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Nadine Gordimer, la guerrillera de la imaginación

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Por Luis Hernández Navarro (La Jornada de México)
nadine A la escritora Nadine Gordimer la política la alcanzó muy joven en su natal Sudáfrica. Tenía apenas entre 10 u 11 años cuando cayó en cuenta de quepertenecía a un mundo blanco opresor. Una noche la policía entró, sin permiso, a la habitación de una trabajadora doméstica de su casa, en busca de alcohol, prohibido a los negros. Los padres de la pequeña lo permitieron. La experiencia la marcó para siempre.

Nacida en 1923 en el seno de una familia de clase media, Gordimer creció en una pequeña aldea minera cerca de Johannesburgo. Su padre, Isidoro Gordimer, fue un relojero judío letonio, polígloto, que emigró escapando de la pobreza; su madre, Nan Myers, fue una asimilada británica posesiva y controladora, atrapada en un matrimonio infeliz que nunca dejó de pensar en regresar a su patria.

Nadine estudió en un convento-escuela para niñas blancas y tomó clases de baile. A los seis años se forjó como lectora en la biblioteca local. “Eso –confesó– me perdió en los libros. Pronto fui pasando de la sección de libros infantiles a los que quisiera tomar. Cuando veo atrás, es increíble lo que llegué a leer en esa época.”

Consciente de su condición racial, cayó en cuenta de que: si hubiera sido una niña negra no hubiera podido ser miembro de esa biblioteca, no hubiera podido tomar ninguno de esos libros. Pienso, entonces, que si hubiera sido negra jamás hubiera llegado a ser escritora.

En 1945 entró en la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo, y se dedicó a la bohemia estudiantil, a estudiar literatura y a ser escritora. Escribir –diría más adelante– le da sentido sentido a la vida. A los 26 años publicó su primera novela: Face to face.

Pero no fue en la universidad ni en ninguna otra escuela donde aprendió a ser escritora. Para ella se nace con el impulso de serlo y la clave para que se despierte el don de la escritura es leer, leer y leer.

La escritura –explicó– es resultado de tu propio desarrollo, del desarrollo de tus propias emociones y, por supuesto, de tus relaciones con el mundo exterior, con lo social y lo político. La necesidad de escribir viene de esos dos impulsos: de lo que te sucede dentro y de lo que te viene impuesto desde la sociedad, el país, la política, la moral.

La autora de El conservador se involucró en 1960 activamente con el Congreso Nacional Africano (CNA), que condujo la lucha contra el apartheid,después de que en Sharpeville la policía disparó contra una manifestación que protestaba contra el régimen de segregación racial y asesinó a 69 personas, niños y mujeres incluidos.

Sin embargo, no se vio a sí misma como una persona política por naturaleza. No creo que si hubiera vivido en otro lugar, mi escritura habría reflejado mucho la política, dijo años después.

Sus libros, sin embargo, no fueron nunca concebidos como forma de lucha. Por el contrario, siempre estuvieron al margen de ella porque nunca quiso escribir propaganda. Se impuso que en su escritura no hubiera activismo. “Nunca mostré a los luchadores contra elapartheid como ángeles ni a los colonizadores como demonios –explicó–; mi escritura nunca fue un grito contra el sistema racista. Eso lo hice con mis acciones.

“Más aún –dijo–, nunca he escrito ‘sobre’ política; sólo sobre las condiciones humanas, más allá del confinamiento de la identidad dado por la raza, el color o la clase.”

Sus novelas son antiapartheid, no por su odio personal al sistema, “sino porque la sociedad –el tema de mi obra– se revela a sí misma en ellas… si uno escribe honestamente acerca de la vida en Sudáfrica, el apartheid se condena a sí mismo”.

A pesar de ello, el apartheid le prohibió tres novelas: Mundo de extraño, La hija de Burger y La gente de July, así como una recopilación de poesía de escritores negros, que reunió y editó. Sin embargo, varias ediciones de sus libros censurados fueron introducidas de contrabando y resultaron muy bien recibidas.

Su compromiso político fue mucho más allá de la lucha contra el apartheid y se mantuvo hasta prácticamente los últimos días de su vida. Autodefinida como una realista optimista, vivió convencida de que los que luchamos sabemos que unidos podemos hacer cosas buenas. Por ello, en febrero de 2010, demandó públicamente en La Habana al presidente Obama la liberación inmediata de los cinco luchadores antiterroristas cubanos injustamente presos en Estados Unidos, y el cierre de la base de Guantánamo.

