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URGENTE/está pasando: Angola en Estado de Sitio

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En una tentativa de impedir las manifestaciones de mañana sábado 23 de noviembre, convocadas en varios puntos de Angola, policías y militares de la UGP  (Unidade da Guarda Presidencial), sitiaron las principales ciudades, principalmente Luanda.

Mas de un centenar de militantes de la CASA-CE, que procedían a pegar carteles y repartir panfletos fueron detenidos, y la propia cede del partido en Luanda, fue tomada por asalto por la policía.

La manifestación, entre otras cosas, tenía por objeto protestar contra la desaparición de Alves Camulingue e Isaías Cassule, cuyo secuestro y asesinato habría sido recientemente admitido.

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El régimen angoleño suma un nuevo “éxito”

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Por Orlando Castro (Portugal)

Cerca de 28 millones de personas del CPLP son desnutridas, siendo Angola, Mozambique, Guinea-Bissau y Timor Oriental los países más problemáticos, con 44%, 37%, 31% y 23% de desnutrición respectivamente.

Y como se sabe, con excepción de Angola, todos los otros países referidos son ricos, muy ricos.  ¿O será al revés?

“No basta aprobar leyes y estrategias.  Es necesario ir al origen del problema. Es necesario que produzcamos comida suficiente para alimentar a nuestros pueblos”, dijo la directora de la organización mozambiqueña Mujer Género y Desarrollo (MuGeDe), Saquina Mucavele, hablando en nombre de la Red de Organizaciones para la Soberanía Alimentaria (ROSA).

Tiene razón.  Pero está claro, es necesario dar tiempo al tiempo y comprender que en el caso de Angola, por ejemplo, el MPLA sólo está en el poder desde 1975, que el país sólo está en paz total hace diez años, y que el presidente de la República en el cargo – sin nunca haber sido electo – hace 33 años.

Ahora, para que dejen de existir cerca de un 70% de pobres en Angola, es necesario que el MPLA se mantenga en el poder ahí durante unos 30 años.

Mucavele dijo también que la seguridad alimentaria y nutricional depende, en gran medida, de inversión en agricultura, particularmente en los países pobres, donde la producción de alimentos  aun es muy baja, apelando a los gobiernos para que realicen más inversión para la producción de comida.

Esa recomendación, como es obvio, no tiene cabida en Angola.  Las preocupaciones del régimen están puestas en otras latitudes.  Entonces, el pueblo puede alimentarse muy bien de la mandioca que encuentre en las labranzas o de sus sobras.

A su vez, la Coordinadora de la Organización Mundial de la Agricultura y Alimentación (FAO) para el derecho a la Alimentación, Bárbara Ekwall, dijo que la pregunta que se instala es que la producción mundial de comida aumentó en los últimos años, pero que paradojamente, hay cada vez más personas padeciendo hambre.

Angola es uno de los países lusófonos con la mayor tasa de mortalidad infantil y materna y de embarazo adolescente, según las Naciones Unidas.

Pero eso qué importa? Importante es saber el hecho de que la hija del presidente, Isabel dos Santos, suma y sigue, incluso cuando se sabe que el régimen es uno de los más corruptos del mundo. ¿O será por eso mismo?

Sin embargo, muchos de los angoleños que raramente saben lo que es una refacción, podrán ciertamente alimentarse con el hecho de que la hija del presidente vitalicio es también dueña de los antiguos colonizadores.

La inversión pública y el aumento de la producción de petróleo (además robado de la colonia de Cabinda) va a permitir a los angoleños, o sea, al régimen, o sea al clan de José Eduardo dos Santos, crecer más de un 8% este año.

Los pobres también van a aumentar, pero ellos no cuentan en el análisis del Banco Mundial ni para las estadísticas de los países que tienen relaciones con Angola.  Lo que cuenta es, ahora y siempre, que Angola, el segundo mayor productor petrolífero de la África Subsahariana, va a crecer este año y a muy buen ritmo.

Todo, ciertamente, gracias al oro negro.  De hecho, el petróleo representa más del 50% del producto Interno Bruto de Angola, 80% de las recetas estatales y más del 90% de las exportaciones.

Es claro que, según los estándares generados por occidente, hay buenos y malos dictadores.  Muammar Gadhafi pasó a ser malo y Eduardo dos Santos continúa siendo bueno.  Mañana se verá.

