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Esclavitud y Africanía: Las convergencias bantú registradas en las Américas y el Caribe

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Por Simão Souindoula

Es con gran realce que se delínea hoy, luego de persistentes esfuerzos emprendidos a nivel del Centro Internacional de las Civilizaciones Bantú de la Universidad madrileña de Alcalá de Henares, con el tenaz africanista congolés Luis Beltrán, y de la Universidad amazónica de Rodonia, con el veterano lingüista belga Jean Pierre Angenot.

Esos empeños se realizan tras uno de los períodos de desplazamiento humano ultra marino, de entre los más significativos de la historia de África y que se consubstanció en la instalación masiva de millones de sus habitantes en América y el Caribe.

Esta migración forzada provocó, naturalmente, el enraizamiento de expresiones culturales negras que el célebre etnólogo cubano Fernando Ortiz designo por “africania”.

Una de las orientaciones tomadas, traspasó este concepto de ligación genérica y la identificación de las culturas de origen.

Es así que teniendo en cuenta las condiciones de reagrupamiento y embarque de los cautivos y del poblamiento particular de África central, oriental y austral, fueron establecidas adhesiones a la cultura bantú.

Evidenciaremos en este esbozo de estudio, la necesidad, como en el continente de origen de la aplicación del método comparativo en las sobrevivencias de las expresiones culturales de los “Atu” y destacaremos su importancia, convergente para el Nuevo Mundo.

Tentativas comparadas.

Uno de los ensayos emprendidos en este sentido, publicado en 1982 en Bogotá en el contexto de la creación del CICIBA, fue el del colombiano Nicolás del Castillo, antiguo embajador de su país en Costa de Marfil, en su notable obra “Esclavos negros en Cartagena y sus aportes léxicos”.

La institución establecida en la capital gabonesa se precia de publicar, dos años después, un resumen de este trabajo en su revista científica y cultural “Mantu”.

Dentro de las concordancias bantú puestas en relevo, en su ejercicio de lingüística comparada, el investigador latinoamericano indica el termino guandu, guandul (Cajanus indicus(L) Spreng).

Las comunidades de raíz bantú perpetuarán la misma palabra en el continente y en el conjunto insular.

  • Guandu en los vecinos Brasil y Colombia
  • Guandu en Costa Rica
  • Guadul en Cuba, Puerto Rico y en la República Dominicana.

Se trasluce de esos datos que el término de origen bantú (kikongo) “wandu” (yerbas) fue conservado, salvo inexplicablemente en la parte occidental de la antigua “Española”, el actual Haití, donde ésta muy apreciada planta leguminosa es conocida como “Pois Angole” y Pois Congo”.

Las poblaciones de esta parte de la isla caribeña privilegiaron el origen de esta variedad de frijol, alimento tradicional del septentrión de nuestro país.

En efecto, la preciosa “Relatione di Reame di Congo…” del italiano Filippo Pigafetta y del portugués Duarte Lopes, publicada en Roma en 1591, una de las primeras fuentes escritas sobre nuestra historia confirma que esta “kassa” era uno de los alimentos base en esta región, en los siglos XVI y XVII.

Insistimos en la necesidad de desarrollar el método lingüístico comparativo en nuestro estudio intitulado “Método comparativo y estudios bantú en América Ibérica” (Universidad de Alcalá de Henares, 1998).

Realzamos en este análisis, a título indicativo, las siguientes concordancias, recurriendo al proto-bantú, los siguientes radicales y sus reflejos americanos y caribeños:

-ganga (medicine-man, curandero)

a) en Brasil: nganga (maestro de ceremonia religiosa)

b) en Cuba: gangulero o mwana nganga (joven iniciado); mojiganga (iniciado), Tata nganga (maestro de ceremonia)

-Kiti (fetish, hechizo)

a) en Brasil: enquice

b) en Cuba: nkiso

-dogi (withcraft, hechicero)

a) en Brasil: endoque

b) en Colombia: endoqui

c) en Venezuela: ndoki

-angu (water, sea, rio, mar)

En Argenitna, Colombia y Venezuela, El término “kalunga” tiene la misma connotación, de práctica purificadora, que la utilizada por los Bantú Occidentales.

-jambe, yambe (God, Dios)

Esta designación se perpetró en casi todas las comunidades de origen bantú en el Nuevo Mundo.

Es Zambi o Zambi a Pongo.

-gunga (bell, sino)

Se reencuentra la forma kanga que apunta a una flauta, mientras en Cuba, ella es reservada a las percusiones metálicas.

-dimba (metalófono)

El sustantivo sobrevivió en prácticamente todos los crioulos y semi-crioulos con una base lexical bantú.

En efecto, se encuentra invariablemente en esos hablares el famoso marimba.

.futi (sculpture)

En Cuba, la palabra indica un instrumento de fricción y en Venezuela, una estatuilla sagrada.

Parentesco Genético.

Es incontestable, por la fuerza de esos elementos lingüísticos, que un fuerte porcentaje de africanos instalados en las nuevas tierras americanas o caribeñas, venían de la mayor macroestructura etnolingüística de África: el dominio bantú.

Al inicio del tráfico negrero, el área cultural que será convencionalmente clasificada en el siglo XIX como “bantú” (tierra de los hombres), tenía visiblemente la configuración global que ella tiene hoy, representando el ¼ de la Afrikiya y conteniendo medio millar de lenguas.

