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Cabinda: en la Búsqueda de sí Mismo – Los Resultados del Memorándum de Entendimiento de 2006

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Mesa Redonda sobre la Situación de Paz en Angola del 14 al 15 de Enero de 2013 en Windhoek,  Namibia.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Orador: José Marcos Mavungo
(Activista de Derechos Humanos y Miembro de la Sociedad Civil de Cabinda)

0. Introducción

Señoras, señores, amigos,

Con un saludo muy cordial a los participantes de esta Mesa Redonda y mis mayores felicitaciones a sus promotores, festejo el poder estar aquí hoy, pese al clima de intolerancia política en Angola (donde el debate sobre Cabinda continúa siendo un asunto prohibido en órganos de comunicación oficial), para disertar sobre el tema: Cabinda en la  Búsqueda de sí mismo – Los Resultados del Memorándum de Entendimiento de 2006.

Como tema, podemos considerarlo en el centro de las preocupaciones de los organizadores de esta Mesa Redonda, resaltando de manera particular, la afirmación del Dr. Francisco Kapalu Ngongo, según la cual «Angola se encuentra en una encrucijada: o aborda los actuales dilemas y conflictos latentes desde el punto de vista político, social, económico y cultural, el que podría profundizar y garantizar una paz duradera y un desarrollo sustentable, o ignora los indicadores de alerta de existencia de conflictos, y prepara un futuro lleno de aprehensiones».

Así, en comparación con la realidad del territorio de Cabinda, la mantención de la actual relación del Estado angoleño con la población de Cabinda será siempre un verdadero barril de pólvora, a punto de explotar. A la luz de esta situación, la sociedad Civil de Cabinda siente sobre sus hombros el peso enorme de los desafíos de nuestro presente. Es por esto que tenía que honrar mi compromiso, ya muy antiguo, de estar aquí para hablarles del proceso de Paz para Cabinda.

En esta perspectiva, el transcurso de esta reflexión va a comenzar por abordar los límites del conflicto y los esfuerzos emprendidos hasta ahora para su resolución. En seguida, haré una revisión del Memorándum de Entendimiento. Y finalmente, examinaré las perspectivas de una paz duradera para Cabinda. La conclusión nos dará los resultados de la reflexión y recomendaciones.

1. El Conflicto en Cabinda: Orígenes y Esfuerzos de Resolución.

cabindapoliciaestadodesitioLa «cuestión de Cabinda», no surge, desde el principio y de una vez por todas, como un problema socioeconómico, o como el contradictorio esfuerzo del Derecho internacional. Al contrario, su producción, en lo que tiene de esencial, se constituye en la problemática en torno del derecho de los Pueblos  a disponer de si mismos; pues si es que la “Carta Colonial” hacía una distinción nítida entre Cabinda y Angola, siendo aquello colocado bajo el Nº 39 “Estado a descolonizar” y este bajo el Nº 35, ¿Cómo explicar que Cabinda sea una excepción a las consecuencias lógicas derivadas de este hecho durante el proceso de descolonización?

Más que un problema jurídico, la tensión entre cabindas y angoleños se evidencia también como el resultado de una identidad impuesta por la fuerza de las bayonetas, y no el resultado del consentimiento mutuo entre los pueblos, lo que levanta el problema de la legitimidad de tal imposición.

La manera de asumir esta problemática por las partes se cristalizó en la expresión elocuente de un conflicto y de una ruptura, la “cuestión de Cabinda”. Se trata de una cuestión, como decía Francisco Luemba, cuya génesis situamos “en su historia remota, enraizándose en ella y aprehendiendo las metamorfosis que sufrió a lo largo de su evolución histórica”. Tres hechos fundamentales marcaron esta evolución:

• La Especificidad de Cabinda, que adviene de la historia – mucho antes de las invasiones de los bakongo, ya el territorio era habitado por pueblos bantú, que, en contacto con la tierra y los otros pueblos que llegaron a la región a lo largo de la historia, acabaron por constituirse en tres reinos : Macongo, Mangoio y Maloango – con una identidad histórica propia y una voluntad de vida en común.

• El Tratado de Simulambuco y la colonización portuguesa: con la firma del tratado del 1 de Febrero de 1885, Cabinda se torna Protectorado portugués. El tratado aparecerá en las Cabindas como garantía de su independencia, de su soberanía e identidad, y de la unidad e integridad de su territorio; un fundamento inequívoco para su autodeterminación e independencia.  Pero, luego, después de firmarse el acuerdo, las expectativas de los cabindas se traducirán en ilusión con la implementación de la política colonialista, incluso cuando la Constitución Portuguesa de 1933, que tuvo vigencia hasta la descolonización, hacía una distinción nítida entre Cabinda y Angola.

• Los Acuerdos de Alvor, firmados el 15 de Enero de 1975, en los cuales las partes estipularon en el artículo 3º in fine que Cabinda es parte integrante e inalienable del territorio angoleño, sin el previo consentimiento de los autóctonos del Enclave. En palabras de Francisco Luemba, el ” pos-Alvor sería prácticamente el pos-Simulambuco: esperanzas frustradas y días amargos, de tristeza, luto y dolor – en el más absoluto aislamiento y en el más completo abandono”.

El desastre de la descolonización portuguesa, en especial la firma de los Acuerdos de Alvor, marcará la etapa de un conflicto de grandes proporciones, con la ofensiva del 8 de  Noviembre de 1975 y la eclosión de escenarios estratégicos que llegaron al nivel de guerrilla, oponiendo las tropas gubernamentales de Luanda y la resistencia armada de Cabinda (organizada en el seno de la FLEC – Frente de Liberación del Enclave de Cabinda).

Con la escalada de violencia, la mayoría de los cabindas se refugió sobre todo en el Congo – Brazzaville, Congo-Kinshasa y Gabón – Libreville. La intensidad del conflicto provocó la degradación de la situación de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, destruyó el tejido social y las infraestructuras económicas, ocasionando la pobreza generalizada  y constante clima de represión y de terror.

Nótese que muchas veces, los actuales gobernantes de Cabinda han fingido encontrarse con la FLEC, las poblaciones y las elites de Cabinda, y jugado a enaltecerlos con buenas palabras y a escucharlos, para después mostrarles los límites de su política para Cabinda.

Por ejemplo, luego de la independencia de Angola, el 16 de Febrero de 1976, Agostinho Neto asume el compromiso de solucionar el problema de Cabinda por la vía del diálogo. El 28 de Febrero de 1976, Agostinho Neto y Mobuto Sese Seko se reunieron en Brazaville, bajo los auspicios de Marien Ngouabi. El primero, después de forzar al segundo a renegar de la FLEC y el FNLA y a reconocer la angolanidad de Cabinda, proclamó por su parte la especificidad de Cabinda (el particularismo de Cabinda) y prometió solemnemente encontrar para éste una fórmula de administración. Sin embargo, nada fue hecho hasta hoy…

Además de prometer una conversación  en Febrero de 1991, el presidente José Eduardo dos Santos consideró, en Febrero de 2002, que Cabinda sería también “una cuestión a tratar en el ámbito de la reforma constitucional”. Así será posible “saber qué es lo que los angoleños quieren, cuál es su opinión sobre Cabinda”. “Se trata de una consulta popular dirigida a todos los angoleños”, afirmó el Presidente. Cabe destacar que el Presidente de Angola prometió a los Cabindas, en Septiembre de 1992, negociaciones destinadas a determinar si Cabinda es o no Angola.

Pasaron años, y la realidad probó que las hipotéticas negociaciones prometidas contra su voluntad, no pasaban de simple oportunismo, maniobra de diversión o  manipulación. Cierto, la historia de la lucha del pueblo de Cabinda registró canales de diálogo con el Estado angoleño, pero los resultados de los encuentros se revelaron poco palpables, después de tantos años de “guerra-continua” en que el Poder político dominante sólo pretendió movilizar una gran máquina de guerra para aniquilar a los oponentes.

La historia de la lucha del pueblo de Cabinda está llena de estos encuentros desde los años 1984: Negociaciones de Sáfica, entre 1984 y 1985, que culminaron con un cese al fuego el 16 de Febrero de 1985 con las FAPLA, bajo la mediación cubana; De Junio a Julio de 1992, el Gobierno angoleño inicia contactos con la FLEC de Luís Ranque Franque y la UNLC de Lumimgu Gimby Carneiro, habiendo llegado a un acuerdo de negociaciones que deberían tener lugar en Ginebra; el 25 de Febrero de 1994, Eduardo dos Santos se encuentra con Nzita Tiago, propone un cese al fuego «para iniciar negociaciones conducentes a una solución al desacuerdo que nos opone sobre el territorio de Cabinda»; Negociaciones entre la FLEC Renovada y el Gobierno Angoleño, en los años 1995 y 1996, que acabarán por extenderse al FLEC/FAC.

En todos estos encuentros, la controversia sobre la paz está siempre ligada a juegos divisionistas que en todos estos años sirvieron a los dirigentes de Luanda, además de que el principio del respeto a la Constitución es en todas estas negociaciones ilegítimamente empleado, sucede casi siempre que el gobierno angoleño busca expedientes y pretextos tales como la falta de un interlocutor válido y/o la desunión de los cabindas. Por todas estas razones los encuentros y negociaciones organizadas hasta ahora no tuvieron avances en dirección a la Paz.

Aparentemente, la sociedad civil de Cabinda despertó tarde para los esfuerzos de pacificación de Cabinda, por lo menos como institución organizada; pues sólo fue en 2003 que se creó una institución de Sociedad Civil, la “Mpalabanda – Asociación Cívica de Cabinda”, cuya vocación es, entre otras, participar de los esfuerzos tendientes a encontrar una paz duradera para Cabinda.

