Por Bárbara Igor

El café se ha convertido en la actualidad en una de las mayores entradas económicas del país. Etiopía genera importantes cantidades de empleos tanto directos como indirectos gracias a la producción del café, siendo ciertamente los etíopes los primeros consumidores de su producto, pese a estar destinado mayoritariamente a la exportación. Entre 200 y 250 mil toneladas son producidas anualmente en Etiopía.

Los etíopes aseguran que sus altas tierras son el lugar de origen de este grano. Cuenta la leyenda que las cabras, naturales de la región, probaron los granos y comenzaron a comportarse de una manera “alocada”, y fue así como los pastores osaron también probarlo, dando origen a la tradición de beber café.

En Etiopía el café y la socialización parecen ir de la mano. Las familias se reúnen en torno a la ceremonia del café, que determina un claro sentido de pertenencia. Cada familia etíope al menos una vez al día se junta en torno a una jarra de café.

A la fecha, cerca del 80% de los etíopes viven de esta industria, siendo la fuente principal de sus ingresos. Pero esto no es necesariamente índice de la accesibilidad que existe en torno a esta bebida. Una taza de café en una cafetería etiope, cuesta cerca de 50 centavos de dólar, mientras que en la calle, comprar un vaso de café a un vendedor informal, puede llegar a costar 10 centavos. Pese a esto, se estima que los etíopes beben un promedio de 4 tazas al día.

Entre 2000 y 2003, los precios mundiales del café cayeron en picada, y Etiopía perdió casi el 59% de sus ingresos, lo que empeoró una crisis humanitaria y alimentaria que aún continúa(1).

Los productores, que en su mayoría cultivan en terrenos de no más de una hectárea, reciben menos del 5% aproximado de las ganancias que se obtiene en la industria del café. El resto es recibido por los actores de la industria internacional, los que controlan el valor de venta al cliente final. En este proceso, en el que intervienen al menos una cadena de 4 agentes, son los importadores extranjeros, los tostadores y los vendendores finales quienes se llevan la mejor parte.

Hablando en términos estadísticos sobre estas ganancias, la ONG Comercio Justo especula con las siguientes cifras:

Agricultor: 2% de las ganancias sobre el precio final de la venta café.

Exportador: 3% de las ganancias sobre el precio final de la venta café.

Transportista: 6% de las ganancias sobre el precio final de la venta café.

Tostador: 64% de las ganancias sobre el precio final de la venta café, siendo los tostadores más importantes las industrias Kraft y Nescafé.

Comerciante: 25% de las ganancias sobre el precio final de la venta café.

En los últimos años, diversas empresas e instituciones, lo mismo el gobierno de Etiopía, han intentado revertir esta situación que a todas luces no es justa para sus agricultores. Sin embargo no es visto aun con muy buenos ojos el compromiso que empresas como Starbucks han asumido en relación a instaurar nuevas políticas de apoyo a los cafeteros. Más bien se ha pensado que no sea más que una manera de limpiar su dañada imagen en lo que a asuntos de ecología, responsabilidad social (emblema de la empresa Starbucks) y comercio justo respecta.

A la espera de una real mejoría de las condiciones de comercialización de este producto, el café etíope continua siendo y probablemente será el mejor café que puedas llevar a tu mesa.

Índices y Referencias: TVE

Índices y Referencias: Comercio Justo

Imagen: Blogabay

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