Es necesario agregar a esta realidad histórica, la organización en esta zona de puertos, extraordinariamente activos en la exportación de la mano de obra esclava tales como São Tomé, en el Golfo de Guinea, Malembo, Cabinda, Mpinda, Ambriz, São Paulo de Loanda, Benguela la Vieja, San Felipe de Benguela, en el litoral del actual territorio angoleño, Quelimane y Pemba, en la contra costa.

Consecuencia lógica de esas migraciones forzadas bantú, esta vez fuera del continente, en dirección al Atlántico Occidental, las civilizaciones bantú dejaron trazos lingüísticos y antropológicos intensos en las culturas afro-americanas y afro-caribeñas.

La sustancia bantú, está presente, efectivamente, en los crioulos y hablares semicreolizantes, las creencias, la expresión religiosa, la arquitectura, la gastronomía, las estructuras sociales, los antropónimos, la música, la danza, los ritos funerarios,el sistema de producción, la medicina y la farmacopea, etc.

Una de las particularidades de los estudios sobre los trazos bantú en las Américas y el Caribe, es que son muy localizados, muy segmentados.

Ellos son, muchas de las veces, limitados a las fronteras nacionales, a las de los actuales Estados, sin verdadera tentativa de relación de las similitudes.

En suma, ellos no son suficientemente sometidos a un examen comparativo.

Pensamos que este método que permitió esclarecer el parentesco genético de las lenguas y culturas de África central, austral y oriental, debe ser cada vez más aplicado en el Nuevo Mundo.

Conclusión.

Los ejemplos que tomamos confirman que tenemos en este dominio un campo de trabajo bien vasto.

Y los estudios sobre los bantuísmos en el continente y en las islas de los “moleques” deben progresar.

Ellos deben escapar de la mono-lingüística en vista de que el concepto bantú se deslizó, coherentemente por la fuerza de las evidencias de su cuna lingüística para las reconstrucciones arqueológicas e históricas, así en dirección a las reedificaciones filosóficas, antropológicas e igualmente, antropobiológicas.

Este desafío se muestra como una de las mayores apuestas con vista a la producción de nuevos conocimientos sobre la “africania” en los próximos decenios.

Es el único método que nos permitirá enriquecer nuestros conocimientos sobre el componente bantú de las culturas de más allá del Atlántico con más elementos de civilización. Ello nos permitirá igualmente poner en relieve una de las fibras unificadorasdel poblamiento niger en el Nuevo Mundo, y de considerar plenamente la existencia de un mundo americano y caribeño bantú.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

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23 de agosto: DÍA INTERNACIONAL DEL RECUERDO DE LA TRATA DE ESCLAVOS Y SU ABOLICIÓN

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Por Carlos Hernández Soto

“El tráfico de esclavos trajo como consecuencia la acumulación de capital de las grandes potencias europeas y de los Estados Unidos de América y la base económica que hizo posible la industrialización de Europa y América, mientras África quedaba despojada de sus riquezas, de su población y de su mano de obra joven. La acumulación originaria de capital europeo y norteamericano está amasada con sangre de africanos negros”.

El 23 de agosto de cada año se celebra el Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y su Abolición.

La trata de esclavos, practicada inicialmente por países europeos y luego por la América colonial, tuvo la complicidad de los jefes africanos y duró desde el siglo XV al XIX. Se caracterizó por la captura, venta, transporte y explotación de más de 15 millones de personas y sus descendientes a lo largo de cuatro siglos (Curtin, 1969).

Para recordar este trágico proceso, la UNESCO creó en 1994 el proyecto La Ruta del Esclavo y cada 23 de agosto se rinde homenaje a los hombres y mujeres que lucharon contra esta opresión.

El tráfico de esclavos trajo como consecuencia la acumulación de capital de las grandes potencias europeas y de los Estados Unidos de América y la base económica que hizo posible la industrialización de Europa y América, mientras África quedaba despojada de sus riquezas, de su población y de su mano de obra joven. La acumulación originaria de capital europeo y norteamericano está, pues, amasado con sangre de africanos negros.

La trata produjo además una tragedia humana y un desastre cultural. Como parte de la tragedia humana, las familias africanas quedaron separadas y desunidas y a los negros esclavizados en América, a quienes se les trató como a bestias, se les negó la posibilidad de formar familias estables, se les despojó de sus culturas ancestrales y de sus lenguas nativas.

A los africanos esclavizados se les prohibió seguir sus creencias y prácticas religiosas y, en consecuencia, fueron doctrinados. aunque superficialmente, en la religión católica. Pero en el viaje transatlántico de los barcos negreros, con los africanos viajaron también sus dioses, especialmente los acuáticos (las madres de agua), como Kalunga, la diosa del mar y de la muerte en la cuenca congo-angoleña. Desembarcaron con ellos en tierras americanas. Del encuentro y lucha de culturas que se dio en estas tierras nacieron las religiones sincréticas del Nuevo Mundo: el vudú en sus diferentes versiones, la santería, el candomblé, algunas formas de catolicismo popular americano y otras expresiones religiosas híbridas.

Cuando ya no fue posible el mantenimiento económico de las colonias, se produjo paulatinamente, en el continente americano, la abolición de la esclavitud, que nació disfrazada de “acto piadoso y compasivo”, aunque en realidad se debió sobre todo a fuertes razones económicas.