Portugal continúa de rodillas delante del régimen de Luanda, tal como estaba en relación a Muammar Gadhafi que, citando a José Sócrates, era “un líder carismático”.  Tal vez un día llegue a la conclusión de que, finalmente, Eduardo dos Santos también es un dictador. No se, sin embargo, si alguna vez el lo va a decir.  Todo porque, diariamente el clan del presidente angoleño se vuelve dueño de las occidentales playas lusitanas.

¿Alguien todavía recuerda, por ejemplo, que en Marzo de 2009, en el Palacio de Belém, sólo dos periodistas de cada país tuvieron derecho a hacer preguntas a Cavaco Silva y a Eduardo dos Santos?

¿Se acuerdan que uno de ellos, ciertamente en el cumplimento de su profesión, pero claramente, revelándose contra las reglas de los dueños de los periodistas y de los dueños de los dueños de los periodistas, cuestionó a Cavaco Silva sobre ese eufemismo al que se llama “democracia” en Angola?

¿Se acuerdan que Cavaco Silva se limitó a… no responder?

¿Se recuerdan que el día 3 de septiembre de 2008, cuando el mismo Cavaco Silva hablaba en Polonia a propósito de las elecciones en Angola, dijo lo obvio (una de sus especialidades): “Deseo que las elecciones ocurran con toda la paz, sin ninguna perturbación, justas y libres como acostumbran decir las Naciones Unidas en los procesos electorales”?

¿Se recuerdan que, en esa época, como siempre Cavaco Silva nada dijo sobre el hecho de que cuatro organismos de comunicación social portuguesa – SIC, Expresso, Público y Visão – hubieran sido impedidos de entrar en Angola a cubrir las elecciones que fueron todo, menos justas y libres?

Finalmente, hoy, Cavaco Silva, aunque más comedido, continúa pensando de la misma forma que José Sócrates, Passos Coelho o Paulo Portas, para quien Angola nunca estuvo tan bien, incluso teniendo a un 70% de los angoleños en la miseria.

De hecho, como hace ya algunos años decía Rafael Marques, los portugueses sólo están mal informados porque quieren, o porque tienen intereses eventualmente legítimos pero poco ortodoxos y mucho menos humanitarios.

Cuesta creer, pero es verdad, que los políticos, los empresarios y los (supuestos) periodistas portugueses (hay excepciones, por supuesto) hacen un esfuerzo tremendo (si se quiere, bien remunerado) para intentar legitimar lo más equivocado que sucede con las autoridades angolanas, las que están en el poder desde 1975.

¿Alguien, pregunto yo, escuchó a Cavaco Silva recordar que el 70% de la población angoleña está afectada por la pobreza, que la tasa de mortalidad infantil es la tercera más alta del mundo con 250 muertes por cada 1000 niños? No, nadie pregunta, incluso porque él no responde.

¿Alguien lo oyó recordar que apenas el 38% de la población tiene acceso al agua potable y solamente el 44% dispone de saneamiento básico?

¿Alguien lo oyó recordar que apenas un cuarto de la población angoleña tiene acceso a servicios de salud, que en la mayoría de los casos, son de mala calidad?

¿Alguien lo escuchó recordar que el 12% de los hospitales, 11% de los centros de salud y el 85% de los puestos de salud existentes en el país presentan problemas a nivel de sus instalaciones, de la falta de personal y de carencia de medicamentos?

¿Alguien lo escuchó recordar que la tasa de analfabetos es bastante elevada, especialmente entre las mujeres, una situación que es agravada por el gran número de niños y jóvenes que todos los años quedan fuera del sistema educativo?

¿Alguien alguna vez lo oirá decir que el 45% de los niños angoleños sufren de desnutrición crónica, siendo que uno de cada cuatro (25%) muere antes de cumplir los cinco años?

¿Alguien alguna vez lo oirá decir que la dependencia socio económica en base a favores, privilegios y bienes es el método utilizado por el MPLA para amordazar a los angoleños?

¿Alguien alguna vez lo escuchará decir que el 80% del Producto Interno Bruto angoleño es producido por extranjeros; que más del 90% de la riqueza nacional privada es sustraída de las arcas públicas y está concentrada en menos de un 0,5% de la población; que el 70% de las exportaciones angoleñas de petróleo tienen origen en su colonia de Cabinda?

