Archivo de la categoría: Golpe de Estado

Mala suerte si eres músico

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Por Diego A. Manrique

  • “Estamos en una guerra contra todos los músicos del mundo”, dicen los rebeldes
  • Un móvil con un ringtone musical es confiscado inmediatamente, igual que cualquier reproductor.

Malí

Raika Traoré, musica de Malí (Foto)

Las noticias que del norte de Malí no podían ser peores. Una de las principales canteras musicales del planeta está siendo acallada por la interpretación fundamentalista de la sharía. En Niafunké, la localidad que Ali Farka Touré puso en el mapa, resulta imposible escuchar su música. El recuerdo de Touré, que ejerció de alcalde, no conmueve a las nuevas autoridades. A pesar de que invirtió allí todo lo que ganó internacionalmente, proporcionando electricidad y alcantarillas a los vecinos.

Ahora sería imposible que le visitaran Ry Cooder, Taj Mahal, Corey Harris y demás admiradores, para tocar juntos a las orillas del río Níger y comprobar in situ si era cierto lo del origen maliense del blues. A Touré le encantaba explicar que era agricultor pero que sus antecesores fueron guerreros, parte de un ejercito llamado -en castellano- Armas, enviado desde la España musulmana para controlar las rutas saharianas del oro y la sal; nuevos guerreros, los de Ansar al Dine, pretenden borrar su obra.

Los músicos occidentales deben pensárselo si quieren acudir al Festival en el Desierto, donde se presentan los tuaregs que tocan hipnóticas guitarras eléctricas (la leyenda decía que las del grupo Tinariwen estaban pagadas por Muamar el Gadafi, generoso con los movimientos insurgentes de los países cercanos a Libia). Por fuerza, el Festival ha resultado una iniciativa nómada: la próxima edición, del 20 al 22 de febrero, se desarrollará en el noreste de Burkina Faso. Lo llaman ahora Festival au Désert in Exile.

Un drama ya que los creadores malienses aspiran legítimamente al mercado global, con sus discográficas, sus públicos, su infraestructura. Pero igualmente ellos necesitan el contacto con la tierra, con ese público que consumía ávidamente sus creaciones y que requería a los músicos para ocasiones ceremoniales.

En la actualidad, los sometidos al régimen islamista del Azawad tienen prohibida la música, en todas sus formas: un móvil con un ringtone musical es confiscado inmediatamente, igual que cualquier reproductor. Sólo tomando precauciones, con auriculares y en la intimidad del hogar, se atreven a escuchar a sus favoritos.

No existe la profesión de músico; da lo mismo que toquen instrumentales o que canten las glorias del pasado. La vocalista Khaira Arby cuenta que los radicales invadieron su casa de Tombuctú y, frustrados por no encontrarla, destrozaron discos e instrumentos. Cuando cayera en sus manos, avisaron, el castigo consistiría en cortarla la lengua.

Con semejantes amenazas, todos sus colegas han puesto píes en polvorosa. Refugiados en Bamako, lanzan canciones y videos para recordar al débil gobierno central su situación. El rapero Kissima ha popularizado su exigencia de “Liberar el norte”; el llamado Colectivo de Artistas del Norte (CAN) insiste en su mensaje: “Malí es indivisible”. Comparte sus afanes una de las máximas estrellas del país, Rokia Traoré: “sin música, Malí dejará de existir”.

No hay posibilidad de entendimiento. Un periodista del Washington Post logró comunicarse con Omour Ould Hamaha, comandante rebelde. Sus pronunciamientos fueron categóricos: “la música es contraria al Islam. En vez de cantar ¿por qué no leen el Corán? No estamos únicamente en contra de los músicos de Malí; estamos en una guerra contra todos los músicos del mundo”.

Publicado originalmente por: El País.

Colaboró: Maximiliano Vega (MISOSOAFRICA)

2012 – Las Nuevas crisis Militarizadas

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Por Eugénio Costa Almeida.

Imagen: REUTERS

Ha habido momentos en la Historia de la Humanidad que crearon sangrientos e incalificables conflictos  político-militares de consecuencias descomunales.

En tiempos recientes, fueron los casos de la primera y segunda guerra mundial, las que se juntan a las luchas de liberación, a las guerras de secesión y a las contiendas por la redemarcación de fronteras.

Actualmente, los principales factores de desestabilización político militar, dejaron de ser cuestiones territoriales y/o “lavadas de sangre”” para pasar de ser disputas sociales y políticas, a auténticas y sangrientas guerras abiertas entre poderes instituidos y nuevos movimientos de liberación política.

Movimientos que defienden más libertad política, más humanización de la gestión pública, más libertad humana, o sea, más y mejores Derechos Humanos.

La mayoría tuvo su génesis en la autoinmolación de un joven tunecino, Mohamed Bouazizi, ocurrida en la ciudad de Sidi Bouzid, que rápidamente degeneró en una revuelta popular por más y mejores condiciones humanas y de cuyas manifestaciones resultó la caída del autócrata tunecino Zine El Abidine Ben Ali.

Recordemos que fue a partir de este hecho que las manifestaciones se expandieron, posteriormente, por todo el Norte de África y por otros países africanos.

Recapitulemos lo que pasó en Egipto – eso en escala muy elevada – y en Marruecos, o de forma menos evidente en Costa de Marfil, Uganda, Argelia, Yibutí, Sahara Occidental, en África o en Iraq, Omán, Líbano, Jordania, Arabia Saudita, en Asia (Medio Oriente).  Algunas alteraciones políticas, tal vez menos de lo esperado por sus mentores, acabaron por ser evidentes o reforzadas.

Pero revivamos, principalmente, las crisis político-militares en Libia, en Yemen – con la caída de los respectivos dictadores, después de un largo período de conflicto armado – y sobre todo, ahora, en Siria y, en menor escala, en Sudán.

En relación a Sudán – y consideremos no sólo al país, si no que el territorio en su totalidad – persiste la disputa fronteriza entre Sudán del Norte y su secesión del Sur –  por obra y gracia de los angloamericanos – todo por causa del petróleo y de sus rendimientos.  Mientras el sur carece de las vías que atraviesan el Norte y desaguan en el Mediterráneo, y mientras el territorio esté bajo la “protección” política y económica de su principal importador, China, la comunidad internacional continuará silbando para el lado, y, para decir que no se olvida, irá lanzando algunas mukandas (*) al éter….

Si en el caso de Libia, de Sudán y de Yemen estaba – está – el crudo (petróleo) que permitía a la Comunidad Internacional tener una “razón” para intervenir o cuestionar los poderes instituidos y apoyar las respectivas oposiciones, aun siendo militarizadas – y bien, en el caso libio, al punto de que las nuevas autoridades tengan dificultades en desarmar a los grupos armados, – en el caso Sirio sólo hay voluntad por parte de los opositores, que incluso armados, no decanta.  Oficialmente no hay petróleo en territorio Sirio.

Y aliado a la falta de esa materia importante para la sobrevivencia del mundo occidental – el crudo – está el hecho de que hay dos potencias que apoyan o “soportan” al régimen de Bashar al-Assad: Rusia y China.

En el caso de China, es el principio de la “no injerencia” en los asuntos internos, tan cara a Beijing, que prevalece en los rechazos a las eventuales intervenciones internacionales.

En el caso ruso, el hecho de que todavía se sientan engañados en relación a Libia, donde, en principio y de acuerdo con las resoluciones de Naciones Unidas, las hipotéticas intervenciones armadas serían para mantener la defensa de los derechos humanos en el país.  Lo que sucedió después fue una intervención pura para expulsar al líder dictatorial, incómoda para ciertas capitales occidentales.

A pesar de eso, y después de muchos rechazos, Rusia resolvió dar un paso a favor del “bien común” y votar en el Consejo de Seguridad de la ONU por el envío de un grupo internacional de observadores que supervisen el alto al fuego, instituido entre los rebeldes y las fuerzas de al-Assad, mediada por el antiguo secretario general de las Naciones Unidas, Koffi Annan.

Pero mostraron las evidencias de que esa contrata acabaría en un sangriento fracaso.  Los continuados reencuentros entre el Ejército sirio y los rebeldes sólo hicieron confirmar el escepticismo de los Estados Unidos y de los aliados en cuanto al grado de compromiso de los sirios – y aquí englobo a las dos partes – en relación al acuerdo de alto al fuego.

Refuerzan este claro escepticismo los recientes reencuentros militares en la frontera sirio-turca, con alguna escalada de violencia.

A quien le interesa este salto en la escalonada bélica entre una de las potencias militares de la OTAN, el aliado preferencial de los EEUU en la Región  y un pequeño estado como Siria.

No me parece que sea del interés de Damasco despertar un indolente y peligroso Jacaré adormecido en sus márgenes.

Si no es de su interés, es evidente que el mismo sólo podrá ser de los rebeldes, apenas soportados y apoyados por Irán, queriendo llevar hacia la guerra a Turquía, visando el derrumbe del régimen de Al-Assad.

Hasta aquí, todo parece meras estrategias político-diplomáticas con soportes bélicos.

Todo parecería meras estrategias si Turquía no fuese un prominente miembro de la OTAN y en el seno de esta organización no hubiese una cláusula que indica que un ataque a su miembro es un ataque a todos los miembros de la organización.

Y me parece, que está más que implícito lo que desean los mentores de los ataques, casi quirúrgicos, en la frontera turca…

Fue de cierta forma que comenzó la primera guerra mundial con el asesinato de un heredero del imperio austrohúngaro, en Bosnia, por un estudiante serbio.  Y una de las consecuencias fue que el fin del Imperio Otomano de cual resultaron algunos de los actuales Estados árabes…

mukandas (*) palabra Mbundo (de la región angoleña Ovibundo do Planalto Central) que significa:   palabras, conversaciones, decires.

Guinea-Bissau, ¿39 años de su independencia?

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Por Eugénio Costa Almeida

Guinea-Bissau conmemora – o conmemoraría – hoy (24 de septiembre) su 39º aniversario de independencia.

Escribo conmemoraría, porque tal como su vecino Mali, está bajo la “protección” de terceros que, aprovechando un eventual Coup d’Etat – que muchos consideran una oportuna y bien montada intentona – se “apoderaron” de la vida política, social y principalmente militar del país.

De hecho, tal como Mali – con la grave particularidad de estar ya escindido sin que la UA y la CEEAO no hagan nada efectivamente – Guinea Bissau está bajo dominio de seudo potencias que sólo consiguen mantener su actual statu quo a través de patrocinios, con mayor o menor evidencia, de Golpes de Estado.

¿Cuántas veces Senegal ya intentó intervenir, directamente, en las cuestiones Bisau-guineanas y de las anteriores veces que esto sucedió fue ampliamente derrotado?

¿Cuántas veces los vecinos de Bissau intentaron imponer sus reglas políticas y de todas ellas los guineanos aplicaron el llamado “xuto no cu”(*) a los potenciales “emperadores locales”?

Sólo lo consiguieron ahora a través del patrocinio “descomplicado” de los señores subordinados que dominan la actual CEEAO y con el poco discreto beneplácito de la Unión Africana.

¡Tal vez el 40º aniversario sea realmente conmemorado y en plena libertad!

Eugénio C. Almeida, natural de Lobito, Angola, es Doctor en Ciencias Sociales y Relaciones Internacionales. Reside actualmente en Portugal donde desarrolla su labor como investigador y escritor.

Traducción Bárbara Igor (Misosoafrica)

La Primavera para ellas

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Por Carla Habif*

Desde diciembre de 2010, el mundo está con la mirada puesta en la ola de revoluciones denominada Primavera Árabe, ocurrida en países donde el objetivo de la población civil es conseguir más democracia. Primavera es la estación de las flores. Flores, a su vez, recuerda a las mujeres. No porque son delicadas, o porque muchas de nosotras las consideramos un presente cariñoso. Si no porque existen millares de especies, con los más diversos colores e incontables aromas. Así como nosotras, mujeres, el infinito enigma masculino.

Hablemos entonces aquí, apuntando ejemplos de acción y coraje, de la participación de las mujeres en las manifestaciones y revueltas de la Primavera Árabe.

Para comenzar, si, ellas están involucradas desde el comienzo. Puede no ser sorpresa para aquellas que están familiarizadas con el feminismo de los países árabes, ya que las mujeres representan uno de los grupos que más defiende a la sociedad civil en la región de Medio Oriente. Pero aun así, es novedad para mucha gente.

En muchos de estos países, las mujeres son sometidas a las denominadas “leyes tutelares”, que las califican con un estatus social minoritario y, la mayoría de las veces, limita sus derechos. De esta forma, ellas saben bien el peligro de una supuesta democracia extendida sólo para una parte de la población. Además de eso, las protagonistas de este texto tienen sus motivos para desconfiar de revoluciones llevadas a cabo por los hombres de la sociedad. En diversas ocasiones en la Historia, ellas vieron como una revuelta social no tuvo los resultados esperados para el ala femenina de los revelados. Un ejemplo de eso fue la Guerra de Argelia, en la cual mujeres fueron a las calles y lucharon mano a mano con los hombres, pero, una vez vencido el colonialismo francés, las leyes impuestas las mantenían dentro de casa al servicio exclusivo del marido.

Debido a casos de este tipo, las mujeres de los países árabes – conscientes del pasado de sus sociedades – quieren tener la seguridad de que el camino de la democracia no se desviará de su propio destino.

Como sabemos, cada país que pasa o pasó por los movimientos de la Primavera Árabe, posee diversas particularidades, como la participación de grupos y organizaciones en cada uno de ellos. Veamos casos ocurridos en Túnez y en Egipto.

En Túnez, cuna de las revueltas, algunos estereotipos pueden ser retirados de escena. Luego de la independencia de Francia en 1956, el nuevo gobierno abolió la poligamia y estableció la igualdad de las partes en el casamiento, divorcio y custodia de los hijos. Algunos años después, se estableció la edad mínima para el casamiento (18 años) y el país adoptó penalidades relativas a la violencia doméstica. Con buena parte de la sociedad secular, las mujeres tienen acceso a métodos anticonceptivos desde 1962. Derecho al aborto desde 1965. Aun así, las hijas podían heredar la mitad de lo que los hijos, y el marido tenía derechos sobre propiedades adquiridas por su esposa durante el casamiento.

