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Adiós a Chinua Achebe, padre de la literatura africana.

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Por Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Chinua Achebe BY DAILY POST

Con 82 años, ha muerto el escritor nigeriano Chinua Achebe, autor de “Todo se desmorona”, obra con la que ganara el reconocimiento mundial, tras su publicación el año 1958.

Nació el 16 de noviembre de 1930, en la ciudad de Ogidi, hacia la época, autoproclamada como la República de Biafra.  Tras la guerra y sus desastrosos resultados, los que cuentan la perdida de alrededor de 1 millón de vidas y el sueño trunco de independencia de Ogidi, Chinua Achebe se traslada a Masachussets en el año 1972, año en que fija su residencia definitiva en los Estados Unidos de Norteamérica.

Su obra literaria se centró en los problemas políticos comúnes a la mayoría de los países africanos, muchos de ellos resultantes del colonialismo.  Si bien Chinua Achebe nunca ganó el premio Nobel de Literatura, fue reconocido en vida por muchos de sus lectores y colegas como el padre de la literatura africana moderna.

Algunas de sus obras son:

  • Todo se desmorona (1858)
  • La flecha de Dios (1964)
  • Un hombre del pueblo (1966)
  • Chicas en guerra (1971)
  • Navidades en Biafra y otros poemas (1973)

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Esclavitud y Africanía: Las convergencias bantú registradas en las Américas y el Caribe

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Por Simão Souindoula

Es con gran realce que se delínea hoy, luego de persistentes esfuerzos emprendidos a nivel del Centro Internacional de las Civilizaciones Bantú de la Universidad madrileña de Alcalá de Henares, con el tenaz africanista congolés Luis Beltrán, y de la Universidad amazónica de Rodonia, con el veterano lingüista belga Jean Pierre Angenot.

Esos empeños se realizan tras uno de los períodos de desplazamiento humano ultra marino, de entre los más significativos de la historia de África y que se consubstanció en la instalación masiva de millones de sus habitantes en América y el Caribe.

Esta migración forzada provocó, naturalmente, el enraizamiento de expresiones culturales negras que el célebre etnólogo cubano Fernando Ortiz designo por “africania”.

Una de las orientaciones tomadas, traspasó este concepto de ligación genérica y la identificación de las culturas de origen.

Es así que teniendo en cuenta las condiciones de reagrupamiento y embarque de los cautivos y del poblamiento particular de África central, oriental y austral, fueron establecidas adhesiones a la cultura bantú.

Evidenciaremos en este esbozo de estudio, la necesidad, como en el continente de origen de la aplicación del método comparativo en las sobrevivencias de las expresiones culturales de los “Atu” y destacaremos su importancia, convergente para el Nuevo Mundo.

Tentativas comparadas.

Uno de los ensayos emprendidos en este sentido, publicado en 1982 en Bogotá en el contexto de la creación del CICIBA, fue el del colombiano Nicolás del Castillo, antiguo embajador de su país en Costa de Marfil, en su notable obra “Esclavos negros en Cartagena y sus aportes léxicos”.

La institución establecida en la capital gabonesa se precia de publicar, dos años después, un resumen de este trabajo en su revista científica y cultural “Mantu”.

Dentro de las concordancias bantú puestas en relevo, en su ejercicio de lingüística comparada, el investigador latinoamericano indica el termino guandu, guandul (Cajanus indicus(L) Spreng).

Las comunidades de raíz bantú perpetuarán la misma palabra en el continente y en el conjunto insular.

  • Guandu en los vecinos Brasil y Colombia
  • Guandu en Costa Rica
  • Guadul en Cuba, Puerto Rico y en la República Dominicana.

Se trasluce de esos datos que el término de origen bantú (kikongo) “wandu” (yerbas) fue conservado, salvo inexplicablemente en la parte occidental de la antigua “Española”, el actual Haití, donde ésta muy apreciada planta leguminosa es conocida como “Pois Angole” y Pois Congo”.

Las poblaciones de esta parte de la isla caribeña privilegiaron el origen de esta variedad de frijol, alimento tradicional del septentrión de nuestro país.

En efecto, la preciosa “Relatione di Reame di Congo…” del italiano Filippo Pigafetta y del portugués Duarte Lopes, publicada en Roma en 1591, una de las primeras fuentes escritas sobre nuestra historia confirma que esta “kassa” era uno de los alimentos base en esta región, en los siglos XVI y XVII.

