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Leer aun es una ilusión para el 40% de los niños de la África Subsahariana

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Uno de cada cuatro niños en los países pobres no consigue leer una frase, elevándose el porcentaje a 40% en la África Subsahariana.escola

Por Orlando Castro.

Cerca de 250 millones de niños en el mundo no están aprendiendo a leer, revela un reporte de la UNESCO, alertando que la educación está en crisis, con los gobiernos necesitando cerca de 129.000 millones de dólares anualmente.

Una educación inadecuada en todo el mundo dejó un legado de analfabetos más generalizado de lo que se pensaba inicialmente, informa el reporte anual de la UNESCO.

El documento informa que uno de cada cuatro niños en los países pobres no logra leer una frase, y el porcentaje se eleva a 40% en los países de la África Subsahariana.

¿Cuál es el sentido de la educación si los niños, después de cinco años en la escuela, salen sin las herramientas que necesitan?, cuestiona Pauline Rose, responsable por el informe de cerca de 500 páginas sobre la Educación Global.

En un tercio de los países analizados, menos de tres cuartos de los profesores de educación básica existentes, fueron entrenados para normas nacionales, mientras 120 millones de niños en edad primaria en todo el mundo tenían poca o ninguna experiencia escolar, de acuerdo con el reporte.

“En los últimos diez años, las personas viven en los grupos más marginalizados y continúan siendo privados de oportunidades educacionales.”, subrayó Pauline Rose en el documento.

Treinta y siete países monitoreados por el informe están perdiendo por lo menos la mitad de la suma que gastan en educación primaria, por que los niños no están aprendiendo, revela la UNESCO.

En países desarrollados como Francia, Alemania o Reino Unido, los hijos de los inmigrantes quedan atrás de  de sus pares, con dificultad para cumplir  las metas mínimas de aprendizaje.  También grupos indígenas en Australia y Nueva Zelanda enfrentan problemas similares, revela el informe.

“El acceso no es la única crisis – la mala calidad está atrasando el aprendizaje de aquellos que logran ir a la escuela”, escribe la directora general de la UNESCO, Irina Bokova, en el prefacio del reporte.

Cerca de 250 millones de niños en todo el mundo no aprenden lo básico, según el documento, que recuerda que en 2011 había 57 millones de niños fuera de la escuela, la mitad de ellos en países afectados por conflictos.

Para lograr una mejoría, es necesario “profesores competentes”, argumenta el informe, haciendo un llamado a los gobiernos a formar y a colocar a los mejores disponibles para aquellos que más necesitan”.

Los profesores deben recibir formación inicial que combine “el conocimiento de los asuntos a ser enseñados con el conocimiento de los métodos de enseñanza”, bien como formación sobre “como concentrar la ayuda en los niños desfavorecidos”.

El informe recomiende además que los profesores sean ubicados “en áreas donde la ayuda es más necesaria, creando incentivos para que se comprometa la educación a largo plazo, con un “salario que se corresponda por lo menos con sus necesidades básicas, buenas condiciones de trabajo y una oportunidad de crecimiento profesional”.

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La ciudad de Aného – Togo

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Por GBADJAVI Combetey Komlan (*)

Conoció el nacimiento de la inteligencia togolesa y, como los mapuches o araucanos de Chile, se opuso en la primera mitad del siglo XIX a los colonizadores y se mantuvo como el reino de las poblaciones guin de “Costa de Oro”, actual Ghana.Aného desde el otro lado del lago Togo

A la pregunta “ ¿qué es Aneho?” unos extranjeros se quedan boquiabiertos por falta de conocimiento. Pero para los togoleses, Aneho es una ciudad que ha sido capital de Togo dos veces, entre 1886-1897 y 1914-1919.

La ciudad de Aného, primera capital de togo, es una tierra rica y llena de historias que el difunto Presidente de Costa de Marfil, Félix Houphouët Boigny, calificaba en 1962 de primera urbe evangelizada y cuna de la civilización del África del Oeste.” Aného fue fundada a principios del siglo XVIII sobre el océano del Reino de Glidji. Fue una tierra de comerciantes y de pescadores que el misionero Freeman consideraba en 1838 como “la tierra de una gran promesa”.

Conoció el nacimiento de la inteligencia togolesa y, como los mapuches o araucanos de Chile, se opuso en la primera mitad del siglo XIX a los colonizadores y se mantuvo como el reino de las poblaciones guin de “Costa de Oro”, actual Ghana.

Desde hace más de tres siglos hasta nuestros días, las poblaciones guin celebran cada año su fiesta tradicional, llamada “Epe-Ekpe”, lo que significa “el principio del año nuevo”-

Describimos aquí las diferentes etapas de Epe-Ekpe, fiesta tradicional guin:

1) SEDODO: Anuncio de las abstinencias.

Las ceremonias empiezan en junio bajo el mando de sabios que detienen las leyes de las entidades guin. Es un período en el que se suprimen todas las actividades tradicionales ruidosas, como aplausos, música de tambores o los funerales. Se terminará el día de la “toma de la piedra sagrada” por la resonancia del tambor Aklima. Estas abstinencias alejan de la ciudad el desafortunado destino, las maldiciones, etc.

2) SITUTU: Bendición por aspersión y ablución. Es el momento de reconciliación y de mutuo perdón.

3) MOTATA: liberación de los caminos que llevan a las divinidades.

4) KPEMAMA: Esta ceremonia consiste en distribuir a algunas personas granos o semillas, cuyo número o suma determina el día de la “toma de la piedra sagrada”,.

5) DEPOPO: Oración o plegaria universal. Las diferentes capas de la sociedad hacen plegarias de mediación: serán los ancianos, las viudas afligidas, la juventud, los huérfanos, los enfermos, etc. Son dirigidas a Dios todos los jueves anes de la “toma de la piedra sagrada”.

6) KPESSOSSO: Toma de la Piedra Sagrada. Esta ceremonia tiene lugar en el sitio de Glidji-Kpodji y está marcada por la toma de la piedra sagrada, cuyo color es muy simbólico.

La piedra sagrada puede ser blanca, azul, negra o roja. El año será bueno si es blanca. La abundancia de lluvia y buenas cosechas son anunciadas por la azul. El color negro precede las calamidades naturales: la hambruna, la peste, el incendio, etc. Por último, el rojo es sinónimo de guerra.

Así, avisado, el hombre guin toma todas las disposiciones necesarias para enfrentarse al nuevo año.

7) Dos días después de la toma de la piedra sagrada, es decir, el sábado, asistimos a la apoteosis de la fiesta: viene el período de YAKA-OKIN o YAKA-YEKE, una comida preparada a basa de maíz molido no fermentado que se come, gratuitamente, con salsa de ternera, cordero, cabra o pescados ahumados.  Se come de septiembre a diciembre y se acaba con una ceremonia especial, la de VODOU DJAPOU.

Pero el fin de las actividades no es sinónimo del fin de esta tradición, puesto que, según nosotros los togoleses

“Ameto benua vi magbé mawo”

lo que significa  que tenemos que seguir las huellas (o pasos) de nuestros abuelos.

Esta tradición es nuestra herencia y nunca la dejaremos; al contrario, tenemos interés en hacerlas con el fin de realzarlas.

(*) GBADJAVI Combetey Komlan, natural de Togo, cursa estudios ibéricos en la Universidad de Lomé, Togo.  Esta es la primera de una serie de contribuciones de nuestros amigos togoleses de Cervantes Lomé.

Esclavitud y Africanía: Las convergencias bantú registradas en las Américas y el Caribe

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Por Simão Souindoula

Es con gran realce que se delínea hoy, luego de persistentes esfuerzos emprendidos a nivel del Centro Internacional de las Civilizaciones Bantú de la Universidad madrileña de Alcalá de Henares, con el tenaz africanista congolés Luis Beltrán, y de la Universidad amazónica de Rodonia, con el veterano lingüista belga Jean Pierre Angenot.

Esos empeños se realizan tras uno de los períodos de desplazamiento humano ultra marino, de entre los más significativos de la historia de África y que se consubstanció en la instalación masiva de millones de sus habitantes en América y el Caribe.

Esta migración forzada provocó, naturalmente, el enraizamiento de expresiones culturales negras que el célebre etnólogo cubano Fernando Ortiz designo por “africania”.

Una de las orientaciones tomadas, traspasó este concepto de ligación genérica y la identificación de las culturas de origen.

Es así que teniendo en cuenta las condiciones de reagrupamiento y embarque de los cautivos y del poblamiento particular de África central, oriental y austral, fueron establecidas adhesiones a la cultura bantú.

Evidenciaremos en este esbozo de estudio, la necesidad, como en el continente de origen de la aplicación del método comparativo en las sobrevivencias de las expresiones culturales de los “Atu” y destacaremos su importancia, convergente para el Nuevo Mundo.

Tentativas comparadas.

Uno de los ensayos emprendidos en este sentido, publicado en 1982 en Bogotá en el contexto de la creación del CICIBA, fue el del colombiano Nicolás del Castillo, antiguo embajador de su país en Costa de Marfil, en su notable obra “Esclavos negros en Cartagena y sus aportes léxicos”.

La institución establecida en la capital gabonesa se precia de publicar, dos años después, un resumen de este trabajo en su revista científica y cultural “Mantu”.

Dentro de las concordancias bantú puestas en relevo, en su ejercicio de lingüística comparada, el investigador latinoamericano indica el termino guandu, guandul (Cajanus indicus(L) Spreng).

Las comunidades de raíz bantú perpetuarán la misma palabra en el continente y en el conjunto insular.

  • Guandu en los vecinos Brasil y Colombia
  • Guandu en Costa Rica
  • Guadul en Cuba, Puerto Rico y en la República Dominicana.

Se trasluce de esos datos que el término de origen bantú (kikongo) “wandu” (yerbas) fue conservado, salvo inexplicablemente en la parte occidental de la antigua “Española”, el actual Haití, donde ésta muy apreciada planta leguminosa es conocida como “Pois Angole” y Pois Congo”.

Las poblaciones de esta parte de la isla caribeña privilegiaron el origen de esta variedad de frijol, alimento tradicional del septentrión de nuestro país.

En efecto, la preciosa “Relatione di Reame di Congo…” del italiano Filippo Pigafetta y del portugués Duarte Lopes, publicada en Roma en 1591, una de las primeras fuentes escritas sobre nuestra historia confirma que esta “kassa” era uno de los alimentos base en esta región, en los siglos XVI y XVII.

Insistimos en la necesidad de desarrollar el método lingüístico comparativo en nuestro estudio intitulado “Método comparativo y estudios bantú en América Ibérica” (Universidad de Alcalá de Henares, 1998).

Realzamos en este análisis, a título indicativo, las siguientes concordancias, recurriendo al proto-bantú, los siguientes radicales y sus reflejos americanos y caribeños:

-ganga (medicine-man, curandero)

a) en Brasil: nganga (maestro de ceremonia religiosa)

b) en Cuba: gangulero o mwana nganga (joven iniciado); mojiganga (iniciado), Tata nganga (maestro de ceremonia)

-Kiti (fetish, hechizo)

a) en Brasil: enquice

b) en Cuba: nkiso

-dogi (withcraft, hechicero)

a) en Brasil: endoque

b) en Colombia: endoqui

c) en Venezuela: ndoki

-angu (water, sea, rio, mar)

En Argenitna, Colombia y Venezuela, El término “kalunga” tiene la misma connotación, de práctica purificadora, que la utilizada por los Bantú Occidentales.

-jambe, yambe (God, Dios)

Esta designación se perpetró en casi todas las comunidades de origen bantú en el Nuevo Mundo.

Es Zambi o Zambi a Pongo.

