Por Eugénio C. Almeida

IMAGEN: RTVE.ES

Hubo un período en que el Continente Africano estuvo en una suerte de extraña calma político-militar, sólo interrumpida con las crisis de Costa de Marfil y, del ya rutinario, Congo Democrático. Lamentablemente, cosa de poca duración. Desde que emergió la llamada Primavera Árabe que el Continente, en particualar la parte meridional, está en continua convulsión. Fue -y es- Líbia, Egipto y más recientemente Mali.

En Libia, como se prevía, la caída de Gadhafi no sería sinónimo de paz y evolución político-militar. La situación en el país está entrando en una rutina de preocupantes conflictos locales con los principales países occidentales mandando a salir a sus ciudadanos, principalmente, de la “patria” de la revuelta Libia, Benghazi, en parte debido a las amenazas de los grupos fundamentalistas islámicos del Norte de África, supuestos aliados de Al-Qaeda.

En Egipto, la oposición al presidente islámico Morsi, mantiene al país bajo un clima de fuerte tensión debido, según aquellos, al hecho de que los islamitas de la Hermandad Islámica y de Morsi, crearon una Constitución que perjudica los deseos liberadores constitucionalistas de los “fundadores” de la emancipación de la Plaza Tahrir, o sea, igualdad entre los Pueblos y entre los Hombres y Mujeres.

Pero si en estos dos países la situación es crítica, en Mali la coyuntura es de guerra abierta entre una cierta legitimidad (no constitucional) y un terrorismo déspota. Y ¿por qué una legitimidad no constitucional y un terrorismo? Recordemos la evolución:
Mali, en Marzo de 2012, fue blando de un Golpe de Estado a manos de los militares liderado por el capitán Amadou Haya Sanogo (extrañamente y al contrario de las directrices de la Unión Africana (UA), ésta reconoció el nuevo Gobierno). Este golpe detonó la posterior crisis llevada a efecto por los tuaregs y aprovechada por los islamistas pro Al-Qaeda.
Los tuarges liderados por el Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA), un movimiento laico que también agrupa islamistas no radicales, defendió la separación automática del Norte de Malí (Azawad) en lo que fue aprovechado por los radicales islámicos para declarar la secesión integral y la respectiva independencia del terriotorio.
Sólo que los independentistas no se quedaron por el territorio secesionado. Quisieron avanzar hasta el sur, lo que llevó al presidente interino Dioncounda Traoré, al abrigo de la Resolución 2085 de la ONU, sobre Mali, a solicitar ayuda a la Comunidad Internacional, léase, a Francia y a la UA.
Recuérdese que Traoré ascendió al poder a través de un nuevo Golpe contra Sanogo, evocando la toma de legitimidad constitucional. Nada más erroeno dado que desde el año 2002, Mali era gobernado por golpistas.
La aproximación de los golpistas terminó en Konna – en la región de Mopti, que ya no forma parte de Azawad -, cerca de 300 quilómetros al nore de la capital, Bamako, con la entrada en escena miliatar de las fuerzas francesas.
Y aquí vuelve la cuestión de la franconización de África que el presidente francés Hollande dice haber terminado.

Es cierto que la “operación Serval”, así definida por las fuerzas franco malienses, visa, únicamente a la restauración del dominio maliense, bajo todo el país. Es cierto que esta operación militar tiene el apoyo de la UA y estará encuadrado por el apoyo de las fuerzas africanas de Afisma, (fuerza africana de cerca de 3470 soldados de la CEDEAO) que los malienses – y los franceses – continúan esperando por su llegada al teatro de las operaciones.

Es cierto igualmente que quando termine la operación militar habrá que consolidar el poder legislativo de Mali sobre Azawad donde los moderadores desean mantener una cierta autonomía atestada por el hecho de que la UA esté aceptando la secesión de algunos Estados, recordemos Etiopia-Eritrea y Sudán).

Pero el problema estará, no en la estabilidad política de Mali, sino que en toda una región donde los islamistas radicales intentan fomentar el desarrollo de migraciones pro Sharia, principalmente en Marruecos, Argelia, Libia y Egipto.

Ante la inminente amenaza de que un Azawad indepediente pudiera shatterilizar toda la región, ocurrió la intervención francesa. No olvidemos que a pesar del eventual fin de la franconización de África, hay siempre en la mente dos líderes la máxima que dice que los “Estados no tienen amigos ni enemigos pero si tienen intereses que defender” y los de Francia fueron siempre los mayores y permanentes…

Y después existe siempre la necesidad de salvaguardar la defensa de la integridad territorial de algunos Estados como Marruecos, Costa de Marfil, Libia y Nigeria los principales aludidos, inmediatos, de un preocupante avance islamista. y quien dice estos, puede decir, Mozambique, Africa del Sur y subiendo por el Atlántico – y se cierra el anillo, y se cierra el Rimland condicionando África y los dos Océanos…
Traducción: Bárbara Igor Ovalle (MISOSOAFRICA)
Precisiones idiomáticas: Vinicius A. de Moraes

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