Insistimos en la necesidad de desarrollar el método lingüístico comparativo en nuestro estudio intitulado “Método comparativo y estudios bantú en América Ibérica” (Universidad de Alcalá de Henares, 1998).

Realzamos en este análisis, a título indicativo, las siguientes concordancias, recurriendo al proto-bantú, los siguientes radicales y sus reflejos americanos y caribeños:

-ganga (medicine-man, curandero)

a) en Brasil: nganga (maestro de ceremonia religiosa)

b) en Cuba: gangulero o mwana nganga (joven iniciado); mojiganga (iniciado), Tata nganga (maestro de ceremonia)

-Kiti (fetish, hechizo)

a) en Brasil: enquice

b) en Cuba: nkiso

-dogi (withcraft, hechicero)

a) en Brasil: endoque

b) en Colombia: endoqui

c) en Venezuela: ndoki

-angu (water, sea, rio, mar)

En Argenitna, Colombia y Venezuela, El término “kalunga” tiene la misma connotación, de práctica purificadora, que la utilizada por los Bantú Occidentales.

-jambe, yambe (God, Dios)

Esta designación se perpetró en casi todas las comunidades de origen bantú en el Nuevo Mundo.

Es Zambi o Zambi a Pongo.

-gunga (bell, sino)

Se reencuentra la forma kanga que apunta a una flauta, mientras en Cuba, ella es reservada a las percusiones metálicas.

-dimba (metalófono)

El sustantivo sobrevivió en prácticamente todos los crioulos y semi-crioulos con una base lexical bantú.

En efecto, se encuentra invariablemente en esos hablares el famoso marimba.

.futi (sculpture)

En Cuba, la palabra indica un instrumento de fricción y en Venezuela, una estatuilla sagrada.

Parentesco Genético.

Es incontestable, por la fuerza de esos elementos lingüísticos, que un fuerte porcentaje de africanos instalados en las nuevas tierras americanas o caribeñas, venían de la mayor macroestructura etnolingüística de África: el dominio bantú.

Al inicio del tráfico negrero, el área cultural que será convencionalmente clasificada en el siglo XIX como “bantú” (tierra de los hombres), tenía visiblemente la configuración global que ella tiene hoy, representando el ¼ de la Afrikiya y conteniendo medio millar de lenguas.

Es necesario agregar a esta realidad histórica, la organización en esta zona de puertos, extraordinariamente activos en la exportación de la mano de obra esclava tales como São Tomé, en el Golfo de Guinea, Malembo, Cabinda, Mpinda, Ambriz, São Paulo de Loanda, Benguela la Vieja, San Felipe de Benguela, en el litoral del actual territorio angoleño, Quelimane y Pemba, en la contra costa.

Consecuencia lógica de esas migraciones forzadas bantú, esta vez fuera del continente, en dirección al Atlántico Occidental, las civilizaciones bantú dejaron trazos lingüísticos y antropológicos intensos en las culturas afro-americanas y afro-caribeñas.

La sustancia bantú, está presente, efectivamente, en los crioulos y hablares semicreolizantes, las creencias, la expresión religiosa, la arquitectura, la gastronomía, las estructuras sociales, los antropónimos, la música, la danza, los ritos funerarios,el sistema de producción, la medicina y la farmacopea, etc.

Una de las particularidades de los estudios sobre los trazos bantú en las Américas y el Caribe, es que son muy localizados, muy segmentados.

Ellos son, muchas de las veces, limitados a las fronteras nacionales, a las de los actuales Estados, sin verdadera tentativa de relación de las similitudes.

En suma, ellos no son suficientemente sometidos a un examen comparativo.

Pensamos que este método que permitió esclarecer el parentesco genético de las lenguas y culturas de África central, austral y oriental, debe ser cada vez más aplicado en el Nuevo Mundo.

Conclusión.

Los ejemplos que tomamos confirman que tenemos en este dominio un campo de trabajo bien vasto.

Y los estudios sobre los bantuísmos en el continente y en las islas de los “moleques” deben progresar.

Ellos deben escapar de la mono-lingüística en vista de que el concepto bantú se deslizó, coherentemente por la fuerza de las evidencias de su cuna lingüística para las reconstrucciones arqueológicas e históricas, así en dirección a las reedificaciones filosóficas, antropológicas e igualmente, antropobiológicas.

Este desafío se muestra como una de las mayores apuestas con vista a la producción de nuevos conocimientos sobre la “africania” en los próximos decenios.