-gunga (bell, sino)

Se reencuentra la forma kanga que apunta a una flauta, mientras en Cuba, ella es reservada a las percusiones metálicas.

-dimba (metalófono)

El sustantivo sobrevivió en prácticamente todos los crioulos y semi-crioulos con una base lexical bantú.

En efecto, se encuentra invariablemente en esos hablares el famoso marimba.

.futi (sculpture)

En Cuba, la palabra indica un instrumento de fricción y en Venezuela, una estatuilla sagrada.

Parentesco Genético.

Es incontestable, por la fuerza de esos elementos lingüísticos, que un fuerte porcentaje de africanos instalados en las nuevas tierras americanas o caribeñas, venían de la mayor macroestructura etnolingüística de África: el dominio bantú.

Al inicio del tráfico negrero, el área cultural que será convencionalmente clasificada en el siglo XIX como “bantú” (tierra de los hombres), tenía visiblemente la configuración global que ella tiene hoy, representando el ¼ de la Afrikiya y conteniendo medio millar de lenguas.

Es necesario agregar a esta realidad histórica, la organización en esta zona de puertos, extraordinariamente activos en la exportación de la mano de obra esclava tales como São Tomé, en el Golfo de Guinea, Malembo, Cabinda, Mpinda, Ambriz, São Paulo de Loanda, Benguela la Vieja, San Felipe de Benguela, en el litoral del actual territorio angoleño, Quelimane y Pemba, en la contra costa.

Consecuencia lógica de esas migraciones forzadas bantú, esta vez fuera del continente, en dirección al Atlántico Occidental, las civilizaciones bantú dejaron trazos lingüísticos y antropológicos intensos en las culturas afro-americanas y afro-caribeñas.

La sustancia bantú, está presente, efectivamente, en los crioulos y hablares semicreolizantes, las creencias, la expresión religiosa, la arquitectura, la gastronomía, las estructuras sociales, los antropónimos, la música, la danza, los ritos funerarios,el sistema de producción, la medicina y la farmacopea, etc.

Una de las particularidades de los estudios sobre los trazos bantú en las Américas y el Caribe, es que son muy localizados, muy segmentados.

Ellos son, muchas de las veces, limitados a las fronteras nacionales, a las de los actuales Estados, sin verdadera tentativa de relación de las similitudes.

En suma, ellos no son suficientemente sometidos a un examen comparativo.

Pensamos que este método que permitió esclarecer el parentesco genético de las lenguas y culturas de África central, austral y oriental, debe ser cada vez más aplicado en el Nuevo Mundo.

Conclusión.

Los ejemplos que tomamos confirman que tenemos en este dominio un campo de trabajo bien vasto.

Y los estudios sobre los bantuísmos en el continente y en las islas de los “moleques” deben progresar.

Ellos deben escapar de la mono-lingüística en vista de que el concepto bantú se deslizó, coherentemente por la fuerza de las evidencias de su cuna lingüística para las reconstrucciones arqueológicas e históricas, así en dirección a las reedificaciones filosóficas, antropológicas e igualmente, antropobiológicas.

Este desafío se muestra como una de las mayores apuestas con vista a la producción de nuevos conocimientos sobre la “africania” en los próximos decenios.

Es el único método que nos permitirá enriquecer nuestros conocimientos sobre el componente bantú de las culturas de más allá del Atlántico con más elementos de civilización. Ello nos permitirá igualmente poner en relieve una de las fibras unificadorasdel poblamiento niger en el Nuevo Mundo, y de considerar plenamente la existencia de un mundo americano y caribeño bantú.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Biko, una vida contra el apartheid.

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Por Bárbara Igor

“El principio básico de la Conciencia Negra es que el negro debe rechazar todos los sistemas de valores que tienden a hacer de él un extranjero en la tierra donde nació y a reducir su dignidad humana fundamental”.

Steve Bantu Biko

Hoy, 12 de septiembre, se conmemoran 35 años de la muerte de una de las piezas claves de la lucha contra el Apartheid en Sudáfrica, y contra la opresión racista en el mundo entero, el gran Steve Biko.

Stephen Bantu Biko nació en Ginsberg, pequeña localidad en las afueras de la ciudad de King William’s Town, un 18 de diciembre de 1946. Siendo desde temprana edad un estudiante rebelde, ingresa a la Facultad de Medicina de la Universidad de Natal, la que contaba con una sección para alumnos negros.

En la universidad, formó parte de la Unión Nacional de Estudiantes Sudafricanos (NUSAS), pero decide renunciar a ella por considerarla dominada por blancos(*). Cuestionaba fuertemente el rol que los “blancos liberales” jugaban dentro del movimiento negro. Consideraba, y no de manera antojadiza, que los negros debían fundar y dirigir sus propias organizaciones.

Fue así como en el año 1968 fundó la Organización de Estudiantes Sudafricanos (SASO), que tenía la particularidad de prestar asistencia tanto médica como legal a las comunidades negras, además de promover e impulsar el desarrollo de nuevas empresas. Biko, y probablemente este sea uno de sus aportes más relevantes, apelaba al rescate de la autoestima de los negros por medio de la educación y de la organización. Interesado en la dimensión psicológica de la opresión que se padecía en Sudáfrica, Biko fue capaz de percibir cómo la idea de una supuesta “inferioridad racial”, era lo que en gran medida impedía a su comunidad seguir avanzando, un sentimiento de inferioridad impuesto por condiciones de vida inhumanas y que permitían al opresor mantener las jerarquías que el Apartheid se encargó de poner en evidencia ante los ojos del mundo.

La teorización de las ideas del movimiento se dio por medio de la columna de la “Revista Negra”, en la que Biko llegó a ser editor (3). Fue mediante sus sucesivos artículos que Biko desarrolló las principales ideas que dieron forma al concepto de liberación: “El arma más poderosa del opresor es el espíritu del oprimido”

Pero la represión no se hizo esperar. En el año 1973 fue sometido a un “Régimen de Prohibición”, que entre otras cosas, le impedía salir de la ciudad de King Williams Town, hablar o escribir sobre sus ideas, o estar con más de una persona a la vez.

Tras violar el régimen de prohibición en varias ocasiones, y ser interrogado y arrestado por ello en otras tantas, sería en agosto de 1977 cuando enfrentara su último interrogatorio.

Según testimonios aportados en la Comisión de Verdad y Reconciliación, a dos décadas de su muerte, se reveló que Biko habría sufrido una lesión en la cabeza durante un interrogatorio y que un traslado innecesario de 12 horas hasta un hospital en Pretoria, habrían vuelto imposible su recuperación (2).

Sería sólo gracias a su amigo, el periodista y activista contra el apartheid, Donald Woods, que se diera a conocer el crimen de Biko al mundo. Habiendo sido declarado dentro del Régimen de prohibición, Woods huye a Londres simulando ser un sacerdote, junto a una serie de fotografías del cuerpo lacerado y desnudo de Biko en la morgue, que volvieron imposible a las autoridades negar la brutalidad con que se trataba a la oposición en el país africano.

Si bien sus ideas han sido criticadas por negar la participación de sujetos blancos dentro de la lucha contra el racismo, hoy, a 35 años de su muerte, tiempo que supera incluso los 30 años de su vida, Stephen Bantu Biko continúa siendo un ejemplo de lucha para el mundo entero.

Nota (1) Este antecedente fue tomado de un reportaje de la BBC.

Nota (2) El traslado  habría sido desde Puerto Elizabeth hasta Pretoria.

Nota (3) Algunas fuentes indican que esta revista habría sido escrita en el marco de SASO, mientras que otras fuentes apuntan a que fue escrita a partir de 1972, en el marco del “Programa de la comunidad Negra”, en la que Biko participaba tras su expulsión de la universidad.

A quienes quieran conocer un poco más de la vida de Steve Biko, pueden ver la película “Cry Freedom” o “Grito de Libertad”, del año 1987, protagonizada por Denzel Washington y dirigida por Richard Attenborough.

Una bibliografía española sobre África

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Por José María Lizundia Zamalloa

La relación que mantuvo España con África, en ningún caso es comparable a la de América. En gran parte de América se habla español, además de existir infinidad de toponimias donde no se habla que ilustran esa presencia. Con África, a pesar de los 14 kilómetros (Estrecho de Gibraltar) que la separan de España, no ocurre algo si quiera parecido. A pesar de que España sigue manteniendo dos enclaves en la costa mediterránea de Marruecos desde los siglos XVI y XVII, las ciudades de Ceuta y Melilla. Durante el siglo XX también administró la franja norte y sur de Marruecos, mientras Francia ocupaba todo el centro, como consecuencia del Protectorado sobre Marruecos que finalizó en 1956 con la independencia de aquel país. También mantuvo el enclave marroquí de Sidi Ifni hasta 1969, El Sáhara Occidental hasta 1976 y Guinea Ecuatorial hasta 1968.

En el siglo VIII, España fue conquistada por los árabes, aunque son fundamentalmente bereberes (islamizados) del Magreb, que permanecerán hasta 1492, en que se conquista su último bastión de Granada. Alguno de aquellos imperios que se extendieron a las dos orillas del Estrecho son de procedencia sahariana, como es el caso de los almorávides, que fundarán Marraquech y quedarán con ello vinculados a la creación de Marruecos, cuya dinastía dura un siglo y finaliza en el S. XII ante la fuerza irresistible de los almohades, también bereberes africanos.

Vemos pues, que frente a la irreversibilidad cultural y lingüística ocurrida en América, los lazos de españoles y fundamentalmente norteafricanos serán plenamente reversibles. El legado es material, un legado de primer orden en el caso musulmán, por la Alambra de Granada, la Mezquita de Córdoba y la Giralda de Sevilla y tantas otras cosas, amén del vocabulario árabe (muchas palabras incrustadas en el español). Dos autores mexicanos al menos, Octavio Paz y Carlos Fuentes siempre defendieron ese legado como parte del patrimonio cultural hispanoamericano, por tratarse de uno de sus componentes fundamentales, tras su irradiación a América.

Tantos contactos entre las orillas y las dinámicas generadas, crearon grupos sociales y culturales poco conocidos. Los cristianos españoles trataron de imponer durante ocho siglos su hegemonía política y religiosa. Resiste hasta el final el Reino de Granada.

Pero las mezclas y excepciones no son pocas. Mozárabes son los cristianos que permanecen en territorios musulmanes. Mudéjares (nombre también de un estilo artístico hispano musulmán) son musulmanes que pasan a vivir bajo reyes cristianos, y moriscos son los últimos musulmanes que permanecerán en España, y que se ven obligados a convertirse al cristianismo y desprenderse de todas sus formas culturales y no solo religiosas. Esta situación insostenible les llevará a distintas rebeliones en Andalucía, por lo que su expulsión será definitiva e incondicional. Peregrinarán por Túnez, Argelia y Marruecos en donde tampoco serán aceptados plenamente como musulmanes, han devenido culturalmente híbridos y su religiosidad vuelve a ser dudosa también en tierras africanas.

La editorial Almuzara, radicada en Córdoba, se ha comprometido a recuperar el recuerdo de estos españoles trasterrados cuyo infortunio fue tan grande como su olvido: los moriscos o andalusíes, sin contar a los judíos. Andalusíes por Al Ándalus que es como se llamó la entidad hispano musulmana.

Almuzara edita sus libros de esta colección muy cuidada en tapa dura, en la que participa algún hispanista junto a una mayoría de profesores andaluces. Han rescatado cosas en verdad interesantes, por ejemplo el misticismo sufí (La historia del sufismo en Al Ándalus), y se han centrado en la actual Malí y en concreto en Tombuctú por varios motivos. Sin duda el más curioso de todos es el que emprende Yuder, un andalusí que junto a otros moriscos y renegados, por encargo del Sultán de Marraquech, conquistarán el Imperio Songhay de Malí: Djenné, Gao, Tombuctú, el arco del Níger…

Estamos en un área religiosa lindante con Mauritania y cuna de eruditos del islam como es Chinguettí, máximo referente islámico de África en el siglo XV. El otro punto será El Cairo.

