Por MISOSOAFRICA

“El único cambio a través de las décadas ha sido qué recursos naturales se buscan para consumo occidental: caucho bajo los belgas, diamantes bajo Mobutu y ahora coltán y casiterita”. Lo más cruel es que los medios no dicen nada de que estos conflictos han llevado a la población africana a una vida inhumana.” (Johann Hari)


Mucho se ha escrito y dicho sobre la gran tragedia que el Coltán, ese mineral tan preciado para las empresas de telefonía móvil y electrónica, ha traído sobre la República Democrática del Congo. Sin embargo, poco se ha hablado de nuestra responsabilidad como consumidores ávidos de tecnología. A continuación, MISOSOAFRICA hará un recorrido por el “genocidio congolés”, esperando como siempre, que todos aquellos que no estaban al tanto, puedan introducirse en el tema y de paso, logren tomar conciencia de que tras aquellos aparatos que tan felices nos hacen y tanto estatus nos dan, millones de muertes son calladas y olvidadas.

Hacia el año 2006, se calculaba que unos 4 millones de personas habían muerto, tras los distintos conflictos que se venían desarrollando en la R.D. del Congo, desde 1998.

Los conflictos que se iniciaran con la invasión del Congo por parte de Ruanda y Uganda, y con el objetivo de derrocar la dictadura de Mobutu, se han disfrazado de un genocidio que supuestamente tendría como raíz la eterna rivalidad étnica entre Hutus y Tutsis. Sin embargo, la historia parece tener otros responsables, así como también otros objetivos que van mucho más allá de la simple disputa étnica.

Esta primera guerra del Congo, con una duración de 6 meses y que fuera comandada por el líder guerrillero Laurent-Désiré Kabila, quien posterior al derrocamiento de Mobutu se declarara presidente, fue sólo un breve preámbulo para lo que sería luego una de las guerras más sangrientas registradas después de la segunda guerra mundial.

La Segunda Guerra del Congo

En el año 1997, ya al mando del país, Kabila se enfrentó con graves problemas, que iban desde divisiones entre sus propios partidarios, deuda externa, hasta la negativa de las tropas ugandesas y ruandesas que lo llevaron al poder, de abandonar el país ocupado.

Esta guerra que ha sido peleada por grupos militares no organizados se caracterizó como es de suponerse, por la desorganización de sus facciones, divisiones, y con esto, los insufribles niveles de violencia manifestados a través de torturas, violaciones masivas a mujeres y niños y asesinatos amparados en el ideal de limpieza étnica.

Probablemente sea este uno de los motivos por los que ha sido tan difícil controlar y mantener el cese al fuego, ya que grupos armados continúan funcionando impunemente, ocultos en la selva y acechando a las comunidades más desamparadas. Cabe señalar que de los 3.8 millones de muertos que registra esta guerra, sólo una pequeña fracción cayó a manos de las milicias, mientras que una gran mayoría murió víctima de la hambruna o de alguna enfermedad.

El coltán

El coltán tal y como muchos piensan, no es un mineral en sí, si no que es un término que se usa para contraer los nombres de dos minerales: la columbita y la tantalita. Ambos “óxidos” que son escasos en la naturaleza constituyen la solución sólida que conocemos por Coltán, fundamental en el desarrollo de nuevas tecnologías, como la fabricación de computadoras y teléfonos portátiles, televisores plasma, videojuegos, armamento, implantes, etc.

Su explotación en África está sin lugar a dudas ligada a los conflictos bélicos, originados en la lucha por mantener el control de este preciado material. Más allá de los conflictos armados, la extracción del coltán ha significado para muchos trabajadores la total vulnerabilidad de sus derechos, condiciones de trabajo esclavizantes y que atentan contra la salud, además del sinnúmero de desastres medioambientales que han repercutido en la fauna, incluso entre especies y zonas protegidas.

El mineral que es extraído de las minas del Congo, es transportado hasta Ruanda donde es tratado en las instalaciones de la Sociedad Minera de Ruanda Somirwa, antes de ser exportado. Los últimos destinatarios son Estados Unidos, Alemania, Holanda, Bélgica y Kazajstán. Si bien se sabe que Rusia también es poseedor de este preciada solución, no se tiene certeza de que esté siendo explotado. Aun así, el Congo continua siendo el territorio en el que se concentra cerca del 80% del coltán existente en el mundo.

