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Aniversario del “maestro Tamoda” – UANHENGA XITU

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Si estuviese vivo, el escritor completaría 90 años, el  pasado 29 de Agosto. De feliz memoria, Agostinho André Mendes de Carvalho o mejor Uanhenga Xitu dejó un legado que se va a transferir a  través de varias generaciones,  destacando en el ámbito político como figura de proa del nacionalismo angoleño y en el ámbito cultural, como uno de los escritores de mayor relevancia en nuestro panorama literario.

Por João Papelo en Folha 8

uanhenga“Maestro” Tamoda fue uno de los primeros libros de Uanhenga Xitu.  Este personaje de ficción angoleña es también el motivo del libro Os Discursos do “Mestre” Tamoda.  El maestro Tamoda, viaja de la zona rural a la ciudad, a la casa de personas de la sociedad colonial, donde aprende a leer y escribir, además de los vocablos más difíciles que encuentra en diccionarios.  Todo lo aprendido,  lo transportará después consigo de regreso a la aldea. Así, con su nuevo lenguaje, proyecta en aquel seno rural su intelectualidad, enseñando a los jóvenes el poder de la palabra, incluso de palabras inventadas por él mismo y con las cuales eran desafiadas las autoridades coloniales  (el profesor oficial y el administrador). Sin embargo, el Maestro Tamoda no llegará a saber de memoria los diccionarios, o a hablar como el colono para liberarse de la condición de ser uno más de los nativos subyugados.

BIOGRAFÍA

Uanhenga Xitu (Agostinho André Mendes de Carvalho) nació en 1924 en Calomboloca (Icolo y Bengo). En 1959 fue apresado por la policía política portuguesa y enviado al campo de concentración de Tarrafal, en Cabo Verde, donde permaneció varios años y donde comenzó a escribir sus primeros cuentos.  Después de la independencia de Angola, fue Gobernador de Luanda, Ministro da Salud, Embajador en Alemania y Diputado de la Asamblea Nacional.  Falleció un jueves, el 13 de Febrero del presente año, víctima de una enfermedad.

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Campaña: Petición a favor de la paz de Mozambique

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“Esta es una petición dirigida a los presidentes de Mozambique Armando Emílio Guebuza y del Partido RENAMO, Afonso Dlakhama, para que de inmediato y sin condiciones, se reunan y discutan lo que tengan que discutir, de una vez por todas, sin vencidos ni vencedores, y que el único ganador, de una paz definitiva sea el pueblo de Mozambique”

Esta campaña intenta por medio del uso de las redes sociales, llamar la atención de comunidad internacional respecto de la ola de violencia que se ha desatado en Mozambique.

Mozambique sufrió una guerra civil de quince años, entre 1977 y 1992, que costó la vida de aproximadamente 1 millón de personas, la cual se resolvió con el acuerdo de paz firmado por el entonces presidente Joaquim Chissano, y Afonso Dhlakama, líder de la Resistencia Nacional Mozambiqueña (Renamo).

En 1990 fue aprobada una nueva constitución que transformó el estado en una República multipartidista. El Frelimo permanece en el poder hasta hoy, habiendo ganado tres veces las elecciones multipartidistas realizadas en 19941999 y 2004. La Renamo es el principal partido de la oposición. (wikipedia)

Esperamos que nuestros amigos lectores puedan contribuir con esta noble causa, sólo tomará 2 minutos de tu tiempo:

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FIRME AQUI

Petición por la Paz.

Esta petición de paz se enmarca dentro sucesivos ataques a vehículos de transporte de pasajero, en los que se cuentan alrededor de 10 muertos entre militares y civiles, y un sinnúmero de heridos.

El gobierno mozambiqueño de la Resistencia Nacional Mozambiqueña, (RENAMO), retomó hoy las negociaciones políticas, centradas sobre todo en la alteración a la ley electoral, en circunstancias en que la crisis político militar se agravó por los recientes ataques.

Desde diciembre, las partes intentaron alcanzar un consenso en torno de la legislación electoral aprobada en el parlamento por el FRELIMO, partido en el poder, apoyada por el Movimiento Democrático de Mozambique (MDM), tercera bancada parlamentar que tiene ocho diputados.

 La ley prevé una presencia menor de los representantes de los partidos en la CNE y mayor representación de la sociedad civil en el órgano de gestión de las elecciones generales (presidenciales y legislativas), previstas para 2014, y de las autárquicas agendadas para 20 de noviembre próximo.

Las cuestiones económicas, tanto como la despartidización del Aparato del Estado y de las fuerzas Armadas de Defensa Nacional también constituyen puntos de discusión con el ejecutivo de Maputo, dijo hoy a los periodistas el responsable por la delegación del principal partido de oposición mozambiqueña, Saimone Mcuiane.

Sin embargo, el jefe de la delegación gubernamental, José Pacheco, que es también ministro de Agricultura, dijo que las partes tienen “una agenda ya definida” por lo que los recientes episodios de violencia podrán no ser materia de discusión.

**Informaciones extraídas de diversos medios de comunicación, gracias a la ayuda del periodista Orlando Castro (Porto – Portugal).

***Edición y traducciones: Bárbara Igor Ovalle (Santiago – Chile)

Cabinda: en la Búsqueda de sí Mismo – Los Resultados del Memorándum de Entendimiento de 2006

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Mesa Redonda sobre la Situación de Paz en Angola del 14 al 15 de Enero de 2013 en Windhoek,  Namibia.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Orador: José Marcos Mavungo
(Activista de Derechos Humanos y Miembro de la Sociedad Civil de Cabinda)

0. Introducción

Señoras, señores, amigos,

Con un saludo muy cordial a los participantes de esta Mesa Redonda y mis mayores felicitaciones a sus promotores, festejo el poder estar aquí hoy, pese al clima de intolerancia política en Angola (donde el debate sobre Cabinda continúa siendo un asunto prohibido en órganos de comunicación oficial), para disertar sobre el tema: Cabinda en la  Búsqueda de sí mismo – Los Resultados del Memorándum de Entendimiento de 2006.

Como tema, podemos considerarlo en el centro de las preocupaciones de los organizadores de esta Mesa Redonda, resaltando de manera particular, la afirmación del Dr. Francisco Kapalu Ngongo, según la cual «Angola se encuentra en una encrucijada: o aborda los actuales dilemas y conflictos latentes desde el punto de vista político, social, económico y cultural, el que podría profundizar y garantizar una paz duradera y un desarrollo sustentable, o ignora los indicadores de alerta de existencia de conflictos, y prepara un futuro lleno de aprehensiones».

Así, en comparación con la realidad del territorio de Cabinda, la mantención de la actual relación del Estado angoleño con la población de Cabinda será siempre un verdadero barril de pólvora, a punto de explotar. A la luz de esta situación, la sociedad Civil de Cabinda siente sobre sus hombros el peso enorme de los desafíos de nuestro presente. Es por esto que tenía que honrar mi compromiso, ya muy antiguo, de estar aquí para hablarles del proceso de Paz para Cabinda.

En esta perspectiva, el transcurso de esta reflexión va a comenzar por abordar los límites del conflicto y los esfuerzos emprendidos hasta ahora para su resolución. En seguida, haré una revisión del Memorándum de Entendimiento. Y finalmente, examinaré las perspectivas de una paz duradera para Cabinda. La conclusión nos dará los resultados de la reflexión y recomendaciones.

1. El Conflicto en Cabinda: Orígenes y Esfuerzos de Resolución.

cabindapoliciaestadodesitioLa «cuestión de Cabinda», no surge, desde el principio y de una vez por todas, como un problema socioeconómico, o como el contradictorio esfuerzo del Derecho internacional. Al contrario, su producción, en lo que tiene de esencial, se constituye en la problemática en torno del derecho de los Pueblos  a disponer de si mismos; pues si es que la “Carta Colonial” hacía una distinción nítida entre Cabinda y Angola, siendo aquello colocado bajo el Nº 39 “Estado a descolonizar” y este bajo el Nº 35, ¿Cómo explicar que Cabinda sea una excepción a las consecuencias lógicas derivadas de este hecho durante el proceso de descolonización?

Más que un problema jurídico, la tensión entre cabindas y angoleños se evidencia también como el resultado de una identidad impuesta por la fuerza de las bayonetas, y no el resultado del consentimiento mutuo entre los pueblos, lo que levanta el problema de la legitimidad de tal imposición.

La manera de asumir esta problemática por las partes se cristalizó en la expresión elocuente de un conflicto y de una ruptura, la “cuestión de Cabinda”. Se trata de una cuestión, como decía Francisco Luemba, cuya génesis situamos “en su historia remota, enraizándose en ella y aprehendiendo las metamorfosis que sufrió a lo largo de su evolución histórica”. Tres hechos fundamentales marcaron esta evolución:

• La Especificidad de Cabinda, que adviene de la historia – mucho antes de las invasiones de los bakongo, ya el territorio era habitado por pueblos bantú, que, en contacto con la tierra y los otros pueblos que llegaron a la región a lo largo de la historia, acabaron por constituirse en tres reinos : Macongo, Mangoio y Maloango – con una identidad histórica propia y una voluntad de vida en común.

• El Tratado de Simulambuco y la colonización portuguesa: con la firma del tratado del 1 de Febrero de 1885, Cabinda se torna Protectorado portugués. El tratado aparecerá en las Cabindas como garantía de su independencia, de su soberanía e identidad, y de la unidad e integridad de su territorio; un fundamento inequívoco para su autodeterminación e independencia.  Pero, luego, después de firmarse el acuerdo, las expectativas de los cabindas se traducirán en ilusión con la implementación de la política colonialista, incluso cuando la Constitución Portuguesa de 1933, que tuvo vigencia hasta la descolonización, hacía una distinción nítida entre Cabinda y Angola.

• Los Acuerdos de Alvor, firmados el 15 de Enero de 1975, en los cuales las partes estipularon en el artículo 3º in fine que Cabinda es parte integrante e inalienable del territorio angoleño, sin el previo consentimiento de los autóctonos del Enclave. En palabras de Francisco Luemba, el ” pos-Alvor sería prácticamente el pos-Simulambuco: esperanzas frustradas y días amargos, de tristeza, luto y dolor – en el más absoluto aislamiento y en el más completo abandono”.

El desastre de la descolonización portuguesa, en especial la firma de los Acuerdos de Alvor, marcará la etapa de un conflicto de grandes proporciones, con la ofensiva del 8 de  Noviembre de 1975 y la eclosión de escenarios estratégicos que llegaron al nivel de guerrilla, oponiendo las tropas gubernamentales de Luanda y la resistencia armada de Cabinda (organizada en el seno de la FLEC – Frente de Liberación del Enclave de Cabinda).

Con la escalada de violencia, la mayoría de los cabindas se refugió sobre todo en el Congo – Brazzaville, Congo-Kinshasa y Gabón – Libreville. La intensidad del conflicto provocó la degradación de la situación de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, destruyó el tejido social y las infraestructuras económicas, ocasionando la pobreza generalizada  y constante clima de represión y de terror.

Nótese que muchas veces, los actuales gobernantes de Cabinda han fingido encontrarse con la FLEC, las poblaciones y las elites de Cabinda, y jugado a enaltecerlos con buenas palabras y a escucharlos, para después mostrarles los límites de su política para Cabinda.

Por ejemplo, luego de la independencia de Angola, el 16 de Febrero de 1976, Agostinho Neto asume el compromiso de solucionar el problema de Cabinda por la vía del diálogo. El 28 de Febrero de 1976, Agostinho Neto y Mobuto Sese Seko se reunieron en Brazaville, bajo los auspicios de Marien Ngouabi. El primero, después de forzar al segundo a renegar de la FLEC y el FNLA y a reconocer la angolanidad de Cabinda, proclamó por su parte la especificidad de Cabinda (el particularismo de Cabinda) y prometió solemnemente encontrar para éste una fórmula de administración. Sin embargo, nada fue hecho hasta hoy…

Además de prometer una conversación  en Febrero de 1991, el presidente José Eduardo dos Santos consideró, en Febrero de 2002, que Cabinda sería también “una cuestión a tratar en el ámbito de la reforma constitucional”. Así será posible “saber qué es lo que los angoleños quieren, cuál es su opinión sobre Cabinda”. “Se trata de una consulta popular dirigida a todos los angoleños”, afirmó el Presidente. Cabe destacar que el Presidente de Angola prometió a los Cabindas, en Septiembre de 1992, negociaciones destinadas a determinar si Cabinda es o no Angola.

