Archivo de la categoría: Literarura Africana

Corazón Solitario – Cuentos Africanos Tradicionales (Mozambique)

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El león y la leona tuvieron tres hijos: uno se llamó a sí mismo Corazón Solitario, el otro escogió el nombre Corazón con la Madre y el tercero el de Corazón con el Padre.

Corazón Solitario, encontró un puerco y lo cazó, pero no tenía quien lo ayudase porque su nombre era Corazón Solitario

Corazón con la Madre encontró un puerco, lo cazó y su madre vino rápidamente a ayudarlo a matar al animal.  Ambos lo comieron.

Corazón con el Padre, cazó también un puerco.  El padre vino rápidamente para ayudarlo.  Mataron al puerco y lo comieron entre los dos.

Corazón Solitario encontró otro puerco, lo cazó pero no logró matarlo.  Nadie fue en su auxilio.  Corazón Solitario continuó cazando, sin ayuda de nadie.  Comenzó a adelgazar y a adelgazar, hasta que un día murió.

Los otros continuaron llenos de salud por no haber tenido un corazón solitario.

Cuento original de Mozambique

Traducción: Misosoafrica

Alioune Diop, “el Sócrates negro”

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Por Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Esta fue de las únicas fotos que hice a la librería, lamentablemente sin Mme Diop.

Esta fue de las únicas fotos que hice a la librería, lamentablemente sin Mme Diop.

Esta vez me tomaré la licencia de compartir con ustedes una pequeña historia personal. Hace unos meses, y persuadida por mis amigos colaboradores de MISOSOAFRICA, visité la librería de la Editorial Présence Africaine, motivada por encontrar algunos textos relevantes sobre arte e historia de África que pudieran ayudarnos (tanto a mis lectores como a mí) a ampliar nuestro conocimiento sobre este continente.  Como nuestro lector sabrá y para aquellos que no lo saben, Présence Africaine  surgió como una revista ideada por el célebre activista senegalés Alouine Diop, y que contó con el apoyo de los más ilustres artistas e intelectuales del París de ese entonces, entre ellos el afamado Jean-Paul Sartre.

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Al ser el francés una lengua que leo (no sin dificultad), pero que lamentablemente no hablo, entré en la librería un tanto desorientada y esperando no encontrarme con un vendedor muy indiscreto.  Pero como la fortuna es a veces burlesca, a quien encontré fue a su propia dueña, Madame Diop, viuda y heredera del proyecto.  Como el lector habrá deducido, no es mucho lo que podré contar de este encuentro, sin embargo lo que quiero es compartirles el hermoso gesto de cariño que Madame Diop tuvo para conmigo, la que sin dar importancia a la barrera idiomática, me dio un caluroso abrazo y el más dulce de los jugos de naranja.

Luego de esta introducción en la que quería destacar la amabilidad de esta ilustre Señora, comparto con ustedes una pequeña biografía de uno de los personajes más relevantes dentro de la historia de emancipación del África Subsahariana, y sobre el que lamentablemente no tenemos mucha información en español.

Alioune Diop nació en St. Louis, Senegal, el 10 enero 1910.  Hijo de un cartero musulmán, asistió a la escuela islámica durante su niñez.  Al  En el año 1931 obtuvo su bachillerato en Latin y Griego.  En 1933 viaja a Argel, donde se matricula en la facultad de Letras Clásicas, en la Universidad de Argel, el mismo año que Albert Camus.  Diop continuó sus estudios en París, donde obtuvo su licenciatura en Letras Clásicas y un diploma de estudios superiores.  En 1939 fue reclutado como soldado para combatir en la Segunda Guerra Mundial.

Alioune Diop se desempeñó como profesor en distintas organizaciones, llegando a ser nombrado Jefe del Gabinete del Gobernador General del África Occidental Francesa.  Más tarde se convertirá en Senador de la IV Republique française, entre diciembre de 1946 y noviembre de 1948.  Hacia esta misma época, Diop milita en la SFIO (Sección francesa de la Internacional Socialista)LIBRERIA

En 1944 Alioune Diop se convierte al cristianismo y es bautizado por un sacerdote dominicano Jean-Augustin Maydieu con el nombre de “Jean”.

En 1947, Diop funda la revista Présence Africaine, cuyo logo  inspirado por la máscara Dogon, es propuesto por el escritor Michel Leiris, miembro del comité de patrocinio de la revista.  Otros miembros del comité son Paul Rivet, Jean-Paul Sartre, Albert Camus, André Gide, Theodore Monod, Richard Wright, padre Maydieu, Merleau-Ponty, Aimé Césaire.

El primer número de la revista aparece simultáneamente en París y Dakar, a modo de manifiesto.  Grandes autores fueron publicados en sus páginas, como es el caso de Léopold Sédar Senghor.  Editorial Présence Africaine por su parte, ha publicado a autores como Mongo Beti, al poeta David Diop y Aimé Césaire.

En 1953, la revista patrocinó y financió los documentales “Las estatuas también mueren”, dirigidos por Chris Marker y Alain Resnais.   Los filmes fueron censurados y prohibida su exhibición tanto dentro como fuera de Francia, debido a que el comité de censura consideró que transmitían un discurso anticolonial explícito.

Alioune Diop muere el 2 de mayo de 1980 en la ciudad de París a los 70 años de edad, dejando tras de sí un amplio legado de valorización de la cultura africana y de sus intelectuales, verdaderos embajadores de este continente.  Es por ello que Léopold Sédar Senghor le rinde un homenaje póstumo llamándolo “el Sócrates Negro”, por estar más preocupado en dar a conocer la obra de otros intelectuales por sobre su propio trabajo personal.MME DIOP

Tras la muerte del intelectual, la Editorial quedó en manos de su viuda, Yandé Christiane Diop, quien posteriormente ocupó el lugar de Directora.  La labor de su viuda como directora no estuvo exenta de polémicas, considerando que la editorial, bajo su disposición, se rehusó a publicar un manuscrito de Mongo Beti, rechazo que según el autor se debió a que su directora nunca publicará un texto que hable mal de un jefe de estado africano.

Pese a la polémica, el 8 de abril de 2009, Yandé Christiane Diop recibió el premio de la Legión de Honor en el Palais de l’Élysée, de manos del presidente Nicolas Sarkozy, por el gran legado iniciado por su esposo y que ella ayudó a construir y mantener en el tiempo.

*****Esta biografía extraída de Wikipedia será corregida y ampliada en las próximas semanas.  Si quieres aportar con algún dato, por favor háznoslo llegar, junto con tu e-mail, por medio de nuestros comentarios.  Tu e-mail se mantendrá en reserva.

