de Estado, particular, para contar sobre la brutalidad del régimen contra las populaciones indefensas: prisiones, violaciones, golpizas, asesinatos y la deportación de algún familiar, prohibición de asistir a las labras y a la caza, de legalizar asociaciones de derechos humanos o de organizar manifestaciones.

La sinfonización (mención al sinfo) y militarización del espacio vital de los Cabindas continúa afectando al aparato judicial, estando este corroído por el autoritarismo del poder político, donde resulta frecuente el encarcelamiento arbitrario y los asesinatos. Ejemplo cabal de esto: el día 12 de Diciembre de 2011, el cuerpo de António Zau fue encontrado inmóvil en un sitio eriazo con señales visibles de tortura, por el simple hecho de haber tenido la osadía de ir a la labra, desobedeciendo así a las prohibiciones de las instancias superiores; Venâncio Chicumbo y Cornélio Sambo estuvieron bajo detención en el Comando de la Región Militar de Cabinda durante dos meses, entre Septiembre y Noviembre de 2012, por el simple delito de leer y distribuir panfletos que condenaban las elecciones en Cabinda.

Por otro lado, el salto extrajudicial dado por el Gobierno, aquel que accionó la ilegalización de Mpalabanda en Julio de 2006, se inscribe en esta lógica del autoritarismo del poder político sobre la razón jurídica – puesto que el Tribunal Provincial de Cabinda no habría osado formular la hipótesis de la extinción de esta asociación, si en la conciencia del Juez no hubiese encontrado su realización viva como siendo una orden de las instancias superiores.

En el plano socioeconómico, el desarrollo tan propagado por el régimen no pasa de ser una mala imitación del Plano Calabube, indebidamente gestionado por los sucesivos gobiernos que pasaron por Cabinda desde los años noventa.

En efecto, apenas un gobernador llega a Cabinda cae adormecido en negocios locales y se dedica a aterrorizar por medio de la fuerza de las bayonetas a los negociadores y activistas locales que manifiestan su disconformidad.

El malestar que provoca esta situación es enorme. La industria petrolífera genera millones en Cabinda; pero la mayoría de la población vive en la pobreza abyecta. Cabinda se está asfixiado, con una rigurosa tempestad que causa mucha crisis; obstáculos a se desarrollo industrial y comercial; los servicios de infraestructuras básicas de agua potable, electricidad y saneamiento mal funcionan; y el empobrecimiento de la población autóctona. El empresariado local se encuentra empobrecido por la irracionalidad de una gobernación que lo discrimina. El sector de salud se queja de casi todo (material gastable, medicamentos para primeros auxilios, sueros, etc.), además del salario miserable de los agentes de salud.

Al nivel de la comunidad internacional, como dice Orlando Castro: «la pasividad también es plena, además de atávica, sólo Manuel Monteiro tuvo el coraje de decir, en relación a Cabinda, que “en el plano de las relaciones internacionales reina el primado del cinismo” y que ” las consideraciones sobre lo justo o lo injusto dependen de las épocas, de las circunstancias y hasta de los intereses materiales”».

Se nota aquí la dimensión histórica y cultural de la cuestión de Cabinda, en su compromiso con los intereses sociales, políticos y de poder, el posible carácter alienante de la petro-cultura como síntoma de la patología de las instituciones sociopolíticas de nuestros estados minados por los intereses petrolíferos. En el pasado, era la esclavitud colonial, hoy no hay más negros para comercializar en el mercado de Malembo, pero existe el petróleo de alta calidad, que emana profusamente de las plataformas de Cabinda.

Es así como el petróleo alimentó en Angola todos los vicios políticos posibles: belicismo cultural, corrupción y falta de transparencia en la gestión pública, despotismo y estrategias escudadas en el simulacro del diálogo y la paz.

Donde, la necesidad supera los obstáculos y las contradicciones del Memorándum de Namibe.

3. Más Allá del Memorándum: Exigencias de una Paz Duradera

Si es que la cuestión de Cabinda surgida en 1885 aquando de la conferencia de Berlín no encontró solución hasta hoy, es porque las políticas de su gestión a lo largo de estos ciento treinta y ocho años a las cuales ella se ataca permanecieron siempre pobres al reprimir el testimonio de la consciencia moral, revelándose así incapaces de cultivar la cultura de paz y, por consiguiente, de hacer justicia a las populaciones de Cabinda.

El discurso político nunca estuvo en condiciones de ir al encuentro de las disposiciones legítimas de las poblaciones de Cabinda o, por el menos, de instaurar una sociedad democrática y de derecho, en el cual se respete el  Derecho y las libertades fundamentales, se acepta opinión contraria y la identidad del pueblo de Cabinda.

El diálogo tan difundido por el régimen desde la ascensión de Angola a la independencia ha sido duramente abalado por la violencia política – ola de detenciones, fusilamientos, torturas y desapariciones con que el régimen intenta combatir toda la oposición a su política en Cabinda.

El gobierno angoleño presentó su mensaje al mundo, pareciendo de cierta forma enmarcarlo en los estrechos límites de sus intereses políticos y económicos sobre Cabinda. Es el conflicto del derecho con lo político, en un ser político sacudido entre los apetitos suscitados por un laberinto rico en materias primas, sobre todo petróleo, y las exigencias del humanismo jurídico. Es por eso que en el Memorándum de Entendimiento de 2006, así como en los Acuerdos de Alvor, la sociedad cabindesa, de hecho, se desnudó totalmente de «su soberanía como pueblo».

Hoy, el conflicto es una realidad. El actual malogro del pueblo de Cabinda tal como se constituyó desde la firma de los Acuerdos de Alvor – e igualmente, en cierta medida, desde la colonización portuguesa – provoca la necesidad de la nueva figura socio-política para Cabinda que todos esperan, unos con angustia, otros llenos de esperanza.