Entre sus compromisos,  Mpalabanda alertará al mundo sobre la existencia del conflicto en Cabinda y pedirá a los beligerantes el cese de las hostilidades y el inicio de negociaciones conducentes a la solución del diferendo; se esforzará por ser el puente entre el pueblo y los políticos; tomará parte en los encuentros de Helvoirt, en Holanda, un esfuerzo de aproximación entre las fuerzas de la resistencia cabindesa; marcará presencia en el encuentro preparatorio de la Inter – Cabindesa (Octubre de 2009), en París/Francia, bajo los auspicios del Reverendo Pastor Daniel Ntoni-Nzinga, con vistas a la creación de una plataforma de negociación del conflicto; e intentará monitorear los derechos humanos (el corolario de la cuestión de Cabinda), publicando tres informes – «Un Año de Dolor en Cabinda» (2003), «Cabinda, Reino de la Impunidad» (2004) y «Cabinda, entre la Verdad y la Manipulación» (2005).

Sin embargo, esa misma buena voluntad fracasará. La maldad en todo esto proviene de un hecho radical: el no haber una voluntad seria del gobierno de Luanda de encajarse en el proprio destino del pueblo de Cabinda. Y el Memorándum de Entendimiento para la Paz y la Reconciliación de la Provincia de Cabinda es un ejemplo de esta perversión.

2. El Memorándum de Entendimiento

Los principios fundamentales del “Memorándum de entendimiento” consagran el respeto a la ley Constitucional y las obligaciones legales en vigor en Angola; afirman la aceptación indudable, por las partes, por el hecho de que Angola es un Estado unitario e indivisible según la ley; afirman que las partes reconocen que, en el contexto nacional de la República de Angola, la Provincia de Cabinda tiene una especificidad que obliga a que, en el ámbito de las disposiciones legales sobre la administración de las provincias, sea adoptado “un estatuto especial” para la Provincia de Cabinda.

Las partes concluyeron que se llegó a la paz y a la reconciliación nacional en Cabinda (la Paz llegó para quedarse), desarrollando un discurso sobre “triunfo de la victoria sobre todos aquellos que todavía resistían al acuerdo de Namibe. Para tales efectos, movilizaron el apoyo de la masa a su cruzada contra los espíritus reticentes y los gobiernos liberales, con el apoyo de la poderosa prensa estatal, que dota el acuerdo de una naturaleza arquitectónica bien delineada. Pero la cuestión de Cabinda no es así tan simple. El campo de batalla se prolonga hasta hoy, y probablemente por un período largo y sinuoso.

Reconozco el cuidado con que las partes del memorándum intentaron analizar la cuestión de Cabinda, al reconocer la especificidad del pueblo de Cabinda, señal de que el tema interpela al intelecto humano, en particular aquel del político. Creo, aunque extraño, que, después de discusiones sobre el asunto, hayan ignorado, entre otros, los siguientes aspectos: el objeto principal (protectorado portugués) de la “especificidad” del territorio de Cabinda; el significado político y jurídico del Tratado de Simulambuco, el Protectorado portugués; y el error de los Acuerdos de Alvor, lo que habría permitido abordar las verdaderas diferencias entre Angola y Cabinda.

La palabra “especificidad” de un pueblo está registrada, en buenos diccionarios, como significando lo mismo que “particularidad”, “identidad” que condensa una metafísica a la altura de lo intangible, habiendo encontrado efectividad histórica en los diversos estadios culturales vividos por ese mismo pueblo. En este sentido, no se puede hablar del pueblo de Cabinda sin referencia a su alma e historia, en especial de las condiciones de su integración en la nación Portuguesa y de sus derechos como pueblo.

De esto se concluye que la aporía en el contexto del Memorándum de Entendimiento es clara: la especificidad del pueblo de Cabinda es propuesta como indispensable para la paz, pero el fundamento aducido para la naturaleza del pueblo que se pretende defender, es excéntrico. Es de recordar que, en Julio de 2003, el presidente José Eduardo dos Santos se declaró sensible a las especificidades históricas de Cabinda y a las «reivindicaciones básicas». Pero, la «Vox Popoli» no revela en absoluto a los caudillos de Luanda el derecho del que el pueblo de Cabinda es portador como pueblo, ni cualquier disposición general o particular que defina lo que vendrá a ser la nueva personalidad política, jurídica y administrativa de Cabinda.

De este modo, al imponer el principio de que sólo existe un pueblo, el pueblo angoleño de Cabinda a Cunene, y de hacer del modelo de integración la única base de diálogo, el pacto firmado el 1 de Agosto en Namibe es, como dirá Carlos Pacheco, «erigido sobre las tablas ideológicas de la arrogancia centralista y del desprecio por los oponentes».

A este respecto, es importante subrayar que el Gobierno angoleño siempre optó por la lógica de perjudicar a los oponentes por la fuerza bruta. Por esta razón, tenemos la incorporación de las fuerzas aliadas a Bento Bembe en las Fuerzas Armadas Angoleñas (FAA), de entre las prioridades del acuerdo. La aspiración inmediata del régimen era asegurar esa fuerza para, apoyado en ella, llegar a una victoria militar sobre aquellos que todavía se constituirían en «estado de guerra» contra «la voluntad de las autoridades de Luanda».

La fragilidad del acuerdo se refleja también en el ostracismo al que fue votado: la expulsión de instituciones y personalidades claves y prestigiosas ligadas al propio proceso de paz, o que, por lo menos se comprometieron a ofrecer su ayuda al proceso. Pero la expresión más elocuente de este ostracismo está sobre todo en el hecho de que el Líder Supremo habría confiscado para sí mismo el monopolio de la «cuestión de Cabinda» – como una especie de secreto de estado – y negando la posibilidad al pueblo de Cabinda de pronunciarse sobre su destino.  Pero lo plantea como si fuese algo necesario, y no con la ceguera dogmática que rige a los otros. Siendo una herencia colonial a conservar, el Gobierno angoleño considera que todo lo que pudiese traspasar los impases de un diálogo auténtico sobre Cabinda es una afronta a los propios dioses de la actual figura sociopolítica y jurídica heredada de una descolonización desastrosa.

Es de referir la problemática relacionada con la persona que negoció el acuerdo por el lado de Cabinda. La faceta oscura de las peripecias de su evasión de Holanda, después que fue detenido en razón del mandato de captura internacional expedido por las autoridades norteamericanas, tuvo un efecto fatal sobre el proceso de paz para Cabinda. Intentando sacar ventaja de la situación, como el navegante a vela, perito en vientos y sus sorpresas, el Gobierno angoleño conseguirá arrastrar Bento Bembe por las espirales de su discurso demagógico e inevitablemente forzado a seguir adelante, abrazando la sombra del «único interlocutor válido de Angola en el dossier Cabinda».

Notemos que el Memorándum de Entendimiento para la paz en Cabinda sufre de una contradicción interna desde su nacimiento – por un lado el acuerdo se presenta como la liberación de la última esclavitud, aquella del largo conflicto por el Estatuto especial; pero también en reacción contra los derechos y libertades fundamentales, la paz de Namibe se extendió a consideraciones que impiden opinar sobre ella, instaurando de este modo una nueva era de persecuciones republicanas contra todos quienes osasen cuestionar sus clausulas.

El mayor escándalo provocado por el régimen a este respecto es el drama de los activistas de derechos humanos en 2010: fueron apresados so pretexto de terrorismo, por denunciar atropellos a la justicia, a la libertad y a los derechos de las personas y por participar en el proceso de Paz para Cabinda, en una época en que el propio concepto de denuncia de las violaciones a los derechos humanos y de defensa de una cultura de paz constituyen deberes de todo ciudadano, y, por consiguiente, deben merecer el apoyo y la protección de los poderes políticos.

Por otro lado, las partes en las negociaciones de Namibe asumieron el compromiso de crear condiciones para acelerar el desarrollo de Cabinda, permitiendo que sus populaciones disfruten de todas sus potencialidades, teniendo en cuenta el presupuesto de la paz, estabilidad, reconciliación y democracia. No obstante, de acuerdo con los términos no.1, del artículo 7, de la Ley n. 26/10 del 28 de Diciembre, el ejecutivo angoleño acabará por decretar la suspensión de la transferencia mensual  de los recursos financieros (diez por ciento de los ingresos petrolíferos) a favor del Gobierno Provincial de Cabinda, que se venía realizando en los términos de la resolución nº 11/92, del 21 de Octubre. Además, la Provincia de Cabinda, que ocupó el segundo lugar en la atribución del Presupuesto General del Estado en 2007, aparece hoy en el 10º lugar.

Desde aquí se ve claramente, un seudo-proceso de paz que, enviciado por prejuicios ideológicos e intereses petroleros, se estructura en la búsqueda de una síntesis en torno del status quo, dejando espacio a una visión poco realista de la “cuestión de Cabinda”, con una escasa aceptación popular del Memorándum de Entendimiento; la afirmación de un activismo oposicionista, que condenó y rompió el acuerdo como una imposición arbitraria de Luanda;  y el recrudecimiento de los enfrentamientos armados en el interior de Cabinda.

Así, Angola deja la situación en suspenso e invierte en la solución militarista, convencida, dentro de su propia lógica belicista, que el tiempo trabaja a su favor; olvidándose, ciertamente, del efecto boomerang.  Además, la historia nos enseña que la fuerza no hace al derecho, y que los guerrilleros casi nunca son derrotados, que a largo plazo esos «Davids» derrotaron «Goliats» por la estrategia de saturación.

Hoy, la paz en Cabinda es una paz de los cementerios, de los rendidos y mutilados (físicos y espirituales). El diagnóstico de la violencia y de la cultura del miedo en Cabinda se traduce en una psicosis colectiva, cada uno de los cabindas tienen una historia de terrorismo de Estado, particular, para contar sobre la brutalidad del régimen contra las populaciones indefensas: prisiones, violaciones, golpizas, asesinatos y la deportación de algún familiar, prohibición de asistir a las labras y a la caza, de legalizar asociaciones de derechos humanos o de organizar manifestaciones.

