VIVIMOS AFRICA – 1 / Entrevista con Orlando Castro

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Por Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Orlando Castro, es en la actualidad una de las voces críticas más implacables contra el gobierno de José Eduardo dos Santos. Establecido en Portugal desde el año 1975, su labor como periodista no ha estado exenta de inconvenientes, lo que ciertamente, no ha sido una limitante para continuar con lo que define como “el deber sagrado de dar voz a quienes no tienen voz”.

Autor de libros como «Cabinda – ontem protectorado, hoje colónia, amanhã Nação» (2011) y «Alto Hama – Crónicas (diz)traídas» (2006), libro con prólogo de Eugénio Costa Almeida, donde da cuenta de su trayectoria en el portal Alto Hama, espacio informativo en clave crítica, dedicado a la actualidad del Conjunto de Países de Lengua Portuguesa.

Es con esta primera entrevista y con la particular visión de Orlando Castro, que damos inicio a nuestra serie “Vivimos África” donde los más diversos actores, conformarán un único testimonio: el de su relación y responsabilidad para con el continente cuna de la humanidad.

ORLANDO CASTRO, PERIODISTA.

Bárbara Igor: Para muchos, Orlando Castro representa una de las caras visibles de la lucha contra el gobierno de José Eduardo dos Santos. Más allá de su responsabilidad como periodista, ¿qué le hace insistir diariamente en esta tarea, muchas veces poco reconocida y hasta “ingrata”?

Orlando Castro: Es, efectivamente, una misión muy ingrata y hasta peligrosa. No faltan las amenazas de todo tipo, algunas hasta de muerte. Pero como angoleño y como periodista, tengo el deber (para mi sagrado) de dar voz a quien no tiene voz. Y el 70% de los angoleños son gestados con hambre, nacen con hambre y mueren después con hambre. Y todo esto en un país muy rico. Por tanto, mientras haya un angoleño con hambre por culpa de un presidente y de un gobierno que sólo trabaja para los pocos que tienen millones y no para los millones que tienen poco, mi conciencia exige que continúe luchando.

BI: Poco se sabe en el exterior sobre la situación de los opositores al gobierno de José Eduardo dos Santos. ¿Podría hablarnos un poco de su experiencia, en un país con lazos muy importantes con Angola, como es el caso de Portugal?

OC: Es principalmente después de la muerte, hace diez años, del líder de la UNITA, Jonas Savimbi, que terminó efectivamente la oposición al régimen de José Eduardo dos Santos. Y si internamente, o sea, dentro de Angola, todos los que piensan de forma diferente del MPLA son culpables hasta que se pruebe lo contrario, también en el exterior (en Portugal por ejemplo) los que no son favorables al régimen, sufren la persecución propia de países que no quieren que el actual dueño de Angola se enfade. Eduardo dos Santos, directa e indirectamente, es dueño de grandes empresas portuguesas, principalmente de comunicación social. Y por esa razón hay cada vez menos periodistas hablando de lo que sucede en Angola. Y también por eso, los partidos que en Angola luchaban contra el régimen, tienen poco tiempo de visibilidad en el exterior y todavía menos en el interior.

Salí de Angola, oficialmente hacia fines de 1975. Durante los años de guerra civil, volví varias veces, entrando en el país de forma clandestina, según el régimen instaurado en Luanda, y de forma natural, de acuerdo con el partido que luchaba contra el régimen, la UNITA. Hoy estoy impedido, en la práctica, de entrar en mi país. Todas las tentativas de entrada legal, son boicoteadas y aplazadas “sine die”.

BI: Según lo que podemos leer diariamente en sus artículos, su trabajo además de ser informativo, intenta reforzar la ética periodística. ¿Cómo es que surge este interés por ejemplificar el trabajo del periodista?

OC: ¡Bueno! Cada vez más, sobre todo tomando como referencia Portugal y Angola, el periodismo dejó de tener reglas deontológicas y éticas, pasando apenas a seguir las leyes de la oferta y de la demanda, transformándose en un mero producto comercial, en una mera mercadería. Ahora, para mí, el periodismo debe ser una actividad en que la verdad sea el objetivo esencial y único. De hecho, la verdad puede doler mucho, pero sólo ella puede curar. Es, además, esto lo que el público (y es finalmente nuestro único patrón) exige de nosotros. No obstante, cuando el “periodista” escribe sólo lo que le mandan, lo que da dinero, no pasa de ser un mercenario. Aprendí que si el periodista no procura saber lo que sucede, es un imbécil. Y que cuando sabe lo que sucede pero se calla, es un criminal. Y por eso es que hay cada vez más imbéciles y criminales.

BI: ¿Tiene alguna explicación para la falta de rigor o de ética periodística de la que hace diariamente denuncia?

