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El régimen angoleño y su censura a “Folha 8”

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Por Orlando Castro(*)

 África es un semillero constante y habitual de conflictos armados porque la falta de democraticidad obliga a que la alternancia política sea conquistada por el lenguaje de las armas.

 

folha 8

El Ministerio de Comunicación Social (MCS), entiende que nosotros aquí, en “Folha 8”, debemos corregir inmediatamente nuestra conducta porque dice, incitamos al desorden público e incluso a la sublevación.

“El Ministerio de Comunicación Social advierte que, en caso de no acatamiento de esta decisión, esas medidas de corrección pueden culminar en la suspensión temporal de las emisiones de la Radio Despertar así como del  Semanario Folha 8,  hasta la decisión definitiva de los órganos judiciales,”, publicó un comunicado oficial divulgado hoy en Luanda.

Curiosamente, el MCS reitera su arremetida en la defensa intransigente de la libertad de expresión y de prensa, consagrada en la Constitución, e incentiva a todos los órganos de comunicación  social del país a seguir en el cumplimiento de su línea editorial, en el marco de la ética y deontología profesional.

Si el periodista no procura saber lo que pasa es un imbécil.  Si sabe lo que  pasa y se calla es un criminal.  El régimen sabe que en “Folha 8” esta es una regla de oro.  Además de una regla común en cualquier democracia o Estado de Derecho. Si no puede ser aplicada en Angola tal vez sea porque nuestro país todavía no es una democracia ni un Estado de Derecho.

Sabemos que el MCS aboga por la libertad de prensa, siendo esa la tesis  que llevó – por ejemplo – a que nuestra Redacción fuese hasta hace poco más de un año (12 de Marzo de 2012) invadida por cerca de 15 hombres de la DNIC – Dirección Nacional de Investigación Criminal – bajo el mandato de la Procuraduría General de la Republica.

Bien vistas las cosas, al mismo tiempo que algunos dictadores (aunque pocos, es cierto) van cayendo, el supuesto mundo “democrático” genera otros y aguanta algunos que todavía no pasaron de bestiales a bestias.

El  gobierno angolano no ha tenido la voluntad, aunque tenga los medios, de resolver los problemas de agua, luz, higiene, salud, trabajo, habitación y educación de los angoleños. La juventud no tiene casa, no tiene educación, empleo y no tiene futuro. Los trabajadores tienen salarios en atraso y no consiguen obtener crédito bancario.

Y cuando algún periódico resuelve decir estas verdades (y con algunos excesos) entran inmediatamente en la línea de fuego del régimen.  “Folha 8” está en esa línea hace mucho, mucho tiempo. Todos sabemos que la fase del mata primero y pregunta después está por llegar.

Cosas tan banales como vivienda, salud, educación, comida, no son preocupaciones esenciales para los que dirigen el país. Y es por eso que en nuestro país hay muchos que viven para robar y otros que roban para vivir. Es claro que decir esto es, de acuerdo con la noción de libertad de prensa del régimen, un crimen.

Todos saben, hasta inclusive los más altos dirigentes del país, que si el poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente. Lo decimos nosotros como también lo dicen las más serias y confiables organizaciones internacionales. No en tanto, como el régimen no puede callar a esas instituciones, intenta callar a cualquier precio a los mensajeros internos.

Sólo en dictadura, aunque legitimada por los votos comprados a un pueblo que casi siempre piensa con la barriga (vacía) y no con la cabeza, es posible estar tantos años en el poder. África es un semillero constante y habitual de conflictos armados porque la falta de democraticidad obliga a que la alternancia política sea conquistada por el lenguaje de las armas. Hay obviamente otras razones, pero cuando se juzga que las elecciones (cuando las hay) son sólo de por si sinónimo de democracia se está caminando hacia lo que hoy es Angola: una democracia de palabra y no de facto.

En nuestro caso, la guerra legitimó todo lo que de malo se puede imaginar. Permitió al actual presidente perpetuarse en el poder, tal como permitió que la UNITA dijera que esa era (y por lo que se va viendo hasta parece que tuvo razón) la única vía para cambiar de régimen.

Es claro que es siempre así en las dictaduras, el pueblo fue siempre y continua siendo (las elecciones no alteraron la génesis de la dictadura, solamente la maquillaron) carne de cañón. Y cuando alguien procura dar voz a quien no la tiene, como es el caso de “Folha 8”,  los “defensores” de la libertad de prensa “made in MPLA” agarran la pistola.

