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En prisión primer médico condenado por ablación con resultado de muerte.

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ablación femenina

Egipto ha dictado este lunes (26.01.2015) la primera condena de su Historia contra el médico que practicó la mutilación genital femenina a Soheir, una niña de 13 años que murió durante la intervención. Un tribunal de apelaciones ha sentenciado a dos años y tres meses de cárcel al doctor que le arrebató la vida a la menor cuya muerte se ha convertido en aldabonazo de la lucha contra la ablación, una atroz tradición muy arraigada aún hoy en el país más poblado del mundo árabe.

“Es una victoria para los movimientos femeninos en Egipto. Por primera vez tenemos un condena firme y clara contra la mutilación genital”, ha reconocido a EL MUNDO Reda el Danbuki, abogado de la acusación y miembro del Centro Egipcio de Asistencia Legal a la Mujer. “Por fin Soheir descansa en paz. Se ha condenado a quienes atentaron contra su vida y su cuerpo en la primera sentencia desde la prohibición de la ablación en 2008″, ha agregado el letrado.

El drama de Soheir, que falleció en junio de 2013 en la clínica de un pueblo del delta del Nilo, es un símbolo contra la mutilación genital que sigue llevándose a cabo en clínicas y domicilios de Egipto. Una campaña internacional consiguió reactivar un proceso que había sido archivado. En noviembre, sin embargo, una corte de asuntos menores del delta del Nilo (norte del país) absolvió al médico y el padre de la menor. Argumentó que el crimen había expirado después de que el galeno comprara el silencio de la familia por 5.000 libras egipcias (unos 600 euros).

El recurso -presentado por la acusación- ha surtido efecto. La justicia ha condenado este lunes al doctor Raslan Fadl a dos años entre rejas por homicidio y a otros tres meses por practicar la ablación.Su clínica, donde hasta ahora había continuado realizando esta tradición ilegal, permanecerá clausurada durante un año. El padre de Soheir, Bati Ibrahim, ha recibido una condena suspendida de tres meses, que se aplicaría si en los próximos tres años intenta someter a otra hija al mismo calvario que padeció la fallecida. Inicialmente ambos se enfrentaban a una pena de entre tres y siete años de prisión.

“Estamos en el camino de conseguir la erradicación de estas costumbres nocivas. Estamos seguros de que no tienen ninguna vinculación con la religión”, ha apostillado El Danbuki. “Es un triunfo formidable para las mujeres y niñas de Egipto, el país con el mayor número de víctimas de mutilación del planeta. Esperamos que sea el primer paso en la eliminación una vez por todas de esta forma extrema de violencia contra las mujeres”, ha declarado Suad Abu Dayyeh, investigadora de la organización “Equality Now” que junto a un equipo de letrados locales ha litigado para revivir la causa.

El largo proceso de Soheir se ha convertido en el primer juicio desde que se prohibiera en 2008 la ablación de clítoris, practicada por musulmanes y cristianos pero omitida en el Corán y la Biblia. Egipto tiene el triste mérito de liderar la clasificación mundial, por delante de Etiopía o Nigeria.

Una de cada cinco mutiladas reside en la tierra de los faraones, según Unicef. Un total de 27,2 millones de mujeres -el 91% de las egipcias en edad fértil- han sido víctimas de esta terrible costumbre. Sus partidarios aseguran que se trata de una practica religiosa que reduce la libido de las mujeres, preserva su virginidad hasta el matrimonio y elimina cualquier tentación de adulterio.

Crónica de una ablación mortal

La tragedia de Soheir, que uno de sus tíos relató a este diario el pasado abril, tuvo lugar una tarde de junio de 2013. Su padre acudió a la clínica de Raslan para someter a su hija a la ablación. Confiaba en el médico porque había mutilado a su hija mayor por el módico precio de 20 libras (unos dos euros). Pero la operación, que sufren anualmente miles de niñas egipcias, se torció. Y Soheir no despertó jamás. La autopsia determinó que había fallecido por sobredosis de anestesia.

La prensa local dio debida cuenta del drama. La conmoción, sin embargo, apenas duró unos días. Luego, la convulsión política y su reguero interminable de cadáveres sepultó la historia. Los tribunales, saturados de querellas, archivaron el caso después de que el informe médico oficial señalara que Soheir había perdido la vida en una operación de cirugía para tratarle unas verrugas genitales. El padre denunció al doctor pero luego se desdijo y modificó su testimonio en línea con la versión del primer forense.