¿Alguien alguna vez lo escuchará decir que el acceso a la buena educación, a los condominios, al capital accionista de los bancos y de las aseguradoras, a los grandes negocios, a las licitaciones de los bloques petrolíferos, está limitado a un grupo muy reducido de familias ligadas al régimen en el poder?

No.  El silencio (o cobardía) es de oro para todos aquellos que existen para servirse y no para servir.  Y ese silencio dará, obviamente, derecho a ser convidado a pasar las vacaciones en la casa flotante (de la foto) de Isabel dos Santos, la hija del presidente.

 Vea el Yate de Isabel dos Santos (Artículo)

Orlando Castro es Angoleño-portugués. Reside actualmente en Portugal donde desarrolla su trabajo como periodista independiente y Escritor.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

VIVIMOS AFRICA – 1 / Entrevista con Orlando Castro

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Por Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

 

Orlando Castro, es en la actualidad una de las voces críticas más implacables contra el gobierno de José Eduardo dos Santos.  Establecido en Portugal desde el año 1975, su labor como periodista no ha estado exenta de inconvenientes, lo que ciertamente, no ha sido una limitante para continuar con lo que define como  “el deber sagrado de dar voz a quienes no tienen voz”.

Autor de libros como «Cabinda – ontem protectorado, hoje colónia, amanhã Nação» (2011) y «Alto Hama – Crónicas (diz)traídas» (2006), libro con prólogo de Eugénio Costa Almeida, donde da cuenta de su trayectoria en el portal Alto Hama, espacio informativo en clave crítica,  dedicado a la actualidad del Conjunto de Países de Lengua Portuguesa.

Es con esta primera entrevista y con la particular visión de Orlando Castro, que damos inicio a nuestra serie “Vivimos África” donde los más diversos actores, conformarán un único testimonio: el de su relación y responsabilidad para con el continente cuna de la humanidad.

ORLANDO CASTRO, PERIODISTA.

Bárbara Igor: Para muchos, Orlando Castro representa una de las caras visibles de la lucha contra el gobierno de José Eduardo dos Santos.  Más allá de su responsabilidad como periodista, ¿qué le hace insistir diariamente en esta tarea, muchas veces poco reconocida y hasta “ingrata”?

Orlando Castro: Es, efectivamente, una misión muy ingrata y hasta peligrosa.  No faltan las amenazas de todo tipo, algunas hasta de muerte.  Pero como angoleño y como periodista, tengo el deber (para mi sagrado) de dar voz a quien no tiene voz.  Y el 70% de los angoleños son gestados con hambre, nacen con hambre y mueren después con hambre.  Y todo esto en un país muy rico.  Por tanto, mientras haya un angoleño con hambre por culpa de un presidente y de un gobierno que sólo trabaja para los pocos que tienen millones y no para los millones que tienen poco, mi conciencia exige que continúe luchando.

BI: Poco se sabe en el exterior sobre la situación de los opositores al gobierno de José Eduardo dos Santos.  ¿Podría hablarnos un poco de su experiencia, en un país con lazos muy importantes con Angola, como es el caso de Portugal?

OC: Es principalmente después de la muerte, hace diez años, del líder de la UNITA, Jonas Savimbi, que terminó efectivamente la oposición al régimen de José Eduardo dos Santos.  Y si internamente, o sea, dentro de Angola, todos los que piensan de forma diferente del MPLA son culpables hasta que se pruebe lo contrario, también en el exterior (en Portugal por ejemplo) los que no son favorables al régimen, sufren la persecución propia de países que no quieren que el actual dueño de Angola se enfade.  Eduardo dos Santos, directa e indirectamente, es dueño de grandes empresas portuguesas, principalmente de comunicación social.  Y por esa razón hay cada vez menos periodistas hablando de lo que sucede en Angola.  Y también por eso, los partidos que en Angola luchaban contra el régimen, tienen poco tiempo de visibilidad en el exterior y todavía menos en el interior.

Salí de Angola, oficialmente hacia fines de 1975.  Durante los años de guerra civil, volví varias veces, entrando en el país de forma clandestina, según el régimen instaurado en Luanda, y de forma natural, de acuerdo con el partido que luchaba contra el régimen, la UNITA.  Hoy estoy impedido, en la práctica, de entrar en mi país.  Todas las tentativas de entrada legal, son boicoteadas y aplazadas “sine die”.