Reconózcase que no es difícil comprender la posición de aquellos que consideraron a nuestro régimen como al más puro, vernáculo, impoluto y honorable ejemplo de democracia. De hecho, siendo Angola un país muy rico, es mucho más fácil negociar con un régimen dictatorial que con uno  democrático. Es mucho más fácil negociar con alguien que, de partida, se sabe que estará en la silla del poder durante toda la vida, que con alguien que puede ser sustituido por la libre elección popular.

Y es, como ahora sucede, mucho más fácil negociar con un núcleo limitado de personas que representa casi al 100% del Producto Interno Bruto, que con alguien que no sea dueño del país, como sucede en las democracias, sino que sólo representante temporario del pueblo soberano.

A partir  del momento en que dejó de tener a Jonas Savimbi como chivo expiatorio para todo, el régimen apuntó a otros blancos. Uno de ellos fue la prensa que a pesar de las dificultades, todavía va diciendo algunas verdades. De ahí la razón por la cual, una vez más, los dueños del país quieren callar a “Folha 8”.

Desde 2002, el  presidente vitalicio de Angola ha conseguido fingir que democratiza el país y, más que eso, consiguió (aunque no por mérito suyo pero s, por desmérito de la UNITA) domesticar completamente a casi todos aquellos que le pudieran hacer frente.

Y cuando aparecen personas como los periodistas de “Folha 8” que no están a la venta y que por eso incomodan y amenazan al régimen, hay siempre forma de hacerlos chocar con una bala, incluso cuando esta llega acompañada con una nota que dice “por el bien de la libertad de prensa”.

Cabe resaltar, y en eso los angoleños no son diferentes de cualquier otro pueblo, que continúa siendo válida la tesis de que “si no consigues vencerlos úneteles”.  No sorprende por eso que el régimen tenga cada vez más seguidores, sean militares, políticos, empresarios o periodistas.

Es claro que mientras esto sucede, el Pueblo continua siendo concebido con hambre, naciendo con hambre, muriendo, poco después… con hambre. Y el hambre, la miseria, las enfermedades, las asimetrías sociales son llagas imputables al Poder.

Vale, al menos, que el equipo de “Folha 8” consigue dar voz a quien no la tiene.  El régimen sabe que la verdad duele, pero aun no comprende que, a pesar de eso, solo ella puede curar.

Es verdad que el régimen puede hacer casi todo lo que le apetece. Pero la dignidad de los periodistas de “Folha 8” no la puede quitar. Ni el hecho que ciertamente le incomoda, de que “Folha 8” sea parte de la Historia de Angola y de la Lusofonía, sea quien sea que la escriba.

No es que el régimen se preocupe mucho por esto. Y el caso del comunicado del Ministerio de Comunicación Social sobre “Folha 8” revela que el régimen aun tiene más triunfos. La fase del mata primero y pregunta después está por llegar.

(*)  Periodista, Editor de Política del semanario  “Folha 8”

Traducción y edición al español: Bárbara Igor Ovalle

2012 – Las Nuevas crisis Militarizadas

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Por Eugénio Costa Almeida.

Imagen: REUTERS

Ha habido momentos en la Historia de la Humanidad que crearon sangrientos e incalificables conflictos  político-militares de consecuencias descomunales.

En tiempos recientes, fueron los casos de la primera y segunda guerra mundial, las que se juntan a las luchas de liberación, a las guerras de secesión y a las contiendas por la redemarcación de fronteras.

Actualmente, los principales factores de desestabilización político militar, dejaron de ser cuestiones territoriales y/o “lavadas de sangre”” para pasar de ser disputas sociales y políticas, a auténticas y sangrientas guerras abiertas entre poderes instituidos y nuevos movimientos de liberación política.

Movimientos que defienden más libertad política, más humanización de la gestión pública, más libertad humana, o sea, más y mejores Derechos Humanos.

La mayoría tuvo su génesis en la autoinmolación de un joven tunecino, Mohamed Bouazizi, ocurrida en la ciudad de Sidi Bouzid, que rápidamente degeneró en una revuelta popular por más y mejores condiciones humanas y de cuyas manifestaciones resultó la caída del autócrata tunecino Zine El Abidine Ben Ali.

Recordemos que fue a partir de este hecho que las manifestaciones se expandieron, posteriormente, por todo el Norte de África y por otros países africanos.