Desde entonces el círculo familiar de Soheir ha tratado de olvidar. “Por supuesto que estamos tristes, pero así es el destino de Dios. Soheir habría muerto con o sin la intervención del médico. Él no quiso matarla. Fue un error, como el de un señor que va al volante y atropella a un peatón “, declaró a este diario Mahmud Mohamed, tío paterno de la fallecida. “Queremos volver a la rutina. Hay que tener compasión con el padre. La familia ha perdido a una de sus tres hijas. ¿Cómo va a permitir que el padre también se pierda en la cárcel? No tienen otro varón. ¿Qué comerán las niñas si se quedan solo a cargo de la madre?”, añadió.

La mutilación genital femenina, común en una veintena de países africanos, es ajena al mundo musulmán. De hecho, solo está arraigada en Egipto y Sudán. Su prohibición -impulsada por Suzanne Mubarak, la esposa del entonces presidente- nunca fue aplicada con severidad.

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Publicado por EL MUNDO.ES 

Texto: Francisco Carrión

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Ocho preguntas y respuestas en el Día de la Tolerancia Cero a la Ablación

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La Organización Mundial de la Salud estima que cada años unos cinco millones de niñas sufren la mutilación genital o  ablación. Hoy se celebra el Día Internacional de Tolerancia Cero a la Ablación, una práctica que es considerada  internacionalmente una violación a los derechos humanos de las mujeres y niñas. España, como país receptor de  inmigrantes subsaharianos, persigue este tipo de prácticas. Pero ¿qué es la ablación? ¿Cuáles son sus consecuencias? ¿Por  qué se practica? A continuación, algunas preguntas y sus respuestas.

1. ¿Qué es la ablación? Es la mutilación genital femenina (MGF) y comprende todos los procedimientos que, de forma intencional y por motivos no médicos, alteran o lesionan los órganos genitales femeninos. Es decir, es la resección parcial o total de los genitales externos femeninos, así como otras lesiones de los órganos genitales femeninos.

2. ¿Qué efectos tiene? Estos procedimientos no aportan ningún beneficio a la salud de las mujeres y niñas.Por el contrario,  pueden producir hemorragias graves y problemas urinarios, así como complicaciones del parto y la muerte del recién  nacido. Entre sus complicaciones inmediatas se encuentran el dolor intenso, choque, hemorragia, tétanos, sepsis, retención de orina, llagas abiertas en la región genital y lesiones de los tejidos genitales vecinos.

3. ¿A cuántas mujeres afecta? La Organización Mundial de la Salud cree que en el mundo hay entre 100 y 140 millones de  mujeres y niñas que sufren estas consecuencias.   Se estima que en África 92,5 millones de niñas y mujeres, desde los 10 años de edad, han sido objeto de MGF.

4. ¿Cuándo se practica? En la infancia, en algún momento entre la lactancia y los 15 años.

5. ¿Quién las realiza? En la mayor  parte de los casos es realizada por circuncidadores tradicionales que suelen tener otras funciones importantes en sus comunidades, como la asistencia al parto. No obstante, cada vez es más frecuente que sea llevada a cabo por prestadores de  atención de salud y personal con formación médica.

6. ¿Dónde se practica? Estas prácticas son más frecuentes en las regiones occidental, oriental y nororiental de África, en  algunos países de Asia y del Oriente Medio y entre algunas poblaciones inmigrantes de Norteamérica y Europa. En España  también existe el riesgo de que se realicen estas prácticas al ser un país receptor de inmigrantes. Pero se persiguen  legalmente incluso si han sido cometidas en el país de origen, durante un viaje, por ejemplo. También existen planes de  concienciación para convencer a los progenitores de las menores de los daños que estas prácticas provocan en la niña.

7. ¿Por qué se practica la ablación? Hay una mezcla de factores culturales, religiosos y sociales existentes familiares y  comunitarios. Cuando es una convención social, la práctica tiende a perpetuarse por la presión social a adaptarse a lo que  hacen los demás y  a lo que se ha venido haciendo tradicionalmente. Se considera a menudo parte necesaria de la buena  crianza de la niña y una forma de prepararla para la vida adulta y el matrimonio, relacionándose con la virginidad  prematrimonial y la fidelidad matrimonial y con un comportamiento sexual adecuado. Aunque no hay escritos religiosos  que prescriban la práctica, quienes la llevan a cabo suelen creer que tiene un respaldo religioso. Los líderes religiosos adoptan diferentes posiciones: algunos la fomentan, otros la consideran irrelevante para la  religión, y otros contribuyen a su eliminación.