Hoy la lucha contra la esclavitud continúa principalmente contra dos de los efectos de la historia de la esclavitud: el racismo y la discriminación. Continúa también en la lucha por el reconocimiento del pluralismo cultural, en la construcción de nuevas identidades y en la creación de una idea renovada de ciudadanía.

En el Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y su Abolición, el Dr. Simâo Souindoula, historiador angoleño, miembro del Comité Científico Internacional del Proyecto de la UNESCO La Ruta del Esclavo, dictará una conferencia sobre el tema “¡Kalunga eh Los Congos de Villa Mella”(que es el título de un libro de mi autoría), tal como se anuncia en la siguiente Agenda Cultural de eventos alusivos al Tráfico de Esclavos y su Abolición, publicada en el No. 454 del boletín semanal “Tantâ Cultural” (Agosto 16-23, 2012) de Angola:

Libro “¡Kalunga eh! Los Congos de Villa Mella”, publicado por el autor de este post.

Henri Lopes – RD del Congo – Literatura

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Henri Lopes nació en el año 1937 en Léopoldville (actual Kinshasa) y creció en Brazzaville (actual República Democrática del Congo, ex Congo belga).  Estudia literatura en La Soborna, Francia,  para regresar posteriormente a trabajar como profesor en la Ecole Normale Supérieure d’Afrique Centrale, en Brazzaville el año 1965.

Miembro fundador del Partido Socialista, su carrera política le llevó a ocupar varios ministerios y a ser primer ministro desde 1973 a 1975. Posteriormente ha ocupado cargos de diversa responsabilidad en la Unesco (subdirector general de Cultura) y en la diplomacia.

Como escritor es autor de “Tribaliques” (1971), “Sans tamtam” (1977); “Le Pleurer-Rire” (1982); “Le Lys et le Flamboyant” (1997) y “Ma grand-mère bantoue et mes ancêtres les Gaulois” (2003). Ha conseguido por dos veces el Gran Premio de Literatura de África Negra, como también el Gran Premio de la Francofonía de la Academia Francesa por su obra completa, además de otros premios y distinciones académicas.

A continuación les dejamos con una entrevista concedida para Fundación Sur por el autor, el año 2008.

Rafael Sánchez: Cuando en Occidente hablamos de literatura africana, englobamos literatura subsahariana como un todo, mientras que se pueden definir literaturas diferentes. ¿Para usted hay una o diversas literaturas africanas?

Henri Lopes: La literatura africana fue un todo durante la época del colonialismo, porque todos los escritores de una manera u otra tenían como meta describir o criticar la colonización y específicamente la manera en la que los hombres no eran respetados. Ahora, con la Independencia, hay diferentes literaturas africanas o más bien hay diferentes escritores africanos. Cada uno tiene su individualidad propia. Lo que es común a todos los escritores es que todos tratamos de poner en el panorama mundial un mundo que estaba ausente. Creo que desde todos los puntos de vista nosotros estábamos ausentes porque la escritura es una cosa muy reciente en África.

R.S.: Usted pertenece a una generación de escritores con una visión crítica. Hasta entonces todo el movimiento de negritud reivindicaba con orgullo la tradición frente al colonialismo. Ustedes empiezan a hacer una autocrítica a la sociedad africana que cuestiona si esa tradición sirve verdaderamente para seguir hacia delante.

H.L.: Es verdad, pero yo creo que hay una continuación. Durante la colonización lo que los escritores, Senghor, Cesaire y otros, criticaban era la falta de respeto a los Derechos Humanos de las personas negras. Después de la colonización se sigue también con la denuncia, no en términos de política automáticamente, sino actuando como espejo de la realidad. Yo creo que es la continuación, pero la continuación en un entorno diferente.

R.S.: ¿Es el humor que usted utiliza la mejor forma de hacer autocrítica, de denunciar el nepotismo de los gobernantes africanos, las ‘pseudodictaduras’ o ‘democraturas’?

H.L.: No sé… un escritor es como un cantante. Los hay que tienen la voz grave, otros tiene una voz aguda y… bueno, el humor es uno de los utensilios que yo empleo. Cada uno tiene su estilo y yo me siento bien con ese estilo.

R.S.: La mayoría de escritores que utilizan la escritura como medio de crítica o denuncia tienen la ventaja de que nunca llegan a ejercer el poder y no tendrán que autocensurarse. Usted ha sido Primer Ministro de su país ¿Cómo se ha reflejado esa paradoja en su vida?

H.L.: Yo creo que eso depende de lo que haces en el poder. Para mí el poder era un medio para la construcción nacional. En ciertos momentos sentí que tenía problemas con el poder y me alejé de él. Ahora no pienso que estoy en el poder. Ser embajador es diferente. Se es un representante, un hombre que tiene que explicar, ayudar y ser un vínculo, por ejemplo durante la última guerra civil en nuestro país. Yo he tratado, y quizás he tenido éxito en cierto sentido, de crear un diálogo entre los que tenían las armas y los que tenían el poder. Creo que el poder más importante es el de la escritura, porque los escritores no hacemos un trabajo para mañana, sino a largo plazo, que es más difícil, pero la inversión más importante.