Las políticas seguidas hasta aquí no sirven, es necesario otra generación de políticos y de políticas, que piensen más en el bien de las poblaciones de Cabinda que en su propio bien, que abandone las políticas centralistas-estalinistas; que reconozca la legitimidad de las fuerzas de la resistencia de Cabinda; que abdica de restricciones en la mesa de negociaciones; y que se comprometa en un proceso de paz para Cabinda fundado en la justicia y dignidad de los pueblos.

El respeto por esta dignidad comienza por el reconocimiento y por la tutela del estatuto ontológico-jurídico del pueblo de Cabinda, de su derecho a vivir como pueblo y de hacer elecciones sobre el futuro de sus hijos. Por lo que no se puede continuar reprimiendo el testimonio de la propia conciencia moral, renegando la Libertad y la Dignidad de todo un pueblo.

De esto sigue finalmente, que no se puede continuar haciendo guerra en Cabinda para quedarse con el petróleo, ahogando los legítimos deseos de las poblaciones de este territorio. El pueblo de Cabinda debe ser privilegiado para vivir normalmente como pueblo.

El problema actual consiste en encontrar principios sólidos conformes con la verdad sobre Cabinda, sobre el sentido de la vida y de los destinos de sus poblaciones, y adoptar consensos a partir de los cuales se acabará con el conflicto armado y se hará justicia al pueblo de Cabinda. De aquí la necesidad de Angola de tener una actitud de constricción frente al “fraude” contenido en los Acuerdos de Alvor que estipuló la apropiación del enclave de Cabinda y  su integración en el “espacio-territorio” de Angola al alero de la Constitución portuguesa de 1933.

Finalmente, la paz en Cabinda precisa de un fundamento estable, en lo relativo, y no rebajado. Y la única solución sensata para construir la paz autentica para Cabinda es un diálogo franco y abierto, ese diálogo que, partiendo del real subyacente a la “cuestión de Cabinda” va al encuentro de reconciliación, de fraternidad y de justicia, de dignidad para las poblaciones de Cabinda.

Conclusión y Recomendaciones:

Y, para terminar, debo decir que la cuestión de Cabinda es inevitable y irreprimible; envuelve cada hombre en particular que no renuncie a pensar. Y si es que este problema reaparece en este debate, es porque existe. «No es porque se hable poco de ello que deja de existir», decía Orlando Castro.

Mientras no haya política que instaure una verdadera justicia para Cabinda, no se puede poner fin al conflicto todavía reinante, pues la actual gestión de la especificidad de Cabinda tendrá siempre el mismo valor semántico que «alienación», «colonización». En este contexto, Cabinda será  siempre un verdadero barril de pólvora: el número de aquellos que en nuestro medio  se llaman FLECs va a aumentar.

Ante esta situación, recomiendo:

1) La auscultación de las Poblaciones de Cabinda y promoción de un debate franco y abierto en torno a su causa, constituyendo para el efecto, una comisión independiente integrando elementos de las Naciones Unidas y de la Unión Africana para conducir el proceso de auscultación;

2) El envolvimiento de la ONU y de la Unión Africana en la resolución de la cuestión de Cabinda. Es necesario que la Comunidad internacional asuma  sus responsabilidades en esta cuestión;

3) La elaboración de una Agenda de Paz para Cabinda, informe producido por una Comisión Independiente de Auscultación de las Poblaciones de Cabinda y que describe la situación actual en Cabinda, los contornos de la cuestión de Cabinda, la evolución de las perspectivas de solución del conflicto y definir procedimientos susceptibles de establecer una paz duradera para Cabinda.

4) La instauración de un clima susceptible de pacificar las conciencias, a través del respeto por los derechos humanos y de las libertades fundamentales, de justa repartición de la producción y de la riqueza acumulada de la comunidad y de la permanente búsqueda de consensos sobre la cuestión de Cabinda. Este clima permitiría la reaproximación de los beligerantes, lo que por si sólo constituiría un éxito de realce;

5) La organización de negociaciones constructivas e inclusivas sobre el futuro estatuto político y Jurídico de Cabinda.

¡Muchas gracias!

Windhoek, 14 de Enero de 2013.

Si el MPLA va a barrer con la oposición en Angola, entonces en la colonia de Cabinda será mucho peor

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Por Orlando Castro

Porque la esperanza es legítima y es lo último que se pierde, muy buenas personas desean que el próximo día 31, los angoleños muestren una tarjeta roja al régimen que desgobierna Angola desde 1975.

Todo indica, como es típico en las dictaduras, que eso no va a suceder.  La máquina del MPLA, con la criminal venia de la comunidad internacional, va – como dijo hace días el ministro Kundi Paihama – a “barrer” la Oposición.

Y si en Angola es así, en su colonia de Cabinda va a pasar lo mismo.  Además, tal como sucede con los angoleños, también los cabindeses pasan hambre, viven en una pobreza generalizada y en cuanto a la salud, la situación es gravísima, no teniendo los hospitales siquiera las condiciones mínimas para realizar un parto.

Teniendo los cabindeses una elevada estatura moral, continúan serenamente sin dar al régimen colonial la oportunidad que espera para barrerlos de la región.

Siendo un pueblo pacífico que, con todo, no se arrodilla delante de los hombres, apuesta por la vía del voto a decir a los políticos angoleños que la represión, entre otras técnicas dictatoriales, tiene un plazo de validez que hace mucho que caducó.

Los cabindeses, y la comunidad no sabe eso sólo porque se vendió al régimen angoleño), saben bien que en materia de empleo, por ejemplo, sólo son admitidos los que tuvieran  Tarjeta del MPLA.  Tal como saben que por las reglas del régimen colonial angoleño, son siempre culpables hasta que se pruebe lo contrario.

Sin embargo, gran parte del Pueblo de Cabinda ni siquiera tiene libertad para cultivar sus campos, buscando de esta forma medios mínimos de subsistencia.  Los militares ocupantes, determinan hasta el acceso a los campos de cultivo.