La sinfonización (mención al sinfo) y militarización del espacio vital de los Cabindas continúa afectando al aparato judicial, estando este corroído por el autoritarismo del poder político, donde resulta frecuente el encarcelamiento arbitrario y los asesinatos. Ejemplo cabal de esto: el día 12 de Diciembre de 2011, el cuerpo de António Zau fue encontrado inmóvil en un sitio eriazo con señales visibles de tortura, por el simple hecho de haber tenido la osadía de ir a la labra, desobedeciendo así a las prohibiciones de las instancias superiores; Venâncio Chicumbo y Cornélio Sambo estuvieron bajo detención en el Comando de la Región Militar de Cabinda durante dos meses, entre Septiembre y Noviembre de 2012, por el simple delito de leer y distribuir panfletos que condenaban las elecciones en Cabinda.

Por otro lado, el salto extrajudicial dado por el Gobierno, aquel que accionó la ilegalización de Mpalabanda en Julio de 2006, se inscribe en esta lógica del autoritarismo del poder político sobre la razón jurídica – puesto que el Tribunal Provincial de Cabinda no habría osado formular la hipótesis de la extinción de esta asociación, si en la conciencia del Juez no hubiese encontrado su realización viva como siendo una orden de las instancias superiores.

En el plano socioeconómico, el desarrollo tan propagado por el régimen no pasa de ser una mala imitación del Plano Calabube, indebidamente gestionado por los sucesivos gobiernos que pasaron por Cabinda desde los años noventa.

En efecto, apenas un gobernador llega a Cabinda cae adormecido en negocios locales y se dedica a aterrorizar por medio de la fuerza de las bayonetas a los negociadores y activistas locales que manifiestan su disconformidad.

El malestar que provoca esta situación es enorme. La industria petrolífera genera millones en Cabinda; pero la mayoría de la población vive en la pobreza abyecta. Cabinda se está asfixiado, con una rigurosa tempestad que causa mucha crisis; obstáculos a se desarrollo industrial y comercial; los servicios de infraestructuras básicas de agua potable, electricidad y saneamiento mal funcionan; y el empobrecimiento de la población autóctona. El empresariado local se encuentra empobrecido por la irracionalidad de una gobernación que lo discrimina. El sector de salud se queja de casi todo (material gastable, medicamentos para primeros auxilios, sueros, etc.), además del salario miserable de los agentes de salud.

Al nivel de la comunidad internacional, como dice Orlando Castro: «la pasividad también es plena, además de atávica, sólo Manuel Monteiro tuvo el coraje de decir, en relación a Cabinda, que “en el plano de las relaciones internacionales reina el primado del cinismo” y que ” las consideraciones sobre lo justo o lo injusto dependen de las épocas, de las circunstancias y hasta de los intereses materiales”».

Se nota aquí la dimensión histórica y cultural de la cuestión de Cabinda, en su compromiso con los intereses sociales, políticos y de poder, el posible carácter alienante de la petro-cultura como síntoma de la patología de las instituciones sociopolíticas de nuestros estados minados por los intereses petrolíferos. En el pasado, era la esclavitud colonial, hoy no hay más negros para comercializar en el mercado de Malembo, pero existe el petróleo de alta calidad, que emana profusamente de las plataformas de Cabinda.

Es así como el petróleo alimentó en Angola todos los vicios políticos posibles: belicismo cultural, corrupción y falta de transparencia en la gestión pública, despotismo y estrategias escudadas en el simulacro del diálogo y la paz.

Donde, la necesidad supera los obstáculos y las contradicciones del Memorándum de Namibe.

3. Más Allá del Memorándum: Exigencias de una Paz Duradera

Si es que la cuestión de Cabinda surgida en 1885 aquando de la conferencia de Berlín no encontró solución hasta hoy, es porque las políticas de su gestión a lo largo de estos ciento treinta y ocho años a las cuales ella se ataca permanecieron siempre pobres al reprimir el testimonio de la consciencia moral, revelándose así incapaces de cultivar la cultura de paz y, por consiguiente, de hacer justicia a las populaciones de Cabinda.

El discurso político nunca estuvo en condiciones de ir al encuentro de las disposiciones legítimas de las poblaciones de Cabinda o, por el menos, de instaurar una sociedad democrática y de derecho, en el cual se respete el  Derecho y las libertades fundamentales, se acepta opinión contraria y la identidad del pueblo de Cabinda.

El diálogo tan difundido por el régimen desde la ascensión de Angola a la independencia ha sido duramente abalado por la violencia política – ola de detenciones, fusilamientos, torturas y desapariciones con que el régimen intenta combatir toda la oposición a su política en Cabinda.

El gobierno angoleño presentó su mensaje al mundo, pareciendo de cierta forma enmarcarlo en los estrechos límites de sus intereses políticos y económicos sobre Cabinda. Es el conflicto del derecho con lo político, en un ser político sacudido entre los apetitos suscitados por un laberinto rico en materias primas, sobre todo petróleo, y las exigencias del humanismo jurídico. Es por eso que en el Memorándum de Entendimiento de 2006, así como en los Acuerdos de Alvor, la sociedad cabindesa, de hecho, se desnudó totalmente de «su soberanía como pueblo».

Hoy, el conflicto es una realidad. El actual malogro del pueblo de Cabinda tal como se constituyó desde la firma de los Acuerdos de Alvor – e igualmente, en cierta medida, desde la colonización portuguesa – provoca la necesidad de la nueva figura socio-política para Cabinda que todos esperan, unos con angustia, otros llenos de esperanza.

Las políticas seguidas hasta aquí no sirven, es necesario otra generación de políticos y de políticas, que piensen más en el bien de las poblaciones de Cabinda que en su propio bien, que abandone las políticas centralistas-estalinistas; que reconozca la legitimidad de las fuerzas de la resistencia de Cabinda; que abdica de restricciones en la mesa de negociaciones; y que se comprometa en un proceso de paz para Cabinda fundado en la justicia y dignidad de los pueblos.

El respeto por esta dignidad comienza por el reconocimiento y por la tutela del estatuto ontológico-jurídico del pueblo de Cabinda, de su derecho a vivir como pueblo y de hacer elecciones sobre el futuro de sus hijos. Por lo que no se puede continuar reprimiendo el testimonio de la propia conciencia moral, renegando la Libertad y la Dignidad de todo un pueblo.

De esto sigue finalmente, que no se puede continuar haciendo guerra en Cabinda para quedarse con el petróleo, ahogando los legítimos deseos de las poblaciones de este territorio. El pueblo de Cabinda debe ser privilegiado para vivir normalmente como pueblo.

El problema actual consiste en encontrar principios sólidos conformes con la verdad sobre Cabinda, sobre el sentido de la vida y de los destinos de sus poblaciones, y adoptar consensos a partir de los cuales se acabará con el conflicto armado y se hará justicia al pueblo de Cabinda. De aquí la necesidad de Angola de tener una actitud de constricción frente al “fraude” contenido en los Acuerdos de Alvor que estipuló la apropiación del enclave de Cabinda y  su integración en el “espacio-territorio” de Angola al alero de la Constitución portuguesa de 1933.

Finalmente, la paz en Cabinda precisa de un fundamento estable, en lo relativo, y no rebajado. Y la única solución sensata para construir la paz autentica para Cabinda es un diálogo franco y abierto, ese diálogo que, partiendo del real subyacente a la “cuestión de Cabinda” va al encuentro de reconciliación, de fraternidad y de justicia, de dignidad para las poblaciones de Cabinda.

Conclusión y Recomendaciones:

Y, para terminar, debo decir que la cuestión de Cabinda es inevitable y irreprimible; envuelve cada hombre en particular que no renuncie a pensar. Y si es que este problema reaparece en este debate, es porque existe. «No es porque se hable poco de ello que deja de existir», decía Orlando Castro.

Mientras no haya política que instaure una verdadera justicia para Cabinda, no se puede poner fin al conflicto todavía reinante, pues la actual gestión de la especificidad de Cabinda tendrá siempre el mismo valor semántico que «alienación», «colonización». En este contexto, Cabinda será  siempre un verdadero barril de pólvora: el número de aquellos que en nuestro medio  se llaman FLECs va a aumentar.

Ante esta situación, recomiendo:

1) La auscultación de las Poblaciones de Cabinda y promoción de un debate franco y abierto en torno a su causa, constituyendo para el efecto, una comisión independiente integrando elementos de las Naciones Unidas y de la Unión Africana para conducir el proceso de auscultación;

2) El envolvimiento de la ONU y de la Unión Africana en la resolución de la cuestión de Cabinda. Es necesario que la Comunidad internacional asuma  sus responsabilidades en esta cuestión;

3) La elaboración de una Agenda de Paz para Cabinda, informe producido por una Comisión Independiente de Auscultación de las Poblaciones de Cabinda y que describe la situación actual en Cabinda, los contornos de la cuestión de Cabinda, la evolución de las perspectivas de solución del conflicto y definir procedimientos susceptibles de establecer una paz duradera para Cabinda.

4) La instauración de un clima susceptible de pacificar las conciencias, a través del respeto por los derechos humanos y de las libertades fundamentales, de justa repartición de la producción y de la riqueza acumulada de la comunidad y de la permanente búsqueda de consensos sobre la cuestión de Cabinda. Este clima permitiría la reaproximación de los beligerantes, lo que por si sólo constituiría un éxito de realce;

5) La organización de negociaciones constructivas e inclusivas sobre el futuro estatuto político y Jurídico de Cabinda.

¡Muchas gracias!

Windhoek, 14 de Enero de 2013.

Mbuyi Kabunda: “Lo que ha fracasado en África no es la cooperación sino la occidentalización”

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En MISOSOAFRICA, queremos destacar este artículo de valiosísimo interés, a manos de la periodista SILVIA ARJONA MARTÍN, publicado originalmente en la revista electrónica Guinguinbali.