Nadine Gordimer vio en la ficción la verdad. Y concluyó que la fuente de la ficción está en una necesidad extraña de encontrar sentido a la vida, que proviene tanto de la presión sociopolítica a tu alrededor como de la propia evolución mientras vas creciendo, en tus emociones, en tus ideas, en tus relaciones.

Para la autora de Capricho de la naturaleza, esta superioridad explicativa de la ficción proviene del hecho de que un reportaje en un periódico nos plantea lo que aconteció; sin embargo, el poeta, el novelista, nos proporciona la idea de por qué sucedió. Esto es así debido a que “el escritor se toma un buen tiempo para reflexionar sobre un suceso. Después del impacto de los hechos, pasa por el proceso de la imaginación, pasa por el proceso de incluir personajes imaginarios y a través de ellos descubrir cómo eran sus vidas antes de llegar al momento que aparece en los periódicos y en los noticiarios de hoy. Los antecedentes que recibimos de la televisión y de los periódicos –que a veces son muy buenos– no profundizan tanto, porque siguen viéndolo desde la actitud de que lo inmediato es lo importante”.

No le falta razón a Nadine Gordimer en su juicio sobre la ficción. Sus novelas sobre el apartheid terminan explicando esa realidad mucho mejor y con mucho mayor eficacia que la gran mayoría de estudios académicos que se han publicado. Quizás por eso el poeta Seamus Heany describió a la escritora apenas fallecida este 14 de julio como una de las más grandes guerrilleras de la imaginación.

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SIDA y alcoholismo han sido la consecuencia del desalojo bosquimano – Botswana

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Para conocer más sobre la cultura bosquimana y sus condiciones de vida en Namibia presiona aqui +

  • Las tierras ancestrales de los bosquimanos se encuentran en el medio de la mina de diamantes más ricas del mundo, y creen que los bosquimanos fueron reubicados para dar la entrada a un proyecto minero multimillonario.

 

  • “Nos preocupa que en el futuro no habrá nadie que pueda ser capaz de practicar la cultura bosquimana, a menos que sea con fines turísticos para empresas que lo utilicen para sus negocios”.

 

  • Muchos creen que no tienen cabida en la sociedad moderna de Botswana. Algunos funcionarios se refieren a ellos como un pueblo “edad de piedra” que debe integrarse en el siglo XXI.

Dominick Tyler -survival

Un reportaje de la BBC ha encontrado a los bosquimanos de Botsuana viviendo en condiciones deplorables más de una década después de que fueran desalojados de sus tierras ancestrales en la Reserva de Caza del Kalahari Central (CKGR según sus siglas en inglés).

La reportera de la BBC, Pumza Fihlani, viajó al campo de reasentamiento de New Xade en Botsuana central, donde muchos bosquimanos permanecen a pesar de la sentencia de 2006 del Tribunal Supremo que garantiza su derecho a volver a su hogar.

Fihlani informa que los bosquimanos que conoció se sentían “perdidos” y que eran “tratados como perros” por las fuerzas del Gobierno, que han imposibilitado a los bosquimanos abandonar los campos de reasentamiento.

Quienes una vez fueron cazadores-recolectores nómadas, han sido forzados a una vida sedentaria previamente desconocida por la tribu. Como resultado, el alcoholismo y el SIDA se han disparado en los campos de reasentamiento.

Los bosquimanos de la reserva fueron deportados de sus tierras por el Gobierno en tres oleadas distintas de expulsiones en 1997, 2002 y 2005.

En 2006, los bosquimanos ganaron una histórica batalla judicial que reconocía su derecho a regresar a la reserva.

Sin embargo, en reminiscencia a las leyes de pases de Sudáfrica que separaban a las familias negras bajo el apartheid, la mayoría de los bosquimanos son obligados a solicitar un permiso de un mes de duración para entrar en la CKGR. Los hijos que visitan a sus padres en la reserva son amenazados con juicios y encarcelamiento si se quedan más tiempo del estipulado.