Aniversario del “maestro Tamoda” – UANHENGA XITU

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Si estuviese vivo, el escritor completaría 90 años, el  pasado 29 de Agosto. De feliz memoria, Agostinho André Mendes de Carvalho o mejor Uanhenga Xitu dejó un legado que se va a transferir a  través de varias generaciones,  destacando en el ámbito político como figura de proa del nacionalismo angoleño y en el ámbito cultural, como uno de los escritores de mayor relevancia en nuestro panorama literario.

Por João Papelo en Folha 8

uanhenga“Maestro” Tamoda fue uno de los primeros libros de Uanhenga Xitu.  Este personaje de ficción angoleña es también el motivo del libro Os Discursos do “Mestre” Tamoda.  El maestro Tamoda, viaja de la zona rural a la ciudad, a la casa de personas de la sociedad colonial, donde aprende a leer y escribir, además de los vocablos más difíciles que encuentra en diccionarios.  Todo lo aprendido,  lo transportará después consigo de regreso a la aldea. Así, con su nuevo lenguaje, proyecta en aquel seno rural su intelectualidad, enseñando a los jóvenes el poder de la palabra, incluso de palabras inventadas por él mismo y con las cuales eran desafiadas las autoridades coloniales  (el profesor oficial y el administrador). Sin embargo, el Maestro Tamoda no llegará a saber de memoria los diccionarios, o a hablar como el colono para liberarse de la condición de ser uno más de los nativos subyugados.

BIOGRAFÍA

Uanhenga Xitu (Agostinho André Mendes de Carvalho) nació en 1924 en Calomboloca (Icolo y Bengo). En 1959 fue apresado por la policía política portuguesa y enviado al campo de concentración de Tarrafal, en Cabo Verde, donde permaneció varios años y donde comenzó a escribir sus primeros cuentos.  Después de la independencia de Angola, fue Gobernador de Luanda, Ministro da Salud, Embajador en Alemania y Diputado de la Asamblea Nacional.  Falleció un jueves, el 13 de Febrero del presente año, víctima de una enfermedad.

Nadine Gordimer, la guerrillera de la imaginación

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Por Luis Hernández Navarro (La Jornada de México)
nadine A la escritora Nadine Gordimer la política la alcanzó muy joven en su natal Sudáfrica. Tenía apenas entre 10 u 11 años cuando cayó en cuenta de quepertenecía a un mundo blanco opresor. Una noche la policía entró, sin permiso, a la habitación de una trabajadora doméstica de su casa, en busca de alcohol, prohibido a los negros. Los padres de la pequeña lo permitieron. La experiencia la marcó para siempre.

Nacida en 1923 en el seno de una familia de clase media, Gordimer creció en una pequeña aldea minera cerca de Johannesburgo. Su padre, Isidoro Gordimer, fue un relojero judío letonio, polígloto, que emigró escapando de la pobreza; su madre, Nan Myers, fue una asimilada británica posesiva y controladora, atrapada en un matrimonio infeliz que nunca dejó de pensar en regresar a su patria.

Nadine estudió en un convento-escuela para niñas blancas y tomó clases de baile. A los seis años se forjó como lectora en la biblioteca local. “Eso –confesó– me perdió en los libros. Pronto fui pasando de la sección de libros infantiles a los que quisiera tomar. Cuando veo atrás, es increíble lo que llegué a leer en esa época.”

Consciente de su condición racial, cayó en cuenta de que: si hubiera sido una niña negra no hubiera podido ser miembro de esa biblioteca, no hubiera podido tomar ninguno de esos libros. Pienso, entonces, que si hubiera sido negra jamás hubiera llegado a ser escritora.

En 1945 entró en la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo, y se dedicó a la bohemia estudiantil, a estudiar literatura y a ser escritora. Escribir –diría más adelante– le da sentido sentido a la vida. A los 26 años publicó su primera novela: Face to face.

Pero no fue en la universidad ni en ninguna otra escuela donde aprendió a ser escritora. Para ella se nace con el impulso de serlo y la clave para que se despierte el don de la escritura es leer, leer y leer.

La escritura –explicó– es resultado de tu propio desarrollo, del desarrollo de tus propias emociones y, por supuesto, de tus relaciones con el mundo exterior, con lo social y lo político. La necesidad de escribir viene de esos dos impulsos: de lo que te sucede dentro y de lo que te viene impuesto desde la sociedad, el país, la política, la moral.

La autora de El conservador se involucró en 1960 activamente con el Congreso Nacional Africano (CNA), que condujo la lucha contra el apartheid,después de que en Sharpeville la policía disparó contra una manifestación que protestaba contra el régimen de segregación racial y asesinó a 69 personas, niños y mujeres incluidos.

Sin embargo, no se vio a sí misma como una persona política por naturaleza. No creo que si hubiera vivido en otro lugar, mi escritura habría reflejado mucho la política, dijo años después.

Sus libros, sin embargo, no fueron nunca concebidos como forma de lucha. Por el contrario, siempre estuvieron al margen de ella porque nunca quiso escribir propaganda. Se impuso que en su escritura no hubiera activismo. “Nunca mostré a los luchadores contra elapartheid como ángeles ni a los colonizadores como demonios –explicó–; mi escritura nunca fue un grito contra el sistema racista. Eso lo hice con mis acciones.

“Más aún –dijo–, nunca he escrito ‘sobre’ política; sólo sobre las condiciones humanas, más allá del confinamiento de la identidad dado por la raza, el color o la clase.”

Sus novelas son antiapartheid, no por su odio personal al sistema, “sino porque la sociedad –el tema de mi obra– se revela a sí misma en ellas… si uno escribe honestamente acerca de la vida en Sudáfrica, el apartheid se condena a sí mismo”.

A pesar de ello, el apartheid le prohibió tres novelas: Mundo de extraño, La hija de Burger y La gente de July, así como una recopilación de poesía de escritores negros, que reunió y editó. Sin embargo, varias ediciones de sus libros censurados fueron introducidas de contrabando y resultaron muy bien recibidas.

Su compromiso político fue mucho más allá de la lucha contra el apartheid y se mantuvo hasta prácticamente los últimos días de su vida. Autodefinida como una realista optimista, vivió convencida de que los que luchamos sabemos que unidos podemos hacer cosas buenas. Por ello, en febrero de 2010, demandó públicamente en La Habana al presidente Obama la liberación inmediata de los cinco luchadores antiterroristas cubanos injustamente presos en Estados Unidos, y el cierre de la base de Guantánamo.

Nadine Gordimer vio en la ficción la verdad. Y concluyó que la fuente de la ficción está en una necesidad extraña de encontrar sentido a la vida, que proviene tanto de la presión sociopolítica a tu alrededor como de la propia evolución mientras vas creciendo, en tus emociones, en tus ideas, en tus relaciones.