Mbuyi Kabunda.

Alegre, cercano y directo. Mbuyi Kabunda transmite una mezcla de sabiduría amable cuando imparte sus conocimientos sobre África, su continente, a personas que desconocen las realidades del mismo. Su altura, cerca de dos metros, y su intensa mirada detrás de unas grandes gafas con patillas doradas no imponen apenas cuando se aproxima a preguntar a su atento público, a modo de profesor en el colegio, datos y fechas que bailan a buen ritmo en su discurso.

Hablar de la realidad africana es complicado si tenemos en cuenta que la forman 54 países, todos ellos muy diversos entre sí y divididos en dos zonas geográficas totalmente distintas e incomunicadas por el desierto del Sáhara: el África del Norte o Árabe y el África Subsahariana o Negra. Es por ello que Kabunda se indigna, a través de sonrisas, cuando le proponen desgranar y acercar su continente en apenas unas horas en las charlas y coloquios que ofrece por el mundo.

Natural de República Democrática del Congo (RDC), es politólogo e internacionalista y especializado en los problemas de integración regional, desarrollo y conflictos de África. En sus numerosas charlas, ponencias y clases en las muchas Universidades en las que trabaja y colabora, apuesta por un discurso afro-realista persiguiendo una visión más o menos objetiva de las realidades africanas, frente a ideas afro-pesimistas ligadas a culpabilizar a los y las africanas de toda su pobreza, hambruna, enfermedades y conflictos armados. Esta pensamiento negativo se debe al “gran desconocimiento” acerca del continente negro “extendido por todas partes”, explica, por lo que anima a que nos adentremos en él para ir eliminando las ideas del discurso primermundista, ligadas a siglos pasados.

LA COOPERACIÓN EN ÁFRICA 

El profesor congoleño es pesimista cuando se le pregunta por la cooperación al desarrollo en África. Asegura que se han conseguido muy pocos resultados significantes en relación a los fondos y las energías recibidas y argumenta que, a pesar de ser el continente que más ayuda ha obtenido es el que más subdesarrollado está, por lo que “algo falla”, se lamenta. Lo relaciona tanto a los propios donantes, que se han dedicado más a realizar operaciones comerciales, económicas y geoestratégicas, como a los beneficiarios que, además de no tener capacidades institucionales para un correcto ejercicio de la ayuda, “han invertido las donaciones a otras cosas distintas al desarrollo como la corrupción”. En este sentido, Kabunda asegura que desde 1960 hasta la actualidad se han desviado unos 300.000 millones de dólares de cooperación al desarrollo en África para la corrupción, lo que representa cinco o seis veces su monto.

Aún así, considera que el problema africano no ha venido ligado a la cooperación sino a la occidentalización, y una de las primeras ideas que encaja aquí es la consolidación de los Estados como estructura institucional instaurados en África después, sobre todo, de la Guerra Fría. Estos se consideraron como único modelo de desarrollo por parte de los países soviéticos y europeos “trayendo el mal al continente”, por lo que propone una desestructuración y una reestructuración a través de la africanización del Estado donde se mezclen las tradiciones, aniquiladas durante la colonización, y la modernidad.

En cuanto a la ayuda externa y para evitar seguir fracasando, el profesor habla de realizar una ayuda reducida pero de calidad concentrándola en la lucha contra la pobreza y en trabajar con los africanos y no para los africanos, “como se ha hecho hasta ahora”. Cree que tanto la cooperación oficial centralizada como la descentralizada, a través de las ONGDs, se encuentra en un callejón sin salida ya que éstas, se lamenta, “han sido meros instrumentos de la política exterior y comercial de  los países del Norte”. Su crítica va dirigida también a la visión occidental que ofrece y a que tanto su estructura, objetivos y fines son etnocentristas, sin dejar espacio a otras
formas de trabajar posibles en el mundo. El mismo Índice de Desarrollo Humano (IDH) estudia criterios del Norte, así como los órganos que forman parte del Banco Mundial (BM) y del Fondo Monetario Internacional (FMI) que persiguen un desarrollo económico, principalmente, ligado siempre a los intereses particulares de los países
más ricos.

A pesar de resistirse a ver la cooperación internacional como algo positivo para los pueblos del Sur, por la mirada occidental que presenta y demuestra, reitera, sí cree que se hayan hecho importantes avances en el continente africano aunque “queda mucho por hacer”. Señala la idea de una cooperación entre países africanos y una cooperación Sur-Sur, hecha y ejecutada según las características y necesidades de cada territorio sin intermediarios ligados a intereses particulares y concretos. “Tenemos que tener esperanzas en otras relaciones posibles porque ningún país en el mundo se ha desarrollado con la cooperación”, explica. Kabunda estima que ésta es “paliativa” cuando debería servir para fortalecer las capacidades internas institucionales de los países y no utilizarla como un objetivo en sí mismo que genera dependencia y rompe con el dinamismo interno de África.

Pero además de una cooperación entre los estados del Sur es tiempo de pensar en otro tipo de relaciones Norte-Sur (y Sur-Norte) a partes iguales que persigan verdaderamente una justicia social y que con ellas se reparta democracia. En un momento donde la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) del Estado Español se ha reducido en más de un 70% entre 2011 y 2012 (lo que ha supuesto el recorte más importante realizado en la historia de la cooperación de este país), es fundamental pensar en las consecuencias de estos ejercicios para millones de mujeres y hombres desprotegidos ante la falta de políticas sociales coherentes y analizar qué modelos y acciones hay que crear para conseguir resultados positivos en todo el mundo.

En España los primeros recortes a la ayuda externa tuvieron lugar en el año 2010, incumpliendo así con los objetivos planteados en el III Plan Director 2009-2012, y provocando un desajuste para alcanzar el 0,7% del PIB para el desarrollo. Pero para algunos y algunas son estos periodos de crisis los que más esperanzan aguardan para optar por oportunidades de transformación y cambios de paradigma en el orden mundial, reflexiones en las que instituciones, universidades, centros de estudios y ONGD españolas ya están trabajando.

ELEMENTOS AFRICANOS COMO ÍNDICES DE DESARROLLO

Mbuyi Kabunda también es optimista en cuanto al futuro de África, aunque apuesta por la necesidad de cambio estructurales internos y externos en todo el sistema vinculado a la ayuda externa. El 80% de su población tiene menos de 20 años y el 33% de los recursos naturales del mundo están en el continente olvidado, dos aspectos primordiales para reconsiderar el próspero camino que le espera por delante. Pero para conseguir buenos resultados de todo esto explica que es necesario educación y formación para esa joven ciudadanía y políticas de autoconsumo para la explotación de los recursos naturales a través de usos locales y comunitarios, al puro estilo de las tradiciones africanas y obviando la propiedad privada. “Es así como se permitiría a África un nuevo desarrollo”, afirma con serenidad.

Por otro lado, considera como alternativa viable acabar con el Estado centralizado “de tipo napoleónico” e implantar un afro federalismo, ya que asegura que “el Estado desarrollista ha sido un fracaso”. Apuesta también por el autodesarrollo de cada uno de los pueblos africanos, teniendo en cuenta sus valores y lenguas, que son propias y únicas, así como dar más prioridad a la agricultura por considerarse aún hoy una de las más importantes fuentes económicas de la comunidad africana. Eso sí, otorgando primacía a los cultivos que se consumen en el territorio africano y evitando aquellos que sólo se producen para la exportación hacia otros países del mundo, explica como de memoria cuando se le pregunta por las soluciones a los problemas en África como si los tuviera más que asimilados.

Defensor absoluto de la multitud de peculiaridades históricas, culturales, lingüísticas y de valores que conviven en África, Kabunda no olvida las esperanzas y cambios futuros que se avistan en el mundo con respecto al continente negro. Considera de vital importancia tener cada vez más presentes los aspectos sociales, ecológicos y humanos para contabilizar los avances de los países, en contraposición al sagrado capital. Por ello, cree con firmeza que ha llegado la hora de introducir elementos africanos para computar el desarrollo, tales como el derecho a la fiesta, a vivir alegremente o la primacía de lo social frente a lo económico. “Si estos aspectos se tuviesen en cuenta África dejaría de ocupar los últimos rankings mundiales en cuanto a desarrollo y pasaría a tomar los primeros puestos”.

Y así, convencido y convenciendo de que pronto llegarán transformaciones en el orden del mundo, avisa con una sonrisa de esperanza que en ese momento “habrá sorpresas” en su África natal.

* Mbuyi Kabunda es doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid, profesor del Instituto Internacional de Derechos Humanos de Estrasburgo y profesor de Relaciones Internacionales y Estudios Africanos del Máster de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Es Director de la revista África América Latina Cuadernos de SODEPAZ y Director del Observatorio de Estudios sobre la Realidad Social Africana de la UAM. También es autor de un centenar de publicaciones en revistas especializadas y de divulgación sobre África.

En Etiopía las tribus pasan hambre cuando usurpan sus tierras

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Por Guinguinbali Noticias

Mientras el mundo se prepara para concienciar sobre las cuestiones relacionadas con la pobreza y el hambre en el Día Mundial de la Alimentación,  “Etiopía continúa poniendo en riesgo la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia de 200.000 indígenas tribales, hasta el momento autosuficientes”. Es la denuncia de la ONG Survival, atenta siempre a la situación de las poblaciones indígenas en el continente.

La usurpación violenta de tierras en el valle del Bajo Omo, en Etiopía, está haciendo que algunas tribus se vean desplazadas y no puedan cultivar su tierra, dejando a miles de personas  hambrientas y “esperando a morir”.

