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“La ilusión por lo insignificante nos lleva hacia la indiferencia hacia los otros”

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Pablo Ordaz para diario El País

Más de 200 fallecidos en el incendio de un barco con inmigrantes en Lampedusa

  • Solo unas horas antes había arribado otro barco con 463 personas a bordo
  • El lunes 30 de septiembre, 13 jóvenes de nacionalidad eritrea se ahogaron a solo unos metros de la playa siciliana de Sampieri.
  • En el cementerio ya no hay más tierra para tumbas sin nombre.
  • La actual legislación italiana, aprobada en 2008 por el Gobierno de Silvio Berlusconi ha procesado a pescadores y armadores que han salvado vidas humanas por complicidad con la inmigración clandestina. 

La única novedad es el número. Un número suficientemente alto como para arroparlo con grandes palabras de luto y alarma, una fila interminable de muertos sin nombre al principio del telediario. El resto sucede cada día, por capítulos, sin que merezca el relato trágico de una barcaza con unos 500 inmigrantes a bordo —entre ellos muchos niños y mujeres embarazadas— que, antes del amanecer del jueves, se avería y empieza a hundirse a media milla de la isla italiana de Lampedusa. “Como estábamos cerca de la costa”, cuenta uno de los náufragos, “hemos decidido encender fuego para llamar la atención, pero el puente estaba sucio de gasolina y en pocos segundos el barco quedó envuelto en llamas. Muchos nos hemos lanzado al agua gritando mientras el barco volcaba”. Del medio millar de eritreos y somalíes que intentaban alcanzar suelo europeo, 200 han sido encontrados muertos, alrededor de 150 aún continúan desaparecidos y solo 150 lograron ser rescatados con vida por pesqueros y patrullas de la Guardia Costera. Algunos supervivientes han declarado que tres barcas de pesca pasaron cerca, vieron sus llamadas de auxilio y siguieron su camino.

Lampedusa

Imagenes Dia a Dia.com.ar

El Gobierno ha decretado un día de luto nacional y todas las autoridades, desde el presidente de la República para abajo, han levantado la voz para que Europa les ayude a frenar una tragedia que, desde 1990, ha arrojado a la isla siciliana más de 8.000 cadáveres —de ellos, 2.700 durante 2011, coincidiendo con el conflicto libio—. Pero de todas las palabras pronunciadas, las que tal vez mejor definan la tragedia continua de los fugitivos de África, la rabia ante un desastre conocido y jamás combatido en serio, sean las que, en medio de un discurso escrito, improvisó este jueves el papa Francisco —“se me viene la palabra vergüenza. Es una vergüenza”— o las que, harta de tanta muerte, dirigió la alcaldesa de Lampedusa, Giusi Nicolini, al primer ministro Enrico Letta: “El mar está lleno de muertos. Venga aquí a mirar el horror a la cara. Venga a contar los muertos conmigo”.

La barcaza, como muchas de las que cruzan el Canal de Sicilia, había partido del puerto libio de Misrata. Teniendo en cuenta que Lampedusa se encuentra a 205 kilómetros de Sicilia y a 113 de las costas de África, los viejos pesqueros, tripulados por empleadas de las mafias y abarrotados de inmigrantes, alcanzan suelo europeo en tres o cuatro días de navegación. Los últimos días del verano aumentan además el trasiego. Solo unas horas antes del naufragio, otro barco había arribado a Lampedusa con 463 refugiados sirios a bordo y, el lunes 30 de septiembre, 13 jóvenes de nacionalidad eritrea se ahogaron a solo unos metros de la playa siciliana de Sampieri. Pero solo es cuando se produce un gran naufragio —y este último es uno de los más grandes de los que se tienen noticia— la vista se vuelve a una isla de apenas 5.000 habitantes, cuya alcaldesa —harta de la sordera de las autoridades italianas y europeas— envió el pasado mes de febrero una carta a la Unión Europea en la que se preguntaba exclamando: “¿Cuán grande tiene que ser el cementerio de mi isla?”