Recapitulemos lo que pasó en Egipto – eso en escala muy elevada – y en Marruecos, o de forma menos evidente en Costa de Marfil, Uganda, Argelia, Yibutí, Sahara Occidental, en África o en Iraq, Omán, Líbano, Jordania, Arabia Saudita, en Asia (Medio Oriente).  Algunas alteraciones políticas, tal vez menos de lo esperado por sus mentores, acabaron por ser evidentes o reforzadas.

Pero revivamos, principalmente, las crisis político-militares en Libia, en Yemen – con la caída de los respectivos dictadores, después de un largo período de conflicto armado – y sobre todo, ahora, en Siria y, en menor escala, en Sudán.

En relación a Sudán – y consideremos no sólo al país, si no que el territorio en su totalidad – persiste la disputa fronteriza entre Sudán del Norte y su secesión del Sur –  por obra y gracia de los angloamericanos – todo por causa del petróleo y de sus rendimientos.  Mientras el sur carece de las vías que atraviesan el Norte y desaguan en el Mediterráneo, y mientras el territorio esté bajo la “protección” política y económica de su principal importador, China, la comunidad internacional continuará silbando para el lado, y, para decir que no se olvida, irá lanzando algunas mukandas (*) al éter….

Si en el caso de Libia, de Sudán y de Yemen estaba – está – el crudo (petróleo) que permitía a la Comunidad Internacional tener una “razón” para intervenir o cuestionar los poderes instituidos y apoyar las respectivas oposiciones, aun siendo militarizadas – y bien, en el caso libio, al punto de que las nuevas autoridades tengan dificultades en desarmar a los grupos armados, – en el caso Sirio sólo hay voluntad por parte de los opositores, que incluso armados, no decanta.  Oficialmente no hay petróleo en territorio Sirio.

Y aliado a la falta de esa materia importante para la sobrevivencia del mundo occidental – el crudo – está el hecho de que hay dos potencias que apoyan o “soportan” al régimen de Bashar al-Assad: Rusia y China.

En el caso de China, es el principio de la “no injerencia” en los asuntos internos, tan cara a Beijing, que prevalece en los rechazos a las eventuales intervenciones internacionales.

En el caso ruso, el hecho de que todavía se sientan engañados en relación a Libia, donde, en principio y de acuerdo con las resoluciones de Naciones Unidas, las hipotéticas intervenciones armadas serían para mantener la defensa de los derechos humanos en el país.  Lo que sucedió después fue una intervención pura para expulsar al líder dictatorial, incómoda para ciertas capitales occidentales.

A pesar de eso, y después de muchos rechazos, Rusia resolvió dar un paso a favor del “bien común” y votar en el Consejo de Seguridad de la ONU por el envío de un grupo internacional de observadores que supervisen el alto al fuego, instituido entre los rebeldes y las fuerzas de al-Assad, mediada por el antiguo secretario general de las Naciones Unidas, Koffi Annan.

Pero mostraron las evidencias de que esa contrata acabaría en un sangriento fracaso.  Los continuados reencuentros entre el Ejército sirio y los rebeldes sólo hicieron confirmar el escepticismo de los Estados Unidos y de los aliados en cuanto al grado de compromiso de los sirios – y aquí englobo a las dos partes – en relación al acuerdo de alto al fuego.

Refuerzan este claro escepticismo los recientes reencuentros militares en la frontera sirio-turca, con alguna escalada de violencia.

A quien le interesa este salto en la escalonada bélica entre una de las potencias militares de la OTAN, el aliado preferencial de los EEUU en la Región  y un pequeño estado como Siria.

No me parece que sea del interés de Damasco despertar un indolente y peligroso Jacaré adormecido en sus márgenes.

Si no es de su interés, es evidente que el mismo sólo podrá ser de los rebeldes, apenas soportados y apoyados por Irán, queriendo llevar hacia la guerra a Turquía, visando el derrumbe del régimen de Al-Assad.

Hasta aquí, todo parece meras estrategias político-diplomáticas con soportes bélicos.

Todo parecería meras estrategias si Turquía no fuese un prominente miembro de la OTAN y en el seno de esta organización no hubiese una cláusula que indica que un ataque a su miembro es un ataque a todos los miembros de la organización.

Y me parece, que está más que implícito lo que desean los mentores de los ataques, casi quirúrgicos, en la frontera turca…

Fue de cierta forma que comenzó la primera guerra mundial con el asesinato de un heredero del imperio austrohúngaro, en Bosnia, por un estudiante serbio.  Y una de las consecuencias fue que el fin del Imperio Otomano de cual resultaron algunos de los actuales Estados árabes…

mukandas (*) palabra Mbundo (de la región angoleña Ovibundo do Planalto Central) que significa:   palabras, conversaciones, decires.

