Un vídeo que muestra cómo interrumpen al Primer Ministro etíope Meles Zenawi en el Simposio 2012 de Seguridad Alimentaria del G8 en Washington, D.C. ha encendido un debate sobre el papel de los periodistas en los regímenes autoritarios. En el vídeo, se ve al periodista y activista etíope Abebe Gellaw gritando «libertad, libertad, Meles Zenawi es un dictador, está cometiendo crímenes contra la humanidad». Zenawi, que en su país suele disfrutar de una prensa aduladora, parece sorprendido e irritado.

La invitación que el presidente Barack Obama hizo al primer ministro etíope, Meles Zenawi, a la reunión sobre seguridad alimentaria del pasado 19 de mayo levantó mucha polémica en Etiopía, siendo interpretada como un insulto ante las acciones que está llevando a cabo el líder. No obstante, una vez Zenawi confirmó su asistencia a la reunión, el periodista y activista etíope Abebe Gellaw, interpretó el escenario como una ocasión única para transmitir, ante todos los líderes políticos presentes, la difícil situación que viven los periodistas etíopes en su país que, a principios del mes pasado, fue denunciada por Amnistía Internacional.

Un vídeo muestra como, en medio del discurso de Meles Zenawi, éste es interrumpido al grito de “Libertad, libertad, Meles Zenawi es un dictador, está cometiendo crímenes contra la humanidad”. En las imágenes se puede ver al primer ministro etíope, acostumbrado en su país a disfrutar de una prensa sometida a un gran control que evita la difusión de voces críticas con su trabajo, algo sorprendido (por ver al periodista allí presente y por estar siendo increpado en público) e intentando controlar su indignación con la situación mientras sube la voz para intentar silenciar a Gellaw con su discurso, algo que no consigue.

Estas imágenes, evidentemente, han sido comentadas y evaluadas por mucha gente, sobre todo profesionales de la comunicación etíope. A través de Facebook, Abiye Teklemariam compara al líder etíope con Ceausescu, el último dictador rumano. “Meles Zenawi parecía realmente desconcertado y furioso. Su reacción tiene un extraordinario parecido con aquel famoso momento en el que Ceausescu, por primera vez desde su ascenso al poder, durante un discurso fue abucheado por la multitud, que siempre se había mostrado impecablemente obediente. ¡Este vídeo dice mucho!”

Debate en las calles

La situación ha trasladado un nuevo debate a la calle. Otras firmas, como Hallelujah Lulie, no creen que esta sea la mejor manera de de combatir la situación. “Creo que la frustración empujó a Abebe a hacer lo que hizo, pero cualquier esfuerzo para racionalizar el hecho desde una perspectiva periodística es ser un hipócrita y pretender manipular y torcer las reglas y principios que afirmamos defender para que se ajusten a nuestros propios objetivos políticos. Apoyar la acción de Abebe a Meles y justificarla en términos periodísticos para que parezca profesional me induce a preguntarme si está mal cuestionar y examinar la profesionalidad y la precisión de los periodistas en los regímenes autoritarios. ¿Cómo puede una audiencia supuestamente neutral o desinformada creer cualquier cosa que Abebe u otros periodistas de su estilo digan sobre Etiopía?”, ha argumentado.

En cambio, Abiye, otro periodista etíope, ha respondido a su compañero Lulie asegurando que en una dictadura, debido al control del gobierno sobre la información que se publica, es imposible encontrar periodismo de calidad. “Se supone que los periodistas son los que nos proporcionan información exacta, y la posibilidad de que la oposición abierta y vocal a un grupo pueda afectar a esta labor puede ser un tema razonable de debate. Pero este debate sobre los límites del buen periodismo –es decir, la investigación imparcial de la verdad– comienza con la presunción de que hay lugar para el buen periodismo. Es un debate de segundo orden. En las dictaduras, esta presunción no tiene validez. El periodismo en estos sistemas es un camelo que se utiliza para justificar un resultado amañado. Sin un nivel razonable de libertad de expresión e información, reglas y prácticas contra la censura y un entorno cómodo para los periodistas, es imposible la investigación imparcial de la verdad. Esto plantea una disyuntiva fundamental a los que quieren practicar un buen periodismo: ¿Deben seguir su labor como si existiera un espacio real para trabajar (lo que es falso) o deben luchar para que este espacio cambie (lo que exige un considerable grado de activismo político)? Para mí, la respuesta es evidente. El activismo político contra el régimen que ejercen los periodistas en una dictadura es lo que hacen para que sea posible un buen periodismo”, ha razonado.

Fuente: Guinguinbali noticias.

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