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Si esto es internacionalismo…

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Por Eugénio Costa Almeida.

Según la radio VOA (Voz de América), la provincia de Kuando Kubango está en la mira de individuos, según parece, chinos, que estarían ocupando indebida e inesperadamente tierras agrícolas y de pasto para cultivo de arroz, principalmente en la región del Rio Longa.

Si ya era incomprensible la usurpación de terrenos, sin que los sobas y las autoridades tradicionales locales nada consigan hacer para impedirlo, más impresionante es la acusación de que los mismos individuos están reclutando menores, entre los 14 y 17 años, para hacer su servicio agrícola, con un pago – más que simbólico, ya que el habitual es también bajo – de 90 dólares.

Y todo esto a escasos 90 kms de la capital provincial de Menongue.

Es sabido que la provincia de KK es considerada como “tierra del fin del Mundo” pero, realmente será tan fin del mundo que el Gobierno provincial y las fuerzas policiales nada sepan, nada oigan, nada vean y permitan que esta absurda e incomprensible situación sea ya del dominio público internacional?

Quiero creer que no. Que todo esté siendo hecho contra la voluntad de nuestras autoridades y que Luanda, en último caso, haga una intervención eficaz y objetiva sobre todas esas infracciones denunciadas.

Ya hace tiempo se supo que brasileños estaban ocupando excelente terreno agrícola en Kwanza Sur para la producción de soya que sería reenviada a posteriori, y probablemente, como producto brasileño, para China.

Ahora esta extraña, absurda, anómala e incomprensible situación, la que se junta una vez más a la acusación de que China estará “exportando” condenados suyos para Angola. Recuerdo que ya hace cerca de 5 años, cuando mantenía responsabilidades asociativas, oí esta acusación que nunca me probaron. Pero….

Todavía, déjenme ser ingenuo, y no querer creer que el “internacionalismo” chino va a tal punto y que los subsidios financieros de China ya no sean sólo pagados por el petróleo.

Entre tanto, la agricultura de subsistencia de los angoleños, está desapareciendo en aquella región.

Y ¿a quién le interesa esto?…

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Eugénio C. Almeida, natural de Lobito, Angola, es Doctor en Ciencias Sociales y Relaciones Internacionales.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

En Etiopía las tribus pasan hambre cuando usurpan sus tierras

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Por Guinguinbali Noticias

Mientras el mundo se prepara para concienciar sobre las cuestiones relacionadas con la pobreza y el hambre en el Día Mundial de la Alimentación,  “Etiopía continúa poniendo en riesgo la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia de 200.000 indígenas tribales, hasta el momento autosuficientes”. Es la denuncia de la ONG Survival, atenta siempre a la situación de las poblaciones indígenas en el continente.

La usurpación violenta de tierras en el valle del Bajo Omo, en Etiopía, está haciendo que algunas tribus se vean desplazadas y no puedan cultivar su tierra, dejando a miles de personas  hambrientas y “esperando a morir”.

Tribus como los suris, mursis, bodis y kwegus están siendo violentamente expulsados de sus comunidades para dar paso al lucrativo proyecto de plantaciones en el valle promovido por el Gobierno etíope, según denuncia con motivo del Día Mundial de la Alimentación la ONG Survival.

Las fuerzas de seguridad están despejando brutalmente la zona para los enormes campos de algodón, palma de aceite y caña de azúcar, que privarán a las tribus de sus más valiosas tierras de cultivo y pasto. Confiscan ganado, destruyen almacenes de comida y ordenan a las comunidades que abandonen sus hogares y se trasladen a las zonas de reasentamiento designadas.

Un hombre mursi ha descrito a Survival International cómo el proceso de “aldealización” está destruyendo a su familia: “El Gobierno está tirando el sorgo al río. Ha cogido los cultivos y los ha tirado al río. Solo me quedan unos pocos sacos… Estamos esperando a morir. Estamos llorando. Cuando el Gobierno reúna a toda la gente en una aldea no habrá sitio para los cultivos y mis hijos pasarán hambre, no tendrán comida”.