Pasaron años, y la realidad probó que las hipotéticas negociaciones prometidas contra su voluntad, no pasaban de simple oportunismo, maniobra de diversión o  manipulación. Cierto, la historia de la lucha del pueblo de Cabinda registró canales de diálogo con el Estado angoleño, pero los resultados de los encuentros se revelaron poco palpables, después de tantos años de “guerra-continua” en que el Poder político dominante sólo pretendió movilizar una gran máquina de guerra para aniquilar a los oponentes.

La historia de la lucha del pueblo de Cabinda está llena de estos encuentros desde los años 1984: Negociaciones de Sáfica, entre 1984 y 1985, que culminaron con un cese al fuego el 16 de Febrero de 1985 con las FAPLA, bajo la mediación cubana; De Junio a Julio de 1992, el Gobierno angoleño inicia contactos con la FLEC de Luís Ranque Franque y la UNLC de Lumimgu Gimby Carneiro, habiendo llegado a un acuerdo de negociaciones que deberían tener lugar en Ginebra; el 25 de Febrero de 1994, Eduardo dos Santos se encuentra con Nzita Tiago, propone un cese al fuego «para iniciar negociaciones conducentes a una solución al desacuerdo que nos opone sobre el territorio de Cabinda»; Negociaciones entre la FLEC Renovada y el Gobierno Angoleño, en los años 1995 y 1996, que acabarán por extenderse al FLEC/FAC.

En todos estos encuentros, la controversia sobre la paz está siempre ligada a juegos divisionistas que en todos estos años sirvieron a los dirigentes de Luanda, además de que el principio del respeto a la Constitución es en todas estas negociaciones ilegítimamente empleado, sucede casi siempre que el gobierno angoleño busca expedientes y pretextos tales como la falta de un interlocutor válido y/o la desunión de los cabindas. Por todas estas razones los encuentros y negociaciones organizadas hasta ahora no tuvieron avances en dirección a la Paz.

Aparentemente, la sociedad civil de Cabinda despertó tarde para los esfuerzos de pacificación de Cabinda, por lo menos como institución organizada; pues sólo fue en 2003 que se creó una institución de Sociedad Civil, la “Mpalabanda – Asociación Cívica de Cabinda”, cuya vocación es, entre otras, participar de los esfuerzos tendientes a encontrar una paz duradera para Cabinda.

Entre sus compromisos,  Mpalabanda alertará al mundo sobre la existencia del conflicto en Cabinda y pedirá a los beligerantes el cese de las hostilidades y el inicio de negociaciones conducentes a la solución del diferendo; se esforzará por ser el puente entre el pueblo y los políticos; tomará parte en los encuentros de Helvoirt, en Holanda, un esfuerzo de aproximación entre las fuerzas de la resistencia cabindesa; marcará presencia en el encuentro preparatorio de la Inter – Cabindesa (Octubre de 2009), en París/Francia, bajo los auspicios del Reverendo Pastor Daniel Ntoni-Nzinga, con vistas a la creación de una plataforma de negociación del conflicto; e intentará monitorear los derechos humanos (el corolario de la cuestión de Cabinda), publicando tres informes – «Un Año de Dolor en Cabinda» (2003), «Cabinda, Reino de la Impunidad» (2004) y «Cabinda, entre la Verdad y la Manipulación» (2005).

Sin embargo, esa misma buena voluntad fracasará. La maldad en todo esto proviene de un hecho radical: el no haber una voluntad seria del gobierno de Luanda de encajarse en el proprio destino del pueblo de Cabinda. Y el Memorándum de Entendimiento para la Paz y la Reconciliación de la Provincia de Cabinda es un ejemplo de esta perversión.

2. El Memorándum de Entendimiento

Los principios fundamentales del “Memorándum de entendimiento” consagran el respeto a la ley Constitucional y las obligaciones legales en vigor en Angola; afirman la aceptación indudable, por las partes, por el hecho de que Angola es un Estado unitario e indivisible según la ley; afirman que las partes reconocen que, en el contexto nacional de la República de Angola, la Provincia de Cabinda tiene una especificidad que obliga a que, en el ámbito de las disposiciones legales sobre la administración de las provincias, sea adoptado “un estatuto especial” para la Provincia de Cabinda.

Las partes concluyeron que se llegó a la paz y a la reconciliación nacional en Cabinda (la Paz llegó para quedarse), desarrollando un discurso sobre “triunfo de la victoria sobre todos aquellos que todavía resistían al acuerdo de Namibe. Para tales efectos, movilizaron el apoyo de la masa a su cruzada contra los espíritus reticentes y los gobiernos liberales, con el apoyo de la poderosa prensa estatal, que dota el acuerdo de una naturaleza arquitectónica bien delineada. Pero la cuestión de Cabinda no es así tan simple. El campo de batalla se prolonga hasta hoy, y probablemente por un período largo y sinuoso.

Reconozco el cuidado con que las partes del memorándum intentaron analizar la cuestión de Cabinda, al reconocer la especificidad del pueblo de Cabinda, señal de que el tema interpela al intelecto humano, en particular aquel del político. Creo, aunque extraño, que, después de discusiones sobre el asunto, hayan ignorado, entre otros, los siguientes aspectos: el objeto principal (protectorado portugués) de la “especificidad” del territorio de Cabinda; el significado político y jurídico del Tratado de Simulambuco, el Protectorado portugués; y el error de los Acuerdos de Alvor, lo que habría permitido abordar las verdaderas diferencias entre Angola y Cabinda.

La palabra “especificidad” de un pueblo está registrada, en buenos diccionarios, como significando lo mismo que “particularidad”, “identidad” que condensa una metafísica a la altura de lo intangible, habiendo encontrado efectividad histórica en los diversos estadios culturales vividos por ese mismo pueblo. En este sentido, no se puede hablar del pueblo de Cabinda sin referencia a su alma e historia, en especial de las condiciones de su integración en la nación Portuguesa y de sus derechos como pueblo.

De esto se concluye que la aporía en el contexto del Memorándum de Entendimiento es clara: la especificidad del pueblo de Cabinda es propuesta como indispensable para la paz, pero el fundamento aducido para la naturaleza del pueblo que se pretende defender, es excéntrico. Es de recordar que, en Julio de 2003, el presidente José Eduardo dos Santos se declaró sensible a las especificidades históricas de Cabinda y a las «reivindicaciones básicas». Pero, la «Vox Popoli» no revela en absoluto a los caudillos de Luanda el derecho del que el pueblo de Cabinda es portador como pueblo, ni cualquier disposición general o particular que defina lo que vendrá a ser la nueva personalidad política, jurídica y administrativa de Cabinda.

De este modo, al imponer el principio de que sólo existe un pueblo, el pueblo angoleño de Cabinda a Cunene, y de hacer del modelo de integración la única base de diálogo, el pacto firmado el 1 de Agosto en Namibe es, como dirá Carlos Pacheco, «erigido sobre las tablas ideológicas de la arrogancia centralista y del desprecio por los oponentes».

A este respecto, es importante subrayar que el Gobierno angoleño siempre optó por la lógica de perjudicar a los oponentes por la fuerza bruta. Por esta razón, tenemos la incorporación de las fuerzas aliadas a Bento Bembe en las Fuerzas Armadas Angoleñas (FAA), de entre las prioridades del acuerdo. La aspiración inmediata del régimen era asegurar esa fuerza para, apoyado en ella, llegar a una victoria militar sobre aquellos que todavía se constituirían en «estado de guerra» contra «la voluntad de las autoridades de Luanda».

La fragilidad del acuerdo se refleja también en el ostracismo al que fue votado: la expulsión de instituciones y personalidades claves y prestigiosas ligadas al propio proceso de paz, o que, por lo menos se comprometieron a ofrecer su ayuda al proceso. Pero la expresión más elocuente de este ostracismo está sobre todo en el hecho de que el Líder Supremo habría confiscado para sí mismo el monopolio de la «cuestión de Cabinda» – como una especie de secreto de estado – y negando la posibilidad al pueblo de Cabinda de pronunciarse sobre su destino.  Pero lo plantea como si fuese algo necesario, y no con la ceguera dogmática que rige a los otros. Siendo una herencia colonial a conservar, el Gobierno angoleño considera que todo lo que pudiese traspasar los impases de un diálogo auténtico sobre Cabinda es una afronta a los propios dioses de la actual figura sociopolítica y jurídica heredada de una descolonización desastrosa.

Es de referir la problemática relacionada con la persona que negoció el acuerdo por el lado de Cabinda. La faceta oscura de las peripecias de su evasión de Holanda, después que fue detenido en razón del mandato de captura internacional expedido por las autoridades norteamericanas, tuvo un efecto fatal sobre el proceso de paz para Cabinda. Intentando sacar ventaja de la situación, como el navegante a vela, perito en vientos y sus sorpresas, el Gobierno angoleño conseguirá arrastrar Bento Bembe por las espirales de su discurso demagógico e inevitablemente forzado a seguir adelante, abrazando la sombra del «único interlocutor válido de Angola en el dossier Cabinda».

Notemos que el Memorándum de Entendimiento para la paz en Cabinda sufre de una contradicción interna desde su nacimiento – por un lado el acuerdo se presenta como la liberación de la última esclavitud, aquella del largo conflicto por el Estatuto especial; pero también en reacción contra los derechos y libertades fundamentales, la paz de Namibe se extendió a consideraciones que impiden opinar sobre ella, instaurando de este modo una nueva era de persecuciones republicanas contra todos quienes osasen cuestionar sus clausulas.

El mayor escándalo provocado por el régimen a este respecto es el drama de los activistas de derechos humanos en 2010: fueron apresados so pretexto de terrorismo, por denunciar atropellos a la justicia, a la libertad y a los derechos de las personas y por participar en el proceso de Paz para Cabinda, en una época en que el propio concepto de denuncia de las violaciones a los derechos humanos y de defensa de una cultura de paz constituyen deberes de todo ciudadano, y, por consiguiente, deben merecer el apoyo y la protección de los poderes políticos.

Por otro lado, las partes en las negociaciones de Namibe asumieron el compromiso de crear condiciones para acelerar el desarrollo de Cabinda, permitiendo que sus populaciones disfruten de todas sus potencialidades, teniendo en cuenta el presupuesto de la paz, estabilidad, reconciliación y democracia. No obstante, de acuerdo con los términos no.1, del artículo 7, de la Ley n. 26/10 del 28 de Diciembre, el ejecutivo angoleño acabará por decretar la suspensión de la transferencia mensual  de los recursos financieros (diez por ciento de los ingresos petrolíferos) a favor del Gobierno Provincial de Cabinda, que se venía realizando en los términos de la resolución nº 11/92, del 21 de Octubre. Además, la Provincia de Cabinda, que ocupó el segundo lugar en la atribución del Presupuesto General del Estado en 2007, aparece hoy en el 10º lugar.

Desde aquí se ve claramente, un seudo-proceso de paz que, enviciado por prejuicios ideológicos e intereses petroleros, se estructura en la búsqueda de una síntesis en torno del status quo, dejando espacio a una visión poco realista de la “cuestión de Cabinda”, con una escasa aceptación popular del Memorándum de Entendimiento; la afirmación de un activismo oposicionista, que condenó y rompió el acuerdo como una imposición arbitraria de Luanda;  y el recrudecimiento de los enfrentamientos armados en el interior de Cabinda.

Así, Angola deja la situación en suspenso e invierte en la solución militarista, convencida, dentro de su propia lógica belicista, que el tiempo trabaja a su favor; olvidándose, ciertamente, del efecto boomerang.  Además, la historia nos enseña que la fuerza no hace al derecho, y que los guerrilleros casi nunca son derrotados, que a largo plazo esos «Davids» derrotaron «Goliats» por la estrategia de saturación.

Hoy, la paz en Cabinda es una paz de los cementerios, de los rendidos y mutilados (físicos y espirituales). El diagnóstico de la violencia y de la cultura del miedo en Cabinda se traduce en una psicosis colectiva, cada uno de los cabindas tienen una historia de terrorismo de Estado, particular, para contar sobre la brutalidad del régimen contra las populaciones indefensas: prisiones, violaciones, golpizas, asesinatos y la deportación de algún familiar, prohibición de asistir a las labras y a la caza, de legalizar asociaciones de derechos humanos o de organizar manifestaciones.

