Por Nicole Rademacher (Desde Kenia)

Parece ser que cada niño de escuela sabe como decir “How are you?”. Es un cántico que hacen. Un “mzungu” (persona blanca, literalmente traducido como “andariego”) está en la calle y todos los alumnos inmediatamente comienzan con el cántico “ouryou?” y repiten.

Sí, simpático al principio, y quizás les respondía, “fine and you?” cuando recién llegué . Pero ahora, los despido sabiendo que esto es una respuesta de memoria. Pero hay aquellos niños que en realidad quieren entablar una conversación (o lo intentan). Aquellos que sonríen, son curiosos y buscan algún tipo de interacción. Me sonrío detras de ellos, les muevo la mano despidiéndome o a veces, estrechamos las manos.

A menudo los alumnos te siguen, sobre todo en áreas menos pobladas. ¿Estarán protegiéndome? Probablemente solamente estén interesados en los “mzungu”. Me hace preguntarme como debo parecerles a ellos. Mientras más occidental soy, la “diversidad” se convierte en algo que no logro notar hasta que ya no está. Más aún, siempre me enseñaron que debía ignorar o “no mirar fijamente” a los que eran considerablemente “diferentes”. Aquí, ellos te miran fijamente, te gritan (sí, hasta “OBAMA” me han gritado, aunque no pienso que fue porque sospecharan que yo era norteamericana).

La historia más encantadora que puedo compartir de esto, fue en el autobús. Como yo estaba sentada en el pasillo cerca de la mitad del autobús, observé para verificar a todos mis compañeros de viaje. Casi inmediatamente después de que una madre con un bebé abrigado en un kanga pasara de la mano con otra hija, sentí un tirón detrás de mi cabeza. Miré detrás de mí, pero todo lo que veía eran espaldas. El paseo era tranquilo, pero en el Hospital Kenyatta (una parada muy ocupada cerca del final de mi viaje), otra vez miré a los otros pasajeros mientras se iban. La madre pasó y al mismo tiempo sentí un tirón. Inmediatamente me di vuelta para ver al culpable: la mayor de las dos hijas de la mujer, de no más de 7 u 8. Le sonreí. Ella tímidamente apartó la mirada, y se apresuró hacia donde su madre y su hermana menor.

LEER TEXTO EN INGLÉS

 

Nicole Rademacher está actualmente en Nairobi y hasta comienzos de mayo en labores de investigación y documentación del ritual domestico en Kenia, para su actual proyecto “Tierra Común”. Esto es posible gracias a The North Carolina Arts Council, EEUU y a algunas donaciones privadas o patrocinadores.

Traducción: Gladys Igor

Revisión de Textos: Nicolás Kliwadenko

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