Es el único método que nos permitirá enriquecer nuestros conocimientos sobre el componente bantú de las culturas de más allá del Atlántico con más elementos de civilización. Ello nos permitirá igualmente poner en relieve una de las fibras unificadorasdel poblamiento niger en el Nuevo Mundo, y de considerar plenamente la existencia de un mundo americano y caribeño bantú.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

La Ruta colombiana de la Esclavitud

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Por Simão Souindoula (Angola)

El Choco, una Angola reconstituida en la Costa del Pacífico

Es una de las conclusiones evidentes realizadas con posterioridad a la lectura de la obra del afrocolombiano Sergio Antonio Mosquera, “El Mondongo: Etnolingüística en la Historia Afrochocoana”, libro recientemente reeditado en Bogotá, en la serie Ma´Mawu, por la Universidad Tecnológica del Choco “Diego Luis Córdoba”.

Pudimos confirmar esta realidad, particularmente emocionante, semanas atrás en Quibdo, capital de esta provincia de la Antigua Nueva Granada.

El libro, ahora reeditado en una edición singularmente sólida, aparece con 156 páginas, y se articula en cuatro capítulos principales, en los cuales el autor presenta la evolución del establecimiento de los africanos en la región y la subsecuente tentativa de continuum de sus respectivas lenguas, su difícil adaptación al castellano y el legado residual lingüístico bantú.

En una verdadera fiebre mercantilista, dominante en Europa, la zona donde fueron descubiertos yacimientos polimetálicos, y en particular el precioso oro, registra numerosas encomiendas de mano de obra esclava.

Y serán introducidos en el territorio minero, a favor del cuarto “asiento” europeo, principalmente, millares de angolas, benguelas, loandas, monicongos, cabindas y luangos.

El “asiento” portugués que durara de 1595 a 1641 y cuyos principales centros de embarque serán Loanda y São Tome – puerto de tránsito- permitió la instalación mayoritaria de los mbika.

El investigador de Quibdo es perentorio: “van a constituirse en mayoría y este predominio es repetitivo en muchas transacciones. Hay ya, desde luego, una fuerte presencia de negros de Angola”.

El ejemplo de los esclavos al servicio del Padre Pedro de Claver, hacia 1620, es a este respecto bien indicativo. Andrés, Ignacio, Alfonso, Jusepe, Juan Mariquita, Cristina Feliciano, Lucrecia, Catalina, Francisca, Monzolo, son todos o de Angola o del Congo.

El veredicto de Mosquera, a esta realidad, es categórico: “Portugal fue el principal proveedor” de esclavos hasta 1654.

El autor escogió mediante estos datos el título de su obra “El Mondongo”, referencia al Reino angoleño, término que fue en una dinámica de antonomasia gastronómica adoptado en el continente americano y en el conjunto insular caribeño.

En los vestigios de los portugueses, los franceses e ingleses introducirán naturalmente en el “Virreinato de Nueva Granada”, a partir de 1712, de la factoría de Cabinda, congos y luangos.

El iniciador de la espectacular Fundación privada Mantu-Bantu, institución que no tiene equivalente en África, aborda en seguida la configuración de los hablares niger en su zona natal; examinando su uso en las minas y subrayando la persistencia en el léxico residual del morfema bantú ng o nga.

ANTONOMASIA

Realza,  además de las ya citadas, las variantes kikongo, conocidas en la época como bamba, manyoma y pango.

El autor chocoano insiste en el capítulo sobre la aclimatación de los “muleques” al evocar la influencia del idioma del país de la pantera, en el noroeste de la antigua Confederación Granadina.

Afirma “es patente el impacto del kokongo” en la evolución lingüística allí resultante, consubstanciada en la continuación de la intervocalidad, doble negación, redundancia, duplicación y excesiva expresión corporal en el habla.

Como consecuencia de los bantús instalados en la región, hablaron un español “muy corrupto, al terminus a quo criollo portugués”, con elementos léxicos (o de otro tipo), genéticamente portugueses.

Hacia el fin del estudio, el Profesor presenta y comenta lógicamente un glosario de más de una centena de bantuísmos que sobrevivieron en la costa del Pacífico colombiano.

Se esfuerza en restituir en una apertura de erudición, los elementos lexicales identificados en algunos fragmentos de textos literarios (poesía, canto, romance y composiciones musicales).