La sinfonización (mención al sinfo) y militarización del espacio vital de los Cabindas continúa afectando al aparato judicial, estando este corroído por el autoritarismo del poder político, donde resulta frecuente el encarcelamiento arbitrario y los asesinatos. Ejemplo cabal de esto: el día 12 de Diciembre de 2011, el cuerpo de António Zau fue encontrado inmóvil en un sitio eriazo con señales visibles de tortura, por el simple hecho de haber tenido la osadía de ir a la labra, desobedeciendo así a las prohibiciones de las instancias superiores; Venâncio Chicumbo y Cornélio Sambo estuvieron bajo detención en el Comando de la Región Militar de Cabinda durante dos meses, entre Septiembre y Noviembre de 2012, por el simple delito de leer y distribuir panfletos que condenaban las elecciones en Cabinda.

Por otro lado, el salto extrajudicial dado por el Gobierno, aquel que accionó la ilegalización de Mpalabanda en Julio de 2006, se inscribe en esta lógica del autoritarismo del poder político sobre la razón jurídica – puesto que el Tribunal Provincial de Cabinda no habría osado formular la hipótesis de la extinción de esta asociación, si en la conciencia del Juez no hubiese encontrado su realización viva como siendo una orden de las instancias superiores.

En el plano socioeconómico, el desarrollo tan propagado por el régimen no pasa de ser una mala imitación del Plano Calabube, indebidamente gestionado por los sucesivos gobiernos que pasaron por Cabinda desde los años noventa.

En efecto, apenas un gobernador llega a Cabinda cae adormecido en negocios locales y se dedica a aterrorizar por medio de la fuerza de las bayonetas a los negociadores y activistas locales que manifiestan su disconformidad.

El malestar que provoca esta situación es enorme. La industria petrolífera genera millones en Cabinda; pero la mayoría de la población vive en la pobreza abyecta. Cabinda se está asfixiado, con una rigurosa tempestad que causa mucha crisis; obstáculos a se desarrollo industrial y comercial; los servicios de infraestructuras básicas de agua potable, electricidad y saneamiento mal funcionan; y el empobrecimiento de la población autóctona. El empresariado local se encuentra empobrecido por la irracionalidad de una gobernación que lo discrimina. El sector de salud se queja de casi todo (material gastable, medicamentos para primeros auxilios, sueros, etc.), además del salario miserable de los agentes de salud.

Al nivel de la comunidad internacional, como dice Orlando Castro: «la pasividad también es plena, además de atávica, sólo Manuel Monteiro tuvo el coraje de decir, en relación a Cabinda, que “en el plano de las relaciones internacionales reina el primado del cinismo” y que ” las consideraciones sobre lo justo o lo injusto dependen de las épocas, de las circunstancias y hasta de los intereses materiales”».

Se nota aquí la dimensión histórica y cultural de la cuestión de Cabinda, en su compromiso con los intereses sociales, políticos y de poder, el posible carácter alienante de la petro-cultura como síntoma de la patología de las instituciones sociopolíticas de nuestros estados minados por los intereses petrolíferos. En el pasado, era la esclavitud colonial, hoy no hay más negros para comercializar en el mercado de Malembo, pero existe el petróleo de alta calidad, que emana profusamente de las plataformas de Cabinda.

Es así como el petróleo alimentó en Angola todos los vicios políticos posibles: belicismo cultural, corrupción y falta de transparencia en la gestión pública, despotismo y estrategias escudadas en el simulacro del diálogo y la paz.

Donde, la necesidad supera los obstáculos y las contradicciones del Memorándum de Namibe.

3. Más Allá del Memorándum: Exigencias de una Paz Duradera

Si es que la cuestión de Cabinda surgida en 1885 aquando de la conferencia de Berlín no encontró solución hasta hoy, es porque las políticas de su gestión a lo largo de estos ciento treinta y ocho años a las cuales ella se ataca permanecieron siempre pobres al reprimir el testimonio de la consciencia moral, revelándose así incapaces de cultivar la cultura de paz y, por consiguiente, de hacer justicia a las populaciones de Cabinda.

El discurso político nunca estuvo en condiciones de ir al encuentro de las disposiciones legítimas de las poblaciones de Cabinda o, por el menos, de instaurar una sociedad democrática y de derecho, en el cual se respete el  Derecho y las libertades fundamentales, se acepta opinión contraria y la identidad del pueblo de Cabinda.

El diálogo tan difundido por el régimen desde la ascensión de Angola a la independencia ha sido duramente abalado por la violencia política – ola de detenciones, fusilamientos, torturas y desapariciones con que el régimen intenta combatir toda la oposición a su política en Cabinda.

El gobierno angoleño presentó su mensaje al mundo, pareciendo de cierta forma enmarcarlo en los estrechos límites de sus intereses políticos y económicos sobre Cabinda. Es el conflicto del derecho con lo político, en un ser político sacudido entre los apetitos suscitados por un laberinto rico en materias primas, sobre todo petróleo, y las exigencias del humanismo jurídico. Es por eso que en el Memorándum de Entendimiento de 2006, así como en los Acuerdos de Alvor, la sociedad cabindesa, de hecho, se desnudó totalmente de «su soberanía como pueblo».

Hoy, el conflicto es una realidad. El actual malogro del pueblo de Cabinda tal como se constituyó desde la firma de los Acuerdos de Alvor – e igualmente, en cierta medida, desde la colonización portuguesa – provoca la necesidad de la nueva figura socio-política para Cabinda que todos esperan, unos con angustia, otros llenos de esperanza.

Las políticas seguidas hasta aquí no sirven, es necesario otra generación de políticos y de políticas, que piensen más en el bien de las poblaciones de Cabinda que en su propio bien, que abandone las políticas centralistas-estalinistas; que reconozca la legitimidad de las fuerzas de la resistencia de Cabinda; que abdica de restricciones en la mesa de negociaciones; y que se comprometa en un proceso de paz para Cabinda fundado en la justicia y dignidad de los pueblos.

El respeto por esta dignidad comienza por el reconocimiento y por la tutela del estatuto ontológico-jurídico del pueblo de Cabinda, de su derecho a vivir como pueblo y de hacer elecciones sobre el futuro de sus hijos. Por lo que no se puede continuar reprimiendo el testimonio de la propia conciencia moral, renegando la Libertad y la Dignidad de todo un pueblo.

De esto sigue finalmente, que no se puede continuar haciendo guerra en Cabinda para quedarse con el petróleo, ahogando los legítimos deseos de las poblaciones de este territorio. El pueblo de Cabinda debe ser privilegiado para vivir normalmente como pueblo.

El problema actual consiste en encontrar principios sólidos conformes con la verdad sobre Cabinda, sobre el sentido de la vida y de los destinos de sus poblaciones, y adoptar consensos a partir de los cuales se acabará con el conflicto armado y se hará justicia al pueblo de Cabinda. De aquí la necesidad de Angola de tener una actitud de constricción frente al “fraude” contenido en los Acuerdos de Alvor que estipuló la apropiación del enclave de Cabinda y  su integración en el “espacio-territorio” de Angola al alero de la Constitución portuguesa de 1933.

Finalmente, la paz en Cabinda precisa de un fundamento estable, en lo relativo, y no rebajado. Y la única solución sensata para construir la paz autentica para Cabinda es un diálogo franco y abierto, ese diálogo que, partiendo del real subyacente a la “cuestión de Cabinda” va al encuentro de reconciliación, de fraternidad y de justicia, de dignidad para las poblaciones de Cabinda.

Conclusión y Recomendaciones:

Y, para terminar, debo decir que la cuestión de Cabinda es inevitable y irreprimible; envuelve cada hombre en particular que no renuncie a pensar. Y si es que este problema reaparece en este debate, es porque existe. «No es porque se hable poco de ello que deja de existir», decía Orlando Castro.

Mientras no haya política que instaure una verdadera justicia para Cabinda, no se puede poner fin al conflicto todavía reinante, pues la actual gestión de la especificidad de Cabinda tendrá siempre el mismo valor semántico que «alienación», «colonización». En este contexto, Cabinda será  siempre un verdadero barril de pólvora: el número de aquellos que en nuestro medio  se llaman FLECs va a aumentar.

Ante esta situación, recomiendo:

1) La auscultación de las Poblaciones de Cabinda y promoción de un debate franco y abierto en torno a su causa, constituyendo para el efecto, una comisión independiente integrando elementos de las Naciones Unidas y de la Unión Africana para conducir el proceso de auscultación;

2) El envolvimiento de la ONU y de la Unión Africana en la resolución de la cuestión de Cabinda. Es necesario que la Comunidad internacional asuma  sus responsabilidades en esta cuestión;

3) La elaboración de una Agenda de Paz para Cabinda, informe producido por una Comisión Independiente de Auscultación de las Poblaciones de Cabinda y que describe la situación actual en Cabinda, los contornos de la cuestión de Cabinda, la evolución de las perspectivas de solución del conflicto y definir procedimientos susceptibles de establecer una paz duradera para Cabinda.

4) La instauración de un clima susceptible de pacificar las conciencias, a través del respeto por los derechos humanos y de las libertades fundamentales, de justa repartición de la producción y de la riqueza acumulada de la comunidad y de la permanente búsqueda de consensos sobre la cuestión de Cabinda. Este clima permitiría la reaproximación de los beligerantes, lo que por si sólo constituiría un éxito de realce;

5) La organización de negociaciones constructivas e inclusivas sobre el futuro estatuto político y Jurídico de Cabinda.

¡Muchas gracias!

Windhoek, 14 de Enero de 2013.

23 de agosto: DÍA INTERNACIONAL DEL RECUERDO DE LA TRATA DE ESCLAVOS Y SU ABOLICIÓN

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Por Carlos Hernández Soto

“El tráfico de esclavos trajo como consecuencia la acumulación de capital de las grandes potencias europeas y de los Estados Unidos de América y la base económica que hizo posible la industrialización de Europa y América, mientras África quedaba despojada de sus riquezas, de su población y de su mano de obra joven. La acumulación originaria de capital europeo y norteamericano está amasada con sangre de africanos negros”.

El 23 de agosto de cada año se celebra el Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y su Abolición.

La trata de esclavos, practicada inicialmente por países europeos y luego por la América colonial, tuvo la complicidad de los jefes africanos y duró desde el siglo XV al XIX. Se caracterizó por la captura, venta, transporte y explotación de más de 15 millones de personas y sus descendientes a lo largo de cuatro siglos (Curtin, 1969).

Para recordar este trágico proceso, la UNESCO creó en 1994 el proyecto La Ruta del Esclavo y cada 23 de agosto se rinde homenaje a los hombres y mujeres que lucharon contra esta opresión.

El tráfico de esclavos trajo como consecuencia la acumulación de capital de las grandes potencias europeas y de los Estados Unidos de América y la base económica que hizo posible la industrialización de Europa y América, mientras África quedaba despojada de sus riquezas, de su población y de su mano de obra joven. La acumulación originaria de capital europeo y norteamericano está, pues, amasado con sangre de africanos negros.

La trata produjo además una tragedia humana y un desastre cultural. Como parte de la tragedia humana, las familias africanas quedaron separadas y desunidas y a los negros esclavizados en América, a quienes se les trató como a bestias, se les negó la posibilidad de formar familias estables, se les despojó de sus culturas ancestrales y de sus lenguas nativas.

A los africanos esclavizados se les prohibió seguir sus creencias y prácticas religiosas y, en consecuencia, fueron doctrinados. aunque superficialmente, en la religión católica. Pero en el viaje transatlántico de los barcos negreros, con los africanos viajaron también sus dioses, especialmente los acuáticos (las madres de agua), como Kalunga, la diosa del mar y de la muerte en la cuenca congo-angoleña. Desembarcaron con ellos en tierras americanas. Del encuentro y lucha de culturas que se dio en estas tierras nacieron las religiones sincréticas del Nuevo Mundo: el vudú en sus diferentes versiones, la santería, el candomblé, algunas formas de catolicismo popular americano y otras expresiones religiosas híbridas.

Cuando ya no fue posible el mantenimiento económico de las colonias, se produjo paulatinamente, en el continente americano, la abolición de la esclavitud, que nació disfrazada de “acto piadoso y compasivo”, aunque en realidad se debió sobre todo a fuertes razones económicas.

Hoy la lucha contra la esclavitud continúa principalmente contra dos de los efectos de la historia de la esclavitud: el racismo y la discriminación. Continúa también en la lucha por el reconocimiento del pluralismo cultural, en la construcción de nuevas identidades y en la creación de una idea renovada de ciudadanía.