De esta forma, las tunecinas estaban listas para participar – inclusive ponerse al frente – de las revueltas democráticas. Lina Ben Mhenni, bloguera activa, fue probablemente una de las primeras en alertar al mundo sobre las protestas tunicinas en diciembre de 2010. Ella continuó y continúa hasta hoy, a pesar de las amenazas y censuras que sufre.

En las calles, era posible ver mujeres en masa luchando por los derechos de la sociedad. Algunas usando jeans, otras velo e inclusive minifalda. Adolescentes, abuelos, madres. Casadas, divorciadas y Solteras. Ellas estaban allá, en la lucha por el derrocamiento de un déspota, y fueron ejemplo para una amplia región.

Pero, realizar una revolución es sólo un paso. Construir una nueva sociedad es otro. La feminista Raja bin Samala, critica activa de la subyugación femenina por el fundamentalismo islámico, pidió públicamente que las nuevas leyes de Túnez se embasaran en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Todavía bajo presión, ellas continúan en su lucha. Khadija Cherif, excabeza de la Asociación Tunecina de las Mujeres Democráticas, garantiza que la lucha por la separación entre Estado y religión, continuará. En sus palabras, “la fuerza del movimiento feminista tunecino esta en el hecho de que nosotros nunca lo separamos de la lucha por la democracia y por la secularización social”.

En Egipto, la sociedad siguió el ejemplo de Túnez en busca de un gobierno democrático y se puede decir que las mujeres contribuyeron mucho para eso. A pesar de décadas de censura, el movimiento feminista egipcio de larga data sobrevivió todo este tiempo. También en el pasado ellas fueron activas, habiendo cumplido un importante papel en la revolución contra los británicos en 1919. Pero, después de la independencia, fueron ignoradas por el partido Wafd, que tomó el poder. El movimiento feminista irrumpió en 1923, cuando Huda Sha’rawi arrancó su propio velo en público. Desde entonces, permaneció tan activo como le fue posible, bajo una autocracia, en las últimas décadas, abrazando diversas ONGs y activistas.

La participación de la mujer egipcia pudo comprobarse a través de su presencia en masa durante las revueltas de Plaza Tahir. De acuerdo con Amal Abdel Hady, de la Fundación Nueva Mujer, el número inferior de mujeres, en comparación al de los hombres, se justifica tanto por pasados episodios de abuso sexual, como por la simple falta de atención de los medios en el papel ejercido por ellas en este episodio.

De cualquier forma, fue una mujer de 26 años, una de las primeras en recibir reconocimiento por la acción de la sociedad egipcia en Tahir. El día 18 de Enero de 2011, Asmaa Mahfouz publicó un video en Youtube y en Facebook en el cual declaraba que las mujeres deberían ir e irían a las manifestaciones del día 25, con tanta o más virilidad – por así decirlo – que muchos de los hombres. El video no demoró en viralizarse, y la planeada breve manifestación se volvió, de por sí, una revolución.

Otros dos ejemplos a ser citados son Amaral Sharaf y Nadine Wahab. La primera, profesora de Inglés, con 36 años y madre soltera y miembro del Movimiento Juvenil 6 de Abril, pasó días y noches en el pequeño escritorio de la organización supervisando un equipo de hombres trabajando por la revolución. La segunda, egípcia de nacionalidad americana y especialista en nuevos medios, se volvió responsable por un importante cargo en Google, aumentando la divulgación online. Cabe citar también a las Mujeres de Egipto, un grupo de Facebook , que publicó una galería de fotos demostrando el papel femenino en las manifestaciones.

Aun así, desde la renuncia de Hosni Mubarak, la voz de la mujer ha sido dejada de lado en el diálogo político. De forma deplorable, el comité responsable por la reformulación de la constitución excluyó no sólo la participación de mujeres, pero de especialistas en derechos femeninos. En respuesta, el Centro Egipcio para el Derecho de las Mujeres publicó una declaración denunciando la exclusión. El documento fue firmado por 102 organizaciones femeninas de Egipto.

En tanto, mujeres fueron y continúan siendo activas por toda la región donde la Primavera Árabe se ha extendido. Yemen, Libia, Siria, Bahrein… No hay lugar en el cual no se encuentre el papel femenino en los cambios ocurridos y en aquellos aun por ocurrir.

Estas mujeres, como muchas a lo largo de la Historia, merecen más que un homenaje por actuar en locales hostiles a su participación social o incluso por querer hacer valer sus derechos. Merecen el reconocimiento mundial – y local – de su papel como mujeres en sus respectivas sociedades y como ciudadanas.

“We see women, Islamist or not Islamist, veiled or not veiled, coming together and leading what’s happening on the ground… We’ll never go back to square one.” – Magda Adly, miembro del Centro El Nadim de Rehabilitación para Víctimas de Violencia.

Carla Habif es natural de Río de Janeiro, Brasil. Historiadora graduada en la Universidade Federal Fluminense, es especialista en Relaciones Internacionales, en el área Política Internacional en Medio Oriente.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

VIVIMOS AFRICA – 1 / Entrevista con Orlando Castro

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Por Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

 

Orlando Castro, es en la actualidad una de las voces críticas más implacables contra el gobierno de José Eduardo dos Santos.  Establecido en Portugal desde el año 1975, su labor como periodista no ha estado exenta de inconvenientes, lo que ciertamente, no ha sido una limitante para continuar con lo que define como  “el deber sagrado de dar voz a quienes no tienen voz”.

Autor de libros como «Cabinda – ontem protectorado, hoje colónia, amanhã Nação» (2011) y «Alto Hama – Crónicas (diz)traídas» (2006), libro con prólogo de Eugénio Costa Almeida, donde da cuenta de su trayectoria en el portal Alto Hama, espacio informativo en clave crítica,  dedicado a la actualidad del Conjunto de Países de Lengua Portuguesa.

Es con esta primera entrevista y con la particular visión de Orlando Castro, que damos inicio a nuestra serie “Vivimos África” donde los más diversos actores, conformarán un único testimonio: el de su relación y responsabilidad para con el continente cuna de la humanidad.

ORLANDO CASTRO, PERIODISTA.

Bárbara Igor: Para muchos, Orlando Castro representa una de las caras visibles de la lucha contra el gobierno de José Eduardo dos Santos.  Más allá de su responsabilidad como periodista, ¿qué le hace insistir diariamente en esta tarea, muchas veces poco reconocida y hasta “ingrata”?

Orlando Castro: Es, efectivamente, una misión muy ingrata y hasta peligrosa.  No faltan las amenazas de todo tipo, algunas hasta de muerte.  Pero como angoleño y como periodista, tengo el deber (para mi sagrado) de dar voz a quien no tiene voz.  Y el 70% de los angoleños son gestados con hambre, nacen con hambre y mueren después con hambre.  Y todo esto en un país muy rico.  Por tanto, mientras haya un angoleño con hambre por culpa de un presidente y de un gobierno que sólo trabaja para los pocos que tienen millones y no para los millones que tienen poco, mi conciencia exige que continúe luchando.

BI: Poco se sabe en el exterior sobre la situación de los opositores al gobierno de José Eduardo dos Santos.  ¿Podría hablarnos un poco de su experiencia, en un país con lazos muy importantes con Angola, como es el caso de Portugal?

OC: Es principalmente después de la muerte, hace diez años, del líder de la UNITA, Jonas Savimbi, que terminó efectivamente la oposición al régimen de José Eduardo dos Santos.  Y si internamente, o sea, dentro de Angola, todos los que piensan de forma diferente del MPLA son culpables hasta que se pruebe lo contrario, también en el exterior (en Portugal por ejemplo) los que no son favorables al régimen, sufren la persecución propia de países que no quieren que el actual dueño de Angola se enfade.  Eduardo dos Santos, directa e indirectamente, es dueño de grandes empresas portuguesas, principalmente de comunicación social.  Y por esa razón hay cada vez menos periodistas hablando de lo que sucede en Angola.  Y también por eso, los partidos que en Angola luchaban contra el régimen, tienen poco tiempo de visibilidad en el exterior y todavía menos en el interior.

Salí de Angola, oficialmente hacia fines de 1975.  Durante los años de guerra civil, volví varias veces, entrando en el país de forma clandestina, según el régimen instaurado en Luanda, y de forma natural, de acuerdo con el partido que luchaba contra el régimen, la UNITA.  Hoy estoy impedido, en la práctica, de entrar en mi país.  Todas las tentativas de entrada legal, son boicoteadas y aplazadas “sine die”.

BI: Según lo que podemos leer diariamente en sus artículos, su trabajo además de ser informativo, intenta reforzar la ética periodística.  ¿Cómo es que surge este interés por ejemplificar el trabajo del periodista?

OC: ¡Bueno!  Cada vez más, sobre todo tomando como referencia Portugal y Angola, el periodismo dejó de tener reglas deontológicas y éticas, pasando apenas a seguir las  leyes de la oferta y de la demanda, transformándose en un mero producto comercial, en una mera mercadería.  Ahora, para mí, el periodismo debe ser una actividad en que la verdad sea el objetivo esencial y único.  De hecho, la verdad puede doler mucho, pero sólo ella puede curar.  Es, además, esto lo que el público (y es finalmente nuestro único patrón) exige de nosotros.   No obstante, cuando el “periodista” escribe sólo lo que le mandan, lo que da dinero, no pasa de ser un mercenario.  Aprendí que si el periodista no procura saber lo que sucede, es un imbécil.  Y que cuando sabe lo que sucede pero se calla, es un criminal.  Y por eso es que hay cada vez más imbéciles y criminales.

BI: ¿Tiene alguna explicación para la falta de rigor o de ética periodística de la que hace diariamente denuncia?

OC: Los periodistas, más que informar, más que formar, tienen que vender.  Vender, vender y vender siempre más.  Los periodistas son los montadores que, de acuerdo con el mercado, alinean las piezas de un crimen, de un mitin, de un atentado o de un hoyo en la calle.  Si lo que vende es dar una ayuda al partido del Gobierno para que este gane en las próximas elecciones, son esas las piezas que tienen que montar, nada contando la teoría de la exención que es tan de nuestro teórico agrado.  Si lo que vende es divulgar los productos de la empresa “X”, son esas las piezas que tienen que montar, pasando por encima del hecho de que esa empresa eventualmente no paga los salarios a sus trabajadores, promueve criminales despidos o apuesta al trabajo infantil.  Si lo que vende es dar cobertura a las dictaduras (sean las de Robert Mugame o José Eduardo dos Santos), son esas piezas las que tienen que montar, calibrándolas de forma que parezcan de los mejores ejemplos democráticos.

ORLANDO CASTRO Y ANGOLA

BI: en mi experiencia, muchos angoleños que dicen ser “apolíticos”, explican no tener reparo alguno contra el gobierno de su país, ni mucho menos haber visto represión hacia los periodistas.  ¿Cómo puede explicar esto?

OC: Para ver no basta mirar.  Es necesario querer ver.  Además, el peor ciego es exactamente aquel que no quiere ver.  Tal como en los tiempos de la Unión Soviética, con la cual el régimen angoleño aprendió todo lo que sabe, o en el tiempo de la dictadura portuguesa de Salazar, existe en Angola una cortina de fierro que separa a los hijos de los hijastros.  Y quien quiera ser hijo, quien quiera tener empleo, tener casa, tener asistencia médica… tiene que ser “ciego”.  Esto es, tiene que saber que el MPLA es Angola y que Angola es el MPLA.  No pueden, por eso, ver lo que pasa.  No pueden defender la igualdad de derechos y, mucho menos, el derecho a una opinión diferente.  La situación está cambiando, las manifestaciones de los jóvenes son prueba de eso.  Pero, aun así, por una cuestión de sobrevivencia, los angoleños sólo consiguen ver lo que el régimen quiere que ellos vean.

BI: Hablando en su propio lenguaje, podemos decir que existen dictaduras fuertes y dictaduras blandas, así como también dictaduras que representan un beneficio para las potencias económicas y culturales.  En la actualidad, ¿cómo es que el mundo ve el hecho de que el MPLA sea el único partido político en el poder desde la independencia de Angola?

OC: El mundo, en un sistema hipócrita, sólo mira hacia las riquezas de Angola.  Y mientras el régimen continúe negociando, vendiendo petróleo y comprando armas, va a mantener el estatuto de bestial.  Siempre fue así.  Fue así con Túnez, con Libia, con Egipto.  Si un día el régimen cae (y va a caer), las potencias internacionales van a decir finalmente que, Eduardo dos Santos era un terrorista y pasarán a negociar con quien esté en el poder.  Reconozco con todo, que es  más fácil al mundo negociar con dictadores que con democracias.  Es más fácil negociar con un régimen que tiene al mando desde hace más de 30 años a la misma persona, que con uno que sea democrático y que por esto va alternando a sus dirigentes.  En otras palabras, es más fácil corromper siempre a los mismos.

BI: no sería novedad una nueva victoria del MPLA en las elecciones de Agosto.  En su opinión, ¿cuáles deberían ser las nuevas directrices del gobierno en cuanto al desarrollo del país, en asuntos como: infraestructura, superación de la pobreza, mortalidad infantil y libertad de expresión?.

OC: No, no es novedad que el MPLA va a ganar.  Con los años que está en el poder, volverá, tal como en el año 2008, a poner a los muertos a votar.  Será difícil creer que el régimen alguna vez va a poner el interés del pueblo encima de sus intereses.  Como cualquier dictadura, Angola tendrá siempre dos caras.  Una de lujo y una de miseria.  Hasta por razones étnico-históricas, el MPLA nunca estará interesado en desarrollar las zonas del país donde viven pueblos que históricamente pertenecen a otra sociedad.  Fue además, esa elitista política de segregación en que los pueblos del Norte, principalmente de la región de Luanda, son valorados como pertenecientes a una casta superior, lo que llevó a que la UNITA nunca desistiese de luchar.  Los pueblo ovimbundos y bailundos siempre fueron considerados por el régimen como seres inferiores.  Sus regiones van, por este motivo, a continuar siendo las menos desarrolladas.  Por alguna razón el día 24 de Febrero de 2002 alguien dijo: “sekulu wafa, kalye wendi k’ondalatu! v’ukanoli o café k’imbo lyamale!”.  O sea, murió el más viejo (Jonas Savimbi), ahora iréis a apañar café a las tierras del norte como contratados”.

BI: ¿Cuál es su previsión para el futuro de Angola como un Estado Director? ¿Y en relación al Palop?