Un ejemplo perfecto de bantuismo que perduró, es el sustantivo zandungu o sandunga, equivalente a pimiento. En efecto, es probado en el proto-bantu como pepper dungu.

Y lógicamente este radical del bantú común deriva:

en kikongo y kimbundu: ndungu,

en nyaneka-humbe: ongundu, otyindungu, onondungu,

y en umbundi: olundungu, ondungu, onungu.

El glosario contiene otros componentes salidos del “Mundo de los Hombres” tales como:

Angulo, del bantú nkulu, viejo, adjetivo utilizado como antropónimo

Bilongo o Birongo, remedio tradicional

Kalunga, espíritu hidrogénico, mar, infinito

Ganga, curandero

Susunga, del bantú nsanga, pegar

Con el objeto de comprender mejor el substrato antropológico angoleño enraizado en el territorio de “La conga”, Sergio Mosquera utilizó entre otros estudios de referencia, el de Jan Vasina sobre África Ecuatorial y Angola, contenido en la Historia General de África, que indica los cimientos civilizacionales del corazón del continente que fueron transferidos en las áreas auríferas del noroeste de Colombia.

La obra “El mondongo. Etnolinguística en la Historia afrochoana” es una contribución más para la inevitable aproximación entre las comunidades de raíz angoleña y la Madre Patria; reencuentro que debe oralmente ser tejido durante el decenio 2012/2022, declarado por la Organización de las Naciones Unidas como consagrado a los afro descendientes.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Simão Souindoula es angoleño. Historiador, actualmente se desempeña como investigador y es Miembro del Comité Cientifico Internacional de la UNESCO, donde desarrolla el proyecto “La Ruta del Esclavo”

Menú linguístico angoleño

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Por Custódio Fernando (Angola)

Debo confesar: de todos los asuntos de los que me propuse escribir, este es el que más trabajo me dió, dada las variadas opciones del menú lingüístico angoleño.  Este término, cardapio*lingüístico,  que la primera vez que lo lei fue en el e-mail que recibí de un amigo, es el que voy a utilizar para justificar la existencia de varios idiomas que se hablan en Angola, además de la lengua portuguesa, que es la lengua oficial.

En efecto, sería mas fácil describir el asunto si sólo se tratase de un idioma, así como es más fácil escoger qué comer cuando no existen otros sabores en el menú, lo que ciertamente no sucede en este texto, pues, además de correr el riego de ser mal interpretado por algunos compatriotas con ideales regionalistas, corro también el riesgo de recibir varios tirones de orejas de estudiosos de los fenómenos etnolinguísticos de Angola.  Desde ya, debo adelantar que lo que me motiva a estar en este momento delante del computador es tan sólo compartir con otros amigos y hermanos luusófonos los míseros conocimientos que tengo, resultado de la poca información existente sobre este asunto que se consustancia en disertar  sobre los dialectos de mi y nuestra Angola.

Aprendí en historia que de la mayor parte de las lenguas que se hablan en Angola (entiéndanse idiomas o dialectos), siete de ellas promovidas al estatuto de lenguas nacionales en función tal vez de la cantidad de hablantes (Kimbundo, Umbundo, Kikongo, Kwanhama, Fiote, Kokwe e Ynhaneka Umbi), tienen como origen la lengua de los pueblos Bantú, nómades que durante varios años “zumbaran” por este inmenso territorio donde comparten, pacíficamente o no, con los Koisans y los Bosquimanos, también conocidos como Camussequeles.  Las lenguas nacionales se juntan a otras llamadas regionales, donde, para evitar que sean muchos mis errores, cabe apenas resaltar dos que efectivamente son habladas en mi tierra natal, Malanje, y también en el Kwanza Sur, Kwanza Norte y una por las Luandas que son el Mbangala y el Songo.

Recuerdo que a los doce años y porque la vida en Luanda en época de guerra era lo más cara posible, mis padres me enviaron a Namibe donde además de aprender a hablar inglés, encontré el incentivo de aprender una lengua nacional.  Por increible que parezca, el incentivo partió de una empleada que tuvimos, que cuando descubrió que era posible oir su idioma en la Televisión, me preguntó si yo sabia hablar tal idioma.   Claramente ella notó que yo no sabía hablar, finalmente vió que me levanté del sofá cuando el programa comenzó (para mi eran los treinta minutos más tediosos de la televisión) pero aun así esperó mi respuesta que era nada más y nada menos que NO, a lo que luego agregó: “entonces el mano no puede ser comisario.  ¿Cómo le va a hablar al pueblo?”.