En el Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y su Abolición, el Dr. Simâo Souindoula, historiador angoleño, miembro del Comité Científico Internacional del Proyecto de la UNESCO La Ruta del Esclavo, dictará una conferencia sobre el tema “¡Kalunga eh Los Congos de Villa Mella”(que es el título de un libro de mi autoría), tal como se anuncia en la siguiente Agenda Cultural de eventos alusivos al Tráfico de Esclavos y su Abolición, publicada en el No. 454 del boletín semanal “Tantâ Cultural” (Agosto 16-23, 2012) de Angola:

Libro “¡Kalunga eh! Los Congos de Villa Mella”, publicado por el autor de este post.

El régimen angoleño suma un nuevo “éxito”

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Por Orlando Castro (Portugal)

Cerca de 28 millones de personas del CPLP son desnutridas, siendo Angola, Mozambique, Guinea-Bissau y Timor Oriental los países más problemáticos, con 44%, 37%, 31% y 23% de desnutrición respectivamente.

Y como se sabe, con excepción de Angola, todos los otros países referidos son ricos, muy ricos.  ¿O será al revés?

“No basta aprobar leyes y estrategias.  Es necesario ir al origen del problema. Es necesario que produzcamos comida suficiente para alimentar a nuestros pueblos”, dijo la directora de la organización mozambiqueña Mujer Género y Desarrollo (MuGeDe), Saquina Mucavele, hablando en nombre de la Red de Organizaciones para la Soberanía Alimentaria (ROSA).

Tiene razón.  Pero está claro, es necesario dar tiempo al tiempo y comprender que en el caso de Angola, por ejemplo, el MPLA sólo está en el poder desde 1975, que el país sólo está en paz total hace diez años, y que el presidente de la República en el cargo – sin nunca haber sido electo – hace 33 años.

Ahora, para que dejen de existir cerca de un 70% de pobres en Angola, es necesario que el MPLA se mantenga en el poder ahí durante unos 30 años.

Mucavele dijo también que la seguridad alimentaria y nutricional depende, en gran medida, de inversión en agricultura, particularmente en los países pobres, donde la producción de alimentos  aun es muy baja, apelando a los gobiernos para que realicen más inversión para la producción de comida.

Esa recomendación, como es obvio, no tiene cabida en Angola.  Las preocupaciones del régimen están puestas en otras latitudes.  Entonces, el pueblo puede alimentarse muy bien de la mandioca que encuentre en las labranzas o de sus sobras.

A su vez, la Coordinadora de la Organización Mundial de la Agricultura y Alimentación (FAO) para el derecho a la Alimentación, Bárbara Ekwall, dijo que la pregunta que se instala es que la producción mundial de comida aumentó en los últimos años, pero que paradojamente, hay cada vez más personas padeciendo hambre.

Angola es uno de los países lusófonos con la mayor tasa de mortalidad infantil y materna y de embarazo adolescente, según las Naciones Unidas.

Pero eso qué importa? Importante es saber el hecho de que la hija del presidente, Isabel dos Santos, suma y sigue, incluso cuando se sabe que el régimen es uno de los más corruptos del mundo. ¿O será por eso mismo?

Sin embargo, muchos de los angoleños que raramente saben lo que es una refacción, podrán ciertamente alimentarse con el hecho de que la hija del presidente vitalicio es también dueña de los antiguos colonizadores.

La inversión pública y el aumento de la producción de petróleo (además robado de la colonia de Cabinda) va a permitir a los angoleños, o sea, al régimen, o sea al clan de José Eduardo dos Santos, crecer más de un 8% este año.

Los pobres también van a aumentar, pero ellos no cuentan en el análisis del Banco Mundial ni para las estadísticas de los países que tienen relaciones con Angola.  Lo que cuenta es, ahora y siempre, que Angola, el segundo mayor productor petrolífero de la África Subsahariana, va a crecer este año y a muy buen ritmo.

Todo, ciertamente, gracias al oro negro.  De hecho, el petróleo representa más del 50% del producto Interno Bruto de Angola, 80% de las recetas estatales y más del 90% de las exportaciones.

Es claro que, según los estándares generados por occidente, hay buenos y malos dictadores.  Muammar Gadhafi pasó a ser malo y Eduardo dos Santos continúa siendo bueno.  Mañana se verá.

Portugal continúa de rodillas delante del régimen de Luanda, tal como estaba en relación a Muammar Gadhafi que, citando a José Sócrates, era “un líder carismático”.  Tal vez un día llegue a la conclusión de que, finalmente, Eduardo dos Santos también es un dictador. No se, sin embargo, si alguna vez el lo va a decir.  Todo porque, diariamente el clan del presidente angoleño se vuelve dueño de las occidentales playas lusitanas.

¿Alguien todavía recuerda, por ejemplo, que en Marzo de 2009, en el Palacio de Belém, sólo dos periodistas de cada país tuvieron derecho a hacer preguntas a Cavaco Silva y a Eduardo dos Santos?

¿Se acuerdan que uno de ellos, ciertamente en el cumplimento de su profesión, pero claramente, revelándose contra las reglas de los dueños de los periodistas y de los dueños de los dueños de los periodistas, cuestionó a Cavaco Silva sobre ese eufemismo al que se llama “democracia” en Angola?

¿Se acuerdan que Cavaco Silva se limitó a… no responder?

¿Se recuerdan que el día 3 de septiembre de 2008, cuando el mismo Cavaco Silva hablaba en Polonia a propósito de las elecciones en Angola, dijo lo obvio (una de sus especialidades): “Deseo que las elecciones ocurran con toda la paz, sin ninguna perturbación, justas y libres como acostumbran decir las Naciones Unidas en los procesos electorales”?

¿Se recuerdan que, en esa época, como siempre Cavaco Silva nada dijo sobre el hecho de que cuatro organismos de comunicación social portuguesa – SIC, Expresso, Público y Visão – hubieran sido impedidos de entrar en Angola a cubrir las elecciones que fueron todo, menos justas y libres?

Finalmente, hoy, Cavaco Silva, aunque más comedido, continúa pensando de la misma forma que José Sócrates, Passos Coelho o Paulo Portas, para quien Angola nunca estuvo tan bien, incluso teniendo a un 70% de los angoleños en la miseria.

De hecho, como hace ya algunos años decía Rafael Marques, los portugueses sólo están mal informados porque quieren, o porque tienen intereses eventualmente legítimos pero poco ortodoxos y mucho menos humanitarios.

Cuesta creer, pero es verdad, que los políticos, los empresarios y los (supuestos) periodistas portugueses (hay excepciones, por supuesto) hacen un esfuerzo tremendo (si se quiere, bien remunerado) para intentar legitimar lo más equivocado que sucede con las autoridades angolanas, las que están en el poder desde 1975.

¿Alguien, pregunto yo, escuchó a Cavaco Silva recordar que el 70% de la población angoleña está afectada por la pobreza, que la tasa de mortalidad infantil es la tercera más alta del mundo con 250 muertes por cada 1000 niños? No, nadie pregunta, incluso porque él no responde.

¿Alguien lo oyó recordar que apenas el 38% de la población tiene acceso al agua potable y solamente el 44% dispone de saneamiento básico?

¿Alguien lo oyó recordar que apenas un cuarto de la población angoleña tiene acceso a servicios de salud, que en la mayoría de los casos, son de mala calidad?

¿Alguien lo escuchó recordar que el 12% de los hospitales, 11% de los centros de salud y el 85% de los puestos de salud existentes en el país presentan problemas a nivel de sus instalaciones, de la falta de personal y de carencia de medicamentos?

¿Alguien lo escuchó recordar que la tasa de analfabetos es bastante elevada, especialmente entre las mujeres, una situación que es agravada por el gran número de niños y jóvenes que todos los años quedan fuera del sistema educativo?

¿Alguien alguna vez lo oirá decir que el 45% de los niños angoleños sufren de desnutrición crónica, siendo que uno de cada cuatro (25%) muere antes de cumplir los cinco años?

¿Alguien alguna vez lo oirá decir que la dependencia socio económica en base a favores, privilegios y bienes es el método utilizado por el MPLA para amordazar a los angoleños?

¿Alguien alguna vez lo escuchará decir que el 80% del Producto Interno Bruto angoleño es producido por extranjeros; que más del 90% de la riqueza nacional privada es sustraída de las arcas públicas y está concentrada en menos de un 0,5% de la población; que el 70% de las exportaciones angoleñas de petróleo tienen origen en su colonia de Cabinda?

¿Alguien alguna vez lo escuchará decir que el acceso a la buena educación, a los condominios, al capital accionista de los bancos y de las aseguradoras, a los grandes negocios, a las licitaciones de los bloques petrolíferos, está limitado a un grupo muy reducido de familias ligadas al régimen en el poder?

No.  El silencio (o cobardía) es de oro para todos aquellos que existen para servirse y no para servir.  Y ese silencio dará, obviamente, derecho a ser convidado a pasar las vacaciones en la casa flotante (de la foto) de Isabel dos Santos, la hija del presidente.

 Vea el Yate de Isabel dos Santos (Artículo)

Orlando Castro es Angoleño-portugués. Reside actualmente en Portugal donde desarrolla su trabajo como periodista independiente y Escritor.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

VIVIMOS AFRICA – 1 / Entrevista con Orlando Castro

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Por Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

 

Orlando Castro, es en la actualidad una de las voces críticas más implacables contra el gobierno de José Eduardo dos Santos.  Establecido en Portugal desde el año 1975, su labor como periodista no ha estado exenta de inconvenientes, lo que ciertamente, no ha sido una limitante para continuar con lo que define como  “el deber sagrado de dar voz a quienes no tienen voz”.

Autor de libros como «Cabinda – ontem protectorado, hoje colónia, amanhã Nação» (2011) y «Alto Hama – Crónicas (diz)traídas» (2006), libro con prólogo de Eugénio Costa Almeida, donde da cuenta de su trayectoria en el portal Alto Hama, espacio informativo en clave crítica,  dedicado a la actualidad del Conjunto de Países de Lengua Portuguesa.

Es con esta primera entrevista y con la particular visión de Orlando Castro, que damos inicio a nuestra serie “Vivimos África” donde los más diversos actores, conformarán un único testimonio: el de su relación y responsabilidad para con el continente cuna de la humanidad.

ORLANDO CASTRO, PERIODISTA.

Bárbara Igor: Para muchos, Orlando Castro representa una de las caras visibles de la lucha contra el gobierno de José Eduardo dos Santos.  Más allá de su responsabilidad como periodista, ¿qué le hace insistir diariamente en esta tarea, muchas veces poco reconocida y hasta “ingrata”?

Orlando Castro: Es, efectivamente, una misión muy ingrata y hasta peligrosa.  No faltan las amenazas de todo tipo, algunas hasta de muerte.  Pero como angoleño y como periodista, tengo el deber (para mi sagrado) de dar voz a quien no tiene voz.  Y el 70% de los angoleños son gestados con hambre, nacen con hambre y mueren después con hambre.  Y todo esto en un país muy rico.  Por tanto, mientras haya un angoleño con hambre por culpa de un presidente y de un gobierno que sólo trabaja para los pocos que tienen millones y no para los millones que tienen poco, mi conciencia exige que continúe luchando.

BI: Poco se sabe en el exterior sobre la situación de los opositores al gobierno de José Eduardo dos Santos.  ¿Podría hablarnos un poco de su experiencia, en un país con lazos muy importantes con Angola, como es el caso de Portugal?

OC: Es principalmente después de la muerte, hace diez años, del líder de la UNITA, Jonas Savimbi, que terminó efectivamente la oposición al régimen de José Eduardo dos Santos.  Y si internamente, o sea, dentro de Angola, todos los que piensan de forma diferente del MPLA son culpables hasta que se pruebe lo contrario, también en el exterior (en Portugal por ejemplo) los que no son favorables al régimen, sufren la persecución propia de países que no quieren que el actual dueño de Angola se enfade.  Eduardo dos Santos, directa e indirectamente, es dueño de grandes empresas portuguesas, principalmente de comunicación social.  Y por esa razón hay cada vez menos periodistas hablando de lo que sucede en Angola.  Y también por eso, los partidos que en Angola luchaban contra el régimen, tienen poco tiempo de visibilidad en el exterior y todavía menos en el interior.

Salí de Angola, oficialmente hacia fines de 1975.  Durante los años de guerra civil, volví varias veces, entrando en el país de forma clandestina, según el régimen instaurado en Luanda, y de forma natural, de acuerdo con el partido que luchaba contra el régimen, la UNITA.  Hoy estoy impedido, en la práctica, de entrar en mi país.  Todas las tentativas de entrada legal, son boicoteadas y aplazadas “sine die”.