Los moriscos, no sólo son los creadores del flamenco por medio del cual ocultan sus raíces y las preservan, sino de un legado cultural que aún permanece en el Magreb y en la legendaria ciudad de Tombuctú. De actualidad como todo el Azawad por su autoproclamación de independencia y segregación de Malí, así como por la imposición más rigorista de la sharia. La Comunidad Autónoma de Andalucía, había creado en esa ciudad una gran biblioteca con unos fondos fastuosos, que parece pueda correr la misma suerte que los budas de Bamiyán en Afganistán. Ocurriría, de ser tan funesto el desenlace, cuando la editorial Almuzara tiene en el mercado la obra cumbre de la historia del Imperio Songhay, por fin traducida al español: Crónica del País de los Negros, también conocida como Tarij as- Sudan de Ab al-Sadi. Se trata de la principal fuente histórica de África Occidental.

José María Lizundia Zamalloa, natural de Bilbao, España, es abogado y escritor. Reside actualmente en Santa Cruz de Tenerife, donde ejerce la abogacía y su labor como articulista en diversos medios. Con este artículo, inicia una serie de contribuciones relativas a África, con foco en el Sáhara.

23 de agosto: DÍA INTERNACIONAL DEL RECUERDO DE LA TRATA DE ESCLAVOS Y SU ABOLICIÓN

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Por Carlos Hernández Soto

“El tráfico de esclavos trajo como consecuencia la acumulación de capital de las grandes potencias europeas y de los Estados Unidos de América y la base económica que hizo posible la industrialización de Europa y América, mientras África quedaba despojada de sus riquezas, de su población y de su mano de obra joven. La acumulación originaria de capital europeo y norteamericano está amasada con sangre de africanos negros”.

El 23 de agosto de cada año se celebra el Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y su Abolición.

La trata de esclavos, practicada inicialmente por países europeos y luego por la América colonial, tuvo la complicidad de los jefes africanos y duró desde el siglo XV al XIX. Se caracterizó por la captura, venta, transporte y explotación de más de 15 millones de personas y sus descendientes a lo largo de cuatro siglos (Curtin, 1969).

Para recordar este trágico proceso, la UNESCO creó en 1994 el proyecto La Ruta del Esclavo y cada 23 de agosto se rinde homenaje a los hombres y mujeres que lucharon contra esta opresión.

El tráfico de esclavos trajo como consecuencia la acumulación de capital de las grandes potencias europeas y de los Estados Unidos de América y la base económica que hizo posible la industrialización de Europa y América, mientras África quedaba despojada de sus riquezas, de su población y de su mano de obra joven. La acumulación originaria de capital europeo y norteamericano está, pues, amasado con sangre de africanos negros.

La trata produjo además una tragedia humana y un desastre cultural. Como parte de la tragedia humana, las familias africanas quedaron separadas y desunidas y a los negros esclavizados en América, a quienes se les trató como a bestias, se les negó la posibilidad de formar familias estables, se les despojó de sus culturas ancestrales y de sus lenguas nativas.

A los africanos esclavizados se les prohibió seguir sus creencias y prácticas religiosas y, en consecuencia, fueron doctrinados. aunque superficialmente, en la religión católica. Pero en el viaje transatlántico de los barcos negreros, con los africanos viajaron también sus dioses, especialmente los acuáticos (las madres de agua), como Kalunga, la diosa del mar y de la muerte en la cuenca congo-angoleña. Desembarcaron con ellos en tierras americanas. Del encuentro y lucha de culturas que se dio en estas tierras nacieron las religiones sincréticas del Nuevo Mundo: el vudú en sus diferentes versiones, la santería, el candomblé, algunas formas de catolicismo popular americano y otras expresiones religiosas híbridas.

Cuando ya no fue posible el mantenimiento económico de las colonias, se produjo paulatinamente, en el continente americano, la abolición de la esclavitud, que nació disfrazada de “acto piadoso y compasivo”, aunque en realidad se debió sobre todo a fuertes razones económicas.

Hoy la lucha contra la esclavitud continúa principalmente contra dos de los efectos de la historia de la esclavitud: el racismo y la discriminación. Continúa también en la lucha por el reconocimiento del pluralismo cultural, en la construcción de nuevas identidades y en la creación de una idea renovada de ciudadanía.

En el Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y su Abolición, el Dr. Simâo Souindoula, historiador angoleño, miembro del Comité Científico Internacional del Proyecto de la UNESCO La Ruta del Esclavo, dictará una conferencia sobre el tema “¡Kalunga eh Los Congos de Villa Mella”(que es el título de un libro de mi autoría), tal como se anuncia en la siguiente Agenda Cultural de eventos alusivos al Tráfico de Esclavos y su Abolición, publicada en el No. 454 del boletín semanal “Tantâ Cultural” (Agosto 16-23, 2012) de Angola:

Libro “¡Kalunga eh! Los Congos de Villa Mella”, publicado por el autor de este post.

Sobre el concepto “Afrocolombiano” en la Cátedra de Estudios Afrocolombianos.

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Por Bárbara Igor

Varios son los países de América Latina, que han decidido impartir en sus escuelas, cátedras sobre Historia Africana y Herencia Africana, en sus respectivos territorios.  No es una novedad que la construcción de la identidad de nuestros Pueblos americanos, es deudora de la cultura africana, depositaria de un sinfín de características que a simple vista, parecen ser propias de nuestro continente.

Sin embargo, dicha herencia es frecuentemente ensombrecida por los discursos raciales, legado de la época colonial.   Hemos sido testigos a lo largo de la historia, de cómo el ser africano “ha sido reducido al  color de la piel, racializado y estereotipado; se le quitó su nombre, su historia, su cultura, su dignidad, el derecho a ser persona y se le redujo a negro”

Dicha situación, que ninguno de nosotros desconoce, pero que el tiempo parece haber disimulado hasta volverla parte de nuestra cotidiano, se visibiliza sólo por medio de la educación, corriendo el velo de la ignorancia en relación a los procesos históricos y sociales.  El sueño de educar sobre la construcción de nuestras sociedades latinoamericanas, incluyendo  la Historia Africana como materia de relevancia en los planes de estudio de nuestras escuelas, hoy en día parece ser una realidad al menos en Colombia.

Sin embargo, la enseñanza sobre África y su herencia, no está exenta de dificultades, considerando el peso que los discursos oficiales han tenido en la construcción de nuestros estereotipos sobre el ser africano.  En este sentido, y según se ha evidenciado en la formulación de la Cátedra de Estudios Afrocolombianos del año 2004 en Colombia, se han debido sortear algunas dificultades, como la que destacamos ahora, en torno al concepto que se escoge para designar al individuo de la comunidad negra: “Afrocolombiano”.

El concepto “Afrocolombiano”, según vemos, ha sido un concepto polémico y de importante debate en el ámbito académico.  En lo cotidiano, escuchamos los conceptos negro y afrocolombiano como si se tratase de sinónimos, sin reparar en sus connotaciones.

El prefijo afro, es una directa referencia a la herencia africana que aun vive en la memoria colectiva de los descendientes,  a través de los distintos saberes y prácticas, entiéndase con esto, la tradición oral, la memoria del cuerpo que se manifiesta por medio de la danza, los gestos, las habilidades artísticas, musicales, los cantos, así como también, en la relación del descendiente africano con la naturaleza: “Es el pasado ancestral, elemento clave de su identidad étnica hoy”.

La designación “Afrocolombiano” surge de la necesidad de los individuos de tener una identidad construida a partir de elementos objetivos y/o subjetivos, “implica una resignificación, un reconocimiento del hombre negro”, un reconocimiento de sus raíces culturales tanto africanas como colombianas.

El concepto “afrocolombiano” es materia de discusión para quienes afirman que en la actualidad, “ya no se tiene vínculo histórico con África”.  Otras posturas consideran que el concepto “afrocolombiano”, “no contribuye a la construcción de un proyecto político como Pueblo Negro”.

Lo anterior, podrá explicarse a través de lo que se conoce como proyecto de integración, a diferencia del proyecto de autodeterminación, defendido por quienes apuestan por la construcción del Pueblo Negro.  De este modo, el proyecto de autodeterminación, comprende que el calificativo “negro” es impuesto por el otro, pero que al mismo tiempo es asimilado como parte de la identidad propia.  A sí mismo, tiene en cuenta que en el futuro, las generaciones venideras de la comunidad negra ya no serán “afrocolombianas” sino que serán parte del “Pueblo Negro”.

En este mismo sentido, el proyecto de integración, se enfoca en el fortalecimiento de la identidad “como comunidad negra, pero dentro de la nacionalidad colombiana”, vale decir, el ser “afrocolombiano”, tal y como se indica, sería el reconocimiento del legado ancestral africano, desarrollado en los márgenes de la nacionalidad colombiana, pero en relación con esta.

En las distintas partes del mundo donde la herencia africana se hace presente, los afrodescendientes construyeron sociedades y culturas siempre en contacto con otras culturas y sociedades.  En este contexto, no puede valorizarse al afrodescendiente sólo por ser poseedor de la herencia africana, sino que se vuelve necesaria su valorización como un hombre nuevo, “en el sentido de que es el resultado histórico de procesos de mestizaje e hibridación cultural con pueblos europeos” e indígenas, “pluriétnicos y multiculturales todos ellos”.

“En este sentido, el afrocolombiano sería un hombre inserto en la historia de Colombia, como coautor de la República […], que cree en su particular cosmovisión, saberes y valores ancestrales […] es parte de su geografía, construyendo socialmente sus espacios de acuerdo a las características regionales con sus historias diferenciadas y múltiples expresiones culturales […]”

La identidad afrocolombiana por tanto, es la resignificación y redignificación tanto de los ancestros como de sus descendientes en el presente, “no es simplemente un reencuentro con el pasado, sino, un reto ante el futuro de la Nación”

Más allá de la discusión en torno del término afrocolombiano, de indudable importancia, La Cátedra es una importante reivindicación del movimiento social afrocolombiano, que tiene entre sus objetivos dar a conocer el importante aporte de los afrocolombianos “a la construcción de la nacionalidad en lo material, lo cultural y lo político”, y a la vez, reconocerlos y valorarlos como etnia, para una mayor integración y una participación social equitativa.

Si bien este concepto ha sido centro de debate, hemos querido plantearlo como un ejemplo de la conversación que se suscita en torno de la herencia africana en América Latina, y sobre todo, como un ejemplo de la importancia que la educación tiene en la construcción de sociedades más igualitarias, siempre resaltando la riqueza que yace en la diversidad de los elementos que han contribuido con el fortalecimiento y desarrollo de su identidad.

Fuente:  Estudios Afrocolombianos (Ministerio de Educación Nacional, Bogotá Colombia)

IMAGEN:  http://afrocolombia.webnode.es

La Ruta colombiana de la Esclavitud

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Por Simão Souindoula (Angola)

El Choco, una Angola reconstituida en la Costa del Pacífico

Es una de las conclusiones evidentes que es hecha con posterioridad a la lectura de la obra del afrocolombiano, Sergio Antonio Mosquera, “El Mondongo: Etnolingüística en la Historia Afrochocoana”, libro recientemente reeditado en Bogotá, en la serie Ma´Mawu, por la Universidad Tecnológica del Choco “Diego Luis Córdoba”.

Pudimos confirmar esta realidad, particularmente emocionante, semanas atrás en Quibdo, capital de esta provincia de la Antigua Nueva Granada.