La respuesta no oficial le ha llegado. En el cementerio ya no hay más tierra para tumbas sin nombre. Y tampoco en la morgue ni en el pequeño puerto hay espacio para tantos cadáveres de hombres, niños y mujeres embarazadas. Los cuerpos recuperados de las aguas y los localizados, a última hora de la tarde, en el interior del pecio hundido se están trasladando a un hangar del aeropuerto, adonde también llegó a media tarde el vicepresidente del Gobierno y ministro del Interior, Angelino Alfano, quien confirmó los detalles del naufragio —los teléfonos que no funcionaban, los trapos que se prendieron, las cifras cada vez más insoportables de ahogados—, pero no quiso entrar en la cuestión que ensombrecía aún más la jornada. ¿Es verdad que tres barcos pesqueros habían visto la angustia de los inmigrantes y no les habían ayudado? “No los han visto”, respondió el ministro, “si no, habrían intervenido. Los italianos tienen un gran corazón. Hemos salvado la vida a 16.000 náufragos”.

Giusi Nicolini, en cambio, no lo tiene tan claro. La alcaldesa sí dio validez a la denuncia de los inmigrantes, pero atribuyó la supuesta actitud insolidaria de los pescadores a la actual legislación italiana, aprobada en 2008 por el Gobierno de Silvio Berlusconi bajo la inspiración de su entonces ministro del Interior, Roberto Maroni, de la xenófoba Liga Norte. “Si se han ido y no los han ayudado”, explicó Giusi Nicolini, “es porque nuestro país ha procesado a pescadores y armadores que han salvado vidas humanas por complicidad con la inmigración clandestina. Por eso, lo que el Gobierno tiene que hacer hoy mismo es cancelar este delito, cambiar la norma”.

Mientras los equipos de rescate iban aterrizando en la isla para recuperar los cadáveres —ya se descarta encontrar a más inmigrantes con vida—, las declaraciones de los políticos se fueron sucediendo, idénticas a las de la última tragedia. Se resumen muy bien en las palabras del presidente de la República, Giorgio Napolitano: “Es indispensable luchar contra el tráfico criminal de seres humanos en colaboración con los países de procedencia de los flujos de emigrantes y solicitantes de asilo. Son, por tanto, indispensables los controles en los países de procedencia de los emigrantes o de los que solicitan asilo”. Pero no hay que irse muy lejos, solo al 11 de julio de este año, para recordar las palabras —allí en Lampedusa— del papa Francisco e intuir que esta conmoción oficial terminará pronto, muy pronto. “¿Quién es el responsable de la sangre de estos hermanos? Ninguno. Todos respondemos: ‘yo no he sido, serán otros’. ¿Quién de nosotros ha llorado por la muerte de estos hermanos y hermanas, de todos aquellos que viajaban sobre las barcas, por las jóvenes madres que llevaban a sus hijos…? La ilusión por lo insignificante nos lleva hacia la indiferencia hacia los otros”.

Sobre todo si el otro yace bajo una tumba sin nombre en una isla perdida.

Fallece el primer ministro Meles Zenawi, “último emperador de Etiopía”

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Por Guinguinbali.

AÚN NO SE SABE LA FECHA DEL FUNERAL NI LA DURACIÓN DEL LUTO NACIONAL

El primer ministro etíope, Meles Zenawi, fallecido la noche del lunes, era un ex líder guerrillero, considerado un autócrata por sus opositores y visionario por sus seguidores, como los emperadores históricos de Etiopía. Su muerte ha provocado una sensación de incertidumbre en el pais, que ha declarado un luto nacional cuya duración todavía se desconoce.