Tribus como los suris, mursis, bodis y kwegus están siendo violentamente expulsados de sus comunidades para dar paso al lucrativo proyecto de plantaciones en el valle promovido por el Gobierno etíope, según denuncia con motivo del Día Mundial de la Alimentación la ONG Survival.

Las fuerzas de seguridad están despejando brutalmente la zona para los enormes campos de algodón, palma de aceite y caña de azúcar, que privarán a las tribus de sus más valiosas tierras de cultivo y pasto. Confiscan ganado, destruyen almacenes de comida y ordenan a las comunidades que abandonen sus hogares y se trasladen a las zonas de reasentamiento designadas.

Un hombre mursi ha descrito a Survival International cómo el proceso de “aldealización” está destruyendo a su familia: “El Gobierno está tirando el sorgo al río. Ha cogido los cultivos y los ha tirado al río. Solo me quedan unos pocos sacos… Estamos esperando a morir. Estamos llorando. Cuando el Gobierno reúna a toda la gente en una aldea no habrá sitio para los cultivos y mis hijos pasarán hambre, no tendrán comida”.

Un hombre suri también ha relatado: “Despejaron la tierra. ¿Por qué ha vendido el Gobierno nuestra tierra? No hay pastos para el ganado. La gente tiene hambre… Estamos preocupados por el forraje. Estamos indignados y no tenemos esperanza”.

La polémica presa Gibe III en Etiopía es un elemento esencial del programa de plantaciones. Una vez completada, la presa pondrá fin a la crecida anual del río Omo e impedirá que las tribus usen sus fértiles orillas para plantar sus valiosos cultivos y alimentar al ganado.

Etiopía no ha consultado con ninguna comunidad indígena acerca de la construcción de Gibe III ni sobre sus agresivos proyectos de plantaciones en el valle, que es un lugar Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

El director de Survival, Stephen Corry, ha declarado hoy: “En el Día Mundial de la Alimentación, la gente tiene que conocer la decisión de Etiopía de arrebatar a las tribus del valle del Bajo Omo de repente y su modo de vida autosuficiente. Durante generaciones estos pueblos han utilizado su tierra para cultivos y pastos para su ganado con el objetivo de alimentar a sus familias. Ahora les han quitado este derecho básico de una forma brutal, dejándolos hambrientos y asustados.

Los togoleses salen a la calle contra el presidente Gnassingbé

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Por José Naranjo

Lomé, capital de Togo, ha vivido este martes y miércoles dos días de grandes manifestaciones y disturbios contra el presidente Faure Gnassingbé. Organizadas por el colectivo “Salvemos Togo”, integrado por partidos de oposición y colectivos de la sociedad civil, las manifestaciones se han enfrentado a la represión policial, lo que ha provocado decenas de heridos e incluso se habla de dos policías muertos. Los manifestantes reclaman la retirada de la reforma del código electoral, entre otras cosas, y han anunciado dos días de desobediencia civil jueves y viernes.

Las informaciones que llegan de Togo hablan de grandes manifestaciones en las que podrían haber participado hasta cien mil personas. Las imágenes también hablan por sí solas. Miles de personas en la calle, quema de neumáticos y personas heridas. Son los peores disturbios que conoce este país africano desde la llegada al poder en 2005 de Faure Gnassingbé, quien sucedió a su padre, el general Gnassingbé Eyadéma, en el cargo. En las últimas elecciones presidenciales de 2010, Gnassingbé obtuvo una victoria entre acusaciones de fraude por parte de la oposición.

Este martes, los manifestantes ocuparon Dékon, un centro comercial de la capital, donde pasaron la noche. Al día siguiente, es decir, este miércoles recibieron una lluvia de gases lacrimógenos y pelotas de goma lanzados por la Policía, lo que provocó escenas de auténtica guerrilla urbana entre manifestantes y agentes, lo que, según ciertas fuentes, habría provocado decenas de heridos y al menos dos policías muertos en los enfrentamientos.

“¡Queremos un verdadero cambio! ¡Queremos que Togo sea un país digno! Si vamos al extranjero y decimos que somos togoleses nos responden que es el país del ladrón de elecciones! ¡Así nos llaman!”, aseguraba un manifestante en los micrófonos de Rfi. El hashtag #occupylome ya hierve en Twitter, al igual que ocurriera en movilizaciones similares en otros puntos del Planeta.

Los manifestantes exigen la retirada de la reforma del código electoral aprobada por el Parlamento el pasado mes de mayo y que se instaure un sistema de elección presidencial a doble vuelta. Asimismo, reclaman que se pongan en marcha las recomendaciones del informe de la Comisión nacional de Derechos Humanos relativas a la tortura.

El coordinador del colectivo Salvemos Togo ha anunciado dos días de desobediencia civil para este jueves y viernes bajo el nombre “Togo muerto” y ha asegurado que “esto es una señal enviada al Gobierno. Faure Gnassingbé y sus amigos deben comprender que el pueblo está harto. Deben irse”, concluyó.

Fuente: Guinguinbali

27 de mayo y ya son 35 años…

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Por Eugénio C. Almeida (Portugal)

Han transcurrido 35 años desde que aconteció una de las páginas más negras de la historia político-social de Angola.

Hace 35 años ocurría el nunca esclarecido fratricidio del 27 de mayo entre militantes del MPLA, en ese entonces MPLA-Partido de los Trabajadores.

Por un lado, partidarios de Agostinho Neto, en esa época, presidente de la entonces República Popular de Angola, y del entonces Mayor José Eduardo dos Santos, relator del proceso a Nito Alves.

Del otro lado, precisamente Nito Alves – a quien se atribuye la autoría de la famosa carta que contendría las no menos famosas “13 Tesis de Nito Alves”, aunque se crea que las mismas habrían sido escritas por un militante y comisario político en Cabinda de nombre Pedro Santos (*) – y de otras personalidades que fomentarían el “fraccionismo”, como fue descrito por los colaboradores de Neto, como Zita Valle, Ademar Valles o José Van-Dunem.

Es cierto que hubieron, esos son por lo menos los diversos testimonios más o menos creíbles, una enorme cantidad de muertos y centenares de detenidos, algunos de los cuales continúan desaparecidos.  Oficialmente, sólo han sido referidos como “muertos oficiales” 7 angoleños partidarios y adversarios: los 4 arriba citados del “fraccionismo”, Saydi Mingas, Helder Neto y Eugénio Veríssimo da Costa “Nzaji”.

Esta fue una crisis que traspasó el canal del MPLA. En ella, intervinieron directa e indirectamente soviéticos y cubanos.  Con la particularidad de que cada uno apoyaba una de las facciones.  Según algunos autores y analistas habría sido aquí que comenzaron a enfriarse las relaciones entre la antigua URSS y Cuba.

Hay quien también afirma que fue aquí que Neto comenzó a perder la “simpatía” de Moscú y…

35 años después, todavía hay familias a las que les gustaría hacer el debido luto.

Sólo que las autoridades angolanas, o mejor, las cúpulas del MPLA mantienen un absurdo mutismo sobre el 27M y sus consecuencias.

Es hora de que el MPLA se abra, de una vez a la comunidad y cree internamente o incluso a través del Gobierno Nacional, en la línea de lo que hizo, y muy bien, Sudáfrica y recientemente Brasil: una comisión de Verdad donde todo pudiese ser transmitido a la comunidad para liberar a los fantasmas.

No creo que eso venga a crear nauseas al partido minoritario, por el contrario.  La transparencia es el mejor remedio y las familias respirarían finalmente.

Mientras esto ocurra, muchos angoleños continuarán mirando el 27M y esperando…

(*)Esta materia puede ser leida en el Libro “Angola: potencia regional emergente”

Eugénio C. Almeida, natural de Lobito, Angola, es Doctor en Ciencias Sociales y Relaciones Internacionales.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Lo que no sabemos: qué está pasando en Egipto.

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Por Sebastián Arena (MISOSOAFRICA)

“Occidente” se ha convertido en un poco confiable conglomerado que, cuando no puede o no quiere negociar, es capaz de botar un régimen… sus prácticas diplomáticas se ven opacadas por las prácticas propias de un grupo mafioso, capaz de deshacerse y de hacerse de quien sea necesario..”

Nos invaden las preguntas respecto de Egipto, ¿cómo eran allá las cosas? Y ¿En qué han derivado? ¿Qué se esconde detrás de la denominación “primavera Árabe”? Serían las lógicas preguntas que debiésemos tener resueltas para interpretar que es lo que “realmente está sucediendo allá”, después de todo, el Egipto de Mubarak era algo así como una “dictadura normal” para occidente, similar a la Libia de Gadaffi en su abominable normalidad. Una dictadura más funcional a occidente, de esas que aún abundan en la geografía del tercer mundo.

Según Julian Assange, editor de Wikileaks, en el Cairo, solo fuera de las reparticiones diplomáticas y los lugares “estratégicos” de instituciones nacionales e internacionales, legítimas e ilegítimas, podía sentirse una cierta normalidad. Pero ¿qué pasaba en el interior del poder egipcio y del poder en Egipto? Las cosas parecían andar bastante menos “normales”, la militarización y la paranoia que por lo general se asocia a las zonas altamente conflictivas, era alta. Quizás altísima. Esto tiene que llevarnos a ciertos razonamientos básicos, entre ellos el que nos permita dilucidar por que ciertas situaciones abiertamente no-democráticas persisten en un mundo, en donde se nos dice insistentemente que la lucha ideológica ha terminado y que se ha impuesto una especie de pax, ¿No es acaso esta interpretación “liviana” y funcional de una antigua dictadura “(ideo)lógica” en sí misma?