R.S.: En las literaturas africanas unos se expresan en la lengua materna mientras que otros, como usted, se expresan en una lengua adquirida. ¿Eso crea alguna dificultad? ¿Piensa que habría que recuperar las lenguas originales o maternas?

H.L.: Yo pienso que un escritor debe escribir en la lengua en la que él se sienta más confortable. En nuestros países, al contrario que en los países árabes por ejemplo, no teníamos una tradición de escritura, sino una tradición oral. Yo no fui alfabetizado en mi lengua materna, el lingala, sino en francés y me siento más confortable con el francés. Además, el francés, como el portugués, o el español, son lenguas africanas. Si yo hubiera escrito en el lingala, no todos los congoleños hubieran podido leerme y el resto de los africanos hubieran sido incapaces. Escribiendo en francés tengo más lectores. Eso no crea una jerarquización entre las lenguas. Quizá debamos imaginarnos que hay dos idiomas, el oral y el escrito. Los africanos somos el primer ejemplo con una cultura en dos idiomas diferentes, el escrito y el oral.

R.S.: Usted es escritor tanto de narración como de poesía, pero sus primeras líneas fueron dentro del campo poético.

H.L.: Sí, empecé escribiendo poesía, pero cambié. Yo tengo un principio que dice que sólo debo utilizar la poesía cuando no puedo expresarme de otra manera. Por eso ahora soy un escritor de prosa, un novelista.

R.S.: ¿Se acerca más la poesía al mundo africano que la narrativa?

H.L.: Yo no lo creo.

R.S.: Por ejemplo Senghor, una de las máximas expresiones literarias africanas utilizaba principalmente la poesía…

H.L.: En esa época los autores estaban gritando, la poesía de la negritud era una poesía de gritos, de reivindicación, de fuerza. Nosotros somos pintores, somos cirujanos, somos personas que cuentan lo que pasa, pero lo hacemos a través del dictamen de nuestra cultura. De cada cultura individual.

R.S.:¿Cuál sería para usted la situación de la literatura africana en general, en estos momentos?

H.L.: Creo que no tenemos la distancia necesaria porque es una literatura muy joven. Este es el primer siglo que tenemos una literatura. No sé cuáles son los autores que van a ser olvidados y cuáles van a durar. Debemos ser muy modestos.

Y para complementar, la entrevista concedida a El digital de Canarias, el año 2009.

Pregunta: Se percibe cierta tensión en el discurso de los escritores africanos que abogan por recuperar las lenguas naturales y los que defienden aceptar y normalizar el uso de las lenguas llamadas coloniales (francés, inglés, portugués y español).

Respuesta: “Esta contradicción no es entre escritores porque estos en su mayoría han comprendido que la preservación de las lenguas y la escritura en el mundo moderno son dos cosas distintas. De otro lado, tenemos a quienes han defendido los puntos de vista sobre la lengua con argumentos válidos y a quienes lo han hecho de una manera un poco confusa y exagerada. En este último grupo estarían los sociólogos, los pedagogos, pero no los escritores. Boubacar Boris Diop en Senegal decidió escribir en wolof y posteriormente él mismo tradujo estas obras al francés porque constató que en wolof tenían menos difusión. Un escritor está en su derecho a usar en sus obras las lenguas nacionales, no es criticable; simplemente les pido que tengan apertura de espíritu. En cuanto a mí, que escribo en francés, esa cuestión no tiene vuelta de hoja, es muy clara”.

P: Se ha dicho que su literatura aborda el juego de identidades diferentes en la heterogénea cultura africana ¿está de acuerdo con esta definición?

R: “No hay ninguna identidad homogénea y fijada; y en todo caso, un escritor tiene la obligación de ver la realidad como algo dinámico y en movimiento, no como algo monolítico y fijo. Mis obras son de cuestionamiento, de preguntas sobre esa identidad”.

P: En la novela Reír y llorar aborda el tema de la dictadura, ¿puede considerarse este un subgénero narrativo en África?

R: “En realidad Reír y llorar no es una descripción de la dictadura sino del extraño fenómeno de la relación entre el dictador y quienes lo padecen. Es una relación malsana porque a menudo el dictador utiliza recursos de la cultura tradicional para llegar a la población, para conocerla mejor, acercarse y utilizarla. El mejor ejemplo que se puede dar de esto es el concepto de autenticidad”.

P: ¿Podría explicarlo?

R: “Se trataba de decir que para ser africano (en Zaire, Chad…) había que regresar a lo tradicional. Esto ponía a los intelectuales en una situación difícil porque había cierto componente de involución. El ejemplo de Chad es gráfico: obligaron a los funcionarios a volver a celebrar el rito de iniciación en sus pueblos. En Reír y llorar hay una escena fundamental en la que el dictador, después de celebrar su nombramiento en una instalación moderna se traslada de noche a donde está su familia y su clan y repite su investidura, haciendo un llamamiento a la fuerza oculta de lo tradicional. Esto lo liga con la población en una relación que tiene un marcado componente irracional”.

P: Ha comentado que no tiene posibilidad de leer a los autores de Guinea Ecuatorial o a los de habla inglesa porque no existen traducciones.