BI: Según lo que podemos leer diariamente en sus artículos, su trabajo además de ser informativo, intenta reforzar la ética periodística.  ¿Cómo es que surge este interés por ejemplificar el trabajo del periodista?

OC: ¡Bueno!  Cada vez más, sobre todo tomando como referencia Portugal y Angola, el periodismo dejó de tener reglas deontológicas y éticas, pasando apenas a seguir las  leyes de la oferta y de la demanda, transformándose en un mero producto comercial, en una mera mercadería.  Ahora, para mí, el periodismo debe ser una actividad en que la verdad sea el objetivo esencial y único.  De hecho, la verdad puede doler mucho, pero sólo ella puede curar.  Es, además, esto lo que el público (y es finalmente nuestro único patrón) exige de nosotros.   No obstante, cuando el “periodista” escribe sólo lo que le mandan, lo que da dinero, no pasa de ser un mercenario.  Aprendí que si el periodista no procura saber lo que sucede, es un imbécil.  Y que cuando sabe lo que sucede pero se calla, es un criminal.  Y por eso es que hay cada vez más imbéciles y criminales.

BI: ¿Tiene alguna explicación para la falta de rigor o de ética periodística de la que hace diariamente denuncia?

OC: Los periodistas, más que informar, más que formar, tienen que vender.  Vender, vender y vender siempre más.  Los periodistas son los montadores que, de acuerdo con el mercado, alinean las piezas de un crimen, de un mitin, de un atentado o de un hoyo en la calle.  Si lo que vende es dar una ayuda al partido del Gobierno para que este gane en las próximas elecciones, son esas las piezas que tienen que montar, nada contando la teoría de la exención que es tan de nuestro teórico agrado.  Si lo que vende es divulgar los productos de la empresa “X”, son esas las piezas que tienen que montar, pasando por encima del hecho de que esa empresa eventualmente no paga los salarios a sus trabajadores, promueve criminales despidos o apuesta al trabajo infantil.  Si lo que vende es dar cobertura a las dictaduras (sean las de Robert Mugame o José Eduardo dos Santos), son esas piezas las que tienen que montar, calibrándolas de forma que parezcan de los mejores ejemplos democráticos.

ORLANDO CASTRO Y ANGOLA

BI: en mi experiencia, muchos angoleños que dicen ser “apolíticos”, explican no tener reparo alguno contra el gobierno de su país, ni mucho menos haber visto represión hacia los periodistas.  ¿Cómo puede explicar esto?

OC: Para ver no basta mirar.  Es necesario querer ver.  Además, el peor ciego es exactamente aquel que no quiere ver.  Tal como en los tiempos de la Unión Soviética, con la cual el régimen angoleño aprendió todo lo que sabe, o en el tiempo de la dictadura portuguesa de Salazar, existe en Angola una cortina de fierro que separa a los hijos de los hijastros.  Y quien quiera ser hijo, quien quiera tener empleo, tener casa, tener asistencia médica… tiene que ser “ciego”.  Esto es, tiene que saber que el MPLA es Angola y que Angola es el MPLA.  No pueden, por eso, ver lo que pasa.  No pueden defender la igualdad de derechos y, mucho menos, el derecho a una opinión diferente.  La situación está cambiando, las manifestaciones de los jóvenes son prueba de eso.  Pero, aun así, por una cuestión de sobrevivencia, los angoleños sólo consiguen ver lo que el régimen quiere que ellos vean.

BI: Hablando en su propio lenguaje, podemos decir que existen dictaduras fuertes y dictaduras blandas, así como también dictaduras que representan un beneficio para las potencias económicas y culturales.  En la actualidad, ¿cómo es que el mundo ve el hecho de que el MPLA sea el único partido político en el poder desde la independencia de Angola?

OC: El mundo, en un sistema hipócrita, sólo mira hacia las riquezas de Angola.  Y mientras el régimen continúe negociando, vendiendo petróleo y comprando armas, va a mantener el estatuto de bestial.  Siempre fue así.  Fue así con Túnez, con Libia, con Egipto.  Si un día el régimen cae (y va a caer), las potencias internacionales van a decir finalmente que, Eduardo dos Santos era un terrorista y pasarán a negociar con quien esté en el poder.  Reconozco con todo, que es  más fácil al mundo negociar con dictadores que con democracias.  Es más fácil negociar con un régimen que tiene al mando desde hace más de 30 años a la misma persona, que con uno que sea democrático y que por esto va alternando a sus dirigentes.  En otras palabras, es más fácil corromper siempre a los mismos.