El libro, ahora reeditado en una edición singularmente sólida, aparece con 156 páginas, y se articula en cuatro capítulos principales, en los cuales, el autor presenta la evolución de la instalación de los africanos en la región y la subsecuente tentativa de continuum de sus respectivas lenguas, su difícil adaptación al castellano y el legado residual lingüístico bantú.

En una verdadera fiebre mercantilista, dominante en Europa, la zona donde fueron descubiertos yacimientos polimetálicos, y en particular, el precioso oro, registra numerosas encomiendas de mano de obra esclava.

Y serán introducidos en el territorio minero, a favor del cuarto “asiento” europeo, principalmente, millares de angolas, benguelas, loandas, monicongos, cabindas y luangos.

El “asiento” portugués que durara de 1595 a 1641 y cuyos principales centros de embarque serán Loanda y São Tome – puerto de tránsito- permitió la instalación mayoritaria de los mbika.

El investigador de Quibdo es perentorio: “van a constituirse en mayoría y este predominio es repetitivo en muchas transacciones. Hay ya, desde luego, una fuerte presencia de negros de Angola”.

El ejemplo de los esclavos al servicio del Padre Pedro de Claver, hacia 1620, es a este respecto bien indicativo. Andrés, Ignacio, Alfonso, Jusepe, Juan Mariquita, Cristina Feliciano, Lucrecia, Catalina, Francisca, Monzolo, son todos o de Angola o de Congo.

El veredicto de Mosquera, a esta realidad, es categórico: “Portugal fue el principal proveedor” de esclavos hasta 1654.

El autor escogió, mediante estos datos, el título de su obra “El Mondongo”, referencia al Reino angoleño, término que fue en una dinámica de antonomasia gastronómica adoptado en el continente americano y en el conjunto insular caribeño.

En los vestigios de los portugueses, los franceses e ingleses introducirán naturalmente en el “Virreinato de Nueva Granada”, a partir de 1712, de la factoría de Cabinda, congos y luangos.

El iniciador de la espectacular Fundación privada Mantu-Bantu, institución que no tiene equivalente en África, aborda en seguida la configuración de los hablares niger en su zona natal; examinando su uso en las minas y subrayando la persistencia en el léxico residual del morfema bantú ng o nga.

ANTONOMASIA

Realza,  además de las ya citadas, las variantes kikongo, conocidas en la época como bamba, manyoma y pango.

El autor chocoano insiste en el capítulo sobre la aclimatación de los “muleques” al evocar la influencia del idioma del país de la pantera, en el noroeste de la antigua Confederación Granadina.

Afirma “es patente el impacto del kokongo” en la evolución lingüística allí resultante, consubstanciada en la continuación de la intervocalidad, doble negación, redundancia, duplicación y excesiva expresión corporal en el habla.

Como consecuencia de los bantús instalados en la región, hablaron un español “muy corrupto, al terminus a quo criollo portugués”, con elementos léxicos (o de otro tipo), genéticamente portugueses.

Hacia el fin del estudio, el Profesor presenta y comenta lógicamente, un glosario de más de una centena de bantuísmos que sobrevivieron en la costa del Pacífico colombiano.

Se esfuerza en restituir en una apertura de erudición, los elementos lexicales identificados en algunos fragmentos de textos literarios (poesía, canto, romance y composiciones musicales).

Un ejemplo perfecto de bantuismo que perduró, es el sustantivo zandungu o sandunga, pimiento.

En efecto, es probado en el proto-bantu como pepper dungu.

Y lógicamente este radical del bantú común deriva

en kikongo y kimbundu: ndungu,

en nyaneka-humbe: ongundu, otyindungu, onondungu,

y en umbundi: olundungu, ondungu, onungu.

El glosario contiene otros componentes salidos del “Mundo de los Hombres” tales como:

Angulo, del bantú nkulu, viejo, adjetivo utilizado como antropónimo

Bilongo o Birongo, remedio tradicional

Kalunga, espíritu hidrogénico, mar, infinito

Ganga, curandero

Susunga, del bantú nsanga, pegar

Con el objeto de comprender mejor el substrato antropológico angoleño enraizado en el territorio de “La conga”, Sergio Mosquera utilizó entre otros estudios de referencia, el de Jan Vasina sobre África Ecuatorial y Angola, contenido en la Historia General de África, que indica los cimientos civilizacionales del corazón del continente que fueron transferidos en las áreas auríferas del noroeste de Colombia.

La obra “El mondongo. Etnolinguística en la Historia afrochoana” es una contribución más para la inevitable aproximación entre las comunidades de raíz angoleña y la Madre Patria; reencuentro que debe oralmente ser tejido durante el decenio 2012/2022, declarado por la Organización de las Naciones Unidas como consagrado a los afro descendientes.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Simão Souindoula es angoleño. Historiador, actualmente se desempeña como investigador y es Miembro del Comité Cientifico Internacional de la UNESCO, donde desarrolla el proyecto “La Ruta del Esclavo”

Prólogo – El Sáhara como metarrelato – LIBRO

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Prólogo de Eguiar Lizundia


Pocas causas generan en España tanta adhesión y unanimidad como el conflicto saharaui. Ni siquiera la animadversión a Israel es equiparable a la solidaridad con la ex colonia, una vez que la derecha española ha abandonado casi por completo su secular antisemitismo. En el caso del Sáhara, no hay duda de quiénes son los buenos y malos, quiénes los culpables y cuál la solución. Existe poca o nula discrepancia en el diagnóstico y la prescripción de recetas, y la habitual confrontación patria que caracteriza cualquier análisis de la realidad es disipada por una comunión de juicios inédita en nuestro país. Periodistas, ex militares, historiadores, novelistas y comentaristas de toda condición cuentan la misma historia de oprobiosa cesión e incumplimiento de obligaciones internacionales por parte de España, y de ominosa ocupación marroquí. El Frente Polisario es idealizado y presentado exclusivamente como una víctima de la traición española y el colonialismo de Marruecos y Mauritania, sin ser casi objeto de revisión o crítica. Los saharauis son ensalzados como un valiente y resistente pueblo embarcado en una épica lucha contra el invasor extranjero y la negligente comunidad internacional.

Quizá más sorprendente es el hecho de que esta narrativa ha sido asumida y legitimada internacionalmente por los estudiosos del Sáhara en tanto que “última colonia africana” o ejemplo de conflicto “estancado”. Y no solamente en el romantizante ámbito francófono, pero también en el mundo—mucho más científico y empirista—anglosajón. Los autores de los dos libros más relevantes en lengua inglesa sobre el Sáhara que se han publicado recientemente, Toby Shelly y Erik Jensen, no disputan el marco totalizador establecido por los que han escrito al respecto en español. Más centrados en cuestiones de derecho internacional y humanitarias los primeros que los segundos—muchos tan embebidos de la epopeya saharaui que ni siquiera disimulan cientificidad alguna—, todos presentan un enfoque similar y tratan la cuestión de manera semejante. Al listado pormenorizado de los hechos históricos, les siguen conclusiones que parecen inevitables. Como si la Historia se tratase de una ciencia exacta cuyos resultados pudiesen ser verificados en laboratorios, estos estudiosos citan y repasan acontecimientos hasta el hastío en lugar de analizarlos en profundidad. ¿Para qué cuestionar, plantear contrafactuales, indagar en las motivaciones y opciones de los actores implicados, si el estudio de los hechos pasados ofrece una respuesta cómoda y absoluta, una narración coherente y aparentemente convincente del conflicto saharaui que explica de manera simple los acontecimientos y fija las condiciones de víctimas y verdugos, amigos y cómplices?

El presente ensayo de José María Lizundia constituye una impugnación de este discurso multiabarcador y universalizante. El Sáhara como metarrelato recupera para el análisis del conflicto saharaui las categorías históricas y políticas, los marcos ideológicos y conceptuales que el caso merece. La idea de nacionalismo, la descolonización del Norte de África, las especificidades objetivas del “pueblo saharaui”, el derecho de autodeterminación y las dinámicas particulares del tardofranquismo español son solo algunas de las variables con las que juega el autor, quien hace interactuar estos factores libremente, sin prejuicios, con miras a ofrecer una visión esta vez sí crítica, no preconcebida, de la cuestión saharaui.

La consecuencia de ese ejercicio intelectual es la refutación de la panoplia de lugares comunes que rodean el discurso oficial sobre el Sáhara. Desde el alcance de la responsabilidad de España en el actual estatus de la ex colonia, hasta la supuesta larga historia independentista de los saharauis, pasando por el carácter democrático y fraternal de la RASD, Lizundia cuestiona la “Arcadia feliz” descrita por los estudiosos de ese territorio africano, que no sería en realidad sino la enésima epopeya travestida y manipulada para satisfacer los anhelos de los héroes de causas ajenas.

Sin la beligerancia a la que nos tiene acostumbrados, Lizundia sacrifica la ortodoxia académica y el puntillismo documental en aras de la argumentación y la enhebración de ideas, que esta vez más que nunca son presentadas de manera sucinta, pero con una claridad deslumbrante que deja al lector con la sensación de que el estudio del Sáhara había sido hasta ahora patrimonio exclusivo de una colección de propagandistas o ignorantes, pues no es posible que lo que es cristalino haya sido empañado con el humo de las hogueras de los campamentos de Tinduf durante tanto tiempo, por tantos. Quizá tenga que ver el hecho de que hasta la fecha el conflicto saharaui apenas haya sido objeto de estudio por profesores de universidad españoles y extranjeros—a los que se les presume cierto espíritu crítico—, pero considerando la dimensión internacional del caso, ¿cómo explicarse el escaso interés académico que ha suscitado el tema tanto en España como en el resto del mundo?

La clave, una vez más está en el metarrelato. Un metarrelato que “cuenta la historia de los saharauis como alguna vez quedó explicada para siempre”. Un metarrelato que una vez más presenta una narración maniquea, simplista, archiconocida y, si se me permite, hasta aburrida. Que sitúa a los saharauis como un sujeto pasivo y dependiente de sus patrocinadores españoles e internacionales. Que rezuma, bajo la excusa del arrepentimiento y propósito de enmienda, un tufillo plañidero e hipócrita. Y que no persigue entender las razones del conflicto, sino atribuir culpas y méritos.
El Sáhara como metarrelato es una rebelión contra todo esto.

Septiembre de 2011, Washington, DC

Henri Lopes – RD del Congo – Literatura

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Henri Lopes nació en el año 1937 en Léopoldville (actual Kinshasa) y creció en Brazzaville (actual República Democrática del Congo, ex Congo belga).  Estudia literatura en La Soborna, Francia,  para regresar posteriormente a trabajar como profesor en la Ecole Normale Supérieure d’Afrique Centrale, en Brazzaville el año 1965.

Miembro fundador del Partido Socialista, su carrera política le llevó a ocupar varios ministerios y a ser primer ministro desde 1973 a 1975. Posteriormente ha ocupado cargos de diversa responsabilidad en la Unesco (subdirector general de Cultura) y en la diplomacia.

Como escritor es autor de “Tribaliques” (1971), “Sans tamtam” (1977); “Le Pleurer-Rire” (1982); “Le Lys et le Flamboyant” (1997) y “Ma grand-mère bantoue et mes ancêtres les Gaulois” (2003). Ha conseguido por dos veces el Gran Premio de Literatura de África Negra, como también el Gran Premio de la Francofonía de la Academia Francesa por su obra completa, además de otros premios y distinciones académicas.

A continuación les dejamos con una entrevista concedida para Fundación Sur por el autor, el año 2008.

Rafael Sánchez: Cuando en Occidente hablamos de literatura africana, englobamos literatura subsahariana como un todo, mientras que se pueden definir literaturas diferentes. ¿Para usted hay una o diversas literaturas africanas?

