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Sólo de vez en cuando el narcotráfico parece preocupar a los dueños de la ONU, de la UE y del CPLP

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Por Orlando Castro (Portugal)

Por lo visto, las autoridades portuguesas, al igual que Europa, sólo ahora descubrieron que el narcotráfico está amenazando la existencia de algunos países africanos, principalmente lusófonos.

De las dos una.  O andan durmiendo en la fila, lo que no sería novedad, o se benefician de esta situación.  Sólo así se comprende el silencio, la ineptitud y la constante cobardía de que hacen uso.

La inestabilidad socio-política en los países de la África Occidental, está dejándolos a merced de narcotraficantes y de “extremismos”, incluyendo el terrorismo islámico, volviéndose una amenaza sobre todo para Europa, lo que exige una intervención de la comunidad internacional.

Esta tesis fue defendida por los investigadores Victor Ângelo y Rui Flores, por ese entonces técnicos de la ONU,  en un estudio publicado por el Instituto Portugués de Relaciones Internacionales de la Universidad Nova de Lisboa en Agosto de … 2007.

En el estudio “La mezcla explosiva de la expansión demográfica, desempleo y narcotráfico en África Occidental”, los dos investigadores destacan que la actual explosión demográfica – la población de la región deberá aumentar en 100 millones de personas hacia el 2020 – no está siendo acompañado por el crecimiento económico y la creación de empleos, “llevando a que los jóvenes no tengan perspectiva de futuro” y vivan en la pobreza.

“Este cuadro demográfico social y económico es propicio al desarrollo del extremismo, sea de tipo terrorista, como Al Qaeda, o de otros, que tienen en la juventud un ejército de reserva radical a la espera de un lider”, indican los investigadores.

“Presionados por el desempleo y por el hambre, pesimistas en relación a las perspectivas de futuro, (los jóvenes) ven en la adhesión a un grupo paramilitar o integrista, un viaje sin fin hacia su única salida – y por eso desaguan todas las semanas centenas de inmigrantes ilegales en las costas de las Canarias o en el Sur de España, en Malta o en la “bota italiana”, afirman.

Entre los 15 países de la Comunidad Económica de los Estados de l África Occidental (CEDEAO) están dos Estados lusófonos: Cabo Verde y Guinea-Bissau.

Del grupo también forman parte Benin, Burkina Faso, Costa de Marfil, Gambia, Gana, Guinea, Liberia, Mali, Níger, Nigeria, Senegal, Sierra Leona y Togo.  De estos países, sólo Cabo Verde, Gana y Senegal no sufrieron golpes de Estado en las últimas décadas  y 12 de ellos están en el grupo de los 31 Estados más pobres del mundo, en el indice de desarrollo de las Naciones Unidas.

Victor Ângelo y Rui Flores destacan la ineficiencia del general de los Estados, que se encuentran minados por los “virus de la corrupión”, visible en el “funcionario público que recibe dinero por debajo de la mesa”  y en el “alto gobernante que garantiza para si mismo un porcentaje de cualquiera de los contatos establecidos por el Estado, y una compañía que también se apropia de recursos provenientes de la cooperación internacional”.

La causa, defienden, está en la legislación “opaca, de dificil comprensión y aplicación”, muchas veces copiada “sin ninguna consideración por los contextos históricos y sociales de cada país”, pero también por el Estado “pagar poco y a más horas”, ejemplo de lo que pasa en Guinea-Bissau.

Todo esto, afirman los dos investigadores, convierten a estos países particularmente vulnerables al crimen organizado y en prticular, al narcotráfico que, hace de países como Guinea-Bissau plataformas giratorias en las rutas internacionales de la droga entre America del Sur y Europa.

“Hay una mezcla explosiva que puede hacer de África Occidental una especie de “cóctel molotov” de dimensión regional, cuyos daños afectarán sobremanera a la Unión Europea.  Sus efectos, inclusive, ya comenzaron a hacerse sentir”.

“Este aumento exponencial en el tráfico de droga en la región se debe no sólo a la fragilidad de los Estados, si no que también al hecho de que el negocio de los estupefacientes es extremadamente lucrativo, en particular el tráfico de cocaína y heroína”, comentan Victor Ângelo y Rui Flores.

A modo de ejemplo, se referían en ese estudio del 2007 que en Guinea-Bissau, el decomiso de 635 kilogramos de cocaína en Abril, equivaldría a unos 8.5 millones de euros en el mercado de la región; vendida en España, la droga generaría un lucro de 11 millones de euros, valor que equivale al 20% del total de la ayuda internacional de Guinea-Bissau, 14% de todas las exportaciones del país y casi 400 veces el total de la inversión internacional directa en el país.