OC: Los periodistas, más que informar, más que formar, tienen que vender. Vender, vender y vender siempre más. Los periodistas son los montadores que, de acuerdo con el mercado, alinean las piezas de un crimen, de un mitin, de un atentado o de un hoyo en la calle. Si lo que vende es dar una ayuda al partido del Gobierno para que este gane en las próximas elecciones, son esas las piezas que tienen que montar, nada contando la teoría de la exención que es tan de nuestro teórico agrado. Si lo que vende es divulgar los productos de la empresa “X”, son esas las piezas que tienen que montar, pasando por encima del hecho de que esa empresa eventualmente no paga los salarios a sus trabajadores, promueve criminales despidos o apuesta al trabajo infantil. Si lo que vende es dar cobertura a las dictaduras (sean las de Robert Mugame o José Eduardo dos Santos), son esas piezas las que tienen que montar, calibrándolas de forma que parezcan de los mejores ejemplos democráticos.

ORLANDO CASTRO Y ANGOLA

BI: en mi experiencia, muchos angoleños que dicen ser “apolíticos”, explican no tener reparo alguno contra el gobierno de su país, ni mucho menos haber visto represión hacia los periodistas. ¿Cómo puede explicar esto?

OC: Para ver no basta mirar. Es necesario querer ver. Además, el peor ciego es exactamente aquel que no quiere ver. Tal como en los tiempos de la Unión Soviética, con la cual el régimen angoleño aprendió todo lo que sabe, o en el tiempo de la dictadura portuguesa de Salazar, existe en Angola una cortina de fierro que separa a los hijos de los hijastros. Y quien quiera ser hijo, quien quiera tener empleo, tener casa, tener asistencia médica… tiene que ser “ciego”. Esto es, tiene que saber que el MPLA es Angola y que Angola es el MPLA. No pueden, por eso, ver lo que pasa. No pueden defender la igualdad de derechos y, mucho menos, el derecho a una opinión diferente. La situación está cambiando, las manifestaciones de los jóvenes son prueba de eso. Pero, aun así, por una cuestión de sobrevivencia, los angoleños sólo consiguen ver lo que el régimen quiere que ellos vean.

BI: Hablando en su propio lenguaje, podemos decir que existen dictaduras fuertes y dictaduras blandas, así como también dictaduras que representan un beneficio para las potencias económicas y culturales. En la actualidad, ¿cómo es que el mundo ve el hecho de que el MPLA sea el único partido político en el poder desde la independencia de Angola?

OC: El mundo, en un sistema hipócrita, sólo mira hacia las riquezas de Angola. Y mientras el régimen continúe negociando, vendiendo petróleo y comprando armas, va a mantener el estatuto de bestial. Siempre fue así. Fue así con Túnez, con Libia, con Egipto. Si un día el régimen cae (y va a caer), las potencias internacionales van a decir finalmente que, Eduardo dos Santos era un terrorista y pasarán a negociar con quien esté en el poder. Reconozco con todo, que es más fácil al mundo negociar con dictadores que con democracias. Es más fácil negociar con un régimen que tiene al mando desde hace más de 30 años a la misma persona, que con uno que sea democrático y que por esto va alternando a sus dirigentes. En otras palabras, es más fácil corromper siempre a los mismos.

BI: no sería novedad una nueva victoria del MPLA en las elecciones de Agosto. En su opinión, ¿cuáles deberían ser las nuevas directrices del gobierno en cuanto al desarrollo del país, en asuntos como: infraestructura, superación de la pobreza, mortalidad infantil y libertad de expresión?.

OC: No, no es novedad que el MPLA va a ganar. Con los años que está en el poder, volverá, tal como en el año 2008, a poner a los muertos a votar. Será difícil creer que el régimen alguna vez va a poner el interés del pueblo encima de sus intereses. Como cualquier dictadura, Angola tendrá siempre dos caras. Una de lujo y una de miseria. Hasta por razones étnico-históricas, el MPLA nunca estará interesado en desarrollar las zonas del país donde viven pueblos que históricamente pertenecen a otra sociedad. Fue además, esa elitista política de segregación en que los pueblos del Norte, principalmente de la región de Luanda, son valorados como pertenecientes a una casta superior, lo que llevó a que la UNITA nunca desistiese de luchar. Los pueblo ovimbundos y bailundos siempre fueron considerados por el régimen como seres inferiores. Sus regiones van, por este motivo, a continuar siendo las menos desarrolladas. Por alguna razón el día 24 de Febrero de 2002 alguien dijo: “sekulu wafa, kalye wendi k’ondalatu! v’ukanoli o café k’imbo lyamale!”. O sea, murió el más viejo (Jonas Savimbi), ahora iréis a apañar café a las tierras del norte como contratados”.

BI: ¿Cuál es su previsión para el futuro de Angola como un Estado Director? ¿Y en relación al Palop?

OC: Angola, sobre todo porque es una potencia económica y militar, acabará por tener un futuro sonriente. Y creo que no tardará mucho. La población está cansada de las malas acciones del régimen y va, espero pacíficamente, a apostar por el cambio democrático y por la verdadera creación de un estado de Derecho. Y cuando esto suceda, aliando el poder económico a la credibilidad democrática, Angola será la locomotora del desarrollo de los Países Africanos de Lengua Oficial Portuguesa. En esa altura, como se vio por su reciente interferencia en Guinea- Bissau, los resultados no fueron los esperados porque Luanda no se presentó como un estado democrático, hecho que le restó todo margen a la maniobra.