Occidente es proclive a negociar con cualquier tipo de régimen mientras las decisiones de estos sean favorables a los intereses de la coalición triunfante de la guerra fría, liderada indiscutiblemente por Estados Unidos. Porque es evidente que en eso se ha transformado “occidente”, ya no más en el heredero directo de la Democracia representativa, acá las obras buenas ya no alcanzan a tapar el daño. “Occidente” se ha convertido en un poco confiable conglomerado que, cuando no puede o no quiere negociar, es capaz de botar un régimen… a condición de que este sea débil, la mayor parte de las veces sus prácticas diplomáticas se ven opacadas por las prácticas propias de un grupo mafioso, capaz de deshacerse y de hacerse de quien sea necesario, en el lugar en que estime de conveniencia para sí y sus intereses.

¿Puede acaso la situación específica de Egipto desligarse un solo instante de la situación general de oriente medio y las planificaciones estratégicas que han trazado para esta zona del mundo, los nuevos y viejos poderosos aliados de OTAN? Antes recapitulemos un poco, puesto que es necesario hacerse cargo de un pequeño detalle: La eclosión de la URSS no se llevó consigo a la OTAN, más bien podría incluso decirse que esta última fue absorbida por la organización atlántica, por lo que, fuera del fin de la bipolaridad, el sistema mundial quedó absolutamente cargado hacia un lado. Quizás pueda acusársenos de inmediatistas, por que ciertamente esta región de límites borrosos ha sido históricamente y sobre todo después de la primera guerra mundial, un constante foco de inestabilidad y conflicto. Pero el mundo post-ideológico que se nos ha plantado a fuerza de repetición acepta como paradigma positivo la disolución de la Unión Soviética y con ella del “nudo” de la guerra fría. Detenemos la machina de la revisión histórica y nos centramos en un periodo histórico que transita de la fase bipolar, a la unipolar, que según muchos no es sino presagio de la multipolaridad mundial, o sea una distribución del poder no – polar o multipolar.

¿Podemos dejar fuera del análisis, más de una década del proceso de invasión de Afganistán o el desmembramiento del país que alguna vez fue Irak? ¿es acaso explicable la sucesión de relevos de regímenes totalitarios, por regímenes no – democráticos designados a dedo y mucho menos, representativos, sin atenderse a un conflicto que cada vez parece más la repartija de un botín? el proyecto de un “Gran medio oriente” anunciado como doctrina norteamericana respecto de la región, y la actuación militar unilateral de la OTAN, oblicua acción humanitaria, que es también repartición de armas para grupos que ayer eran contrarios y quitándole el apoyo a sus clientes; haciendo añicos el derecho internacional, ¿son acaso cosas que podríamos o deberíamos pasar por alto?

La instalación masiva de la guerra como sustituto y no como continuación de la política, la acusación de salvajismo político – cultural es en sí misma enceguecedora de la naturaleza política de todos los conflictos actuales, si existe la predisposición hacia la guerra dentro de la especie, esta es por lo general una inclinación de los poderosos ante cualquier merma o amenaza respecto de su poder, los pueblos son en general más pacíficos. Atribuir causas, incluso religiosas a la violencia política, es un error salvaje y muchas veces deliberado de los “expertos”, los políticos y sus primos hermanos, los politólogos para inducir en nosotros la sensación de seguridad por medio de una respuesta clara. Las respuestas claras, son por lo general el atributo más frecuente del fundamentalismo, seguido por cierto de la violencia.

Lo cierto es que seguimos sin comprender lo que en esencia sucede en Egipto, y lo que es peor, la zona de inestabilidad se extiende a países que hasta hace muy poco no eran noticias por sus antiguas dictaduras…Siria, el Irán de la revolución, el relevo de un régimen dictatorial, por otro régimen militar, las multitudinarias marchas populares, el movimiento político no esperado de sus ciudadanías y las luchas populares llevadas a cabo en el último año, dicen ciertamente que existe una voluntad popular creciente, “indignada” y exasperada por cambiar las cosas, sin embargo, estas no parecen cambiar para mejor, ¿será el pueblo egipcio capaz de sobreponerse al diseño estratégico y las modificaciones que en escritorios y bajo frías luces, se llevan a cabo ante cada contingencia? Las opiniones están divididas y no existen hasta el momento indicios de que esto se esté llevando a cabo, sin embargo algo está pasando en Egipto, algo se está moviendo allá y también en el mundo. Egipto quizás sea una buena metáfora, la “primavera árabe” quizás una mejor, pero la historia primero debe suceder. Occidente a veces no es sino la autorrealización de una idea que parece nefasta y agotada por la realidad.

IMAGEN: AGENCIA EFE

Sebastián Arena es Licenciado en Historia y Master en Estudios Internacionales por la Universidad de Chile.  Colabora periodicamente con Misosoafrica por medio de traducciones y artículos de su autoría.

“Evento del año en Angola y la Diáspora” – Informativo

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Por medio de Alto Hama no hemos enterado de la existencia del movimiento “Juventude Angolana”, que en estos momentos organiza vía internet una manifestación contraria al gobierno de José Eduardo dos Santos.  Nos parece importante darla a conocer, respetuosamente, como una muestra legítima del derecho a la democracia y a la libertad de expresión.

 

Los días 25, 26 y 27 de Mayo de 2012 a las 13 horas, en Angola y en la Diáspora, en conjunto viviremos las más bonitas emociones del año y el fin del reino del dictador José Eduardo dos Santos, así como el fin del JES/MPLA régimen del  terror anti-democrático y conservador del poder colonial.

 

ASUNTOS  DEL DÍA

1- confirmamos : 5-11-11 día de la libertad y 11-11-11 día de la independencia y día de la juventud,  día de nuestra independencia nacional, y ¡nuestra independencia total ! ¡Angola, nuestra Angola, es nuestra tierra !

2-apoyamos : Querella criminal contra el dictador José Eduardo dos Santos, exigimos que presente todas sus cuentas bancarias en el extranjero y el dinero robado al Pueblo.

Querella criminal contra la humanidad, crimenes cometidos por sus generales “DIAMANTES DE SANGRE”

3-acusamos : al presidente en ejercicio de la Republica de Angola José Eduardo dos Santos por diversas causas, incluyendo su incapacidad de salvar Angola de la hipoteca colonial.  JES usa el dinero de los fondos del Petróleo, Diamantes y otras riquezas para su propio beneficio, el de su familia, del MPLA/JES, de sus amigos y seguidores. JES es un presidente ilegítimo, nunca fue electo democráticamente.  El Gobierno de JES/MPLA es ejemplo de una gobernación mafiosa, asamblea nacional de corruptos, regimen del terror autoritario y anti-democrático, conservador del poder colonial

4- exigimos : la dimisión inmediata e incondicional del presidente de la República de Angola, ingeniero José Eduardo dos Santos. Apertura de los procesos de Querella criminal en el Tribunal Supremo de Angola (TSA). Y liberación de todos los presos políticos en todo el territorio nacional.  La prisión es el lugar para los criminales.

5- determinamos : el Fin del reino del dictador Dos Santos y el fin del régimen dictatorial en Angola, ¡nuestra Angola y nuestra tierra !

Para ver la información original  PRESSKING

“EL REY EDUARDO Y SU ORO NEGRO” – Angola

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Por Orlando Castro (Portugal)

¿Angola es uno de los países más corruptos del mundo? Sí, es.  ¿Es uno de los países con peores prácticas democráticas? Sí, es.  Es un país con enormes desigualdades sociales? Sí, es.

A pesar de todo esto, el régimen continúa siendo adulado por medio mundo, estando el otro medio a la espera de oportunidades para también adularlo.   Todo porque Angola tiene petróleo y este oro negro está en las manos de media  docena de elementos del clan del presidente.

Recientemente el jefe de división del departamento africano del Fondo Monetario Internacional, Mauro Mecagni, elogió el desempeño positivo de la economía angoleña, debido a las buenas políticas que están implementándose por parte del Ejecutivo angoleño.

Si eso en nada contribuye para el bien estar de los angoleños o para la transparencia del régimen, o para la democraticidad, o para el respeto por los derechos humanos, poco importa.

Nótese que las compañías petrolíferas Total y Petrobras, hicieron de eso un motivo de festejo internacional, al firmar con la empresa del régimen (la Sonangol) acuerdos de producción de petróleo en el Presal angoleño.

La compañía francesa Total firmó con la Sonangol tres contratos de participación en la producción que le confieren, en  calidad de operadora, una participación de 50% en el bloque 40 y otra de 35%, en el bloque 25. Un tercer contrato da a la compañía francesa una participación del 15% por ciento en el bloque 39, pero en calidad de asociada.  Y lo que importa es exactamente eso.  Además de que, es más fácil negociar con una dictadura en que son siempre los mismos que están en el poder. En cuanto al pueblo que muere en la miseria, ese no es un problema ni de Total ni de Petrobras porque, de hecho, no son ciudadanos franceses ni brasileños.

El director de investigaciones de Total declaró recientemente la satisfacción de la compañía francesa con los resultados de la licitación y reafirmó el compromiso del grupo petrolífero en mantenerse como uno de los principales inversores y operadores petrolíferos de Angola.

“Estamos satisfechos con los resultados de la licitación, que ilustran el compromiso de Total de continuar siendo uno de los principales inversores y operadores petrolíferos en Angola y de asumir un papel destacado en la investigación de esta prometedora cuenca del offshore profundo, un sector donde el grupo ya demostró competencia y su know-how”, declaró Marc Blaizot.

A su vez, el director de la división internacional del Grupo Petrobras anunció, en Río de Janeiro, que la compañía inicia este año pozos de prospección en el bloque 26 del Presal angoleño, localizado a lo largo de la cuenca de Benguela.

Jorge Zelada mencionó la existencia de algunos proyectos en la costa occidental del continente africano, en países como  Benin y Gabón, y proyectos de producción de bio combustibles en Mozambique.

Apesar de todo,  Francia continua jugando bien en diversos tableros africanos. En el caso de Angola, de vez en cuando el régimen acusa a los franceses de estar involucrados en conspiraciones contra los países, principalmente contra la democracia que (no) existe, contra la legitimidad de un presidente (no) electo, contra las reglas del Estado de Derecho que Angola (no) es.