OC: Angola, sobre todo porque es una potencia económica y militar, acabará por tener un futuro sonriente.  Y creo que no tardará mucho.  La población está cansada de las malas acciones del régimen y va, espero pacíficamente, a apostar por el cambio democrático y por la verdadera creación de un estado de Derecho.  Y cuando esto suceda, aliando el poder económico a la credibilidad democrática, Angola será la locomotora del desarrollo de los Países Africanos de Lengua Oficial Portuguesa.  En esa altura, como se vio por su reciente interferencia en Guinea- Bissau, los resultados no fueron los esperados porque Luanda no se presentó como un estado democrático, hecho que le restó todo margen a la maniobra.

BI: Continuando con lo sucedido en Guinea Bissau, ¿cómo ve la presencia de la MISSANG y su salida hacia el reciente golpe de Estado?

OC: Como dije en la respuesta anterior, la MISSANG fue vista, y con toda razón, como un acto de colonialismo.  Si fuese Angola un régimen democrático y un verdadero Estado de Derecho, o sea, un ejemplo de buena gobernanza (como sucede con Cabo Verde), las autoridades guineanas no tendrían problemas en aceptar su presencia.  Por alguna razón los guineanos preguntaban: ¿quién es Angola para mandar una misión militar a Guinea-Bissau? Y tenían razón.  Al factor militar propiamente dicho de Angola, faltó la legitimidad que sería total si el régimen fuese democrático.

 

ORLANDO CASTRO Y EL CONTEXTO AFRICANO

BI: Podría explicarnos cómo entiende la actualidad africana, cuáles son sus mayores problemáticas a resolver, y cuáles de estas problemáticas tienen alguna posibilidad real de ser resueltas por los propios africanos.

OC: Todos los problemas africanos, y son muchos, deben ser resueltos, en primer lugar, por los africanos.  África tiene (casi) todo para ser un gran continente y hasta, de aquí a algunas generaciones, un gran espacio de desarrollo económico, humano y social, de armonía más o menos estable.  Dios, sea Él quien sea, dio a África todo lo que era preciso para ser uno de los continentes más prósperos.  Infelizmente, este espacio fue criminalmente dividido a regla y escuadra por los colonizadores europeos que, por considerarse superiores, se limitaron (con pocas excepciones, entre las cuales – a pesar de todo – Portugal) a explotar sus riquezas.  Es esta división la que originó, y origina, las endémicas guerras.  El mismo pueblo fue, por ejemplo, dividido por varios países y obligado a convivir con razas totalmente diferentes.  Ahora esto es algo que, en el contexto africano, genera guerras fronterizas.  Si a esto se junta el hecho de que las grandes potencias quieren vender armas a cambio de las riquezas naturales…

 

BI: Más allá de los problemas más urgentes que algunos de los países de África presentan, el problema de la inestabilidad política y la falta a la democracia, así como los constantes golpes de estado, parecen ser la génesis de las dificultades.  ¿Cómo es que este tipo de situaciones todavía no se pueden controlar o evitar?

OC: Es necesario que la Comunidad Internacional tenga el coraje, que yo creo que no tiene, de reconsiderar la división territorial de muchos países, creando nuevas fronteras y procurando juntar lo que es posible de ser juntado.  Con el tiempo, con la imprescindible colaboración de los africanos, será posible ver que las actuales fronteras fueron heredadas de los regímenes coloniales (recientes en términos históricos) y no corresponden a la verdad de los pueblos que ocupan esas regiones.  En muchos casos, más que querer instaurar la democracia, es urgente reinventar la geografía de África.

BI: Mucho se ha hablado de un Renacimiento del continente africano, y poco a poco vemos un creciente interés por los asuntos relativos a África.  ¿Cómo entiende esta situación?

OC: África está de moda, pero no siempre por las mejores razones. Son pocos los que, por ejemplo, se atreven a defender la tesis de que las fronteras africanas deben ser reestructuradas si se quiere pacificar el continente.  La mayoría sólo pretende explotar las riquezas y, como si esto no bastase, vender armas.  Esto porque los africanos van matándose unos a otros… pero las riquezas continúan allá, a la espera de quien las vaya a explotar.

BI: En la época de las independencias, países como Angola, Sierra Leona y Sudáfrica,  parecían ver en América Latina un ejemplo a seguir.  Hoy se habla de un África que mira con creciente interés hacia China.  ¿Cuál es su visión sobre esto?

OC: Creo que América Latina es, desde el punto de vista de la convivencia política y del rejuvenecimiento económico, un ejemplo considerado por muchos países africanos.  Lamentable que sean los chinos quienes toman cuenta de los países africanos.  Está claro que China, desde luego también por el apoyo que dio a los movimientos de liberación, está sacando dividendos de la apuesta que hizo en África.  De cualquier modo, pienso que las nuevas generaciones de africanos quieren acabar con ese dominio y enfocarse en los países que, a pesar de todo, son referencias más importantes.  Sin considerar el aspecto de que China sea  un enorme mercado consumidor y productor, América Latina puede desempeñar un papel relevante tanto en África como en Europa, pero no puede perder el tren (*).

BI: Para concluir, podría hacer una reflexión en relación a su trabajo como periodista y su interés y/o responsabilidad para con África.

OC: Hay ciertamente razones profundas para que yo crea (sin gran éxito, destáquese), que es preferible ser salvado por la crítica que asesinado por el elogio.  Hay con toda certeza razones profundas para que yo crea (sin gran éxito, destáquese) que es preferible andar todos los días, a toda hora, con la columna vertebral, en vez de dejarla en casa.  Y esas razones profundas nacieron en Angola, nacieron en África.  ¿Ha sido una tarea complicada? Ha sido y continuará siendo.  ¿Por qué? Porque es muy fuerte la presión de los que nos quieren acéfalos, autómatas y como si esto no bastase, invertebrados también.  Fue en las calles de la ciudad de Huambo que aprendí valores que, o se tienen, o no se tienen.  No se compran.  Aprendí que, tal como Angola, África no se define, se siente.

(*) Perder o comboio.  América Latina, para constituir un verdadero ejemplo para África, no puede perder el rumbo que ha tomado hasta ahora.

LER EM PORTUGUÊS

Qué día de África

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Por Eugénio C. Almeida (Portugal)

25 de mayo y se celebró un día más del heterogéneo mosaico etnocultural del continente africano.

Un 25 de mayo más, lleno de promesas que como siempre, se verificará que  son en vano, ¡poco simbióticas y estériles!, tal como ha sido en los últimos 49 años…

Un continente rico en tierras arables fértiles pero que continua, preferentemente, consumiendo lo que viene de afuera.

Un continente con los mayores mantos freáticos e hidrográficos para producción de energía que podrían ayudar  a África a ser  más limpia y menos contaminada, pero que continua consumiendo excesivamente productos fósiles, la mayoría explotados y producidos en África, pero transformados en el exterior y reimportados con los consecuentes costos para el continente.

Un continente que proyecta a sus principales riquezas subterraneas para ser explotadas casi hasta su agotamiento y, a cambio de esto, recibir cualquier producto final, ni siempre el mejor y a precios absurdos y especulativos.

Madre África donde las crisis territoriales, 49 años después, continuan perdurando por intereses y voluntades externas, con gobernantes coludidos y políticos sin escrúpulos que sólo consiguen vislumbrar la mantención de sus cuentas offshore

Una inmensa y bella región terrestre donde todavía sobreviven autócratas, dictadores y semejantes, que ejercen el poder y blasonan fortunas que nadie sabe esclarecer cómo fueron obtenidas.

Un continente donde los Coup d’ Etats continuan y, más grave aun, que siendo sancionados por una parte importante de la comunidad africana, la Unión Africana parece no tener la capacidad de impedir.

Recordemos los casos recientes de Mali y Guinea-Bissau, donde la CDEAO, un subproducto de las organizaciones africanas, en donde quien realmente manda viene de afuera, no sólo no impuso un claro afrontamiento a los golpistas si no que acabó más tarde “acogiéndolos” con la colocación de presidentes próximos a los golpistas o incluso a los propios golpistas, como fue en el caso de Mali.

Y que decir de la constante escisión entre el Norte y el Sur africanos debido a la divergencia al colocar en la presidencia de la Comisión de la UA un nombre consensual. Persiste la disputa entre Jean Ping, el aun presidente apoyado por los Estados centro meridionales, y la señora Nkozasana Dlamini-Zuma, sustentada por los Estados del SADC.

Resumiendo, un año más que pasa y un año más que África continua viendo algunos de sus Estados en convulsiones poco agradables.  Cómo sería bueno que África padeciese de agitaciones provocadas por un crecimiento económico consistente que resultase en una conmoción social victoriosa.  Tristemente descubrimos que los Objetivos del Milenio para 2015 están peligrosamente próximos de su fecha límite y aquellos para los cuales la ONU batalló y que el continente acogió, parecen cada vez más remotos.

Todavía, y a pesar de todo, quiero continuar creyendo y soñando que África todavía será un continente más humanizado, menos epidémico, más libre, menos corrupto, más justo y fraterno y menos despótico, donde los Hombres, los verdaderos Hombres, gobiernan a los Hombres con sabiduría y sensatez.

Quiero una África tal como algunos Humanistas y visionarios como Senghor, Cabral, Nkrumah, Mandela, Kenniata, Nyerere, entre otros, la soñaran, una África grande y altiva, nuestra “Big África”.

Quiero continuar soñando, y ver rápido, esta mía, nuestra África.

La África que debemos ser nosotros quienes se preocupen de levantar, aunque con la ayuda de Dios:

BaNto na Hosi Sikê-léla Afrikaa” (más o menos “Dios ayudará a los africanos a levantar África”).

¡¡¡África aiué!!!

Eugénio C. Almeida, natural de Lobito, Angola, es Doctor en Ciencias Sociales y Relaciones Internacionales.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

El hombre de Marfil: Didier Drogba – Parte II.

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Por Carla Vargas (MISOSOAFRICA)

En una entrega anterior se expuso sobre la bondad de Didier Drogba, quien, perteneciendo a una industria que mueve cantidades exorbitantes de dinero, entrega parte de sus riquezas a su pueblo, especialmente a los más desposeídos. Pero más allá de una entrega en términos económicos, su generosidad y compromiso social se expresan también en el ámbito político.

Es común escuchar a personajes públicos- algunos muy populares- expresar que carecen de posición u opinión política, que no les gusta involucrarse en esos problemas, pues lo de ellos es otro asunto. Pero nuevamente Didier Drogba nos da el ejemplo, y lo que es más destacable aun, totalmente fuera del estereotipo de la estrella de fútbol.

Drogba participó en la Comisión de reconciliación para restablecer la Paz en Costa de Marfil, tras un conflicto que sale de control cuando en el 2011, el ex presidente Laurent Gbagbo se negaba a dejar el poder y entregarlo al nuevo presidente electo reconocido por Naciones Unidas y Estados Unidos, Alassane Ouattara, generando un enfrentamiento de aproximadamente cinco meses, en donde se estima murieron alrededor de 3 mil personas. Según las sabias palabras de Drogba: es muy fácil hacer la guerra y mucho más difícil lograr la paz. Lograr que todos se sienten juntos y dialoguen, no es fácil pedir perdón.  Pero a pesar de las dificultades, su humildad hizo eco no sólo en la prensa política internacional, sino que también en otros ámbitos de las comunicaciones.

En la historia marfileña, los conflictos civiles y políticos no han sido hechos aislados. Por esta razón, desde los inicios del siglo XXI, Costa de Marfil comienza a vivir una situación social incontrolable. La violencia civil es tan grande, que todos los medios de comunicación del mundo informan sobre los sangrientos enfrentamientos.  Los hechos se desarrollan luego de la muerte del presidente Félix Houphouët-Boigny y a la llegada de nuevos gobernantes de exaltación nacionalista, lo que derivó en la reducción de los derechos de las personas de descendencia musulmana. Un claro ejemplo fueron las elecciones en las que se prohibió la participación de candidatos musulmanes. Todo esto generó un empeoramiento del sistema económico de la nación y de los conflictos étnicos.

El nacionalismo comienza como una propuesta de pertenencia cultural para los habitantes, visible en la inclusión de los inmigrantes, los que en ese entonces representaban a un tercio de la población. El problema se desarrolla cuando en la práctica sólo se incluye a los habitantes de la costa y centro del país, aislando a los de las zonas norte y oeste que son en su mayoría musulmanes. De esta manera se desarrolla una tendencia xenófoba que limitará la vida de aquellos “marfileños de origen dudoso”, y que encuentra su punto cúlmine en la Constitución aprobada el 23 de julio del año 2000, donde se establece que sólo los ciudadanos de Costa de Marfil cuyos padres sean marfileños, podrán participar de las elecciones presidenciales. Así se inicia la campaña para identificar a los verdaderos marfileños y definir la ciudadanía del país.

Como consecuencia del conflicto entre el 2010 y el 2011, que fuera considerado como la Segunda Guerra Civil de Costa de Marfil, se llevaron a cabo negociaciones en las que participaron diferentes organismos de la Comunidad Internacional, tales como la Unión Europea (UE), la ONU, la Unión Africana (UA) y Estados Unidos.  A pesar de que estos organismos internacionales llaman a una mediación, entendimiento e imposición de paz, nada ni nadie parece poner fin al conflicto. Bajo esta condición y sin afán de engrandecimiento, Didier Drogba asume en buen sentido su principio de identidad nacional, según expresa: Todos hemos sido afectados directa o indirectamente con lo que pasó y pienso que ahora tenemos que poner lo mejor de nosotros para ayudarnos, unirnos y seguir hacia adelante.
Más allá de la efectividad que haya tenido o no su intervención en el conflicto, puesto que para algunos analistas el fin del conflicto se relaciona con la producción y exportación de cacao(1), es de destacar la calidad humana de este futbolista. En este caso, es de concluir que lo importante fue su visión crítica y la responsabilidad social con su pueblo, de la que destacan, como parte de su formación, los principios de solidaridad y valoración de la democracia, elementos tan importantes en el mundo actual.

En la actualidad se ha iniciado una campaña de reconstrucción del país, además de la investigación y procesamiento de los responsables por las violaciones de los Derechos Humanos cometidos durante el conflicto.  Es de esperarse que con esto se pueda hacer de Costa de Marfil, “una nación de encuentro y paz” según palabras del ex Primer ministro Charles Konan Banny.

(1)Costa de Marfil es el mayor productor mundial de cacao, generando entre un 30 y un 40 por ciento.