Se inicia la campaña electoral en Angola

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Por Eugénio C. Almeida

Comienza hoy (31.07.2012), oficialmente, la campaña electoral en Angola.

Que los partidos candidatos (y sus líderes) sepan comprender que lo que está en juego, para los primeros, no es más que una silla en el Parlamento y que para los segundos, los líderes, es (sólo) liderar una Nación.

Una nación que espera buen comportamiento, cordialidad y respeto entre los candidatos.

Son candidatos y no opositores o adversarios ¡porque la Nación no es una arena deportiva!

Para esto, que no se repitan situaciones como la de un dicho Director General que exige la presencia de profesores, alumnos o el cierre de un mercado para que todos fuesen a la reunón de un partido político.

¡Todos son iguales y todos parten iguales a los ojos de los electores!

Comprendan esto de una vez por todas.  ¡No hay electores de primera ni electores de segunda!

¡Todos escogen en una cabina, solitarios y sólo con un lápiz, donde delande del papel (boletín de voto) son señores de su propia y soberana voluntad!

Y ahora, si no fuese pedir mucho, que la comunicación social sea, en lo mínimo posible, equitativa con las diferentes propuestas políticas en competencia.

Que el 31 de Agosto no sea el fin, si no que el inicio de una sana y competitiva caminata democrática entre los candidatos electos, a favor de una única vía: desarrollo social, político y económico de Angola.

Traducción: Bárbara Igor Ovalle (MISOSOAFRICA)

VIVIMOS AFRICA – 1 / Entrevista con Orlando Castro

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Por Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

 

Orlando Castro, es en la actualidad una de las voces críticas más implacables contra el gobierno de José Eduardo dos Santos.  Establecido en Portugal desde el año 1975, su labor como periodista no ha estado exenta de inconvenientes, lo que ciertamente, no ha sido una limitante para continuar con lo que define como  “el deber sagrado de dar voz a quienes no tienen voz”.

Autor de libros como «Cabinda – ontem protectorado, hoje colónia, amanhã Nação» (2011) y «Alto Hama – Crónicas (diz)traídas» (2006), libro con prólogo de Eugénio Costa Almeida, donde da cuenta de su trayectoria en el portal Alto Hama, espacio informativo en clave crítica,  dedicado a la actualidad del Conjunto de Países de Lengua Portuguesa.

Es con esta primera entrevista y con la particular visión de Orlando Castro, que damos inicio a nuestra serie “Vivimos África” donde los más diversos actores, conformarán un único testimonio: el de su relación y responsabilidad para con el continente cuna de la humanidad.

ORLANDO CASTRO, PERIODISTA.

Bárbara Igor: Para muchos, Orlando Castro representa una de las caras visibles de la lucha contra el gobierno de José Eduardo dos Santos.  Más allá de su responsabilidad como periodista, ¿qué le hace insistir diariamente en esta tarea, muchas veces poco reconocida y hasta “ingrata”?

Orlando Castro: Es, efectivamente, una misión muy ingrata y hasta peligrosa.  No faltan las amenazas de todo tipo, algunas hasta de muerte.  Pero como angoleño y como periodista, tengo el deber (para mi sagrado) de dar voz a quien no tiene voz.  Y el 70% de los angoleños son gestados con hambre, nacen con hambre y mueren después con hambre.  Y todo esto en un país muy rico.  Por tanto, mientras haya un angoleño con hambre por culpa de un presidente y de un gobierno que sólo trabaja para los pocos que tienen millones y no para los millones que tienen poco, mi conciencia exige que continúe luchando.

BI: Poco se sabe en el exterior sobre la situación de los opositores al gobierno de José Eduardo dos Santos.  ¿Podría hablarnos un poco de su experiencia, en un país con lazos muy importantes con Angola, como es el caso de Portugal?

OC: Es principalmente después de la muerte, hace diez años, del líder de la UNITA, Jonas Savimbi, que terminó efectivamente la oposición al régimen de José Eduardo dos Santos.  Y si internamente, o sea, dentro de Angola, todos los que piensan de forma diferente del MPLA son culpables hasta que se pruebe lo contrario, también en el exterior (en Portugal por ejemplo) los que no son favorables al régimen, sufren la persecución propia de países que no quieren que el actual dueño de Angola se enfade.  Eduardo dos Santos, directa e indirectamente, es dueño de grandes empresas portuguesas, principalmente de comunicación social.  Y por esa razón hay cada vez menos periodistas hablando de lo que sucede en Angola.  Y también por eso, los partidos que en Angola luchaban contra el régimen, tienen poco tiempo de visibilidad en el exterior y todavía menos en el interior.