Lamentable es que la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP) pase por el lado de la realidad y ni si quiera toma posición en relación al hecho de que en Cabinda, si una mujer embarazada en labores de parto, quiere ser atendida en el Hospital – en caso de que quiera tener alguna asistencia – el alcohol, el algodón, las ligaduras, las compresas y las jeringas.

Esa situación que si no fuese tan dramática seria ciertamente anecdótica, no impide que la Procuraduría General de la Republica en Cabinda, tenga dinero para poner en terreno campañas de lo que llama “educación cívico-jurídica electoral” pero que, en realidad, se puede traducir como “manifiesto de solicitud al voto por el MPLA”

De acuerdo con el Procurador de la Republica de Angola en la colonia de Cabinda, Antonio Nito, la campaña tiene como objetivo prestar apoyo institucional a los órganos que intervienen en la organización de las elecciones generales del 31 de este mes.

Las campañas, dice la propaganda del régimen, apuntan también a la elevación de la consciencia jurídica de los ciudadanos sobre la organización de las elecciones, teniendo en cuenta que los periódicos electorales son potenciadores de conductas contrarias a la ley, a las buenas costumbres, como a las reglas democráticas.

El magistrado destacó la urgencia de disciplinar la conducta de los partidos políticos o coaliciones de partidos, candidatos, militantes y simpatizantes de los partidos, órganos de comunicación social, fuerzas de orden público, electores, miembros de las asambleas de votos, observadores y delegados de listas en las asambleas de votos.

Están contenidos en los paquetes de estas campañas, temas como “las elecciones generales y la libertad de prensa a la luz de la constitución de la ley”, “La ley contra la violencia doméstica y las ofensas como consecuencia de la divergencia política en el seno de las familias”, “Las elecciones generales a la luz de los derechos, libertades y garantías fundamentales”.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

27 de mayo y ya son 35 años…

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Por Eugénio C. Almeida (Portugal)

Han transcurrido 35 años desde que aconteció una de las páginas más negras de la historia político-social de Angola.

Hace 35 años ocurría el nunca esclarecido fratricidio del 27 de mayo entre militantes del MPLA, en ese entonces MPLA-Partido de los Trabajadores.

Por un lado, partidarios de Agostinho Neto, en esa época, presidente de la entonces República Popular de Angola, y del entonces Mayor José Eduardo dos Santos, relator del proceso a Nito Alves.

Del otro lado, precisamente Nito Alves – a quien se atribuye la autoría de la famosa carta que contendría las no menos famosas “13 Tesis de Nito Alves”, aunque se crea que las mismas habrían sido escritas por un militante y comisario político en Cabinda de nombre Pedro Santos (*) – y de otras personalidades que fomentarían el “fraccionismo”, como fue descrito por los colaboradores de Neto, como Zita Valle, Ademar Valles o José Van-Dunem.

Es cierto que hubieron, esos son por lo menos los diversos testimonios más o menos creíbles, una enorme cantidad de muertos y centenares de detenidos, algunos de los cuales continúan desaparecidos.  Oficialmente, sólo han sido referidos como “muertos oficiales” 7 angoleños partidarios y adversarios: los 4 arriba citados del “fraccionismo”, Saydi Mingas, Helder Neto y Eugénio Veríssimo da Costa “Nzaji”.

Esta fue una crisis que traspasó el canal del MPLA. En ella, intervinieron directa e indirectamente soviéticos y cubanos.  Con la particularidad de que cada uno apoyaba una de las facciones.  Según algunos autores y analistas habría sido aquí que comenzaron a enfriarse las relaciones entre la antigua URSS y Cuba.

Hay quien también afirma que fue aquí que Neto comenzó a perder la “simpatía” de Moscú y…

35 años después, todavía hay familias a las que les gustaría hacer el debido luto.

Sólo que las autoridades angolanas, o mejor, las cúpulas del MPLA mantienen un absurdo mutismo sobre el 27M y sus consecuencias.

Es hora de que el MPLA se abra, de una vez a la comunidad y cree internamente o incluso a través del Gobierno Nacional, en la línea de lo que hizo, y muy bien, Sudáfrica y recientemente Brasil: una comisión de Verdad donde todo pudiese ser transmitido a la comunidad para liberar a los fantasmas.

No creo que eso venga a crear nauseas al partido minoritario, por el contrario.  La transparencia es el mejor remedio y las familias respirarían finalmente.

Mientras esto ocurra, muchos angoleños continuarán mirando el 27M y esperando…

(*)Esta materia puede ser leida en el Libro “Angola: potencia regional emergente”

Eugénio C. Almeida, natural de Lobito, Angola, es Doctor en Ciencias Sociales y Relaciones Internacionales.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

“Evento del año en Angola y la Diáspora” – Informativo

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Por medio de Alto Hama no hemos enterado de la existencia del movimiento “Juventude Angolana”, que en estos momentos organiza vía internet una manifestación contraria al gobierno de José Eduardo dos Santos.  Nos parece importante darla a conocer, respetuosamente, como una muestra legítima del derecho a la democracia y a la libertad de expresión.

 

Los días 25, 26 y 27 de Mayo de 2012 a las 13 horas, en Angola y en la Diáspora, en conjunto viviremos las más bonitas emociones del año y el fin del reino del dictador José Eduardo dos Santos, así como el fin del JES/MPLA régimen del  terror anti-democrático y conservador del poder colonial.

 

ASUNTOS  DEL DÍA

1- confirmamos : 5-11-11 día de la libertad y 11-11-11 día de la independencia y día de la juventud,  día de nuestra independencia nacional, y ¡nuestra independencia total ! ¡Angola, nuestra Angola, es nuestra tierra !

2-apoyamos : Querella criminal contra el dictador José Eduardo dos Santos, exigimos que presente todas sus cuentas bancarias en el extranjero y el dinero robado al Pueblo.

