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La cocina marroquí tradicional

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Por MISOSOAFRICA

La diversidad de la cocina africana tradicional, cuenta entre sus recetas, las de la cocina marroquí, internacionalmente conocida por el particular uso de especias.

En sus platos, destaca la utilización de ingredientes como el cous-cous, los garbanzos, la carne de cordero, y frutos como la berenjena, la calabaza, el calabacín y el pimiento morrón, entre otros.  Entre las especias utilizadas encontramos la cúrcuma y el azafrán, siendo el Ras el Hanut de los más populares.  El Ras el Hanut, que en su traducción del árabe significa “la cabeza de la tienda”, es una mezcla de especias que van desde 4 hasta 30 condimentos distintos, y cuya receta depende de la tienda que la elabora y comercializa.

Un infaltable en las mesas locales, es la ensalada típica marroquí, sencilla preparación a base de tomate, pimiento de color verde y cebolla, y que puede condimentarse con sal, aceite y unas gotas de limón.

Entre los platos típicos, se cuentan el tajín, preparado en una vasija cubierta de una característica tapa cónica, de cierre compacto, siendo las preparaciones más populares el tajín de verduras y el tajín de carne.

LES DELICES DE OUM KAMILA

TAJIN DE KEFTA Y HUEVO

Entre las variantes del tajín, encontramos el tajín de kefta y huevo, que consiste en pequeñas albóndigas de carne de cordero, cocinadas en salsa de tomate, y sobre la cual se vierte un huevo, el que se cocina lentamente con el propio calor de la preparación.

La pastela o pastilla, es un tipo de pastel de hojaldre, relleno originalmente de paloma y almendras, y espolvoreado de azúcar flor (azúcar glas) y canela.

Por su parte, el cous-cous, es acompañado de verduras, uvas pasas y garbanzos hervidos en caldo de carne, todo ricamente condimentado.

El consumo de caracoles, es considerable en las zonas de influencia árabe, principalmente en la histórica ciudad de Marrakech, donde es común su venta en la plaza Patrimonio Sonoro de la Humanidad, Jemaa El Fna.

Siendo la cocina un motivo de encuentro para las familias marroquíes, el mes del Ramadán es una ocasión muy particular de reunión, que se ve coronada con platos especialmente preparados para el iftar o la interrupción del ayuno.  En este contexto, la Harira es el plato estrella del Ramadán, elaborado principalmente a base de salsa de tomate, garbanzos, lentejas, huevos, carne y fideos, encontrando sus variantes dependiendo de cada cocinero.  Durante el mes sagrado, el plato es con frecuencia acompañado de mseman, un tipo de crepa o tortilla elaborada a base de dos tipos de harina, pudiendo ser rellena de carne, cebolla caramelizada o untada simplemente con miel.  Otro producto imprescindible en la cena es el chebakia, una masa dulce de harina, tratada a partir de ingredientes como la miel, la canela y el sésamo, entre otros.

Harira - Aux delices du palais

Harira, plato típico del Ramadán

Durante este período, es abundante el consumo de dátiles, hecho que se explica en los propios textos del Corán, siendo el alimento con el que el Profeta Muhammad rompía su ayuno.

Los dátiles también son los protagonistas de las bodas marroquíes durante el “ritual de los dátiles y la leche”, situación en la que los novios, de manera mutua, se dan a comer ambos productos.  A la vez, la suegra entrega a la novia una bandeja con leche y dátiles, en señal de bienvenida. “La leche pretende teñir de blanco la vida de la esposa, los dátiles simbolizan la fortuna”[1].

Fuera del marco de las celebraciones, y transportándonos a la costa marroquí, es extendido el consumo de pescados como la lubina y el dorado, y los populares camarones, los que se preparan de preferencia a la parrilla o a la plancha. Sin embargo, el consumo de pescado continúa siendo considerablemente bajo en relación al resto de los productos mencionados, hecho que en el año 2013 motivó la campaña “Hout Bladi”[2] o “pescado de mi país” para incentivar el consumo de pescados y mariscos, productos extraído en abundancia desde sus costas, y destinado principalmente a la exportación.

[1] Referencia extraída desde la Web Islam

[2] http://www.houtbladi.ma/index.php/fr/

Fotografías:

Aux Délices du Palais – Harira

Les délices d’Oum Kamila – Tajin de Kefta y huevo

Este texto es sólo una referencia, dado que la variedad de platillos es muy grande.  Para quienes quieran colaborar con sus recetas, no deje de participar a través de nuestra sección de comentarios.  Si quieres publicar tu propio artículo, contáctanos a través de este mismo espacio.