Fuentes:


Videos:

Textos:
http://malcolmallison.lamula.pe/category/escena-mundial/page/35
http://esiweb1a.esi.tsai.es/observatorio/dossierCompleto_e.htm?num_dossier=182

Sólo de vez en cuando el narcotráfico parece preocupar a los dueños de la ONU, de la UE y del CPLP

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Por Orlando Castro (Portugal)

Por lo visto, las autoridades portuguesas, al igual que Europa, sólo ahora descubrieron que el narcotráfico está amenazando la existencia de algunos países africanos, principalmente lusófonos.

De las dos una.  O andan durmiendo en la fila, lo que no sería novedad, o se benefician de esta situación.  Sólo así se comprende el silencio, la ineptitud y la constante cobardía de que hacen uso.

La inestabilidad socio-política en los países de la África Occidental, está dejándolos a merced de narcotraficantes y de “extremismos”, incluyendo el terrorismo islámico, volviéndose una amenaza sobre todo para Europa, lo que exige una intervención de la comunidad internacional.

Esta tesis fue defendida por los investigadores Victor Ângelo y Rui Flores, por ese entonces técnicos de la ONU,  en un estudio publicado por el Instituto Portugués de Relaciones Internacionales de la Universidad Nova de Lisboa en Agosto de … 2007.

En el estudio “La mezcla explosiva de la expansión demográfica, desempleo y narcotráfico en África Occidental”, los dos investigadores destacan que la actual explosión demográfica – la población de la región deberá aumentar en 100 millones de personas hacia el 2020 – no está siendo acompañado por el crecimiento económico y la creación de empleos, “llevando a que los jóvenes no tengan perspectiva de futuro” y vivan en la pobreza.

“Este cuadro demográfico social y económico es propicio al desarrollo del extremismo, sea de tipo terrorista, como Al Qaeda, o de otros, que tienen en la juventud un ejército de reserva radical a la espera de un lider”, indican los investigadores.

“Presionados por el desempleo y por el hambre, pesimistas en relación a las perspectivas de futuro, (los jóvenes) ven en la adhesión a un grupo paramilitar o integrista, un viaje sin fin hacia su única salida – y por eso desaguan todas las semanas centenas de inmigrantes ilegales en las costas de las Canarias o en el Sur de España, en Malta o en la “bota italiana”, afirman.

Entre los 15 países de la Comunidad Económica de los Estados de l África Occidental (CEDEAO) están dos Estados lusófonos: Cabo Verde y Guinea-Bissau.

Del grupo también forman parte Benin, Burkina Faso, Costa de Marfil, Gambia, Gana, Guinea, Liberia, Mali, Níger, Nigeria, Senegal, Sierra Leona y Togo.  De estos países, sólo Cabo Verde, Gana y Senegal no sufrieron golpes de Estado en las últimas décadas  y 12 de ellos están en el grupo de los 31 Estados más pobres del mundo, en el indice de desarrollo de las Naciones Unidas.

Victor Ângelo y Rui Flores destacan la ineficiencia del general de los Estados, que se encuentran minados por los “virus de la corrupión”, visible en el “funcionario público que recibe dinero por debajo de la mesa”  y en el “alto gobernante que garantiza para si mismo un porcentaje de cualquiera de los contatos establecidos por el Estado, y una compañía que también se apropia de recursos provenientes de la cooperación internacional”.

La causa, defienden, está en la legislación “opaca, de dificil comprensión y aplicación”, muchas veces copiada “sin ninguna consideración por los contextos históricos y sociales de cada país”, pero también por el Estado “pagar poco y a más horas”, ejemplo de lo que pasa en Guinea-Bissau.

Todo esto, afirman los dos investigadores, convierten a estos países particularmente vulnerables al crimen organizado y en prticular, al narcotráfico que, hace de países como Guinea-Bissau plataformas giratorias en las rutas internacionales de la droga entre America del Sur y Europa.

“Hay una mezcla explosiva que puede hacer de África Occidental una especie de “cóctel molotov” de dimensión regional, cuyos daños afectarán sobremanera a la Unión Europea.  Sus efectos, inclusive, ya comenzaron a hacerse sentir”.

“Este aumento exponencial en el tráfico de droga en la región se debe no sólo a la fragilidad de los Estados, si no que también al hecho de que el negocio de los estupefacientes es extremadamente lucrativo, en particular el tráfico de cocaína y heroína”, comentan Victor Ângelo y Rui Flores.

A modo de ejemplo, se referían en ese estudio del 2007 que en Guinea-Bissau, el decomiso de 635 kilogramos de cocaína en Abril, equivaldría a unos 8.5 millones de euros en el mercado de la región; vendida en España, la droga generaría un lucro de 11 millones de euros, valor que equivale al 20% del total de la ayuda internacional de Guinea-Bissau, 14% de todas las exportaciones del país y casi 400 veces el total de la inversión internacional directa en el país.

La disponibilidad creciente de cocaína en la región llevó al establecimiento de almacenes por toda la costa, lo que vino a facilitar el aumento del tráfico hecho por locales y la existencia de redes estructuradas capaces de adquirir y redistribuir centenares de kilos”, argumentan.

Los dos investigadores destacan que el problema “no es sólo la ausencia de medios”, si no que también “una cierta resistencia crónica del poder político en tomar medidas que combatan eficazmente el tráfico”.

“Es en este escenario que surgen los narco-estados.  Al final hay quien vea en la asociación a los grupos del crimen organizado sólo una tentativa de asegurar un modo de sustentar a su familia”, dicen.

Para atacar este problema, “que tiene todas las condiciones para poner en riesgo la estabilidad internacional”, los investigadores sugieren la asistencia de la comunidad internacional, apuntando hacia más cooperación policial y al fortalecimiento de las instituciones nacionales, con especial atención en la reforma de seguridad, sobre todo cuando se acumulan sospechas sobre militares y de agentes de seguridad involucrados en el narcotráfico”.

El problema, señalan, exige todavía medidas para disminuir el impacto de la explosión demográfica y del desempleo, y la revisión de las políticas de la Unión Europea sobre inmigración y aduanas, “abandonando medidas proteccionistas, para permitir que otras regiones se desarrollen y consigan entrar con sus productos de manera competitiva en Europa”.

Concluyendo, apuntan a la necesidad de la comunidad internacional y las Naciones Unidas de definir el narcotráfico como crimen contra la Humanidad, aun asumiendo que “podrá no ser fácil de conseguir”

 Orlando Castro es Angoleño-portugués. Reside actualmente en Portugal donde desarrolla su trabajo como periodista y Escritor

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

27 de mayo y ya son 35 años…

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Por Eugénio C. Almeida (Portugal)

Han transcurrido 35 años desde que aconteció una de las páginas más negras de la historia político-social de Angola.

Hace 35 años ocurría el nunca esclarecido fratricidio del 27 de mayo entre militantes del MPLA, en ese entonces MPLA-Partido de los Trabajadores.

Por un lado, partidarios de Agostinho Neto, en esa época, presidente de la entonces República Popular de Angola, y del entonces Mayor José Eduardo dos Santos, relator del proceso a Nito Alves.

Del otro lado, precisamente Nito Alves – a quien se atribuye la autoría de la famosa carta que contendría las no menos famosas “13 Tesis de Nito Alves”, aunque se crea que las mismas habrían sido escritas por un militante y comisario político en Cabinda de nombre Pedro Santos (*) – y de otras personalidades que fomentarían el “fraccionismo”, como fue descrito por los colaboradores de Neto, como Zita Valle, Ademar Valles o José Van-Dunem.

Es cierto que hubieron, esos son por lo menos los diversos testimonios más o menos creíbles, una enorme cantidad de muertos y centenares de detenidos, algunos de los cuales continúan desaparecidos.  Oficialmente, sólo han sido referidos como “muertos oficiales” 7 angoleños partidarios y adversarios: los 4 arriba citados del “fraccionismo”, Saydi Mingas, Helder Neto y Eugénio Veríssimo da Costa “Nzaji”.

Esta fue una crisis que traspasó el canal del MPLA. En ella, intervinieron directa e indirectamente soviéticos y cubanos.  Con la particularidad de que cada uno apoyaba una de las facciones.  Según algunos autores y analistas habría sido aquí que comenzaron a enfriarse las relaciones entre la antigua URSS y Cuba.

Hay quien también afirma que fue aquí que Neto comenzó a perder la “simpatía” de Moscú y…

35 años después, todavía hay familias a las que les gustaría hacer el debido luto.

Sólo que las autoridades angolanas, o mejor, las cúpulas del MPLA mantienen un absurdo mutismo sobre el 27M y sus consecuencias.

Es hora de que el MPLA se abra, de una vez a la comunidad y cree internamente o incluso a través del Gobierno Nacional, en la línea de lo que hizo, y muy bien, Sudáfrica y recientemente Brasil: una comisión de Verdad donde todo pudiese ser transmitido a la comunidad para liberar a los fantasmas.

No creo que eso venga a crear nauseas al partido minoritario, por el contrario.  La transparencia es el mejor remedio y las familias respirarían finalmente.

Mientras esto ocurra, muchos angoleños continuarán mirando el 27M y esperando…

(*)Esta materia puede ser leida en el Libro “Angola: potencia regional emergente”

Eugénio C. Almeida, natural de Lobito, Angola, es Doctor en Ciencias Sociales y Relaciones Internacionales.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

¿La tolerancia Cero en África?

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Por Eugénio C. Almeida (Portugal)

El Golpe en Guinea-Bissau y la intolerancia de los golpistas para aceptar devolver el poder a la clase política electa (o deficientemente electa) por voto popular, lleva – llevó al CEDEAO/ECOWAS a un desafío primordial: hacer equivaler el nivel de sus decisiones “a la proclamada toletancia cero” ante situaciones de alteración del orden constitucional por vía de fuerza.

En realidad el CEDEAO se limita a ser un mero reflejo de lo que pasa con la Unión Africana (UA).

¿Dónde está la tolerancia cero tan pregonada por la UA cuando se verifica que Malí continúa bajo el poder de los golpistas y de la secesión del país por los tuareg?

¿Dónde está la UA que continúa viendo, impávida y serena, el desmembramiento de Somalía?

¿Qué hace la UA con la crisis del Norte de África, principalmente en Egipto, o con la crisis sudanesa?

¡Los africanos comienzan a estar hartos de tanta “(in)tolerancia cero” mal encaminada!

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Eugénio C. Almeida, natural de Lobito, Angola, es Doctor en Ciencias Sociales y Relaciones Internacionales.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Tensión en Guinea Bissau tras el Golpe de Estado

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Por Bárbara Igor

Fueron decretados en Guinea Bissau el cierre de las fronteras y de las emisoras de radio privadas, por la junta militar que el jueves pasado expulsó al presidente Raimundo Pereira y a su primer ministro Carlos Domingos Gomes Junior, actual candidato a la presidencia del país. Hasta ayer continuaba la confusión sobre el paradero de ambos políticos, de los que sólo se sabía que estaban fuera de peligro.

“El comando no busca el poder, pero se vio forzado a negociar para proteger al gobierno de ataques que buscan destruir a las fuerzas armadas con ayuda de potencias extranjeras”, dijo un comunicado de los golpistas, aludiendo a la presencia angoleña en la región, a la que acusan de apoyar al gobierno para destruir al Ejército. Como ya es de conocimiento público, desde el año 2011 la presencia del MISSANG, misión angoleña de apoyo a la reforma de los sectores de Defensa y Seguridad en el país, ha sido vista con sospecha por parte del Ejercito guineano.

Imagen: el economista.es

Fallece Ahmed Ben Bella – Símbolo de la independencia argelina

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Fue desde Argelia, y con la participación del Che, que se quedó seis meses en nuestro país, que se creó el Estado Mayor del ejército de liberación de Sudamérica. Hoy puedo decirlo: todos los combatientes que participaban en la lucha de liberación en Sudamérica estuvieron en Argelia. De allí partieron todos los que luchaban. Mandela y Amílcar Cabral también estuvieron en Argelia. Yo los entrené. Después se fueron a llevar la lucha de liberación a sus países.

El expresidente argelino Ahmed Ben Bella, el primer jefe de Estado del país tras la independencia, ha fallecido en su domicilio de Argel a los 96 años de edad, según han revelado este miércoles fuentes próximas al antiguo mandatario a la agencia oficial APS.

Nacido en la ciudad argelina de Marnia, el 25 de diciembre de 1916 y maestro de formación, se inició en la política en 1945, cuando fue designado alcalde de su localidad natal.

Cuatro años más tarde concentraría sus esfuerzos en la lucha anticolonialista contra Francia y participaría en la fundación del Frente de Liberación Nacional (FLN), que en 1962 y tras casi ocho años de lucha armada, forzó la renuncia de París a continuar ocupando el territorio argelino.

Detenido en varias ocasiones por las autoridades coloniales, fue liberado definitivamente después de la firma del alto el fuego entre Francia y el FLN, el 18 de marzo de 1962.

Tras ser nombrado vicepresidente del Gobierno argelino, en agosto de 1962, un mes después de la declaración de independencia del país, regresó a Argelia de su exilio en Túnez para dirigir los designios de sus compatriotas.

Ben Bella, que se adhirió a las políticas socialistas e implementó importantes programas de reforma agraria, consiguió la entrada de Argelia en Naciones Unidas y fue uno de los principales promotores del Movimiento de los No Alineados.

Finalmente, fue derrocado por un golpe de Estado militar en 1965 y permaneció bajo arresto domiciliario hasta 1980.

Rebelión recupera la extraordinaria entrevista realizada por Silvia Cattori para la Red Voltaire en 2006, como parte de su legado por un mundo y una África más justos (Traducida para Rebelión por Rocío Anguiano y Guillermo F. Parodi)

Mientras que un malsano debate sobre los aspectos positivos de la colonización y la responsabilidad de los árabes en el estancamiento de sus sociedades tiene lugar en Francia, el presidente Ahmed Ben Bella recuerda varias verdades históricas: el carácter ilegítimo del dominio de un pueblo sobre otro -ya sea sobre la Argelia de ayer o la Palestina de hoy-, la realidad mundial -no la realidad árabe- de la colonización y de las luchas de liberación nacional, la injerencia occidental a favor del derrocamiento de los gobiernos nacionalistas y revolucionarios del Sur y el mantenimiento de las secuelas de la colonización. Y subraya que, hoy día, es el fundamentalismo evangélico el que exporta la violencia.