8. ¿Por qué es una violación de los derechos humanos? Porque refleja una desigualdad entre los sexos muy arraigada y  constituye una forma extrema de discriminación de la mujer. Es practicada casi siempre en menores y constituye una violación de los derechos del niño. Asimismo, viola los derechos a la salud, la seguridad y la integridad física, el derecho a  no ser sometido a torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes, y el derecho a la vida en los casos en que el  procedimiento acaba produciendo la muerte.

ref: webislam

Gentileza de nuestro amigo y colaborador Carlos Souza (Brasil/RJ)

La lenta batalla contra la mutilación genital femenina

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LAURA GALLEGO

Islas Canarias 06/02/2012

Hoy, en el Día Mundial contra la mutilación genital femenina (MGF), las ong nos recuerdan que sólo en el continente  africano cada año 2 millones de niñas son mutiladas. Se practica en, al menos, 28 países de África y en otros de Asia y Oriente Medio.

 

 

Se lleva a cabo en todos los niveles educativos, en todas las clases sociales, y entre muchos grupos religiosos (musulmanes, cristianos, animistas), aunque ninguna religión la contempla como obligatoria. PLAN, organización internacional de protección de la infancia, alerta en concreto de la situación en Egipto, donde sigue teniendo un especial impacto en las zonas rurales del sur del país, con mayores tasas de analfabetismo y pobreza que las urbanas. En 2008 el  gobierno egipcio promulgó una ley que prohíbe esta práctica con penas de hasta dos años de prisión y multas de hasta 600 euros, sin embargo, en muchas zonas del país la ley es desconocida entre la población y su aplicación es nula. De hecho, según las cifras que maneja PLAN, el 72% de las niñas y mujeres de entre 15 y 30 años del país es víctima de esta práctica atroz.  Vinculada tradicionalmente a la religión, se trata sin embargo de una costumbre cultural, perpetuada por las propias mujeres y sostenida y avalada por las familias con la creencia de que una mujer no mutilada es una mujer impura que no podrá ser casada.

Reconocido desde 1990 como un problema de salud y una violación de los derechos humanos por Naciones Unidas, la ablación total o parcial de los labios vaginales y el clítoris está asociada a problemas durante la menstruación, el parto, hemorragias, infecciones del aparato urinario y graves trastornos psicológicos de por vida. “La MGF es una práctica muy  arraigada. Para que el cambio sea real debe venir de dentro de las comunidades. Por eso en PLAN trabajamos con grupos locales en los que médicos e incluso hombres religiosos explican a las mujeres cuáles son los efectos fisiológicos y psicológicos de la práctica en las niñas.  Una vez que las mujeres tienen toda la información son ellas mismas las que deciden  detener la tradición e impedir que sus hijas pasen por lo mismo que ellas han pasado”, explica Concha López, directora general de PLAN en España.  La MGF está estrechamente vinculada al estatus social, económico y político de las mujeres y las niñas. Por este motivo, desde 2006, según explica su directora, PLAN trabaja en programas de integración económica como grupos de ahorro y de alfabetización de mujeres donde además se aprovecha para abordar temas sensibles como la mutilación. Assiut, una localidad rural a 400 kilómetros de El Cairo, es una de las zonas donde la ONG ha establecido grupo de trabajo con mujeres.  En las reuniones semanales se habla y se comparte información sobre higiene, pequeñas finanzas, matrimonio temprano, formación profesional y MGF.

En diciembre del año pasado más de 1.000 mujeres habían participado en los grupos.

En la graduación de uno de esos grupos, en el pueblo de Blayza, las mujeres extendieron una pancarta en la que se podía leer: “Nosotras mujeres, hombres y niños, declaramos que no aceptamos más la práctica de la MGF y el matrimonio temprano”

En ese día, On Ahmed, vecina de 37 años, dio testimonio frente a 450 personas de su localidad de su nueva forma de ver el mundo:  “Mi marido y mi suegra me presionaban para que mutilara a mi hija pero después de acudir a las sesiones me sentía bien informada y con derecho a defender su salud, así que dije: no.   También he convencido a mi hermano para que no case a su hija siendo una niña”.

REF: guinguinbali


Gentileza de nuestro amigo y colaborador Carlos Souza (Brasil/RJ)