Me chocó saber que el pueblo, aquel que tiene el poder de escoger a sus gobernantes, estima a los que pueden oir y resolver sus problemas usando el lenguaje que entendían, y que yo, aunque tuviese a penas poco más que una década de vida en aquel año, no estaba apto para ser líder de este pueblo del que formo parte.  Y como dice un proberbio en mi lengua materna, el Kimbundo: “Kala Wenda”(#)!  Sólo andando aprendí la lección de que necesitaba comenzar la búsqueda de los ingredientes para degustar uno de los platos del menú lingüístico angoleño.

Y ahora que creo que este texto no va a la carpeta de los borradores, permítanme hablar del miedo que siento cuando imagino que la cantidad de hablantes de las lenguas nacionales está disminuyendo.  Hoy nos admiramos más cuando vemos un niño de siete u ocho años hablando inglés que cuando oímos a un niño de cinco años hablando Umbundo por ejemplo.  La idea que se tiene es que el niño que habla inglés es “inteligente” porque ya habla una lengua extranjera, mientras el niño que habla Umbundo es “atrasado” porque habla la lengua del mato*.  El fenómeno se debe al bombardeo de otras culturas que comenzó con la llegada del navegante Diogo Cão en 1482, a la desembocadura del río Zaire, territorio en esa época perteneciente al Reino del Congo, cuya capital se encontraba exactamente en la provincia que hoy es conocida como Zaire.

Esta mañana oí de un sociólogo entrevistado en un programa de TV que las primeras relaciones entre los portugueses y angoleños eran pacíficas, pero que con el correr del tiempo el cuadro cambió, con el principio de la colonización.  A partir de ahí los angoleños eran obligados a dejar sus costumbres y a pasar a adoptar hábitos occidentales en caso de que quisiesen ser considerados civilizados.  Una vez más me arriesgo a ser reprendido y/o mal interpretado al decir que uno de los más conocidos ejemplos es el Bautismo de uno de los personajes más conocidos de la lucha contra el dominio portugués, la Reina Njinga Mbandi, que pasó a ser llamada D. Ana de Souza(*).

Después de más de quinientos años todavía se siente este impedimento si consideramos que los niños que hoy nacen en las ciudades no son incentivados a aprender a comunicarse en los idiomas maternos, por ser considerados lengua de los analfabetos.

Custódio Fernando, es angoleño, natural de Malanje. Es periodista, locutor de radio y escritor. Actualmente vive en São Paulo-Brasil, donde estudia audiovisual y es co-productor y animador del programa Zwela! África como nunca ouviu!

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(#) “Kala Wenda”! Según los más viejos, detentores de la sabiduría, sólo descubrimos las cosas si salimos en su búsqueda.  Kala Wenda literalmente significa: anda para ver, anda y sabrás.

(*) Todavía son controversiales las razones del bautismo de la reina Njinga Mbandi (soberana del reino del Ndongo y de la Matamba).  Muchos creen que se trató de una estrategia usada por ella con la intención de establecer relaciones diplomáticas con los portugueses para poner fin al yugo colonial mediante el diálogo, mientras otros (inclusive su hermano el Rey Ngola Kiluanji) lo consideran una traición al reino.

Cardápio lingüístico*  Original en Português.  Cardápio: menú, lista de platos.

Publicado en Portugués por la Revista O Patifundio! quien nos cedió gentilmente, junto a Custódio Fernando, los permisos para su traducción y publicación en español.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

El hispanismo adquiere su verdadera carta de naturaleza en la Universidad marroquí a partir de los años ochenta

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08/02/2012 – Autor: Profesor Mustapha Adila

Por costumbre, se suele asociar el hispanismo marroquí con la labor de los profesores e investigadores de los distintos  Departamentos de Lengua y Literatura Hispánicas de las universidades marroquíes, que empezaron a ser operativos, de  modo sucesivo, a partir de mediados de los años sesenta. Es por esta razón por lo que se ha venido afirmando desde hace  muchos años que los hispanistas marroquíes son profesionalmente, por orden de importancia, profesores investigadores.  Esta idea no carece de fundamento puesto que es a partir de los años ochenta cuando el hispanismo adquiere su verdadera carta de naturaleza en la Universidad marroquí.