Un hombre suri también ha relatado: “Despejaron la tierra. ¿Por qué ha vendido el Gobierno nuestra tierra? No hay pastos para el ganado. La gente tiene hambre… Estamos preocupados por el forraje. Estamos indignados y no tenemos esperanza”.

La polémica presa Gibe III en Etiopía es un elemento esencial del programa de plantaciones. Una vez completada, la presa pondrá fin a la crecida anual del río Omo e impedirá que las tribus usen sus fértiles orillas para plantar sus valiosos cultivos y alimentar al ganado.

Etiopía no ha consultado con ninguna comunidad indígena acerca de la construcción de Gibe III ni sobre sus agresivos proyectos de plantaciones en el valle, que es un lugar Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

El director de Survival, Stephen Corry, ha declarado hoy: “En el Día Mundial de la Alimentación, la gente tiene que conocer la decisión de Etiopía de arrebatar a las tribus del valle del Bajo Omo de repente y su modo de vida autosuficiente. Durante generaciones estos pueblos han utilizado su tierra para cultivos y pastos para su ganado con el objetivo de alimentar a sus familias. Ahora les han quitado este derecho básico de una forma brutal, dejándolos hambrientos y asustados.

“Las multinacionales nos están robando la comida” – Uganda

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Peter Baleke Kayiira y Janet Mary Akiteng son dos activistas ugandeses que acompañaron las actividades en el marco de la semana de la lucha campesina, que Veterinarios sin Fronteras  lleva a cabo bajo el nombre “Paren, Aquí Vive Gente”.  Es a través del  diario El País que estos activistas nos dan a conocer su historia.

 

“La historia de Peter Baleke es como la de David y Goliat pero al revés. Aquí no impera la justicia poética y el fuerte le está ganando al débil. A David lo encarnan 400 familias campesinas de uno de los países más pobres(*), Uganda. Y a Goliat, la suma del Gobierno ugandés y la multinacional alemana Neuman Kaffee Gruppe.

El 18 de junio de 2001, un representante del Gobierno ugandés reunió a las 400 familias (unas 2.000 personas) que residían en la región de Madudu (en Mubende, Uganda central) para anunciarles que el Gobierno había cedido sus tierras, 2.500 hectáreas, a una multinacional alemana. Antes de finales de agosto debían abandonarlas. Sin compensación económica ni un sitio alternativo al que ir.

“En mi país si no produces tu propio alimento no tienes qué comer. El 80% es agricultura de subsistencia. ¿A quién beneficia que vengan las multinacionales a producir alimentos a precios que no podemos pagar? Desde luego no a nosotros, nos roban la comida”, se indigna Baleke. “Eligieron nuestras tierras porque eran las más fértiles”. Él dirigía entonces la escuela de uno de los poblados afectados, Kitemloa, y organizó una colecta para contratar a un abogado. “No soy el más ilustrado, pero sí el más audaz y conozco las leyes”.

Ante la resistencia de los campesinos, el 18 de agosto intervino el Ejército, quemando casas y golpeando a los vecinos, echándolos por la fuerza. Las familias huyeron al bosque, donde varios niños y ancianos fallecieron por las precarias condiciones de vida, denuncia Baleke. El 24 de agosto, la multinacional se instaló en la zona. Un año más tarde los campesinos presentaron una denuncia civil.

Han pasado dos lustros y su causa está arrinconada. Hasta siete jueces se han hecho cargo del caso, que desde el 11 de abril espera que un octavo juez lo herede. “¿De qué sirven las leyes si luego los jueces no hacen su trabajo?”, se duele Baleke. Para más inri, la multinacional vende el café en las redes de comercio justo. “Este tipo de comercio necesita mecanismos de control porque contradice sus principios”, se queja, y apela al boicoteo por parte de los consumidores europeos y a la importancia de que las ONG enseñen a los oprimidos a defender sus derechos. “Las leyes están para cumplirlas”, dice blandiendo a pesar de todo con orgullo la Constitución de Uganda.

(*) nos resulta importante destacar que hablar de pobreza en este contexto, tiene que ver con las condiciones de vida de la población y no necesariamente con los recursos con que este país cuenta.

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