El régimen del MPLA acusa sobre todo a  la Agencia Francia Press de hacer campaña contra Angola, sugiriendo inclusive (a través de su órgano oficial – el Jornal de Angola) que – por ejemplo – han habido conexiones entre  Francia y el ataque a la escolta militar angoleña contra la selección togolesa de fútbol, en la colonia de Cabinda.

Todo estaría bien si, como hizo el presidente portugués, Anibal Cavaco Silva, Nicolás Sarkozy hubiese dicho que el territorio de Angola va de Cabinda a Cunene. No lo dijo y por eso el régimen angoleño, que ocupa militarmente Cabinda, no perdona.  Pero ciertamente que ahora François Hollande va a corregir la puntaría.

No se porqué, pero creo que, viendo bien las cosas, los franceses saben más de la Historia de Portugal que los propios portugueses.  Siendo cierto que para las actuales autoridades de Lisboa parece que esa misma Historia sólo comenzó a ser escrita en Abril de 1974.

París sabe muy bien que el régimen que desgobierna Angola desde 1975 es una dictadura y que, por eso, entiende que quien piensa de manera diferente es obligatoriamente enemigo.

“Quedé triste con este artículo (del Jornal de Angola) que sugiere que Francia debe ser acusada de fomentar una conspiración contra Angola a través del FLEC.  Es absurdo, en primer lugar, y también extraño,” dijo en la ocasión Francis Blondet, entonces embajador de Francia en el reino de José Eduardo dos Santos.  Pero, viéndolo detenidamente, no tiene nada de extraño.  Además la ira del dueño de Angola, José Eduardo dos Santos, tiene otros orígenes, siendo el más conocido el del caso “Angolagate”.

Además de eso, Hollande – tal como hasta ahora Sarkozy – no puede olvidar que más de 70 empresas francesas están establecidas en Angola, inclusive – ¡pues claro! – la gigante del petróleo Total, que es el segundo mayor productor de petróleo en el país, después de Chevron…

Título original: “Sarkozy, Hollande e o Rei Eduardo”

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

 Orlando Castro es Angoleño-portugués. Reside actualmente en Portugal donde desarrolla su trabajo como periodista y Escritor

Gadhafi, Sarkozy y otros, ¡qué tal!

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Por Orlando Castro (Portugal)

Al parecer, el régimen de Muammar Gadhafi aceptó en 2006 financiar con 50 millones de Euros la campaña de Sarkozy en las presidenciales del 2007.


El día 29 de noviembre escribí aquí (donde más iba a ser) que la muerte de Muammar Gadhafi, así como la de sus principales colaboradores, sería una “bendición para los dueños del mundo”.

Esto porque -contaba-, con tales muertes nadie llegaría a saber de los negocios del líder libio con algunos de sus grandes amigos que, como José Sócrates, lo consideraba “un líder carismático”.

También no dejaba de parecer gracioso que la familia de Muammar Gadhafi (la que queda), presentase, como dijo que haría, una queja en el Tribunal Penal Internacional contra la OTAN por “crímenes de guerra”.

Independientemente de que Gadhafi lo mereciera, en mi opinión morir no una sino que una docena de veces, lo que la OTAN hizo en Libia (pero que no hará en otros países con dictadores bastante más facinerosos) fue el ejemplo acabado de que los dueños del mundo conocen la razón de la fuerza pero nunca oyeron hablar de la fuerza de la razón.

El antiguo líder libio de 69 años que huyera de Trípoli hacia finales de agosto del año pasado, fue capturado vivo, bien vivo además, cerca de Sirte (a 360 kilómetros de la capital) y asesinado a tiros.

Que se sepa, aunque no se tenga la certeza, no fue la OTAN quien dió el tiro de misericordia a Gadhafi, aunque todos hayan lucrado con el silencio definitivo del líder libio.

Cierto es que fueron los aviones de la OTAN que dispararon contra la columna de vehículos en la que iba Gadhafi.

Aunque el homicidio voluntario sea un crimen de guerra previsto por el artículo 8 del Estatuto de Roma del Tribunal Penal Internacional, la OTAN siempre dirá que en aquella situación Gadhafi continuaba constituyendo una amenaza para Libia, es más, hasta para África, o quien sabe, para el mundo entero.

Inicialmente se decía que la OTAN estaría en la región para además de tirar la piedra y esconder la mano, proteger a la población, excluyendo siempre el objetivo de derribar al régimen.

Como luego se vio, era una treta como cualquier otra.  Algunos países de la OTAN inundaron a los rebeldes con todo tipo de armas, les dieron instrucciones, planearon los ataques y coordinaron las acciones con la Fuerza Aerea de la Alianza Atlántica.  Todo, claramente, para defender a las poblaciones y nunca derribar al régimen.

Del lado de la OTAN están como siempre sucede con los vencedores, una serie de países, ni todos de forma sincera.  No será el caso de los europeos pero es, con toda seguridad, el caso de muchos estados árabes que, con miedo de los perros raviosos, aceptaron (aunque contrariados) la ayuda del león.

Cuando se den cuenta (ya algunos se habían dado cuenta), el león habrá derrotado al perro y se preparará para comérselos.  El león, como una vez más se confirma, no tendrá que contar necesariamente con nacionalidad norteamericana.

Sin embargo, los hombres del tío Sam son especialistas en criar leones donde más les convenga.  En cierta medida, Osama Bin Laden, tal como Saddam Hussein, o como Muammar Gadhafi, fueron leones “made in USA”.  Al contrario de lo que piensan los ilustres funcionarios de la OTAN,  del FBI, de la CIA, o de cualquier cosa de ese tipo, ninguno tienen en este planeta (por lo menos en este) autoridad y poder ilimitados.

Los malos de la película, según los realizadores de la OTAN, podrán no tener la misma capacidad bélica que los EEUU y sus aliados.  Van a ser y continúan siendo, humillados, sobre todo por el número de muertos que el único error que cometieron fue el de haber nacido.

¿Son las leyes de la Razón? No.  Son las leyes del instinto.  Instintos que van mucho más allá de las leyes de la sobrevivencia.  Entran claramente (tal como entró Bin Laden o Muammar Gadhafi) en la ley de la selva en que el más fuerte es, durante algún tiempo, pero nunca durante todo el tiempo, el gran vencedor.

Sea como sea, el Mundo Árabe sólo está del lado de los países de la OTAN por cuestiones estratégicas, por opciones instintivas.  Bien o mal, en materia de razón, los árabes están con los suyos… y esos no son los nuestros.

Por lo menos desde la Guerra de los Seis días, el aprendizaje de los árabes ha sido notable.  Aceptan lo que los dueños del mundo definen como enemigos, ahorcan hasta a sus pares con la cuerda abastecida por occidente, pero en la mejor oportunidad, van a ahorcar a americanos y europeos con la cuerda enviada desde Nueva York, París o Londres.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Golpe de Estado en Guinea Bissau – “Guinea-Bissau nuevamente a fierro y fuego”

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Amigos lectores, hace unas semanas atrás publicamos la íntegra del artículo de Orlando Castro, ¿Quién será el próximo en ser asesinado? Hoy, para nuestra gran desazón, y según nos informa el periodista, Guinea-Bissau ha sido víctima de un Golpe de Estado.

 Guinea-Bissau nuevamente a fierro y fuego.

Por Orlando Castro (Portugal)


Fueron oidos esta noche disparos de armas automáticas y explosiones de morteros en la capital de Guinea Bissau.  Es apenas una reedición de lo que ya es habitual.

De acuerdo con las fuentes locales, el pánico se  instaló con armas y equipamiento y, entre otros, no se sabe del paradero de Carlos Gomes Júnior.   En Bissau volvió a oirse el lenguaje internacionalmente conocido y tan del agrado de los militares, el kalashnikovés.

Los primeros disparos fueron oidos cerca de las 20 hrs.. momentos después de la llegada de decenas de militares a las inmediaciones de la residencia de Carlos Gomes Júnior, ex-primer ministro y candidato del PAIGC vencedor de la primera vuelta de las presidenciales guineanas.  La sede del PAIGC también fue ocupada por soldados.

Tal vez ahora, entre otras conclusiones, se pueda percibir la razón que llevó a José Eduardo dos Santos, presidente de Angola, a poner fin a la misión militar que tenía en Guinea Bissau, la Missang.  Aun cuando el pasado día 4, como resultado del consejo de Ministros de la víspera, el Gobierno de Guinea Bissau manifestara la voluntad de mantener la misión angoleña de apoyo a la reforma de los sectores de Defensa y Seguridad en el país, pidiendo hasta que fuese reforzada, de modo de cubrir otros sectores abarcados por el proyecto “Roteiro CPLP/CEDEAO

Lo que todo indica que el gobierno de Guinea Bissau habría sido obligado por sus militares a no respetar el Protocolo para Implementación del Programa de Cooperación Técnico Militar y de Seguridad entre Guinea Bissau y la República de Angola, llevando a que Luanda diese este golpe en la mesa.

Los militares, sean los de António Indjai o de cualquier otro Indjai de la plaza, entendian que los efectivos militares de Missang deberían estar… desarmados.  Deberían ser una especie de civiles uniformados.

Políticamente, el gobierno guineano decía: “Apreciamos el papel desempeñado por Missang en nuestro país, considerando que ella viene cumpliendo de forma significativa en la formación de militares y agentes de seguridad, en la rehabilitación de infraestructuras militares y policiales, así como todavía abastecimiento de las fuerzas Armadas de Guinea Bissau con el objetivo de modernizar y transformarla en Fuerzas Armadas republicanas.”

Lo cierto es que, no dando mucho crédito a la teoría de que el poder militar se somete al político, el jefe de Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Guinea Bissau, António Indjai, defendía la salida de la Missang del país.  Sin ella el kalashnikovés usado en el narcotráfico y otras artimañas de los militales quedaba con el camino despejado.