“El primer ministro Meles Zenawi falleció ayer a medianoche”, anunció ayer martes Bereket Simon, portavoz del Gobierno etíope, sin proporcionar más detalles sobre la enfermedad que sufría Meles. Un portavoz de la Comisión Europea precisó que el mandatario falleció en Bruselas.  El cadáver fue repatriado en avión y llegó este martes a Adís Abeba, donde lo esperaban responsables políticos, militares, religiosos y diplomáticos, así como una muchedumbre.  El ataúd, cubierto con la bandera etíope, fue bajado y montado en un coche en la pista del aeropuerto, al son de una fanfarria militar.Meles Zenawi, de 57 años y peso pesado de los líderes africanos, dirigía Etiopía con mano de hierro desde que en 1991 tomó el poder al frente de una guerrilla que hizo caer al régimen del dictador Mengistu Hailé Mariam.

El fallecimiento de Zenawi provocó consternación entre los principales dirigente mundiales.  El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, expresó su “tristeza” ante la noticia y manifestó su “admiración” por la política de lucha contra la pobreza llevada a cabo por Meles Zenawi.  “Supe con tristeza de la muerte del primer ministro etíope Meles Zenawi”, quien “merece ser saludado por su contribución de larga data al desarrollo de Etiopía, en particular por su compromiso inclaudicable en favor de los pobres”, dijo Obama en un comunicado.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, presentó “sus condolencias al pueblo etíope” por la muerte de un “verdadero amigo” de Israel, donde viven más de 120.000 judíos de Etiopía. Por su parte, el secretario general de Naciones Unidas Ban Ki-moon saludó el “liderazgo excepcional” de Meles Zenawi en África.  Este hombre austero entró en el club de los dirigentes africanos en el poder desde hacía más de veinte años tras una aplastante victoria en las elecciones de 2010, donde consiguió el 99% de los votos.

No había cumplido todavía los 25 años cuando sus compañeros de armas lo auparon a la jerarquía del FPLT (Frente Popular de Liberación de Tigré) en 1979, tan solo cinco años después de haber abandonado sus estudios de medicina para unirse a la rebelión de Tigray, al norte del país.Nacido el 8 de mayo en Adua (norte), Meles Zenawi ocupó primero las funciones de presidente de la República (1991-1995), antes del cambio de Constitución que convirtió a Etiopía en un régimen parlamentario.

Formaba parte, junto con el ruandés Paul Kagame y el ugandés Yoweri Museveni, de la generación de dirigentes africanos llegados al poder a finales de los años 80 y principios de los 90 en los que Bill Clinton, presidente de Estados Unidos en aquel momento, veía a los posibles “dirigentes del renacimiento” africano.

Con el paso de los años, Meles convirtió su país en un aliado clave de Estados Unidos en la lucha contra el extremismo en el Cuerno de África.  “Es el último emperador de Etiopía” dijo de él hace varios años un exdiplomático etíope. “Para Meles Zenawi, el poder continúa siendo una especie de mito, con una auténtica dimensión mística, porque se encuentra en la misma situación que los emperadores del pasado, llegados al poder por las armas, y porque desprende esa aura de poder”.  A finales de la última década, Meles Zenawi se convirtió en el principal negociador del continente sobre el cambio climático y desde 2007 era presidente de la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (NEPAD).

A pesar de ello, Etiopía continúa siendo uno de los países más pobres del mundo.  Su población, explican los observadores, no se benefició de los programas de desarrollo: en el mundo rural no se sienten todavía los planes masivos de electrificación regional.  El país es acusado regularmente de violaciones de los derechos humanos contra los grupos de la oposición o los periodistas.  En julio, cuando se dio a conocer la hospitalización de Meles en Bruselas, una fuente diplomática remarcó que su desaparición tendría serias consecuencias para la región más inestable del Cuerno de África.