Para la autora de Capricho de la naturaleza, esta superioridad explicativa de la ficción proviene del hecho de que un reportaje en un periódico nos plantea lo que aconteció; sin embargo, el poeta, el novelista, nos proporciona la idea de por qué sucedió. Esto es así debido a que “el escritor se toma un buen tiempo para reflexionar sobre un suceso. Después del impacto de los hechos, pasa por el proceso de la imaginación, pasa por el proceso de incluir personajes imaginarios y a través de ellos descubrir cómo eran sus vidas antes de llegar al momento que aparece en los periódicos y en los noticiarios de hoy. Los antecedentes que recibimos de la televisión y de los periódicos –que a veces son muy buenos– no profundizan tanto, porque siguen viéndolo desde la actitud de que lo inmediato es lo importante”.

No le falta razón a Nadine Gordimer en su juicio sobre la ficción. Sus novelas sobre el apartheid terminan explicando esa realidad mucho mejor y con mucho mayor eficacia que la gran mayoría de estudios académicos que se han publicado. Quizás por eso el poeta Seamus Heany describió a la escritora apenas fallecida este 14 de julio como una de las más grandes guerrilleras de la imaginación.

Adiós a Chinua Achebe, padre de la literatura africana.

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Por Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Chinua Achebe BY DAILY POST

Con 82 años, ha muerto el escritor nigeriano Chinua Achebe, autor de “Todo se desmorona”, obra con la que ganara el reconocimiento mundial, tras su publicación el año 1958.

Nació el 16 de noviembre de 1930, en la ciudad de Ogidi, hacia la época, autoproclamada como la República de Biafra.  Tras la guerra y sus desastrosos resultados, los que cuentan la perdida de alrededor de 1 millón de vidas y el sueño trunco de independencia de Ogidi, Chinua Achebe se traslada a Masachussets en el año 1972, año en que fija su residencia definitiva en los Estados Unidos de Norteamérica.

Su obra literaria se centró en los problemas políticos comúnes a la mayoría de los países africanos, muchos de ellos resultantes del colonialismo.  Si bien Chinua Achebe nunca ganó el premio Nobel de Literatura, fue reconocido en vida por muchos de sus lectores y colegas como el padre de la literatura africana moderna.

Algunas de sus obras son:

  • Todo se desmorona (1858)
  • La flecha de Dios (1964)
  • Un hombre del pueblo (1966)
  • Chicas en guerra (1971)
  • Navidades en Biafra y otros poemas (1973)

” Reflejo Lunar ” – Poema

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Por Orlando Castro (*)

angola atardecer

*

*

La noche se enamoró del día

haciendo promesas de amor sin igual

Y entre las brumas de la nostalgia

nació un hijo llamado reflejo lunar.

*

Y es en medio de Angola que habita

la raiz de la nostalgia en que me enredo.

Por eso es que soy blanco por fuera,

negro por dentro y mulato en el medio.

*

Pero todo eso son cosas del corazón,

de los que aman sin mirar a quien,

de los que dan fuerza a la fuerza de la razón

y que nos ayudan a ser alguien.

+

+

Orlando Castro es Angoleño-portugués. Reside actualmente en Portugal donde desarrolla su trabajo como periodista independiente y Escritor.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Imagen: https://barakadas.wordpress.com/

El hombre llamado Namarasotha – Cuentos Africanos Tradicionales

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https://misosoafrica.files.wordpress.com/2012/06/los-secretos-de-nuestra-casa.jpg?w=1000&h=750

Había un hombre que se llamaba Namarasotha.  Era pobre y andaba siempre vestido de harapos.  Un día fue a cazar.  Al llegar al bosque, encontró un impala muerto.  Cuando se preparaba para asar la carne del animal, apareció un pajarito que le dijo:

          –  Namarasotha, no se debe comer esa carne.  Continúa un poco más que lo que es bueno, estará allá.

El hombre dejó la carne y continuó caminando.  Un poco más adelante, encontró una gacela muerta.  Intentaba, nuevamente, asar la carne cuando apareció otro pajarito que le dijo:

Namarasotha, no se debe comer esa carne.  Siempre avanza, que encontrarás cosas mejores que eso.

El obedeció y continuó caminando hasta que vió una casa junto al camino.  Paró y una mujer que estaba al lado de la casa, lo llamó, pero el tuvo miedo de acercarse puesto que estaba muy harapiento.

            – ¡Ven aquí! – insistió la mujer.

Entonces Namarasotha se aproximó.

           – Entra, le dijo.

El no quería entrar porque era pobre.  Pero la mujer insistió y Namarasotha finalmente entró.

Ve a lavarte y ponte estas ropas, le dijo la mujer.  Y el se lavó y vistió pantalones nuevos.  Luego la mujer declaró.

           –  A partir de este momento, esta es tu casa.  Tu eres mi marido y de ahora en adelante, eres tu quien manda.

Y Namarasotha se quedo, dejando así de ser pobre.

Un cierto día había una fiesta a la que debían asistir.  Antes de partir a la fiesta, la mujer le dijo a Namarasotha:

            –  ­En la fiesta a la que vamos, cuando bailes, no debes mirar hacia atrás.

Namarasotha estuvo de acuerdo y partieron juntos. En la fiesta, bebió mucha cerveza de harina de mandioca y se embriagó.  Comenzó a danzar al ritmo de la batucada.  A cierta hora, la música estaba tan animada, que miró hacia atrás.  Y en ese propicio momento, volvió a estar como estaba antes de llegar a la casa de la mujer: pobre y haraposo.

Moraleja:   Todo hombre adulto debe casarse con una mujer de otro linaje.  Sólo así será respetado como hombre y tenido por “bien vestido”. El adulto sin mujer es “desharrapado y pobre”.  La verdadera riqueza para un hombre es la esposa, son los hijos y su tierra.

Los animales que Namarasotha encontró muertos, simbolizan a las mujeres casadas y si comiese de esa carne, estaría cometiendo adulterio.  Los pajaritos representan a los más viejos, que aconsejan casarse con una mujer libre.  En las sociedades matriarcales del norte de Mozambique (de donde proviene el cuento), son los hombres quienes se integran en los espacios familiares de las esposas.  En estas sociedades, el jefe de cada uno de estos espacios, es el tío materno de la esposa.  El hombre casado ha de sujetarse a las normas y reglas que este traza.  Si se revela e impone sus reglas, pierde su estatuto de marido y es expulsado, quedando cada cónyuge con lo que llevó para el lugar.

Cumpliendo siempre lo que los pajaritos le iban diciendo durante su viaje en busca de “riqueza”, Namarasotha acabó por encontrarla: se casó con una mujer libre y obtuvo un lugar.  Pero por no haber seguido el consejo de la mujer, perdió el estatuto dignificante del hombre adulto y casado.