La disponibilidad creciente de cocaína en la región llevó al establecimiento de almacenes por toda la costa, lo que vino a facilitar el aumento del tráfico hecho por locales y la existencia de redes estructuradas capaces de adquirir y redistribuir centenares de kilos”, argumentan.

Los dos investigadores destacan que el problema “no es sólo la ausencia de medios”, si no que también “una cierta resistencia crónica del poder político en tomar medidas que combatan eficazmente el tráfico”.

“Es en este escenario que surgen los narco-estados.  Al final hay quien vea en la asociación a los grupos del crimen organizado sólo una tentativa de asegurar un modo de sustentar a su familia”, dicen.

Para atacar este problema, “que tiene todas las condiciones para poner en riesgo la estabilidad internacional”, los investigadores sugieren la asistencia de la comunidad internacional, apuntando hacia más cooperación policial y al fortalecimiento de las instituciones nacionales, con especial atención en la reforma de seguridad, sobre todo cuando se acumulan sospechas sobre militares y de agentes de seguridad involucrados en el narcotráfico”.

El problema, señalan, exige todavía medidas para disminuir el impacto de la explosión demográfica y del desempleo, y la revisión de las políticas de la Unión Europea sobre inmigración y aduanas, “abandonando medidas proteccionistas, para permitir que otras regiones se desarrollen y consigan entrar con sus productos de manera competitiva en Europa”.

Concluyendo, apuntan a la necesidad de la comunidad internacional y las Naciones Unidas de definir el narcotráfico como crimen contra la Humanidad, aun asumiendo que “podrá no ser fácil de conseguir”

 Orlando Castro es Angoleño-portugués. Reside actualmente en Portugal donde desarrolla su trabajo como periodista y Escritor

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

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“El hombre de Marfil”: Didier Drogba – Primera Parte

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Por Carla Vargas Villarroel (MISOSOAFRICA)

Fue entonces cuando decidí que el primer proyecto de la fundación debía ser construir y financiar un hospital dando a las personas la atención sanitaria básica y una oportunidad para mantenerse con vida.”

Didier Drogba

En estos días ya es considerado una leyenda viviente debido a su aporte en el triunfo de su equipo, el Chelsea F.C., ganador de la UEFA Champions League. Pero en realidad para otros, entre los cuales me encuentro, es un héroe, un ejemplo de generosidad viviente.

Drogba siente el compromiso hacia su pueblo, en especial hacia los más desposeídos. Él no cumple el típico rol de las figuras públicas que invitan a los “otros” -como políticos o ricos-, a proponer políticas de redistribución económica o a ser más generosos y entregar parte de sus bienes en ayuda solidaria, sino que es él mismo quien da parte de sus ganancias para la ayuda comunitaria.

Didier Drogba es originario de Costa de Marfil, país popularmente conocido por su tradicional nombre en español,  pese a que en los años ochenta y bajo expresa petición de su gobierno, debía ser mundialmente llamado por su nombre en francés Côte d´lvoire.

Antes de ser una nación independiente, estuvo bajo el protectorado de Francia desde el 10 de marzo de 1893, y como la mayoría de las colonias africanas, enfrentó la llegada de exploraciones, misiones cristianas, el arribo de compañías comerciales, además de soldados que tuvieron como propósito extender los dominios franceses y lograr la pacificación de un pueblo que se negaría hasta el día de hoy a ser explotado. Dentro de sus objetivos estaba estimular la explotación de materias primas para su exportación, de ahí que se desarrollaron las plantaciones de café, cacao y aceite de palma, cuyos capitales estuvieron principalmente en manos de los ciudadanos franceses, y que se sustentaron con condiciones de trabajos forzados, los que eran vistos como una situación normal para el desenvolvimiento económico del país.

Sería esta dificultad, así como la pacificación y el fin de la explotación al pueblo marfileño, lo que marcaría su historia. Como latinoamericanos, sabemos que la lucha por una independencia política y económica conlleva un costo social tremendo para los  pueblos. En el caso de Costa de Marfil, podemos decir que entre 1904 y 1958 formó parte de la unidad constituyente de la federación de África Occidental Francesa, que sería administrada desde París, medida tomada para simular una mayor integración de los africanos dominados. Un ejemplo de esto fue la concesión de la ciudadanía francesa a los “sujetos africanos” durante el régimen de Vichy en 1943, donde se les reconoce el derecho de organización política y se les eliminan condiciones de trabajo forzado utilizadas hasta principios del siglo XX en estos dominios africanos. Al igual que en nuestro continente surgen movimientos en contra de la política colonial que beneficiaba a los franceses, pero estos no son más que originarios que representan una defensa de los grandes propietarios africanos, no una lucha del pueblo marfileño en sí. Tal es el caso de Félix Houphouët-Boigny, dirigente sindical agrícola de la nación, que defendió los intereses hacendados, llegando a ser un político destacado al formar parte del parlamento francés en París.