BI: Continuando con lo sucedido en Guinea Bissau, ¿cómo ve la presencia de la MISSANG y su salida hacia el reciente golpe de Estado?

OC: Como dije en la respuesta anterior, la MISSANG fue vista, y con toda razón, como un acto de colonialismo. Si fuese Angola un régimen democrático y un verdadero Estado de Derecho, o sea, un ejemplo de buena gobernanza (como sucede con Cabo Verde), las autoridades guineanas no tendrían problemas en aceptar su presencia. Por alguna razón los guineanos preguntaban: ¿quién es Angola para mandar una misión militar a Guinea-Bissau? Y tenían razón. Al factor militar propiamente dicho de Angola, faltó la legitimidad que sería total si el régimen fuese democrático.

ORLANDO CASTRO Y EL CONTEXTO AFRICANO

BI: Podría explicarnos cómo entiende la actualidad africana, cuáles son sus mayores problemáticas a resolver, y cuáles de estas problemáticas tienen alguna posibilidad real de ser resueltas por los propios africanos.

OC: Todos los problemas africanos, y son muchos, deben ser resueltos, en primer lugar, por los africanos. África tiene (casi) todo para ser un gran continente y hasta, de aquí a algunas generaciones, un gran espacio de desarrollo económico, humano y social, de armonía más o menos estable. Dios, sea Él quien sea, dio a África todo lo que era preciso para ser uno de los continentes más prósperos. Infelizmente, este espacio fue criminalmente dividido a regla y escuadra por los colonizadores europeos que, por considerarse superiores, se limitaron (con pocas excepciones, entre las cuales – a pesar de todo – Portugal) a explotar sus riquezas. Es esta división la que originó, y origina, las endémicas guerras. El mismo pueblo fue, por ejemplo, dividido por varios países y obligado a convivir con razas totalmente diferentes. Ahora esto es algo que, en el contexto africano, genera guerras fronterizas. Si a esto se junta el hecho de que las grandes potencias quieren vender armas a cambio de las riquezas naturales…

BI: Más allá de los problemas más urgentes que algunos de los países de África presentan, el problema de la inestabilidad política y la falta a la democracia, así como los constantes golpes de estado, parecen ser la génesis de las dificultades. ¿Cómo es que este tipo de situaciones todavía no se pueden controlar o evitar?

OC: Es necesario que la Comunidad Internacional tenga el coraje, que yo creo que no tiene, de reconsiderar la división territorial de muchos países, creando nuevas fronteras y procurando juntar lo que es posible de ser juntado. Con el tiempo, con la imprescindible colaboración de los africanos, será posible ver que las actuales fronteras fueron heredadas de los regímenes coloniales (recientes en términos históricos) y no corresponden a la verdad de los pueblos que ocupan esas regiones. En muchos casos, más que querer instaurar la democracia, es urgente reinventar la geografía de África.

BI: Mucho se ha hablado de un Renacimiento del continente africano, y poco a poco vemos un creciente interés por los asuntos relativos a África. ¿Cómo entiende esta situación?

OC: África está de moda, pero no siempre por las mejores razones. Son pocos los que, por ejemplo, se atreven a defender la tesis de que las fronteras africanas deben ser reestructuradas si se quiere pacificar el continente. La mayoría sólo pretende explotar las riquezas y, como si esto no bastase, vender armas. Esto porque los africanos van matándose unos a otros… pero las riquezas continúan allá, a la espera de quien las vaya a explotar.

BI: En la época de las independencias, países como Angola, Sierra Leona y Sudáfrica parecían ver en América Latina un ejemplo a seguir. Hoy se habla de un África que mira con creciente interés hacia China. ¿Cuál es su visión sobre esto?

OC: Creo que América Latina es, desde el punto de vista de la convivencia política y del rejuvenecimiento económico, un ejemplo considerado por muchos países africanos. Lamentable que sean los chinos quienes toman cuenta de los países africanos. Está claro que China, desde luego también por el apoyo que dio a los movimientos de liberación, está sacando dividendos de la apuesta que hizo en África. De cualquier modo, pienso que las nuevas generaciones de africanos quieren acabar con ese dominio y enfocarse en los países que, a pesar de todo, son referencias más importantes. Sin considerar el aspecto de que China sea un enorme mercado consumidor y productor, América Latina puede desempeñar un papel relevante tanto en África como en Europa, pero no puede perder el tren (*).

BI: Para concluir, podría hacer una reflexión en relación a su trabajo como periodista y su interés y/o responsabilidad para con África.

OC: Hay ciertamente razones profundas para que yo crea (sin gran éxito, destáquese), que es preferible ser salvado por la crítica que asesinado por el elogio. Hay con toda certeza razones profundas para que yo crea (sin gran éxito, destáquese) que es preferible andar todos los días, a toda hora, con la columna vertebral, en vez de dejarla en casa. Y esas razones profundas nacieron en Angola, nacieron en África. ¿Ha sido una tarea complicada? Ha sido y continuará siendo. ¿Por qué? Porque es muy fuerte la presión de los que nos quieren acéfalos, autómatas y como si esto no bastase, invertebrados también. Fue en las calles de la ciudad de Huambo que aprendí valores que, o se tienen, o no se tienen. No se compran. Aprendí que, tal como Angola, África no se define, se siente.