Salí de Angola, oficialmente hacia fines de 1975.  Durante los años de guerra civil, volví varias veces, entrando en el país de forma clandestina, según el régimen instaurado en Luanda, y de forma natural, de acuerdo con el partido que luchaba contra el régimen, la UNITA.  Hoy estoy impedido, en la práctica, de entrar en mi país.  Todas las tentativas de entrada legal, son boicoteadas y aplazadas “sine die”.

BI: Según lo que podemos leer diariamente en sus artículos, su trabajo además de ser informativo, intenta reforzar la ética periodística.  ¿Cómo es que surge este interés por ejemplificar el trabajo del periodista?

OC: ¡Bueno!  Cada vez más, sobre todo tomando como referencia Portugal y Angola, el periodismo dejó de tener reglas deontológicas y éticas, pasando apenas a seguir las  leyes de la oferta y de la demanda, transformándose en un mero producto comercial, en una mera mercadería.  Ahora, para mí, el periodismo debe ser una actividad en que la verdad sea el objetivo esencial y único.  De hecho, la verdad puede doler mucho, pero sólo ella puede curar.  Es, además, esto lo que el público (y es finalmente nuestro único patrón) exige de nosotros.   No obstante, cuando el “periodista” escribe sólo lo que le mandan, lo que da dinero, no pasa de ser un mercenario.  Aprendí que si el periodista no procura saber lo que sucede, es un imbécil.  Y que cuando sabe lo que sucede pero se calla, es un criminal.  Y por eso es que hay cada vez más imbéciles y criminales.

BI: ¿Tiene alguna explicación para la falta de rigor o de ética periodística de la que hace diariamente denuncia?

OC: Los periodistas, más que informar, más que formar, tienen que vender.  Vender, vender y vender siempre más.  Los periodistas son los montadores que, de acuerdo con el mercado, alinean las piezas de un crimen, de un mitin, de un atentado o de un hoyo en la calle.  Si lo que vende es dar una ayuda al partido del Gobierno para que este gane en las próximas elecciones, son esas las piezas que tienen que montar, nada contando la teoría de la exención que es tan de nuestro teórico agrado.  Si lo que vende es divulgar los productos de la empresa “X”, son esas las piezas que tienen que montar, pasando por encima del hecho de que esa empresa eventualmente no paga los salarios a sus trabajadores, promueve criminales despidos o apuesta al trabajo infantil.  Si lo que vende es dar cobertura a las dictaduras (sean las de Robert Mugame o José Eduardo dos Santos), son esas piezas las que tienen que montar, calibrándolas de forma que parezcan de los mejores ejemplos democráticos.

ORLANDO CASTRO Y ANGOLA

BI: en mi experiencia, muchos angoleños que dicen ser “apolíticos”, explican no tener reparo alguno contra el gobierno de su país, ni mucho menos haber visto represión hacia los periodistas.  ¿Cómo puede explicar esto?

OC: Para ver no basta mirar.  Es necesario querer ver.  Además, el peor ciego es exactamente aquel que no quiere ver.  Tal como en los tiempos de la Unión Soviética, con la cual el régimen angoleño aprendió todo lo que sabe, o en el tiempo de la dictadura portuguesa de Salazar, existe en Angola una cortina de fierro que separa a los hijos de los hijastros.  Y quien quiera ser hijo, quien quiera tener empleo, tener casa, tener asistencia médica… tiene que ser “ciego”.  Esto es, tiene que saber que el MPLA es Angola y que Angola es el MPLA.  No pueden, por eso, ver lo que pasa.  No pueden defender la igualdad de derechos y, mucho menos, el derecho a una opinión diferente.  La situación está cambiando, las manifestaciones de los jóvenes son prueba de eso.  Pero, aun así, por una cuestión de sobrevivencia, los angoleños sólo consiguen ver lo que el régimen quiere que ellos vean.

BI: Hablando en su propio lenguaje, podemos decir que existen dictaduras fuertes y dictaduras blandas, así como también dictaduras que representan un beneficio para las potencias económicas y culturales.  En la actualidad, ¿cómo es que el mundo ve el hecho de que el MPLA sea el único partido político en el poder desde la independencia de Angola?