Eduardo Medeiros (org)

Cuentos Populares Mozambiqueños, 1997

Traducción: Bárbara Igor

“El ratón y el cazador” – Cuentos Africanos II

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Fue a partir de ese momento, que el ratón pasó a vivir en la casa del hombre, royendo todo lo que existe…

Antiguamente había un cazador que usaba trampas, abriendo cuevas en el suelo.  El tenía una mujer que era ciega y con la que tuvo tres hijos.

Un día, cuando visitaba sus trampas, se encontró con el león:

-¡Buen día señor! ¿Qué haces por aquí en mi territorio?

– Ando viendo si mis trampas atraparon alguna cosa, respondió el hombre.

– Tú tienes que pagar un tributo, pues esta región me pertenece.  El primer animal que agarres, es tuyo, el segundo es mío, y así sucesivamente.

El hombre concordó y convidó al león a visitar las trmapas, uno de los cuales tenía una presa: una gacela.  Conforme lo acordado, el animal quedó para el dueño de las trampas.

Pasado algún tiempo, el cazador fue a visitar a sus familiares y no volvió el mismo día.  La mujer, necesitando de carne, resolvió ir a ver si alguna de las trampas tenía alguna presa.  Al intentar encontrar las trampas, cayó en una de ellas con el hijo que traía en los brazos.

El león que estaba  espiando de  entre los arbustos, vio que la presa era una persona y quedó a la espera de que el cazador viniese para entregarle el animal, según  el contrato.

Al día siguiente, el hombre llegó a su casa y no encontró ni a la mujer, ni a su hijo más pequeño.  Decidió entonces seguir las pisadas que la mujer había dejado, que lo guiaron hasta la zona de las trampas.  Cuando llegó allí, vio que la presa del día era su mujer y su hijo.  El león de lejos, exclamó al ver al hombre aproximarse:

-¡Buen día amigo! ¡Hoy es mi turno! Tu trampa agarró dos animales al mismo tiempo.  ¡Ya tengo los dientes afilados para comerlos!

–  Amigo león-dijo el hombre- conversemos sentados.  La presa es mi mujer y mi hijo.

–  No quiero saber nada- protestó el león-  Hoy la caza es mía, como rey de la selva y según lo que hemos acordado.

De súbito apareció el ratón

-¡Buen día! ¿Qué sucede?, dijo el pequeño animal.

– Este hombre se rehúsa a pagar su tributo que habíamos acordado.

-Hombre, si acordaron eso, entonces ¿por qué no cumples?  Puede ser tu mujer o tu hijo, pero debes entregarlos.  Deja eso y márchate- dijo el ratón al hombre.

Muy confundido, el cazador se retiró de la conversación, quedando el ratón, la mujer, el hijo y el león.

-Oiga tío león, nosotros ya convencimos al hombre de darte las presas.  Ahora debes explicarme cómo es que la mujer fue atrapada.  Tenemos que recrear como es que esta mujer cayó en la trampa (y llevó al león cerca de otra trampa)

Al recrear la experiencia, el león cayó en la trampa.

Entonces, el ratón salvó a la mujer y al hijo, mandándolos a casa.

La mujer, viéndose fuera de peligro, invitó al ratón a vivir en su casa y comer todo lo que ella y su familia comían.  Fue a partir de ese momento, que el ratón pasó a vivir en la casa del hombre, royendo todo lo que existe…

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Fuente: Cuentos de Apoyo Pedagógico, Salvador de Bahía, Brasil.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Gentileza de nuestro amigo y colaborador Carlos Souza (Brasil/RJ)

“Los secretos de nuestra casa” – Cuentos Africanos

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Cierto día, una mujer estaba en la cocina y al avivar el fuego, dejó caer ceniza encima de su perro.

El perro se quejó:

— ¡Señora por favor no me queme!

Ella quedó espantada: ¡un perro hablando! Hasta parecía mentira….

Asustada, decidió pegarle con el cucharón con que revolvía la comida.  Pero el cucharón también habló:

— El perro no me hizo nada malo, ¡no quiero pegarle!

La mujer ya no sabía que hacer y resolvió contarle a sus vecinas lo que había pasado con el perro y el cucharón.  Pero cuando iba a salir de la casa, la puerta, con un aire irritado le advirtió:

— No salgas de aquí y piensa en lo que sucedió.  Los secretos de nuestra casa no deben ser repartidos entre los vecinos.

La mujer prestó atención al consejo de la puerta.  Pensó que todo comenzó porque trató mal a su perro.  Entonces, le pidió disculpas y compartió el almuerzo con el.

Comentario: es fundamental saber convivir los unos con los otros, garantizar el respeto mutuo, aunque a veces sea muy difícil…

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Cuento extraído de “Eu conto, tu contas, ele conta… Estórias africanas”, org. de Aldónio Gomes, 1999

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Gentileza de nuestro amigo y colaborador Carlos Souza (Brasil/RJ)

Henri Lopes – RD del Congo – Literatura

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Henri Lopes nació en el año 1937 en Léopoldville (actual Kinshasa) y creció en Brazzaville (actual República Democrática del Congo, ex Congo belga).  Estudia literatura en La Soborna, Francia,  para regresar posteriormente a trabajar como profesor en la Ecole Normale Supérieure d’Afrique Centrale, en Brazzaville el año 1965.

Miembro fundador del Partido Socialista, su carrera política le llevó a ocupar varios ministerios y a ser primer ministro desde 1973 a 1975. Posteriormente ha ocupado cargos de diversa responsabilidad en la Unesco (subdirector general de Cultura) y en la diplomacia.

Como escritor es autor de “Tribaliques” (1971), “Sans tamtam” (1977); “Le Pleurer-Rire” (1982); “Le Lys et le Flamboyant” (1997) y “Ma grand-mère bantoue et mes ancêtres les Gaulois” (2003). Ha conseguido por dos veces el Gran Premio de Literatura de África Negra, como también el Gran Premio de la Francofonía de la Academia Francesa por su obra completa, además de otros premios y distinciones académicas.

A continuación les dejamos con una entrevista concedida para Fundación Sur por el autor, el año 2008.

Rafael Sánchez: Cuando en Occidente hablamos de literatura africana, englobamos literatura subsahariana como un todo, mientras que se pueden definir literaturas diferentes. ¿Para usted hay una o diversas literaturas africanas?

Henri Lopes: La literatura africana fue un todo durante la época del colonialismo, porque todos los escritores de una manera u otra tenían como meta describir o criticar la colonización y específicamente la manera en la que los hombres no eran respetados. Ahora, con la Independencia, hay diferentes literaturas africanas o más bien hay diferentes escritores africanos. Cada uno tiene su individualidad propia. Lo que es común a todos los escritores es que todos tratamos de poner en el panorama mundial un mundo que estaba ausente. Creo que desde todos los puntos de vista nosotros estábamos ausentes porque la escritura es una cosa muy reciente en África.