(*) Perder o comboio. América Latina, para constituir un verdadero ejemplo para África, no puede perder el rumbo que ha tomado hasta ahora.

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VIVIMOS AFRICA – 1 / Entrevista con Orlando Castro

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Por Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

 

Orlando Castro, es en la actualidad una de las voces críticas más implacables contra el gobierno de José Eduardo dos Santos.  Establecido en Portugal desde el año 1975, su labor como periodista no ha estado exenta de inconvenientes, lo que ciertamente, no ha sido una limitante para continuar con lo que define como  “el deber sagrado de dar voz a quienes no tienen voz”.

Autor de libros como «Cabinda – ontem protectorado, hoje colónia, amanhã Nação» (2011) y «Alto Hama – Crónicas (diz)traídas» (2006), libro con prólogo de Eugénio Costa Almeida, donde da cuenta de su trayectoria en el portal Alto Hama, espacio informativo en clave crítica,  dedicado a la actualidad del Conjunto de Países de Lengua Portuguesa.

Es con esta primera entrevista y con la particular visión de Orlando Castro, que damos inicio a nuestra serie “Vivimos África” donde los más diversos actores, conformarán un único testimonio: el de su relación y responsabilidad para con el continente cuna de la humanidad.

ORLANDO CASTRO, PERIODISTA.

Bárbara Igor: Para muchos, Orlando Castro representa una de las caras visibles de la lucha contra el gobierno de José Eduardo dos Santos.  Más allá de su responsabilidad como periodista, ¿qué le hace insistir diariamente en esta tarea, muchas veces poco reconocida y hasta “ingrata”?

Orlando Castro: Es, efectivamente, una misión muy ingrata y hasta peligrosa.  No faltan las amenazas de todo tipo, algunas hasta de muerte.  Pero como angoleño y como periodista, tengo el deber (para mi sagrado) de dar voz a quien no tiene voz.  Y el 70% de los angoleños son gestados con hambre, nacen con hambre y mueren después con hambre.  Y todo esto en un país muy rico.  Por tanto, mientras haya un angoleño con hambre por culpa de un presidente y de un gobierno que sólo trabaja para los pocos que tienen millones y no para los millones que tienen poco, mi conciencia exige que continúe luchando.

BI: Poco se sabe en el exterior sobre la situación de los opositores al gobierno de José Eduardo dos Santos.  ¿Podría hablarnos un poco de su experiencia, en un país con lazos muy importantes con Angola, como es el caso de Portugal?

OC: Es principalmente después de la muerte, hace diez años, del líder de la UNITA, Jonas Savimbi, que terminó efectivamente la oposición al régimen de José Eduardo dos Santos.  Y si internamente, o sea, dentro de Angola, todos los que piensan de forma diferente del MPLA son culpables hasta que se pruebe lo contrario, también en el exterior (en Portugal por ejemplo) los que no son favorables al régimen, sufren la persecución propia de países que no quieren que el actual dueño de Angola se enfade.  Eduardo dos Santos, directa e indirectamente, es dueño de grandes empresas portuguesas, principalmente de comunicación social.  Y por esa razón hay cada vez menos periodistas hablando de lo que sucede en Angola.  Y también por eso, los partidos que en Angola luchaban contra el régimen, tienen poco tiempo de visibilidad en el exterior y todavía menos en el interior.

Salí de Angola, oficialmente hacia fines de 1975.  Durante los años de guerra civil, volví varias veces, entrando en el país de forma clandestina, según el régimen instaurado en Luanda, y de forma natural, de acuerdo con el partido que luchaba contra el régimen, la UNITA.  Hoy estoy impedido, en la práctica, de entrar en mi país.  Todas las tentativas de entrada legal, son boicoteadas y aplazadas “sine die”.

BI: Según lo que podemos leer diariamente en sus artículos, su trabajo además de ser informativo, intenta reforzar la ética periodística.  ¿Cómo es que surge este interés por ejemplificar el trabajo del periodista?

OC: ¡Bueno!  Cada vez más, sobre todo tomando como referencia Portugal y Angola, el periodismo dejó de tener reglas deontológicas y éticas, pasando apenas a seguir las  leyes de la oferta y de la demanda, transformándose en un mero producto comercial, en una mera mercadería.  Ahora, para mí, el periodismo debe ser una actividad en que la verdad sea el objetivo esencial y único.  De hecho, la verdad puede doler mucho, pero sólo ella puede curar.  Es, además, esto lo que el público (y es finalmente nuestro único patrón) exige de nosotros.   No obstante, cuando el “periodista” escribe sólo lo que le mandan, lo que da dinero, no pasa de ser un mercenario.  Aprendí que si el periodista no procura saber lo que sucede, es un imbécil.  Y que cuando sabe lo que sucede pero se calla, es un criminal.  Y por eso es que hay cada vez más imbéciles y criminales.

BI: ¿Tiene alguna explicación para la falta de rigor o de ética periodística de la que hace diariamente denuncia?