Querella criminal contra la humanidad, crimenes cometidos por sus generales “DIAMANTES DE SANGRE”

3-acusamos : al presidente en ejercicio de la Republica de Angola José Eduardo dos Santos por diversas causas, incluyendo su incapacidad de salvar Angola de la hipoteca colonial.  JES usa el dinero de los fondos del Petróleo, Diamantes y otras riquezas para su propio beneficio, el de su familia, del MPLA/JES, de sus amigos y seguidores. JES es un presidente ilegítimo, nunca fue electo democráticamente.  El Gobierno de JES/MPLA es ejemplo de una gobernación mafiosa, asamblea nacional de corruptos, regimen del terror autoritario y anti-democrático, conservador del poder colonial

4- exigimos : la dimisión inmediata e incondicional del presidente de la República de Angola, ingeniero José Eduardo dos Santos. Apertura de los procesos de Querella criminal en el Tribunal Supremo de Angola (TSA). Y liberación de todos los presos políticos en todo el territorio nacional.  La prisión es el lugar para los criminales.

5- determinamos : el Fin del reino del dictador Dos Santos y el fin del régimen dictatorial en Angola, ¡nuestra Angola y nuestra tierra !

Para ver la información original  PRESSKING

“EL REY EDUARDO Y SU ORO NEGRO” – Angola

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Por Orlando Castro (Portugal)

¿Angola es uno de los países más corruptos del mundo? Sí, es.  ¿Es uno de los países con peores prácticas democráticas? Sí, es.  Es un país con enormes desigualdades sociales? Sí, es.

A pesar de todo esto, el régimen continúa siendo adulado por medio mundo, estando el otro medio a la espera de oportunidades para también adularlo.   Todo porque Angola tiene petróleo y este oro negro está en las manos de media  docena de elementos del clan del presidente.

Recientemente el jefe de división del departamento africano del Fondo Monetario Internacional, Mauro Mecagni, elogió el desempeño positivo de la economía angoleña, debido a las buenas políticas que están implementándose por parte del Ejecutivo angoleño.

Si eso en nada contribuye para el bien estar de los angoleños o para la transparencia del régimen, o para la democraticidad, o para el respeto por los derechos humanos, poco importa.

Nótese que las compañías petrolíferas Total y Petrobras, hicieron de eso un motivo de festejo internacional, al firmar con la empresa del régimen (la Sonangol) acuerdos de producción de petróleo en el Presal angoleño.

La compañía francesa Total firmó con la Sonangol tres contratos de participación en la producción que le confieren, en  calidad de operadora, una participación de 50% en el bloque 40 y otra de 35%, en el bloque 25. Un tercer contrato da a la compañía francesa una participación del 15% por ciento en el bloque 39, pero en calidad de asociada.  Y lo que importa es exactamente eso.  Además de que, es más fácil negociar con una dictadura en que son siempre los mismos que están en el poder. En cuanto al pueblo que muere en la miseria, ese no es un problema ni de Total ni de Petrobras porque, de hecho, no son ciudadanos franceses ni brasileños.

El director de investigaciones de Total declaró recientemente la satisfacción de la compañía francesa con los resultados de la licitación y reafirmó el compromiso del grupo petrolífero en mantenerse como uno de los principales inversores y operadores petrolíferos de Angola.

“Estamos satisfechos con los resultados de la licitación, que ilustran el compromiso de Total de continuar siendo uno de los principales inversores y operadores petrolíferos en Angola y de asumir un papel destacado en la investigación de esta prometedora cuenca del offshore profundo, un sector donde el grupo ya demostró competencia y su know-how”, declaró Marc Blaizot.

A su vez, el director de la división internacional del Grupo Petrobras anunció, en Río de Janeiro, que la compañía inicia este año pozos de prospección en el bloque 26 del Presal angoleño, localizado a lo largo de la cuenca de Benguela.

Jorge Zelada mencionó la existencia de algunos proyectos en la costa occidental del continente africano, en países como  Benin y Gabón, y proyectos de producción de bio combustibles en Mozambique.

Apesar de todo,  Francia continua jugando bien en diversos tableros africanos. En el caso de Angola, de vez en cuando el régimen acusa a los franceses de estar involucrados en conspiraciones contra los países, principalmente contra la democracia que (no) existe, contra la legitimidad de un presidente (no) electo, contra las reglas del Estado de Derecho que Angola (no) es.

El régimen del MPLA acusa sobre todo a  la Agencia Francia Press de hacer campaña contra Angola, sugiriendo inclusive (a través de su órgano oficial – el Jornal de Angola) que – por ejemplo – han habido conexiones entre  Francia y el ataque a la escolta militar angoleña contra la selección togolesa de fútbol, en la colonia de Cabinda.

Todo estaría bien si, como hizo el presidente portugués, Anibal Cavaco Silva, Nicolás Sarkozy hubiese dicho que el territorio de Angola va de Cabinda a Cunene. No lo dijo y por eso el régimen angoleño, que ocupa militarmente Cabinda, no perdona.  Pero ciertamente que ahora François Hollande va a corregir la puntaría.

No se porqué, pero creo que, viendo bien las cosas, los franceses saben más de la Historia de Portugal que los propios portugueses.  Siendo cierto que para las actuales autoridades de Lisboa parece que esa misma Historia sólo comenzó a ser escrita en Abril de 1974.

París sabe muy bien que el régimen que desgobierna Angola desde 1975 es una dictadura y que, por eso, entiende que quien piensa de manera diferente es obligatoriamente enemigo.

“Quedé triste con este artículo (del Jornal de Angola) que sugiere que Francia debe ser acusada de fomentar una conspiración contra Angola a través del FLEC.  Es absurdo, en primer lugar, y también extraño,” dijo en la ocasión Francis Blondet, entonces embajador de Francia en el reino de José Eduardo dos Santos.  Pero, viéndolo detenidamente, no tiene nada de extraño.  Además la ira del dueño de Angola, José Eduardo dos Santos, tiene otros orígenes, siendo el más conocido el del caso “Angolagate”.