Ahmed Ben Bella es una de las más encumbradas figuras del nacionalismo árabe. Fue uno de los nueve miembros del Comité Revolucionario Argelino que dio lugar a la creación del Frente de Liberación Nacional (FLN). Logra escaparse después de ser arrestado, en 1952, por los ocupantes franceses. Hecho prisionero nuevamente en 1956, junto a otros cinco compañeros de lucha, es encarcelado en la prisión de la Santé, en Francia, hasta 1952. Después de la firma de los acuerdos de Evian, se convierte en el primer presidente electo de la Argelia independiente. En el plano doméstico, aplica una política socialista que se caracteriza por un vasto programa de reforma agraria. En el plano internacional, incorpora Argelia a la ONU y la incluye en el Movimiento de Países No Alineados. Su creciente influencia en la lucha contra el imperialismo lleva a las grandes potencias a favorecer su derrocamiento mediante un golpe de Estado militar. Se le impone arresto domiciliario de 1965 a 1980. Desde entonces se mantuvo al margen de los asuntos internos de su país pero sigue desempeñando un papel internacional, por ejemplo como presidente de la Campaña Internacional contra la Agresión a Irak. Protagonista de virajes de la historia, Ahmed Ben Bella responde a las interrogantes de Silvia Cattori en entrevista para la Red Voltaire.

Silvia Cattori: ¿Reside usted en Suiza cuando no está de viaje?

Ahmed Ben Bella: No, vivo en Argelia pero vengo a menudo a Suiza. Viví diez años aquí, luego de mis problemas con el poder de los militares argelinos. En Argelia me persiguen los periodistas. Así que cuando necesito un poco de descanso y de distancia en cuanto a lo que allá sucede, vengo aquí donde sigo teniendo un pequeño apartamento. ¡Tengo 90 años!

S.C.- ¡Parece un muchacho! ¿Sabe usted, señor Ben Bella, que ha dejado una imagen muy bella en el corazón de la gente de todo el mundo?

Ahmed Ben Bella: (Se ríe) Tuve una vida un poco especial. Participé en la liberación de mi país. Estuve entre los organizadores de la lucha de liberación allí. También participé de forma activa en todas las luchas de liberación.

S.C.- Usted es de origen árabe marroquí. ¿Qué vínculo mantiene con sus raíces rurales?

Ahmed Ben Bella: Sí, soy argelino de origen marroquí debido a mis padres. Pero mi vida es Argelia. Allí nací. Soy hijo de campesinos pobres que vinieron a vivir a Argelia siendo muy jóvenes. No fue hasta hace poco que conocí el lugar donde nacieron, en los alrededores de la ciudad de Marrakech.

S.C.- Mientras venía a verlo, me daba la impresión de venir a un encuentro con los pueblos y las causas por los cuales ha luchado usted a lo largo de su vida. Es muy emocionante conversar aquí de su lucha por un mundo más humano, más justo. ¿No encarna usted todo eso?

Ahmed Ben Bella: Sí, mi vida es una vida de lucha. Puedo decir que esa lucha no ha cesado ni un momento, una lucha que emprendí a los 16 años. Ahora tengo 90 y mi motivación no ha cambiado. Me anima el mismo fervor.

S.C.- En 1962, usted llega a las más altas responsabilidades de la Argelia independiente. Se abre todo tipo de esperanzas. Desde la Argelia colonizada hasta su liberación, desde la arena política internacional hasta la lucha altermundista, usted ha pagado caro el precio de su negativa a someterse.

Ahmed Ben Bella: Sí, pagué muy caro mi lucha por la justicia y la libertad de los pueblos. Pero hice lo que sentí que era mi deber, mi obligación. Así que no me resultó difícil escoger. Cuando me impliqué en la lucha por mi país, era muy joven. Mis horizontes se abrieron. Enseguida me di cuenta de que los problemas iban más allá de Argelia, que muchos pueblos eran víctimas de la colonización, que tres cuartas partes de los países del planeta estaban colonizados de una u otra manera. Para los franceses, Argelia era entonces un departamento de ultramar. Era Francia del otro lado del Mediterráneo. La colonización francesa en Argelia duró mucho: 132 años. Participé en aquella lucha en Argelia. Enseguida, después de la independencia, me uní a todos aquellos que, a través del mundo, luchaban también por liberar sus países. Vino entonces aquella fase de la lucha de liberación nacional en la que participé de manera total. En Túnez, en Marruecos, en Vietnam, Argelia se había convertido un poco en la madre de las luchas de liberación. Ayudarlos era para nosotros una tarea sagrada. Cuando alguien venía a pedirnos ayuda, era sagrado. Ni siquiera lo pensábamos. Los ayudábamos, aún cuando nosotros mismos teníamos pocos medios. Les ofrecíamos armas, un poco de dinero y, de ser posible, hombres.

S.C.- En 1965, no son los franceses quienes lo encarcelan a usted sino sus compañeros de armas. ¿Qué siente usted hoy hacia aquellos que le cerraron de pronto el camino?

Ahmed Ben Bella: No siento desprecio. No siento odio. Pienso que participaron en algo que no fue muy limpio y que fue muy perjudicial, no sólo para el pueblo argelino sino también para los demás pueblos que contaban con nuestro apoyo en aquel entonces. Mi lucha por mejorar las condiciones de vida de los argelinos, inmersos entonces en una gran miseria, y mi lucha por ayudar los otros pueblos aún colonizados a recobrar su libertad molestaba mucho a ciertos poderes. Desde su punto vista, yo iba demasiado lejos. Tenía que desaparecer. Lo que quiere decir que si el ejército argelino no me hubiese derrocado, otros lo habrían hecho. Yo tenía que desaparecer porque molestaba demasiado. Le proporcionaba abrigo a prácticamente todos los movimientos de liberación, incluyendo los que venían de América Latina.

S.C.- ¿Ya estaba en contacto con Fidel Castro?

Ahmed Ben Bella: Sí. El Che había venido a Argel a entregarme el mensaje de Fidel Castro, con quien ya me había reunido dos veces. Nos pedía apoyo para las luchas que se desarrollaban en Sudamérica, ya que Cuba no podía hacerlo debido al control de Estados Unidos, que ocupaba la base de Guantánamo. Así que nada podía salir de Cuba, ni una caja de fósforos, sin que lo supiera Estados Unidos. No vacilé un segundo. Fue desde Argelia, y con la participación del Che, que se quedó seis meses en nuestro país, que se creó el Estado Mayor del ejército de liberación de Sudamérica. Hoy puedo decirlo: todos los combatientes que participaban en la lucha de liberación en Sudamérica estuvieron en Argelia. De allí partieron todos los que luchaban. Los entrenamos, nos las arreglamos para hacerles llegar las armas, creamos redes.

Ahmed Ben Bella recibe a Ernesto Che Guevara, Argel, 1963.

S.C.- ¿En qué año vino el Che Guevara a Argelia?

Ahmed Ben Bella: El Che vino en 1963, poco después de mi llegada al poder. Con mi gobierno nos comprometimos a aportar nuestra ayuda a las luchas de liberación nacional. En aquel momento, numerosos países estaban colonizados aún o salían apenas de la colonización. Prácticamente África entera estaba en esa situación. Nosotros la ayudamos. Mandela y Amílcar Cabral también estuvieron en Argelia. Yo los entrené. Después se fueron a llevar la lucha de liberación a sus países. En el caso de otros movimientos, que no estaban inmersos en la lucha armada o que necesitaban solamente apoyo político, como en Malí, los ayudábamos en otros aspectos.

S.C.- ¿Quién lo apartó a usted del poder en 1965? ¿El ejército argelino o fuerzas exteriores?

Ahmed Ben Bella: Estoy seguro que hubo, indirectamente, una intervención de potencias extranjeras. Hemos visto en otras partes los mismos mecanismos. Dondequiera que triunfaron las luchas de liberación nacional se produjeron, luego de la constitución del poder, golpes de Estado militares que derrocaron a sus dirigentes. Ha ocurrido muchas veces. En dos años hubo 22 golpes de Estado militares, principalmente en África y en el Tercer Mundo. El golpe de Estado de Argel, en 1965, fue el que abrió la vía. Argelia no fue, por tanto, más que el principio de algo que estaba en ciernes. Por eso yo digo que el sistema capitalista mundial fue el que finalmente reaccionó en contra nuestra.

S.C.- ¿Usted es marxista?

Ahmed Ben Bella: No soy marxista pero me sitúo resueltamente a la izquierda. Soy árabe musulmán, de orientación muy de izquierda en mi acción y mis convicciones. Por eso, aunque no comparta la doctrina marxista, estuve siempre del lado de todos los movimientos de izquierda del mundo y de los países socialistas que, como Cuba, China y la URSS, emprendieron la lucha anticolonialista y antiimperialista. Con ellos fue que constituimos un frente de liberación y aportamos nuestro apoyo logístico a los ejércitos populares para ayudar a sus países a salir del colonialismo e instaurar un régimen interior nacional. Era la fase de liquidación del colonialismo. El colonialismo es una idea nacida en Occidente que llevó a los países occidentales -como Francia, Italia, Bélgica, Gran Bretaña- a ocupar países fuera del continente europeo. Un colonialismo en su forma primitiva, o sea mediante la instalación en los países ocupados de poderes extranjeros represivos con un ejército, servicios, policías. Esa fase se caracterizó por ocupaciones coloniales crueles que duraron hasta 300 años en Indonesia.

S.C.- Después de esa fase, ¿no se mantuvo usted en el Movimiento de Países No Alineados?

Ahmed Ben Bella: Ya no hay países no alineados. Aquel movimiento fue creado por hombres de gran envergadura, como Nehru, Mao Tsé-Tung, Nasser y otros grandes nombres, en una época en que existía sobre todo un peligro de guerra atómica. Era el enfrentamiento entre la URSS y Estados Unidos. Estábamos al borde de la guerra nuclear. Los Países No Alineados desempeñaron un papel importante en impedirla. Aquel Movimiento duró cierto número de años. Pero el sistema acabó por ponerle fin.

S.C.- Más tarde, ¿no desempeñó usted un papel importante en el desarrollo del movimiento altermundista?

Ahmed Ben Bella: El sistema mundial que controla todo lo que hemos mencionado encontró otra forma de dominación: la «globalización». «Globalización» es de por sí una palabra muy bonita, una palabra que puede unir, traer fraternidad entre los pueblos. Sin embargo, la palabra «globalización», tal y como fue concebida, es una palabra que hace mucho daño, que ha conducido a la globalización de la miseria, de la muerte, del hambre: 35 millones de personas mueren de malnutrición cada año. Sí, sería una palabra muy bonita si se hubiese globalizado el bien, si llevara el bienestar a todos. Pero es todo lo contrario. Es una globalización perversa que globaliza el mal, globaliza la muerte, globaliza la pobreza.

S.C.- ¿La globalización ha tenido sólo efectos dañinos?

Ahmed Ben Bella: La única ventaja que hemos sacado de ella es que hoy estamos mejor informados que antes. Nadie puede seguir ignorando que este sistema trae la extensión del hambre. Se han creado riquezas pero son riquezas ficticias. El verdadero peso, en el plano monetario, lo tienen multinacionales como General Motors y Nestlé, lo tienen grandes grupos industriales más que grandes países como Egipto. ¡Si nos basamos en sus ganancias, General Motors, por ejemplo, es cuatro veces más rica que Egipto que es un país de 70 millones de habitantes, el país de los faraones, un país extraordinario, el más educado de los países árabes! Eso da una idea de lo que significa la palabra «globalización». Por eso combatí ese sistema que favorece grupos que representan, en el plano monetario, mucho más que un gran país y que generan tantas desigualdades. Por eso nosotros tenemos que favorecer una mejor comprensión de los problemas que otros han complicado lo más posible pero que son finalmente la expresión de una sola cosa: la instauración de un sistema inhumano.

S.C.- A pesar de la voluntad claramente expresada, en 2003, de las tres cuartas partes de los países del planeta, los movimientos progresistas no lograron impedir la guerra. ¿No le parece a usted, a veces, que aquellos que se encuentran a la cabeza de esos movimientos cometieron un error, o que simplemente siguieron un camino equivocado porque no supieron identificar las verdaderas motivaciones del adversario?

Ahmed Ben Bella: Yo, que soy un hombre del Sur, he comprobado que algo cambió en el Norte, algo que es muy importante señalar. Lo que cambió precisamente en esa área supuestamente adelantada del Norte, que nos hace la guerra, que nos colonizó, que nos ha hecho cosas terribles, es que hoy existe una opinión pública que se expresa, que hay jóvenes que dicen «¡basta!». Eso indica que ese sistema mundial nefasto no golpea solamente al Sur sino que también afecta al Norte. Antes se hablaba de pobreza, de miseria, solamente en el Sur. Ahora hay mucha miseria, muchos males que también causan víctimas en el Norte. Eso se ha evidenciado: este sistema mundial no está hecho para servir al bien de todos sino para servir a las empresas transnacionales.

Por consiguiente, dentro de ese Norte, que tanto hemos combatido, hay ahora un movimiento, hay toda una juventud que quiere actuar, que se lanza a las calles, que protesta, aunque la izquierda no haya sabido darles a esos jóvenes que quieren cambios las llaves de la solución. Eso siempre pasa: todo movimiento comienza de esa manera. El movimiento de liberación que dirigí en Argelia, la organización que creé para combatir al ejército francés, era al principio un pequeño movimiento de nada. No éramos más que unas decenas de personas en toda Argelia, un territorio que es cinco veces el de Francia.

S.C.- ¿Qué obtuvieron esas generaciones de jóvenes que pusieron tantas esperanzas en ATTAC, por ejemplo, que ahora propone «reformar la globalización»? ¿No había que rechazar el principio mismo y tomar medidas más radicales ante el carácter radical del llamado sistema liberal?