R.S.: Usted pertenece a una generación de escritores con una visión crítica. Hasta entonces todo el movimiento de negritud reivindicaba con orgullo la tradición frente al colonialismo. Ustedes empiezan a hacer una autocrítica a la sociedad africana que cuestiona si esa tradición sirve verdaderamente para seguir hacia delante.

H.L.: Es verdad, pero yo creo que hay una continuación. Durante la colonización lo que los escritores, Senghor, Cesaire y otros, criticaban era la falta de respeto a los Derechos Humanos de las personas negras. Después de la colonización se sigue también con la denuncia, no en términos de política automáticamente, sino actuando como espejo de la realidad. Yo creo que es la continuación, pero la continuación en un entorno diferente.

R.S.: ¿Es el humor que usted utiliza la mejor forma de hacer autocrítica, de denunciar el nepotismo de los gobernantes africanos, las ‘pseudodictaduras’ o ‘democraturas’?

H.L.: No sé… un escritor es como un cantante. Los hay que tienen la voz grave, otros tiene una voz aguda y… bueno, el humor es uno de los utensilios que yo empleo. Cada uno tiene su estilo y yo me siento bien con ese estilo.

R.S.: La mayoría de escritores que utilizan la escritura como medio de crítica o denuncia tienen la ventaja de que nunca llegan a ejercer el poder y no tendrán que autocensurarse. Usted ha sido Primer Ministro de su país ¿Cómo se ha reflejado esa paradoja en su vida?

H.L.: Yo creo que eso depende de lo que haces en el poder. Para mí el poder era un medio para la construcción nacional. En ciertos momentos sentí que tenía problemas con el poder y me alejé de él. Ahora no pienso que estoy en el poder. Ser embajador es diferente. Se es un representante, un hombre que tiene que explicar, ayudar y ser un vínculo, por ejemplo durante la última guerra civil en nuestro país. Yo he tratado, y quizás he tenido éxito en cierto sentido, de crear un diálogo entre los que tenían las armas y los que tenían el poder. Creo que el poder más importante es el de la escritura, porque los escritores no hacemos un trabajo para mañana, sino a largo plazo, que es más difícil, pero la inversión más importante.

R.S.: En las literaturas africanas unos se expresan en la lengua materna mientras que otros, como usted, se expresan en una lengua adquirida. ¿Eso crea alguna dificultad? ¿Piensa que habría que recuperar las lenguas originales o maternas?

H.L.: Yo pienso que un escritor debe escribir en la lengua en la que él se sienta más confortable. En nuestros países, al contrario que en los países árabes por ejemplo, no teníamos una tradición de escritura, sino una tradición oral. Yo no fui alfabetizado en mi lengua materna, el lingala, sino en francés y me siento más confortable con el francés. Además, el francés, como el portugués, o el español, son lenguas africanas. Si yo hubiera escrito en el lingala, no todos los congoleños hubieran podido leerme y el resto de los africanos hubieran sido incapaces. Escribiendo en francés tengo más lectores. Eso no crea una jerarquización entre las lenguas. Quizá debamos imaginarnos que hay dos idiomas, el oral y el escrito. Los africanos somos el primer ejemplo con una cultura en dos idiomas diferentes, el escrito y el oral.

R.S.: Usted es escritor tanto de narración como de poesía, pero sus primeras líneas fueron dentro del campo poético.

H.L.: Sí, empecé escribiendo poesía, pero cambié. Yo tengo un principio que dice que sólo debo utilizar la poesía cuando no puedo expresarme de otra manera. Por eso ahora soy un escritor de prosa, un novelista.

R.S.: ¿Se acerca más la poesía al mundo africano que la narrativa?

H.L.: Yo no lo creo.

R.S.: Por ejemplo Senghor, una de las máximas expresiones literarias africanas utilizaba principalmente la poesía…

H.L.: En esa época los autores estaban gritando, la poesía de la negritud era una poesía de gritos, de reivindicación, de fuerza. Nosotros somos pintores, somos cirujanos, somos personas que cuentan lo que pasa, pero lo hacemos a través del dictamen de nuestra cultura. De cada cultura individual.

R.S.:¿Cuál sería para usted la situación de la literatura africana en general, en estos momentos?

H.L.: Creo que no tenemos la distancia necesaria porque es una literatura muy joven. Este es el primer siglo que tenemos una literatura. No sé cuáles son los autores que van a ser olvidados y cuáles van a durar. Debemos ser muy modestos.

Y para complementar, la entrevista concedida a El digital de Canarias, el año 2009.

Pregunta: Se percibe cierta tensión en el discurso de los escritores africanos que abogan por recuperar las lenguas naturales y los que defienden aceptar y normalizar el uso de las lenguas llamadas coloniales (francés, inglés, portugués y español).

Respuesta: “Esta contradicción no es entre escritores porque estos en su mayoría han comprendido que la preservación de las lenguas y la escritura en el mundo moderno son dos cosas distintas. De otro lado, tenemos a quienes han defendido los puntos de vista sobre la lengua con argumentos válidos y a quienes lo han hecho de una manera un poco confusa y exagerada. En este último grupo estarían los sociólogos, los pedagogos, pero no los escritores. Boubacar Boris Diop en Senegal decidió escribir en wolof y posteriormente él mismo tradujo estas obras al francés porque constató que en wolof tenían menos difusión. Un escritor está en su derecho a usar en sus obras las lenguas nacionales, no es criticable; simplemente les pido que tengan apertura de espíritu. En cuanto a mí, que escribo en francés, esa cuestión no tiene vuelta de hoja, es muy clara”.

P: Se ha dicho que su literatura aborda el juego de identidades diferentes en la heterogénea cultura africana ¿está de acuerdo con esta definición?

R: “No hay ninguna identidad homogénea y fijada; y en todo caso, un escritor tiene la obligación de ver la realidad como algo dinámico y en movimiento, no como algo monolítico y fijo. Mis obras son de cuestionamiento, de preguntas sobre esa identidad”.

P: En la novela Reír y llorar aborda el tema de la dictadura, ¿puede considerarse este un subgénero narrativo en África?

R: “En realidad Reír y llorar no es una descripción de la dictadura sino del extraño fenómeno de la relación entre el dictador y quienes lo padecen. Es una relación malsana porque a menudo el dictador utiliza recursos de la cultura tradicional para llegar a la población, para conocerla mejor, acercarse y utilizarla. El mejor ejemplo que se puede dar de esto es el concepto de autenticidad”.