Además de eso, Hollande – tal como hasta ahora Sarkozy – no puede olvidar que más de 70 empresas francesas están establecidas en Angola, inclusive – ¡pues claro! – la gigante del petróleo Total, que es el segundo mayor productor de petróleo en el país, después de Chevron…

Título original: “Sarkozy, Hollande e o Rei Eduardo”

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

 Orlando Castro es Angoleño-portugués. Reside actualmente en Portugal donde desarrolla su trabajo como periodista y Escritor

Golpe de Estado en Guinea Bissau – “Guinea-Bissau nuevamente a fierro y fuego”

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Amigos lectores, hace unas semanas atrás publicamos la íntegra del artículo de Orlando Castro, ¿Quién será el próximo en ser asesinado? Hoy, para nuestra gran desazón, y según nos informa el periodista, Guinea-Bissau ha sido víctima de un Golpe de Estado.

 Guinea-Bissau nuevamente a fierro y fuego.

Por Orlando Castro (Portugal)


Fueron oidos esta noche disparos de armas automáticas y explosiones de morteros en la capital de Guinea Bissau.  Es apenas una reedición de lo que ya es habitual.

De acuerdo con las fuentes locales, el pánico se  instaló con armas y equipamiento y, entre otros, no se sabe del paradero de Carlos Gomes Júnior.   En Bissau volvió a oirse el lenguaje internacionalmente conocido y tan del agrado de los militares, el kalashnikovés.

Los primeros disparos fueron oidos cerca de las 20 hrs.. momentos después de la llegada de decenas de militares a las inmediaciones de la residencia de Carlos Gomes Júnior, ex-primer ministro y candidato del PAIGC vencedor de la primera vuelta de las presidenciales guineanas.  La sede del PAIGC también fue ocupada por soldados.

Tal vez ahora, entre otras conclusiones, se pueda percibir la razón que llevó a José Eduardo dos Santos, presidente de Angola, a poner fin a la misión militar que tenía en Guinea Bissau, la Missang.  Aun cuando el pasado día 4, como resultado del consejo de Ministros de la víspera, el Gobierno de Guinea Bissau manifestara la voluntad de mantener la misión angoleña de apoyo a la reforma de los sectores de Defensa y Seguridad en el país, pidiendo hasta que fuese reforzada, de modo de cubrir otros sectores abarcados por el proyecto “Roteiro CPLP/CEDEAO

Lo que todo indica que el gobierno de Guinea Bissau habría sido obligado por sus militares a no respetar el Protocolo para Implementación del Programa de Cooperación Técnico Militar y de Seguridad entre Guinea Bissau y la República de Angola, llevando a que Luanda diese este golpe en la mesa.

Los militares, sean los de António Indjai o de cualquier otro Indjai de la plaza, entendian que los efectivos militares de Missang deberían estar… desarmados.  Deberían ser una especie de civiles uniformados.

Políticamente, el gobierno guineano decía: “Apreciamos el papel desempeñado por Missang en nuestro país, considerando que ella viene cumpliendo de forma significativa en la formación de militares y agentes de seguridad, en la rehabilitación de infraestructuras militares y policiales, así como todavía abastecimiento de las fuerzas Armadas de Guinea Bissau con el objetivo de modernizar y transformarla en Fuerzas Armadas republicanas.”

Lo cierto es que, no dando mucho crédito a la teoría de que el poder militar se somete al político, el jefe de Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Guinea Bissau, António Indjai, defendía la salida de la Missang del país.  Sin ella el kalashnikovés usado en el narcotráfico y otras artimañas de los militales quedaba con el camino despejado.

Pero todo esto tiene una razón.  Entre los países clasificados po su calidad de “regímenes autoritarios”, Guinea Bissau está en la posición 157.  Como término de comparación, vease que Angola figura en el lugar 133.

En materia de corrupción, Guinea Bissau fue incluida en el grupo de los países más corruptos a la luz del índice de Percepción de Transparencia Internacional, estando en el lugar 154.

Portugal, ya que el CPLP es un espejismo en los lujosos aerópagos de la política de lengua portuguesa, debería dar fureza a la única tesis viable y que hace mucho fue defendida (por lo menos desde Junio de 2009) por Francisco Fadul y que apuntaba, mientras era tiempo, para “el envío de una fuerza multinacional, de intervención que garantizase aquello que es protegido por la Carta de la ONU, que es la democracia y los Derechos Humanos”.

“Es necesaria la intervención de una fuerza multinacional militar, policial y administrativa en Guinea Bissau para la mantención del orden, la pacificación social y la vigilancia sobre el funcionamiento de los órganos del Estado”, dijo Francisco Fadul.

Hacia Junio de 2009 había surgido más olas de violencia donde las fuerzas de seguridad mataron a los ex-ministros Hélder Proença y Baciro Dabó, este último por ese entonces candidato a la Presidencia, por estar supuestamente involucrado en una tentativa de golpe de Estado.

Para Francisco Fadul, “una vez más fue reconfirmado que el Estado se tornó un fiasco, falló, no existe en la práctica porque no es capaz de velas por los intereses de los ciudadanos, por la preservación del mínimo orden”.

“Ni siquiera existe eficacia para contener a los usurpadores del poder o a los bandos armados que están actuando en el país”, dijo Francisco Fadul, agregando que “estos grupos son auténticos escuadrones a sueldo de jefes militares”.

“No se trata de bandos indefinidos, desconocidos”, reiteró, enfatizando en no creer “en la teoría de la tentativa del golpe de estado”.

“Y la falta de cultura histórica y política que los hace hablar así e intentar convencer a las personas, pensando que los otros son un grupo de tontos.  Es clásico lo que ellos hicieron, en todos los totalitarismos aparecen siempre denuncias de golpe de Estado para el abuso de la autoridad, el exceso de poder en relación a los adversarios políticos”, declaró.