BI: Según lo que podemos leer diariamente en sus artículos, su trabajo además de ser informativo, intenta reforzar la ética periodística.  ¿Cómo es que surge este interés por ejemplificar el trabajo del periodista?

OC: ¡Bueno!  Cada vez más, sobre todo tomando como referencia Portugal y Angola, el periodismo dejó de tener reglas deontológicas y éticas, pasando apenas a seguir las  leyes de la oferta y de la demanda, transformándose en un mero producto comercial, en una mera mercadería.  Ahora, para mí, el periodismo debe ser una actividad en que la verdad sea el objetivo esencial y único.  De hecho, la verdad puede doler mucho, pero sólo ella puede curar.  Es, además, esto lo que el público (y es finalmente nuestro único patrón) exige de nosotros.   No obstante, cuando el “periodista” escribe sólo lo que le mandan, lo que da dinero, no pasa de ser un mercenario.  Aprendí que si el periodista no procura saber lo que sucede, es un imbécil.  Y que cuando sabe lo que sucede pero se calla, es un criminal.  Y por eso es que hay cada vez más imbéciles y criminales.

BI: ¿Tiene alguna explicación para la falta de rigor o de ética periodística de la que hace diariamente denuncia?

OC: Los periodistas, más que informar, más que formar, tienen que vender.  Vender, vender y vender siempre más.  Los periodistas son los montadores que, de acuerdo con el mercado, alinean las piezas de un crimen, de un mitin, de un atentado o de un hoyo en la calle.  Si lo que vende es dar una ayuda al partido del Gobierno para que este gane en las próximas elecciones, son esas las piezas que tienen que montar, nada contando la teoría de la exención que es tan de nuestro teórico agrado.  Si lo que vende es divulgar los productos de la empresa “X”, son esas las piezas que tienen que montar, pasando por encima del hecho de que esa empresa eventualmente no paga los salarios a sus trabajadores, promueve criminales despidos o apuesta al trabajo infantil.  Si lo que vende es dar cobertura a las dictaduras (sean las de Robert Mugame o José Eduardo dos Santos), son esas piezas las que tienen que montar, calibrándolas de forma que parezcan de los mejores ejemplos democráticos.

ORLANDO CASTRO Y ANGOLA

BI: en mi experiencia, muchos angoleños que dicen ser “apolíticos”, explican no tener reparo alguno contra el gobierno de su país, ni mucho menos haber visto represión hacia los periodistas.  ¿Cómo puede explicar esto?

OC: Para ver no basta mirar.  Es necesario querer ver.  Además, el peor ciego es exactamente aquel que no quiere ver.  Tal como en los tiempos de la Unión Soviética, con la cual el régimen angoleño aprendió todo lo que sabe, o en el tiempo de la dictadura portuguesa de Salazar, existe en Angola una cortina de fierro que separa a los hijos de los hijastros.  Y quien quiera ser hijo, quien quiera tener empleo, tener casa, tener asistencia médica… tiene que ser “ciego”.  Esto es, tiene que saber que el MPLA es Angola y que Angola es el MPLA.  No pueden, por eso, ver lo que pasa.  No pueden defender la igualdad de derechos y, mucho menos, el derecho a una opinión diferente.  La situación está cambiando, las manifestaciones de los jóvenes son prueba de eso.  Pero, aun así, por una cuestión de sobrevivencia, los angoleños sólo consiguen ver lo que el régimen quiere que ellos vean.

BI: Hablando en su propio lenguaje, podemos decir que existen dictaduras fuertes y dictaduras blandas, así como también dictaduras que representan un beneficio para las potencias económicas y culturales.  En la actualidad, ¿cómo es que el mundo ve el hecho de que el MPLA sea el único partido político en el poder desde la independencia de Angola?

OC: El mundo, en un sistema hipócrita, sólo mira hacia las riquezas de Angola.  Y mientras el régimen continúe negociando, vendiendo petróleo y comprando armas, va a mantener el estatuto de bestial.  Siempre fue así.  Fue así con Túnez, con Libia, con Egipto.  Si un día el régimen cae (y va a caer), las potencias internacionales van a decir finalmente que, Eduardo dos Santos era un terrorista y pasarán a negociar con quien esté en el poder.  Reconozco con todo, que es  más fácil al mundo negociar con dictadores que con democracias.  Es más fácil negociar con un régimen que tiene al mando desde hace más de 30 años a la misma persona, que con uno que sea democrático y que por esto va alternando a sus dirigentes.  En otras palabras, es más fácil corromper siempre a los mismos.

BI: no sería novedad una nueva victoria del MPLA en las elecciones de Agosto.  En su opinión, ¿cuáles deberían ser las nuevas directrices del gobierno en cuanto al desarrollo del país, en asuntos como: infraestructura, superación de la pobreza, mortalidad infantil y libertad de expresión?.

OC: No, no es novedad que el MPLA va a ganar.  Con los años que está en el poder, volverá, tal como en el año 2008, a poner a los muertos a votar.  Será difícil creer que el régimen alguna vez va a poner el interés del pueblo encima de sus intereses.  Como cualquier dictadura, Angola tendrá siempre dos caras.  Una de lujo y una de miseria.  Hasta por razones étnico-históricas, el MPLA nunca estará interesado en desarrollar las zonas del país donde viven pueblos que históricamente pertenecen a otra sociedad.  Fue además, esa elitista política de segregación en que los pueblos del Norte, principalmente de la región de Luanda, son valorados como pertenecientes a una casta superior, lo que llevó a que la UNITA nunca desistiese de luchar.  Los pueblo ovimbundos y bailundos siempre fueron considerados por el régimen como seres inferiores.  Sus regiones van, por este motivo, a continuar siendo las menos desarrolladas.  Por alguna razón el día 24 de Febrero de 2002 alguien dijo: “sekulu wafa, kalye wendi k’ondalatu! v’ukanoli o café k’imbo lyamale!”.  O sea, murió el más viejo (Jonas Savimbi), ahora iréis a apañar café a las tierras del norte como contratados”.

BI: ¿Cuál es su previsión para el futuro de Angola como un Estado Director? ¿Y en relación al Palop?

OC: Angola, sobre todo porque es una potencia económica y militar, acabará por tener un futuro sonriente.  Y creo que no tardará mucho.  La población está cansada de las malas acciones del régimen y va, espero pacíficamente, a apostar por el cambio democrático y por la verdadera creación de un estado de Derecho.  Y cuando esto suceda, aliando el poder económico a la credibilidad democrática, Angola será la locomotora del desarrollo de los Países Africanos de Lengua Oficial Portuguesa.  En esa altura, como se vio por su reciente interferencia en Guinea- Bissau, los resultados no fueron los esperados porque Luanda no se presentó como un estado democrático, hecho que le restó todo margen a la maniobra.

BI: Continuando con lo sucedido en Guinea Bissau, ¿cómo ve la presencia de la MISSANG y su salida hacia el reciente golpe de Estado?

OC: Como dije en la respuesta anterior, la MISSANG fue vista, y con toda razón, como un acto de colonialismo.  Si fuese Angola un régimen democrático y un verdadero Estado de Derecho, o sea, un ejemplo de buena gobernanza (como sucede con Cabo Verde), las autoridades guineanas no tendrían problemas en aceptar su presencia.  Por alguna razón los guineanos preguntaban: ¿quién es Angola para mandar una misión militar a Guinea-Bissau? Y tenían razón.  Al factor militar propiamente dicho de Angola, faltó la legitimidad que sería total si el régimen fuese democrático.

 

ORLANDO CASTRO Y EL CONTEXTO AFRICANO

BI: Podría explicarnos cómo entiende la actualidad africana, cuáles son sus mayores problemáticas a resolver, y cuáles de estas problemáticas tienen alguna posibilidad real de ser resueltas por los propios africanos.

OC: Todos los problemas africanos, y son muchos, deben ser resueltos, en primer lugar, por los africanos.  África tiene (casi) todo para ser un gran continente y hasta, de aquí a algunas generaciones, un gran espacio de desarrollo económico, humano y social, de armonía más o menos estable.  Dios, sea Él quien sea, dio a África todo lo que era preciso para ser uno de los continentes más prósperos.  Infelizmente, este espacio fue criminalmente dividido a regla y escuadra por los colonizadores europeos que, por considerarse superiores, se limitaron (con pocas excepciones, entre las cuales – a pesar de todo – Portugal) a explotar sus riquezas.  Es esta división la que originó, y origina, las endémicas guerras.  El mismo pueblo fue, por ejemplo, dividido por varios países y obligado a convivir con razas totalmente diferentes.  Ahora esto es algo que, en el contexto africano, genera guerras fronterizas.  Si a esto se junta el hecho de que las grandes potencias quieren vender armas a cambio de las riquezas naturales…

 

BI: Más allá de los problemas más urgentes que algunos de los países de África presentan, el problema de la inestabilidad política y la falta a la democracia, así como los constantes golpes de estado, parecen ser la génesis de las dificultades.  ¿Cómo es que este tipo de situaciones todavía no se pueden controlar o evitar?

OC: Es necesario que la Comunidad Internacional tenga el coraje, que yo creo que no tiene, de reconsiderar la división territorial de muchos países, creando nuevas fronteras y procurando juntar lo que es posible de ser juntado.  Con el tiempo, con la imprescindible colaboración de los africanos, será posible ver que las actuales fronteras fueron heredadas de los regímenes coloniales (recientes en términos históricos) y no corresponden a la verdad de los pueblos que ocupan esas regiones.  En muchos casos, más que querer instaurar la democracia, es urgente reinventar la geografía de África.

BI: Mucho se ha hablado de un Renacimiento del continente africano, y poco a poco vemos un creciente interés por los asuntos relativos a África.  ¿Cómo entiende esta situación?

OC: África está de moda, pero no siempre por las mejores razones. Son pocos los que, por ejemplo, se atreven a defender la tesis de que las fronteras africanas deben ser reestructuradas si se quiere pacificar el continente.  La mayoría sólo pretende explotar las riquezas y, como si esto no bastase, vender armas.  Esto porque los africanos van matándose unos a otros… pero las riquezas continúan allá, a la espera de quien las vaya a explotar.

BI: En la época de las independencias, países como Angola, Sierra Leona y Sudáfrica,  parecían ver en América Latina un ejemplo a seguir.  Hoy se habla de un África que mira con creciente interés hacia China.  ¿Cuál es su visión sobre esto?

OC: Creo que América Latina es, desde el punto de vista de la convivencia política y del rejuvenecimiento económico, un ejemplo considerado por muchos países africanos.  Lamentable que sean los chinos quienes toman cuenta de los países africanos.  Está claro que China, desde luego también por el apoyo que dio a los movimientos de liberación, está sacando dividendos de la apuesta que hizo en África.  De cualquier modo, pienso que las nuevas generaciones de africanos quieren acabar con ese dominio y enfocarse en los países que, a pesar de todo, son referencias más importantes.  Sin considerar el aspecto de que China sea  un enorme mercado consumidor y productor, América Latina puede desempeñar un papel relevante tanto en África como en Europa, pero no puede perder el tren (*).

BI: Para concluir, podría hacer una reflexión en relación a su trabajo como periodista y su interés y/o responsabilidad para con África.

OC: Hay ciertamente razones profundas para que yo crea (sin gran éxito, destáquese), que es preferible ser salvado por la crítica que asesinado por el elogio.  Hay con toda certeza razones profundas para que yo crea (sin gran éxito, destáquese) que es preferible andar todos los días, a toda hora, con la columna vertebral, en vez de dejarla en casa.  Y esas razones profundas nacieron en Angola, nacieron en África.  ¿Ha sido una tarea complicada? Ha sido y continuará siendo.  ¿Por qué? Porque es muy fuerte la presión de los que nos quieren acéfalos, autómatas y como si esto no bastase, invertebrados también.  Fue en las calles de la ciudad de Huambo que aprendí valores que, o se tienen, o no se tienen.  No se compran.  Aprendí que, tal como Angola, África no se define, se siente.

(*) Perder o comboio.  América Latina, para constituir un verdadero ejemplo para África, no puede perder el rumbo que ha tomado hasta ahora.

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La Ruta colombiana de la Esclavitud

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Por Simão Souindoula (Angola)

El Choco, una Angola reconstituida en la Costa del Pacífico

Es una de las conclusiones evidentes realizadas con posterioridad a la lectura de la obra del afrocolombiano Sergio Antonio Mosquera, “El Mondongo: Etnolingüística en la Historia Afrochocoana”, libro recientemente reeditado en Bogotá, en la serie Ma´Mawu, por la Universidad Tecnológica del Choco “Diego Luis Córdoba”.