R: “Ese es el gran drama de nuestra literatura. Traducir es muy caro, aunque instituciones como Casa África están contribuyendo a darle un lugar importante a las lenguas de gran difusión. Durante mucho tiempo, la relación de los africanos con la edición era muy similar a la relación establecida con los medios de transporte. Salvo en los grandes países como Marruecos o Egipto, cuando los africanos nos movemos, lo debemos hacer utilizando las grandes compañías. Así, los escritores africanos son conocidos en su país en la medida en que son publicados por editoriales extranjeras. La situación de la edición en África es totalmente embrionaria por lo que es absolutamente indispensable ese trabajo de traducción. Yo puedo escribir un libro en mi lengua natural pero si la crítica no lo reseña, si no se distribuye… El libro está ahí, publicado, pero no se mueve, no va a ninguna parte”.

P: Así que el impulso que necesita la literatura africana debe venir de fuera.

R: “Actualmente sí, sin ninguna duda”.

En Djugu, las mujeres prefieren dar a luz en casa – R.D. del Congo

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Por Radio Okapi

 

Se estima que un porcentaje no menor de mujeres en Djugu (provincia oriental) de la R.D. del Congo, prefieren dar a luz a sus hijos en casa, a manos de parteras o enfermeras y no en las salas de maternidad.  El Jefe del Servicio de Salud de zona de Bambu, el Dr. Justin Mukonkole hizo esta observación, el viernes, 11 de mayo, durante una visita en terreno.

El profesional explicó que la baja tasa de natalidad en la región tiene estrecha relación con la competencia de las parteras tradicionales.  “La tasa de asistencia en el parto es de mucho más que el 67% y hay parteras que lamentablemente aun trabajan de manera clandestina”.

Cabe señalar que muchas de estas mujeres, no tienen más alternativa que la de acudir a este tipo de asistencia al parto, teniendo en cuenta que hay poblaciones que están muy lejos de los centros de salud.

Fuentes locales indican que las mujeres embarazadas eligen a las parteras tradicionales porque no tienen medios económicos suficientes para pagar los servicios de un hospital de maternidad.  Una mujer de esa región declaró a Radio Okapi:

“En Bunia, hay un montón de parteras. Yo prefiero negociar con una de ellas que me puede hacer dar a luz en casa por cinco dólares de americanos,  en lugar de ir a la sala de maternidad, donde tengo que pagar diez, quince o incluso veinte dólares”.

De acuerdo con estas mujeres, el pago de estas parteras es incluso a veces en especies.

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NOTA:  Según fuentes, el salario mínimo diario en la República Democrática del Congo es apenas de $500 francos congoleños por día, lo que equivaldría según el cambio al día de hoy a 0.54 dólares.

Fuente: Radio Okapi
Derechos de autor: Radio Okapi

Imagen: Médicos sin Fronteras

Traducción, notas y organización de textos: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Tres grandes acontecimientos y una gran tensión en la República Democrática del Congo

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Este día 16 de febrero coinciden diversos acontecimientos importantes para el país.

En primer lugar es el 20 aniversario de “la masacre de los cristianos”, en la época de Mobutu; por casualidad, este mismo  día es el que tiene lugar la primera sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional congoleña, después de las elecciones  de 2011, “híper mediatizadas”, según el director del diario Le Potentiel, en las que se cometieron múltiples   irregularidades, por las cuales la oposición y otros grupos congoleños todavía impugnan los resultados. Además de esto  se han previsto manifestaciones de congoleños en todas las ciudades del mundo y en las principales de la República  Democrática del Congo.  Las manifestaciones de la RDC fueron convocadas en un principio por la iglesia católica, para  conmemorar el aniversario de las masacres de los cristianos. Pero se han sumado a la gran marcha del día 16 grupos de la  oposición y otras organizaciones, que suman a la conmemoración el motivo de “denunciar la falta de transparencia de  las últimas elecciones”. Por este motivo las autoridades han prohibido la marcha, pero los organizadores han insistido en  que se celebrará de todos modos.

Por otra parte la diáspora congoleña de todo el mundo ha hecho coincidir una convocatoria de protesta y visibilización  en las principales ciudades del mundo, y añaden a la lista de motivos para protestar que quieren que Kabila deje el poder,  que según ellos ha alcanzado de forma ilegítima.

En Madrid y varias capitales de provincia de España, como Pamplona, la manifestación tendrá lugar a las 16.30 de la  tarde. En ciudades como Londres y Toronto, la enorme diáspora promete en sus carteles manifestaciones masivas, “mega  marcha” es denominada la de Toronto.

A pesar de las convocatorias tanto dentro como fuera del país, los parlamentarios han iniciado la sesión y todos los  congoleños esperan que la tensión de esta fecha no termine con violencia.

El director de Le Pontentiel recomienda a las autoridades congoleñas que no repriman las manifestaciones, que deben  aprender a escuchar al pueblo. La conmemoración de la masacre cristiana es un acto perfectamente permisible y las  voces de protesta, de descontento y desaprobación del pueblo que se han sumado a esta conmemoración, deben ser escuchadas por sus políticos.

REF: Fundación Sur, 16 de febrero de 2012

IMAGEN: LA GACETA

Gentileza de nuestro amigo y colaborador Carlos Souza (Brasil/RJ)

COMENTARIOS SOBRE EL REINO DEL CONGO

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Este texto de gran importancia, explica sobre los distintos tipos de esclavitud existentes en África antes de la llegada de los primeros colonizadores, además de la relación existente entre los distintos actores que conformaban la sociedad africana de ese entonces.