Costa de Marfil se independiza definitivamente el 7 de agosto de 1960, no sin sufrir algunas sanciones por su osadía, como perder su membrecía en la Comunidad Francesa.

Su presidente Félix Houphouët-Boigny gobernó con mano de acero: en el ámbito económico se convirtió en una próspera nación que  llegó a tener por 20 años un crecimiento anual del 10%, gracias a las explotaciones del café, cacao, piñas y aceite de palma, mientras que en lo político su gobierno se manifestó como un represor de las libertades de expresión, con una casi nula libertad de prensa y la imposición de un sólo partido político en funcionamiento. Todo este esplendor colapsa y se hace evidente en los ochenta, debido a la sobreexplotación, sequías y altos índices de criminalidad.  Así el supuesto milagro en África comenzaba a llegar a su fin.

Es en este contexto que nace Drogba, el 11 de febrero de 1978 en Abidjan, la ciudad más poblada del país. En esos años la ciudad se caracterizaba por tener una red de carreteras, suministro de aguas, un eficiente sistema de transporte público y un aeropuerto, imagen que difiere con los estereotipos que tenemos en el resto del mundo de los espacios geográficos africanos. Pero a pesar de esto, los problemas sociales se mantenían por el crecimiento explosivo de su población, proveniente de los sectores rurales y de otros países de África más desposeídos.  Así, era común observar problemas de salud como la lombriz de guinea y diarreas, como consecuencia de los sistemas de drenaje deficientes, infecciones respiratorias, varicela y la mal nutrición, sin dejar de lado el mal mundial: el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA). Entre las búsquedas de soluciones se optó por la descentralización de Abidjan, nombrando como nueva capital de Costa de Marfil a Yamoussoukrou en 1983, pero a pesar de esto, Abidjan continuó siendo el centro cultural y comercial del país.

En estas condiciones, Didier abandona su país a los 5 años para iniciar su vida en Francia, junto a su tío, futbolista profesional.  Más tarde aun siendo un niño, vuelve con sus padres, pero nuevamente debe regresar al país Galo pero ahora junto a ellos, debido a la fuerte crisis económica que se vive en Costa de Marfil y que ha desatado diferentes conflictos internos y civiles.  Dichos conflictos fueron denunciados en su oportunidad por las diferentes organizaciones internacionales de Derechos Humanos, como es el caso del problema con el trato de no combatientes cautivos por ambos bandos y la esclavitud infantil entre los trabajadores de la producción de cacao.

Mientras Drogba soñaba con desarrollar su carrera futbolística y fichar en un equipo de los grandes, siempre mantuvo en su pensamiento a su pueblo oprimido. Es en el 2004 que el jugador marfileño es integrado al club Chelsea F.C. del multimillorario Abramovich, siendo el fichaje más caro de la historia en un club londinense, que pagó 24 millones de libras por su contratación.

Sus éxitos en el Chelsea F.C. y su selección como capitán son elogiados, sin embargo él va más allá: se ha convertido en un referente debido a su gran generosidad y conexión con el compromiso hacia los más desposeídos de su país. Porque a diferencia de otros personajes nombrados “Embajadores de Buena Voluntad” que participan en campañas, él va realmente más allá, puesto que además de su voluntad, toma la acción.  El PNUD reconoció la gran labor humanitaria que realizaba el futbolista con sus sucesivas acciones, entre las que cuenta el comercial filmado para PEPSI en el 2009, donde anunció que donaría 3 millones de libras esterlinas para la construcción de un hospital en su ciudad natal. Este proyecto fue parte de la fundación que lleva su nombre. Este acto en específico, expresó Didier, surgió luego de su vista al hospital de Abidjan, el que se encontraba en precarias condiciones:

“Cuando visité un hospital en Abiyán este año, yo estaba sorprendido por las terribles condiciones. Oímos hablar de todas las enfermedades incurables, pero estos niños tienen las mismas probabilidades de morir de diabetes, porque no hay insulina disponible. Fue entonces cuando decidí que el primer proyecto de la fundación debía ser construir y financiar un hospital dando a las personas la atención sanitaria básica y una oportunidad para mantenerse con vida.”

Didier Drogba, (12 de noviembre de 2009).