P: ¿Podría explicarlo?

R: “Se trataba de decir que para ser africano (en Zaire, Chad…) había que regresar a lo tradicional. Esto ponía a los intelectuales en una situación difícil porque había cierto componente de involución. El ejemplo de Chad es gráfico: obligaron a los funcionarios a volver a celebrar el rito de iniciación en sus pueblos. En Reír y llorar hay una escena fundamental en la que el dictador, después de celebrar su nombramiento en una instalación moderna se traslada de noche a donde está su familia y su clan y repite su investidura, haciendo un llamamiento a la fuerza oculta de lo tradicional. Esto lo liga con la población en una relación que tiene un marcado componente irracional”.

P: Ha comentado que no tiene posibilidad de leer a los autores de Guinea Ecuatorial o a los de habla inglesa porque no existen traducciones.

R: “Ese es el gran drama de nuestra literatura. Traducir es muy caro, aunque instituciones como Casa África están contribuyendo a darle un lugar importante a las lenguas de gran difusión. Durante mucho tiempo, la relación de los africanos con la edición era muy similar a la relación establecida con los medios de transporte. Salvo en los grandes países como Marruecos o Egipto, cuando los africanos nos movemos, lo debemos hacer utilizando las grandes compañías. Así, los escritores africanos son conocidos en su país en la medida en que son publicados por editoriales extranjeras. La situación de la edición en África es totalmente embrionaria por lo que es absolutamente indispensable ese trabajo de traducción. Yo puedo escribir un libro en mi lengua natural pero si la crítica no lo reseña, si no se distribuye… El libro está ahí, publicado, pero no se mueve, no va a ninguna parte”.

P: Así que el impulso que necesita la literatura africana debe venir de fuera.

R: “Actualmente sí, sin ninguna duda”.

Menú linguístico angoleño

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Por Custódio Fernando (Angola)

Debo confesar: de todos los asuntos de los que me propuse escribir, este es el que más trabajo me dió, dada las variadas opciones del menú lingüístico angoleño.  Este término, cardapio*lingüístico,  que la primera vez que lo lei fue en el e-mail que recibí de un amigo, es el que voy a utilizar para justificar la existencia de varios idiomas que se hablan en Angola, además de la lengua portuguesa, que es la lengua oficial.

En efecto, sería mas fácil describir el asunto si sólo se tratase de un idioma, así como es más fácil escoger qué comer cuando no existen otros sabores en el menú, lo que ciertamente no sucede en este texto, pues, además de correr el riego de ser mal interpretado por algunos compatriotas con ideales regionalistas, corro también el riesgo de recibir varios tirones de orejas de estudiosos de los fenómenos etnolinguísticos de Angola.  Desde ya, debo adelantar que lo que me motiva a estar en este momento delante del computador es tan sólo compartir con otros amigos y hermanos luusófonos los míseros conocimientos que tengo, resultado de la poca información existente sobre este asunto que se consustancia en disertar  sobre los dialectos de mi y nuestra Angola.

Aprendí en historia que de la mayor parte de las lenguas que se hablan en Angola (entiéndanse idiomas o dialectos), siete de ellas promovidas al estatuto de lenguas nacionales en función tal vez de la cantidad de hablantes (Kimbundo, Umbundo, Kikongo, Kwanhama, Fiote, Kokwe e Ynhaneka Umbi), tienen como origen la lengua de los pueblos Bantú, nómades que durante varios años “zumbaran” por este inmenso territorio donde comparten, pacíficamente o no, con los Koisans y los Bosquimanos, también conocidos como Camussequeles.  Las lenguas nacionales se juntan a otras llamadas regionales, donde, para evitar que sean muchos mis errores, cabe apenas resaltar dos que efectivamente son habladas en mi tierra natal, Malanje, y también en el Kwanza Sur, Kwanza Norte y una por las Luandas que son el Mbangala y el Songo.

Recuerdo que a los doce años y porque la vida en Luanda en época de guerra era lo más cara posible, mis padres me enviaron a Namibe donde además de aprender a hablar inglés, encontré el incentivo de aprender una lengua nacional.  Por increible que parezca, el incentivo partió de una empleada que tuvimos, que cuando descubrió que era posible oir su idioma en la Televisión, me preguntó si yo sabia hablar tal idioma.   Claramente ella notó que yo no sabía hablar, finalmente vió que me levanté del sofá cuando el programa comenzó (para mi eran los treinta minutos más tediosos de la televisión) pero aun así esperó mi respuesta que era nada más y nada menos que NO, a lo que luego agregó: “entonces el mano no puede ser comisario.  ¿Cómo le va a hablar al pueblo?”.

Me chocó saber que el pueblo, aquel que tiene el poder de escoger a sus gobernantes, estima a los que pueden oir y resolver sus problemas usando el lenguaje que entendían, y que yo, aunque tuviese a penas poco más que una década de vida en aquel año, no estaba apto para ser líder de este pueblo del que formo parte.  Y como dice un proberbio en mi lengua materna, el Kimbundo: “Kala Wenda”(#)!  Sólo andando aprendí la lección de que necesitaba comenzar la búsqueda de los ingredientes para degustar uno de los platos del menú lingüístico angoleño.

Y ahora que creo que este texto no va a la carpeta de los borradores, permítanme hablar del miedo que siento cuando imagino que la cantidad de hablantes de las lenguas nacionales está disminuyendo.  Hoy nos admiramos más cuando vemos un niño de siete u ocho años hablando inglés que cuando oímos a un niño de cinco años hablando Umbundo por ejemplo.  La idea que se tiene es que el niño que habla inglés es “inteligente” porque ya habla una lengua extranjera, mientras el niño que habla Umbundo es “atrasado” porque habla la lengua del mato*.  El fenómeno se debe al bombardeo de otras culturas que comenzó con la llegada del navegante Diogo Cão en 1482, a la desembocadura del río Zaire, territorio en esa época perteneciente al Reino del Congo, cuya capital se encontraba exactamente en la provincia que hoy es conocida como Zaire.

Esta mañana oí de un sociólogo entrevistado en un programa de TV que las primeras relaciones entre los portugueses y angoleños eran pacíficas, pero que con el correr del tiempo el cuadro cambió, con el principio de la colonización.  A partir de ahí los angoleños eran obligados a dejar sus costumbres y a pasar a adoptar hábitos occidentales en caso de que quisiesen ser considerados civilizados.  Una vez más me arriesgo a ser reprendido y/o mal interpretado al decir que uno de los más conocidos ejemplos es el Bautismo de uno de los personajes más conocidos de la lucha contra el dominio portugués, la Reina Njinga Mbandi, que pasó a ser llamada D. Ana de Souza(*).