Pudimos confirmar esta realidad, particularmente emocionante, semanas atrás en Quibdo, capital de esta provincia de la Antigua Nueva Granada.

El libro, ahora reeditado en una edición singularmente sólida, aparece con 156 páginas, y se articula en cuatro capítulos principales, en los cuales el autor presenta la evolución del establecimiento de los africanos en la región y la subsecuente tentativa de continuum de sus respectivas lenguas, su difícil adaptación al castellano y el legado residual lingüístico bantú.

En una verdadera fiebre mercantilista, dominante en Europa, la zona donde fueron descubiertos yacimientos polimetálicos, y en particular el precioso oro, registra numerosas encomiendas de mano de obra esclava.

Y serán introducidos en el territorio minero, a favor del cuarto “asiento” europeo, principalmente, millares de angolas, benguelas, loandas, monicongos, cabindas y luangos.

El “asiento” portugués que durara de 1595 a 1641 y cuyos principales centros de embarque serán Loanda y São Tome – puerto de tránsito- permitió la instalación mayoritaria de los mbika.

El investigador de Quibdo es perentorio: “van a constituirse en mayoría y este predominio es repetitivo en muchas transacciones. Hay ya, desde luego, una fuerte presencia de negros de Angola”.

El ejemplo de los esclavos al servicio del Padre Pedro de Claver, hacia 1620, es a este respecto bien indicativo. Andrés, Ignacio, Alfonso, Jusepe, Juan Mariquita, Cristina Feliciano, Lucrecia, Catalina, Francisca, Monzolo, son todos o de Angola o del Congo.

El veredicto de Mosquera, a esta realidad, es categórico: “Portugal fue el principal proveedor” de esclavos hasta 1654.

El autor escogió mediante estos datos el título de su obra “El Mondongo”, referencia al Reino angoleño, término que fue en una dinámica de antonomasia gastronómica adoptado en el continente americano y en el conjunto insular caribeño.

En los vestigios de los portugueses, los franceses e ingleses introducirán naturalmente en el “Virreinato de Nueva Granada”, a partir de 1712, de la factoría de Cabinda, congos y luangos.

El iniciador de la espectacular Fundación privada Mantu-Bantu, institución que no tiene equivalente en África, aborda en seguida la configuración de los hablares niger en su zona natal; examinando su uso en las minas y subrayando la persistencia en el léxico residual del morfema bantú ng o nga.

ANTONOMASIA

Realza,  además de las ya citadas, las variantes kikongo, conocidas en la época como bamba, manyoma y pango.

El autor chocoano insiste en el capítulo sobre la aclimatación de los “muleques” al evocar la influencia del idioma del país de la pantera, en el noroeste de la antigua Confederación Granadina.

Afirma “es patente el impacto del kokongo” en la evolución lingüística allí resultante, consubstanciada en la continuación de la intervocalidad, doble negación, redundancia, duplicación y excesiva expresión corporal en el habla.

Como consecuencia de los bantús instalados en la región, hablaron un español “muy corrupto, al terminus a quo criollo portugués”, con elementos léxicos (o de otro tipo), genéticamente portugueses.

Hacia el fin del estudio, el Profesor presenta y comenta lógicamente un glosario de más de una centena de bantuísmos que sobrevivieron en la costa del Pacífico colombiano.

Se esfuerza en restituir en una apertura de erudición, los elementos lexicales identificados en algunos fragmentos de textos literarios (poesía, canto, romance y composiciones musicales).

Un ejemplo perfecto de bantuismo que perduró, es el sustantivo zandungu o sandunga, equivalente a pimiento. En efecto, es probado en el proto-bantu como pepper dungu.

Y lógicamente este radical del bantú común deriva:

en kikongo y kimbundu: ndungu,

en nyaneka-humbe: ongundu, otyindungu, onondungu,

y en umbundi: olundungu, ondungu, onungu.

El glosario contiene otros componentes salidos del “Mundo de los Hombres” tales como:

Angulo, del bantú nkulu, viejo, adjetivo utilizado como antropónimo

Bilongo o Birongo, remedio tradicional

Kalunga, espíritu hidrogénico, mar, infinito

Ganga, curandero

Susunga, del bantú nsanga, pegar

Con el objeto de comprender mejor el substrato antropológico angoleño enraizado en el territorio de “La conga”, Sergio Mosquera utilizó entre otros estudios de referencia, el de Jan Vasina sobre África Ecuatorial y Angola, contenido en la Historia General de África, que indica los cimientos civilizacionales del corazón del continente que fueron transferidos en las áreas auríferas del noroeste de Colombia.

La obra “El mondongo. Etnolinguística en la Historia afrochoana” es una contribución más para la inevitable aproximación entre las comunidades de raíz angoleña y la Madre Patria; reencuentro que debe oralmente ser tejido durante el decenio 2012/2022, declarado por la Organización de las Naciones Unidas como consagrado a los afro descendientes.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Simão Souindoula es angoleño. Historiador, actualmente se desempeña como investigador y es Miembro del Comité Cientifico Internacional de la UNESCO, donde desarrolla el proyecto “La Ruta del Esclavo”

Angola: Potencia Regional en Emergencia – Libro – Eugénio da Costa Almeida

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Por Rodrigues Vaz

Las Oportunidades de Angola.

Lo que le falta a Angola para ser una potencia regional completa es, antes que todo, la capacidad tecnológica, destaca el sociólogo angoleño Eugénio da Costa Almeida.

Enfatiza el autor, “Angola tiene poder militar, proyecta política e ideológicamente su visión organizacional, o sea, es casi un hard power, además de ser una clara potencia emergente económicamente, aunque naturalmente todavía sientan los naturales problemas de crecimiento de quien recientemente salió de una guerra”.

Basado en la tesis “La Unión Africana y la Emergencia de Estados-Directores en África:  El caso de Angola” elaborada para su doctorado en Ciencias Sociales en el área de Relaciones Internacionales, Eugénio da Costa Almeida (ECA), intenta a lo largo de este ensayo, presentar una perspectiva sobre como será posible relacionar la existencia de potencias regionales en África, con las lineas programáticas que nortean a la Unión Africana, enfatizando en la potencia emergente: Angola.

En el ensayo son abordados, entre otros, la contribución de los movimientos de negritud norteamericanos para el surgimiento de las acciones panafricanistas, la problemática histórica de la independencia angoleña y todo lo que condicionó los años siguientes hasta la paz en 2002, sin olvidar todos los condicionalismos externos que ayudaron a amoldar la historia angoleña, y finalmente de ésta hasta la etapa actual de potencia regional emergente, aliada a las relaciones de Angola con el continente africano y con sus principales socios estratégicos en las regiones donde se inserta como una emergente potencia regional y, simultáneamente, una potencia con tendencias para ser un instrumentality power en ciertas regiones.

Otra falta apuntada por el autor es la debilidad, hasta ahora, de la Marina angoleña, común al resto de los protagonistas africanos, que continúan sin presentar una fuerza marítima a la altura de su imagen, hecho que está finalmente siendo enfrentado, como es el caso de Angola, que creó recientemente una Escuela Naval de Guerra y encomendó también en los últimos años, varias fragatas para reforzar la vigilancia de sus aguas marítimas, unas obtenidas en China y otras “ofertadas” por Alemania.

Pero, destaca el autor, “un desarrollo estructural de unas Fuerzas Armadas, implica un fuerte, sustentado y diversificado crecimiento económico que aun no sucede en Angola, ya que continúa apoyando su floreciente economía en el petróleo y en los diamantes, aunque, se reconoce que el gobierno angoleño ha intentado, todavía de una manera mínima, alterar la estructura económica del País”.

Se registra como muy positivo, que una gran mayoría de los economistas africanos y el propio gobierno, defienden la diversificación de los diferentes medios sustentables de la economía y la focalización de los planos estratégicos apuntando a diversificar la base económica del país a través de la creación de polos de desarrollo industrial – ya hay cuatro por ser implantados en Viana (Luanda), Catumbela (Benguela), Lubango y Matala (Huila), y dos en fase de ejecución en la provincia del Kwanza Norte (Dondo y Lucala)- y de las Zonas Económicas Especiales.

De cierto modo, en algunos conflictos regionales africanos, rival de Nigeria y de Sudáfrica, sus antiguos partidarios,  aunque ocasionalmente ínter colaboren, como fue en el caso del conflicto de la región de los Grandes Lagos, ECA señala que “si Angola muestra su influencia en el SADC como en el CEEAC, también es verdad que en el CPLP esa influencia es cada vez más efectiva, como prueba su preponderancia en la secuencia de la resolución del conflicto político de Guinea-Bissau con la presencia de observadores e instructores militares para planificación y re estructuración de las fuerzas militares guineanas, y cimentar la ayuda y apoyo a los guineanos con miras a encontrar rápidamente los caminos de la paz, de la estabilidad y del desarrollo socio económico del País”.  Y no olvidar la participación muy activa de Angola en los Servicios de Seguridad e Inteligencia de África (CISSA), cuyos principales desafíos pasan por la alerta de la existencia de conflictos que puedan amenazar la paz y la seguridad de los Estados signatarios, por el refuerzo de los mecanismos de actuación, de las líneas de comunicación y por la atribución de tecnología original en la Unión Africana.

A decir verdad, reconoce el autor, “Angola ha canalizado a su provecho todas las oportunidades que se le deparan para ser reconocida como una potencia regional emergente, principalmente en la África Central, sin nunca descuidar algunos países meridionales que con ella bordean o que socialmente más cerca estén de ella, como son los casos de Zimbabue y de Mozambique, o aunque más distantes, no dejan de ser considerados como países a tener en cuenta, como es el caso de Guinea-Bissau”. Y en casos como este, Angola surge más como una emergente potencia con tendencias para ser lo que se llama intrumentality power. No debemos olvidar, por ejemplo, que Angola hasta llegó a ser convidada a participar como una de las potencias gestoras y militares para la resolución de la crisis somalí, lo que vino a declinar con gran sagacidad y diplomacia.

Según el autor, lo que hace que Angola surja en la cuestión muy hablada en los últimos años de la creación de los Estados Unidos de África – ahora que desapareció Kadhafi, que tenía de este problema una visión muy inmediatista-,  como una de las potencias que mejor estarán posicionadas para ascender a la presidencia de la futura organización continental en una etapa inmediatamente anterior, debido a su reconocido empeño en la seguridad continental, en una resolución y pacificación de muchas de las crisis ocurridas en la región centro austral de África.

Capacidad Proyectora de Angola

Porque es cada vez más evidente la capacidad de proyección de Angola en la región y en África, bien como su capacidad de negociación de cara a sus principales socios económicos.  “Pero si Angola comienza a gozar de acuerdos preferenciales con Occidente, incluido EEUU, (…) también no es menos cierto que Angola nunca descuidó las relaciones políticas, económicas y no pocas veces, militares con sus vecinos, la mayoría miembros del SADC, con particular énfasis en su principal potencia económica, la República de Sudáfrica”.

Concluyendo, el autor es perentorio: “Angola parece estar en el mejor camino, pero, hasta alcanzar un nivel exigible, tendrá que mejorar algunas de sus políticas y visiones estratégicas.  Sin dejar, sin embargo, de continuar contando con sus principales socios regionales y continentales, sobre todo aquellos que globalmente podrán ayudar a cimentar esa proyección, principalmente en Brasil y los EEUU”.

Pero recuerda, “mientras los Estados africanos consideren el país como el ejemplo de Paz y Desarrollo, aunque aun persista un elevado número de pobres y un limitado númerode técnicos calificados, u Occidente y China necesiten del petróleo angoleño (…) o que los problemas sociales resultantes de algunos indicios de crisis de secesión (Cabinda y Lundas),  es natural que el Gobierno angoleño procure mantener y solidificar su actual status quo, quiérase en el seno del CPLP o principalmente en la Unión Africana y en sus departamentos”.

Si sobre la explicación y la argumentación, ambas claras y objetivas, habrá apenas que contraponer puntos de vista igualmente subjetivos como son, obligatoriamente los del autor, y por lo tanto, naturales y deseables,  no podemos decir lo mismo de la revisión que se presenta algo descuidada con lamentables faltas de concordancia y algunas erratas, lo que no debería suceder en trabajos de esta responsabilidad.  Esperamos que todo esto sea mejorado en una nueva edición.

