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Las SEA ISLANDS, UN ARCHIPIÉLAGO “ANGOLANO” – Libro

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 Por Simão SOUINDOULA

Es la conclusión a la que he llegado después de la lectura de la última edición de la valiosa obra “Africanisms in the Gullah Dialect ” del gran lingüista “Níger”, originario del antiguo estado esclavista de Carolina del Norte, Lorenzo Dow Turner (1895-1972).


Nuestra profundización en este libro, pionero de los estudios sobre el famoso criollo del suroeste de los Estados Unidos, se hizo sobre las modalidades, absolutamente particulares, más aun después de nuestra estancia en esta región, siendo beneficiado meses atrás de una beca por  el programa “ International Visitor Leadership of the Departement of State”.

 

Esta reedición, sellada,  menos el prólogo y el preliminar contemporáneo, en 321 páginas, en virtud de la iniciativa de la Universidad de Carolina del Sur y que se celebró en esta capital del estado, Columbia, necesitó, naturalmente una nueva introducción.

Esto fue didácticamente, redactada  por Katherine Wyly Mille y Michael B. Montgomery, ambos especialistas en sociolingüística y en el Pidgin de las Islas del Mar.

La continuación de la obra, cuya primera edición fue publicada en Chicago en 1949, se basa en una decena de capítulos en los que el autor, el primer afro-americano, un verdadero lingüista profesional, aborda la evolución de la instalación de los cautivos africanos en Carolina del Sur y en Georgia, los esfuerzos realizados por estos nuevos residentes a la lengua Inglesa,  la influencia del habla África occidental y central en el gullah, es expresamente el habla del Congo / Angola, quiero decir, el kikongo, kimbundu y el ovimbundu.

El ‘pionero’ lo analiza así igualmente,  la perpetuidad de África se encuentra en las historias, canciones, rezos y recitales recogidas en el archipiélago, evocando la sumisión de los esclavistas.

Turner, quien fue el primer negro, miembro de la Sociedad Americana de Lingüística, presentó un análisis de alto nivel técnico y casi exhaustivo del habla del seaislandés, el único certificado en América del Norte, en las características fonéticas y sus cambios diacríticos, el sistema sintáctico y su dinámica morfológica.

Dow Turner adjunto en la última línea de su trabajo, entre otros documentos, un mapa de la cultura gullah.

El originario de la Lowcountry confirma que la mayoría de los cautivos instalados en esta región venían directamente de la costa atlántica, es decir,  el actual territorio de Angolano.

Auténtico erudito y consciente de la importancia de los “Negro-portugueses de Angola” de  la población del archipiélago del niger, Lorenzo Dow Turner,  estudió en la famosa Escuela de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres, entre otras lenguas y culturas africanas, la de los Umbundu.

Broken English

En su examen de las escuelas de los antroponímicos del gullah, el lingüista citará las explicaciones de Wilfred D. Hambly sobre la imposición de nombres en las planicies centrales Angolanas, en su trabajo, en su obra convertida en un clásico, «The  Ovimbundu of Angola”, publicado en 1934.

Abordar este sistema de asignación de antroponímica, pero también todo el léxico geeche en el cuadro de su largo análisis técnico de este gran criollo, Dow Turner produjo entonces, un verdadero diccionario multilingüe, con una culta y convincente metodología, implicando por lo tanto el “Broken English” y de la contra costa atlántica.

La mitad del libro está, prácticamente consagrada, a este ejercicio.

Esto, dará a las lenguas bantúes, centenares continuos de léxico gullah, como por ejemplo:

a’wulu de kimbundu, avulu, mucho/muy
malafee, de kikongo, malavu,  vino de palma,
dati de umbundu, ndati, ¿cómo?

Al explicar la dificultad de los negros del sur de habla Inglés para pronunciar algunas palabras inglesas, el investigador cree que está “esto probablemente relacionado con el hecho de que lenguas como el kikongo, umbundu….”

Rigurosamente, el experto norte caroliniano, uno de los contribuyentes a una mejor comprensión del  U. S. Non Standard English, verificó en sus datos en terreno, gracias a los trabajos anteriores como en las gramáticas y diccionarios sobre la lengua  Kongo, la lengua bunda, mbundu, umbundu, benguelangola, y el respetable ensayo del brasileño Edison Carneiro “Negro Bantú”, publicado en Río de Janeiro en 1937.