Es muy necesario que personajes públicos, políticos y empresarios con capacidad para ayudar a los más desposeídos, lo hagan.  Pero asimismo es imperioso que se creen políticas de Estado que terminen con tanta desigualdad y pobreza, más aún si sabemos que en Costa de Marfil todavía entre el año 2000 al 2005, la esperanza de vida era de 48 años, los niveles de analfabetismo estaban en un 47%, la mortalidad infantil era de 102 por cada 1000 nacidos. Por otra parte, los conflictos internos ante los cuales la ciudadanía está desprotegida, la muerte a causa de los enfrentamientos entre guerrillas y la delincuencia, vuelven urgente el cambio de mentalidad y la acción inmediata.

Para los fanáticos del fútbol Didier Drogba no es sólo un gran goleador y un campeón de ligas, sino que también es un héroe nacional para una Costa de Marfil que anhela una mayor justicia social y paz en su tierra.


Fuentes de sitios web:

http://www.escolares.com.ar/ciencias-sociales/costa-de-marfil.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Costa_de_Marfil

http://es.wikipedia.org/wiki/Didier_Drogba

http://www.rtve.es/deportes/20120520/drogba-deshizo-maldicion-del-chelsea-apunta-balon-oro/529118.shtml

http://www.goal.com/es/news/23/inglaterra/2012/05/20/3115647/didier-drogba-permanece-tranquilo-sobre-su-futuro-en-el

http://www.un.org/cyberschoolbus/spanish/cities/eabidjan.htm

Adinkras

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De entre los saberes desarrollados por los akan – grupo cultural presente en Gana, Costa de Marfil y  Togo, países de la África del  Oeste – se destaca la utilización de un sistema de símbolos para transmitir ideas. Cada símbolo está asociado a un proverbio o  sentencia específico, enraizado en la experiencia de los akan.  El conjunto de esos símbolos, llamados adinkra, forman un sistema de  preservación y transmisión de los valores acumulados por los akan. Puede decirse que esos símbolos son un tipo de escritura  pictográfica, utilizada ampliamente en el cotidiano de esa sociedad y que está presente en los tejidos, cerámica, arquitectura y en  objetos de bronce.  De la misma manera que los documentos escritos materializan la historia en las sociedades occidentales, en muchas  culturas africanas es el arte quien trae el conocimiento del pasado hasta el presente.

Historia

La población akan desarrolló habilidades significativas en la tejeduría en el siglo XVI, en Nsoko (hoy Begho), importante centro  de tejeduría.  Los adinkra, originalmente producidos por los clanes gyaaman, de la región Brong, eran de derecho exclusivo de la realeza y de los líderes espirituales, y sólo podían ser utilizados en ceremonias importantes, tales como funerales – adinkra significa “adiós”.  Durante un conflicto militar en el inicio del siglo XIX, causado por los gyaaman, que intentaban copiar la “silla de oro” (símbolo de la  nación ashanti), el rey gyaaman fue muerto.  Su manto adinkra fue tomado por Nana Osei Bonsu-Panyin, el Ashantehene (rey  ashanti), como trofeo.  Con la túnica, vino el conocimiento de la aduru adinkra (tinta especial utilizada en el proceso de impresión) y  del proceso de estampado de diseños en paños de algodón.   Con el tiempo, los ashantis desarrollaron más la simbología  adinkra, incorporando su propia filosofía, cuentos folclóricos y cultura.

Tejidos

Los tejidos ocupan un lugar muy especial en la cultura Akan. Son utilizados no sólo como vestimenta, si no que  también como forma de expresión.   Así, los símbolos adinkra son estampados en los tejidos, para transmitir mensajes. Esa rica tradición existe desde el siglo XVII.  Inicialmente, las vestimentas con símbolos adinkra eran usadas sólo en las ceremonias fúnebres.  Los  símbolos utilizados expresaban las cualidades atribuidas a la persona que había muerto.   Hoy en día, los tejidos con estampas adinkra son usados en el día a día,  pero principalmente en celebraciones.  Los símbolos son estampados en los tejidos por medio de una  especie de carimbo, hecho con la cascara de calabazas.  Este es sumergido en una tintura hecha con corteza de árboles y presionado  diversas veces en el tejido para crear estampas.  Actualmente, tejidos industrializados conmemorativos también son estampados con  adinkras.  Es el caso de un paño producido con ocasión del fallecimiento del profesor Georges Niangoran Bouah, gran estudioso de la  cultura Akan.

Ref:   Casa das Áfricas

Recomendamos:  “Adinkra: sabedoria em símbolos africanos” de Elisa Larkin Nascimento e Luiz Carlos Gá. Rio de Janeiro: Pallas, IPEAFRO, 2009.

Gentileza de nuestro amigo y colaborador Carlos Souza (Brasil/RJ)