“Presentan, como es tradicional, una lista de sospechosos, de supuestos implicados, y una lista de objetivos a alcanzar por los supuestos golpistas”, se refirió al hecho, considerando que todo no pasa de “patrañas, de conspiración política para justificar una acción destructiva, completamente totalitaria sobre los adversarios políticos”.

“El estado no puede transformarse en criminal, si así procede es porque está en las manos de criminales”, afirmó.

Según Francisco Fadul, “como siempre sucede en África, cuando suceden estas barbaridades, los posibles responsables morales nunca están en el país”.

“Como si el hecho de estar ausentes los librase de responsabilidades”, lamentó.

Y mientras los militares del CPLP juegan a los… militares, en Guinea Bissau los militares, o similares, se van ejercitando con las AK-47 y por falta de blancos convencionales… matan a los que se les pasen por delante.

Traducción y Notas:  Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

¿Quién será el próximo en ser asesinado?

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Por Orlando Castro (Portugal)

Siguiendo su vieja tradición, Guinea Bissau volvió a resolver cuentas más o menos recientes imponiendo la razón de la fuerza. Militares asesinaron a tiros al coronel Samba Djaló.

Militares contra militares y cosas similares ya no constituyen noverdad en Guinea-Bissau. Tampoco la pasividad internacional, sobre todo de esa cosa aberrante que lleva el pomposo nombre de Comunidad de Países de Lengua Portuguesa, no es novedad.

Sea cual sea la crisis, la respuesta es siempre la misma. No se cura la enfermedad, apenas se alivia el dolor.  Esto hasta que el enfermo simplemente… muera.

La tesis es la de que los guineanos pueder ser alimentados con votos, que las crisis se resuelven con votos y que los votos son un milagroso remedio que cura todos los males.

Occidente, y en este caso particular de Guinea-Bissau, el CPLP y sobre todo Portugal, sabe que África tuvo, tiene y continuará teniendo una historia de autoritarismo que, además, es parte de su propia cultura y que en nada preocupa a los hacedores de la macro política que se pasean en los aereópagos de los lujosos hoteles del mundo.

A pesar de eso, se insiste en exportar la democracia “made in occidente”, sin ver que la realidad africana es bien diferente.  Es así, por la fuerza de los votos los dictadores llegan al poder, se quedan eternamente en el poder y en vez de servir al pueblo, se sirven de él.  Pero como supuestamente fueron electos…

¿Pero será eso democracia? ¿Por qué nadie recuerda que, por ejemplo, en Guinea-Bissau las elecciones no son hechas con el cerebro sino que con la barriga, más encima vacía y con una AK-47 apuntada en la espalda?

Fue en este contexto que Nino Vieira (tal como entre muchos otros, José Eduardo dos Santos y Robert Mugabe) llegó a presidente y, tal como su homólogo, mentor y amigo angoleño, por allá quería continuar con el beneplácito de la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa.

La estrategia de “Nino” Vieira falló, pero otras están en el terreno con innegable pujanza y con la histórica cobertura de los dueños del poder en Portugal, en el CPLP y en el mundo.

Si los votos son comprados eso poco interesa.  Si los guineanos votan en función del estómago vacío y no de una consciente opción política, eso poco interesa.

Para quien vive bien, para quien tiene por lo menos tres comidas diarias, lo importate fue y será que los guineanos voten.  No importa lo que pasó antes, lo que está pasando ahora y que volverá a pasar un día de estos.

No será, por lo demás, difícil entrever que la sangre del pueblo guineano volverá a correr.  ¿Pero qué importa eso? Lo que importa es haber votado…

¿Será que Kumba Ialá tenía razón cuando, el 17 de junio de 2009, acusó al PAIGC de ser responsable por la muerte de Amílcar Cabral, “Nino” Vieira, Tagmé Na Waié, Hélder Proença y Baciro Dabó?

“Carlos Gomes Júnior tiene que responder en el Tribunal Penal Internacional por las atrocidades que están cometiendo”, en el país, defendió en ese día Ialá, agregando que “hay personas queriendo vender Guinea-Bissau”, pero aclarando que “serán responsables por las turbulencias que tendrán lugar en el futuro”.

Siendo cierto que nada se gana llorando sobre la leche derramada o que, como sucede en Guinea-Bissau, el pan de los pobres nunca cae con la mantequilla vuelta para abajo (si dos de cada tres viven en la pobreza absoluta, no tienen ni pan, ni mucho menos mantequilla), lo importante es que hayan elecciones.

¿Qué conclusiones habrá sacado el CPLP y Portugal cuando Carlos Gomes Júnior dijo que “era imposible cohabitar con “Nino” Vieira, que no pasaba de ser un bandido y un mercenario que traicionó al pueblo?

¿Qué conclusiones habrá sacado el CPLP y Portugal al saber que, tal como pasó en las elecciones angoleñas, también “Nino” consiguió en algunos círculos tener más votos que electores registrados?

Por lo visto, al CPLP y a Portugal apenas les interesa que se vote, ni aunque para eso se llame a los muertos, como sucedió y sucederá en Angola.

Si los votos fueran comprados, eso poco interesa.  Si los pueblos votaran en función del estómago vacío y no de la consciente opción política, eso poco interesa.

Por lo demás, basta ver que la Unión Europea, tal como el CPLP, hincha el pecho contra los débiles (Bissau), y se pone de rodillas delante de los fuertes (Luanda).

Me dan ganas de reir cuando leo que la UE “insta” a Guinea-Bissau a proceder a la investigación judicial de los acontecimientos ocurridos el 1º de abril de 2010, por ejemplo, y a “duplicar los esfuerzos para resolver el problema de la impunidad”

Esto porque la UE todavía no ha visto (ya no hablo de la CPLP porque es ciega) que no hay mayor estado impune que Angola, aun no sabe que el régimen de Eduardo dos Santos es dueño y señor del país y del pueblo, aun no fue informada de que Angola es uno de los países más corruptos del mundo.