Sólo un reparo: el empleo de la palabra emancipadora en lo que a los movimientos políticos respecta, en vez de liberación. Conceptualmente, emancipación tiene un sentido que no es de ningún modo coincidente con liberación, razón porque el régimen colonial la utilizaba preferentemente.

Sobre el autor.  Investigador y analista político.

Nació en Lobito, Angola, en noviembre de 1956.  Concluyó sus estudios secundarios y complementarios en Luanda.  Se licenció en Ciencias Sociales (1991) en la Universidade Lusiada, y aprobó su maestría en febrero de 2001, con la nota máxima en el Instituto Superior de Ciencias Sociales y Políticas (ISCSP), de la Universidade Técnica de Lisboa, con su tesis “Fundamentalismo y tolerancia político-religiosa en África: Repercusiones en las Relaciones Externas del Continente Africano”.

Doctor en Ciencias Sociales, en el área de Relaciones Internacionales, su tesis “La Unión Africana y la Emergencia de Estados-Directores en África:  El caso de Angola”,  ha servido de base para el presente libro.

Investigador, analista político y columnista en varios portales y periódicos, principalmente angoleños.  Autor de los libros África, Trayectos Políticos, Religiosos y Culturales, y Fundamentalismo Islámico, la Ideología y el Estado, publicados bajo el sello de Autonomía 27, así como también de prefacios, de dos ensayos y de poemas incluidos en una antología poética y en una obra sobre Angola.  Es igualmente autor de los blogs político-social Pululu y cultural, Malmbas.  Profesionalmente fue bancario por más de dos decadas, encontrándose actualmente jubilado.  Fue miembro de la Dirección de la Casa de Angola, donde coordinó la sección de Cultura y Comunicación.

Traducción: Bárbara Igor (Misoso África)

De la economía a los aduladores, de los pobres a los millonarios, ¡todo crece a la grande en Angola!

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Por Orlando Castro (Alto Hama)

El crecimiento económico deberá acelerarse hasta el 2013 en la África subsahariana y en los países africanos lusófonos, sobre todo Angola y Mozambique, pero es vulnerable a la crisis en la zona euro, según el Banco Mundial.

Ahora, ahí está la razón por la cual Portugal continua de mano extendida, sobre todo en dirección a Angola. Ellos tienen, no los angoleños pero si los dueños del país,  y el país de Pedro Miguel Passos Relvas Coelho está con la soga al cuello. Por lo tanto…

El informe Perspectivas Económicas Globales 2012, titulado “Incertezas y Vulnerabilidades”, hoy difundido por el Banco Mundial, reexaminó en baja sus previsiones, apuntando a un crecimiento económico global de 2,5% este año y 3,1% en el próximo.

Los economistas del Banco Mundial anticipan aun un crecimiento del 5,4% en los países en desarrollo, abajo de los 6,2% previstos en Junio, sin embargo la África Subsahariana será una excepción, con el crecimiento escalando del 4,9% en 2011 al 5,3 este año.

Lamentable es que, sobre todo en Angola, con la economía creciendo, también crezcan las desigualdades sociales. Pero es así, los pocos que tienen millones continúan teniendo más millones y, del otro lado, los millones que tienen poco continúan teniendo cada vez menos.

Angola, uno de los dueños de Portugal, deberá crecer 8,1% este año y 8,5% en el próximo, avanzando en relación al 7% del año pasado, mientras Mozambique avanzará de 7,4% a 7,6% este año y 8,5% en el próximo.

Para Cabo Verde, un caso de éxito, la aceleración prevista por el Banco Mundial es de 5,8% en 2011 a 6,4% este año y 6,6% en el próximo, mientras que Guinea-Bissau deberá alcanzar un crecimiento de 5% en 2013 y 4,7% en 2012.

“Sin embargo”, señala el informe, “las exportaciones de mercaderías, ingresos del turismo, precios de los productos básicos, inversión extranjera directa y remesas en la África Subsahariana, son todas susceptibles de una recesión por la zona Euro”.

La Unión Europea, dice el Banco Mundial, absorbe 37% de las exportaciones no petrolíferas africanas y en las economías dependientes del turismo, como Cabo Verde, la llegada de turistas europeos constituyen el grueso de este total.

En Cabo Verde, destaca el informe del Banco Mundial, 92% de las exportaciones de mercaderías se destinan al Sur de Europa (Portugal, España, Italia, Grecia) e Irlanda, volviéndose en este aspecto, la economía caboverdiana, en la más vulnerable de la región ante una recesión económica en el norte.

“Aun así, para la economía de Cabo Verde, orientada a los servicios, los provechos económicos de los flujos turísticos serán más importantes que las exportaciones de mercaderías”, destaca.

Para revertir el efecto de la recesión de la actividad económica en Europa, el Banco Mundial recomienda a los países africanos mayor diversificación de exportaciones y de socios comerciales.

Otra amenaza al crecimiento africano, sobre todo en economías como la de Angola, altamente dependiente del petróleo (gran parte robado de su colonia de Cabinda), es una recesión del precio de las mercaderías, que se traduciría en menores ingresos e inversiones.

En Angola, señala el informe, una reducción del 10% en los precios petrolíferos causaría una recesión de 2,7% del PIB.

Por alguna razón, indiferentes a los problemas del pueblo angoleño, más de 7.000 empresas portuguesas venderán para Angola y cerca de 250 invertirán en este mercado.

Angola es la 6ª mayor economía de África y la 2ª mayor potencia de África Austral, y ha venido registrando en los últimos años, un crecimiento económico acentuado, bien encima de la media mundial y a un ritmo superior a la generalidad de las otras grandes economías africanas.

Es cierto que, teniendo fé en los organismos internacionales, Angola es uno de los países con elevados índices de corrupción, pero esto no impide, nunca impedirá, que el gobierno de Pedro Miguel Passos Relvas Coelho diga lo contrario en su visible proceso de adulación.

En la entrevista concedida en el momento de su visita a Luanda al Jornal de Angola, organo oficial del régimen,  el sumo pontífice del gobierno portugués afirmó que ve con “muy buenos ojos la participación del capital angoleño en la economía portuguesa y en otras privatizaciones que el Estado venga a realizar el próximo año”.

Si esa participación se hace con dinero de origen dudoso, o a costa de metodologías poco transparentes, no importa: lo importante es que se haga.  El resto se verá en la medida en que, probablemente otros, tendrán que cerrar la puerta y pedir a los chinos que apaguen la luz.

Cuestionado por el diario Público sobre si se abordaría el tema de la transparencia en Angola a la luz de los cambios internacionales, el primer ministro respondió a través de su gabinete: “La visita servirá para analizar la situación sobre los principales aspectos de las relaciones políticas y económicas entre los dos países.”

Portugal, tal como la restante comunidad internacional, sabe que es más fácil, mucho más fácil, negociar con dictaduras que con democracias. Es más fácil negociar con quien está, como es el caso de Angola, hace 32 años en el poder (sin haber sido electo) que con alguien que pueda tener que abandonar el cargo por la elección del pueblo.

Pedro Miguel Passos Relvas Coelho está, en esta fase, más interesado en facturar aun por sobre el bestialismo del “líder carismático” de Angola, esperando que cuando él pase – como todos los dictadores – la bestia, no tenga que rendir cuentas.

El petróleo, administrado por la empresa estatal Sonangol, representa el 60% del Producto Interno Bruto y el 98% del total de las exportaciones angoleñas, siendo la mayoría explotada en la colonia de Cabinda.

Recordó en el momento al Público que, “aunque haya publicado sus cuentas, la petrolífera fue acusada de “esconder” “millares de millones de dólares” por las organizaciones Global Witness y Open Society Initiative for Southern Africa”.

Si el petróleo es el producto que Portugal más importa de Angola, país que es el principal destino de las exportaciones portuguesas, aparte de UE, si BES, Millennium bcp, Caja General de Depósitos una buena parte está en el BIC Português, si el BPN va a pasar a manos de los dueños de Angola, ¿para qué el “africanista de Massamá”(1) a hostilizar al gran soba(2)?

Pero hay más razones para la adulación portuguesa: “La empresa portuguesa más valiosa que lidera las inversiones portuguesas en Angola, la Galp, es retenida en 15% por la Sonangol por vía de la Amorim Energía (de la cual la Sonangol retienen 45%). El presidente da Sonangol, Manuel Vicente, es vocal de la administración del Galp” y deberá pasar al número dos del régimen.

De facto, como hacen ya algunos años decía Rafael Marques, los portugueses sólo están mal informados porque quieren, o porque tienen intereses eventualmente legítimos pero poco ortodoxos y mucho menos humanitarios.

Cuesta creer, pero es cierto, que los políticos, los empresarios y los (supuestos) periodistas portugueses (claramente existen excepciones) hacen un esfuerzo tremendo (bien remunerado tal vez) para procurar legitimar lo que hay de más equivocado con las autoridades angoleñas, las cuales están en el poder desde 1975. El último ejemplo fue el programa de la RTP transmitido desde Luanda.(3)

(1) “africanista de Massamá”: Apodo dado al presidente de Portugal Passos Coelho

(2) soba: probablemente se hace alusión al jefe tribal.

(3) Hace alusión a un programa de televisión que fue censurado por emitir fuertes críticas contra el régimen de José Eduardo dos Santos, en Angola.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Orlando Castro es Angoleño-português. Reside actualmente en Portugal donde desarrolla su trabajo como periodista y Escritor

La (im)poluta gobernación de los países del CPLP

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Por Orlando Castro (Altohama)

Tres países de habla portuguesa – Guinea-Bissau, Angola y Mozambique – están entre los que tienen la peor tasa de mortalidad infantil, de acuerdo con el informe sobre la situación de la población mundial en relación al 2011.

Según el informe del Fondo de Naciones Unidas para la Población (FNUAP), de cada 1,000 nacidos vivos, mueren 192,6 en Guinea-Bissau (sólo sobrepasada por Afganistán y Chad) 160,5 en Angola y 141,9 en Mozambique.

Entre los países de lengua portuguesa, siguen Santo Tomé y Príncipe con 77,8 de niños, y Timor Oriental, con 56,4. Más abajo, aparecen Cabo Verde, con 27,5, y Brasil, con 20,6. Portugal presenta una tasa de 3,7.

Incluso en el capítulo sobre salud materna-infantil, 1000 de cada 100.000 mujeres en Guinea-Bissau mueren en el parto (peor registro sólo en Afganistán y en Chad).

Con números sobre las 500 muertes están Angola (610) y Mozambique (550). El informe no presenta datos sobre Santo Tomé y Príncipe, en tanto que en Timor Oriental 370 de 100.000 mujeres mueren en el parto. Los números descienden que en Cabo Verde, 94, en Brasil, 58, y en Portugal, 7.

Lo que dice respecto a la tasa de partos entre adolescentes (15 a 19 años), es Mozambique quien lidera, con 185 (de cada mil), 170 en Guinea, 165 en Angola, 92 en Cabo Verde, 91 en Santo Tomé y Príncipe, 59 en Timor Oriental, 58 en Brasil y 17 en Portugal.

Los indicadores aunque hacen referencia al porcentaje de “partos atendidos por personal calificado en salud”, siendo esta menor, entre los países de la comunidad de los países de Lengua Portuguesa (CPLP), en Timor Oriental (18), apenas inferior en Afganistán, Chad y Etiopía.

En Guinea (39) y Angola (47) menos de la mitad de las mujeres se beneficiaron de esta atención especializada.  Por encima del 50 por ciento surgen Mozambique (55), Cabo Verde (78), San Tomé (82) y Brasil (97).

En la salud sexual y reproductiva, es en Angola que las mujeres entre los 15 y los 49 años son las que menos usan anticonceptivos, sea a través del método que sea. Sólo el 6% lo hacen, seguidas por 10% de las guineanas y un 17% de las mozambiqueñas

Em Timor Oriental, 22% de las mujeres usan anticonceptivos, tasa que aumenta a un 38% en Santo Tomé y Príncipe, 61% en Cabo Verde, 80% en Brasil y 87% en Portugal.

Sólo cuatro países de La CPLP presentan datos sobre la tasa de prevalencia del vírus VIH/SIDA entre La población de los 15 a los 24 años, con Mozambique distanciándose por la negativa, con porcentajes  de 3,1% en los hombres y de 8,6% en las mujeres ( a penas menor que en países como Botswana, Lesoto, África del Sur, Suazilandia y Zambia).