Cuando Diogo Cão llegó a la desembocadura del río Zaire en Abril de 1483 y contactó por primera vez al mani Nsoyo, jefe de la localidad en la cual arribara, el Congo era un reino fuerte y estructurado, cuya jefatura máxima cabía al Mani Congo.

Formado por grupos de etnia bantú, especialmente los bakongo, abarcaba una gran extensión de África Centro-Occidental y se componía de seis estados, que los portugueses denominaban provincias y que lo eran.

Mpemba, donde quedaba enclavado el territorio del Congo propiamente dicho, con la capital en MBANZA Congo, y São Salvador cristã, donde residía el rey.

Mbamba, que quedaba al sur, limitando con los Ambundos;

Mbata, la más oriental

Nsundi, al nordeste, traspasando el margen derecho del Zaire

Mpangu, enclavada entre las de Mbata, Mpemba y Nsundi

NSoyo (Sonyo) o “Sonho” en la traducción portuguesa de la época, situada al norte de Mbamba, bañada por el oceano Atlántico  y por el Zaire.  En esta quedaba el puerto de Mpinda, donde desembarcaron los portugueses.

Todos los estados eran gobernados por parientes del rey del Congo, con excepción de la provincia de Mbata, que gozaba del privilegio de tener un descendiente de los antiguos señores de la tierra, imponiéndosele, por tanto, la obligación de casar a la hija mayor en la casa real del Congo.

El estado de Nsundi era, por tradición, gobernado por el herdero del rey del Congo.

El rey del Congo consideraba todavía vasallos, o, por lo menos, amigos, algunos reinos situados en el margen derecho del Zaire, como el de Ngoio o Angoy, en el de Cacongo, extendiéndose su influencia hasta al reino de Luango (actual Congo Brazaville )

Para el interior de estos, y confrontando con el estado de Nsundi, quedaba la Anzicana, poblada por pueblos antropófagos y que se comportaban ora como amigos, ora como enemigos del Congo. La frontera sur que confrontaba con los Ambundos, también sufría oscilaciones.

Algunas de ellas, como las de Nsoyo, Mbata, Wandu y Nkusu, eran administradas por miembros de una nobleza local que asumía los cargos de jefatura desde generaciones, siendo el control político mantenido por un mismo linaje, enraizada localmente.

Otras provincias eran administradas por jefes escogidos por el rey dentro de la nobleza que lo rodeaba en la capital.

La unidad del reino era mantenida a partir del control ejercido por el Mani Congo, cercado por linajes nobles que tejían alianzas principalmente por medio del casamiento, pero era también fortalecida por las relaciones comerciales y políticas entre las diversas regiones.

El centro de poder se localizaba en la capital, mbanza Kongo, de donde el rey administraba la confederación conjuntamente con un grupo de nobles que formaban el consejo real, compuesto probablemente por 12 miembros, divididos en grupos con diferentes atribuciones: secretarios reales, recolectores de impuestos, oficiales militares, jueces y empleados personales. La centralización político- administrativa, al mismo tiempo que confería estabilidad al sistema, proporcionaban intensas y frecuentes disputas por el poder.

La formación del reino data aproximadamente de fines del siglo XIV, a partir de la expansión de un núcleo localizado al noreste de mbanza Kongo.

Los mitos de origen registrados en el siglo XVII se refieren a la conquista del territorio por un grupo de extranjeros, comandados por Nimi a Lukeni, que habría subyugado las aldeas de la región del Congo e impuesto su soberanía por la supremacía guerrera.

En los siglos XVI y XVII, luego del contacto con los portugueses, el derecho del rey de recolectar impuestos y tributos estaría ideológicamente fundamentado en la conquista efectiva por los antepasados de los linajes gobernantes, lo que no siempre era aceptado pacíficamente.

La división fundamental en la sociedad congoleña era entre las ciudades – mbanza – y las comunidades de aldea – lubata. La tradición representaba esta división como entre pueblos que vinieron de fuera y los nativos, sometidos a ellos.

Los extranjeros serían los miembros de la nobleza, los habitantes de la capital, los gobernantes de las provincias indicados por el rey, esto es, los que ocupaban las posiciones superiores del reino. La lubata era dominada por la mbanza, que podía requerir parte del excedente aldeano.

Lor jefes de aldea – nkuluntu – hacían el contacto entre los sectores, recibiendo el excedente agrícola y repasando parte de este para los representantes de las ciudades  reconocidos como superiores políticos.

En las comunidades rurales, la apropiación del excedente era justificada por el poder de mediación con el sobrenatural del kitomi, o por el privilegio del más viejo, el nkuluntu.

Como en ellas al producción suplía apenas las necesidades básicas, no había una acumulación de bienes que permitiese señales exteriores de status para los jefes.

 Mientras en las aldeas los jefes no tenían control sobre la producción, basada en la estructura familiar y en la división sexual del trabajo, en las ciudades eran los nobles – los linajes gobernantes – que controlaban la producción, fruto del trabajo esclavo en el cultivo de tierras controladas por la nobleza.

Las diferencias básicas que distinguían a las ciudades de las aldeas eran la mayor concentración de población y la administración de la producción por parte de la nobleza, que se apropiaba de parte del trabajo esclavo.

De todos modos, las características de la esclavitud existente en el Congo confirman la tipología elaborada por João Reis en su artículo sobre la África pre colonial.