Salvo algunas excepciones, la producción científica en español que se da en Marruecos en el período que va de la década de  los ochenta hasta hoy día ha correspondido a los hispanistas universitarios, gran parte de ellos interesados por estudiar e  investigar sobre la literatura, la lengua y, en menor medida, la historia hispano-marroquí. Los estudios e investigaciones del actual hispanismo marroquí se limitaron, desde el principio, al campo filológico en su sentido más estricto, es decir, a los  estudios y a la investigación sobre lengua y literatura hispánicas.

Desde el punto de vista de la bibliografía, constatamos que las primeras publicaciones del hispanismo universitario  marroquí aparecen en revistas académicas editadas por las Facultades de Letras y Ciencias Humanas que tenían  Departamentos de Lengua y Literatura Hispánicas. En este sentido, son de mencionar, entre otras publicaciones periódicas,  la Revue de la Faculté des Lettres de Fes (1976), la revista Langue et littérature (1981) de la Facultad de Letras y Ciencias  Humanas de Rabat, la Revue de la Faculté des Lettres de Tetuán (1986), la revista Dirāssāt (1987) de la Facultad de Letras de  Agadir y la revista Bouhout de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de Mohamadía. Es el caso, también, de algunas  Facultades que no tienen Departamentos de Hispánicas, pero en donde se imparte el Español como segunda lengua  extranjera, como es el caso de las Facultades de Letras y Ciencias Humanas de Uxda, de Marrakech, de Mohamadía, y de Meknés.

A estas publicaciones periódicas se suman, en los años noventa, revistas dedicadas exclusivamente a los estudios y a la  investigación del tema hispánico; son publicaciones periódicas cuyos directores son hispanistas universitarios de formación  al igual que los miembros de sus comités de redacción. Es el caso de la Revista Marroquí de Estudios Hispánicos,  fundada en 1991; la revista Anales. Revista de Estudios Ibéricos e Iberoamericanos, fundada en el año 2003; y la revista  Magriberia cuyo primer número aparece en el 2007.

A estas tres revistas se puede añadir en cierta medida la revista Aljamía, editada desde 1991 por la Consejería de Educación  y Cultura de la Embajada de España en Marruecos que, si bien se interesó en sus primeros números por cuestiones  pedagógicas propias de la enseñanza del Español como Lengua Extranjera, dio cabida en sus páginas a algunos artículos de  investigación obra de hispanistas universitarios marroquíes.

Asimismo, hemos podido observar a partir de los años finales del siglo pasado los inicios, más bien tímidos, de una  embrionaria edición de obras de hispanistas universitarios marroquíes; pero, en verdad, esta tendencia no se ha  consolidado lo suficiente dada el escaso apoyo por parte de las instituciones oficiales.

No obstante, hay que reconocer que tras la firma, en el año 2007, del Protocolo de Apoyo al Hispanismo Universitario entre  el Instituto de Estudios Hispano Lusos, dependiente de la Universidad Mohamed V-Agdal, y el Ministerio de Cultura de España, hemos podido observar cómo este apoyo se ha incrementado y se ha materializado tanto en la edición de  importantes obras de investigación, como en la financiación parcial de importantes encuentros y congresos científicos  internacionales de tema hispano marroquí o hispánico y de algunas actividades culturales organizadas por grupos de  investigación adscritos a los Departamentos de Hispánicas.  Debemos añadir que el mencionado Protocolo se denomina en  la actualidad Programa de Cooperación Cultural con Universidades Marroquíes y que se fija como principales objetivos  estrechar los vínculos entre el hispanismo universitario de Marruecos y España, así como potenciar la difusión de la cultura  española en Marruecos.

Asimismo, hemos venido observando que, en lo que va de esta década, algunas revistas culturales marroquíes, no  necesariamente adscritas al ámbito universitario, vienen publicando con cierta frecuencia artículos de investigación obra  de hispanistas marroquíes, como es el caso de las revistas: Hafriat maghrebía de Uxda, Paix et Securité Internationales de Tánger, Fikr de Rabat, y Qirá’at de Agadir.

Para concluir, y en base a lo expuesto anteriormente, podemos afirmar que el futuro del hispanismo universitario marroquí  es prometedor en cuanto a investigación científica se refiere y, también, en relación a la labor de difusión de una cultura con  la que compartimos tantos lazos históricos.

Fuente: webislam

Gentileza de nuestro amigo y colaborador Carlos Souza (Brasil/RJ)