Ahmed Ben Bella: La gente de izquierda, cuando llega al poder, no es distinta que la de los otros partidos. En lo tocante a Argelia, nosotros quisimos trabajar con la izquierda francesa y no conocimos peor poder que el que ejerció el Partido Socialista francés. Lo peor que nos sucedió fue con los socialistas. Ningún poder político anterior nos había combatido tan duramente como el del socialista Guy Mollet. Le estoy hablando de hechos específicos. Hablo de lo que conocí. Yo estaba a la cabeza del FLN cuando el gobierno de Guy Mollet -después de entender que Francia no podía mantenerse en Argelia- se puso en contacto con el gobierno de Gamal Abdel Nasser para que nos preguntara si estábamos dispuestos a conversar con ellos. Era lo que yo había pensado desde siempre, que algún día nos íbamos a tener que sentar alrededor de una mesa y definir el mejor modo de que Argelia se convirtiera en un país totalmente independiente. Era el objetivo que buscábamos: volver a ser libres, no vivir más bajo la férula de un sistema opresivo. Yo dije que sí, que estaba dispuesto a negociar, con la condición de que fueran ellos -los franceses- quienes lo pidieran. Exigí que las negociaciones se desarrollaran en Egipto. Las negociaciones duraron seis meses. Llegamos a una solución. Con aquel pedazo de papel en el bolsillo fui, en septiembre de 1965, a informar a Mohamed V, el rey de Marruecos. Él se había implicado en aquella lucha, nos había ayudado, incluso militarmente. Entonces, cuando íbamos para Túnez, donde pensábamos informar también a las autoridades, fuimos perseguidos por la aviación francesa. Fue el primer desvío de avión de la historia. En aquel avión estaban dos tercios de los dirigentes de la revolución argelina. Nos querían liquidar inmediatamente. Fue un milagro que escapáramos a la muerte. Le cuento eso para decirle lo que pienso de los socialistas: era Guy Mollet que, apenas terminando de firmar un compromiso, ya lo estaba traicionando. Lo mismo podría decirle del gobernador Lacoste, que también era socialista. En todo caso, era la izquierda la que nos interesaba y a su lado sigo luchando. Yo soy un hombre de izquierda.

S.C.- Entonces, ¿cuando se ve al lado de los representantes de la Internacional Socialista, en las tribunas de los Foros Sociales, piensa a veces que ellos están allí principalmente por una cuestión de prestigio personal?

Ahmed Ben Bella: Sí, a veces pienso que no son serios. Yo sí deseo verdaderamente cambiar el mundo. Quiero que este mundo cambie. Para cambiar las cosas necesitamos gente sincera y, sobre todo, desinteresada.

S.C.- ¿Cree usted en la necesidad de un cambio?

Ahmed Ben Bella: Sí, desde mi temprana juventud creo en esa necesidad. Vuelvo a lo que usted preguntaba, lo que me hace abrigar, en lo personal, cierta confianza en el futuro. Quiero hablar de lo que observo aquí, en Occidente. Estoy convencido de que el sistema liberal no tiene futuro. A esos jóvenes, a esos estudiantes de la enseñanza media que he visto lanzarse a las calles, que no tienen otra cosa que su ideal de justicia; a esos jóvenes que participan en las manifestaciones, que buscan otros valores, me gustaría decirles: «Yo empecé así, cuando tenía la edad de ustedes, con pequeños pasos. Y poco a poco me siguió todo un pueblo.» Cuando voy a manifestaciones, los observo, hablo con ellos, veo que son ellos quienes tienen las cartas en la mano.

S.C.- Se plantea con insistencia la pregunta siguiente: ¿Los dirigentes de los movimientos antiimperialistas han evitado criticar a Israel, Estado ideológica y legislativamente racista que desde su creación está aplicando una limpieza étnica en Palestina? ¿Han orientado entonces mal a generaciones de jóvenes, han falseado el debate mientras que Israel se mantenía muy activo junto a Estados Unidos en el combate contra el comunismo, contra Nasser y contra el nacionalismo árabe y apoyaba regímenes horribles?

Ahmed Ben Bella: Son preguntas que están sobre la mesa y son objeto de polémica. Nosotros no queremos una solidaridad falseada. No queremos un Estado que, como el de Israel, sea el instrumento preferido de este cruel sistema global que dirige Estados Unidos, país cuya política ha hecho ya tanto mal. Para nosotros, hay una doble traición. La traición, primero, de aquellos que, en el bando de la izquierda, deberían haber estado de nuestro lado, leales a la causa palestina y árabe, y no estuvieron. Esta también es la traición de todos esos judíos a los que nos sentimos próximos, con los que tenemos algún parecido, con los que vivíamos en perfecta armonía. Árabes y judíos son primos. Hablamos la misma lengua. Ellos son semitas, como nosotros. Hablan arameo y nosotros hablamos arameo. El arameo tiene varias ramas: Etiopía habla arameo, Eritrea habla arameo, la gente de confesión judía habla arameo, los árabes hablan arameo. Eso es lo que nos hace mucho daño, el sabernos traicionados por quienes tan cerca están de nosotros, por gente que son nuestros primos, que se parecen a nosotros y que hablan arameo como nosotros. Conocemos el antisemitismo porque nosotros somos semitas. A eso agrego que hasta el profeta de ellos es nuestro profeta. Moisés y Jesucristo son profetas para nosotros.

Ahmed Ben Bella y Gamal Abdel Nasser

S.C.- Desde el fin del multilateralismo, la ONU está bajo control de Washington y de los neoconservadores. Todo país árabe que no se somete al dictado de estos es puesto al margen de las naciones. ¿Cómo juzga usted esa situación? ¿Cómo salir de ella? Ante el enfrentamiento del unilateralismo israelí ¿no está condenado Hamas a fracasar y a renunciar a aquello por lo que lucha su pueblo desde hace 60 años?

Ahmed Ben Bella: Pienso que Hamas es característico de lo que sucede entre nosotros, de esa dimensión que toma ahora una fuerte connotación religiosa, que abraza el Islam. Yo soy árabe musulmán. No quisiera vivir en un país dirigido por un integrismo islámico. Pero, y le hablo con toda franqueza, no los critico porque esa necesidad de religión ha sido creada por las distorsiones del sistema capitalista. A fuerza de hacernos daño resulta que finalmente, en vez de encontrarse ante un movimiento que reclama el carácter árabe, que abraza la cultura y se mantiene abierto, se ven ante los extremistas. Israel y Estados Unidos se encuentran ante esa dimensión. Ellos mismos provocaron esa situación.

S.C.- ¿Usted no desea una respuesta religiosa?

Ahmed Ben Bella: Yo soy musulmán pero no deseo que la respuesta sea religiosa. Lo que rechazo no es el hecho religioso en sí sino que se pueda hacer una lectura que no vaya en el sentido de la renovación del Islam, que se pueda hacer una lectura retrógrada del Islam cuando el Islam tiene la ventaja de creer también en dos religiones: la religión judía y la religión cristiana. Para nosotros, Mahoma es la continuidad de Jesucristo y de Moisés.

S.C.- ¿Se han puesto los musulmanes a la cabeza de la resistencia anticolonial actual? ¿No tendríamos que reconocer que lo que combaten los arabo-musulmanes no son los valores de Occidente sino su política agresiva? El Hezbollah, por ejemplo, que tiene tan mala reputación entre nosotros, ¿no ha hecho acaso retroceder el imperialismo estadounidense e israelí en el Líbano? ¿No deberían los progresistas sobreponerse a sus prejuicios sobre los musulmanes, considerarlos como un elemento dinámico en la lucha contra la opresión y apoyarlos?

Ahmed Ben Bella: Sí, sí. Ahí hay un problema de educación. Son aquellos que dirigen los partidos progresistas quienes tienen que responder correctamente ante determinadas situaciones. Pero, no es lo que sucede. Tenemos una bandera y un himno nacional. Lo demás son los occidentales, de las diferentes tendencias, quienes lo deciden por nosotros. Todo eso se envuelve con palabras bonitas, bajo la ayuda de organismos como el Banco Mundial y el FMI, que no son más que instrumentos de tortura que Occidente ha creado para continuar su dominación. lo cual significa que salimos de un sistema de colonialismo directo para caer en otra cosa que parece mejor pero que no lo es. Sin embargo, le repito que tengo la esperanza de que en ese Norte que nos ha hecho tanto daño esa juventud esté tomando conciencia de que esa lógica de dominación provoca más y más pobreza, tanto en el Norte como en el Sur. Aunque no sea la misma dominación que se aplica en el Sur, se trata de una situación de indigencia que no puede aceptar ningún ser libre. ¿Cuánta gente es víctima del desempleo, de la pobreza? ¿Cuántos han sido echados a la calle? Quizás sea eso lo que acabará por llevar a los pueblos del Norte a cambiar su visión de las cosas y a unirse francamente a nosotros.

S.C.- No vemos hoy mucha gente protestar en Occidente contra las atrocidades cometidas en Irak, en Palestina y Afganistán. ¿No tiene usted la impresión que hay tantos prejuicios, cuidadosamente alimentados, en contra de árabes y musulmanes -incluso en el seno de las organizaciones antiguerreristas- que la posibilidad de apoyar la resistencia de ustedes les parece una idea lejana?

Ahmed Ben Bella: Es cierto, los partidos de izquierda que esperábamos no han venido a nosotros. Se empecinaron en eso. Cuando se menciona el Islam, ellos hablan de Bin Laden. No me gustaría vivir en su república pero no lo critico. Cuando veo lo que hace Bush no me puedo permitir criticar a Bin Laden. Le digo a usted con toda franqueza que los ataques contra las torres de Nueva York yo no los condené. Yo condeno a Bush, condeno al gobierno estadounidense, porque considero que Bin Laden es fruto de la política de ellos. Ellos cerraron todas las puertas del diálogo a los arabo-musulmanes. Les hicieron creer, por décadas, que si hacían esto o aquello Occidente haría justicia en Palestina. Sin embargo, Israel y sus aliados no quisieron nunca la paz en nuestra tierra. Israel no ha dejado nunca de hacer la guerra y de aterrorizar a nuestros pueblos. Indirectamente Bin Laden es una creación de Bush y de Israel. Esos dos Estados siembran la muerte y el odio en el Medio Oriente y en el mundo. No nos han dejado más alternativa que la confrontación violenta. Todos esos movimientos radicales, calificados de «terroristas» e «integristas», nacieron como respuesta a los terroristas que, desde Tel Aviv y Washington, dirigen guerras de destrucción contra pueblos árabes. ¿Qué alternativa tienen esos pueblos que ellos bombardean tan salvajemente? Ante los ejércitos modernos no les queda otro recurso que sacrificar sus propias vidas en atentados suicidas. Y eso es lo que hacen. En el Corán, eso se llama «shahadah». Esa palabra expresa un recurso extremo, un estado de desesperación tal que quien lo sufre no puede seguir soportando la vida. Y se sacrifican, no en pos de una vida mejor para sí mismos sino para que al menos los suyos vivan mejor. Es el mayor sacrificio. Aquí, en Occidente, los llaman «terroristas». Pero le voy a decir con toda sinceridad que yo me inclino ante quien haga un sacrificio tan grande, se lo aseguro.

S.C.- Si entiendo bien, ¿usted dice que todo lo que causa la rebelión de la gente en el Medio Oriente ha sido generado por Occidente, que el que lucha tiene que sacrificarse y sufrir por los demás, que los árabes dieron pruebas de tolerancia en el pasado?

Ahmed Ben Bella: Así es. La violencia que se expresa en el mundo arabo-musulmán es el resultado de la cultura de odio y violencia que engendró Israel al imponerse por la fuerza en las tierras de los árabes. Las atrocidades de ese Estado ilegal obligan a los más valerosos a reaccionar. No creo que haya lucha más noble que la de los palestinos que resisten al ocupante. Cuando veo lo que ha sufrido ese pueblo desde hace más de un siglo y que sigue encontrando fuerzas para luchar, sólo puedo expresar admiración. Los mismos que masacran a ese pueblo presentan ahora a la gente de Hamas como fascistas y terroristas. ¡No son fascistas! ¡No son terroristas! ¡Son gente que resiste!

S.C.- Palestina es una nación encarcelada. ¿Cómo se llegó a hablar de «terrorismo», incluso en el seno de la izquierda, en vez de hablar del derecho a resistir con los armas? ¿Encuentra usted grandes similitudes o diferencias entre la colonización francesa en Argelia y la colonización israelí en Palestina?

Ahmed Ben Bella: Es peor en Palestina. Allí hay, además, un apartheid. Los franceses no podían expulsarnos de un país que tiene cinco veces el tamaño de Francia. Trataron de crear una zona de contención en el norte, con la menor cantidad de argelinos posible, pero no dio resultado. No establecieron un verdadero apartheid, como hacen los israelíes en Palestina. El Estado de Israel creó la más terrible de las dominaciones.

S.C.- ¿Cree usted que los palestinos vivirán bajo la ocupación menos tiempo que los argelinos?

Ahmed Ben Bella: Yo creo que sí. En primer lugar, el colonialismo es un fenómeno claramente identificado y condenado por las leyes internacionales. Además, si hay un asunto sobre el cual existe unanimidad en el mundo árabe, ese es el problema palestino. Mientras no se haga justicia a los palestinos, el mundo árabe musulmán tampoco podrá sentirse libre. Es una parte de su ser que se mantiene cautiva.

S.C.- En otra época, la política no era más noble pero había aún un equilibrio. Desde que se acabó la bipolaridad fueron barridos los principios morales más elementales. Se habla constantemente de combatir el «terrorismo» pero no se habla de los 800 niños abatidos en Palestina por los soldados israelíes desde el año 2000 ni de los millones de niños iraquíes asesinados o enfermos que no tienen ya derecho a un desarrollo normal. ¿Habrían sido posibles las atrocidades de Guantánamo y Abu Ghraib si la comunidad internacional hubiese tenido la decencia de decir no a la violencia de Washington? ¿Qué dirigente de un Estado tiene aún las manos limpias en esta supuesta guerra contra «el terrorismo»?

Ahmed Ben Bella: Lo que sucedió en Guantánamo, en Abu Ghraib y en otras partes es enorme. Y todo ese horror sigue propagándose y provocando grandes sufrimientos. Supimos que Estados Unidos instaló prisiones en Europa Oriental para esquivar sus propias leyes y que Europa es partícipe de todo eso. Incluso se le critica a Suiza el haber autorizado que sobrevolaran su territorio los aviones que transportan prisioneros fantasmas, secuestrados, sometidos a torturas.

S.C.- ¿Cuáles serían a su entender los medios de contrarrestar la estrategia de Bush y los neoconservadores?