Todo esto que tiene como palco a Guinea-Bissau es, al final, la reedición de una película ya gastada de tanto ser usada.  Van cambiando los protagonistas principales, pero el argumento es siempre el mismo.  Y si el argumento es el mismo, el fin es idéntico: unos tiros más, unos dirigentes muertos más.

¿Exagero? Tal vez.  Dios quiera que si.  Pero la verdad es que en Guinea-Bissau ningún candidato, ningún presidente terminó su mandato y en 17 años el país ya tuvo siete presidentes.

Por alguna razón, el ex-jefe de gobierno guineano, Francisco Fadul, consideraba que, de cara al estado en que se encontraba Gunea-Bissau, las Naciones Unidas deberían asegurar la gobernación del país, instituyendo un protectorado por el período mínimo de 10 años, “para que no haya recaídas, no haya retrocesos”.

¿Se recuerdan que el coronel Antero João Correia, antiguo comandante general de la Policía, habría sido detenido por ordenes del entonces Jefe Interino del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas, Zamora Induta, después de recusarse a firmar el comunicado del SIE (Servicios de Información del Estado) que anunciaba la neutralización de la alegada tentativa de golpe de Estado?

¿Se recuerdan que esta recusa habría obligado a los mentores del plan a confiar la firma del documento al director general adjunto de los SIE, coronel Samba Djaló, que fue apuntado como una persona “muy próxima” (¡pudiera!) de Zamora Induta y su representante a nivel del Ministerio del Interior que tutela los SIE?

Según parece, tanto los políticos guineanos como los dueños del poder en la comunidad internacional, continuan poco o nada preocupados con el hecho de que los pobres guineanos (la aplastante mayoría) sólo conocen una forma de dejar de serlo.  Y esa forma (discúlpenme por estar hace años diciendo siempre lo mismo) es usar, no un azadón, una pala de constructor o un computador, pero antes un AK-47.  Y mientras así fuera…

¿Será que los dirigentes de Guinea-Bissau, del CPLP (con o sin Obiang) y sus similares, recuerdan que mientras saborean varias comidas al día, allí al lado hay gente que fue gestada con hambre, que nació con hambre y muere con hambre?  Y, aun siendo hambrientos, les sobra fuerza a los guineanos para, ayer como hoy y ciertamente mañana, hacer lo que ya comenzó a ser un hábito: jalar del gatillo.

Y así se va escribiendo la historia del principio de aquello que puede ser el fin de Guine-Bissau.  Realidad que no preocupa a todos aquellos que van a continuar cantando y riendo, llevados, llevados si por intereses poco claros, sean del narcotráfico propiamente dicho o no.

Traducción:  Bárbara Igor (misosoáfrica)

El jefe de puesto* manda, el cipayo* cumple

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Por Orlando Castro (ALTO HAMA)

Es sólo estar atento. Un día de estos el cipayo que dirige el periódico de Angola va a probar que Jonas Savimbi aún era más criminal de lo que dice el MPLA.

Vamos, por lo tanto a quedar enterados de que fue Savimbi quien preparó las siguientes masacres:

En Luanda, ordenando el aniquilamiento de ciudadanos Ovimbundus y Bakongos, en el cual fueron muertos más de 50 mil angoleños, entre los cuales el vice-presidente de la UNITA Jeremías Kalndula Chitunda, el secretario general Adolosi Paulo Mango Aliceres, el representante en la CCPM, Elias Salupeto Pena, y el jefe de los servicios Administrativos en Luanda, Eliseu Sapitango Chimbili.

La del Pica-Pau, el 4 de junio de 1975, donde cerca de 300 niños y jóvenes, en su mayoría huérfanos, fueron asesinados y sus cuerpos mutilados en el Comité de Paz de la UNITA en Luanda.

La del puente del río Kwanza, el día 12 de Julio de 1975, en el cual 700 militantes de la UNITA fueron bárbaramente asesinados, cerca del Dondo (Provincia de Kwanza Norte), ante la pasividad de las fuerzas militares portuguesas que garantizaban su protección.

La de más de 40.000 angoleños que fueron torturados y asesinados en todo el país, después de los acontecimientos del 27 de mayo de 1977, acusados de ser adherentes de Nito Alves u opositores al régimen.

Las que, entre 1978 y 1986, provocaron que centenares de angoleños fueran fusilados públicamente, en las plazas y estadios de las ciudades de Angola, una práctica iniciada en el día 3 de diciembre de 1978 en la Plaza de la Revolución en el Lobito, con el fusilamiento de 5 patriotas y que tuvo su auge el 25 de agosto de 1980, con el fusilamiento de 15 angoleños en el Campo de la Revolución en Luanda.

La del día 29 de septiembre de 1991, en Malange, donde fue asesinado el secretario provincial de La UNITA en aquella provincia, Lourenco Pedro Makanga, a la que se siguieron muchos otros en la misma ciudad.

La de los días 22 y 23 de enero de 1993, cuando en Luanda se registró una nueva persecución a los ciudadanos angoleños Bakongos, y que resultó en cerca de 300 civiles muertos.

Las de junio de 1994, cuando la aviación bombardeó y destruyó la escuela de Waku Kungo (Provincia del Kwanza Sul), siendo muertos más de 150 niños y profesores.

Las que, entre enero de 1993 y noviembre de 1994, resultaron de los ataques de la aviación a la ciudad de Huambo, a la Misión Evangélica del Kaluquembe y a la Misión Católica de Kuvango, causando más de 3000 muertos civiles.

Los que, entre abril de 1997 y octubre de 1998, en la extensión de la Administración al abrigo del protocolo de Lusaka, resultaron en el asesinato de más de 1200 responsables y dirigentes de los órganos de Base de la UNITA en todo el país.

Recuérdese que en dos dias más harán diez años que álguien dijo: ha muerto el mayor, ahora ustedes iréis a coger café en tierras del norte como contratados*.