Henri Lopes: La literatura africana fue un todo durante la época del colonialismo, porque todos los escritores de una manera u otra tenían como meta describir o criticar la colonización y específicamente la manera en la que los hombres no eran respetados. Ahora, con la Independencia, hay diferentes literaturas africanas o más bien hay diferentes escritores africanos. Cada uno tiene su individualidad propia. Lo que es común a todos los escritores es que todos tratamos de poner en el panorama mundial un mundo que estaba ausente. Creo que desde todos los puntos de vista nosotros estábamos ausentes porque la escritura es una cosa muy reciente en África.

R.S.: Usted pertenece a una generación de escritores con una visión crítica. Hasta entonces todo el movimiento de negritud reivindicaba con orgullo la tradición frente al colonialismo. Ustedes empiezan a hacer una autocrítica a la sociedad africana que cuestiona si esa tradición sirve verdaderamente para seguir hacia delante.

H.L.: Es verdad, pero yo creo que hay una continuación. Durante la colonización lo que los escritores, Senghor, Cesaire y otros, criticaban era la falta de respeto a los Derechos Humanos de las personas negras. Después de la colonización se sigue también con la denuncia, no en términos de política automáticamente, sino actuando como espejo de la realidad. Yo creo que es la continuación, pero la continuación en un entorno diferente.

R.S.: ¿Es el humor que usted utiliza la mejor forma de hacer autocrítica, de denunciar el nepotismo de los gobernantes africanos, las ‘pseudodictaduras’ o ‘democraturas’?

H.L.: No sé… un escritor es como un cantante. Los hay que tienen la voz grave, otros tiene una voz aguda y… bueno, el humor es uno de los utensilios que yo empleo. Cada uno tiene su estilo y yo me siento bien con ese estilo.

R.S.: La mayoría de escritores que utilizan la escritura como medio de crítica o denuncia tienen la ventaja de que nunca llegan a ejercer el poder y no tendrán que autocensurarse. Usted ha sido Primer Ministro de su país ¿Cómo se ha reflejado esa paradoja en su vida?

H.L.: Yo creo que eso depende de lo que haces en el poder. Para mí el poder era un medio para la construcción nacional. En ciertos momentos sentí que tenía problemas con el poder y me alejé de él. Ahora no pienso que estoy en el poder. Ser embajador es diferente. Se es un representante, un hombre que tiene que explicar, ayudar y ser un vínculo, por ejemplo durante la última guerra civil en nuestro país. Yo he tratado, y quizás he tenido éxito en cierto sentido, de crear un diálogo entre los que tenían las armas y los que tenían el poder. Creo que el poder más importante es el de la escritura, porque los escritores no hacemos un trabajo para mañana, sino a largo plazo, que es más difícil, pero la inversión más importante.

R.S.: En las literaturas africanas unos se expresan en la lengua materna mientras que otros, como usted, se expresan en una lengua adquirida. ¿Eso crea alguna dificultad? ¿Piensa que habría que recuperar las lenguas originales o maternas?

H.L.: Yo pienso que un escritor debe escribir en la lengua en la que él se sienta más confortable. En nuestros países, al contrario que en los países árabes por ejemplo, no teníamos una tradición de escritura, sino una tradición oral. Yo no fui alfabetizado en mi lengua materna, el lingala, sino en francés y me siento más confortable con el francés. Además, el francés, como el portugués, o el español, son lenguas africanas. Si yo hubiera escrito en el lingala, no todos los congoleños hubieran podido leerme y el resto de los africanos hubieran sido incapaces. Escribiendo en francés tengo más lectores. Eso no crea una jerarquización entre las lenguas. Quizá debamos imaginarnos que hay dos idiomas, el oral y el escrito. Los africanos somos el primer ejemplo con una cultura en dos idiomas diferentes, el escrito y el oral.

R.S.: Usted es escritor tanto de narración como de poesía, pero sus primeras líneas fueron dentro del campo poético.

H.L.: Sí, empecé escribiendo poesía, pero cambié. Yo tengo un principio que dice que sólo debo utilizar la poesía cuando no puedo expresarme de otra manera. Por eso ahora soy un escritor de prosa, un novelista.

R.S.: ¿Se acerca más la poesía al mundo africano que la narrativa?

H.L.: Yo no lo creo.

R.S.: Por ejemplo Senghor, una de las máximas expresiones literarias africanas utilizaba principalmente la poesía…

H.L.: En esa época los autores estaban gritando, la poesía de la negritud era una poesía de gritos, de reivindicación, de fuerza. Nosotros somos pintores, somos cirujanos, somos personas que cuentan lo que pasa, pero lo hacemos a través del dictamen de nuestra cultura. De cada cultura individual.

R.S.:¿Cuál sería para usted la situación de la literatura africana en general, en estos momentos?

H.L.: Creo que no tenemos la distancia necesaria porque es una literatura muy joven. Este es el primer siglo que tenemos una literatura. No sé cuáles son los autores que van a ser olvidados y cuáles van a durar. Debemos ser muy modestos.

Y para complementar, la entrevista concedida a El digital de Canarias, el año 2009.

Pregunta: Se percibe cierta tensión en el discurso de los escritores africanos que abogan por recuperar las lenguas naturales y los que defienden aceptar y normalizar el uso de las lenguas llamadas coloniales (francés, inglés, portugués y español).

Respuesta: “Esta contradicción no es entre escritores porque estos en su mayoría han comprendido que la preservación de las lenguas y la escritura en el mundo moderno son dos cosas distintas. De otro lado, tenemos a quienes han defendido los puntos de vista sobre la lengua con argumentos válidos y a quienes lo han hecho de una manera un poco confusa y exagerada. En este último grupo estarían los sociólogos, los pedagogos, pero no los escritores. Boubacar Boris Diop en Senegal decidió escribir en wolof y posteriormente él mismo tradujo estas obras al francés porque constató que en wolof tenían menos difusión. Un escritor está en su derecho a usar en sus obras las lenguas nacionales, no es criticable; simplemente les pido que tengan apertura de espíritu. En cuanto a mí, que escribo en francés, esa cuestión no tiene vuelta de hoja, es muy clara”.

P: Se ha dicho que su literatura aborda el juego de identidades diferentes en la heterogénea cultura africana ¿está de acuerdo con esta definición?

R: “No hay ninguna identidad homogénea y fijada; y en todo caso, un escritor tiene la obligación de ver la realidad como algo dinámico y en movimiento, no como algo monolítico y fijo. Mis obras son de cuestionamiento, de preguntas sobre esa identidad”.

P: En la novela Reír y llorar aborda el tema de la dictadura, ¿puede considerarse este un subgénero narrativo en África?

R: “En realidad Reír y llorar no es una descripción de la dictadura sino del extraño fenómeno de la relación entre el dictador y quienes lo padecen. Es una relación malsana porque a menudo el dictador utiliza recursos de la cultura tradicional para llegar a la población, para conocerla mejor, acercarse y utilizarla. El mejor ejemplo que se puede dar de esto es el concepto de autenticidad”.

P: ¿Podría explicarlo?

R: “Se trataba de decir que para ser africano (en Zaire, Chad…) había que regresar a lo tradicional. Esto ponía a los intelectuales en una situación difícil porque había cierto componente de involución. El ejemplo de Chad es gráfico: obligaron a los funcionarios a volver a celebrar el rito de iniciación en sus pueblos. En Reír y llorar hay una escena fundamental en la que el dictador, después de celebrar su nombramiento en una instalación moderna se traslada de noche a donde está su familia y su clan y repite su investidura, haciendo un llamamiento a la fuerza oculta de lo tradicional. Esto lo liga con la población en una relación que tiene un marcado componente irracional”.

P: Ha comentado que no tiene posibilidad de leer a los autores de Guinea Ecuatorial o a los de habla inglesa porque no existen traducciones.

R: “Ese es el gran drama de nuestra literatura. Traducir es muy caro, aunque instituciones como Casa África están contribuyendo a darle un lugar importante a las lenguas de gran difusión. Durante mucho tiempo, la relación de los africanos con la edición era muy similar a la relación establecida con los medios de transporte. Salvo en los grandes países como Marruecos o Egipto, cuando los africanos nos movemos, lo debemos hacer utilizando las grandes compañías. Así, los escritores africanos son conocidos en su país en la medida en que son publicados por editoriales extranjeras. La situación de la edición en África es totalmente embrionaria por lo que es absolutamente indispensable ese trabajo de traducción. Yo puedo escribir un libro en mi lengua natural pero si la crítica no lo reseña, si no se distribuye… El libro está ahí, publicado, pero no se mueve, no va a ninguna parte”.

P: Así que el impulso que necesita la literatura africana debe venir de fuera.

R: “Actualmente sí, sin ninguna duda”.

Angola: Potencia Regional en Emergencia – Libro – Eugénio da Costa Almeida

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Por Rodrigues Vaz

Las Oportunidades de Angola.

Lo que le falta a Angola para ser una potencia regional completa es, antes que todo, la capacidad tecnológica, destaca el sociólogo angoleño Eugénio da Costa Almeida.

Enfatiza el autor, “Angola tiene poder militar, proyecta política e ideológicamente su visión organizacional, o sea, es casi un hard power, además de ser una clara potencia emergente económicamente, aunque naturalmente todavía sientan los naturales problemas de crecimiento de quien recientemente salió de una guerra”.

Basado en la tesis “La Unión Africana y la Emergencia de Estados-Directores en África:  El caso de Angola” elaborada para su doctorado en Ciencias Sociales en el área de Relaciones Internacionales, Eugénio da Costa Almeida (ECA), intenta a lo largo de este ensayo, presentar una perspectiva sobre como será posible relacionar la existencia de potencias regionales en África, con las lineas programáticas que nortean a la Unión Africana, enfatizando en la potencia emergente: Angola.

En el ensayo son abordados, entre otros, la contribución de los movimientos de negritud norteamericanos para el surgimiento de las acciones panafricanistas, la problemática histórica de la independencia angoleña y todo lo que condicionó los años siguientes hasta la paz en 2002, sin olvidar todos los condicionalismos externos que ayudaron a amoldar la historia angoleña, y finalmente de ésta hasta la etapa actual de potencia regional emergente, aliada a las relaciones de Angola con el continente africano y con sus principales socios estratégicos en las regiones donde se inserta como una emergente potencia regional y, simultáneamente, una potencia con tendencias para ser un instrumentality power en ciertas regiones.

Otra falta apuntada por el autor es la debilidad, hasta ahora, de la Marina angoleña, común al resto de los protagonistas africanos, que continúan sin presentar una fuerza marítima a la altura de su imagen, hecho que está finalmente siendo enfrentado, como es el caso de Angola, que creó recientemente una Escuela Naval de Guerra y encomendó también en los últimos años, varias fragatas para reforzar la vigilancia de sus aguas marítimas, unas obtenidas en China y otras “ofertadas” por Alemania.

Pero, destaca el autor, “un desarrollo estructural de unas Fuerzas Armadas, implica un fuerte, sustentado y diversificado crecimiento económico que aun no sucede en Angola, ya que continúa apoyando su floreciente economía en el petróleo y en los diamantes, aunque, se reconoce que el gobierno angoleño ha intentado, todavía de una manera mínima, alterar la estructura económica del País”.

Se registra como muy positivo, que una gran mayoría de los economistas africanos y el propio gobierno, defienden la diversificación de los diferentes medios sustentables de la economía y la focalización de los planos estratégicos apuntando a diversificar la base económica del país a través de la creación de polos de desarrollo industrial – ya hay cuatro por ser implantados en Viana (Luanda), Catumbela (Benguela), Lubango y Matala (Huila), y dos en fase de ejecución en la provincia del Kwanza Norte (Dondo y Lucala)- y de las Zonas Económicas Especiales.