BI: no sería novedad una nueva victoria del MPLA en las elecciones de Agosto.  En su opinión, ¿cuáles deberían ser las nuevas directrices del gobierno en cuanto al desarrollo del país, en asuntos como: infraestructura, superación de la pobreza, mortalidad infantil y libertad de expresión?.

OC: No, no es novedad que el MPLA va a ganar.  Con los años que está en el poder, volverá, tal como en el año 2008, a poner a los muertos a votar.  Será difícil creer que el régimen alguna vez va a poner el interés del pueblo encima de sus intereses.  Como cualquier dictadura, Angola tendrá siempre dos caras.  Una de lujo y una de miseria.  Hasta por razones étnico-históricas, el MPLA nunca estará interesado en desarrollar las zonas del país donde viven pueblos que históricamente pertenecen a otra sociedad.  Fue además, esa elitista política de segregación en que los pueblos del Norte, principalmente de la región de Luanda, son valorados como pertenecientes a una casta superior, lo que llevó a que la UNITA nunca desistiese de luchar.  Los pueblo ovimbundos y bailundos siempre fueron considerados por el régimen como seres inferiores.  Sus regiones van, por este motivo, a continuar siendo las menos desarrolladas.  Por alguna razón el día 24 de Febrero de 2002 alguien dijo: “sekulu wafa, kalye wendi k’ondalatu! v’ukanoli o café k’imbo lyamale!”.  O sea, murió el más viejo (Jonas Savimbi), ahora iréis a apañar café a las tierras del norte como contratados”.

BI: ¿Cuál es su previsión para el futuro de Angola como un Estado Director? ¿Y en relación al Palop?

OC: Angola, sobre todo porque es una potencia económica y militar, acabará por tener un futuro sonriente.  Y creo que no tardará mucho.  La población está cansada de las malas acciones del régimen y va, espero pacíficamente, a apostar por el cambio democrático y por la verdadera creación de un estado de Derecho.  Y cuando esto suceda, aliando el poder económico a la credibilidad democrática, Angola será la locomotora del desarrollo de los Países Africanos de Lengua Oficial Portuguesa.  En esa altura, como se vio por su reciente interferencia en Guinea- Bissau, los resultados no fueron los esperados porque Luanda no se presentó como un estado democrático, hecho que le restó todo margen a la maniobra.

BI: Continuando con lo sucedido en Guinea Bissau, ¿cómo ve la presencia de la MISSANG y su salida hacia el reciente golpe de Estado?

OC: Como dije en la respuesta anterior, la MISSANG fue vista, y con toda razón, como un acto de colonialismo.  Si fuese Angola un régimen democrático y un verdadero Estado de Derecho, o sea, un ejemplo de buena gobernanza (como sucede con Cabo Verde), las autoridades guineanas no tendrían problemas en aceptar su presencia.  Por alguna razón los guineanos preguntaban: ¿quién es Angola para mandar una misión militar a Guinea-Bissau? Y tenían razón.  Al factor militar propiamente dicho de Angola, faltó la legitimidad que sería total si el régimen fuese democrático.

 

ORLANDO CASTRO Y EL CONTEXTO AFRICANO

BI: Podría explicarnos cómo entiende la actualidad africana, cuáles son sus mayores problemáticas a resolver, y cuáles de estas problemáticas tienen alguna posibilidad real de ser resueltas por los propios africanos.

OC: Todos los problemas africanos, y son muchos, deben ser resueltos, en primer lugar, por los africanos.  África tiene (casi) todo para ser un gran continente y hasta, de aquí a algunas generaciones, un gran espacio de desarrollo económico, humano y social, de armonía más o menos estable.  Dios, sea Él quien sea, dio a África todo lo que era preciso para ser uno de los continentes más prósperos.  Infelizmente, este espacio fue criminalmente dividido a regla y escuadra por los colonizadores europeos que, por considerarse superiores, se limitaron (con pocas excepciones, entre las cuales – a pesar de todo – Portugal) a explotar sus riquezas.  Es esta división la que originó, y origina, las endémicas guerras.  El mismo pueblo fue, por ejemplo, dividido por varios países y obligado a convivir con razas totalmente diferentes.  Ahora esto es algo que, en el contexto africano, genera guerras fronterizas.  Si a esto se junta el hecho de que las grandes potencias quieren vender armas a cambio de las riquezas naturales…

 

BI: Más allá de los problemas más urgentes que algunos de los países de África presentan, el problema de la inestabilidad política y la falta a la democracia, así como los constantes golpes de estado, parecen ser la génesis de las dificultades.  ¿Cómo es que este tipo de situaciones todavía no se pueden controlar o evitar?

