Archivo de la categoría: RECURSOS NATURALES

¿Alguien sabe dónde está el dinero del petróleo chadiano?

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Por Néstor Nongo
El país centroafricano lleva exportando petróleo desde 2003. Las autoridades pregonaron entonces por los cuatro vientos que se utilizaría el dinero para sacar a la población de la pobreza.
 
 
Refinería de Djermaya

Ha pasado ya un tiempo más que suficiente para que se haga una evaluación de lo realizado hasta la fecha. Se sabe que la capacidad de producción del país es de unos 120.000 barriles de petróleo al día, lo que supone que Chad ha podido ingresar, desde 2004 hasta hoy una cantidad cercana a los 5.000 millones de euros.

Sin embargo, a la hora de la verdad, nada ha cambiado en la vida de los chadianos. En muchos aspectos, la vida cotidiana de la población incluso ha empeorado. No olvidemos que Chad es uno de los países más pobres del planeta; ocupa el puesto 183 de 187 países en la última clasificación del  Índice de Desarrollo Humano cuando, en el Índice de 1999, antes del petróleo ocupaba el puesto 162.

La pregunta obvia es, ¿dónde está el dinero del petróleo?

Cuando uno escucha al Gobierno, parece que todo va viento en popa: “el petróleo ha permitido el crecimiento del país”, dice el ministro de infraestructuras, Adoum Younoussmi. Que el país ha pasado de tener 300 km a 2000km de carreteras asfaltadas; de una a cinco universidades y que la capital, N’Djamena está en pleno crecimiento y renovación.

No obstante, tras la lectura  del informe de la ONG CCFD-Terre solidaire, tenemos algunas pistas sobre el destino del dinero que pertenece a todos los chadianos. Siguiendo las revelaciones del informe, una parte importante de los ingresos provenientes del petróleo va a parar a la compra de armas. De 2004 a 2010 el gasto militar de Chad se ha multiplicado por ocho, pasando de 53 a 420 millones de euros.

El gobierno del presidente Idriss Deby justifica estos gastos por la inestabilidad en el este del país. Sin embargo, una incursión de rebeldes en febrero de 2008, apoyada por Sudán, llegó hasta las puertas del palacio presidencial. Sólo la intervención francesa evitó la caída del régimen. Entonces surge una pregunta obligada: si han habido fallos de seguridad de ese calibre, ¿realmente se utiliza bien ese dinero dedicado al armamento?

Aquí aparece la segunda pista: la corrupción, la gran enfermedad de la sociedad chadiana. Es verdad que el régimen ha gastado fondos en armamento para reforzar “su seguridad”. Pero el dinero del pueblo se está desviando a cuentas bancarias de unos pocos.

De cara a la galería, el presidente del país centroafricano creó en 2010 el Ministerio de Moralidad y Buena Gestión para combatir ese mal que afecta la estructura misma del Estado. Y lo más sarcástico es que su titular, Ahmadaye Al Hassan, ha acabado entre rejas por robar los fondos dedicados a la lucha contra la corrupción.

En lugar de dar ejemplo, el mismo presidente Idriss Deby Itno  se acaba de casar, y no ha ahorrado gastos en su boda a la que asistió, por cierto, el presidente sudanés Omar Al Bashir, contra quien pesa una orden internacional de busca y captura por crímenes contra la Humanidad. Ha repartido a la familia de su esposa todo lo que ha querido, mientras su pueblo se muere de hambre y  una terrible sequia amenaza una parte importante del país. Prueba de ello es que el Lago Chad corre el peligro de desaparecer.

 Deby y Al Bashir en su boda

Así, pues, los recursos petrolíferos chadianos se los reparten entre las empresas extranjeras encargadas de las refinerías (entre ellas las chinas, americanas y francesas), las empresas vendedoras de armas (rusas, chinas y occidentales), y  los miembros de la “Itnomachie” (termino con el que se conoce en la jerga local a la oligarquía que dirige el país, tomado del apellido del presidente: Itno). El pueblo, mientras, asiste a ese reparto como mero espectador que, además, molesta.