OC: Los periodistas, más que informar, más que formar, tienen que vender.  Vender, vender y vender siempre más.  Los periodistas son los montadores que, de acuerdo con el mercado, alinean las piezas de un crimen, de un mitin, de un atentado o de un hoyo en la calle.  Si lo que vende es dar una ayuda al partido del Gobierno para que este gane en las próximas elecciones, son esas las piezas que tienen que montar, nada contando la teoría de la exención que es tan de nuestro teórico agrado.  Si lo que vende es divulgar los productos de la empresa “X”, son esas las piezas que tienen que montar, pasando por encima del hecho de que esa empresa eventualmente no paga los salarios a sus trabajadores, promueve criminales despidos o apuesta al trabajo infantil.  Si lo que vende es dar cobertura a las dictaduras (sean las de Robert Mugame o José Eduardo dos Santos), son esas piezas las que tienen que montar, calibrándolas de forma que parezcan de los mejores ejemplos democráticos.

ORLANDO CASTRO Y ANGOLA

BI: en mi experiencia, muchos angoleños que dicen ser “apolíticos”, explican no tener reparo alguno contra el gobierno de su país, ni mucho menos haber visto represión hacia los periodistas.  ¿Cómo puede explicar esto?

OC: Para ver no basta mirar.  Es necesario querer ver.  Además, el peor ciego es exactamente aquel que no quiere ver.  Tal como en los tiempos de la Unión Soviética, con la cual el régimen angoleño aprendió todo lo que sabe, o en el tiempo de la dictadura portuguesa de Salazar, existe en Angola una cortina de fierro que separa a los hijos de los hijastros.  Y quien quiera ser hijo, quien quiera tener empleo, tener casa, tener asistencia médica… tiene que ser “ciego”.  Esto es, tiene que saber que el MPLA es Angola y que Angola es el MPLA.  No pueden, por eso, ver lo que pasa.  No pueden defender la igualdad de derechos y, mucho menos, el derecho a una opinión diferente.  La situación está cambiando, las manifestaciones de los jóvenes son prueba de eso.  Pero, aun así, por una cuestión de sobrevivencia, los angoleños sólo consiguen ver lo que el régimen quiere que ellos vean.

BI: Hablando en su propio lenguaje, podemos decir que existen dictaduras fuertes y dictaduras blandas, así como también dictaduras que representan un beneficio para las potencias económicas y culturales.  En la actualidad, ¿cómo es que el mundo ve el hecho de que el MPLA sea el único partido político en el poder desde la independencia de Angola?

OC: El mundo, en un sistema hipócrita, sólo mira hacia las riquezas de Angola.  Y mientras el régimen continúe negociando, vendiendo petróleo y comprando armas, va a mantener el estatuto de bestial.  Siempre fue así.  Fue así con Túnez, con Libia, con Egipto.  Si un día el régimen cae (y va a caer), las potencias internacionales van a decir finalmente que, Eduardo dos Santos era un terrorista y pasarán a negociar con quien esté en el poder.  Reconozco con todo, que es  más fácil al mundo negociar con dictadores que con democracias.  Es más fácil negociar con un régimen que tiene al mando desde hace más de 30 años a la misma persona, que con uno que sea democrático y que por esto va alternando a sus dirigentes.  En otras palabras, es más fácil corromper siempre a los mismos.

BI: no sería novedad una nueva victoria del MPLA en las elecciones de Agosto.  En su opinión, ¿cuáles deberían ser las nuevas directrices del gobierno en cuanto al desarrollo del país, en asuntos como: infraestructura, superación de la pobreza, mortalidad infantil y libertad de expresión?.

OC: No, no es novedad que el MPLA va a ganar.  Con los años que está en el poder, volverá, tal como en el año 2008, a poner a los muertos a votar.  Será difícil creer que el régimen alguna vez va a poner el interés del pueblo encima de sus intereses.  Como cualquier dictadura, Angola tendrá siempre dos caras.  Una de lujo y una de miseria.  Hasta por razones étnico-históricas, el MPLA nunca estará interesado en desarrollar las zonas del país donde viven pueblos que históricamente pertenecen a otra sociedad.  Fue además, esa elitista política de segregación en que los pueblos del Norte, principalmente de la región de Luanda, son valorados como pertenecientes a una casta superior, lo que llevó a que la UNITA nunca desistiese de luchar.  Los pueblo ovimbundos y bailundos siempre fueron considerados por el régimen como seres inferiores.  Sus regiones van, por este motivo, a continuar siendo las menos desarrolladas.  Por alguna razón el día 24 de Febrero de 2002 alguien dijo: “sekulu wafa, kalye wendi k’ondalatu! v’ukanoli o café k’imbo lyamale!”.  O sea, murió el más viejo (Jonas Savimbi), ahora iréis a apañar café a las tierras del norte como contratados”.

BI: ¿Cuál es su previsión para el futuro de Angola como un Estado Director? ¿Y en relación al Palop?