Goiotseone Lobelo, una mujer bosquimana, dijo a la BBC: “Echo de menos mi hogar y la forma en que vivíamos. La vida era sencilla, había mucha fruta, animales y no había barras ni cervezas. Ahora estamos perdidos”.

“Estamos contrayendo SIDA y otras enfermedades que no conocíamos; los jóvenes están bebiendo alcohol, las niñas están teniendo bebés. Todo está mal aquí”, explicó su hermana Biotumelo.

Roy Sesana, un líder bosquimano que ha estado a la vanguardia de la campaña por los derechos de los bosquimanos, dijo a Fihlani: “Nos preocupa que en el futuro no habrá nadie que pueda ser capaz de practicar la cultura bosquimana, a menos que sea con fines turísticos para empresas que lo utilicen para sus negocios”.

El gobierno dice que la restricción está destinada a preservar la vida salvaje y el ecosistema de la vasta reserva , que es ligeramente más grande que Dinamarca.  Pero grupos de derechos humanos y los propios bosquimanos creen que la verdadera razón es más siniestra. La minería, según explica el propio reportaje,  es una de las industrias clave de Botswana, con la extracción de diamantes como principal fuente de ingresos.  Las tierras ancestrales de los bosquimanos se encuentran en el medio de la mina de diamantes más ricas del mundo, y creen que los bosquimanos fueron reubicados para dar la entrada a un proyecto minero multimillonario. De hecho, un productor de diamantes que cotiza en Londres ha comenzado los planes para la extracción de alrededor de 45 km (28 millas) de la frontera oriental de la reserva.

La construcción de la primera fase del proyecto se inició en 2011, y la primera salida se espera para finales de este año.

El gobierno, por su parte, siempre ha negado que exista un vínculo entre las reubicaciones y los yacimientos de diamantes, descubiertos por primera vez en la década de 1980 .

El estado ha proporcionado algunos servicios en los campos de reasentamiento : hay clínicas , escuelas y casas de cemento con patios cercados, todo parte de un plan de modernización de la comunidad.

Pero la vida moderna no funciona para todo el mundo: Los basarwa, según constanta la reportera Fihlani, han construido chozas en sus patios, como un recordatorio de tiempos más felices y de formas de vida tradicionales.

El desempleo es elevado y esta comunidad no tiene habilidades que utilizar en el mundo exterior. No es raro ver a los hombres jóvenes tropezando a la salida de los bares locales a media tarde, y a la tienda de licores no le falta clientela.

Pero no sólo las condiciones sociales están creando problemas. Cientos de vacas y sus pastores descansan bajo los árboles y se preparan para dar un paseo de cinco kilómetros. Cuando los reubicaron, cada familia bosquimana recicibi cinco vacas o cabras para animarles a convertirse en granjeros.

Pero el pastoreo tiene sus desafíos. “Si empujas a alguien a un cierto estilo de vida que no conoce, se enfrentará a un montón de dificultades”, dice un agricultor bosquimano, Jumanda Galekebone. “Nuestra gente no sabe cómo cuidar a las vacas cuando enferman , no saben nada acerca de las enfermedades del ganado, como la fiebre aftosa”, explica.

Sus compañeros están de acuerdo, dicen que quieren ir a casa.  Dicen que la vida moderna no ha funcionado para ellos.

“Esta vida no ha mejorado sus vidas. Todavía recibimos un montón de gente que se aventura al interior del parque para cazar y son arrestados. Algunos se enfrentan a sanciones judiciales. Lo cual sólo demuestra que no se puede obligar a la gente a cambiar”, dice Galekebone .

Pero parece que los bosquimanos no tienen más remedio que cambiar, adaptarse, por lo menos según revelan los últimos planes del gobierno. Muchos creen que no tienen cabida en la sociedad moderna de Botswana. Algunos funcionarios se refieren a ellos como un pueblo “edad de piedra”, se debe integrarse en el siglo XXI.

A pesar de que en 2006 un tribunal declaraba inconstitucional su expulsión de las tierras, solo un puñado ha sido autorizado a regresar al parque, aquellos cuyos nombres aparecían en los documentos judiciales.

Roy Sesana,  líder de la comunidad, es uno de ellos. Pero dice que no goza de la victoria. Ahora vive entre RCKC y Nueva Xade para estar cerca de su familia y su pueblo .”Hemos estado separados de nuestros hijos y nuestras esposas. ¿Qué clase de vida es ésta? No hicimos nada para merecer esto”, argumenta.