 

(*)Néstor Nongo. Natural de Bayaya, RD del Congo. Doctorando en Ciencias Políticas y Sociología, actualmente se desempeña como analista de información internacional, especialista en comunicación pública y en política africana. Forma parte del Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado (TAC) y trabaja en la administración pública española, como jefe de Área de Análisis informativo (Ministerio de la Presidencia).

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“Las multinacionales nos están robando la comida” – Uganda

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Peter Baleke Kayiira y Janet Mary Akiteng son dos activistas ugandeses que acompañaron las actividades en el marco de la semana de la lucha campesina, que Veterinarios sin Fronteras  lleva a cabo bajo el nombre “Paren, Aquí Vive Gente”.  Es a través del  diario El País que estos activistas nos dan a conocer su historia.

 

“La historia de Peter Baleke es como la de David y Goliat pero al revés. Aquí no impera la justicia poética y el fuerte le está ganando al débil. A David lo encarnan 400 familias campesinas de uno de los países más pobres(*), Uganda. Y a Goliat, la suma del Gobierno ugandés y la multinacional alemana Neuman Kaffee Gruppe.

El 18 de junio de 2001, un representante del Gobierno ugandés reunió a las 400 familias (unas 2.000 personas) que residían en la región de Madudu (en Mubende, Uganda central) para anunciarles que el Gobierno había cedido sus tierras, 2.500 hectáreas, a una multinacional alemana. Antes de finales de agosto debían abandonarlas. Sin compensación económica ni un sitio alternativo al que ir.

“En mi país si no produces tu propio alimento no tienes qué comer. El 80% es agricultura de subsistencia. ¿A quién beneficia que vengan las multinacionales a producir alimentos a precios que no podemos pagar? Desde luego no a nosotros, nos roban la comida”, se indigna Baleke. “Eligieron nuestras tierras porque eran las más fértiles”. Él dirigía entonces la escuela de uno de los poblados afectados, Kitemloa, y organizó una colecta para contratar a un abogado. “No soy el más ilustrado, pero sí el más audaz y conozco las leyes”.

Ante la resistencia de los campesinos, el 18 de agosto intervino el Ejército, quemando casas y golpeando a los vecinos, echándolos por la fuerza. Las familias huyeron al bosque, donde varios niños y ancianos fallecieron por las precarias condiciones de vida, denuncia Baleke. El 24 de agosto, la multinacional se instaló en la zona. Un año más tarde los campesinos presentaron una denuncia civil.

Han pasado dos lustros y su causa está arrinconada. Hasta siete jueces se han hecho cargo del caso, que desde el 11 de abril espera que un octavo juez lo herede. “¿De qué sirven las leyes si luego los jueces no hacen su trabajo?”, se duele Baleke. Para más inri, la multinacional vende el café en las redes de comercio justo. “Este tipo de comercio necesita mecanismos de control porque contradice sus principios”, se queja, y apela al boicoteo por parte de los consumidores europeos y a la importancia de que las ONG enseñen a los oprimidos a defender sus derechos. “Las leyes están para cumplirlas”, dice blandiendo a pesar de todo con orgullo la Constitución de Uganda.

(*) nos resulta importante destacar que hablar de pobreza en este contexto, tiene que ver con las condiciones de vida de la población y no necesariamente con los recursos con que este país cuenta.

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ETIOPÍA Y SU BUEN CAFÉ

“EL REY EDUARDO Y SU ORO NEGRO” – Angola

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Por Orlando Castro (Portugal)

¿Angola es uno de los países más corruptos del mundo? Sí, es.  ¿Es uno de los países con peores prácticas democráticas? Sí, es.  Es un país con enormes desigualdades sociales? Sí, es.

A pesar de todo esto, el régimen continúa siendo adulado por medio mundo, estando el otro medio a la espera de oportunidades para también adularlo.   Todo porque Angola tiene petróleo y este oro negro está en las manos de media  docena de elementos del clan del presidente.

Recientemente el jefe de división del departamento africano del Fondo Monetario Internacional, Mauro Mecagni, elogió el desempeño positivo de la economía angoleña, debido a las buenas políticas que están implementándose por parte del Ejecutivo angoleño.

Si eso en nada contribuye para el bien estar de los angoleños o para la transparencia del régimen, o para la democraticidad, o para el respeto por los derechos humanos, poco importa.