De cierto modo, en algunos conflictos regionales africanos, rival de Nigeria y de Sudáfrica, sus antiguos partidarios,  aunque ocasionalmente ínter colaboren, como fue en el caso del conflicto de la región de los Grandes Lagos, ECA señala que “si Angola muestra su influencia en el SADC como en el CEEAC, también es verdad que en el CPLP esa influencia es cada vez más efectiva, como prueba su preponderancia en la secuencia de la resolución del conflicto político de Guinea-Bissau con la presencia de observadores e instructores militares para planificación y re estructuración de las fuerzas militares guineanas, y cimentar la ayuda y apoyo a los guineanos con miras a encontrar rápidamente los caminos de la paz, de la estabilidad y del desarrollo socio económico del País”.  Y no olvidar la participación muy activa de Angola en los Servicios de Seguridad e Inteligencia de África (CISSA), cuyos principales desafíos pasan por la alerta de la existencia de conflictos que puedan amenazar la paz y la seguridad de los Estados signatarios, por el refuerzo de los mecanismos de actuación, de las líneas de comunicación y por la atribución de tecnología original en la Unión Africana.

A decir verdad, reconoce el autor, “Angola ha canalizado a su provecho todas las oportunidades que se le deparan para ser reconocida como una potencia regional emergente, principalmente en la África Central, sin nunca descuidar algunos países meridionales que con ella bordean o que socialmente más cerca estén de ella, como son los casos de Zimbabue y de Mozambique, o aunque más distantes, no dejan de ser considerados como países a tener en cuenta, como es el caso de Guinea-Bissau”. Y en casos como este, Angola surge más como una emergente potencia con tendencias para ser lo que se llama intrumentality power. No debemos olvidar, por ejemplo, que Angola hasta llegó a ser convidada a participar como una de las potencias gestoras y militares para la resolución de la crisis somalí, lo que vino a declinar con gran sagacidad y diplomacia.

Según el autor, lo que hace que Angola surja en la cuestión muy hablada en los últimos años de la creación de los Estados Unidos de África – ahora que desapareció Kadhafi, que tenía de este problema una visión muy inmediatista-,  como una de las potencias que mejor estarán posicionadas para ascender a la presidencia de la futura organización continental en una etapa inmediatamente anterior, debido a su reconocido empeño en la seguridad continental, en una resolución y pacificación de muchas de las crisis ocurridas en la región centro austral de África.

Capacidad Proyectora de Angola

Porque es cada vez más evidente la capacidad de proyección de Angola en la región y en África, bien como su capacidad de negociación de cara a sus principales socios económicos.  “Pero si Angola comienza a gozar de acuerdos preferenciales con Occidente, incluido EEUU, (…) también no es menos cierto que Angola nunca descuidó las relaciones políticas, económicas y no pocas veces, militares con sus vecinos, la mayoría miembros del SADC, con particular énfasis en su principal potencia económica, la República de Sudáfrica”.

Concluyendo, el autor es perentorio: “Angola parece estar en el mejor camino, pero, hasta alcanzar un nivel exigible, tendrá que mejorar algunas de sus políticas y visiones estratégicas.  Sin dejar, sin embargo, de continuar contando con sus principales socios regionales y continentales, sobre todo aquellos que globalmente podrán ayudar a cimentar esa proyección, principalmente en Brasil y los EEUU”.

Pero recuerda, “mientras los Estados africanos consideren el país como el ejemplo de Paz y Desarrollo, aunque aun persista un elevado número de pobres y un limitado númerode técnicos calificados, u Occidente y China necesiten del petróleo angoleño (…) o que los problemas sociales resultantes de algunos indicios de crisis de secesión (Cabinda y Lundas),  es natural que el Gobierno angoleño procure mantener y solidificar su actual status quo, quiérase en el seno del CPLP o principalmente en la Unión Africana y en sus departamentos”.

Si sobre la explicación y la argumentación, ambas claras y objetivas, habrá apenas que contraponer puntos de vista igualmente subjetivos como son, obligatoriamente los del autor, y por lo tanto, naturales y deseables,  no podemos decir lo mismo de la revisión que se presenta algo descuidada con lamentables faltas de concordancia y algunas erratas, lo que no debería suceder en trabajos de esta responsabilidad.  Esperamos que todo esto sea mejorado en una nueva edición.

Sólo un reparo: el empleo de la palabra emancipadora en lo que a los movimientos políticos respecta, en vez de liberación. Conceptualmente, emancipación tiene un sentido que no es de ningún modo coincidente con liberación, razón porque el régimen colonial la utilizaba preferentemente.

Sobre el autor.  Investigador y analista político.

Nació en Lobito, Angola, en noviembre de 1956.  Concluyó sus estudios secundarios y complementarios en Luanda.  Se licenció en Ciencias Sociales (1991) en la Universidade Lusiada, y aprobó su maestría en febrero de 2001, con la nota máxima en el Instituto Superior de Ciencias Sociales y Políticas (ISCSP), de la Universidade Técnica de Lisboa, con su tesis “Fundamentalismo y tolerancia político-religiosa en África: Repercusiones en las Relaciones Externas del Continente Africano”.

Doctor en Ciencias Sociales, en el área de Relaciones Internacionales, su tesis “La Unión Africana y la Emergencia de Estados-Directores en África:  El caso de Angola”,  ha servido de base para el presente libro.

Investigador, analista político y columnista en varios portales y periódicos, principalmente angoleños.  Autor de los libros África, Trayectos Políticos, Religiosos y Culturales, y Fundamentalismo Islámico, la Ideología y el Estado, publicados bajo el sello de Autonomía 27, así como también de prefacios, de dos ensayos y de poemas incluidos en una antología poética y en una obra sobre Angola.  Es igualmente autor de los blogs político-social Pululu y cultural, Malmbas.  Profesionalmente fue bancario por más de dos decadas, encontrándose actualmente jubilado.  Fue miembro de la Dirección de la Casa de Angola, donde coordinó la sección de Cultura y Comunicación.

Traducción: Bárbara Igor (Misoso África)

Asedio y captura de Tombuctú, capital cultural de África.

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Por Fernando Báez

La ciudad de Tombuctú, hoy abandonada por 24.000 habitantes que huyen despavoridos junto a los turistas, llegó a tener 200 madrazas para enseñar teología y no menos de 40.000 estudiantes

Ahora vuelve a mencionarse con insistencia la mítica ciudad de Tombuctú, tras su asedio y captura junto a Gao y Kidal por el Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA), que aspira a crear un territorio autónomo sahelo-sahariano para el nomádico pueblo Tuareg. Un proverbio popular en Malí dice que a nadie lo pica un escorpión si primero no pisa la arena, y ese temor ha mantenido la incertidumbre de una posible guerra civil entre los Tuareg y sus enemigos naturales, hoy en el poder desde fines del 29 de marzo tras un golpe de Estado que llevó a la conformación del Comité Nacional para el Retorno de la Democracia y el Restablecimiento del Estado (CNRDR), dirigido por el ambiguo capitán Amadou Sanogo.

Tombuctú, como Bagdad o El Cairo, es más un recuerdo colectivo de diversas generaciones que un lugar y no es incomprensible el temor que ha renacido por las consecuencias de un ataque sobre la antigua ciudad, donde se han construido monumentos culturales imponentes que son Patrimonio de la Humanidad según la declaratoria que hizo la Unesco en 1988 y la inclusión de las extraordinarias bibliotecas del lugar, que forman parte del Programa Memoria del Mundo y sobre todo de la historia olvidada de España. Tombuctú, llamada también El Dorado africano y también la villa de los 333 santos, jamás ha conocido tiempos de paz, pero nunca antes como ahora ha sido tan evidente su posible exterminio justo cuando había logrado ser una referencia turística planetaria con festivales de teatro y música.

El orientalismo ignoró por siglos –o para ser más exacto, omitió- el mestizaje curioso entre el mundo musulmán y los cultos antiguos africanos. Con la penetración del Islam cambiaron incluso las mitologías de pueblos tan independientes como los mandinga o los dogón. En Tarik al-fattash de Mahmud B. Muttawakkil Ka´ti se lee que el Caos dominó a sus habitantes, hasta que aceptaron el credo de Alá. Todavía puede encontrarse entre los ancianos una práctica esotérica animista; y la práctica exotérica islámica comunitaria.

La ciudad de Tombuctú, hoy abandonada por 24.000 habitantes que huyen despavoridos junto a los turistas, llegó a tener 200 madrazas para enseñar teología y no menos de 40 .000 estudiantes divulgaron su doctrina. En Tombuctú funcionó la que se estima primera universidad del mundo de Sankore (aunque Bolonia mantenga el merecido prestigio europeo), una obra que gracias a la erudición de sus creadores alcanzó el número fantástico de 25.000 estudiantes.

De las mezquitas habría que mencionar Djinguereiber, erigida hacia 1325 por Ishaq es-Saheli, el escéptico arquitecto granadino nacido en 1290 que enriqueció por la millonaria fortuna que le pagó el espléndido emperador Mansa Musa, quien también se distinguió porque hizo su peregrinación a La Meca con sesenta mil personas y cien camellos cargados de oro sólo para probar su devoción. El edificio de la mezquita es extraño, y su estilo desconcertante y mimético ante el paisaje se extendería por la ciudad al combinar el adobe y la palmera, como puede verse también en la milagrosa Sidi Yahya , que estuvo abandonada hasta que un iluminado apareció del desierto con las llaves y pudo abrirla siglos más tarde, o en la gigantesca Mezquita de Djenné.

De los grandes patrimonios de Tombuctú, sin duda que son sus bibliotecas y libros. Una de ellas fue la biblioteca errante que conformó lo que hoy se llama Fondo Kati, una de las maravillas más increíbles de Malí. Ni su número es habitual (comenzó por la cifra de 400 volúmenes y hoy tiene 7000 volúmenes sagrados); tampoco deja de sorprender que sus manuscritos híbridos salieron en unas condiciones clandestinas de España, pasaron de mano en mano de Marruecos a Walata en Mauritania y estaban en el Níger hacia el siglo XVI hasta 1818, y sus herederos la escondieron cuando los franceses la buscaban en Malí para llevársela a París. Volvió a reaparecer la colección en 1990 y para 1999 estaba abierta al público, con los apuntes que solía hacer Mahmud Kati a sus textos que producen de fuentes árabes, españolas, hebreas e incluso francesas y que León el Africano admiró sin medida. Según la versión de Ismael Diadiè Haïdara, descendiente autorizado de los Banû l-Qûtî ( de ahí el nombre Kati), hay más de 300 archivos que permitirían reescribir los lazos entre Tombuctú y el exilio morisco español, lo que permitiría recuperar una parte inevitable de la crónica de España.

En un manifiesto público fechado el 25 de Febrero de 2000, autores como el fallecido Premio Nóbel de Literatura José Saramago y autores de enorme importancia como Juan Goytisolo, Antonio Muñoz Molina, José Da Silva Horta y Ousmane Diadié Haidara, entre muchos otros, alertaban sobre el estado del Fondo Kati:

“Hoy, tres mil manuscritos de una familia exiliada de Toledo, la Familia Kati están en peligro de destrucción en Tombuctú. El diario ABC de España, News and Events de la Northwestern Uiniversity de EEUU, el Boletín de la Saharan Studies Association de EEUU, y el 26 Mars de Mali llevan meses señalándolo en vano”.