Pero todo esto tiene una razón.  Entre los países clasificados po su calidad de “regímenes autoritarios”, Guinea Bissau está en la posición 157.  Como término de comparación, vease que Angola figura en el lugar 133.

En materia de corrupción, Guinea Bissau fue incluida en el grupo de los países más corruptos a la luz del índice de Percepción de Transparencia Internacional, estando en el lugar 154.

Portugal, ya que el CPLP es un espejismo en los lujosos aerópagos de la política de lengua portuguesa, debería dar fureza a la única tesis viable y que hace mucho fue defendida (por lo menos desde Junio de 2009) por Francisco Fadul y que apuntaba, mientras era tiempo, para “el envío de una fuerza multinacional, de intervención que garantizase aquello que es protegido por la Carta de la ONU, que es la democracia y los Derechos Humanos”.

“Es necesaria la intervención de una fuerza multinacional militar, policial y administrativa en Guinea Bissau para la mantención del orden, la pacificación social y la vigilancia sobre el funcionamiento de los órganos del Estado”, dijo Francisco Fadul.

Hacia Junio de 2009 había surgido más olas de violencia donde las fuerzas de seguridad mataron a los ex-ministros Hélder Proença y Baciro Dabó, este último por ese entonces candidato a la Presidencia, por estar supuestamente involucrado en una tentativa de golpe de Estado.

Para Francisco Fadul, “una vez más fue reconfirmado que el Estado se tornó un fiasco, falló, no existe en la práctica porque no es capaz de velas por los intereses de los ciudadanos, por la preservación del mínimo orden”.

“Ni siquiera existe eficacia para contener a los usurpadores del poder o a los bandos armados que están actuando en el país”, dijo Francisco Fadul, agregando que “estos grupos son auténticos escuadrones a sueldo de jefes militares”.

“No se trata de bandos indefinidos, desconocidos”, reiteró, enfatizando en no creer “en la teoría de la tentativa del golpe de estado”.

“Y la falta de cultura histórica y política que los hace hablar así e intentar convencer a las personas, pensando que los otros son un grupo de tontos.  Es clásico lo que ellos hicieron, en todos los totalitarismos aparecen siempre denuncias de golpe de Estado para el abuso de la autoridad, el exceso de poder en relación a los adversarios políticos”, declaró.

“Presentan, como es tradicional, una lista de sospechosos, de supuestos implicados, y una lista de objetivos a alcanzar por los supuestos golpistas”, se refirió al hecho, considerando que todo no pasa de “patrañas, de conspiración política para justificar una acción destructiva, completamente totalitaria sobre los adversarios políticos”.

“El estado no puede transformarse en criminal, si así procede es porque está en las manos de criminales”, afirmó.

Según Francisco Fadul, “como siempre sucede en África, cuando suceden estas barbaridades, los posibles responsables morales nunca están en el país”.

“Como si el hecho de estar ausentes los librase de responsabilidades”, lamentó.

Y mientras los militares del CPLP juegan a los… militares, en Guinea Bissau los militares, o similares, se van ejercitando con las AK-47 y por falta de blancos convencionales… matan a los que se les pasen por delante.

Traducción y Notas:  Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Drama en Malí: Cómo huir a la vez de los golpistas, los rebeldes y del hambre.

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Malí se resquebraja. El estado que conforma el eje de África Occidental ha saltado por los aires, con rebeldes en el norte avanzando y ocupando posiciones, mientras que en Bamako una junta militar destituyó al Gobierno democrático precisamente porque no hacía frente a estos rebeldes. Ahora, la CEDEAO, organización supranacional que engloba a los países de la zona, ha impuesto severas medidas contra los militares golpistas, sin apenas fijar un trazo sobre el que trabajar para impedir el avance de los rebeldes. Los ciudadanos, acorralados además por la sequía y el hambre huyen en masa de algunas ciudades, llegándose a contabilizar hasta 200.000 refugiados según distintas organizaciones.

Ref. guinguinbali

Macky Sall, por el camino de la austeridad – Senegal – Elecciones Presidenciales

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Por José Naranjo

Ocho días después de la segunda vuelta de las elecciones, Macky Sall presta este lunes juramento como nuevo presidente de Senegal. Y ya desde el primer momento parece marcar un nuevo estilo: será una ceremonia sobria alejada de los fastos a los que nos tenía acostumbrados su predecesor. De hecho, Sall, como presidente de facto, ya ha impedido a algunos ministros y al hijo del ex presidente salir del país hasta que no haya una auditoría sobre el gasto público y anuncia un plan de ahorro de 100 millones de euros.

Nada que ver el uno con el otro. Si Wade ha dejado exhaustas las arcas del Estado con una campaña electoral por todo lo alto y se caracterizaba por grandes obras y eventos, Macky Sall ha iniciado su andadura yendo en una dirección opuesta y haciendo honor a su apodo: Niangang Sall, Sall el riguroso. Para empezar, la ceremonia de juramento prevista para hoy, en la que no habrá ni militantes ni público en general. Tan solo un centenar de invitados entre los que se encuentran 15 jefes de estado africanos, entre ellos los de Burkina Faso, Costa de Marfil, República del Congo, Nigeria y Guinea Ecuatorial.

La ceremonia tendrá lugar en el hotel King Fahd Palace del barrio de Almadies, en Dakar y el juramento, tal y como prevé la Constitución, tendrá lugar ante los cinco jueces del Consejo Constitucional, los mismos que validaron la candidatura de Abdoulaye Wade a las elecciones y estuvieron a punto de conducir a Senegal a una situación de violencia e inestabilidad. El propio Sall ha dicho que la ceremonia se celebrará “en el estricto marco de la solemnidad republicana y la sobriedad que requiere la situación del país”.

Tras el juramento, Macky Sall mantendrá una reunión con Abdoulaye Wade en el Palacio Presidencial durante la cual éste le traspasará los poderes.

En los últimos días, algunos ex ministros de Wade e incluso su propio hijo Karim se han encontrado con la desagradable sorpresa de que no podían salir del país al haber sido anulados los pasaportes diplomáticos que poseen. La medida, decidida por Sall, que actúa como presidente de facto, pretende evitar que abandone el país ninguno de los altos cargos que van a ser investigados por su gestión al frente de fondos públicos hasta que se lleve a cabo la auditoría anunciada por el nuevo presidente.

Así, Macky Sall comienza su andadura marcando el paso. Ha anunciado un plan de ahorro de 100 millones de euros anuales que incluye medidas como la supresión del Senado, la eliminación de una veintena de ministerios (en la actualidad existen más de cuarenta) y una estricta vigilancia ante posibles casos de corrupción. Asimismo, ha anunciado que los ministros serán personas expertas en la materia y tendrán un bajo perfil político. Otro ejemplo: Sall ha decidido poner a nombre del Estado la flota de vehículos de Presidencia, medio centenar, y que hasta ahora figuraban a nombre del presidente Abdoulaye Wade.

Aunque Macky Sall guarda un estricto secreto, en su entorno se barajan dos nombres para ocupar el cargo de primer ministro. El que suena con más fuerza es Jacques Diouf, ex secretario general de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Diouf se ha dejado ver en los últimos días en el entorno de Macky Sall, de hecho estaba en el hotel Radisson junto a él la noche de las elecciones.

La otra persona es una mujer, la médico Eva Marie Coll Seck, ex ministra de Salud en los primeros tiempos de Wade y que ha sostenido a Macky Sall durante su campaña. Coll Seck destaca, al igual que el nuevo presidente, por su carácter serio y su rigurosidad. En caso de que se produjera este nombramiento sería la segunda vez que una mujer ocupa el cargo de primer ministro en Senegal, pues ya lo fue Mame Madior Boye entre 2001 y 2002 con Wade como presidente.

Fuente: Guinguinbali

Golpe de estado en Malí

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POR JOSÉ NARANJO

Lo que comenzó este miércoles en Bamako (capital de Malí) como una revuelta militar por la escasez de medios para combatir la rebelión tuareg en el norte del país se ha convertido ya por la noche en un auténtico intento de golpe de estado, con los soldados amotinados atacando el palacio presidencial.

 

Fuentes del ministerio de Defensa citadas por la agencia Reuters confirmaron este miércoles por la noche que se trata de un golpe de estado de un grupo de soldados y otras fuentes diplomáticas revelaron que se habían escuchado fuertes explosiones en la colina donde se encuentra el palacio presidencial.

Aunque se desconoce el paradero del presidente Amadou Toumani Touré, su guardia presidencial y soldados leales acordonaron por la tarde la residencia oficial ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos.

Al mediodía, soldados de la guarnición de Kati, a unos 15 kilómetros de Bamako, se habían amotinado tras una visita del ministro de Defensa a las instalaciones ante la falta de respuesta de éste a sus demandas, relacionadas con la falta de armamento para combatir la revuelta tuareg en el norte del país, que ha provocado decenas de bajas en el seno del Ejército.

Posteriormente, los soldados amotinados salieron fuertemente armados a las calles de la capital y comenzaron a disparar al aire, pidiendo a la población que se refugiara en sus casas. Los militares tomaron por asalto la radio televisión pública, que esta noche sigue bajo su control, interrumpiendo toda emisión.

Aunque los soldados aseguraron entonces que sólo se trataba de una protesta por la débil respuesta que estaba dando el Gobierno a la crisis en el norte del país, por la tarde se confirmó que estábamos ante un intento de asonada militar en toda regla, aunque parece que no todo el Ejército apoya el levantamiento.

Otras guarniciones del país, como la de Gao, situada muy cerca de la zona del conflicto con los tuaregs, se han alzado también contra sus oficiales, a los que han secuestrado, según informaciones que llegan desde este país africano.

Ref: GUINGUINBALI