OC: Angola, sobre todo porque es una potencia económica y militar, acabará por tener un futuro sonriente.  Y creo que no tardará mucho.  La población está cansada de las malas acciones del régimen y va, espero pacíficamente, a apostar por el cambio democrático y por la verdadera creación de un estado de Derecho.  Y cuando esto suceda, aliando el poder económico a la credibilidad democrática, Angola será la locomotora del desarrollo de los Países Africanos de Lengua Oficial Portuguesa.  En esa altura, como se vio por su reciente interferencia en Guinea- Bissau, los resultados no fueron los esperados porque Luanda no se presentó como un estado democrático, hecho que le restó todo margen a la maniobra.

BI: Continuando con lo sucedido en Guinea Bissau, ¿cómo ve la presencia de la MISSANG y su salida hacia el reciente golpe de Estado?

OC: Como dije en la respuesta anterior, la MISSANG fue vista, y con toda razón, como un acto de colonialismo.  Si fuese Angola un régimen democrático y un verdadero Estado de Derecho, o sea, un ejemplo de buena gobernanza (como sucede con Cabo Verde), las autoridades guineanas no tendrían problemas en aceptar su presencia.  Por alguna razón los guineanos preguntaban: ¿quién es Angola para mandar una misión militar a Guinea-Bissau? Y tenían razón.  Al factor militar propiamente dicho de Angola, faltó la legitimidad que sería total si el régimen fuese democrático.

 

ORLANDO CASTRO Y EL CONTEXTO AFRICANO

BI: Podría explicarnos cómo entiende la actualidad africana, cuáles son sus mayores problemáticas a resolver, y cuáles de estas problemáticas tienen alguna posibilidad real de ser resueltas por los propios africanos.

OC: Todos los problemas africanos, y son muchos, deben ser resueltos, en primer lugar, por los africanos.  África tiene (casi) todo para ser un gran continente y hasta, de aquí a algunas generaciones, un gran espacio de desarrollo económico, humano y social, de armonía más o menos estable.  Dios, sea Él quien sea, dio a África todo lo que era preciso para ser uno de los continentes más prósperos.  Infelizmente, este espacio fue criminalmente dividido a regla y escuadra por los colonizadores europeos que, por considerarse superiores, se limitaron (con pocas excepciones, entre las cuales – a pesar de todo – Portugal) a explotar sus riquezas.  Es esta división la que originó, y origina, las endémicas guerras.  El mismo pueblo fue, por ejemplo, dividido por varios países y obligado a convivir con razas totalmente diferentes.  Ahora esto es algo que, en el contexto africano, genera guerras fronterizas.  Si a esto se junta el hecho de que las grandes potencias quieren vender armas a cambio de las riquezas naturales…

 

BI: Más allá de los problemas más urgentes que algunos de los países de África presentan, el problema de la inestabilidad política y la falta a la democracia, así como los constantes golpes de estado, parecen ser la génesis de las dificultades.  ¿Cómo es que este tipo de situaciones todavía no se pueden controlar o evitar?

OC: Es necesario que la Comunidad Internacional tenga el coraje, que yo creo que no tiene, de reconsiderar la división territorial de muchos países, creando nuevas fronteras y procurando juntar lo que es posible de ser juntado.  Con el tiempo, con la imprescindible colaboración de los africanos, será posible ver que las actuales fronteras fueron heredadas de los regímenes coloniales (recientes en términos históricos) y no corresponden a la verdad de los pueblos que ocupan esas regiones.  En muchos casos, más que querer instaurar la democracia, es urgente reinventar la geografía de África.

BI: Mucho se ha hablado de un Renacimiento del continente africano, y poco a poco vemos un creciente interés por los asuntos relativos a África.  ¿Cómo entiende esta situación?

OC: África está de moda, pero no siempre por las mejores razones. Son pocos los que, por ejemplo, se atreven a defender la tesis de que las fronteras africanas deben ser reestructuradas si se quiere pacificar el continente.  La mayoría sólo pretende explotar las riquezas y, como si esto no bastase, vender armas.  Esto porque los africanos van matándose unos a otros… pero las riquezas continúan allá, a la espera de quien las vaya a explotar.

BI: En la época de las independencias, países como Angola, Sierra Leona y Sudáfrica,  parecían ver en América Latina un ejemplo a seguir.  Hoy se habla de un África que mira con creciente interés hacia China.  ¿Cuál es su visión sobre esto?

OC: Creo que América Latina es, desde el punto de vista de la convivencia política y del rejuvenecimiento económico, un ejemplo considerado por muchos países africanos.  Lamentable que sean los chinos quienes toman cuenta de los países africanos.  Está claro que China, desde luego también por el apoyo que dio a los movimientos de liberación, está sacando dividendos de la apuesta que hizo en África.  De cualquier modo, pienso que las nuevas generaciones de africanos quieren acabar con ese dominio y enfocarse en los países que, a pesar de todo, son referencias más importantes.  Sin considerar el aspecto de que China sea  un enorme mercado consumidor y productor, América Latina puede desempeñar un papel relevante tanto en África como en Europa, pero no puede perder el tren (*).

BI: Para concluir, podría hacer una reflexión en relación a su trabajo como periodista y su interés y/o responsabilidad para con África.