“Supo imponer su autoridad a sus vecinos” y es un “polo de estabilidad entre Sudán, Eritrea y Somalia”, explicó la fuente.  Los mandatos de Meles estuvieron marcados por una guerra fronteriza muy mortífera con Eritrea entre 1998 y 2000 y dos intervenciones militares en Somalia, la primera de finales de 2006 a principios de 2009 y la segunda desde finales de 2011.  Tras la muerte de Meles, el viceprimer ministro etíope, Hailemariam Desalegn, asumirá el poder de forma interina, anunció este martes el portavoz Bereket Simon. “De acuerdo con la Constitución de Etiopía, el viceprimer ministro jurará el cargo ante el Parlamento pronto […] y empezará como primer ministro en plenitud”, dijo el portavoz gubernamental, Bereket Simon.  Precisamente, Simon ya indicó el pasado julio que Zenawi se recuperaba de una enfermedad provocada por el “agotamiento”.

El portavoz del Gobierno compareció entonces ante los medios después de que circularan informaciones que apuntaban a que el primer ministro estaba ingresado en situación crítica en un hospital de Bruselas.  Los rumores sobre la salud de Zenawi se desataron a raíz de su ausencia en las reuniones de la XIX Sesión Ordinaria de la Asamblea de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Africana (UA), de la que era anfitrión en Adis Abeba, el mes pasado.   Numerosos líderes, africanos y occidentales, lamentaron la muerte de quien ha sido denominado como “hijo predilecto de África” por el presidente de la Comisión de la UA, Jean Ping.

Somalia: la hambruna acabó, los refugiados siguen llegando.

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Por MANUEL RUIZ RICO

Addis Abeba (Etiopía)

El pasado 3 de febrero la ONU anunció el final de la hambruna en el Cuerno de África. La hambruna había sido declarada el 20 de julio del año anterior, en principio para las regiones de Bakool y Bajo Shabelle, aunque 15 días más tarde, el 5 de agosto, la declaración se tuvo que ampliar a otras tres áreas más (dos regiones del Shabelle Medio, el corredor de desplazados internos de Afgoye y el campamento de desplazados de Mogadiscio). El balance final de la hambruna sólo se puede calificar de dantesco: cientos de miles de refugiados y decenas de miles de muertos, en su mayoría niños. Sin embargo, el fin de la hambruna declarado el 3 de febrero ha hecho girar las miradas hacia otro lado, pero la situación no ha sido resuelta y la crisis humanitaria en la zona es profunda. El éxodo de refugiados somalíes no cesa y las previsiones apuntan a unas pobres cosechas en junio y julio. En Etiopía, el gobierno y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) están buscando ya un emplazamiento para ubicar un nuevo campamento de refugiados en Dollo Ado, el sexto en poco más de medio año, en la frontera con Somalia, después de que el último de los abiertos esté al borde de su capacidad. La soga en torno a los cuellos de cientos de miles de somalíes vuelve a tensarse. “Actualmente, hay más de 17.000 refugiados en Buramino. La capacidad planeada para este campamento es de 26.000 personas”, asegura Natalia Prokopchuk, portavoz de Acnur en Etiopía, quien alerta de que “en la última quincena de marzo la media diaria de llegadas alcanzó las 133 personas. De hecho, la última semana de ese mes se registró el mayor número de llegadas de 2012, con casi 220 personas cada día”, unas cifras que están en los niveles registrados durante muchos de los meses de la hambruna. En apenas medio mes de abril, la cifra roza las 1.100 llegadas, mientras que febrero (con 3.324 llegadas) se mantuvo en las cotas de agosto, septiembre, noviembre y diciembre del año pasado, meses de hambruna declarada.