OC: Es necesario que la Comunidad Internacional tenga el coraje, que yo creo que no tiene, de reconsiderar la división territorial de muchos países, creando nuevas fronteras y procurando juntar lo que es posible de ser juntado.  Con el tiempo, con la imprescindible colaboración de los africanos, será posible ver que las actuales fronteras fueron heredadas de los regímenes coloniales (recientes en términos históricos) y no corresponden a la verdad de los pueblos que ocupan esas regiones.  En muchos casos, más que querer instaurar la democracia, es urgente reinventar la geografía de África.

BI: Mucho se ha hablado de un Renacimiento del continente africano, y poco a poco vemos un creciente interés por los asuntos relativos a África.  ¿Cómo entiende esta situación?

OC: África está de moda, pero no siempre por las mejores razones. Son pocos los que, por ejemplo, se atreven a defender la tesis de que las fronteras africanas deben ser reestructuradas si se quiere pacificar el continente.  La mayoría sólo pretende explotar las riquezas y, como si esto no bastase, vender armas.  Esto porque los africanos van matándose unos a otros… pero las riquezas continúan allá, a la espera de quien las vaya a explotar.

BI: En la época de las independencias, países como Angola, Sierra Leona y Sudáfrica,  parecían ver en América Latina un ejemplo a seguir.  Hoy se habla de un África que mira con creciente interés hacia China.  ¿Cuál es su visión sobre esto?

OC: Creo que América Latina es, desde el punto de vista de la convivencia política y del rejuvenecimiento económico, un ejemplo considerado por muchos países africanos.  Lamentable que sean los chinos quienes toman cuenta de los países africanos.  Está claro que China, desde luego también por el apoyo que dio a los movimientos de liberación, está sacando dividendos de la apuesta que hizo en África.  De cualquier modo, pienso que las nuevas generaciones de africanos quieren acabar con ese dominio y enfocarse en los países que, a pesar de todo, son referencias más importantes.  Sin considerar el aspecto de que China sea  un enorme mercado consumidor y productor, América Latina puede desempeñar un papel relevante tanto en África como en Europa, pero no puede perder el tren (*).

BI: Para concluir, podría hacer una reflexión en relación a su trabajo como periodista y su interés y/o responsabilidad para con África.

OC: Hay ciertamente razones profundas para que yo crea (sin gran éxito, destáquese), que es preferible ser salvado por la crítica que asesinado por el elogio.  Hay con toda certeza razones profundas para que yo crea (sin gran éxito, destáquese) que es preferible andar todos los días, a toda hora, con la columna vertebral, en vez de dejarla en casa.  Y esas razones profundas nacieron en Angola, nacieron en África.  ¿Ha sido una tarea complicada? Ha sido y continuará siendo.  ¿Por qué? Porque es muy fuerte la presión de los que nos quieren acéfalos, autómatas y como si esto no bastase, invertebrados también.  Fue en las calles de la ciudad de Huambo que aprendí valores que, o se tienen, o no se tienen.  No se compran.  Aprendí que, tal como Angola, África no se define, se siente.

(*) Perder o comboio.  América Latina, para constituir un verdadero ejemplo para África, no puede perder el rumbo que ha tomado hasta ahora.

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El hombre de Marfil: Didier Drogba – Parte II.

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Por Carla Vargas (MISOSOAFRICA)

En una entrega anterior se expuso sobre la bondad de Didier Drogba, quien, perteneciendo a una industria que mueve cantidades exorbitantes de dinero, entrega parte de sus riquezas a su pueblo, especialmente a los más desposeídos. Pero más allá de una entrega en términos económicos, su generosidad y compromiso social se expresan también en el ámbito político.

Es común escuchar a personajes públicos- algunos muy populares- expresar que carecen de posición u opinión política, que no les gusta involucrarse en esos problemas, pues lo de ellos es otro asunto. Pero nuevamente Didier Drogba nos da el ejemplo, y lo que es más destacable aun, totalmente fuera del estereotipo de la estrella de fútbol.