OC: Hay ciertamente razones profundas para que yo crea (sin gran éxito, destáquese), que es preferible ser salvado por la crítica que asesinado por el elogio.  Hay con toda certeza razones profundas para que yo crea (sin gran éxito, destáquese) que es preferible andar todos los días, a toda hora, con la columna vertebral, en vez de dejarla en casa.  Y esas razones profundas nacieron en Angola, nacieron en África.  ¿Ha sido una tarea complicada? Ha sido y continuará siendo.  ¿Por qué? Porque es muy fuerte la presión de los que nos quieren acéfalos, autómatas y como si esto no bastase, invertebrados también.  Fue en las calles de la ciudad de Huambo que aprendí valores que, o se tienen, o no se tienen.  No se compran.  Aprendí que, tal como Angola, África no se define, se siente.

(*) Perder o comboio.  América Latina, para constituir un verdadero ejemplo para África, no puede perder el rumbo que ha tomado hasta ahora.

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Diez años de paz en Angola – Entrevista con Orlando Castro

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El próximo 4 de abril, Angola conmemora un aniversario importante: diez años de paz. Los cambios son visibles en el país, pero analistas ven un largo camino hasta que el desarrollo llegue a todos los angoleños.

Tal vez haya sido la guerra colonial una señal de lo que vendría después. Fueron más de tres décadas de conflicto armado entre el Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA), actualmente el partido gobernante, y la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA), mayor fuerza de la oposición.

Angola alcanzó la soñada paz el 4 de abril de 2002 – hace una década. Fue necesario que el líder rebelde Jonas Savimbi, al frente del UNITA, muriese en combate para que se firmase un acuerdo de paz.

Con el fin de la guerra, mucho se avancó.  Se explotan petroleo y diamantes. Se construye.  Se reconstruye. Los angoleños ganaron el derecho de ir y venir, pero todavía necesitan conquistar muchas otras posibilidades, como la libertad de expresión y de manifestarse. Es lo que cuenta a DW África el periodista y analista luso-angoleño, Orlando Castro, en la entrevista a continuación.

“Un período de diez años sin que el lenguaje de las armas sea el que más habla en el país es desde luego un punto muy importante” (Orlando Castro)

DW África: Cuáles son, bajo su punto de vista, las mayores conquistas en estos diez años de paz?

Orlando Castro: Desde luego, la propia paz. “Un período de diez años sin que el lenguaje de las armas sea el que más habla en el país es desde luego un punto muy importante” . Hay un balance positivo en el sentido de la confraternización entre hermanos que estaban desavenidos hace muchos y muchos años.

Desde el punto de vista de la economía del país, se recuperaron muchas de las infraestructuras destruidas por la guerra, principalmente carreteras y puentes. Desde el punto de vista de la construcción civil, estos diez años fueron importantes. Pero sirvieron, al mismo tiempo, para revelar la macrocefalia del poder y de Luanda, porque la Angola real fue olvidada. No se invirtió en fuentes de producción, en fábricas, en escuelas y en hospitales.

Por lo tanto, fueron diez años en que se perdió mucho, satisfaciendo a la clientela de los dos partidos principales, beligerantes durante la guerra, que estaban ávidas de beneficiarse del espólio del conflicto – y que firmaron, por un lado, los acuerdos de paz para dejar de comer mandioca y pasar a comer lagosta, y, por otro lado, el vencedor, en este caso el MPLA, que se aprovechó de la situación de paz para también beneficiar a su enorme clientela sobre todo a través de bienes materiales.

Para el periodista, el crecimiento económico de Angola no llegó a sus ciudadanos porque las inversiones fueron mal distribuidas, quedando todo concentrado en la capital (foto)

DW África: A continuación de la paz, Angola vivió uno de los mayores crecimientos económicos entre todos los países del mundo, alcanzando un crecimiento de más de 20%, en 2005 y en 2007.  A pesar de eso, muchos angoleños continúan viviendo en la pobreza. Como se explica esta falta de “dividendo de la paz” para muchos?

OC: El crecimiento económico de Angola no fue dirigido hacia una de las tesis de Agostinho Neto, que decía que lo principal era resolver los problemas del pueblo.  Eso fue olvidado y el crecimiento económico sirvió sólo para convertir a Luanda en una capital vistosa, para convertir a los que ya eran ricos en mucho más ricos y los que ya eran pobres en mucho más pobres.

Las fuerzas políticas, el gobierno, el régimen de Angola no supo, de hecho, canalizar todo ese potencial económico, todo su crecimiento, para diversificar el crecimiento de los diferentes puntos y regiones de Angola – concentrando todo, o casi todo en Luanda y casi haciendo de Luanda una isla, a parte del resto del país. De ahí el hecho de que cerca del 70% de la población angoleña continúa viviendo en la pobreza.

DW África: ¿Los recursos naturales que abundan en Angola, como el petróleo y los diamantes, son una bendición o una maldición para el país?

OC: En la perspectiva de personas de buena fe, sería una bendición. Porque un país rico, en diez años de paz, podría efectivamente haber hecho muchas cosas buenas. Todo el problema es que es una maldición, por causa de la ambición de los hombres, la ambición de los que están en el poder -y  sobre todo porque están en el poder hace muchos y muchos años.