“La hambruna ha acabado pero no era la única razón que forzaba a la gente a dejar Somalia y convertirse en refugiados en Etiopía. Era una combinación de sequía y también los combates y la inseguridad. Los últimos factores permanecen. La gente huye ahora del conflicto y la violencia”, afirma Prokopchuk. “El motivo principal de estas llegadas a Dollo Ado son las luchas en el interior de Somalia”, aclara Prokopchuk. Se refiere a los combates entre las tropas de Kenia, Etiopía y el Gobierno Federal de Transición (GFT) de Somalia contra las milicias islamistas de Al Shabab, que controlan no pocos territorios somalíes, entre ellos, los más afectados por la hambruna. Una de estas zonas es Gedo, limítrofe con Somalia. “Según nuestros socios en terreno, en marzo se han contabilizado unos 2.000 desplazamientos internos en esa región, de los cuales la mitad tiene como destino los campamentos de refugiados de Dollo Ado”, destaca Andreas Needham, portavoz de Acnur en Somalia, quien añade: “Sin querer señalar lo obvio, si finalmente la media de precipitaciones está por debajo de lo normal, el número de desplazados incrementará sin duda”.

El campamento de Buramino, en Etiopía, está a menos de 9.000 personas de completar su capacidad. Con los datos de llegadas actuales, entre 100 y 200 personas cada día, Acnur y el gobierno etíope tienen entre un mes y medio y dos meses para abrir las puertas del sexto campamento. Buramino fue abierto en noviembre de 2011, cuando la hambruna afrontaba sus últimas semanas, sin embargo, en cinco meses está afrontando el final de su capacidad plena. En Dollo Ado había sólo dos campos antes de que se declarara la hambruna (Bokolmanyo y Melkadida, que acogen a 40.000 personas cada uno). Cuando ésta llegó, se tuvo que abrir Kobe en junio de 2011 (actualmente con 26.000 somalíes); Hilaweyn, en agosto de 2011 (también albergando ya 26.000 personas) y, finalmente, Buramino, en noviembre de ese año. En total, los cinco campamentos de Dollo Ado albergan 150.000 personas, según los datos de Acnur con fecha del 16 de abril.

Etiopía es el país que durante 2012 recibe la gran mayoría de refugiados de Somalia, reemplazando a Kenia, país que durante 2011 vio cómo los campamentos de refugiados de Dadaab superaban las 500.000 personas y se convertían en su tercera ciudad más poblada después de Nairobi y Mombasa. Debido a la incursión de tropas keniatas en Somalia y al cierre de fronteras con este país que esta ofensiva ha supuesto, el grueso de los refugiados somalíes escapan ahora de su país hacia Etiopía, hacia Dollo Ado. Según Acnur, durante 2012, más de 21.000 somalíes llegaron al país etíope y 6.000 cruzaron en patera a Yemen, un destino cada vez más en auge, frente a los apenas 2.000 que han llegado a Kenia. Esta trágica situación actual, además, no cuenta con buenos pronósticos, precisamente. La estación de lluvias que vive ahora el Cuerno de África y que comenzó a finales de marzo o primeros de abril, va a dejar precipitaciones muy por debajo de la media, según las previsiones hechas públicas por la Red de Sistemas de Alerta Temprana contra la Hambruna (FEWS NET, en sus siglas en inglés), el organismo vinculado a la ONU para la declaración de hambrunas. De este modo, las cosechas de junio y julio serán malas. Según fuentes de FEWS NET, “como se destaca en el informe del 3 de abril sobre el Cuerno de África, la estación de lluvias entre marzo y mayo ha comenzado tarde y estará pobremente distribuida en el espacio y el tiempo. Además, sólo dejará entre un 60 y un 85% de la media habitual”. La conclusión, insisten las fuentes, no puede ser más clara: “Las agencias humanitarias deberían implementar inmediatamente programas para proteger los hogares, los medios de subsistencia y el consumo de alimentos en esta región de África”. Si no es así, si la comunidad internacional vuelve a reaccionar tarde, el verano puede ser devastador para la zona. “Y entretanto”, recuerda Needham, “no hay que olvidar que en Somalia sigue habiendo 2,3 millones de desplazados internos, en un país de unos ocho millones de habitantes”. La hambruna terminó, pero la crisis humanitaria está y va a estar durante 2012 tan presente como entonces.

Ref: guinguinbali