Lamentablemente, para 2012 el Fondo Kati todavía esperaba buena parte de la ayuda de la Junta de Andalucía, dispersada –como sabemos- por demagogos y políticos irresponsables. Los 7000 libros que ha cuidado Haïdara, estaban ya en peligro antes de que la ciudad fuera capturada por rebeldes Tuaregs, pese a que el tatarabuelo del intelectual escribió: “Hemos perdido el color y la lengua, pero nos queda la memoria”.

Bastó un golpe de estado en Malí el 22 de marzo para que fuera más evidente la precariedad de este legado.

Pero hay otras bibliotecas en peligro como la de Abu al-Abbas Ahmad ibn Ahmad al-Takruri Al-Massufi al-Timbukti (nacido en 1556), cuyo nombre sirvió a la biblioteca pública de Tombuctú y preserva 20.000 manuscritos. En un sublime texto, este poeta se atrevía a expresar un tema que se volvería nostálgico y popular: “La sal viene del Norte, el oro viene del sur, la plata viene de los blancos, pero la palabra de Dios, los cuentos hermosos y las posturas santas sólo los hallarás en Tombuctú”.

El amor por los libros no era inusual y se citan anécdotas que tal vez exageran, pero definen un contexto. Se dice, por ejemplo, que Al Uaqidi al morir dejó 823 baúles de libros y que el erudito Al Jahiz fue uno de los primeros hombres víctimas de su biblioteca porque al caerle un armario con libros lo aplastó y murió. Son curiosidades, pero asombrosas porque en la misma fecha una biblioteca en Europa apenas llegaba a 2000 títulos en un monasterio. Sobre todo a partir de la batalla de las Navas de Tolosa en 1212 el exilio de familias moriscas al África estableció distintas rutas de libros que fueron sacados para ser salvados de la hoguera.

El 50% de 500.000 libros y archivos ha desaparecido hasta el día de hoy, y la guerra puede aumentar las pérdidas. Todo el norte de Malí es una región sitiada, donde el Programa Mundial de Alimentos (PMA) calcula que los primeros refugiados se cuentan en 200.000 en Mauritania, Níger, Burkina Faso y Argelia sin esperanzas de volver; y este miedo lo manifiestan los valientes bibliotecarios que resisten justo a esta misma hora el desafío de la violencia y el odio que han puesto una emboscada a Tombuctú. El 2 de abril la Directora Irina Bokova de la UNESCO publicó una nota de prensa manifestando su preocupación por el futuro de la cultura de Malí y dejó claro que la comunidad internacional debe reaccionar sin demora.

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¿Primavera africana?”, pregunta no sin cierta sonrisa el guía que nos despide en el Aeropuerto de Bamako a los que hemos pasado un mes en Malí. ¿Me preguntan por una posible primavera africana?”, vuelve a interrogar con ese tono de los hombres que ya lo han visto todo o están por verlo y luego responde de modo definitivo y suficiente cuando alguien advierte en voz alta que el vuelo tendrá un retraso de 24 horas más: “Sangre, dictaduras, corrupción, masacres, todo eso forma parte de la imagen de África, pero uds. los extranjeros sólo ven la fachada, vienen y se marchan pronto, y no entienden que la verdad del continente está en sitios sagrados como Tombuctú, un símbolo de la resistencia cultural y de la diversidad de nuestros pueblos”. Cuando el hombre se aleja, pienso en sus palabras y me digo a mi mismo que algo más grave que lo que hemos visto está pasando porque el paradigma de tenacidad también está en peligro.

(*) Autor de la Nueva historia universal de la destrucción de libros, Planeta, 2011.

Fuente: WEB ISLAM

Gentileza de nuestro amigo y colaborador Carlos Souza (Brasil/RJ).

Kenia Diariamente #6 – Nicole Rademacher

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 Por Nicole Rademacher (desde Kenia)

Parece ser que cada niño de escuela sabe como decir “How are you?”. Es un cántico que hacen. Un “mzungu” (persona blanca, literalmente traducido como “andariego”) está en la calle y todos los alumnos inmediatamente comienzan con el cántico “ouryou?” y repiten.

Sí, simpático al principio, y quizás les respondía, “fine and you?” cuando recién llegué . Pero ahora, los despido sabiendo que esto es una respuesta de memoria. Pero hay aquellos niños que en realidad quieren entablar una conversación (o lo intentan). Aquellos que sonríen, son curiosos y buscan algún tipo de interacción. Me sonrío detras de ellos, les muevo la mano despidiéndome o a veces, estrechamos las manos.

A menudo los alumnos te siguen, sobre todo en áreas menos pobladas. ¿Estarán protegiéndome? Probablemente solamente estén interesados en los “mzungu”. Me hace preguntarme como debo parecerles a ellos. Mientras más occidental soy, la “diversidad” se convierte en algo que no logro notar hasta que ya no está. Más aún, siempre me enseñaron que debía ignorar o “no mirar fijamente” a los que eran considerablemente “diferentes”.  Aquí, ellos te miran fijamente, te gritan (sí, hasta “OBAMA” me han gritado, aunque no pienso que fue porque sospecharan que yo era norteamericana).

La historia más encantadora que puedo compartir de esto, fue en el autobús. Como yo estaba sentada en el pasillo cerca de la mitad del autobús, observé para verificar a todos mis compañeros de viaje. Casi inmediatamente después de que una madre con un bebé abrigado en un kanga pasara de la mano con otra hija, sentí un tirón detrás de mi cabeza. Miré detrás de mí, pero todo lo que veía eran espaldas. El paseo era tranquilo, pero en el Hospital Kenyatta (una parada muy ocupada cerca del final de mi viaje), otra vez miré a los otros pasajeros mientras se iban. La madre pasó y al mismo tiempo sentí un tirón. Inmediatamente me di vuelta para ver al culpable: la mayor de las dos hijas de la mujer, de no más de 7 u 8.  Le sonreí.  Ella tímidamente apartó la mirada, y se apresuró hacia donde su madre y su hermana menor.

LEER EN INGLÉS

 

Nicole Rademacher está actualmente en Nairobi y hasta comienzos de mayo en labores de investigación y documentación del ritual domestico en Kenia, para su actual proyecto “Tierra Común”.  Esto es posible gracias a The North Carolina Arts Council, EEUU y a algunas donaciones privadas o patrocinadores.

Traducción:  Gladys Igor

Revisión de Textos:  Nicolás Kliwadenko

Menú linguístico angoleño

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Por Custódio Fernando (Angola)

Debo confesar: de todos los asuntos de los que me propuse escribir, este es el que más trabajo me dió, dada las variadas opciones del menú lingüístico angoleño.  Este término, cardapio*lingüístico,  que la primera vez que lo lei fue en el e-mail que recibí de un amigo, es el que voy a utilizar para justificar la existencia de varios idiomas que se hablan en Angola, además de la lengua portuguesa, que es la lengua oficial.

En efecto, sería mas fácil describir el asunto si sólo se tratase de un idioma, así como es más fácil escoger qué comer cuando no existen otros sabores en el menú, lo que ciertamente no sucede en este texto, pues, además de correr el riego de ser mal interpretado por algunos compatriotas con ideales regionalistas, corro también el riesgo de recibir varios tirones de orejas de estudiosos de los fenómenos etnolinguísticos de Angola.  Desde ya, debo adelantar que lo que me motiva a estar en este momento delante del computador es tan sólo compartir con otros amigos y hermanos luusófonos los míseros conocimientos que tengo, resultado de la poca información existente sobre este asunto que se consustancia en disertar  sobre los dialectos de mi y nuestra Angola.

Aprendí en historia que de la mayor parte de las lenguas que se hablan en Angola (entiéndanse idiomas o dialectos), siete de ellas promovidas al estatuto de lenguas nacionales en función tal vez de la cantidad de hablantes (Kimbundo, Umbundo, Kikongo, Kwanhama, Fiote, Kokwe e Ynhaneka Umbi), tienen como origen la lengua de los pueblos Bantú, nómades que durante varios años “zumbaran” por este inmenso territorio donde comparten, pacíficamente o no, con los Koisans y los Bosquimanos, también conocidos como Camussequeles.  Las lenguas nacionales se juntan a otras llamadas regionales, donde, para evitar que sean muchos mis errores, cabe apenas resaltar dos que efectivamente son habladas en mi tierra natal, Malanje, y también en el Kwanza Sur, Kwanza Norte y una por las Luandas que son el Mbangala y el Songo.

Recuerdo que a los doce años y porque la vida en Luanda en época de guerra era lo más cara posible, mis padres me enviaron a Namibe donde además de aprender a hablar inglés, encontré el incentivo de aprender una lengua nacional.  Por increible que parezca, el incentivo partió de una empleada que tuvimos, que cuando descubrió que era posible oir su idioma en la Televisión, me preguntó si yo sabia hablar tal idioma.   Claramente ella notó que yo no sabía hablar, finalmente vió que me levanté del sofá cuando el programa comenzó (para mi eran los treinta minutos más tediosos de la televisión) pero aun así esperó mi respuesta que era nada más y nada menos que NO, a lo que luego agregó: “entonces el mano no puede ser comisario.  ¿Cómo le va a hablar al pueblo?”.

Me chocó saber que el pueblo, aquel que tiene el poder de escoger a sus gobernantes, estima a los que pueden oir y resolver sus problemas usando el lenguaje que entendían, y que yo, aunque tuviese a penas poco más que una década de vida en aquel año, no estaba apto para ser líder de este pueblo del que formo parte.  Y como dice un proberbio en mi lengua materna, el Kimbundo: “Kala Wenda”(#)!  Sólo andando aprendí la lección de que necesitaba comenzar la búsqueda de los ingredientes para degustar uno de los platos del menú lingüístico angoleño.

Y ahora que creo que este texto no va a la carpeta de los borradores, permítanme hablar del miedo que siento cuando imagino que la cantidad de hablantes de las lenguas nacionales está disminuyendo.  Hoy nos admiramos más cuando vemos un niño de siete u ocho años hablando inglés que cuando oímos a un niño de cinco años hablando Umbundo por ejemplo.  La idea que se tiene es que el niño que habla inglés es “inteligente” porque ya habla una lengua extranjera, mientras el niño que habla Umbundo es “atrasado” porque habla la lengua del mato*.  El fenómeno se debe al bombardeo de otras culturas que comenzó con la llegada del navegante Diogo Cão en 1482, a la desembocadura del río Zaire, territorio en esa época perteneciente al Reino del Congo, cuya capital se encontraba exactamente en la provincia que hoy es conocida como Zaire.

Esta mañana oí de un sociólogo entrevistado en un programa de TV que las primeras relaciones entre los portugueses y angoleños eran pacíficas, pero que con el correr del tiempo el cuadro cambió, con el principio de la colonización.  A partir de ahí los angoleños eran obligados a dejar sus costumbres y a pasar a adoptar hábitos occidentales en caso de que quisiesen ser considerados civilizados.  Una vez más me arriesgo a ser reprendido y/o mal interpretado al decir que uno de los más conocidos ejemplos es el Bautismo de uno de los personajes más conocidos de la lucha contra el dominio portugués, la Reina Njinga Mbandi, que pasó a ser llamada D. Ana de Souza(*).

Después de más de quinientos años todavía se siente este impedimento si consideramos que los niños que hoy nacen en las ciudades no son incentivados a aprender a comunicarse en los idiomas maternos, por ser considerados lengua de los analfabetos.

Custódio Fernando, es angoleño, natural de Malanje. Es periodista, locutor de radio y escritor. Actualmente vive en São Paulo-Brasil, donde estudia audiovisual y es co-productor y animador del programa Zwela! África como nunca ouviu!

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(#) “Kala Wenda”! Según los más viejos, detentores de la sabiduría, sólo descubrimos las cosas si salimos en su búsqueda.  Kala Wenda literalmente significa: anda para ver, anda y sabrás.