Drogba participó en la Comisión de reconciliación para restablecer la Paz en Costa de Marfil, tras un conflicto que sale de control cuando en el 2011, el ex presidente Laurent Gbagbo se negaba a dejar el poder y entregarlo al nuevo presidente electo reconocido por Naciones Unidas y Estados Unidos, Alassane Ouattara, generando un enfrentamiento de aproximadamente cinco meses, en donde se estima murieron alrededor de 3 mil personas. Según las sabias palabras de Drogba: es muy fácil hacer la guerra y mucho más difícil lograr la paz. Lograr que todos se sienten juntos y dialoguen, no es fácil pedir perdón.  Pero a pesar de las dificultades, su humildad hizo eco no sólo en la prensa política internacional, sino que también en otros ámbitos de las comunicaciones.

En la historia marfileña, los conflictos civiles y políticos no han sido hechos aislados. Por esta razón, desde los inicios del siglo XXI, Costa de Marfil comienza a vivir una situación social incontrolable. La violencia civil es tan grande, que todos los medios de comunicación del mundo informan sobre los sangrientos enfrentamientos.  Los hechos se desarrollan luego de la muerte del presidente Félix Houphouët-Boigny y a la llegada de nuevos gobernantes de exaltación nacionalista, lo que derivó en la reducción de los derechos de las personas de descendencia musulmana. Un claro ejemplo fueron las elecciones en las que se prohibió la participación de candidatos musulmanes. Todo esto generó un empeoramiento del sistema económico de la nación y de los conflictos étnicos.

El nacionalismo comienza como una propuesta de pertenencia cultural para los habitantes, visible en la inclusión de los inmigrantes, los que en ese entonces representaban a un tercio de la población. El problema se desarrolla cuando en la práctica sólo se incluye a los habitantes de la costa y centro del país, aislando a los de las zonas norte y oeste que son en su mayoría musulmanes. De esta manera se desarrolla una tendencia xenófoba que limitará la vida de aquellos “marfileños de origen dudoso”, y que encuentra su punto cúlmine en la Constitución aprobada el 23 de julio del año 2000, donde se establece que sólo los ciudadanos de Costa de Marfil cuyos padres sean marfileños, podrán participar de las elecciones presidenciales. Así se inicia la campaña para identificar a los verdaderos marfileños y definir la ciudadanía del país.

Como consecuencia del conflicto entre el 2010 y el 2011, que fuera considerado como la Segunda Guerra Civil de Costa de Marfil, se llevaron a cabo negociaciones en las que participaron diferentes organismos de la Comunidad Internacional, tales como la Unión Europea (UE), la ONU, la Unión Africana (UA) y Estados Unidos.  A pesar de que estos organismos internacionales llaman a una mediación, entendimiento e imposición de paz, nada ni nadie parece poner fin al conflicto. Bajo esta condición y sin afán de engrandecimiento, Didier Drogba asume en buen sentido su principio de identidad nacional, según expresa: Todos hemos sido afectados directa o indirectamente con lo que pasó y pienso que ahora tenemos que poner lo mejor de nosotros para ayudarnos, unirnos y seguir hacia adelante.
Más allá de la efectividad que haya tenido o no su intervención en el conflicto, puesto que para algunos analistas el fin del conflicto se relaciona con la producción y exportación de cacao(1), es de destacar la calidad humana de este futbolista. En este caso, es de concluir que lo importante fue su visión crítica y la responsabilidad social con su pueblo, de la que destacan, como parte de su formación, los principios de solidaridad y valoración de la democracia, elementos tan importantes en el mundo actual.

En la actualidad se ha iniciado una campaña de reconstrucción del país, además de la investigación y procesamiento de los responsables por las violaciones de los Derechos Humanos cometidos durante el conflicto.  Es de esperarse que con esto se pueda hacer de Costa de Marfil, “una nación de encuentro y paz” según palabras del ex Primer ministro Charles Konan Banny.

(1)Costa de Marfil es el mayor productor mundial de cacao, generando entre un 30 y un 40 por ciento.

Fuentes:


Videos:

Textos:
http://malcolmallison.lamula.pe/category/escena-mundial/page/35
http://esiweb1a.esi.tsai.es/observatorio/dossierCompleto_e.htm?num_dossier=182

Las Armas vuelven a hablar más alto en Bissau – CPLP* gana así nueva medalla al mérito

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