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Yassa – Platos Típicos africanos

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mets cuisines

En nuestra entrada “COCINA AFRICANA TRADICIONAL” que ha tenido muchas visitas estos últimos meses, hemos mencionado algunos de los platos más populares del continente africano.  A continuación, les dejamos la receta del plato  Yassa (de pollo)  que es típica de Senegal, Costa de Marfil,  Burkina Faso y  Malí.  La receta está a cargo del chef español Bruno Oteiza.  ¡Espero que la disfruten!

Ingredientes para 2 personas:

 

  • 1 pollo
  • 250 g arroz
  • 4 cebollas
  • 2 zanahorias
  • 2 dientes de ajo
  • 4 chiles o ajíes
  • 250 g de aceitunas sin hueso
  • 3 cucharadas de mostaza de Dijon
  • 1/2 vaso de zumo de limón
  • aceite de girasol
  • sal
  • pimienta
  • picante piri piri
  • agua

Para la marinada, exprime el zumo de limón a un bol. Pica el piri-piri, agrégalo y salpimienta. Moja con aceite de girasol y mezcla bien el conjunto.

Trocea el pollo, colócalo en otro bol y salpimiéntalo. Pica la cebolla en juliana y la zanahoria en trozos e incorpóralos al bol.

Pela dos dientes de ajo, ponlos en un mortero y agrega un piri-piri. Mezcla bien todo. Incorpora el la mezcla al bol, moja con la marinada y agrega una cucharada de mostaza. Mezcla bien el conjunto y deja que se marine durante 1 hora.

Pon a dorar el pollo en una cazuela con aceite de girasol. Retíralo e introduce las verduras en la misma cazuela. Deja que se pochen durante 30 minutos aproximadamente.

Incorpora el pollo otra vez en la cazuela, pica las aceitunas e introducelas. Deja que se cocine todo el conjunto durante 40 minutos.

Para el arroz, moja la paella con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y agrega 4 chiles. Añade el arroz, moja con el doble de agua y deja que se cocine durante 18-20 minutos. Sirve el arroz en la paella y coloca el pollo encima.

 

Reflexiones en torno a la Crisis Alimentaria (Primera Parte)

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Por Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

“… la alimentación es un derecho, pero lamentablemente en la actualidad no pasa de ser un negocio que, en la mayoría de los casos, ha derivado en un triste vicio que no se ha querido reconocer como tal…”

Hay quienes no tienen más alternativa que la de alimentarse de la luz solar.

Revuelo ha causado estos últimos días, la noticia de la muerte de una mujer suiza, víctima de inanición voluntaria, y si se quiere, ideológica. No estamos hablando de las ya tan comunes a nosotros “huelgas de hambre”, sino que de un particular caso en donde la figura de la espiritualidad, se vuelve materia de discusión. Dicha mujer, la que curiosamente perdiera la vida hacia febrero del año 2011, según indican las fuentes periodísticas, sólo ha hecho noticia esta última semana.

Su decisión de renunciar a la comida habría estado avalada por un video documental en el que dos hombres, un místico indio y un científico occidental, aseguraban que era posible la subsistencia sólo por medio de un recurso que, si bien sabemos es fundamental para cualquier expresión de vida, nunca llegaríamos a considerar como a un único componente de nuestra dieta: la luz del sol.

El miércoles pasado, sin ir más lejos, NAT GEO exhibía por su señal de cable, Tabú Brasil, un programa especialmente dedicado a, como su nombre bien lo indica, los tabúes alimentarios de dicho país. De entre varios reportajes, era posible acompañar la experiencia de dos personas que habían decidido en un determinado momento de sus vidas, dejar de considerar la comida como necesaria para su subsistencia. De este modo, una mujer aseguraba haber pasado cerca de 3 meses sin probar bocado, mientras que, un joven aseguraba que desde el año 2010 sólo se alimentaba de la energía solar y de jugos naturales que ingería sólo cuatro veces por semana.

Sin mostrar mayor pérdida de energía ni debilidad, había renunciado a todo tipo de alimento sólido sin ver por esto mellada su capacidad deportiva ni intelectual. En términos simples, el vivía una vida como cualquier otra, con la absoluta conciencia de que su decisión no era perjudicial para su propia salud, hecho que le llevaba, inclusive, a difundir su estilo de vida por medio de charlas y de pasquines.