4. En el reino del Congo había, de un lado, la esclavitud doméstica o de linaje, en la que el cautiverio era resultante de sanciones sociales o de la captura en guerras, integrándose el esclavo al linaje del señor.

Cautiverio en que se destacaban las esclavas concubinas, que gestaban hijos para el clan masculino, al contrario de los casamientos entre linajes, en los cuales los hijos quedaban ligados a la familia de la madre (matriarcado).

Pero al lado de la esclavitud de linaje, más amena y mitigada, existía lo que João Reis llamó esclavitud ampliada o esclavismo propiamente dicho: un tipo de esclavitud comercial ligada a la producción agrícola o a la explotación de minas, la cual sería considerablemente estimulada y desviada para el atlántico posterior al contacto con los portugueses.

San Salvador, nombre atribuido a mbanza Kongo después de la conversión de los reyes congoleños al cristianismo en 1491, llegó a tener cerca de 60.000 habitantes en el siglo XVII, siendo que de 9 a 12.000 de ellos no estaban directamente involucrados en la producción.

Desde antes del contacto con los portugueses, hasta mediados del siglo XVII, la capital fue un imán que unía los diferentes linajes nobles, y la base de la solidez del Congo, pues igualmente cuando eran trabadas luchas sucesorias entre las jefaturas, todo se resolvía en función de la centralización política en San Salvador , antigua mbanza Congo…. seguir leyendo en portugués

Texto original en português  extraído de la página http://www.dightonrock.com/diogocaoiv.htm

Traducción: Bárbara Igor

Genocidio en el Congo

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Por MISOSOAFRICA

“El único cambio a través de las décadas ha sido qué recursos naturales se buscan para consumo occidental: caucho bajo los belgas, diamantes bajo Mobutu y ahora coltán y casiterita”. Lo más cruel es que los medios no dicen nada de que estos conflictos han llevado a la población africana a una vida inhumana.” (Johann Hari)

Mucho se ha escrito y dicho sobre la gran tragedia que el Coltán, ese mineral tan preciado para las empresas de telefonía móvil y electrónica, ha traído sobre la República Democrática del Congo.  Sin embargo, poco se ha hablado de nuestra responsabilidad como consumidores ávidos de tecnología.  A continuación, MISOSOAFRICA hará un recorrido por el “genocidio congolés”, esperando como siempre, que todos aquellos que no estaban al tanto, puedan introducirse en el tema y de paso, logren tomar conciencia de que tras aquellos aparatos que tan felices nos hacen y tanto estatus nos dan, millones de muertes son calladas y olvidadas.

Hacia el año 2006, se calculaba que unos 4 millones de personas habían muerto, tras los distintos conflictos que se venían desarrollando en la R.D. del Congo, desde 1998.

Los conflictos que se iniciaran con la invasión del Congo por parte de Ruanda y Uganda, y con el objetivo de derrocar  la dictadura de Mobutu, se han disfrazado de un genocidio que supuestamente tendría como raíz la eterna rivalidad étnica entre Hutus y Tutsis.   Sin embargo, la historia parece tener otros responsables, así como también otros objetivos que van mucho más allá de la simple disputa étnica.

Esta primera guerra del Congo, con una duración de 6 meses y que fuera comandada por el líder guerrillero Laurent-Désiré Kabila, quien posterior al derrocamiento de Mobutu se declarara presidente, fue sólo un breve preámbulo para lo que sería luego una de las guerras más sangrientas registradas después de la segunda guerra mundial.

La Segunda Guerra del Congo

En el año 1997, ya al mando del país, Kabila se enfrentó con graves problemas, que iban desde divisiones entre sus propios partidarios, deuda externa, hasta la negativa de las tropas ugandesas y ruandesas que lo llevaron al poder, de abandonar el país ocupado.

Esta guerra que ha sido peleada por grupos militares no organizados se caracterizó como es de suponerse, por la desorganización de sus facciones, divisiones, y con esto, los insufribles niveles de violencia manifestados a través de torturas, violaciones masivas a mujeres y niños y asesinatos amparados en el ideal de limpieza étnica.

Probablemente sea este uno de los motivos por los que ha sido tan difícil controlar y mantener el cese al fuego, ya que grupos armados continúan funcionando impunemente, ocultos en la selva y acechando a las comunidades más desamparadas.  Cabe señalar que de los 3.8 millones de muertos que registra esta guerra, sólo una pequeña fracción cayó a manos de las milicias, mientras que una gran mayoría murió víctima de la hambruna o de alguna enfermedad.

El coltán

El coltán tal y como muchos piensan, no es un mineral en sí, si no que es un término que se usa para contraer los nombres de dos minerales: la columbita y la tantalita.  Ambos “óxidos” que son escasos en la naturaleza constituyen la solución sólida que conocemos por Coltán, fundamental en el desarrollo de nuevas tecnologías, como la fabricación de computadoras y teléfonos portátiles, televisores plasma, videojuegos, armamento, implantes, etc.

Su explotación en África está sin lugar a dudas ligada a los conflictos bélicos, originados en la lucha por mantener el control de este preciado material.  Más allá de los conflictos armados, la extracción del coltán ha significado para muchos trabajadores la total vulnerabilidad de sus derechos, condiciones de trabajo esclavizantes y que atentan contra la salud, además del sinnúmero de desastres medioambientales que han repercutido  en la fauna, incluso entre especies y zonas protegidas.