Fue uno de los principales demandantes, y explica que para un pueblo que ha pasado la mayor parte de su vida vagando por la tierra libremente, vivienda de la caza de animales salvajes y la recolección de bayas y frutos secos, este lugar no les ofrece la oportunidad de vivir de la tierra. “Ahora dependemos de la dádiva del Gobierno,

” Estamos acostumbrados a alimentarnos, pero ahora dependedemos de la dádiva del gobierno, nos están convirtiendo en vagos y estúpidos”, se queja. “Estamos siendo tratados como perros. El perro es el único que no puede traer su propio aliemento, tiene que esperar a que lo haga su dueño”

Survival International está pidiendo que se lleve a cabo un “boicot internacional al  turismo”, su segunda fuente de ingresos, para que el Gobierno deje de perseguir a los primeros habitantes, permita a los bosquimanos regresar a su hogar y garantice sus derechos humanos reconocidos constitucional e internacionalmente.

Para unirse al boicot, existe el siguiente enlace: www.survival.es/email/boycott-botswana

** Texto publicado por Survival

Mbuyi Kabunda: “Lo que ha fracasado en África no es la cooperación sino la occidentalización”

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En MISOSOAFRICA, queremos destacar este artículo de valiosísimo interés, a manos de la periodista SILVIA ARJONA MARTÍN, publicado originalmente en la revista electrónica Guinguinbali.

Mbuyi Kabunda.

Alegre, cercano y directo. Mbuyi Kabunda transmite una mezcla de sabiduría amable cuando imparte sus conocimientos sobre África, su continente, a personas que desconocen las realidades del mismo. Su altura, cerca de dos metros, y su intensa mirada detrás de unas grandes gafas con patillas doradas no imponen apenas cuando se aproxima a preguntar a su atento público, a modo de profesor en el colegio, datos y fechas que bailan a buen ritmo en su discurso.

Hablar de la realidad africana es complicado si tenemos en cuenta que la forman 54 países, todos ellos muy diversos entre sí y divididos en dos zonas geográficas totalmente distintas e incomunicadas por el desierto del Sáhara: el África del Norte o Árabe y el África Subsahariana o Negra. Es por ello que Kabunda se indigna, a través de sonrisas, cuando le proponen desgranar y acercar su continente en apenas unas horas en las charlas y coloquios que ofrece por el mundo.

Natural de República Democrática del Congo (RDC), es politólogo e internacionalista y especializado en los problemas de integración regional, desarrollo y conflictos de África. En sus numerosas charlas, ponencias y clases en las muchas Universidades en las que trabaja y colabora, apuesta por un discurso afro-realista persiguiendo una visión más o menos objetiva de las realidades africanas, frente a ideas afro-pesimistas ligadas a culpabilizar a los y las africanas de toda su pobreza, hambruna, enfermedades y conflictos armados. Esta pensamiento negativo se debe al “gran desconocimiento” acerca del continente negro “extendido por todas partes”, explica, por lo que anima a que nos adentremos en él para ir eliminando las ideas del discurso primermundista, ligadas a siglos pasados.

LA COOPERACIÓN EN ÁFRICA 

El profesor congoleño es pesimista cuando se le pregunta por la cooperación al desarrollo en África. Asegura que se han conseguido muy pocos resultados significantes en relación a los fondos y las energías recibidas y argumenta que, a pesar de ser el continente que más ayuda ha obtenido es el que más subdesarrollado está, por lo que “algo falla”, se lamenta. Lo relaciona tanto a los propios donantes, que se han dedicado más a realizar operaciones comerciales, económicas y geoestratégicas, como a los beneficiarios que, además de no tener capacidades institucionales para un correcto ejercicio de la ayuda, “han invertido las donaciones a otras cosas distintas al desarrollo como la corrupción”. En este sentido, Kabunda asegura que desde 1960 hasta la actualidad se han desviado unos 300.000 millones de dólares de cooperación al desarrollo en África para la corrupción, lo que representa cinco o seis veces su monto.