Ahmed Ben Bella: ¡Ese es un movimiento integrista, pero cristiano! El problema que enfrentamos hoy es el siguiente: la ideología de Bush es el peor integrismo que se pueda imaginar. Los que inspiran a Bush son los famosos evangelistas protestantes. Es un integrismo terrible. ¿Qué medios tenemos para combatir? Ya le hablé de las esperanzas que pongo en la juventud, aunque sé que no tiene verdaderos medios de combatir ese espantoso sistema. Sé que no basta con lanzarse a la calle. Hay que pasar a otra cosa, inventar otros medios de acción, pero lo necesario es actuar en vez de sufrir. Y cuando se tiene la impresión de que no se avanza, hay que pensar que existen fases, que se necesita cierto tiempo para que la mayoría nos entienda. La acción empieza con los que tienen una comprensión clara, aunque esta no cubra todos los problemas. Pero después hay que vencer los obstáculos y pensar que ni el partido socialista, con todo lo socialista que dice ser, ni tal o más cual asociación son los que van a cambiar este mundo.

S.C.- ¿La solución para llegar a un reequilibrio puede venir de China y Rusia?

Ahmed Ben Bella: Pienso que China puede ser una esperanza. En el pasado Rusia nos ayudó extraordinariamente. Pero, por el momento, desgraciadamente, Rusia no está en una situación fácil. Yo no pondría esperanzas en ella. Yo contaría mucho más con China. En primera, tiene argumentos que Rusia no posee. Es un país que se encuentra a la cabeza de los países en expansión. El propio Occidente se implantará en China para reactivar su economía. De aquí a 20 años habrá que ver el nuevo mapa político.

S.C.- ¿Qué decir, mientras tanto, a los pueblos abandonados a su suerte en Palestina, en Irak?

Ahmed Ben Bella: Nunca actuamos pensando que somos nosotros los que vamos a beneficiarnos. Actuamos porque hay que actuar. Las grandes conquistas no han sido nunca producto de una sola generación. En nuestro país dicen que el que come no es el que sirve el plato. Hay que crear redes de solidaridad que apoyen incondicionalmente la lucha de esos pueblos.

S.C.- ¿Qué decir también a esa juventud que usted ha mencionado, testigo de tantos abusos?

Ahmed Ben Bella: No pueden respetar las barreras, tienen que tomar iniciativas. Si no basta con reunirse periódicamente en grandes demostraciones, si nada cambia, hay que pasar a otra cosa, inventar sin demora otras formas de lucha.

S.C.- Pero, ¿no ha llegado la hora de que los árabes tomen la dirección del movimiento antibelicista, hasta ahora en manos de los occidentales?

Ahmed Ben Bella: Sí, sí. Ante la gravedad de la situación en el Medio Oriente, son los palestinos o representantes de los movimientos del mundo árabe los que tienen que actuar. Pienso que ese movimiento árabe, el movimiento palestino, todas esas fuerzas, si se conjugan y se sobreponen a sus divergencias, son una esperanza no sólo para los árabes. Esas fuerzas también pueden contribuir a cambiar este mundo, el sistema global tal y como funciona.

S.C.- ¡Parece usted optimista!

Ahmed Ben Bella: ¿Sabe usted? No sólo soy optimista. Me paso la vida actuando. No me conformo con hacer discursos. Dedico todo mi tiempo a la acción mediante la organización Norte-Sur. También creo que, a veces, las fuerzas de la esperanza vienen de donde menos se espera.

S.C.- El primer congreso constitutivo de la Alianza Popular Árabe de Resistencia tuvo lugar a fines de marzo de 2006, en El Cairo. Los participantes llamaron a los pueblos a ponerse «bajo la bandera del internacionalismo para apoyar al pueblo árabe en su lucha contra la agresión imperialista». ¿Constituye eso el punto de partida de una campaña que, si los partidos progresistas de Occidente se uniesen a ella, podría reactivar el movimiento antibelicista e ir en el sentido de sus deseos?

Ahmed Ben Bella: Sí, en lo personal soy favorable a esa iniciativa. Lo importante es avanzar. No se avanza si se duda, si se piensa que se acabó, si nos estancamos en las divergencias. Avanzar o corregir los defectos, eso es la vida. Del lado de los árabes también hay muchos obstáculos que vencer. Tenemos que hacer un esfuerzo para vencer las divergencias. En el seno del movimiento árabe encontramos, en efecto, las mismas debilidades que encuentra el movimiento antiimperialista en Occidente.

S.C.- Hay más de 10 000 palestinos injustamente encarcelados en las prisiones israelíes y que no son reconocidos como prisioneros políticos. Ahmed Sa’adat -secuestrado por Israel en Jericó en marzo de 2006 junto a cinco de sus compañeros, cuando estaba bajo custodia de estadounidenses y británicos- está siendo sometido desde entonces a torturas constantes. Él ha reafirmado su voluntad de no ceder al decir: «Donde quiera que esté, seguiré combatiendo.» Usted se reconoce seguramente a sí mismo en esa afirmación. ¿Sabe usted lo que significa vivir encarcelado?

Ahmed Ben Bella: Sí. Yo viví 24 años y medio en prisión. Cuando los franceses me encarcelaron en La Santé, me encerraron con los condenados a la guillotina. Desde mi celda podía ver la guillotina. Son terribles los malos tratos que Israel inflige a los palestinos. Actualmente no tengo otro proyecto que Palestina. Haré todo lo que pueda por ayudarla. Para alcanzar la paz, en Palestina y en el mundo, tiene que acabar este sistema de mercaderes. Porque los problemas son inmensos, los daños son inmensos. Dejar el mundo en manos de mercaderes y asesinos constituye un crimen. Es ese el verdadero terrorismo, no Bin Laden.

S.C.- Cuando oye jefes de Estado que dicen que hacen la guerra en Irak en nombre de la libertad y de la democracia ¿qué les diría?

Ahmed Ben Bella: Les digo que el derecho a la vida es el más importante de los derechos humanos. Los derechos humanos son el derecho a vivir. Todos los filósofos hablan del derecho a la vida. Salvaguardar la vida, vivir es lo primero a que aspira todo el mundo. Pero el sistema mundial no se molesta en garantizar ese derecho. Explota y mata. Y cuando no puede matar construye cárceles sin control, abusos que pretenden aportar democracia. Estados Unidos está haciendo en Afganistán e Irak lo que siempre hizo Israel contra los palestinos. Nos hablan de democracia israelí, de democracia estadounidense. Pero ¿qué democracia han aportado ellos al destruir toda posibilidad de vida?

S.C.- ¿Sufre usted por Irak?

Ahmed Ben Bella: Ah, sí. Para mí, Irak… estuve quince veces en Irak ¿sabe? (Silencio) 1 Casi me matan en Irak. ¡Es insoportable ver lo que le están haciendo a Irak! ¡Lo que están haciéndole a ese país que es la cuna de la civilización! Fue en Irak que se empezó a cultivar la tierra. Allí nació la humanidad. Allí se forjaron los primeros principios. Allí nació el alfabeto, el primer código, el de Hammurabi. Todo eso fue destruido por dirigentes incultos, por una nación de sólo 250 años de historia, que fue colonia de Gran Bretaña. Que liquidó el colonialismo inglés e instauró un colonialismo mundial. ¿Qué se hicieron los 80 millones de amerindios? Nunca volveré a Estados Unidos. Es un país de bandidos.

S.C.- ¿Las guerras desencadenadas en Afganistán y el Medio Oriente son para usted guerras racistas?

Ahmed Ben Bella: Exactamente. Son guerras contra el Islam, contra la civilización árabe. Eso salta a la vista. Entre los países que según Bush están fuera de la ley sólo uno no es arabo-musulmán: Corea del Norte. Los demás, Siria, Irak, Sudán, Irán, son todos musulmanes. Las cruzadas tenían como objetivo supuesto la recuperación de la tumba de Cristo. A veces, para molestar a los occidentales les pregunto: ¿Qué lengua hablaba Jesucristo? Hablaba mi lengua, no la de ustedes. Hablaba arameo, ¡como yo! Cuando usted lee la Biblia, Jesucristo dice: «Eli, Eli, Lama sabakta-ni» 2 Y nosotros decimos en Argelia: «Ilahi limada sabakta-n». Son exactamente las mismas palabras que pronunció Jesús. Jesús hablaba como yo. El Islam saca muchas cosas del Evangelio o de la Biblia, que el propio Islam viene a completar.

Yo exploto de ver tanto abuso. Nos han hecho tanto daño… Han afectado nuestra dignidad. Sin hablar de aquel pequeño pueblo en Palestina. ¿Cuántos palestinos tienen que vivir bajo la férula más abyecta? Nuestra reacción no tiene que ver con el racismo, se lo aseguro. Estamos más que cansados. Occidente nos ha hecho mucho daño. ¿No fue acaso en Occidente donde se cometieron los peores crímenes contra la humanidad? ¿Dónde nació el fascismo? ¿Dónde nació el nazismo? ¿Dónde nació el estalinismo? La famosa Inquisición, que duró 400 años, ¿dónde se desarrolló? Francamente, hace falta mucha abnegación para decirse diariamente: «No quiero odiar a Occidente».

S.C.- ¿No habría que incriminar a los defensores del «choque de civilizaciones», a los proisraelíes, como los principales instigadores de lo antiárabe, antiislám, que se propaga de forma inquietante contra sus pueblos?

Ahmed Ben Bella: Por supuesto. El lobby israelí en Estados Unidos es algo terrible. Hasta ahora no se podía mencionar sin que lo acusaran a uno de antisemitismo. Recientemente aparecieron varios estudios que demuestran con ejemplos irrefutables el peso del lobby israelí en las opciones políticas y militares de las que somos objeto 3. Ya nadie puede negar hoy la importancia, hasta el peligro que representa ese lobby que penetra todas las esferas estratégicas. Me siento, por tanto, muy implicado en ese aspecto de las cosas que dificulta más aún la solución de la cuestión palestina.

Tengo que decirle que aunque el Islam sufrió muchos males, el Islam nunca hizo daño a otros países. A lo largo de la historia, el Islam mostró una tolerancia que no existe en ninguna otra parte, mientras que Israel logró implantarse por la fuerza en un espacio y en un lugar que están habitados por los palestinos -uno de los pueblos árabes más evolucionados- y creó, despojándolos de sus tierras, un Estado racista. Mientras que Israel se niegue a reconocer el derecho de los palestinos a existir y a regresar a sus tierras, no habrá paz en el mundo.

Entrevista realizada por Silvia Cattori para la Red Voltaire.

Fuente: http://www.voltairenet.org/Ahmed-Ben-Bella-estima-que-la

1 En 1990-91, el presidente Ahmed Ben Bella dirigió una mediación entre Francia e Irak para tratar de impedir la guerra del Golfo. Los negociadores franceses eran Edgard Pisani y Marc Boureau d’Argonne, administrador de la Red Voltaire. Leer «Le double jeu de François Mitterrand», Voltaire, 3 de noviembre de 2003.

2 «Eli, Eli, Lama sabakta-ni», palabras atribuidas a Jesús en Los Evangelios poco antes de su muerte. Traducción: «Padre, Padre, ¿por qué me has abandonado?»

3 Ben Bella se refiere al ensayo, publicado por la London Review of Books, intitulado «Le Lobby israélien et la politique étrangère des États-Unis» (The Israel Lobby and US Foreign Policy), redactado en conjunto por el profesor John Mearsheimer, de la Universidad de Chicago, y el profesor Stephan Walt, decano de la Kennedy School of Governement de la Universidad de Harvard. Una versión al francés aparecerá próximamente en el sitio Voltairenet.org.

Ref: voltairenet.org

Gentileza de nuestro amigo y colaborador Carlos Souza (Brasil/RJ).

El periodista António Aly Silva fue liberado en Guinea-Bissau

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Por António Aly Silva

“Más de un millón de guineanos son rehenes de militares… guineanos. Hemos sido sacudidos y violentados, usurpan y nos vulneran en nuestros derechos, hasta el más básico. ¿Hasta cuando la comunidad internacional va a tolerar que gente mediocre – alguna clase política y militar vuelva rehenes a tdo un pueblo? La historia endosará una buena parte de responsabilidad a la comunidad internacional.

Ayude al pueblo de Guinea-Bissau; no los abandonen, ahora más que nunca. Tuvieron todas las señales de que una insurrección era posible e innecesaria. Nada justifica el levantamiento de armas, es intolerable el disparo de armas pesadas en una ciudad con más de cuatrocientas mil personas. Es sobre todo criminal. Tuvieron todo para estancar la hemorragia y la orgía de violencia. Saben hace mucho que este es un país que nació, creció y vive bajo la sombra del militarismo.

Ahora, todo está calmo. No hay tiros, ni heridos e las urgencias y menos aún cuerpos en la morgue como resultado de una brutalidad canalla. No se sabe quién murió – espero y deseo que nadie haya muerto. Un país el último y único, refugio seguro para su pueblo. Fue traumatizante ver mujeres y niños llorando; es triste ver hombres y jóvenes escapando de hombres y jovenes como ellos. Es desolador. Estoy abatido y sobretodo cansado. No tengo ni siquiera fuerzas para gritar.

Observoo y registro todo. Después escribo, con la certeza de que alguien me va a leer y comulgar de los mismos sentimientos. Mi blog, hoy ya fue visitado por más de 50 mil personas. Quedará para la estadística. Hubiera preferido una visita por día, a haber soportado cien mil pares de ojos tristes y nublados: están matándonos, están destruyendo las familias, volviendo violentos a los niños.

Lo peor de Guinea-Bissau, mis respetados… ¡es el guineano!


Un abrazo a todos.”

REF: Texto Publicado en Alto Hama, por el periodista Orlando Castro

Golpe de Estado en Guinea Bissau – “Guinea-Bissau nuevamente a fierro y fuego”

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Amigos lectores, hace unas semanas atrás publicamos la íntegra del artículo de Orlando Castro, ¿Quién será el próximo en ser asesinado? Hoy, para nuestra gran desazón, y según nos informa el periodista, Guinea-Bissau ha sido víctima de un Golpe de Estado.

 Guinea-Bissau nuevamente a fierro y fuego.

Por Orlando Castro (Portugal)


Fueron oidos esta noche disparos de armas automáticas y explosiones de morteros en la capital de Guinea Bissau.  Es apenas una reedición de lo que ya es habitual.

De acuerdo con las fuentes locales, el pánico se  instaló con armas y equipamiento y, entre otros, no se sabe del paradero de Carlos Gomes Júnior.   En Bissau volvió a oirse el lenguaje internacionalmente conocido y tan del agrado de los militares, el kalashnikovés.

