Por Orlando Castro (Portugal)

Combates entre dos facciones de las Fuerzas Armadas de Guinea-Bissau obligaron al primer ministro, Carlos Gomes Júnior, a buscar abrigo en una embajada extranjera.

Testimonios dicen que se oyeron tiros de armas automáticas y que fueron lanzados rockets en la base de Santa Lucía, en Bissau. “Aparentemente, es una disputa entre el jefe del Ejército [general António Indjai] y el jefe de marina [Américo Bubo Na Tchuto]”, dijo a Reuters un diplomático que no quiere ser identificado.

“Mi nombre siempre es asociado a la confusión. Pero puedo decir al país que no tengo nada que ver con lo que pasará. Fue el propio jefe del Estado Mayor (António Indjai) que me llamó, esta mañana, para preguntar si serían mis hombres quienes intentaron atacar el Estado Mayor , al que le respondí que no son mis hombres y no tengo nada que ver con todo esto”, dijo Bubo Na Tchuto a los periodistas.

Y Guinea-Bissau es esto. De golpe en golpe hasta el golpe final de un país que hace mucho tiende a dejar de serlo, delante de la hipocresía del Mundo, pero sobre todo de ese elefante blanco que lleva por nombre Comunidad de Países de Lengua Portuguesa, CPLP.

Pero todo esto tiene una razón. Entre los países clasificados dentro de los regímenes autoritarios, Guinea-Bissau está en la posición 157. En términos comparativos, véase que Angola figura en el 133º lugar.

En materia de corrupción, Guinea-Bissau fue incluida en el grupo de los 30 países más corruptos a la luz del Índice de Percepción de Transparencia Internacional, estando este año en el 154º lugar.

Según el informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP), en cada 1.000 nacidos vivos, mueren 192,6 en Guinea-Bissau (sólo superada por Afganistán y Chad), 160,5 en Angola y 141,9 en Mozambique.

Todavía en el asunto de la salud materno-infantil, 1.000 de cada 100.000 mujeres en Guinea-Bissau mueren en el parto (cifras peores sólo se registran en Afganistán y Chad).

Y para bien de los guineanos – siendo que dos de cada tres viven en la pobreza absoluta – , es necesario, diría más que urgente, que alguien (UE, EEUU, CEDEAO) de un golpe en la mesa y obligue a los pocos que tienen cada vez más millones a trabajar para los “millones” que tienen cada vez menos.

Ese golpe en la mesa debería ser dado por la CPLP, pero esa “cosa” es la prueba fehaciente de que quien nada hace… nunca se equivoca.

Cuando se sabe, y la CPLP lo sabe bien, que Guinea-Bissau registra la tercera tasa más elevada de mortalidad infantil en el mundo, queda la idea de que al final a nadie le importa lo que sucede con los guineanos.

De facto, siempre que alguien tiene coraje de decir la verdad (nunca es el caso de Portugal o de la CPLP), sabemos que las autoridades guineanas más que avergonzarse, muestran la hipocresía que reina en los “areópagos” de las principales capitales del CPLP, comenzando por Lisboa.

¿Será que el CPLP acepta tranquilamente, como hasta ahora, que la esperanza de vida para un guineano sea de “a penas” 45 años?

¿Será que el CPLP acepta tranquilamente, como hasta ahora, que a pesar de la miseria los líderes guineanos continúen saboreando varias comidas al día, olvidando que en la misma calle hay gente que fue concebida con hambre, nació con hambre y murió con hambre?

¿Será que el CPLP acepta tranquilamente, como hasta ahora, que es posible engañar a toda la gente durante todo el tiempo?

Se que Portugal, tal como los otros, continua aliviando su consciencia (si es que la tiene) mandando toneladas de pescado a Guinea-Bissau. Sin embargo, lo que los guineanos necesitan es tan sólo que les enseñen a pescar.

Se que Portugal continua tal como otros, mandando montones de antibióticos a Guinea-Bissau. Se olvidan, sobre todo porque tienen la barriga llena, que esos medicamentos sólo deben ser tomados después de una cosa esencial que los guineanos no tienen: sus comidas.

Portugal, ya que el CPLP es un espejismo fluctuante en los lujosos areópagos de la política de lengua portuguesa, debería dar fuerza a la única tesis viable y que hace mucho fue defendida (por lo menos desde Junio de 2009) por Francisco Fadul y que apunta, mientras se esté a tiempo, “al envío de una fuerza multinacional, de intervención que garantice aquello que es protegido por la Carta de la ONU, que es la democracia y los Derechos Humanos”.

Al parecer, tanto los políticos guineanos como los dueños del poder en la comunidad internacional (CPLP, Portugal y similares) continuan poco o nada preocupados con el hecho de que los guineanos pobres (la aplastante mayoría) sólo conozcan una forma de dejar de ser pobres. Y esa forma es usar no una excavadora, una pala o un computador, sino que una AK-47. Y mientras así fuera…

Pero cuánto eso importa? Nada, como es obvio.

“Es necesaria la intervención de una fuerza multinacional militar, policial y administrativa en Guinea-Bissau para la mantención del orden, la pacificación social y la vigilancia sobre el funcionamiento de los órganos del Estado”, dijo Francisco Fadul.

A esa altura, Junio de 2009, había surgido más violencia cuando las fuerzas de seguridad mataron a los ex-ministros Hélder Proença y Baciro Dabó, este último por ese entonces candidato a la Presidencia, por la supuesta participación en una tentativa de golpe de Estado.

Para Francisco Fadul, “una vez más fue reconfirmado que el Estado se volvió un fiasco, falló, no existe en la práctica porque no es capaz de velar por los intereses de los ciudadanos, por la preservación del mínimo orden”.

“Ni si quiera tiene eficacia para contener a los usurpadores del poder o a los bandos armados que están actuando en el país”, dijo Francisco Fadul, enfatizando en que estos grupos son “auténticos escuadrones a sueldo de jefes militares”.

“No se trata de bandos indefinidos, desconocidos”, reiteró, refiriéndose a no creer “en la teoría de la tentativa de golpe de Estado”.

“Es la falta de cultura histórica y política lo que los hace hablar así e intentar convencer a las personas, pensando que los otros son un grupo de tontos. Es clásico lo que ellos hicieron, en todos los totalitarismos aparecen siempre denuncias de golpe de Estado para permitir el abuso de la autoridad, el exceso de poder en relación a los adversarios políticos”, declaró.

“Presentan, como es tradicional, una lista de sospechosos, de supuestos implicados, es una lista de objetivos a alcanzar por los alegatos golpistas”, refirió, considerando que todo no pasa de “patrañas, de confabulación política para justificar una acción destructiva, completamente totalitaria sobre los adversarios políticos”.

“El Estado no puede transformarse en criminal, y si así procede es porque está en las manos de criminales”, afirmó.

Según Francisco Fadul, “como siempre sucede en África, cuando acontecen estas barbaridades, los posibles responsables morales nunca están en el país”.

“Como si el hecho de estar ausentes los eximiera de responsabilidades”, lamentó.

*CPLP: COMUNIDAD DE PAÍSES DE LENGUA PORTUGUESA.

Orlando Castro es Angoleño-português. Reside actualmente en Portugal donde desarrolla su trabajo como periodista y Escritor

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

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