Aún así, considera que el problema africano no ha venido ligado a la cooperación sino a la occidentalización, y una de las primeras ideas que encaja aquí es la consolidación de los Estados como estructura institucional instaurados en África después, sobre todo, de la Guerra Fría. Estos se consideraron como único modelo de desarrollo por parte de los países soviéticos y europeos “trayendo el mal al continente”, por lo que propone una desestructuración y una reestructuración a través de la africanización del Estado donde se mezclen las tradiciones, aniquiladas durante la colonización, y la modernidad.

En cuanto a la ayuda externa y para evitar seguir fracasando, el profesor habla de realizar una ayuda reducida pero de calidad concentrándola en la lucha contra la pobreza y en trabajar con los africanos y no para los africanos, “como se ha hecho hasta ahora”. Cree que tanto la cooperación oficial centralizada como la descentralizada, a través de las ONGDs, se encuentra en un callejón sin salida ya que éstas, se lamenta, “han sido meros instrumentos de la política exterior y comercial de  los países del Norte”. Su crítica va dirigida también a la visión occidental que ofrece y a que tanto su estructura, objetivos y fines son etnocentristas, sin dejar espacio a otras
formas de trabajar posibles en el mundo. El mismo Índice de Desarrollo Humano (IDH) estudia criterios del Norte, así como los órganos que forman parte del Banco Mundial (BM) y del Fondo Monetario Internacional (FMI) que persiguen un desarrollo económico, principalmente, ligado siempre a los intereses particulares de los países
más ricos.

A pesar de resistirse a ver la cooperación internacional como algo positivo para los pueblos del Sur, por la mirada occidental que presenta y demuestra, reitera, sí cree que se hayan hecho importantes avances en el continente africano aunque “queda mucho por hacer”. Señala la idea de una cooperación entre países africanos y una cooperación Sur-Sur, hecha y ejecutada según las características y necesidades de cada territorio sin intermediarios ligados a intereses particulares y concretos. “Tenemos que tener esperanzas en otras relaciones posibles porque ningún país en el mundo se ha desarrollado con la cooperación”, explica. Kabunda estima que ésta es “paliativa” cuando debería servir para fortalecer las capacidades internas institucionales de los países y no utilizarla como un objetivo en sí mismo que genera dependencia y rompe con el dinamismo interno de África.

Pero además de una cooperación entre los estados del Sur es tiempo de pensar en otro tipo de relaciones Norte-Sur (y Sur-Norte) a partes iguales que persigan verdaderamente una justicia social y que con ellas se reparta democracia. En un momento donde la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) del Estado Español se ha reducido en más de un 70% entre 2011 y 2012 (lo que ha supuesto el recorte más importante realizado en la historia de la cooperación de este país), es fundamental pensar en las consecuencias de estos ejercicios para millones de mujeres y hombres desprotegidos ante la falta de políticas sociales coherentes y analizar qué modelos y acciones hay que crear para conseguir resultados positivos en todo el mundo.

En España los primeros recortes a la ayuda externa tuvieron lugar en el año 2010, incumpliendo así con los objetivos planteados en el III Plan Director 2009-2012, y provocando un desajuste para alcanzar el 0,7% del PIB para el desarrollo. Pero para algunos y algunas son estos periodos de crisis los que más esperanzan aguardan para optar por oportunidades de transformación y cambios de paradigma en el orden mundial, reflexiones en las que instituciones, universidades, centros de estudios y ONGD españolas ya están trabajando.

ELEMENTOS AFRICANOS COMO ÍNDICES DE DESARROLLO

Mbuyi Kabunda también es optimista en cuanto al futuro de África, aunque apuesta por la necesidad de cambio estructurales internos y externos en todo el sistema vinculado a la ayuda externa. El 80% de su población tiene menos de 20 años y el 33% de los recursos naturales del mundo están en el continente olvidado, dos aspectos primordiales para reconsiderar el próspero camino que le espera por delante. Pero para conseguir buenos resultados de todo esto explica que es necesario educación y formación para esa joven ciudadanía y políticas de autoconsumo para la explotación de los recursos naturales a través de usos locales y comunitarios, al puro estilo de las tradiciones africanas y obviando la propiedad privada. “Es así como se permitiría a África un nuevo desarrollo”, afirma con serenidad.