Estos elementos de carácter antropológicos y lingüísticos, visiblemente, bantú, traídos de África central, quiero decir, para lo esencial,  del Reino del Kongo y de la Colonia de Angola en Colonia, también fueron apreciados por Elaine J. Engwall, que comenzó a hablar el kikongo, desde su primera infancia en el Congo  al margen de la izquierda y Edwards Coles y Edwards, el hijo de un agricultor norteamericano, instalado en la región de Ngalangi, Samuel B. Coles.

Edwards nació allí y dice, muy pronto aprendió umbundu, el idioma de los esclavos  benguelas.

La revisión de los materiales lexicales recogidos por  Lorenzo D. Turner autorizará a Fréderic Cassidy a declarar que «The are elements Congo – Angola those dominants in the lists of words”.

El auténtica trabajo  de investigación científica sobre el único criollo  certificado de un criollo en América Septentrional,  “Africanisms in the Gullah Dialect” se convirtió en una “door wide open ” a decenas de trabajos de un franco renacimiento del  idioma y de la cultura afroinglesa del archipiélago.

De hecho, muchas iniciativas, de varias órdenes fueron desde entonces asumidas en  esta dinámica: la salvaguardia de los archivos de proto-lingüista afroamericanos, la organización de encuentros de carácter nacional e internacional, la producción de festivales, conciertos musicales y obras de teatro, publicación de los material de apoyo tales como: glosarios y manuales de gastronomía, la edición gullah de diversos medios impresos y audiovisuales como (biblia evangelio y canciones), la aplicación de la radio y la televisión, entre otros.

Dos ejemplos de esta regeneración, que se destacan también por los efectos secundarios, es la singular “African American Vernacular English” (AAVE),  la producción del Festival de gullah, que es organizado y en el día de conmemoración, es decir, el 26 de mayo de cada año, y esto es, desde 1986, en la marginal de Beaufort, en la isla de Santa Helena, en los “Heritages Days” en Penn Center, venerable institución museística que llegamos  a visitar en julio pasado.

La labor de Lorenzo Dow Turner bien estableció un puente transcultural entre los países de los bantú y las regiones costeras de Carolina del Sur y Georgia,  lo que debería alentar a los angoleños a festejar, igualmente, durante todo el mes de febrero, el Mes de la Historia Afroamericana; oportuna iniciativa adoptada por Carter G. Woodson, en 1926.

 

Simão Souindoula es angoleño. Historiador, actualmente se desempeña como investigador y es Miembro del Comité Cientifico Internacional de la UNESCO, donde desarrolla el proyecto “La Ruta del Esclavo”

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La Ruta colombiana de la Esclavitud

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Por Simão Souindoula (Angola)

El Choco, una Angola reconstituida en la Costa del Pacífico

Es una de las conclusiones evidentes realizadas con posterioridad a la lectura de la obra del afrocolombiano Sergio Antonio Mosquera, “El Mondongo: Etnolingüística en la Historia Afrochocoana”, libro recientemente reeditado en Bogotá, en la serie Ma´Mawu, por la Universidad Tecnológica del Choco “Diego Luis Córdoba”.

Pudimos confirmar esta realidad, particularmente emocionante, semanas atrás en Quibdo, capital de esta provincia de la Antigua Nueva Granada.

El libro, ahora reeditado en una edición singularmente sólida, aparece con 156 páginas, y se articula en cuatro capítulos principales, en los cuales el autor presenta la evolución del establecimiento de los africanos en la región y la subsecuente tentativa de continuum de sus respectivas lenguas, su difícil adaptación al castellano y el legado residual lingüístico bantú.

En una verdadera fiebre mercantilista, dominante en Europa, la zona donde fueron descubiertos yacimientos polimetálicos, y en particular el precioso oro, registra numerosas encomiendas de mano de obra esclava.

Y serán introducidos en el territorio minero, a favor del cuarto “asiento” europeo, principalmente, millares de angolas, benguelas, loandas, monicongos, cabindas y luangos.