Sekulu ese que también decía: “Esse okufa, etombo livala” (prefiero antes la muerte, que la esclavitud).

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**’El cipayo era un soldado indígena, usado por las autoridades coloniales portuguesas para fines de tipo policial en las comunidades rurales nativas. Los hubo en casi todas las colonias portuguesas, también en la India y en Macau, donde habitualmente se destacaban compañías de sipayos africanos (da ahí que, aunque los sipayos puedan haber tenido origen en la India, en el caso portugués eran mayoritariamente negros africanos).

**El ‘jefe de puesto’ era el representante de la administración colonial en las circunscripciones menos desarrolladas y hacía de administrador, autoridad policial, juez, recaudador de impuestos, etc. Eran casi sempre europeos o cabo-verdianos, puesto que eran los colonizados más instruídos y desarrollados, si exceptuamos a los bramanes de la Índia portuguesa (para más información vea http://pt.wikipedia.org/wiki/Posto_administrativo).

Repárese que el ‘jefe de puesto’, aun teniendo una posición fundamental en la administración colonial, era el funcionario de más baja categoría de la jerarquía administrativa y el sipayo le estaba subordinado y cumplía sus ordenes.

**Contratados: Se denominaba “contratados” a la mano de obra regulada por las autoridades coloniales con la complicidad o colaboración de los jefes tribales, en un régimen de trabajo que, en la práctica, se aproximaba mucho a la esclavitud. Ya ad portas del siglo XX la esclavitud, era mal vista por la comunidade internacional, particularmente da O.I.T., a la que Portugal pertencia y a cuyas convenciones estaba vinculado, por lo que los trabajadores eran supuestamente ‘contratados‘ (de ahí su nombre), vale decir, se fingía que ellos trabajaban a voluntad, contratados por los dueños de los campos.

Traducción: Carla Vargas y Bárbara Igor

Notas explicativas: agradecemos la ayuda de nuestros amigos de WORDREFERENCE, por su desinteresado apoyo.

No basta parecer ser serio

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Por Eugénio Almeida (Pululu)

(falta de agua, de luz, de gas, de leña; y así el papagayo se zafó…)


Hay un proverbio muy antiguo de origen romano – o latino –, que dice que a la mujer del César no le basta parecer seria”.

Esto surge del hecho de una empresa de hijos de un gobernante haber sido obsequiada con algunas decenas de millones de dólares para transmitir, externamente, una cierta imagen del país de origen.

No están en cuestión los fondos entregados, teniendo en cuenta la ayuda que los mismos transmiten.

Ahora, se desconoce cuando y en que medida hubo concurso público para el benemérito otorgamiento de los citados fondos a la referida empresa.

Tal como nada impide que la principal empresaria del emblemático país, también ella, y por mera casualidad, hija del prudente mandatario – a quien no se le conoce ningún tipo de rentabilidad elevada para que los hijos sean tan acaudalados –, haya solemnizado un contrato entre  su holding y el de su congénere  portugués para la implantación y explotación de una cadena de super e hipermercados en todo el país.

Como también no es relevante que la mayoría de los fondos capitalizados por el país sean provenientes de una materia prima importante no sólo para su economía como para la economía de muchos países.

Ahora ya es más importante saber que dirige, administra, fiscaliza realmente estos fondos y quien los debe controlar.

Este, por mucho que digan que los organismos internacionales andan atrasados en sus elementos de estudio y de trabajo, continua siendo el gran problema de la transparencia del país.

Pues, a un líder, como a la mujer del César, no le basta parecer ser serio, tiene que mostrar, mas allá de todas las evidencias, sobre todo por encima de aquellas que parecen querer mostrar lo contrario, ¡que efectivamente lo es!

Eugénio Almeida, natural de Angola, es Doctor en Ciencias Sociales y Relaciones Internacionales. 

Traducción:  Bárbara Igor

Vea el nuevo Yate de Isabel, hija del mandatario de Angola José Eduardo dos Santos.

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¿CASA EN LA PLAYA ? ¿PARA QUÉ ?

Por Orlando Castro (Portugal)

Una empresa francesa y otra de Mónaco juntaron las manos para construir este yate con enormes dimensiones para Isabel Santos hija del Presidente de la República Popular de Angola Eduardo dos Santos:

58 metros de largo y 38 metros de ancho.

El Yatee, tiene un área de 3.400 m2 con capacidad para 12 pasajeros y 20 tripulantes.
Se trata de un Yate “verde”


El Wally et Hermès usa energía verde, 20 a 30% de economía de combustível y consumo de electricidad 40 a 50% a bordo.  Por lo tanto, hay 900 m2 equipados con paneles solares, produciendo diariamente 500 kW


Tres plataformas, una piscina de 25 metros , un “spa”, “helipuerto”, sauna, gimnacio y sala de masaje,
un paseo de 130 metros , una sala de música, una sala para cenar, una sala de cine, “decks sol”, suites, terrazas, un “lounge”.

El lujo está en el “rendez-vous”.  Los pisos son unidos por escaleras, pero hay también un elevador.

Una área de 200m² cubre completamente el tercer nivel (Este es  el cuarto).

La vista al mar es grande y hay una terraza privada de 25 metros de largo.

UN MAR DE LUZ

El Yate tiene la forma de una herradura y tiene un tejado que es bañado por un mar de luz.

SALÓN ESPACIOSO

En el piso inferior son las premisas comunes, como “lounge”, piano bar y sala para cenar …

SALA DE CENAS

…CON TOTAL VISTA AL MAR…


Suítes para invitados…

Para los huéspedes, 5 suites con vista al mar (en el “middle-deck”).
Hay también una sala de lectura equipada.

Sencillo ¿no?

Orlando Castro es Angoleño-português. Reside actualmente en Portugal donde desarrolla su trabajo como periodista y Escritor

¿Quién será el próximo en entrar a la lista hecha por los dueños del mundo como dictador malo?

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