Por Carla Vargas (MISOSOAFRICA)

En una entrega anterior se expuso sobre la bondad de Didier Drogba, quien perteneciendo a una industria que mueve cantidades exorbitantes de dinero, entrega parte de sus riquezas a su pueblo, especialmente a los más desposeídos. Pero más allá de una entrega en términos económicos, su generosidad y compromiso social se expresan también en el ámbito político.

Es común escuchar a personajes públicos- algunos muy populares- expresar que carecen de posición u opinión política, que no les gusta involucrarse en esos problemas, pues lo de ellos es otro asunto. Pero nuevamente Didier Drogba nos da el ejemplo, y lo que es más destacable aun, totalmente fuera del estereotipo de la estrella de fútbol.

Drogba participó en la Comisión de reconciliación para restablecer la Paz en Costa de Marfil, tras un conflicto que sale de control cuando en el 2011, el ex presidente Laurent Gbagbo se negaba a dejar el poder y entregarlo al nuevo presidente electo reconocido por Naciones Unidas y Estados Unidos, Alassane Ouattara, generando un enfrentamiento de aproximadamente cinco meses, en donde se estima murieron alrededor de 3 mil personas. Según las sabias palabras de Drogba: es muy fácil hacer la guerra y mucho más difícil lograr la paz. Lograr que todos se sienten juntos y dialoguen, no es fácil pedir perdón.  Pero a pesar de las dificultades, su humildad hizo eco no sólo en la prensa política internacional, sino que también en otros ámbitos de las comunicaciones.

En la historia marfileña, los conflictos civiles y políticos no han sido hechos aislados. Por esta razón, desde los inicios del siglo XXI, Costa de Marfil comienza a vivir una situación social incontrolable. La violencia civil es tan grande, que todos los medios de comunicación del mundo informan sobre los sangrientos enfrentamientos.  Los hechos se desarrollan luego de la muerte del presidente Félix Houphouët-Boigny y a la llegada de nuevos gobernantes de exaltación nacionalista, lo que derivó en la reducción de los derechos de las personas de descendencia musulmana. Un claro ejemplo fueron las elecciones en las que se prohibió la participación de candidatos musulmanes. Todo esto generó un empeoramiento del sistema económico de la nación y de los conflictos étnicos.

El nacionalismo comienza como una propuesta de pertenencia cultural para los habitantes, visible en la inclusión de los inmigrantes, los que en ese entonces representaban a un tercio de la población. El problema se desarrolla cuando en la práctica sólo se incluye a los habitantes de la costa y centro del país, aislando a los de las zonas norte y oeste que son en su mayoría musulmanes. De esta manera se desarrolla una tendencia xenófoba que limitará la vida de aquellos “marfileños de origen dudoso”, y que encuentra su punto cúlmine en la Constitución aprobada el 23 de julio del año 2000, donde se establece que sólo los ciudadanos de Costa de Marfil cuyos padres sean marfileños, podrán participar de las elecciones presidenciales. Así se inicia la campaña para identificar a los verdaderos marfileños y definir la ciudadanía del país.

Como consecuencia del conflicto entre el 2010 y el 2011, que fuera considerado como la Segunda Guerra Civil de Costa de Marfil, se llevaron a cabo negociaciones en las que participaron diferentes organismos de la Comunidad Internacional, tales como la Unión Europea (UE), la ONU, la Unión Africana (UA) y Estados Unidos.  A pesar de que estos organismos internacionales llaman a una mediación, entendimiento e imposición de paz, nada ni nadie parece poner fin al conflicto. Bajo esta condición y sin afán de engrandecimiento, Didier Drogba asume en buen sentido su principio de identidad nacional, según expresa: Todos hemos sido afectados directa o indirectamente con lo que pasó y pienso que ahora tenemos que poner lo mejor de nosotros para ayudarnos, unirnos y seguir hacia adelante.
Más allá de la efectividad que haya tenido o no su intervención en el conflicto, puesto que para algunos analistas el fin del conflicto se relaciona con la producción y exportación de cacao(1), es de destacar la calidad humana de este futbolista. En este caso, es de concluir que lo importante fue su visión crítica y la responsabilidad social con su pueblo, de la que destacan, como parte de su formación, los principios de solidaridad y valoración de la democracia, elementos tan importantes en el mundo actual.

En la actualidad se ha iniciado una campaña de reconstrucción del país, además de la investigación y procesamiento de los responsables por las violaciones de los Derechos Humanos cometidos durante el conflicto.  Es de esperarse que con esto se pueda hacer de Costa de Marfil, “una nación de encuentro y paz” según palabras del ex Primer ministro Charles Konan Banny.

(1)Costa de Marfil es el mayor productor mundial de cacao, generando entre un 30 y un 40 por ciento.

Fuentes:


Videos:

Textos:
http://malcolmallison.lamula.pe/category/escena-mundial/page/35
http://esiweb1a.esi.tsai.es/observatorio/dossierCompleto_e.htm?num_dossier=182

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