Nótese que las compañías petrolíferas Total y Petrobras, hicieron de eso un motivo de festejo internacional, al firmar con la empresa del régimen (la Sonangol) acuerdos de producción de petróleo en el Presal angoleño.

La compañía francesa Total firmó con la Sonangol tres contratos de participación en la producción que le confieren, en  calidad de operadora, una participación de 50% en el bloque 40 y otra de 35%, en el bloque 25. Un tercer contrato da a la compañía francesa una participación del 15% por ciento en el bloque 39, pero en calidad de asociada.  Y lo que importa es exactamente eso.  Además de que, es más fácil negociar con una dictadura en que son siempre los mismos que están en el poder. En cuanto al pueblo que muere en la miseria, ese no es un problema ni de Total ni de Petrobras porque, de hecho, no son ciudadanos franceses ni brasileños.

El director de investigaciones de Total declaró recientemente la satisfacción de la compañía francesa con los resultados de la licitación y reafirmó el compromiso del grupo petrolífero en mantenerse como uno de los principales inversores y operadores petrolíferos de Angola.

“Estamos satisfechos con los resultados de la licitación, que ilustran el compromiso de Total de continuar siendo uno de los principales inversores y operadores petrolíferos en Angola y de asumir un papel destacado en la investigación de esta prometedora cuenca del offshore profundo, un sector donde el grupo ya demostró competencia y su know-how”, declaró Marc Blaizot.

A su vez, el director de la división internacional del Grupo Petrobras anunció, en Río de Janeiro, que la compañía inicia este año pozos de prospección en el bloque 26 del Presal angoleño, localizado a lo largo de la cuenca de Benguela.

Jorge Zelada mencionó la existencia de algunos proyectos en la costa occidental del continente africano, en países como  Benin y Gabón, y proyectos de producción de bio combustibles en Mozambique.

Apesar de todo,  Francia continua jugando bien en diversos tableros africanos. En el caso de Angola, de vez en cuando el régimen acusa a los franceses de estar involucrados en conspiraciones contra los países, principalmente contra la democracia que (no) existe, contra la legitimidad de un presidente (no) electo, contra las reglas del Estado de Derecho que Angola (no) es.

El régimen del MPLA acusa sobre todo a  la Agencia Francia Press de hacer campaña contra Angola, sugiriendo inclusive (a través de su órgano oficial – el Jornal de Angola) que – por ejemplo – han habido conexiones entre  Francia y el ataque a la escolta militar angoleña contra la selección togolesa de fútbol, en la colonia de Cabinda.

Todo estaría bien si, como hizo el presidente portugués, Anibal Cavaco Silva, Nicolás Sarkozy hubiese dicho que el territorio de Angola va de Cabinda a Cunene. No lo dijo y por eso el régimen angoleño, que ocupa militarmente Cabinda, no perdona.  Pero ciertamente que ahora François Hollande va a corregir la puntaría.

No se porqué, pero creo que, viendo bien las cosas, los franceses saben más de la Historia de Portugal que los propios portugueses.  Siendo cierto que para las actuales autoridades de Lisboa parece que esa misma Historia sólo comenzó a ser escrita en Abril de 1974.

París sabe muy bien que el régimen que desgobierna Angola desde 1975 es una dictadura y que, por eso, entiende que quien piensa de manera diferente es obligatoriamente enemigo.

“Quedé triste con este artículo (del Jornal de Angola) que sugiere que Francia debe ser acusada de fomentar una conspiración contra Angola a través del FLEC.  Es absurdo, en primer lugar, y también extraño,” dijo en la ocasión Francis Blondet, entonces embajador de Francia en el reino de José Eduardo dos Santos.  Pero, viéndolo detenidamente, no tiene nada de extraño.  Además la ira del dueño de Angola, José Eduardo dos Santos, tiene otros orígenes, siendo el más conocido el del caso “Angolagate”.