Ha sido también esta semana que nos hemos enterado de una nueva dieta que está revolucionando el mercado de la estética: la alimentación por sondas. La seguridad que este sistema garantiza a quienes la prueban y la efectiva pérdida de peso, la ha convertido en la dieta favorita de europeos y norteamericanos, siendo posible perder 10 kilos en 10 días.

Pero ¿a que viene toda esta introducción?. Mucho se ha cuestionado por parte de las ciencias médicas la irresponsabilidad frente a las dietas que intentan reemplazar productos que parecen fundamentales para la dieta humana, como lo son la carne, la leche y los vegetales. El boom del vegetarianismo y en su versión extrema, el veganismo, ha puesto en tela de juicio muchas de las teorías alimentarias occidentales. No es secreto para nadie que la dieta de un hombre como Gandhi sólo se basaba en el consumo de sumos frutales, vegetales crudos y legumbres, y que aun así vivió una larga vida, interrumpida sólo por su lamentable asesinato. Pero tenemos también su contraparte, jóvenes intentando imitar su ejemplo, víctimas de anemia o sin ir más lejos, el caso que mencionáramos al principio, de una inanición que desembocó en la muerte.

Nuestra pregunta entonces va por las siguientes directrices: en una sociedad donde la comida parece un bien de consumo de acceso indiscutible al menos para aquellos que se deciden por prescindir de ella, y si la información sobre una buena alimentación es material de cabecera para cualquiera de nosotros, ¿cómo es que surgen estos ejemplos que en una primera instancia, no podemos más que considerar rayanos en la autodestrucción?

Entendemos el ayuno como una tradición a la que muchas culturas echan mano por los más diversos motivos, los que van desde la idea de la austeridad hasta el castigo del cuerpo y la penitencia. Pero ¿quién se ha preguntado una vez, cómo es que el bombardeo alimentico del que estamos siendo víctimas en la actualidad, nos está influyendo?

El boom de los programas de televisión que tienen como protagonista la cocina, el surgimiento diario de productos que garantizan ser más saludables que los ya conocidos, y más aun, de desarrollo sostenible. La aparición constante de nuevas dietas, productos extra vitaminizados capaces de mejorar nuestro aspecto, incluso nuestro color, nuestra memoria, regular nuestro colesterol y otros que simplemente, al ser consumidos, elevan nuestro estatus en términos sociales.

No tengo los antecedentes de cuándo esto comenzó, pero dando una vuelta una noche cualquiera por la televisión, resulta posible encontrarnos con realizaciones que van desde lo más simple, como es el caso de un amigable chef enseñando las más variadas recetas, hasta los más cosmopolitas, donde generalmente un sujeto carismático va “descubriendo la cultura de cada país” probando en un día todos los manjares que su estómago le permite. También los hay aquellos de fábricas de tortas, en donde enormes equipos de gente cumplen tu sueño por medio de la realización de una torta de cumpleaños espectacular, como también tenemos aquellos en los que cierto chef estrella, capacita a otros tantos en una suerte de reallity de la humillación; y por supuesto, su infaltable versión para niños. Ya en su expresión más desenfadada y sincera tenemos al hombre que compite con la propia cocina, desafiando a cantidades ingentes de comida chatarra a ser devoradas. ¡Buena Salud a todos estos programas! que en buena medida se atreven a darnos un pequeño indicio de lo que estamos haciendo con nosotros mismos y si se me permite decirlo, nos dan una respuesta a la existencia de fenómenos como el de aquella mujer de 50 años, muerta por inanición voluntaria, en un país como Suiza, en pleno siglo XXI.

Comencemos por preguntarnos, – y muchas de las preguntas que nos hagamos probablemente no tendrán una respuesta en esta entrega, pero por ahora nos basta con plantearlas- ¿en qué momento la alimentación y por ende la comida, dejaron de ser la base de la subsistencia humana, cuyo valor yacía en su capacidad de perpetuar la vida, para convertirse en un valor de mercado, en simple mercancía; en lo que actualmente conocemos como el “agronegocio”?

Muchas veces nos jactamos de nuestra dieta balanceada, de nuestra capacidad de reconocer lo que es beneficioso para nuestro cuerpo y lo que no lo es, y también, muchas otras veces hacemos alarde de nuestra contribución con el medio ambiente, al escoger unos productos por sobre otros. Pero antes de comprar, ¿quién realmente se pregunta sobre la cadena de producción que permitió que dichos productos, todos saludables y capaces de hacer de nuestra vida una verdadera fiesta de sabores, llegaran hasta nosotros?