Después de más de quinientos años todavía se siente este impedimento si consideramos que los niños que hoy nacen en las ciudades no son incentivados a aprender a comunicarse en los idiomas maternos, por ser considerados lengua de los analfabetos.

Custódio Fernando, es angoleño, natural de Malanje. Es periodista, locutor de radio y escritor. Actualmente vive en São Paulo-Brasil, donde estudia audiovisual y es co-productor y animador del programa Zwela! África como nunca ouviu!

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(#) “Kala Wenda”! Según los más viejos, detentores de la sabiduría, sólo descubrimos las cosas si salimos en su búsqueda.  Kala Wenda literalmente significa: anda para ver, anda y sabrás.

(*) Todavía son controversiales las razones del bautismo de la reina Njinga Mbandi (soberana del reino del Ndongo y de la Matamba).  Muchos creen que se trató de una estrategia usada por ella con la intención de establecer relaciones diplomáticas con los portugueses para poner fin al yugo colonial mediante el diálogo, mientras otros (inclusive su hermano el Rey Ngola Kiluanji) lo consideran una traición al reino.

Cardápio lingüístico*  Original en Português.  Cardápio: menú, lista de platos.

Publicado en Portugués por la Revista O Patifundio! quien nos cedió gentilmente, junto a Custódio Fernando, los permisos para su traducción y publicación en español.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

El hispanismo adquiere su verdadera carta de naturaleza en la Universidad marroquí a partir de los años ochenta

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08/02/2012 – Autor: Profesor Mustapha Adila

Por costumbre, se suele asociar el hispanismo marroquí con la labor de los profesores e investigadores de los distintos  Departamentos de Lengua y Literatura Hispánicas de las universidades marroquíes, que empezaron a ser operativos, de  modo sucesivo, a partir de mediados de los años sesenta. Es por esta razón por lo que se ha venido afirmando desde hace  muchos años que los hispanistas marroquíes son profesionalmente, por orden de importancia, profesores investigadores.  Esta idea no carece de fundamento puesto que es a partir de los años ochenta cuando el hispanismo adquiere su verdadera carta de naturaleza en la Universidad marroquí.

Salvo algunas excepciones, la producción científica en español que se da en Marruecos en el período que va de la década de  los ochenta hasta hoy día ha correspondido a los hispanistas universitarios, gran parte de ellos interesados por estudiar e  investigar sobre la literatura, la lengua y, en menor medida, la historia hispano-marroquí. Los estudios e investigaciones del actual hispanismo marroquí se limitaron, desde el principio, al campo filológico en su sentido más estricto, es decir, a los  estudios y a la investigación sobre lengua y literatura hispánicas.

Desde el punto de vista de la bibliografía, constatamos que las primeras publicaciones del hispanismo universitario  marroquí aparecen en revistas académicas editadas por las Facultades de Letras y Ciencias Humanas que tenían  Departamentos de Lengua y Literatura Hispánicas. En este sentido, son de mencionar, entre otras publicaciones periódicas,  la Revue de la Faculté des Lettres de Fes (1976), la revista Langue et littérature (1981) de la Facultad de Letras y Ciencias  Humanas de Rabat, la Revue de la Faculté des Lettres de Tetuán (1986), la revista Dirāssāt (1987) de la Facultad de Letras de  Agadir y la revista Bouhout de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de Mohamadía. Es el caso, también, de algunas  Facultades que no tienen Departamentos de Hispánicas, pero en donde se imparte el Español como segunda lengua  extranjera, como es el caso de las Facultades de Letras y Ciencias Humanas de Uxda, de Marrakech, de Mohamadía, y de Meknés.

A estas publicaciones periódicas se suman, en los años noventa, revistas dedicadas exclusivamente a los estudios y a la  investigación del tema hispánico; son publicaciones periódicas cuyos directores son hispanistas universitarios de formación  al igual que los miembros de sus comités de redacción. Es el caso de la Revista Marroquí de Estudios Hispánicos,  fundada en 1991; la revista Anales. Revista de Estudios Ibéricos e Iberoamericanos, fundada en el año 2003; y la revista  Magriberia cuyo primer número aparece en el 2007.

A estas tres revistas se puede añadir en cierta medida la revista Aljamía, editada desde 1991 por la Consejería de Educación  y Cultura de la Embajada de España en Marruecos que, si bien se interesó en sus primeros números por cuestiones  pedagógicas propias de la enseñanza del Español como Lengua Extranjera, dio cabida en sus páginas a algunos artículos de  investigación obra de hispanistas universitarios marroquíes.

Asimismo, hemos podido observar a partir de los años finales del siglo pasado los inicios, más bien tímidos, de una  embrionaria edición de obras de hispanistas universitarios marroquíes; pero, en verdad, esta tendencia no se ha  consolidado lo suficiente dada el escaso apoyo por parte de las instituciones oficiales.

No obstante, hay que reconocer que tras la firma, en el año 2007, del Protocolo de Apoyo al Hispanismo Universitario entre  el Instituto de Estudios Hispano Lusos, dependiente de la Universidad Mohamed V-Agdal, y el Ministerio de Cultura de España, hemos podido observar cómo este apoyo se ha incrementado y se ha materializado tanto en la edición de  importantes obras de investigación, como en la financiación parcial de importantes encuentros y congresos científicos  internacionales de tema hispano marroquí o hispánico y de algunas actividades culturales organizadas por grupos de  investigación adscritos a los Departamentos de Hispánicas.  Debemos añadir que el mencionado Protocolo se denomina en  la actualidad Programa de Cooperación Cultural con Universidades Marroquíes y que se fija como principales objetivos  estrechar los vínculos entre el hispanismo universitario de Marruecos y España, así como potenciar la difusión de la cultura  española en Marruecos.

Asimismo, hemos venido observando que, en lo que va de esta década, algunas revistas culturales marroquíes, no  necesariamente adscritas al ámbito universitario, vienen publicando con cierta frecuencia artículos de investigación obra  de hispanistas marroquíes, como es el caso de las revistas: Hafriat maghrebía de Uxda, Paix et Securité Internationales de Tánger, Fikr de Rabat, y Qirá’at de Agadir.

Para concluir, y en base a lo expuesto anteriormente, podemos afirmar que el futuro del hispanismo universitario marroquí  es prometedor en cuanto a investigación científica se refiere y, también, en relación a la labor de difusión de una cultura con  la que compartimos tantos lazos históricos.

Fuente: webislam

Gentileza de nuestro amigo y colaborador Carlos Souza (Brasil/RJ)

LITERATURA AFRICANA – ANTONIO AGOSTINHO NETO

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Para conocer la literatura angoleña, es necesario conocer la poesía de Agostinho Neto.