El “asiento” portugués que durara de 1595 a 1641 y cuyos principales centros de embarque serán Loanda y São Tome – puerto de tránsito- permitió la instalación mayoritaria de los mbika.

El investigador de Quibdo es perentorio: “van a constituirse en mayoría y este predominio es repetitivo en muchas transacciones. Hay ya, desde luego, una fuerte presencia de negros de Angola”.

El ejemplo de los esclavos al servicio del Padre Pedro de Claver, hacia 1620, es a este respecto bien indicativo. Andrés, Ignacio, Alfonso, Jusepe, Juan Mariquita, Cristina Feliciano, Lucrecia, Catalina, Francisca, Monzolo, son todos o de Angola o del Congo.

El veredicto de Mosquera, a esta realidad, es categórico: “Portugal fue el principal proveedor” de esclavos hasta 1654.

El autor escogió mediante estos datos el título de su obra “El Mondongo”, referencia al Reino angoleño, término que fue en una dinámica de antonomasia gastronómica adoptado en el continente americano y en el conjunto insular caribeño.

En los vestigios de los portugueses, los franceses e ingleses introducirán naturalmente en el “Virreinato de Nueva Granada”, a partir de 1712, de la factoría de Cabinda, congos y luangos.

El iniciador de la espectacular Fundación privada Mantu-Bantu, institución que no tiene equivalente en África, aborda en seguida la configuración de los hablares niger en su zona natal; examinando su uso en las minas y subrayando la persistencia en el léxico residual del morfema bantú ng o nga.

ANTONOMASIA

Realza,  además de las ya citadas, las variantes kikongo, conocidas en la época como bamba, manyoma y pango.

El autor chocoano insiste en el capítulo sobre la aclimatación de los “muleques” al evocar la influencia del idioma del país de la pantera, en el noroeste de la antigua Confederación Granadina.

Afirma “es patente el impacto del kokongo” en la evolución lingüística allí resultante, consubstanciada en la continuación de la intervocalidad, doble negación, redundancia, duplicación y excesiva expresión corporal en el habla.

Como consecuencia de los bantús instalados en la región, hablaron un español “muy corrupto, al terminus a quo criollo portugués”, con elementos léxicos (o de otro tipo), genéticamente portugueses.

Hacia el fin del estudio, el Profesor presenta y comenta lógicamente un glosario de más de una centena de bantuísmos que sobrevivieron en la costa del Pacífico colombiano.

Se esfuerza en restituir en una apertura de erudición, los elementos lexicales identificados en algunos fragmentos de textos literarios (poesía, canto, romance y composiciones musicales).

Un ejemplo perfecto de bantuismo que perduró, es el sustantivo zandungu o sandunga, equivalente a pimiento. En efecto, es probado en el proto-bantu como pepper dungu.

Y lógicamente este radical del bantú común deriva:

en kikongo y kimbundu: ndungu,

en nyaneka-humbe: ongundu, otyindungu, onondungu,

y en umbundi: olundungu, ondungu, onungu.

El glosario contiene otros componentes salidos del “Mundo de los Hombres” tales como:

Angulo, del bantú nkulu, viejo, adjetivo utilizado como antropónimo

Bilongo o Birongo, remedio tradicional

Kalunga, espíritu hidrogénico, mar, infinito

Ganga, curandero

Susunga, del bantú nsanga, pegar

Con el objeto de comprender mejor el substrato antropológico angoleño enraizado en el territorio de “La conga”, Sergio Mosquera utilizó entre otros estudios de referencia, el de Jan Vasina sobre África Ecuatorial y Angola, contenido en la Historia General de África, que indica los cimientos civilizacionales del corazón del continente que fueron transferidos en las áreas auríferas del noroeste de Colombia.

La obra “El mondongo. Etnolinguística en la Historia afrochoana” es una contribución más para la inevitable aproximación entre las comunidades de raíz angoleña y la Madre Patria; reencuentro que debe oralmente ser tejido durante el decenio 2012/2022, declarado por la Organización de las Naciones Unidas como consagrado a los afro descendientes.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Simão Souindoula es angoleño. Historiador, actualmente se desempeña como investigador y es Miembro del Comité Cientifico Internacional de la UNESCO, donde desarrolla el proyecto “La Ruta del Esclavo”