Además de eso, Hollande – tal como hasta ahora Sarkozy – no puede olvidar que más de 70 empresas francesas están establecidas en Angola, inclusive – ¡pues claro! – la gigante del petróleo Total, que es el segundo mayor productor de petróleo en el país, después de Chevron…

Título original: “Sarkozy, Hollande e o Rei Eduardo”

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

 Orlando Castro es Angoleño-portugués. Reside actualmente en Portugal donde desarrolla su trabajo como periodista y Escritor

Sudán-Sudán del Sur, la guerra por el petróleo

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Unos 1.200 soldados sudsudaneses habrían muerto en los combates entre Sudán y Sudán del Sur por la zona petrolera de Heglig, en disputa entre ambos países tras la proclamación de la indepedencia de Sudán del Sur, el 14 de julio de 2011. Esta zona, de donde procede la mitad del petróleo sudanés, ha sido “recuperada” por Sudán. En este sentido, el presidente del país, Omar Al-Bashir, ha asegurado que “nosotros negociamos con fusiles y con balas”.

 

Los enfrentamientos en Heglig han provocado en el último mes la muerte de 1.200 soldados sursudaneses, según ha informado este lunes el comandante del Ejército sudanés, Kamal Marouf, quien no ha dado datos sobre las bajas causadas en sus tropas. Distintas fuentes han confirmado la presencia de soldados muertos en las calles de Heglig y la comunidad internacional ha mostrado su preocupación por estos ataques.

El viernes pasado, el Gobierno de Khartoum anunció que había recuperado el control de esta zona fronteriza y petrolera, a la vez que Sudán del Sur aseguraba que se retiraba del lugar “de manera voluntaria y bajo la presión internacional”. Lo cierto es que los combates y los bombardeos sudaneses sobre la zona desde finales del pasado mes de marzo han sido intensos.

Tres días después de este anuncio, el presidente sudanés Omar Al Bashir, perseguido por genocidio por la Corte Penal Internacional, se presentó en Heglig para celebrar esta “victoria” junto a sus tropas. “No negociamos con esta gente”, dijo, “con ellos sólo negociamos con fusiles y con balas”.

Heglig, donde opera la compañía petrolera Greater Nile Petroleum Operating Company (GNPOC), fue tomada el pasado 10 de abril por el Ejército sursudanés. La zona es realmente estratégica y tras los combates han sido destruidas buena parte de sus instalaciones, un golpe que puede afectar también a la economía de Sudán.

La Unión Africana, Estados Unidos, la ONU y en general la comunidad internacional se mostraron “profundamente preocupados” por la situación generada entre ambos países y ha hecho constantes llamadas a la calma. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, calificó de “ilegal” la toma de Heglig y pidió a Sudán “el cese inmediato de los bombardeos” en Sudán del Sur y su retirada de territorios que pertenecen a Sudán del Sur.

Sin embargo, lo cierto es que los bombardeos continúan. Este lunes, aviones sudaneses habrían lanzado un nuevo ataque contra la ciudad fronteriza de Bentiu, capital del estado fronterizo de Unité, según ha informado France Press.

Ref: Guinguinbali

Diez años de paz en Angola – Entrevista con Orlando Castro

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El próximo 4 de abril, Angola conmemora un aniversario importante: diez años de paz. Los cambios son visibles en el país, pero analistas ven un largo camino hasta que el desarrollo llegue a todos los angoleños.

Tal vez haya sido la guerra colonial una señal de lo que vendría después. Fueron más de tres décadas de conflicto armado entre el Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA), actualmente el partido gobernante, y la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA), mayor fuerza de la oposición.

Angola alcanzó la soñada paz el 4 de abril de 2002 – hace una década. Fue necesario que el líder rebelde Jonas Savimbi, al frente del UNITA, muriese en combate para que se firmase un acuerdo de paz.

Con el fin de la guerra, mucho se avancó.  Se explotan petroleo y diamantes. Se construye.  Se reconstruye. Los angoleños ganaron el derecho de ir y venir, pero todavía necesitan conquistar muchas otras posibilidades, como la libertad de expresión y de manifestarse. Es lo que cuenta a DW África el periodista y analista luso-angoleño, Orlando Castro, en la entrevista a continuación.

“Un período de diez años sin que el lenguaje de las armas sea el que más habla en el país es desde luego un punto muy importante” (Orlando Castro)

DW África: Cuáles son, bajo su punto de vista, las mayores conquistas en estos diez años de paz?

Orlando Castro: Desde luego, la propia paz. “Un período de diez años sin que el lenguaje de las armas sea el que más habla en el país es desde luego un punto muy importante” . Hay un balance positivo en el sentido de la confraternización entre hermanos que estaban desavenidos hace muchos y muchos años.