Muchas otras veces y aprovechando la reciente Semana Santa para ejemplificar, ¿no nos hemos visto acaso sentados a la mesa agradeciendo a Dios y a la vez, implorando por aquellos que no tienen nada para llevarse a la boca en ese mismo momento? Ciertamente no hay nada de malo en esto, pero me parece que más que agradecer nuestra buena fortuna y la posibilidad de acceder a nuestros sofisticados platos marinos, podríamos preguntarnos ¿cómo es que por ejemplo en África la crisis alimentaria no ha podido ser paliada, si no que más bien sólo se ha visto acrecentada? Y probablemente no nos preguntemos esto, porque sabemos que la respuesta está en los manjares que estamos próximos a disfrutar.

No es novedad para nadie que la costa africana está siendo constantemente arrasada para que en nuestras mesas “no falte el pan de cada día”. También es cierto que las tierras a muchos campesinos les han sido compradas a precios irrisorios o simplemente expropiadas por el estado para ser vendidas a empresas extranjeras, reduciendo así la posibilidad del cultivo de subsistencia para sus naturales. A esto podemos agregar la novedad de la privatización de las aguas y los suelos más productivos de muchos de los países del continente. No es muy diferente la situación en América Latina, pero como África continua siendo un continente con una mayoría de población rural significativa, no podemos dejar de considerarla. Para que decir de todos aquellos terrenos expropiados para el cultivo de la materia prima de los agro combustibles “no contaminantes” y de última generación. La enumeración de estos eventos no tendría fin. Y nuestro objetivo es instalar una problemática para ser desarrollada gradualmente.

Las estadísticas indican que en la actualidad serían mujeres y niñas las principales víctimas de la hambruna en el continente africano, así como también, que el problema de la hambruna sería particular de las regiones rurales, motivo por el cual se subentiende una necesidad de replanteamiento de las políticas agrícolas y por ende, del agronegocio.

Y porque el problema no pasa solamente por la carestía, podemos revisar las siguientes cifras manejadas por la FAO y hechas públicas en uno de los tantos informes de Veterinarios Sin Fronteras:

“El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo” de 2010 cifraba en 925 millones las personas subnutridas en el mundo. La inseguridad alimentaria, entendida como la falta de acceso a una alimentación suficiente, nutritiva, inocua y culturalmente adaptada, afecta a otros 1.300 millones de personas que sufren “deficiencias nutritivas” además de a otros 1.000 millones de personas que sufren de obesidad (ibíd.)

Porque no está de más decirlo: la alimentación es un derecho, pero lamentablemente en la actualidad no pasa de ser más que un negocio que en la mayoría de los casos ha derivado en un triste vicio, que no se ha querido reconocer como tal.

Frente a todo esto, al bombardeo que existe sobre la alimentación, no es ilegítimo cuestionarnos si acaso realmente necesitamos las cinco frutas y las cinco verduras diarias que los programas del gobierno promueven, o los dos vasos de leche, la proteína animal y por cierto, el omega tres de los salmones y el atún, y ya siendo más extremistas, si realmente necesitamos esas 4 refacciones diarias que nos han enseñado a tomar desde niños, tan ricas en vitaminas y minerales. Cuando pienso en esa mujer que últimamente ha muerto en Suiza como consecuencia de inanición y luego en todos esos jóvenes, en su mayoría, que juran de pies juntos que una taza de arvejas puede suplir a dos vasos de leche, me pregunto si todo esto no es más que nuestra nueva manera de resistir a un mercado que se muestra violento, amenazante e incluso aun más nocivo para nuestra salud, que la propia dieta de la luz.

Los invito entonces a sacar sus propias conclusiones.

IMÁGENES: PITBOX / LA HIPNOTERAPEUTA

REF: Veterinarios sin Fronteras

REF: NATIONAL GEOGRAPHIC

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Este post está dedicado a mi gran amigo Cristián Vergara, gracias a quien MISOSOAFRICA fue posible.

MISOSOAFRICA: Bárbara Igor Ovalle (1982), natural de Santiago de Chile. Es Licenciada en Artes, actualmente coordina las publicaciones en el presente espacio.

Etiopía y su buen café.

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Por Bárbara Igor

El café se ha convertido en la actualidad en una de las mayores entradas económicas del país. Etiopía genera importantes cantidades de empleos tanto directos como indirectos gracias a la producción del café, siendo ciertamente los etíopes los primeros consumidores de su producto, pese a estar destinado mayoritariamente a la exportación. Entre 200 y 250 mil toneladas son producidas anualmente en Etiopía.