Nacido en Catete, Angola, en 1922, Agostinho Neto falleció en 1979. Hizo sus estudios primarios y secundarios en Angola. Se licenció en medicina en La Universidad de Lisboa. Siempre estuvo ligado a La actividad política en Portugal, donde fundó la revista Momento con Lúcio Lara y Orlando de Albuquerque en 1950.  Como otros escritores angoleños, fue preso y desterrado a Cabo Verde.

“Poeta de La hora revolucionaria, combatiente de La lucha anticolonial, primer presidente de La República Popular de Angola, su obra, sobrepasando los límites de la historia literaria, se confunde con la historia reciente del país. Condicionada por las dificultades del momento en que fue escrita, tanto la construcción, como la publicación de esta obra se dan de forma dispersa e irregular… “(“Agostinho Neto: el lugar de la poesía en tiempos de lucha” de Dalva Maria Calvao Verani en África y Brasil: Letras en lazos. Org. de María del Carmo Sepúlveda y María Teresa Salgado. RJ: Ed. Atlántica, 2000).

Su obra poética puede ser encontrada en cuatro libros principales: Cuatro poemas de Agostinho Neto (1957), Poemas (1961), Sagrada Esperanza (de 1974 que incluye poemas de los dos primeros libros) y la obra póstuma La renuncia imposible (1982). La poesía de Agostinho Neto es una poesía comprometida que presenta las imágenes poéticas de las vivencias del hombre angoleño. Pero él no habla sólo del pasado y del presente, sino también de la búsqueda, de la preparación del futuro.

Mañana entonaremos himnos a la libertad cuando conmemoremos la fecha de la abolición de esta esclavitud “Nós vamos em busca de luz / Os teus filhos Mãe ( todas las madres negras cuyos hijos parten) Vão em busca de vida (“Adiós a la hora de partida” del libro Sagrada Esperanza)

La poesía de Agostinho Neto habla de la necesidad de luchar, de soñar, de luchar por la independencia. Es necesario luchar por una nueva Angola, reconquistar la identidad angoleña a pesar de la presencia del colonizador.

“La poesía de Neto trae el reconocimiento de que nunca se está sólo, de que no se puede ignorar la presencia del otro, incluso si el otro reduce sus posibilidades de ser. El otro, en las palabras de Agostinho Neto, se combina al yo-angoleño definiéndolo, pero no le roba los orígenes.  Antropofágicamente el otro es asumido, componiendo la imagen auténtica del ser angoleño contemporaneo: ser África porque, ‘ canibalescamente’, el otro – que históricamente determinó los desvíos de la cultura originaria angolaneña – se hizo presencia en el cuerpo de Angola.  Ser África de los caminos entrecruzados, pero hacerse África.

(“El yo y el otro en Sagrada Esperanza” de Marcelo José Caetano – Cuaderno CESPUC de búsqueda PUC – Minas – BH, n 5, abr.1999).

Gentileza de nuestro amigo y colaborador Carlos Souza (Brasil/RJ)

Fuente:  LITERATURA BRASIL HISPANO

Traducción:  Carla Vargas Villarroel

Revisión de Textos:  Bárbara Igor

Manual Práctico de Levitación

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Wole Soyinka, en sus propias palabras.

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Compilación de textos a cargo de Maximiliano Vega.

Cuando hablo de Nigeria como país, no hablo de ese constructo artificial que incluso se nos impuso sin nuestro consentimiento cuando el Imperio británico dividió el continente.

Wole Soyinka, primer premio nobel de literatura africano

En Nigeria muchos cristianos y musulmanes siguen creyendo que las máscaras son un indicio de fetichismo y paganismo. El fundamentalismo religioso envuelve la comprensión cultural y limita los horizontes de la gente.

Para un temperamento como el mío nunca ha sido posible evitar una sensación de reproche por todo lo que se pierde, se desperdicia o se degrada día a día, todo lo que se vuelve irrecuperable o se daña irreparablemente al mantener esa posición de cómoda altivez del purista: la distancia innegociable. Sin embargo hay que trazar una línea. Al otro lado de la mía se encuentran los regímenes asesinos: el de Idi Amín, el del emperador Bokassa, el del sargento Doe, el de Mobutu Sese Seko y por supuesto el del general Sani Abacha.

Los seres humanos, sobre todo en la época moderna, son seres viajeros. Pero creo que si pudiera elegir, el 90% del tiempo lo pasaría en mi casa.

Básicamente, si tuviera que elegir, todo lo que haría sería escribir y enseñar; creo que tengo buen instinto para ser profesor. Me gusta dar clase en la universidad y abrirles la mente a los estudiantes; disfruto dando clase.

Yo conocí a García Márquez en Cuba un año después de ganar el Nobel, a él se lo habían concedido unos años antes. Y me preguntó: “¿Qué tal te va, hermano?”. Y yo le contesté: “Es un infierno. Espero que acabe pronto”. Y me dijo: “No, no se acaba nunca”. Ojalá le hubiera creído en esa época, porque habría tomado ciertas precauciones. Pero pensé: “Está exagerando”. Y no exageraba. Tenía toda la razón.

En los últimos meses he visto que cuando estás débil y expuesto al ataque de un cáncer, ya sea un cáncer fisiológico o político, ocupado en actividades que destruyen lo que realmente quieres hacer, es una cuestión moral y de voluntad decir: “Me retiro”. No hace falta esperar a sufrir un cáncer. Dices: “Hoy me retiro”. Y desapareces hasta que la gente se olvida de ti.

Dibujaba rayas en la pared, en el suelo… Todo ello me ayudaba a tener la mente ocupada. Más tarde conseguí hacer una pluma y tinta a base de café, y seguí experimentando con el papel higiénico y con el papel de los cigarrillos que nos daban. Al final construí un pequeño escondrijo donde ocultaba el rollo de papel higiénico; también hice un agujero en el suelo. Todo tipo de subterfugios que se me ocurrían y desarrollaba a través de un proceso muy lento.

Cuando hablo de Nigeria como país, no hablo de ese constructo artificial que incluso se nos impuso sin nuestro consentimiento cuando el Imperio británico dividió el continente. Y cuando la gente va a la guerra, como nosotros lo hicimos, para preservar las fronteras nacionales, la circunstancia es de lo más estúpida, porque matas y mueres por el constructo ideado por otra persona.

Estoy convencido de que en algún lugar del mundo, en África o en Asia, en un bote o una granja, en este planeta u otro, tiene que haber alguien, en algún lugar, que esté en la misma longitud de onda en la que yo estoy.


Maximiliano Vega, natural de Chile, es Licenciado en Artes. Aficionado a la música y la literatura, colabora periódicamente con la difusión de la música y la literatura africana en MISOSOAFRICA

Guinea-Bissau y su Literatura en una reseña

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