Por otro lado, considera como alternativa viable acabar con el Estado centralizado “de tipo napoleónico” e implantar un afro federalismo, ya que asegura que “el Estado desarrollista ha sido un fracaso”. Apuesta también por el autodesarrollo de cada uno de los pueblos africanos, teniendo en cuenta sus valores y lenguas, que son propias y únicas, así como dar más prioridad a la agricultura por considerarse aún hoy una de las más importantes fuentes económicas de la comunidad africana. Eso sí, otorgando primacía a los cultivos que se consumen en el territorio africano y evitando aquellos que sólo se producen para la exportación hacia otros países del mundo, explica como de memoria cuando se le pregunta por las soluciones a los problemas en África como si los tuviera más que asimilados.

Defensor absoluto de la multitud de peculiaridades históricas, culturales, lingüísticas y de valores que conviven en África, Kabunda no olvida las esperanzas y cambios futuros que se avistan en el mundo con respecto al continente negro. Considera de vital importancia tener cada vez más presentes los aspectos sociales, ecológicos y humanos para contabilizar los avances de los países, en contraposición al sagrado capital. Por ello, cree con firmeza que ha llegado la hora de introducir elementos africanos para computar el desarrollo, tales como el derecho a la fiesta, a vivir alegremente o la primacía de lo social frente a lo económico. “Si estos aspectos se tuviesen en cuenta África dejaría de ocupar los últimos rankings mundiales en cuanto a desarrollo y pasaría a tomar los primeros puestos”.

Y así, convencido y convenciendo de que pronto llegarán transformaciones en el orden del mundo, avisa con una sonrisa de esperanza que en ese momento “habrá sorpresas” en su África natal.

* Mbuyi Kabunda es doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid, profesor del Instituto Internacional de Derechos Humanos de Estrasburgo y profesor de Relaciones Internacionales y Estudios Africanos del Máster de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Es Director de la revista África América Latina Cuadernos de SODEPAZ y Director del Observatorio de Estudios sobre la Realidad Social Africana de la UAM. También es autor de un centenar de publicaciones en revistas especializadas y de divulgación sobre África.

LAS LEYES INICUAS DE LA REPÚBLICA DE SUDÁFRICA DURANTE EL APARTHEID

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UNA persona “manifiestamente blanca” y” generalmente aceptada como blanca” puede no ser calificada como blanca si su padre o su madre han sido clasificados como personas de color.

UN africano es “una persona que pertenece realmente a una de las razas o tribus aborígenes de África o que es generalmente aceptada como tal”.

UNA persona de color es aquella que ” no es ni blanco ni un africano”.

UNA persona que no sea en realidad un africano, pero que ” por su aspecto es manifiestamente un africano”, será clasificada como tal en el registro de  población a menos que pruebe que verdaderamente no lo es ni es generalmente aceptado como tal.

UN hombre que es “por su aspecto manifiestamente un blanco” deberá ser clasificado como persona de color si uno de sus progenitores directos ha sido  clasificado como blanco y el otro como persona de color.

PARA decidir si una persona es “por su aspecto manifiestamente blanco”, el funcionario competente debe tener en cuenta “las costumbres, la educación,  la manera de hablar, el porte y la conducta en general” de esa persona.

SI una persona “manifiestamente no blanca por su aspecto” es “aceptada generalmente como blanca” en la zona en que trabaja, pero no en la zona en que vive, puede no ser calificada como blanca.

AUN veinticinco años después de que una persona ha sido clasificada en el registro de población como blanca y se le ha expedido la correspondiente tarjeta de identidad, el Secretario del Interior tiene derecho a ordenar la reclasificación de esa persona.

(En el recordado Mundial de Rugby llevado a cabo en Sudáfrica de Mandela, cuando la selección sudafricana ganaba el mundial por estrecho margen a  unos todopoderosos All Blacks, se dijeron muchas cosas terminado el partido, incluyendo que todo estaba arreglado. En medio de todas las declaraciones, el rugbier Abdelatif Benazzi dijo:“Había mucho más en juego que un triunfo deportivo en ese Mundial. Y por suerte ganó lo que tenía que ganar”. Benazzi, de origen marroquí, moreno y jugador francés, sabia lo que decía).

Texto publicado por UNESCO.

Colaboró: Maximiliano Vega.

Imagen: Beyond Trauma

 

 

 

Biko, una vida contra el apartheid.

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Por Bárbara Igor

“El principio básico de la Conciencia Negra es que el negro debe rechazar todos los sistemas de valores que tienden a hacer de él un extranjero en la tierra donde nació y a reducir su dignidad humana fundamental”.