Los etíopes aseguran que sus altas tierras son el lugar de origen de este grano. Cuenta la leyenda que las cabras, naturales de la región, probaron los granos y comenzaron a comportarse de una manera “alocada”, y fue así como los pastores osaron también probarlo, dando origen a la tradición de beber café.

En Etiopía el café y la socialización parecen ir de la mano. Las familias se reúnen en torno a la ceremonia del café, que determina un claro sentido de pertenencia. Cada familia etíope al menos una vez al día se junta en torno a una jarra de café.

A la fecha, cerca del 80% de los etíopes viven de esta industria, siendo la fuente principal de sus ingresos. Pero esto no es necesariamente índice de la accesibilidad que existe en torno a esta bebida. Una taza de café en una cafetería etiope, cuesta cerca de 50 centavos de dólar, mientras que en la calle, comprar un vaso de café a un vendedor informal, puede llegar a costar 10 centavos. Pese a esto, se estima que los etíopes beben un promedio de 4 tazas al día.

Entre 2000 y 2003, los precios mundiales del café cayeron en picada, y Etiopía perdió casi el 59% de sus ingresos, lo que empeoró una crisis humanitaria y alimentaria que aún continúa(1).

Los productores, que en su mayoría cultivan en terrenos de no más de una hectárea, reciben menos del 5% aproximado de las ganancias que se obtiene en la industria del café. El resto es recibido por los actores de la industria internacional, los que controlan el valor de venta al cliente final. En este proceso, en el que intervienen al menos una cadena de 4 agentes, son los importadores extranjeros, los tostadores y los vendendores finales quienes se llevan la mejor parte.

Hablando en términos estadísticos sobre estas ganancias, la ONG Comercio Justo especula con las siguientes cifras:

Agricultor: 2% de las ganancias sobre el precio final de la venta café.

Exportador: 3% de las ganancias sobre el precio final de la venta café.

Transportista: 6% de las ganancias sobre el precio final de la venta café.

Tostador: 64% de las ganancias sobre el precio final de la venta café, siendo los tostadores más importantes las industrias Kraft y Nescafé.

Comerciante: 25% de las ganancias sobre el precio final de la venta café.

En los últimos años, diversas empresas e instituciones, lo mismo que el gobierno de Etiopía, han intentado revertir esta situación que a todas luces no es justa para sus agricultores. Sin embargo no es visto aun con muy buenos ojos el compromiso que empresas como Starbucks han asumido en relación a instaurar nuevas políticas de apoyo a los cafeteros. Más bien se ha pensado que no sea más que una manera de limpiar su dañada imagen en lo que a asuntos de ecología, responsabilidad social (emblema de la empresa Starbucks) y comercio justo respecta.

A la espera de una real mejoría de las condiciones de comercialización de este producto, el café etíope continua siendo y probablemente será el mejor café que puedas llevar a tu mesa.

Índices y Referencias: TVE

Índices y Referencias: Comercio Justo

Imagen: Blogabay

Pitche-Patche de Ostras

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  • 1 dl de aceite de maní
  • 1 kg de ostras
  • 3 tomates medianamente maduros
  • 70 grs de arroz ( de preferencia carolino)
  • 2 dientes de ajo
  • 1 limón
  • 1 cebolla grande
  • sal
  • piripiri 

Remoje el  arroz en agua fría durante 15 minutos.
Retirelo del agua y colóquelo en un paño de cocina y con un mortero aplástelo hasta partirlo.
En una olla, caliente el aceite y añada la cebolla y los dientes de ajo picados.  Agregue el tomate pelado y sin pepas.
Cuando la cebolla se ablande, agregue el arroz partido y revuelva.
Adicione agua suficiente para el caldo (más o menos 1 litro y medio de agua) y el agua de las ostras abiertas colada por un paño fino.
Deje que comience a hervir para incluir las ostras.
Después de cocidas las ostras, retire la olla del fuego y añada jugo de limón.
Sirvir caliente.

Origen: Guinea-Bissau

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“Cafriela de galinha” – Guinea Bissau

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imagen (1)

Ingredientes

3 pollos pequeños

2 ajies verdes

3 dientes de ajo

piri-piri (ají rojo muy picante)

sal

vinagre o limón

aceite de coco o aceite de oliva

Preparación:

En un mortero, moler los ajos, los ajíes verdes, los piripiri y un puñado de sal gruesa.   A la mezcla obtenida, adicionar un chorro de vinagre y un poco de aceite.  Mezclar bien.