Desde el punto de vista de la economía del país, se recuperaron muchas de las infraestructuras destruidas por la guerra, principalmente carreteras y puentes. Desde el punto de vista de la construcción civil, estos diez años fueron importantes. Pero sirvieron, al mismo tiempo, para revelar la macrocefalia del poder y de Luanda, porque la Angola real fue olvidada. No se invirtió en fuentes de producción, en fábricas, en escuelas y en hospitales.

Por lo tanto, fueron diez años en que se perdió mucho, satisfaciendo a la clientela de los dos partidos principales, beligerantes durante la guerra, que estaban ávidas de beneficiarse del espólio del conflicto – y que firmaron, por un lado, los acuerdos de paz para dejar de comer mandioca y pasar a comer lagosta, y, por otro lado, el vencedor, en este caso el MPLA, que se aprovechó de la situación de paz para también beneficiar a su enorme clientela sobre todo a través de bienes materiales.

Para el periodista, el crecimiento económico de Angola no llegó a sus ciudadanos porque las inversiones fueron mal distribuidas, quedando todo concentrado en la capital (foto)

DW África: A continuación de la paz, Angola vivió uno de los mayores crecimientos económicos entre todos los países del mundo, alcanzando un crecimiento de más de 20%, en 2005 y en 2007.  A pesar de eso, muchos angoleños continúan viviendo en la pobreza. Como se explica esta falta de “dividendo de la paz” para muchos?

OC: El crecimiento económico de Angola no fue dirigido hacia una de las tesis de Agostinho Neto, que decía que lo principal era resolver los problemas del pueblo.  Eso fue olvidado y el crecimiento económico sirvió sólo para convertir a Luanda en una capital vistosa, para convertir a los que ya eran ricos en mucho más ricos y los que ya eran pobres en mucho más pobres.

Las fuerzas políticas, el gobierno, el régimen de Angola no supo, de hecho, canalizar todo ese potencial económico, todo su crecimiento, para diversificar el crecimiento de los diferentes puntos y regiones de Angola – concentrando todo, o casi todo en Luanda y casi haciendo de Luanda una isla, a parte del resto del país. De ahí el hecho de que cerca del 70% de la población angoleña continúa viviendo en la pobreza.

DW África: ¿Los recursos naturales que abundan en Angola, como el petróleo y los diamantes, son una bendición o una maldición para el país?

OC: En la perspectiva de personas de buena fe, sería una bendición. Porque un país rico, en diez años de paz, podría efectivamente haber hecho muchas cosas buenas. Todo el problema es que es una maldición, por causa de la ambición de los hombres, la ambición de los que están en el poder -y  sobre todo porque están en el poder hace muchos y muchos años.

Nosotros no nos podemos olvidar de que, por ejemplo, el presidente José Eduardo dos Santos, está en el poder hace 32 años sin nunca haber sido electo. Todos sabemos que si el poder corrompe, el poder absoluto corrompe aun más.

El petróleo, los diamantes y otras riquezas que deberían servir en primer lugar para beneficiar al pueblo –  darles educación, casa, empleo, hospitales – no sirvió para nada de eso. Sirvió apenas para solidificar el espíritu megalómano de un clan que está en el poder y que allá se quiere perpetuar.

En Angola, recursos los naturales son una maldición, considera Orlando Castro, “por causa de la ambición de los hombres”

DW África: Se compara el estado de la libertad antes del fin de la guerra y la realidad en los días actuales, ¿cuál es su balance?

OC: Durante la guerra existía una libertad muy condicionada, porque los que eran adeptos al MPLA tenían alguna libertad en el círculo del MPLA y los que eran adeptos a la UNITA tenían esa libertad si estaban del lado de la UNITA.  Finalizado ese conflicto surgió otro conflicto, que es el de intereses.

Por lo tanto, la libertad en el sentido lato, como la libertad de prensa, fue restringida porque el régimen angoleño prefiere ser asesinado por el elogio que salvado por la crítica. Si los angoleños quisieran decir lo que piensan, y si lo que piensan no coincidiera con las reglas del régimen, están visiblemente condenados.