OC: El mundo, en un sistema hipócrita, sólo mira hacia las riquezas de Angola.  Y mientras el régimen continúe negociando, vendiendo petróleo y comprando armas, va a mantener el estatuto de bestial.  Siempre fue así.  Fue así con Túnez, con Libia, con Egipto.  Si un día el régimen cae (y va a caer), las potencias internacionales van a decir finalmente que, Eduardo dos Santos era un terrorista y pasarán a negociar con quien esté en el poder.  Reconozco con todo, que es  más fácil al mundo negociar con dictadores que con democracias.  Es más fácil negociar con un régimen que tiene al mando desde hace más de 30 años a la misma persona, que con uno que sea democrático y que por esto va alternando a sus dirigentes.  En otras palabras, es más fácil corromper siempre a los mismos.

BI: no sería novedad una nueva victoria del MPLA en las elecciones de Agosto.  En su opinión, ¿cuáles deberían ser las nuevas directrices del gobierno en cuanto al desarrollo del país, en asuntos como: infraestructura, superación de la pobreza, mortalidad infantil y libertad de expresión?.

OC: No, no es novedad que el MPLA va a ganar.  Con los años que está en el poder, volverá, tal como en el año 2008, a poner a los muertos a votar.  Será difícil creer que el régimen alguna vez va a poner el interés del pueblo encima de sus intereses.  Como cualquier dictadura, Angola tendrá siempre dos caras.  Una de lujo y una de miseria.  Hasta por razones étnico-históricas, el MPLA nunca estará interesado en desarrollar las zonas del país donde viven pueblos que históricamente pertenecen a otra sociedad.  Fue además, esa elitista política de segregación en que los pueblos del Norte, principalmente de la región de Luanda, son valorados como pertenecientes a una casta superior, lo que llevó a que la UNITA nunca desistiese de luchar.  Los pueblo ovimbundos y bailundos siempre fueron considerados por el régimen como seres inferiores.  Sus regiones van, por este motivo, a continuar siendo las menos desarrolladas.  Por alguna razón el día 24 de Febrero de 2002 alguien dijo: “sekulu wafa, kalye wendi k’ondalatu! v’ukanoli o café k’imbo lyamale!”.  O sea, murió el más viejo (Jonas Savimbi), ahora iréis a apañar café a las tierras del norte como contratados”.

BI: ¿Cuál es su previsión para el futuro de Angola como un Estado Director? ¿Y en relación al Palop?

OC: Angola, sobre todo porque es una potencia económica y militar, acabará por tener un futuro sonriente.  Y creo que no tardará mucho.  La población está cansada de las malas acciones del régimen y va, espero pacíficamente, a apostar por el cambio democrático y por la verdadera creación de un estado de Derecho.  Y cuando esto suceda, aliando el poder económico a la credibilidad democrática, Angola será la locomotora del desarrollo de los Países Africanos de Lengua Oficial Portuguesa.  En esa altura, como se vio por su reciente interferencia en Guinea- Bissau, los resultados no fueron los esperados porque Luanda no se presentó como un estado democrático, hecho que le restó todo margen a la maniobra.

BI: Continuando con lo sucedido en Guinea Bissau, ¿cómo ve la presencia de la MISSANG y su salida hacia el reciente golpe de Estado?

OC: Como dije en la respuesta anterior, la MISSANG fue vista, y con toda razón, como un acto de colonialismo.  Si fuese Angola un régimen democrático y un verdadero Estado de Derecho, o sea, un ejemplo de buena gobernanza (como sucede con Cabo Verde), las autoridades guineanas no tendrían problemas en aceptar su presencia.  Por alguna razón los guineanos preguntaban: ¿quién es Angola para mandar una misión militar a Guinea-Bissau? Y tenían razón.  Al factor militar propiamente dicho de Angola, faltó la legitimidad que sería total si el régimen fuese democrático.

 

ORLANDO CASTRO Y EL CONTEXTO AFRICANO

BI: Podría explicarnos cómo entiende la actualidad africana, cuáles son sus mayores problemáticas a resolver, y cuáles de estas problemáticas tienen alguna posibilidad real de ser resueltas por los propios africanos.

