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23 de agosto: DÍA INTERNACIONAL DEL RECUERDO DE LA TRATA DE ESCLAVOS Y SU ABOLICIÓN

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Por Carlos Hernández Soto

“El tráfico de esclavos trajo como consecuencia la acumulación de capital de las grandes potencias europeas y de los Estados Unidos de América y la base económica que hizo posible la industrialización de Europa y América, mientras África quedaba despojada de sus riquezas, de su población y de su mano de obra joven. La acumulación originaria de capital europeo y norteamericano está amasada con sangre de africanos negros”.

El 23 de agosto de cada año se celebra el Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y su Abolición.

La trata de esclavos, practicada inicialmente por países europeos y luego por la América colonial, tuvo la complicidad de los jefes africanos y duró desde el siglo XV al XIX. Se caracterizó por la captura, venta, transporte y explotación de más de 15 millones de personas y sus descendientes a lo largo de cuatro siglos (Curtin, 1969).

Para recordar este trágico proceso, la UNESCO creó en 1994 el proyecto La Ruta del Esclavo y cada 23 de agosto se rinde homenaje a los hombres y mujeres que lucharon contra esta opresión.

El tráfico de esclavos trajo como consecuencia la acumulación de capital de las grandes potencias europeas y de los Estados Unidos de América y la base económica que hizo posible la industrialización de Europa y América, mientras África quedaba despojada de sus riquezas, de su población y de su mano de obra joven. La acumulación originaria de capital europeo y norteamericano está, pues, amasado con sangre de africanos negros.

La trata produjo además una tragedia humana y un desastre cultural. Como parte de la tragedia humana, las familias africanas quedaron separadas y desunidas y a los negros esclavizados en América, a quienes se les trató como a bestias, se les negó la posibilidad de formar familias estables, se les despojó de sus culturas ancestrales y de sus lenguas nativas.

A los africanos esclavizados se les prohibió seguir sus creencias y prácticas religiosas y, en consecuencia, fueron doctrinados. aunque superficialmente, en la religión católica. Pero en el viaje transatlántico de los barcos negreros, con los africanos viajaron también sus dioses, especialmente los acuáticos (las madres de agua), como Kalunga, la diosa del mar y de la muerte en la cuenca congo-angoleña. Desembarcaron con ellos en tierras americanas. Del encuentro y lucha de culturas que se dio en estas tierras nacieron las religiones sincréticas del Nuevo Mundo: el vudú en sus diferentes versiones, la santería, el candomblé, algunas formas de catolicismo popular americano y otras expresiones religiosas híbridas.

Cuando ya no fue posible el mantenimiento económico de las colonias, se produjo paulatinamente, en el continente americano, la abolición de la esclavitud, que nació disfrazada de “acto piadoso y compasivo”, aunque en realidad se debió sobre todo a fuertes razones económicas.

Hoy la lucha contra la esclavitud continúa principalmente contra dos de los efectos de la historia de la esclavitud: el racismo y la discriminación. Continúa también en la lucha por el reconocimiento del pluralismo cultural, en la construcción de nuevas identidades y en la creación de una idea renovada de ciudadanía.

En el Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y su Abolición, el Dr. Simâo Souindoula, historiador angoleño, miembro del Comité Científico Internacional del Proyecto de la UNESCO La Ruta del Esclavo, dictará una conferencia sobre el tema “¡Kalunga eh Los Congos de Villa Mella”(que es el título de un libro de mi autoría), tal como se anuncia en la siguiente Agenda Cultural de eventos alusivos al Tráfico de Esclavos y su Abolición, publicada en el No. 454 del boletín semanal “Tantâ Cultural” (Agosto 16-23, 2012) de Angola:

Libro “¡Kalunga eh! Los Congos de Villa Mella”, publicado por el autor de este post.

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Las SEA ISLANDS, UN ARCHIPIÉLAGO “ANGOLANO” – Libro

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 Por Simão SOUINDOULA

Es la conclusión a la que he llegado después de la lectura de la última edición de la valiosa obra “Africanisms in the Gullah Dialect ” del gran lingüista “Níger”, originario del antiguo estado esclavista de Carolina del Norte, Lorenzo Dow Turner (1895-1972).


Nuestra profundización en este libro, pionero de los estudios sobre el famoso criollo del suroeste de los Estados Unidos, se hizo sobre las modalidades, absolutamente particulares, más aun después de nuestra estancia en esta región, siendo beneficiado meses atrás de una beca por  el programa “ International Visitor Leadership of the Departement of State”.

 

Esta reedición, sellada,  menos el prólogo y el preliminar contemporáneo, en 321 páginas, en virtud de la iniciativa de la Universidad de Carolina del Sur y que se celebró en esta capital del estado, Columbia, necesitó, naturalmente una nueva introducción.

Esto fue didácticamente, redactada  por Katherine Wyly Mille y Michael B. Montgomery, ambos especialistas en sociolingüística y en el Pidgin de las Islas del Mar.

La continuación de la obra, cuya primera edición fue publicada en Chicago en 1949, se basa en una decena de capítulos en los que el autor, el primer afro-americano, un verdadero lingüista profesional, aborda la evolución de la instalación de los cautivos africanos en Carolina del Sur y en Georgia, los esfuerzos realizados por estos nuevos residentes a la lengua Inglesa,  la influencia del habla África occidental y central en el gullah, es expresamente el habla del Congo / Angola, quiero decir, el kikongo, kimbundu y el ovimbundu.