Eso es realmente lamentable, porque Angola estaría mucho más evolucionada y al servicio de su comunidad si se entendiese que la libertad de expresión y de manifestarse es un derecho democrático que cabe a cualquier pueblo.

La guerra civil angoleña terminó hace 10 años, pero fue sustituida por los conflitos de intereses.

DW África: Para los próximos diez años de Angola, ¿cuál sería su deseo?

OC: Temo que la eventual salida de escena del presidente (José) Eduardo dos Santos, si no fuese por una vía democrática, pueda complicar y re encender conflictos antiguos.  En un país que vivió la guerra colonial, después vivió la guerra civil y tiene diez años de paz, diez años más de paz no serán todavía suficientes para solidificar todo ese espíritu pacífico que se espera que se tenga.

Así, sepan los políticos comprender que la libertad de cada uno termina donde comienza la libertad del otro. Si todos entendemos eso, probablemente Angola conseguirá ser un conjunto de personas, un pueblo, una nación, cosa que hoy manifiestamente no es.

Un cambio de presidente, se no fuese por vía democrática, podría “complicar y re encender conflictos antiguos”, afirma el analista.

Autor: João Carlos (Lisboa)
Edición: Cris Vieira / Renate Krieger

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

África In-Fame: los orígenes de nuestros prejuicios contra el continente africano.

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Por Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Cuando nos introducimos en el conocimiento del continente africano, muchas veces nos sorprendemos por las ideas preconcebidas que teníamos y cuyo origen muchas veces hasta desconocemos.  Que África es un continente atrasado, que antes de la conferencia de Berlín en África no existía ningún tipo de organización social, ni lengua constituida como tal , son cosas que a diario escuchamos de boca de muchas personas, no necesariamente privadas de escolaridad, si no que de personas la mayoría de las veces instruidas.

No siendo  entonces la ignorancia la única responsable de la difamación que África sufre, no queda más que preguntarnos, ¿de dónde vienen todos estos prejuicios?,  ¿De dónde surge la mala fama que el continente africano ha sufrido en el mundo occidental?

El poeta palestino Mourid Barghouti, sabiamente, una vez escribió, que si se quiere despojar a un pueblo, la forma más simple es contar su historia poniéndolo en segundo lugar, o dicho en sus propias palabras, comenzando el relato con un “en segundo lugar” (1)

Quizás las palabras de este poeta nos den una señal de cómo abordar tan complejo tema, si juzgamos que la historia oficial de África, como la de América, rara vez no comienza en el hito que constituyó su proceso de colonización.  Por tanto, una primera respuesta del origen de este discurso, la encontraremos en el colonialismo.

África y los discursos del colonialismo.

Es en el siglo XV que comienza la exploración europea en las costas occidentales de África, como resultado de las expansiones marítimas y de la búsqueda de nuevas rutas a Asia, específicamente a la India.

La lógica etnocentrista de los pueblos europeos, consideraba que al sur de los márgenes del territorio conocido por ellos, existía África, o como ellos la llamaban, “Etiopía”, tierra caliente, imposible de ser habitada por blancos, y que en consecuencia, era exclusivamente habitadas por los “etíopes” o los horribles “hombres de caras quemadas”.     Además de no tolerar las diferencias fisonómicas existentes con los melano-africanos, para los europeos era prácticamente imposible considerar cualquier otra forma de constitución social que no fuese la propia.

El color negro y el concepto del mal resultaban ser sinónimos en la edad media, así, mientras que las parábolas medievales representaban a los ángeles como figuras blancas celestiales, los demonios siempre eran representados como los “etíopes”, habitantes de tierras calientes, calientes como el mismo infierno.

De este modo, siendo el valor tonal “negro” era asociado con el mal,  los autores medievales por medio del Génesis explicaban el porqué de la existencia de los pueblos melano-africanos mediante la parábola de Noé, quien ante la falta de respeto de su hijo, maldice su descendencia a vivir “en las tierras iluminadas por un sol que quemaba” volviéndolos negros.