Los primeros disparos fueron oidos cerca de las 20 hrs.. momentos después de la llegada de decenas de militares a las inmediaciones de la residencia de Carlos Gomes Júnior, ex-primer ministro y candidato del PAIGC vencedor de la primera vuelta de las presidenciales guineanas.  La sede del PAIGC también fue ocupada por soldados.

Tal vez ahora, entre otras conclusiones, se pueda percibir la razón que llevó a José Eduardo dos Santos, presidente de Angola, a poner fin a la misión militar que tenía en Guinea Bissau, la Missang.  Aun cuando el pasado día 4, como resultado del consejo de Ministros de la víspera, el Gobierno de Guinea Bissau manifestara la voluntad de mantener la misión angoleña de apoyo a la reforma de los sectores de Defensa y Seguridad en el país, pidiendo hasta que fuese reforzada, de modo de cubrir otros sectores abarcados por el proyecto “Roteiro CPLP/CEDEAO

Lo que todo indica que el gobierno de Guinea Bissau habría sido obligado por sus militares a no respetar el Protocolo para Implementación del Programa de Cooperación Técnico Militar y de Seguridad entre Guinea Bissau y la República de Angola, llevando a que Luanda diese este golpe en la mesa.

Los militares, sean los de António Indjai o de cualquier otro Indjai de la plaza, entendian que los efectivos militares de Missang deberían estar… desarmados.  Deberían ser una especie de civiles uniformados.

Políticamente, el gobierno guineano decía: “Apreciamos el papel desempeñado por Missang en nuestro país, considerando que ella viene cumpliendo de forma significativa en la formación de militares y agentes de seguridad, en la rehabilitación de infraestructuras militares y policiales, así como todavía abastecimiento de las fuerzas Armadas de Guinea Bissau con el objetivo de modernizar y transformarla en Fuerzas Armadas republicanas.”

Lo cierto es que, no dando mucho crédito a la teoría de que el poder militar se somete al político, el jefe de Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Guinea Bissau, António Indjai, defendía la salida de la Missang del país.  Sin ella el kalashnikovés usado en el narcotráfico y otras artimañas de los militales quedaba con el camino despejado.

Pero todo esto tiene una razón.  Entre los países clasificados po su calidad de “regímenes autoritarios”, Guinea Bissau está en la posición 157.  Como término de comparación, vease que Angola figura en el lugar 133.

En materia de corrupción, Guinea Bissau fue incluida en el grupo de los países más corruptos a la luz del índice de Percepción de Transparencia Internacional, estando en el lugar 154.

Portugal, ya que el CPLP es un espejismo en los lujosos aerópagos de la política de lengua portuguesa, debería dar fureza a la única tesis viable y que hace mucho fue defendida (por lo menos desde Junio de 2009) por Francisco Fadul y que apuntaba, mientras era tiempo, para “el envío de una fuerza multinacional, de intervención que garantizase aquello que es protegido por la Carta de la ONU, que es la democracia y los Derechos Humanos”.

“Es necesaria la intervención de una fuerza multinacional militar, policial y administrativa en Guinea Bissau para la mantención del orden, la pacificación social y la vigilancia sobre el funcionamiento de los órganos del Estado”, dijo Francisco Fadul.

Hacia Junio de 2009 había surgido más olas de violencia donde las fuerzas de seguridad mataron a los ex-ministros Hélder Proença y Baciro Dabó, este último por ese entonces candidato a la Presidencia, por estar supuestamente involucrado en una tentativa de golpe de Estado.

Para Francisco Fadul, “una vez más fue reconfirmado que el Estado se tornó un fiasco, falló, no existe en la práctica porque no es capaz de velas por los intereses de los ciudadanos, por la preservación del mínimo orden”.

“Ni siquiera existe eficacia para contener a los usurpadores del poder o a los bandos armados que están actuando en el país”, dijo Francisco Fadul, agregando que “estos grupos son auténticos escuadrones a sueldo de jefes militares”.

“No se trata de bandos indefinidos, desconocidos”, reiteró, enfatizando en no creer “en la teoría de la tentativa del golpe de estado”.

“Y la falta de cultura histórica y política que los hace hablar así e intentar convencer a las personas, pensando que los otros son un grupo de tontos.  Es clásico lo que ellos hicieron, en todos los totalitarismos aparecen siempre denuncias de golpe de Estado para el abuso de la autoridad, el exceso de poder en relación a los adversarios políticos”, declaró.

“Presentan, como es tradicional, una lista de sospechosos, de supuestos implicados, y una lista de objetivos a alcanzar por los supuestos golpistas”, se refirió al hecho, considerando que todo no pasa de “patrañas, de conspiración política para justificar una acción destructiva, completamente totalitaria sobre los adversarios políticos”.

“El estado no puede transformarse en criminal, si así procede es porque está en las manos de criminales”, afirmó.

Según Francisco Fadul, “como siempre sucede en África, cuando suceden estas barbaridades, los posibles responsables morales nunca están en el país”.

“Como si el hecho de estar ausentes los librase de responsabilidades”, lamentó.

Y mientras los militares del CPLP juegan a los… militares, en Guinea Bissau los militares, o similares, se van ejercitando con las AK-47 y por falta de blancos convencionales… matan a los que se les pasen por delante.

Traducción y Notas:  Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Asedio y captura de Tombuctú, capital cultural de África.

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Por Fernando Báez

La ciudad de Tombuctú, hoy abandonada por 24.000 habitantes que huyen despavoridos junto a los turistas, llegó a tener 200 madrazas para enseñar teología y no menos de 40.000 estudiantes

Ahora vuelve a mencionarse con insistencia la mítica ciudad de Tombuctú, tras su asedio y captura junto a Gao y Kidal por el Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA), que aspira a crear un territorio autónomo sahelo-sahariano para el nomádico pueblo Tuareg. Un proverbio popular en Malí dice que a nadie lo pica un escorpión si primero no pisa la arena, y ese temor ha mantenido la incertidumbre de una posible guerra civil entre los Tuareg y sus enemigos naturales, hoy en el poder desde fines del 29 de marzo tras un golpe de Estado que llevó a la conformación del Comité Nacional para el Retorno de la Democracia y el Restablecimiento del Estado (CNRDR), dirigido por el ambiguo capitán Amadou Sanogo.

Tombuctú, como Bagdad o El Cairo, es más un recuerdo colectivo de diversas generaciones que un lugar y no es incomprensible el temor que ha renacido por las consecuencias de un ataque sobre la antigua ciudad, donde se han construido monumentos culturales imponentes que son Patrimonio de la Humanidad según la declaratoria que hizo la Unesco en 1988 y la inclusión de las extraordinarias bibliotecas del lugar, que forman parte del Programa Memoria del Mundo y sobre todo de la historia olvidada de España. Tombuctú, llamada también El Dorado africano y también la villa de los 333 santos, jamás ha conocido tiempos de paz, pero nunca antes como ahora ha sido tan evidente su posible exterminio justo cuando había logrado ser una referencia turística planetaria con festivales de teatro y música.

El orientalismo ignoró por siglos –o para ser más exacto, omitió- el mestizaje curioso entre el mundo musulmán y los cultos antiguos africanos. Con la penetración del Islam cambiaron incluso las mitologías de pueblos tan independientes como los mandinga o los dogón. En Tarik al-fattash de Mahmud B. Muttawakkil Ka´ti se lee que el Caos dominó a sus habitantes, hasta que aceptaron el credo de Alá. Todavía puede encontrarse entre los ancianos una práctica esotérica animista; y la práctica exotérica islámica comunitaria.

La ciudad de Tombuctú, hoy abandonada por 24.000 habitantes que huyen despavoridos junto a los turistas, llegó a tener 200 madrazas para enseñar teología y no menos de 40 .000 estudiantes divulgaron su doctrina. En Tombuctú funcionó la que se estima primera universidad del mundo de Sankore (aunque Bolonia mantenga el merecido prestigio europeo), una obra que gracias a la erudición de sus creadores alcanzó el número fantástico de 25.000 estudiantes.

De las mezquitas habría que mencionar Djinguereiber, erigida hacia 1325 por Ishaq es-Saheli, el escéptico arquitecto granadino nacido en 1290 que enriqueció por la millonaria fortuna que le pagó el espléndido emperador Mansa Musa, quien también se distinguió porque hizo su peregrinación a La Meca con sesenta mil personas y cien camellos cargados de oro sólo para probar su devoción. El edificio de la mezquita es extraño, y su estilo desconcertante y mimético ante el paisaje se extendería por la ciudad al combinar el adobe y la palmera, como puede verse también en la milagrosa Sidi Yahya , que estuvo abandonada hasta que un iluminado apareció del desierto con las llaves y pudo abrirla siglos más tarde, o en la gigantesca Mezquita de Djenné.

De los grandes patrimonios de Tombuctú, sin duda que son sus bibliotecas y libros. Una de ellas fue la biblioteca errante que conformó lo que hoy se llama Fondo Kati, una de las maravillas más increíbles de Malí. Ni su número es habitual (comenzó por la cifra de 400 volúmenes y hoy tiene 7000 volúmenes sagrados); tampoco deja de sorprender que sus manuscritos híbridos salieron en unas condiciones clandestinas de España, pasaron de mano en mano de Marruecos a Walata en Mauritania y estaban en el Níger hacia el siglo XVI hasta 1818, y sus herederos la escondieron cuando los franceses la buscaban en Malí para llevársela a París. Volvió a reaparecer la colección en 1990 y para 1999 estaba abierta al público, con los apuntes que solía hacer Mahmud Kati a sus textos que producen de fuentes árabes, españolas, hebreas e incluso francesas y que León el Africano admiró sin medida. Según la versión de Ismael Diadiè Haïdara, descendiente autorizado de los Banû l-Qûtî ( de ahí el nombre Kati), hay más de 300 archivos que permitirían reescribir los lazos entre Tombuctú y el exilio morisco español, lo que permitiría recuperar una parte inevitable de la crónica de España.

En un manifiesto público fechado el 25 de Febrero de 2000, autores como el fallecido Premio Nóbel de Literatura José Saramago y autores de enorme importancia como Juan Goytisolo, Antonio Muñoz Molina, José Da Silva Horta y Ousmane Diadié Haidara, entre muchos otros, alertaban sobre el estado del Fondo Kati:

“Hoy, tres mil manuscritos de una familia exiliada de Toledo, la Familia Kati están en peligro de destrucción en Tombuctú. El diario ABC de España, News and Events de la Northwestern Uiniversity de EEUU, el Boletín de la Saharan Studies Association de EEUU, y el 26 Mars de Mali llevan meses señalándolo en vano”.

Lamentablemente, para 2012 el Fondo Kati todavía esperaba buena parte de la ayuda de la Junta de Andalucía, dispersada –como sabemos- por demagogos y políticos irresponsables. Los 7000 libros que ha cuidado Haïdara, estaban ya en peligro antes de que la ciudad fuera capturada por rebeldes Tuaregs, pese a que el tatarabuelo del intelectual escribió: “Hemos perdido el color y la lengua, pero nos queda la memoria”.

Bastó un golpe de estado en Malí el 22 de marzo para que fuera más evidente la precariedad de este legado.

Pero hay otras bibliotecas en peligro como la de Abu al-Abbas Ahmad ibn Ahmad al-Takruri Al-Massufi al-Timbukti (nacido en 1556), cuyo nombre sirvió a la biblioteca pública de Tombuctú y preserva 20.000 manuscritos. En un sublime texto, este poeta se atrevía a expresar un tema que se volvería nostálgico y popular: “La sal viene del Norte, el oro viene del sur, la plata viene de los blancos, pero la palabra de Dios, los cuentos hermosos y las posturas santas sólo los hallarás en Tombuctú”.

El amor por los libros no era inusual y se citan anécdotas que tal vez exageran, pero definen un contexto. Se dice, por ejemplo, que Al Uaqidi al morir dejó 823 baúles de libros y que el erudito Al Jahiz fue uno de los primeros hombres víctimas de su biblioteca porque al caerle un armario con libros lo aplastó y murió. Son curiosidades, pero asombrosas porque en la misma fecha una biblioteca en Europa apenas llegaba a 2000 títulos en un monasterio. Sobre todo a partir de la batalla de las Navas de Tolosa en 1212 el exilio de familias moriscas al África estableció distintas rutas de libros que fueron sacados para ser salvados de la hoguera.

El 50% de 500.000 libros y archivos ha desaparecido hasta el día de hoy, y la guerra puede aumentar las pérdidas. Todo el norte de Malí es una región sitiada, donde el Programa Mundial de Alimentos (PMA) calcula que los primeros refugiados se cuentan en 200.000 en Mauritania, Níger, Burkina Faso y Argelia sin esperanzas de volver; y este miedo lo manifiestan los valientes bibliotecarios que resisten justo a esta misma hora el desafío de la violencia y el odio que han puesto una emboscada a Tombuctú. El 2 de abril la Directora Irina Bokova de la UNESCO publicó una nota de prensa manifestando su preocupación por el futuro de la cultura de Malí y dejó claro que la comunidad internacional debe reaccionar sin demora.

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¿Primavera africana?”, pregunta no sin cierta sonrisa el guía que nos despide en el Aeropuerto de Bamako a los que hemos pasado un mes en Malí. ¿Me preguntan por una posible primavera africana?”, vuelve a interrogar con ese tono de los hombres que ya lo han visto todo o están por verlo y luego responde de modo definitivo y suficiente cuando alguien advierte en voz alta que el vuelo tendrá un retraso de 24 horas más: “Sangre, dictaduras, corrupción, masacres, todo eso forma parte de la imagen de África, pero uds. los extranjeros sólo ven la fachada, vienen y se marchan pronto, y no entienden que la verdad del continente está en sitios sagrados como Tombuctú, un símbolo de la resistencia cultural y de la diversidad de nuestros pueblos”. Cuando el hombre se aleja, pienso en sus palabras y me digo a mi mismo que algo más grave que lo que hemos visto está pasando porque el paradigma de tenacidad también está en peligro.

(*) Autor de la Nueva historia universal de la destrucción de libros, Planeta, 2011.

Fuente: WEB ISLAM

Gentileza de nuestro amigo y colaborador Carlos Souza (Brasil/RJ).

Ruanda: el Genocidio que la ONU no impidió.

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