Por Orlando Castro (Altohama)

Fui con la curiosidad propia de quien bebió agua del Bengo a ver el nuevo portal oficial del gobierno de Angola. Y claro, dé una mirada a lo que el régimen dice sobre Cabinda:


Como se ve en la imagen, la sección sobre Historia de la colonia (el régimen la llama provincia, tal como Salazar llamaba a Angola) está por escribirse. Para rellenar esa laguna, dejo aquí mi contribución de forma gratuita.

Los cerca de 500 años de historia colonial de Angola (1482-1975) distan mucho de los 90 años de ocupación del Protectorado Portugués de Cabinda (1885-1975), a pesar de las tesis oficiales vigentes en la actualidad. Aunque con una vertiente común – Portugal-, la trayectoria de vida de Cabinda y de Angola no tienen prácticamente puntos en común.  Son naciones distintas y en el caso de Cabinda todavía está por hacerse la descolonización.

El único soporte al que se agarra con uñas y dientes el régimen angoleño para justificar su ansia expansionista sobre Cabinda, es el Acuerdo de Alvor.

El Acuerdo de Alvor que permitió la independencia de Angola y la anexión por esta de Cabinda, representa, según dijo el propio Almeida Santos, uno de los signatarios, sólo “un pedazo de papel” que “no valió nada”.  Almeida Santos, tal como el restante equipo portugués, sabía al comienzo que el Acuerdo de Alvor sólo valdría si el MPLA no se quedase en el Poder, como se quedó…

El dirigente socialista, que al 15 de Enero de 1975 era ministro de Coordinación Interterritorial e integraba la delegación portuguesa que firmó el Acuerdo de Alvor con los líderes de los tres movimientos de liberación de Angola (MPLA, FNLA y UNITA), en Algarve, refirió que cuando vió el documento, supo que “aquello no resultaría”.

“Aquello no resultaría”, como no resultó, porque Portugal vició las reglas del juego dando el Poder a una de las partes, el MPLA, sin olvidarse que era necesario echar a la fuerza a los portugueses de Angola y después, como defendía Vasco Gonçalves y Rosa Coutinho, entre otros, meterlos en  Campo Pequeno.

De hecho, si el valor del Pueblo portugués se midiese por el nivel de los políticos portugueses que firmaron el Acuerdo de Alvor, no hay dudas de que Portugal hace mucho sería una provincia española.

“Del Acuerdo de Alvor soy sólo un escriba, no soy más que eso”, dice Almeida Santos (que fue también ministro de Comunicación Social, de Justicia, de Estado, candidato a primer ministro y presidente de la Asamblea de la República), mintiendo una vez más al decir que Portugal no tuvo otra alternativa que firmar por debajo.

Si el Acuerdo de Alvor no sirvió para nada, importa tener la misma coherencia en el sentido de también considerar inválido lo que respecta a la anexión de Cabinda por Angola.

En la vispera de la proclamación de las independencias de Angola (en 11 de Noviembre de 1975, una en Luanda por el MPLA y otra en Huambo por la UNITA y FNLA), tanto el primer ministro como el presidente de la República reconocieron que no tenían capacidad para controlar la situación, debiendo esta constatación también contribuir para la anulación del Acuerdo de Alvor.

Es el primer día de Agosto que los ciudadanos del Protectorado Portugués de Cabinda conmemoran la proclamación de la independencia del Estado Libre de Cabinda.

Fue ese dia, en 1975, tres meses antes de la independencia de la entonces República Popular de Angola (país que ocupa desde entonces Cabinda), que los cabindas comenzaron su difícil, pero no imposible, andar en pro de sus derechos.

Desde entonces enfrentan dos grandes enemigos. Portugal que al no honrar sus hasta entonces solemnes y nobles compromisos, se transformó en un enemigo político, y Angola que es un enemigo militar que transformó Cabinda en una colonia donde, un poco a semejanza de lo que se hace en el resto de Angola, vigoriza el principio de que hasta probar lo contrario todos son culpables.

Muchos se recuerdan pero pocos tienen la libertad de conciencia para decirlo. Es por eso que, por todos lados– hasta inclusive en Portugal – los que se atreven a defender la causa de Cabinda son también culpables… hasta probar lo contrario.

Recuérdese que a partir de la revolución portuguesa de 1974, Cabinda entró por derecho propio en la agenda internacional, especialmente en la de la por ese entonces OUA (Organización de Unidad Africana, hoy Unión Africana), donde la FLEC contaba con el apoyo de algunos países africanos (Uganda, Zaire, Gabón, etc.).

Delante del escenario jurídicamente correcto, ante los tratados firmados de una descolonización separada de los dos territorios (Angola y Cabinda), el presidente del MPLA, Agostinho Neto, desencadenó en 1974 una actividad diplomática intensa para persuadir a los líderes africanos a retirar de la agenda de la reunión de la OUA el debate previsto sobre el problema de Cabinda.

Sin embargo Agostinho Neto presentaba todas las garantías de que las autoridades portuguesas que dominaban el país entregarían exclusivamente al MPLA los destinos de Angola, presentando igualmente documentos en ese sentido suscritos por los dirigentes del Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA). Y de esa forma consiguió que el dossier de Cabinda fuese barrido debajo del tapete.

Lo mismo pasó en relación al Acuerdo de Alvor donde, con complicidad activa de Rosa Coutinho, alto representante en Angola, como con otras destacadas figuras como de Almeida Santos y Agostinho Neto, apartó a FLEC de toda discusión sobre Cabinda, dando por sentado que el protectorado portugués era parte de Angola.

Fue todo este escenario el que llevó al Presidente de la FLEC, Luís de Gonzaga Ranque Franque, a declarar la independencia de Cabinda.

Recuérdese que a pesar de los esfuerzos conjuntos del MPLA, Portugal, Unión Soviética y Cuba, algunos países reconocieron Cabinda como un país independiente. Fueron los casos del Togo, Gabón, República Centro Africana, Uganda y a R. D. Congo (ex Zaire).

Para terminar, recuerdo lo que dijeron siempre los cabindas. Esto es, que sólo es derrotado quien deja de luchar. No creo por eso que alguna vez los cabindas dejen de luchar. Desde luego porque sólo aceptan estar de rodillas delante de Dios. Delante de los hombres, aun estando armados hasta los dientes, estarán siempre de pie.

Traducción: MISOSOAFRICA

Referencias: http://www.cabinda.gov.ao/InformacoesProvinciais.aspx?tipo=Historia

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