El ‘pionero’ lo analiza así igualmente,  la perpetuidad de África se encuentra en las historias, canciones, rezos y recitales recogidas en el archipiélago, evocando la sumisión de los esclavistas.

Turner, quien fue el primer negro, miembro de la Sociedad Americana de Lingüística, presentó un análisis de alto nivel técnico y casi exhaustivo del habla del seaislandés, el único certificado en América del Norte, en las características fonéticas y sus cambios diacríticos, el sistema sintáctico y su dinámica morfológica.

Dow Turner adjunto en la última línea de su trabajo, entre otros documentos, un mapa de la cultura gullah.

El originario de la Lowcountry confirma que la mayoría de los cautivos instalados en esta región venían directamente de la costa atlántica, es decir,  el actual territorio de Angolano.

Auténtico erudito y consciente de la importancia de los “Negro-portugueses de Angola” de  la población del archipiélago del niger, Lorenzo Dow Turner,  estudió en la famosa Escuela de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres, entre otras lenguas y culturas africanas, la de los Umbundu.

Broken English

En su examen de las escuelas de los antroponímicos del gullah, el lingüista citará las explicaciones de Wilfred D. Hambly sobre la imposición de nombres en las planicies centrales Angolanas, en su trabajo, en su obra convertida en un clásico, «The  Ovimbundu of Angola”, publicado en 1934.

Abordar este sistema de asignación de antroponímica, pero también todo el léxico geeche en el cuadro de su largo análisis técnico de este gran criollo, Dow Turner produjo entonces, un verdadero diccionario multilingüe, con una culta y convincente metodología, implicando por lo tanto el “Broken English” y de la contra costa atlántica.

La mitad del libro está, prácticamente consagrada, a este ejercicio.

Esto, dará a las lenguas bantúes, centenares continuos de léxico gullah, como por ejemplo:

a’wulu de kimbundu, avulu, mucho/muy
malafee, de kikongo, malavu,  vino de palma,
dati de umbundu, ndati, ¿cómo?

Al explicar la dificultad de los negros del sur de habla Inglés para pronunciar algunas palabras inglesas, el investigador cree que está “esto probablemente relacionado con el hecho de que lenguas como el kikongo, umbundu….”

Rigurosamente, el experto norte caroliniano, uno de los contribuyentes a una mejor comprensión del  U. S. Non Standard English, verificó en sus datos en terreno, gracias a los trabajos anteriores como en las gramáticas y diccionarios sobre la lengua  Kongo, la lengua bunda, mbundu, umbundu, benguelangola, y el respetable ensayo del brasileño Edison Carneiro “Negro Bantú”, publicado en Río de Janeiro en 1937.

Estos elementos de carácter antropológicos y lingüísticos, visiblemente, bantú, traídos de África central, quiero decir, para lo esencial,  del Reino del Kongo y de la Colonia de Angola en Colonia, también fueron apreciados por Elaine J. Engwall, que comenzó a hablar el kikongo, desde su primera infancia en el Congo  al margen de la izquierda y Edwards Coles y Edwards, el hijo de un agricultor norteamericano, instalado en la región de Ngalangi, Samuel B. Coles.

Edwards nació allí y dice, muy pronto aprendió umbundu, el idioma de los esclavos  benguelas.

La revisión de los materiales lexicales recogidos por  Lorenzo D. Turner autorizará a Fréderic Cassidy a declarar que «The are elements Congo – Angola those dominants in the lists of words”.

El auténtica trabajo  de investigación científica sobre el único criollo  certificado de un criollo en América Septentrional,  “Africanisms in the Gullah Dialect” se convirtió en una “door wide open ” a decenas de trabajos de un franco renacimiento del  idioma y de la cultura afroinglesa del archipiélago.

De hecho, muchas iniciativas, de varias órdenes fueron desde entonces asumidas en  esta dinámica: la salvaguardia de los archivos de proto-lingüista afroamericanos, la organización de encuentros de carácter nacional e internacional, la producción de festivales, conciertos musicales y obras de teatro, publicación de los material de apoyo tales como: glosarios y manuales de gastronomía, la edición gullah de diversos medios impresos y audiovisuales como (biblia evangelio y canciones), la aplicación de la radio y la televisión, entre otros.

Dos ejemplos de esta regeneración, que se destacan también por los efectos secundarios, es la singular “African American Vernacular English” (AAVE),  la producción del Festival de gullah, que es organizado y en el día de conmemoración, es decir, el 26 de mayo de cada año, y esto es, desde 1986, en la marginal de Beaufort, en la isla de Santa Helena, en los “Heritages Days” en Penn Center, venerable institución museística que llegamos  a visitar en julio pasado.

La labor de Lorenzo Dow Turner bien estableció un puente transcultural entre los países de los bantú y las regiones costeras de Carolina del Sur y Georgia,  lo que debería alentar a los angoleños a festejar, igualmente, durante todo el mes de febrero, el Mes de la Historia Afroamericana; oportuna iniciativa adoptada por Carter G. Woodson, en 1926.

 

Simão Souindoula es angoleño. Historiador, actualmente se desempeña como investigador y es Miembro del Comité Cientifico Internacional de la UNESCO, donde desarrolla el proyecto “La Ruta del Esclavo”