En Guinea-Bissau, el vírus VIH/SIDA afecta al 0,8% de los hombres y 2% de las mujeres, en Angola, 0,6% de los hombres y 1,6% de las mujeres y, en Portugal, 0,3% de los hombres y 0,2% de las mujeres.

En los indicadores relativos a la educación, la tasa de alfabetización de la población entre los 15 y los 24 años es de 78% en los adolescentes y 62% en las jóvenes tanto en Guinea-Bissau como en Mozambique, y de 81% y 65% en Angola.

Tasas de alfabetización totales o casi totales se verifican en Santo Tomé y Príncipe (95% de los adolescentes y 96% de las adolescentes), en Brasil y en Cabo Verde, con los mismos números para adolescentes hombres y mujeres (97 y 99%), y en Portugal (100% para los dos sexos).

No hay datos sobre la alfabetización en Timor Oriental, pero el informe
indica que el 79% de los jóvenes y el 76% de las jóvenes en edad escolar están matriculados en la “educación básica”.

Hasta hace poco tiempo, el argumento de la guerra sirvió a las mil maravillas para que ese elefante blanco que lleva por nombre CPLP, organización que congrega a los países lusófonos, se dice que sólo podía – cuando podía – mandar algún pez. Para enseñar a pescar era imprescindible la paz.

Y ahora? Hace mucho que existe paz, principalmente en Angola y en Guinea-Bissau. Será que las cañas de pesca son más caras que las Kalashnikov? Será que los angoleños sólo van a tener derecho a la caña de pesca cuando la Sonae abra el primer Continente?

Según declaraciones del vitalicio Presidente de Angola, José Eduardo dos Santos, hechas en 2008, existía la esperanza de que “la voluntad política que dirige al CPLP, bien como las excelentes relaciones entre sus miembros den lugar a programas concretos que fomenten el crecimiento económico, la erradicación de la pobreza y la integración social, para que a mediano/largo plazo podamos estar todos en el mismo nivel de desarrollo”.

Y agrega: “se debe por eso, pensar muy seriamente en la creación de facilidades financieras para la promoción recíproca de inversión y de cooperación económica”.

Todos están de acuerdo. Sólo que… continua no haciendo sentido pedir a los pobres de los países ricos para dar a los ricos de los países pobres. En vez de preocuparse por  el pueblo que no puede tomar antibióticos (y no puede porque estos, cuando hay, son para tomarlos después de una cosa que el pueblo no tiene: comidas), el CPLP se muestra ahora más volcada hacia cuestiones políticas, para la profundización de la democracia.

¿Que nos adelanta tener una democracia cuando se tiene la barriga vacía? ¿Valdrá la pena pedir, o exigir, que se respete la legitimidad democrática si el pueblo sólo quiere dejar de morir de hambre?

Texto Original en português publicado en Altohama

Traducción y revisión de textos: Carla Vargas Villarroel y Bárbara Igor

Vestigios de la colonización portuguesa en Angola

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Un negro era siempre un “rapaz”, aunque tuviese 10 ó 100 anos, siempre tratado de “tu” por los blancos; el hijo de un blanco era siempre el “menino”


Período de la Colonización

caravana de escravos a caminho da costa 300x177 Marcas da colonização portuguesa em Angola La colonización portuguesa de África fue el resultado de los descubrimientos que comenzaron a partir de la ocupación  de las Islas Canarias a principios del siglo XIV.  Pero la  primera ocupación violenta de los portugueses en África fue la conquista de Ceuta en 1415, pese a que el verdadero “descubrimiento” de África se inició un poco más tarde, siendo aun el siglo XV.  La verdadera expedición a África comenzó cuando  Bartolomé Díaz atravesó el Cabo de Buena Esperanza, abriendo las puertas para la colonización de la costa oriental de África por los europeos.

Angola fue uno de los países de la África subsahariana que sufrió la brutal colonización. Los colonialistas portugueses llegaron por primera vez a la desembocadura del río Zaire en 1482. Tal como podemos observar en los escritos de Guía del Tercer Mundo (1984), los portugueses llegaron al por ese entonces reino de Ngola en 1488, donde encontraron grandes poderes y organizadas sociedades tribales, distribuidas en ocho grandes grupos étnicos

Descubierta por Diego Cão entre 1482 y 1486, Angola fue parte del territorio ultramarino portugués más extenso después de Brasil. En la primera fase, los portugueses usaban la parte litoral de Luanda, actual capital, como puerto de transito de los navíos en dirección a la India. Luego, exactamente en el siglo XVI, los portugueses cambian esta perspectiva:  Luanda deja de ser puerto de transito para ser considerado como un punto permanente.  Naturalmente, los intereses de ese cambio, estaban esencialmente en la evangelización y en la posibilidad de poder sacar partido comercial del territorio.  Al comienzo, Diego Cão estableció buenas relaciones con el reino del Congo, por eso el mismo fue más tarde bautizado como el señor de la región de Zaire.  El Congo se convirtió en un protectorado portugués, pero luego el comercio se mostró poco lucrativo, lo que hizo perder el interés a los portugueses. Comenzó así la brutal y sangrienta expedición militar de los colonizadores en busca de esclavos para el trabajo gratuito e inhumano emprendido a partir de entonces. El tráfico de esclavos era lo más rentable, sin embargo la población nativa iba disminuyendo, lo que provocó tentativas de explotación más al sur, en el  territorio donde gobernaba Ngola, que después se vino a llamar  Angola.  Aquí como la densidad poblacional era mayor, los resultados prácticos se vuelven más visibles.

Seducidos por el comercio, los colonos se fueron estableciendo en el territorio, primero de una forma precaria, pero consecuentemente comenzaron a dotarlo de infraestructuras de apoyo, como fue el caso de la construcción de fortalezas. El negocio de esclavos se tornó de tal forma lucrativo que despertó la codicia de otros países, principalmente de los holandeses, los que según registra la historia, estuvieron muy cerca de conquistar el territorio angoleño.

El tráfico de negros permanecería así sustentando durante largos años la economía brasileña y la de otros países de América y colocó a Angola en una posición de proveedora, siendo considerada la base de la red esclavista del  imperio portugués. A pesar de las vicisitudes, nunca se abordó la cuestión de abandonar Angola en manos de otras naciones, pero si la de explotarla avanzando hacia su interior, lo que consecuentemente debilitó la mano de obra y disminuyó la población activa.

Con el pasar del tiempo, la idea de la abolición de la esclavitud fue ganando cuerpo y su concretización con la política liberal provocó una profunda alteración en el comercio angoleño. Sin embargo, la total abolición del comercio de esclavos fue un proceso lento y penoso debido a actos de tráfico continuados y encubiertos.  Esta sólo vendría a desaparecer en 1842, si bien la esclavitud fuese una realidad hasta 1869.

Foto de 1886, ilustrando a inauguracao da estrada caminhos de ferro Ambaca Angola

Marcas de la colonización.

Una de las grandes marcas que se resiste en todo el proceso de colonización, es por un lado la promoción de pueblos de nivel cultural y civilizacional  “superiores” y por otro lado, la imposición del colonizador al colonizado de deberes inalienables, manifiestos, en los dominios de la educación, de  la salud, del desarrollo material de los territorios, en las vivencias culturales y sobre todo en el dominio político que se establece en las relaciones humanas entre los elementos de una determinada realidad socio histórica.

Angola, una antigua colonia de Portugal,  fue colonizada en el siglo XV y permaneció como su colonia hasta la independencia en 1975.  Vivió y pasó por todas estas situaciones de modo general, las que dejaron grandes marcas que sin lugar a dudas jamás serán olvidadas, pues estas mismas cambiaron considerablemente la historia del pueblo angoleño, sus usos y costumbres, sus manifestaciones culturales y sobre todo su organización socio-política.

La unidad territorial Angola, creada, según los registros históricos a partir del siglo XIX y mantenida hasta hoy, no disponía de ninguna lengua (oficial) suya, pero tenía sub-lenguas de una misma raíz, similar a las lenguas europeas neolatinas.

Las principales eran (y son): kikongo, kimbundu, umbundu, tchokue y cuanhama, considerados por los portugueses como dialectos. La lengua portuguesa se fue imponiendo como una lengua de la totalidad angoleña, una imposición de afuera. La ideología de la colonización era simple en este aspecto: sobrevalorizar la lengua del colonizador y despreciar, de acuerdo con los intereses estratégicos del ocupante, las sub-lenguas locales.

Esta actitud culminó con la exclusión de las lenguas locales de la enseñanza y con el proceso de “asimilación”.  ¿Qué era la asimilación?  Muy simple: los colonizados no eran ciudadanos portugueses. No tenían derecho a cédula de identidad.  Lo que los volvía “legales” era: 1 – la tarjeta de trabajo firmada diariamente por el patrón; 2 – el impuesto indígena pagado.  En caso contrario, eran apresados en las capturas diarias y dirigidos a: 1 – obras públicas (construcción de carreteras); 2 – servicios domésticos. Los angoleños del Sur del país eran muy obedientes por esto fueron llamados “negros fieles” y por esto eran muy solicitados para los trabajos domésticos.

Para convertirse en “ciudadanos portugueses” tenían que cumplir con  pruebas: ser católico practicante (otra imposición significativa durante la colonización), dormir en una cama, tener el examen de la cuarta clase, hablar bien portugués, tener sólo una mujer, comer con tenedor y cuchillo, esto es, tener costumbres “europeas ejemplares”.  Esto es: lo que para cualquier blanco era adquirido desde su nacimiento, para el colonizado era adquirido después de difíciles pruebas, en las que, muy probablemente, muchos europeos reprobarían.

Así se impuso la lengua portuguesa, a través de redes de pequeños colonizadores, en las ciudades y en los campos.

La lengua portuguesa nunca se mezcló con las lenguas locales, consideradas inferiores. La misma no se impuso por la convivencia, ni por la búsqueda de una lengua mezclada, pero si por la exclusión forzada de las lenguas locales. Son raras o casi inexistentes las expresiones de lenguas locales que la lengua portuguesa absorbió.

Durante la era colonial, el pueblo angoleño no había heredado amplios conocimientos científicos, por el hecho de que el  régimen del gobierno portugués no permitía el desarrollo cultural, además de eso, los colonizadores eran en su mayoría analfabetos, y sólo unos  pocos tenían un nivel de escolaridad, por lo demás muy bajo.

La relación entre colonizadores y colonizados era simplemente de explotación. Los esclavos eran cambiados y vendidos como si fuesen mercadería. Por otro lado, la educación no era una prioridad en los proyectos de los colonizadores. Por eso, durante el período de colonización, había muy pocas escuelas en el territorio que hoy es Angola. Las pocas que surgieron fueron con el propósito de atender los intereses de los colonizadores, así y todo  los “negros” no tenían derecho a asistir.

Un negro era siempre un “rapaz” (1), aunque tuviese 10 o 100 anos, siempre tratado de “tu” por los blancos; el hijo de un blanco era siempre el “menino”(2) ; un blanco era siempre el patrón; la mujer del blanco era siempre la señora; la mujer negra era la “rapariga” (3); la mujer mestiza clara era la señora africana; los mestizos claros eran los “cabritos”; los negros oscuros eran los “pretos” (4), así eran caracterizadas las personas durante el duro y brutal período de la colonización portuguesa en Angola.

Con esto, sólo los pueblos de “mucho valor moral” consiguieron, a lo largo de los siglos, crear culturas y civilizaciones de relevancia indudable.   Europa es “la madre bendita de los mejores”: Portugueses, Españoles, Ingleses, Franceses, Holandeses. De su acción colonizadora – que es igual que decir “civilizadora”-, nacieron todas las actuales naciones americanas, continentales e insulares, las pseudo-naciones africanas al Sur del Sahara,  Australia,  Nueva Zelandia, etc.  Los europeos deben tener “justo orgullo” de esa actuación sin rival en la Historia de la Humanidad.

(1) rapaz: adolescente.  En Brasil, un negro joven, sin embargo desconocemos sea o no esta la intención del autor al usar dicho término.

(2) menino: niño.

(3) rapariga: muchacha adolescente.  En Brasil, es usado de manera despectiva en las jóvenes de dudoso actuar, sin embargo desconocemos sea o no esta la intención del autor al usarla.

(4) pretos: modo despectivo de llamar a una persona de color.

Francisco Macongo es angoleño, Master en Psicopedagogía por la UNIFIEO, en Osasco, ciudad de la región metropolitana de São Paulo, Brasil.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)