OC: Todos los problemas africanos, y son muchos, deben ser resueltos, en primer lugar, por los africanos.  África tiene (casi) todo para ser un gran continente y hasta, de aquí a algunas generaciones, un gran espacio de desarrollo económico, humano y social, de armonía más o menos estable.  Dios, sea Él quien sea, dio a África todo lo que era preciso para ser uno de los continentes más prósperos.  Infelizmente, este espacio fue criminalmente dividido a regla y escuadra por los colonizadores europeos que, por considerarse superiores, se limitaron (con pocas excepciones, entre las cuales – a pesar de todo – Portugal) a explotar sus riquezas.  Es esta división la que originó, y origina, las endémicas guerras.  El mismo pueblo fue, por ejemplo, dividido por varios países y obligado a convivir con razas totalmente diferentes.  Ahora esto es algo que, en el contexto africano, genera guerras fronterizas.  Si a esto se junta el hecho de que las grandes potencias quieren vender armas a cambio de las riquezas naturales…

 

BI: Más allá de los problemas más urgentes que algunos de los países de África presentan, el problema de la inestabilidad política y la falta a la democracia, así como los constantes golpes de estado, parecen ser la génesis de las dificultades.  ¿Cómo es que este tipo de situaciones todavía no se pueden controlar o evitar?

OC: Es necesario que la Comunidad Internacional tenga el coraje, que yo creo que no tiene, de reconsiderar la división territorial de muchos países, creando nuevas fronteras y procurando juntar lo que es posible de ser juntado.  Con el tiempo, con la imprescindible colaboración de los africanos, será posible ver que las actuales fronteras fueron heredadas de los regímenes coloniales (recientes en términos históricos) y no corresponden a la verdad de los pueblos que ocupan esas regiones.  En muchos casos, más que querer instaurar la democracia, es urgente reinventar la geografía de África.

BI: Mucho se ha hablado de un Renacimiento del continente africano, y poco a poco vemos un creciente interés por los asuntos relativos a África.  ¿Cómo entiende esta situación?

OC: África está de moda, pero no siempre por las mejores razones. Son pocos los que, por ejemplo, se atreven a defender la tesis de que las fronteras africanas deben ser reestructuradas si se quiere pacificar el continente.  La mayoría sólo pretende explotar las riquezas y, como si esto no bastase, vender armas.  Esto porque los africanos van matándose unos a otros… pero las riquezas continúan allá, a la espera de quien las vaya a explotar.

BI: En la época de las independencias, países como Angola, Sierra Leona y Sudáfrica,  parecían ver en América Latina un ejemplo a seguir.  Hoy se habla de un África que mira con creciente interés hacia China.  ¿Cuál es su visión sobre esto?

OC: Creo que América Latina es, desde el punto de vista de la convivencia política y del rejuvenecimiento económico, un ejemplo considerado por muchos países africanos.  Lamentable que sean los chinos quienes toman cuenta de los países africanos.  Está claro que China, desde luego también por el apoyo que dio a los movimientos de liberación, está sacando dividendos de la apuesta que hizo en África.  De cualquier modo, pienso que las nuevas generaciones de africanos quieren acabar con ese dominio y enfocarse en los países que, a pesar de todo, son referencias más importantes.  Sin considerar el aspecto de que China sea  un enorme mercado consumidor y productor, América Latina puede desempeñar un papel relevante tanto en África como en Europa, pero no puede perder el tren (*).

BI: Para concluir, podría hacer una reflexión en relación a su trabajo como periodista y su interés y/o responsabilidad para con África.

OC: Hay ciertamente razones profundas para que yo crea (sin gran éxito, destáquese), que es preferible ser salvado por la crítica que asesinado por el elogio.  Hay con toda certeza razones profundas para que yo crea (sin gran éxito, destáquese) que es preferible andar todos los días, a toda hora, con la columna vertebral, en vez de dejarla en casa.  Y esas razones profundas nacieron en Angola, nacieron en África.  ¿Ha sido una tarea complicada? Ha sido y continuará siendo.  ¿Por qué? Porque es muy fuerte la presión de los que nos quieren acéfalos, autómatas y como si esto no bastase, invertebrados también.  Fue en las calles de la ciudad de Huambo que aprendí valores que, o se tienen, o no se tienen.  No se compran.  Aprendí que, tal como Angola, África no se define, se siente.

(*) Perder o comboio.  América Latina, para constituir un verdadero ejemplo para África, no puede perder el rumbo que ha tomado hasta ahora.