Muchos escritos relataban la existencia de figuras “asombrosas” habitando África.  Por otra parte la casi nula existencia de fronteras entre los africanos y los animales, era interpretada por la incomprensión del explorador europeo como una involución, un retroceso del hombre africano hacia la animalidad.  En el siglo XI, Vicente de Breauvais escribió que el clima caliente dejaba a los “etíopes” (los melano-africanos) padeciendo diversas enfermedades, mientras que Marco Polo en el siglo XIII, describió a los Zanzíbares como “la cosa más fea que se puede ver”.  Por otro lado, John Locke, ya hacia 1561 afirmaba que en África vivían “bestias sin casas” a lo que  agregó: “Tampoco tienen cabezas, tienen la boca y los ojos en su pecho”

Estos son sólo algunos de los discursos que se conocen y que justificarían, en parte, el origen de los prejuicios existentes contra el continente africano y sus naturales.  Dichos discursos, cabe destacar, no están basados en una ignorancia, que encuentre su justificación en la época en que fueron emitidos.  Estos discursos, en su mayoría de formulación cristiana y carentes de toda inocencia, cumplían con la función innoble de imponer estereotipos para justificar el rentable negocio de la compraventa de esclavos.

África y el exotismo.

Ya hacia el siglo XX surge el tarzanismo, que como su nombre lo indica, no es más que una manera de ver África a través de la figura de Tarzán, representante absoluto de lo exótico en el cine hollywoodense, el que sin más ni menos, instaló en generaciones de occidentales la idea de un África salvaje, protagonizada por animales y hechiceros de tierras inhabitables.  El hermoso salvaje blanco, que por lo demás, es el rey de la selva, será una evocación del salvajismo y la sensualidad de las tierras exóticas.

Inestabilidad Política y Social.

Como si de continentes hermanos se tratara, varios de los países africanos, al igual que algunos países latinoamericanos, se vieron afectados por guerras civiles, muchas de las cuales motivadas por conflictos tribales y financiadas por intereses económicos extranjeros, los mismos que motivaran la colonización, pero bajo otra máscara.   Por otra parte, la existencia de dictaduras en la actualidad, muchas de ellas enmascaradas bajo la forma de democracia, han constituido un verdadero impedimento para la edificación de sociedades más justas.  Junto con esto, los medios de comunicación evidencian sus falencias,  tales como la falta de una estructura política y socioeducativa, así como las calamidades que cada tanto el continente padece: mortandad infantil como consecuencia de la hambruna y medidas de higiene básicas, propagación de epidemias, sequías, muerte por enfermedades curables, entre otros.

Es de importancia señalar que muchos de los países africanos no han logrado organizarse luego de la independencia ocurrida sólo en el siglo XX, así como también, muchos de los problemas sociales del África de hoy,  no son más que herencia de la colonización.  Un ejemplo lo encontramos en prácticas tales como el machismo, que antes de la llegada de los europeos no era común en el continente,  menos aun considerando que muchas de sus sociedades presentaban rasgos de base matriarcal en su constitución.

Chimamanda Adichie, célebre escritora Nigeriana, ejemplifica muy bien como es que estos discursos, prejuiciosos como hemos visto hasta ahora, han logrado convertirse en oficiales, o en otras palabras, en prácticamente lo único que se nos enseña sobre África.

Ella nos explica en terminos simples cómo la lengua Igbo cuenta con un sustantivo que resulta adecuado para cuando hablamos o pensamos el poderNkali es la palabra y quiere decirser más grande que el otro.  Las historias, según Adichie, también podría ser definidas sobre la base de este principio Knali.

“Cómo, cuándo  y por quién” son contadas las historias de los pueblos, depende del poder.  Y este poder yacería en la capacidad de hacer de esta historia, la historia definitiva, el discurso oficial.  Por eso, cuando los pueblos son tratados como “cosas” y de ellos se cuenta una y otra vez una misma historia, que en el caso de África sería la historia de sus países en desesperación, sin salida posible de las guerras, el SIDA o la hambruna; la historia termina por convertirse en la única perspectiva posible de conocer…

(1) Cita del coloquio dictado para TED por la escritora nigeriana Chimamanda Adichie.

Imágenes:

pitchinvasion.net

History Blog

Africa Heritage Society

MISOSOAFRICA: Bárbara Igor Ovalle (1982), natural de Santiago de Chile. Es Licenciada en Artes, actualmente coordina las publicaciones en el presente espacio.

Estados Unidos v/s China: la nueva guerra por los recursos en África

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