Al interior del pollo, colocar una ramita de romero, mientras que  la preparación anterior, aplicarla a toda la superficie del pollo abundantemente.  Dejar reposar por 2 horas.

Luego poner en una espada o fierro, o directamente sobre la parrilla.  En el caso de poner directamente sobre la parrilla, debe mantenerse una distancia del fuego de por lo menos 4 dedos.   Mientras se cocina, puede ir agregándose el resto de la mezcla sobre el pollo.

Sirvase con papas fritas cortadas en forma de pajita, berros y rabanos.  También puede servirse con arroz blanco graneado.

Agradecemos a Filomena Embaló (Guinea-Bissau) por la información.

Traducción:  Bárbara Igor

 

(1) La imagen es sólo complementaria y no corresponde con la receta referida.  La foto fue sacada de Grupon.com

La cocina cultural africana en América Latina.

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La cocina cultural africana estaba ligada a los rituales religiosos. Para que no fuesen descubiertos, los negros esclavos intentaban esconder sus manifestaciones dentro de las haciendas, con esto terminaron relacionando a sus dioses con los santos de la religión católica, seguidos por los hacendados brasileños.

la tradicional “rabada”

En África, según la tradición, los dioses del candomblé tuvieron origen en los ancestros de los clanes africanos.  Sus adeptos creían que los hombres y las mujeres eran capaces de manipular las fuerzas de la naturaleza.  En las senzalas o barracones se sucedían las confraternizaciones sociales y era allá también donde la cultura era enseñada a los otros.

En la cocina africana, los alimentos son hechos de dos formas distintas, una de ellas destinada al culto de los orixás y otra al público visitante.  Existen también las ofrendas de bebidas que pueden ser hechas solas o acompañadas de alimento.

En la preparación de  la comida de los santos, los rituales son seguidos de forma minuciosa por las llamadas labás, que son las mujeres que detentan a los orixás, con sus vestimentas ritualísticas, sus cuentas en el cuello, en ollas de barro, con cuchara de palo, donde hasta inclusive el modo de mezclar o agitar, tiene su significado específico.  Luego de la preparación, ellas incluyen los búzios (caracoles) con cebolla (alibaça) para saber si el orixá aceptó la oferta, en caso de no haber sido aceptada, ellas reinician todo el proceso ritual.  La misma comida también es hecha para los visitantes, sin los mismos detalles, pero con la misma atención.

En la umbanda, también hay ritual para la preparación del alimento de los orixás, pero con otras bebidas y hecha de modos diferentes.  Lo que destaca la religión es la costumbre de sus entidades espirituales reunirse con los visitantes e hijos de la casa, bebiendo vino, confraternizando en amistad.  Para ellos, el acto de beber y reunir personas amigas en un mismo círculo, trae alegría y momentos de felicidad.

La tradición africana traída por los negros al Brasil, se inició en Bahía, en los hábitos de las baianas de colocar sus bandejas de acarajé (1) montados en las calles para la venta de sus “quitutes” (bocados)

En los días viernes es fácil observar el homenaje a Oxalá, orixá de ese día, en sus bandejas sólo dulces de color blanco, entre ellos cus-cus, tapioca, cocada, manjar, biju de coco y bolinhos de tapioca.  La Equedi (persona que auxilia a los orixás) Maria Moura explica: “Todos los orixás tienen sus preferencias en la cocina, y para agradar en la oferta el alimento tiene que ser preparado con lo que a él le gusta”.  Como ejemplos de alimentos para orixás destacamos: Xangô, el orixá de la justicia, gusta de Amalá (Carne de pecho de buey), rabada (2) con quiabo.  Oxalá, el orixá que simboliza la paz, gusta de cará (papa grande o ñame blanco) y eco (harina de acaçá o de choclo blanco).  Oxum, el orixá femenino de los ríos y cascadas, gusta de algunas frutas y quindim (3).  Iansã, el orixá femenino de los vientos, gusta del acarajé.

acarajé (1)  al parecer se trata de un pastel de frijoles.

rabada (2) plato preparado con el rabo del buey

quindim (3) especie de flan dulce, muy común en el nordeste brasileño.

Información extraída de Culinária África.

Agradecemos la gentileza de Carlos Souza (Brasil) por compartir con nosotros esta información.