La pesadilla en que esta preciada solución mineral y la ambición de algunos, ha sumido al Congo, es claramente descrita por el periodista y escritor Alberto Vázquez Figueroa:

“Los niños, de entre siete y diez años, son grandes víctimas de la lucha por el coltán. Son terriblemente explotados, y se les “paga” 25 centavos de euro al día. ¿Estamos ante la esclavitud del siglo XXI? El coltán lo extraen niños porque se encuentra en yacimientos a muy baja profundidad, y con sus pequeños cuerpos son los que caben mejor por los recovecos.

Muchos de estos niños mueren víctimas de horribles desprendimientos de tierra. Y se quedan ahí enterrados. Lo que no han querido las empresas que fabrican aparatos con coltán es que eso se supiera. Yo he vivido dos décadas en África y algo había oído. Hay fotos de esa barbaridad: niños semiesclavos respirando polvo mientras llueve a mares o se los lleva la riada. Eso es un infierno. Han llegado cientos de miles de refugiados y aquello es un desastre.

Yo me pregunto: ¿cómo en el siglo XXI toda nuestra tecnología depende de que haya un niño dando martillazos a una piedra y a un pedazo de tierra que se le viene encima? ¡Esto es de locos!

Todos recordamos a tutsis y hutus matándose a machetazos, no olvidamos las iglesias quemadas con toda la gente dentro, ni a los niños perseguidos, con los brazos y narices cercenados. 700,000 desplazados y ya casi cinco millones de muertos ¡por el maldito coltán y para que nosotros tengamos una vida más cómoda!

Según investigaciones realizadas, la guerra del Congo habría sido planificada con inversión de corporaciones multinacionales alemanas, estadounidenses, chinas y japonesas. Compañías involucradas serían la Cabot Corporation y al OM Group, de Estados Unidos; la HC Starck de Alemania; y Nigncxia, de China, las que desafortunadamente, nunca son mencionadas en relación a este tema.

En relación a la supuesta participación de EEUU en el conflicto, existen pruebas de que personajes ligados al negocio del coltán, tuvieron importantes cargos: en la administración Bush, como fue Sam Bodman, llamado el 2004 para convertirse en el Secretario de Energía, y Nicole Seligman consejera legal de Bill Clinton. Posteriormente, varios que consiguieron puestos de poder en el gobierno de Clinton, pasaron a ser parte de los altos cargos de la Sony Corporation.

En el negocio participan distribuidores norteamericanos de armas, como Simax, y las compañías que fabrican material de guerra para el Pentágono, llamadas “proveedores de Defensa”, Lockheed Martin, Halliburton, Northrop Grumman, GE, Boeing, Raytheon y Bechtel. Incluso organizaciones pseudo humanitarias como CARE, el Comité de Rescate Internacional; “Conservation”, empresas de relaciones públicas y grandes medios de comunicación como The New York Times. (1)

Una crisis sin un definitivo final

Si bien la segunda guerra del Congo iniciada en 1998, tuvo formalmente su fin en julio del año 2003, con la llegada de un gobierno de transición, lo cierto es que muchas de las regiones de este país aun sufren las consecuencias de la guerra, así como también ocasionales enfrentamientos armados. Hacia el 2004 se estimaba que cien personas en promedio morían diariamente como consecuencia de la violencia esporádica o por falta de los servicios básicos.

Este conflicto en el que estuvieron involucrados nueve naciones, es considerado uno de los mayores conflictos armados de África, inclusive siendo denominado como la Guerra Mundial Africana.

A la fecha, y pese al cese al fuego del año 2003, aun se registran enfrentamientos armados principalmente en las provincias orientales de Kivu, en donde el ejercito nacional, no más organizado que las facciones independientes, intenta combatir a los grupos de insubordinados para conseguir el completo control del territorio.

(1) Según el informe de Jon Sobrino

Fuentes 1: FP EN ESPAÑOL

Fuentes 2: “ El Congo es un pueblo activamente crucificado” Jon Sobrino

Fuentes 3: Wikipedia

Imágenes: 1 rtve / 2 Correo del Orinoco /3 Tierra Rendiris/4 El País.com


MISOSOAFRICA: Bárbara Igor Ovalle (1982), natural de Santiago de Chile. Es Licenciada en Artes, actualmente coordina las publicaciones en el presente espacio.

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