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Abebe Gellaw activa el debate sobre el papel de los periodistas bajo las dictaduras

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Un vídeo que muestra cómo interrumpen al Primer Ministro etíope Meles Zenawi en el Simposio 2012 de Seguridad Alimentaria del G8 en Washington, D.C. ha encendido un debate sobre el papel de los periodistas en los regímenes autoritarios. En el vídeo, se ve al periodista y activista etíope Abebe Gellaw gritando «libertad, libertad, Meles Zenawi es un dictador, está cometiendo crímenes contra la humanidad». Zenawi, que en su país suele disfrutar de una prensa aduladora, parece sorprendido e irritado.

La invitación que el presidente Barack Obama hizo al primer ministro etíope, Meles Zenawi, a la reunión sobre seguridad alimentaria del pasado 19 de mayo levantó mucha polémica en Etiopía, siendo interpretada como un insulto ante las acciones que está llevando a cabo el líder. No obstante, una vez Zenawi confirmó su asistencia a la reunión, el periodista y activista etíope Abebe Gellaw, interpretó el escenario como una ocasión única para transmitir, ante todos los líderes políticos presentes, la difícil situación que viven los periodistas etíopes en su país que, a principios del mes pasado, fue denunciada por Amnistía Internacional.

Un vídeo muestra como, en medio del discurso de Meles Zenawi, éste es interrumpido al grito de “Libertad, libertad, Meles Zenawi es un dictador, está cometiendo crímenes contra la humanidad”. En las imágenes se puede ver al primer ministro etíope, acostumbrado en su país a disfrutar de una prensa sometida a un gran control que evita la difusión de voces críticas con su trabajo, algo sorprendido (por ver al periodista allí presente y por estar siendo increpado en público) e intentando controlar su indignación con la situación mientras sube la voz para intentar silenciar a Gellaw con su discurso, algo que no consigue.

Estas imágenes, evidentemente, han sido comentadas y evaluadas por mucha gente, sobre todo profesionales de la comunicación etíope. A través de Facebook, Abiye Teklemariam compara al líder etíope con Ceausescu, el último dictador rumano. “Meles Zenawi parecía realmente desconcertado y furioso. Su reacción tiene un extraordinario parecido con aquel famoso momento en el que Ceausescu, por primera vez desde su ascenso al poder, durante un discurso fue abucheado por la multitud, que siempre se había mostrado impecablemente obediente. ¡Este vídeo dice mucho!”

Debate en las calles

La situación ha trasladado un nuevo debate a la calle. Otras firmas, como Hallelujah Lulie, no creen que esta sea la mejor manera de de combatir la situación. “Creo que la frustración empujó a Abebe a hacer lo que hizo, pero cualquier esfuerzo para racionalizar el hecho desde una perspectiva periodística es ser un hipócrita y pretender manipular y torcer las reglas y principios que afirmamos defender para que se ajusten a nuestros propios objetivos políticos. Apoyar la acción de Abebe a Meles y justificarla en términos periodísticos para que parezca profesional me induce a preguntarme si está mal cuestionar y examinar la profesionalidad y la precisión de los periodistas en los regímenes autoritarios. ¿Cómo puede una audiencia supuestamente neutral o desinformada creer cualquier cosa que Abebe u otros periodistas de su estilo digan sobre Etiopía?”, ha argumentado.

En cambio, Abiye, otro periodista etíope, ha respondido a su compañero Lulie asegurando que en una dictadura, debido al control del gobierno sobre la información que se publica, es imposible encontrar periodismo de calidad. “Se supone que los periodistas son los que nos proporcionan información exacta, y la posibilidad de que la oposición abierta y vocal a un grupo pueda afectar a esta labor puede ser un tema razonable de debate. Pero este debate sobre los límites del buen periodismo –es decir, la investigación imparcial de la verdad– comienza con la presunción de que hay lugar para el buen periodismo. Es un debate de segundo orden. En las dictaduras, esta presunción no tiene validez. El periodismo en estos sistemas es un camelo que se utiliza para justificar un resultado amañado. Sin un nivel razonable de libertad de expresión e información, reglas y prácticas contra la censura y un entorno cómodo para los periodistas, es imposible la investigación imparcial de la verdad. Esto plantea una disyuntiva fundamental a los que quieren practicar un buen periodismo: ¿Deben seguir su labor como si existiera un espacio real para trabajar (lo que es falso) o deben luchar para que este espacio cambie (lo que exige un considerable grado de activismo político)? Para mí, la respuesta es evidente. El activismo político contra el régimen que ejercen los periodistas en una dictadura es lo que hacen para que sea posible un buen periodismo”, ha razonado.

Fuente: Guinguinbali noticias.