El mineral que es extraído de las minas del Congo, es transportado hasta Ruanda donde es tratado en las instalaciones de la Sociedad Minera de Ruanda Somirwa, antes de ser exportado. Los últimos destinatarios son Estados Unidos, Alemania, Holanda, Bélgica y Kazajstán.  Si bien se sabe que Rusia también es poseedor de este preciada solución, no se tiene certeza de que esté siendo explotado.  Aun así, el Congo continua siendo el territorio en el que se concentra cerca del 80% del coltán existente en el mundo.

La pesadilla en que esta preciada solución mineral y la ambición de algunos, ha sumido al Congo, es claramente descrita por el periodista y escritor Alberto Vázquez Figueroa:

“Los niños, de entre siete y diez años, son grandes víctimas de la lucha por el coltán. Son terriblemente explotados, y se les “paga” 25 centavos de euro al día. ¿Estamos ante la esclavitud del siglo XXI? El coltán lo extraen niños porque se encuentra en yacimientos a muy baja profundidad, y con sus pequeños cuerpos  son los que caben mejor por los recovecos.

Muchos de estos niños mueren víctimas de horribles desprendimientos de tierra. Y se quedan ahí enterrados. Lo que no han querido las empresas que fabrican aparatos con coltán es que eso se supiera. Yo he vivido dos décadas en África y algo había oído. Hay fotos de esa barbaridad: niños semiesclavos respirando polvo mientras llueve a mares o se los lleva la riada. Eso es un infierno. Han llegado cientos de miles de refugiados y aquello es un desastre.

Yo me pregunto: ¿cómo en el siglo XXI toda nuestra tecnología depende de que haya un niño dando martillazos a una piedra y a un pedazo de tierra que se le viene encima? ¡Esto es de locos!

Todos recordamos a tutsis y hutus matándose a machetazos, no olvidamos las iglesias quemadas con toda la gente dentro, ni a los niños perseguidos, con los brazos y narices cercenados. 700,000 desplazados y ya casi cinco millones de muertos ¡por el maldito coltán y para que nosotros tengamos una vida más cómoda!

Según investigaciones realizadas, la guerra del Congo habría sido planificada con inversión de corporaciones multinacionales alemanas, estadounidenses, chinas y japonesas.  Compañías involucradas serían la Cabot Corporation y al OM Group, de Estados Unidos; la HC Starck de Alemania; y Nigncxia, de China, las que desafortunadamente, nunca son mencionadas en relación a este tema.

En relación a la supuesta participación de EEUU en el conflicto, existen pruebas de que personajes ligados al negocio del coltán, tuvieron importantes cargos:  en la administración Bush, como fue Sam Bodman, llamado el 2004 para convertirse en el Secretario de Energía, y   Nicole Seligman consejera legal de Bill Clinton.  Posteriormente, varios que consiguieron puestos de poder en el gobierno de Clinton, pasaron a ser parte de los altos cargos de la Sony Corporation.

En el negocio participan distribuidores norteamericanos de armas, como Simax, y las compañías que fabrican material de guerra para el Pentágono, llamadas “proveedores de Defensa”, Lockheed Martin, Halliburton, Northrop Grumman, GE, Boeing, Raytheon y Bechtel. Incluso organizaciones pseudo humanitarias como CARE, el Comité de Rescate Internacional; “Conservation”, empresas de relaciones públicas y grandes medios de comunicación como The New York Times. (1)

Una crisis sin un definitivo final

Si bien la segunda guerra del Congo iniciada en 1998, tuvo formalmente su fin en julio del año 2003, con la llegada de un gobierno de transición, lo cierto es que muchas de las regiones de este país aun sufren las consecuencias de la guerra, así como también ocasionales enfrentamientos armados. Hacia el 2004 se estimaba que cien personas en promedio morían diariamente como consecuencia de la violencia esporádica o por falta de los servicios básicos.

Este conflicto en el que estuvieron involucrados nueve naciones, es considerado uno de los mayores conflictos armados de África, inclusive siendo denominado como la Guerra Mundial Africana.

A la fecha, y pese al cese al fuego del año 2003, aun se registran enfrentamientos armados principalmente en las provincias orientales de Kivu, en donde el ejercito nacional, no más organizado que las facciones independientes, intenta combatir a los grupos de insubordinados para conseguir el completo control del territorio.

(1) Según el informe de Jon Sobrino

Fuentes 1: FP EN ESPAÑOL

Fuentes 2: “ El Congo es un pueblo activamente crucificado” Jon Sobrino

Fuentes 3: Wikipedia

Imágenes: 1 rtve / 2 Correo del Orinoco /3 Tierra Rendiris/4 El País.com


MISOSOAFRICA: Bárbara Igor Ovalle (1982), natural de Santiago de Chile. Es Licenciada en Artes, actualmente coordina las publicaciones en el presente espacio.

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Baloji-Le jour d’apres

LE JOUR D’APRES / SIKU YA BAADAYE (INDEPENDANCE CHA-CHA) from BALOJI on Vimeo.

Karibu ya bintou

Baloji nace en la Republica democrática del Congo en el año 1978.  A temprana edad se separa de su familia y establece su residencia en Bélgica.  Su música, nacida de su afición al rap y la poesía, se mixtura con los sonidos de su tierra natal.

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