Steve Bantu Biko

Hoy, 12 de septiembre, se conmemoran 35 años de la muerte de una de las piezas claves de la lucha contra el Apartheid en Sudáfrica, y contra la opresión racista en el mundo entero, el gran Steve Biko.

Stephen Bantu Biko nació en Ginsberg, pequeña localidad en las afueras de la ciudad de King William’s Town, un 18 de diciembre de 1946. Siendo desde temprana edad un estudiante rebelde, ingresa a la Facultad de Medicina de la Universidad de Natal, la que contaba con una sección para alumnos negros.

En la universidad, formó parte de la Unión Nacional de Estudiantes Sudafricanos (NUSAS), pero decide renunciar a ella por considerarla dominada por blancos(*). Cuestionaba fuertemente el rol que los “blancos liberales” jugaban dentro del movimiento negro. Consideraba, y no de manera antojadiza, que los negros debían fundar y dirigir sus propias organizaciones.

Fue así como en el año 1968 fundó la Organización de Estudiantes Sudafricanos (SASO), que tenía la particularidad de prestar asistencia tanto médica como legal a las comunidades negras, además de promover e impulsar el desarrollo de nuevas empresas. Biko, y probablemente este sea uno de sus aportes más relevantes, apelaba al rescate de la autoestima de los negros por medio de la educación y de la organización. Interesado en la dimensión psicológica de la opresión que se padecía en Sudáfrica, Biko fue capaz de percibir cómo la idea de una supuesta “inferioridad racial”, era lo que en gran medida impedía a su comunidad seguir avanzando, un sentimiento de inferioridad impuesto por condiciones de vida inhumanas y que permitían al opresor mantener las jerarquías que el Apartheid se encargó de poner en evidencia ante los ojos del mundo.

La teorización de las ideas del movimiento se dio por medio de la columna de la “Revista Negra”, en la que Biko llegó a ser editor (3). Fue mediante sus sucesivos artículos que Biko desarrolló las principales ideas que dieron forma al concepto de liberación: “El arma más poderosa del opresor es el espíritu del oprimido”

Pero la represión no se hizo esperar. En el año 1973 fue sometido a un “Régimen de Prohibición”, que entre otras cosas, le impedía salir de la ciudad de King Williams Town, hablar o escribir sobre sus ideas, o estar con más de una persona a la vez.

Tras violar el régimen de prohibición en varias ocasiones, y ser interrogado y arrestado por ello en otras tantas, sería en agosto de 1977 cuando enfrentara su último interrogatorio.

Según testimonios aportados en la Comisión de Verdad y Reconciliación, a dos décadas de su muerte, se reveló que Biko habría sufrido una lesión en la cabeza durante un interrogatorio y que un traslado innecesario de 12 horas hasta un hospital en Pretoria, habrían vuelto imposible su recuperación (2).

Sería sólo gracias a su amigo, el periodista y activista contra el apartheid, Donald Woods, que se diera a conocer el crimen de Biko al mundo. Habiendo sido declarado dentro del Régimen de prohibición, Woods huye a Londres simulando ser un sacerdote, junto a una serie de fotografías del cuerpo lacerado y desnudo de Biko en la morgue, que volvieron imposible a las autoridades negar la brutalidad con que se trataba a la oposición en el país africano.

Si bien sus ideas han sido criticadas por negar la participación de sujetos blancos dentro de la lucha contra el racismo, hoy, a 35 años de su muerte, tiempo que supera incluso los 30 años de su vida, Stephen Bantu Biko continúa siendo un ejemplo de lucha para el mundo entero.

Nota (1) Este antecedente fue tomado de un reportaje de la BBC.

Nota (2) El traslado  habría sido desde Puerto Elizabeth hasta Pretoria.

Nota (3) Algunas fuentes indican que esta revista habría sido escrita en el marco de SASO, mientras que otras fuentes apuntan a que fue escrita a partir de 1972, en el marco del “Programa de la comunidad Negra”, en la que Biko participaba tras su expulsión de la universidad.

A quienes quieran conocer un poco más de la vida de Steve Biko, pueden ver la película “Cry Freedom” o “Grito de Libertad”, del año 1987, protagonizada por Denzel Washington y dirigida por Richard Attenborough.