(*) Todavía son controversiales las razones del bautismo de la reina Njinga Mbandi (soberana del reino del Ndongo y de la Matamba).  Muchos creen que se trató de una estrategia usada por ella con la intención de establecer relaciones diplomáticas con los portugueses para poner fin al yugo colonial mediante el diálogo, mientras otros (inclusive su hermano el Rey Ngola Kiluanji) lo consideran una traición al reino.

Cardápio lingüístico*  Original en Português.  Cardápio: menú, lista de platos.

Publicado en Portugués por la Revista O Patifundio! quien nos cedió gentilmente, junto a Custódio Fernando, los permisos para su traducción y publicación en español.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

25 de Marzo, Día Internacional de las Víctimas de la Esclavitud y el Tráfico Trasatlántico.

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El triángulo Turísitico e Histórico Cultural Kanawa Mussulu y la Unión de Escritores Angoleños, Luanda, realizarán este Miércoles 28 de marzo de 2012 a partir de las 18h00, en la sede de esta institución una conferencia subordinada al tema:

«Se vende un moleque, António, de nación Cacanje. El infierno esclavista angoleño en el Nuevo Mundo”

Resumen

La catástrofe humana que se desató sobre África, el tráfico negrero y la esclavitud en América y el Caribe, dejó centenas de millares de víctimas.  Esta evolución, extraordinariamente violenta, es rememorada en varios documentos de archivo, tales como en los anuncios de periódicos brasileños del siglo XIX.  Constituyendo la mayoría de la mano de obra esclava instalada en el inmenso Brasil, los malungos congo/angolas, serán, lógicamente los más referidos en los avisos.  Las lecturas de estos comunicados revela el universo implacable en que vivía y trabajaba la servidumbre venida de la colonia y del Reino de la contra costa.

La conferencia a realizarse este miércoles 28 de marzo, está abierta a todos los escritores, historiadores, profesores, investigadores, estudiantes y al público interesado.

AV.HO-CHI-MIN, LARGO DAS ESCOLAS 1º DE MAIO CEP 2767 – TEL: 222322421-222323205 FAX: 222323205

http://www.ueangola.com E-MAILS: uniaoea@yahoo.com.br/uniaoea@hotmail.com

La situación de la mujer rural en Marruecos

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La condición de la mujer rural fue el centro de debate en ocasión del Día Internacional de la Mujer, que se celebra el 8 de marzo, ya que este año la ONU celebra un encuentro en Nueva York, bajo el lema ‘Apoyar a la mujer rural: acabar con el hambre y la pobreza’. Una realidad que en Marruecos deja mucho que desear poniendo en cuestión la estrategia establecida por los anteriores gobiernos marroquíes.

En números, la mujer rural representa más del 41,6% de la población o sea 16,4 millones de mujeres. Según una nota del Alto Comisariado al Plan (HCP), publicada el 7 de marzo, en ocasión del día de la mujer, las mujeres rurales son relativamente más jóvenes que las de su género en la ciudad (29% tienen menos de 15 años contra el 24% en zonas urbanas). La tasa de mortalidad registró en el periodo 2009-2010 casi es el doble en el campo que en la ciudad, en 2010 un total de 56,7% de las mujeres rurales tuvieron acceso a asistencia sanitaria durante el parto, frente a un 93% en las ciudades. Según HCP, la mujer del campo vive una media de 6,4 años menos que la urbana (73 años frente a 79,4). Un hecho que se explica por el alto índice de mortalidad en edad temprana, ya que de cada 1.000 bebés rurales, 32 fallecen antes de alcanzar el primer año de edad, mientras que en el medio urbano la tasa se sitúa en 22,7 muertes por cada 1.000. Por otro lado, 36,6% mujeres rurales de 15 años en adelante trabajaban en 2011, frente a 18,1% de las urbanas, y un 94% de las mujeres en el campo lo hacían en el sector de la agricultura, donde representan el 41,6% de la mano de obra.

El HCP señala que hay más jóvenes entre las mujeres rurales que en la ciudad, y así en el campo un 29% de campesinas tienen menos de 15 años de edad, frente al 24% en la ciudad. Según el organismo de estadísticas, este índice de juventud entre las mujeres rurales se explica por la elevada tasa de fecundidad en el campo, que en 2010 alcanzaba los 2,7 niños por mujer frente a los 1,8 en la ciudad.

Entre 2009 y 2010, las mujeres rurales se casaban con una media de edad de 25,6 años, lo que supone 1,8 años antes que en la ciudad, mientras el matrimonio precoz en la campo disminuyó, y en 2010 un 87,9% de mujeres con edades comprendidas entre 15 y 19 años estaban solteras, contra a un 84,4% en 1994. Por último, en materia de educación, un 58,2% de las mujeres rurales de 10 años de edad no tenían acceso a educación en 2011, contra al 29,8% de las urbanas.


Para varias asociaciones femeninas marroquíes este año se caracterizó por su retraso en materia de igualdad cuando se anunció que participará una sola mujer en el nuevo Gobierno de Benkirán. Esta decisión que fue atacada, rechazada por varias activistas que aseguran que es una ‘desilusión’ para todas ellas y que va en contra de la nueva constitución y que el propio jefe de Gobierno, Abdelilá Benkirán, tiene la entera responsabilidad.

La única mujer ministra, Bassima Hakaoui, reveló el 7 de marzo, durante una entrevista televisiva por el canal público marroquí que su ministerio está elaborando un plan para la igualdad y equidad en todos los ministerios. Hakaoui apuntó que “el desarrollo de este plan, que está en armonía con las disposiciones de la constitución relativas a la equidad y la igualdad de género, se llevará a cabo en coordinación con otros departamentos ministeriales”.  La propia ministra, reconoció que existe algunas “elites” políticas que continúan teniendo un espíritu machista, sobre todo cuando se trata de acceder a puestos de responsabilidad. Para ella, el desarrollo de condición de las mujeres en Marruecos no es problema de leyes, ya que el país está avanzado en esta materia, sino en “visión y concepción cultural” del papel de la mujer en la política. Refiriéndose a la situación de la mujer rural, la ministra indicó que su gobierno tomará una serie de medidas en este tema.

ref: diariocalledeagua.com

 Gentileza de nuestro amigo y colaborador Carlos Souza (Brasil/RJ)

Clase Magistral del Pr. Shadrack B.O. Gutto en Chile

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Pese al saqueo sistemático, África continua siendo el continente más rico de nuestro planeta en términos de recursos naturales.  Y esta es otra gran dificultad que el África actual debe resolver, porque aun siendo rico en recursos, su riqueza no es necesariamente percibida en el continente.

Por MISOSOAFRICA

El miércoles por la tarde, en el marco de las actividades de la II semana África y Latinoamérica en Chile, asistimos a la presentación del profesor Sr. Shadrack B.O. Gutto en el foro “Sudáfrica Hoy, la Unión Africana y sus relaciones con América Latina y Chile”.  El profesor Gutto, conforme con la presentación que se le ha hecho, es una eminencia en lo que respecta a los Estudios del Renacimiento Africano.

En MISOSOAFRICA, intentaremos plasmar las ideas expresadas por el profesor Gutto en su presentación, las que fueron desde una historia del África contemporánea, hasta la compleja relación o digamos, todavía casi inexistente relación de África con algunos países de latinoamérica, como es el caso de Chile.

En los últimos años, pruebas científicas han demostrado que es África la cuna de nuestra civilización.  Y si bien hace una década revistas como “The Economist” se refería a África como a “un hoyo negro en el mundo” incapaz de sobreponerse a sus constantes crisis alimentarias y a la guerra, es importante saber que la historia de África no siempre fue así.

No es coincidencia que la caída de este continente comenzase hace 500 años, con la llegada de los colonizadores.  El sistemático saqueo al que fue sometidos y la trata de esclavos fueron sólo unos de los factores determinantes.  Es también durante el proceso de colonización que se destruyen los reinados africanos mediante la división del territorio, según se entiende, como una manera por parte de los colonizadores de imponerse y mantener el control sobre la región.

La llegada de los esclavos a América, y la presencia negra en el caribe, han sido de vital importancia para el continente americano. El profesor Gutto hace referencia a como se ha hecho hincapié en este hecho tan relevante, una vez que Hugo Chavez asume su condición de afrodescendiente.  También, no debemos olvidar cómo fue Haití, país formado esencialmente por esclavos negros, el primer país de la región en declarar su independencia en 1804, 14 años antes que las primeras proclamaciones de independencia de la américa continental.  Desafortunadamente el costo que Haití debió pagar a Francia por su independencia, fue lo que los llevó al empobrecimiento que actualmente padece.  Es importante saber que hasta el siglo pasado Haití continuaba pagando tributo a Francia, en otras palabras, manteniendo económicamente a los franceses.

Por otro lado, cabe señalar cómo es que las respectivas historias de América y África, tienen factores en común.  En la misma época en que se financian las guerras civiles en África, poco tiempo después de que se firmasen las actas de independencia de la mayoría de sus países, se programaba el plan de desestabilización de américa del sur por parte de Estados Unidos.  Bajo la justificativa de prevenir la invasión soviético-cubana en Angola y otros países africanos, que era en el supuesto apoyada por China y que tendría por plan financiar a la oposición de los países;  EEUU y sus secuaces financiaron a los gobiernos, como es el caso de Angola, para prevenir de manera ofensiva la entrada del comunismo soviético y de paso, abolir toda oposición capaz de intervenir desfavorablemente en los intereses que EEUU comenzaba a abrigar en la era post-colonial africana.

Pese al saqueo sistemático, África continua siendo el continente más rico de nuestro planeta en términos de recursos naturales.  Y esta es otra gran dificultad que el África actual debe resolver, porque aun siendo rico en recursos, su riqueza no es necesariamente percibida en el continente.  Inversionistas extranjeros, de igual modo como sucede en la mayoría de los países de latinoamérica, desarrollan sus negocios en nuestros países, robando nuestra fuerza de trabajo para posteriormente, toda aquella riqueza obtenida, ser depositada en las arcas de los bancos en sus respectivos países, siempre fuera de África.

En relación a la primavera africana, señala como las reacciones espontaneas de países como Libia o Yemen, debieron ser enfrentadas como lo que eran, la manifestación de problemas internos que sus propios protagonistas debían resolver sin la intervención de la ONU. Desafortunadamente no todas las revoluciones se gestaron de manera tan organizada y fructífera.  Lo aberrante de las intervenciones, estaría dado en el hecho de utilizar a la ONU para justificar los bombardeos e invasiones por parte de la OTAN.

Pero como la historia cumple sus ciclos y ningún sistema político ni económico es eterno, el Profesor Gutto recalca la importancia que las revoluciones ciudadanas están teniendo en el mundo y de como una década después de la proclamación de África como “el hoyo negro del mundo” o “el continente perdido”, el mismo “The Economist” señala a África, como un continente emergente.

Estas son sus palabras:

“Esto tiene que hacerse mediante el despertar del sur, que debe definir qué es lo que le interesa actuando colectivamente para presionar al resto del mundo con el objetivo de generar cambios. Necesitamos modificar los términos y las condiciones de los compromisos y mejorar la distribución del poder global. Esto se puede hacer, pero requiere mucho trabajo porque los que se han estado beneficiando de este orden en los últimos 500 años no van a aceptar cambiarlo tan fácilmente porque no se beneficiarán en el nivel en que lo han estado haciendo”

La importancia de generar lazos no sólo entre países por medio de sus representantes políticos, si no que entre personas, fue uno de los puntos en los que el profesor Gutto enfatizó.  Fomentar los intercambios académicos, fue una de sus sugerencias, la que luego de haber presenciado su clase magistral,  parece cobrar aun más sentido.