Nosotros no nos podemos olvidar de que, por ejemplo, el presidente José Eduardo dos Santos, está en el poder hace 32 años sin nunca haber sido electo. Todos sabemos que si el poder corrompe, el poder absoluto corrompe aun más.

El petróleo, los diamantes y otras riquezas que deberían servir en primer lugar para beneficiar al pueblo –  darles educación, casa, empleo, hospitales – no sirvió para nada de eso. Sirvió apenas para solidificar el espíritu megalómano de un clan que está en el poder y que allá se quiere perpetuar.

En Angola, recursos los naturales son una maldición, considera Orlando Castro, “por causa de la ambición de los hombres”

DW África: Se compara el estado de la libertad antes del fin de la guerra y la realidad en los días actuales, ¿cuál es su balance?

OC: Durante la guerra existía una libertad muy condicionada, porque los que eran adeptos al MPLA tenían alguna libertad en el círculo del MPLA y los que eran adeptos a la UNITA tenían esa libertad si estaban del lado de la UNITA.  Finalizado ese conflicto surgió otro conflicto, que es el de intereses.

Por lo tanto, la libertad en el sentido lato, como la libertad de prensa, fue restringida porque el régimen angoleño prefiere ser asesinado por el elogio que salvado por la crítica. Si los angoleños quisieran decir lo que piensan, y si lo que piensan no coincidiera con las reglas del régimen, están visiblemente condenados.

Eso es realmente lamentable, porque Angola estaría mucho más evolucionada y al servicio de su comunidad si se entendiese que la libertad de expresión y de manifestarse es un derecho democrático que cabe a cualquier pueblo.

La guerra civil angoleña terminó hace 10 años, pero fue sustituida por los conflitos de intereses.

DW África: Para los próximos diez años de Angola, ¿cuál sería su deseo?

OC: Temo que la eventual salida de escena del presidente (José) Eduardo dos Santos, si no fuese por una vía democrática, pueda complicar y re encender conflictos antiguos.  En un país que vivió la guerra colonial, después vivió la guerra civil y tiene diez años de paz, diez años más de paz no serán todavía suficientes para solidificar todo ese espíritu pacífico que se espera que se tenga.

Así, sepan los políticos comprender que la libertad de cada uno termina donde comienza la libertad del otro. Si todos entendemos eso, probablemente Angola conseguirá ser un conjunto de personas, un pueblo, una nación, cosa que hoy manifiestamente no es.

Un cambio de presidente, se no fuese por vía democrática, podría “complicar y re encender conflictos antiguos”, afirma el analista.

Autor: João Carlos (Lisboa)
Edición: Cris Vieira / Renate Krieger

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Diez años de paz en Angola – Entrevista con Orlando Castro

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El próximo 4 de abril, Angola conmemora un aniversario importante: diez años de paz. Los cambios son visibles en el país, pero analistas ven un largo camino hasta que el desarrollo llegue a todos los angoleños.

Tal vez haya sido la guerra colonial una señal de lo que vendría después. Fueron más de tres décadas de conflicto armado entre el Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA), actualmente el partido gobernante, y la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA), mayor fuerza de la oposición.

Angola alcanzó la soñada paz el 4 de abril de 2002 – hace una década. Fue necesario que el líder rebelde Jonas Savimbi, al frente del UNITA, muriese en combate para que se firmase un acuerdo de paz.

Con el fin de la guerra, mucho se avancó.  Se explotan petroleo y diamantes. Se construye.  Se reconstruye. Los angoleños ganaron el derecho de ir y venir, pero todavía necesitan conquistar muchas otras posibilidades, como la libertad de expresión y de manifestarse. Es lo que cuenta a DW África el periodista y analista luso-angoleño, Orlando Castro, en la entrevista a continuación.

“Un período de diez años sin que el lenguaje de las armas sea el que más habla en el país es desde luego un punto muy importante” (Orlando Castro)

DW África: Cuáles son, bajo su punto de vista, las mayores conquistas en estos diez años de paz?

Orlando Castro: Desde luego, la propia paz. “Un período de diez años sin que el lenguaje de las armas sea el que más habla en el país es desde luego un punto muy importante” . Hay un balance positivo en el sentido de la confraternización entre hermanos que estaban desavenidos hace muchos y muchos años.

Desde el punto de vista de la economía del país, se recuperaron muchas de las infraestructuras destruidas por la guerra, principalmente carreteras y puentes. Desde el punto de vista de la construcción civil, estos diez años fueron importantes. Pero sirvieron, al mismo tiempo, para revelar la macrocefalia del poder y de Luanda, porque la Angola real fue olvidada. No se invirtió en fuentes de producción, en fábricas, en escuelas y en hospitales.

Por lo tanto, fueron diez años en que se perdió mucho, satisfaciendo a la clientela de los dos partidos principales, beligerantes durante la guerra, que estaban ávidas de beneficiarse del espólio del conflicto – y que firmaron, por un lado, los acuerdos de paz para dejar de comer mandioca y pasar a comer lagosta, y, por otro lado, el vencedor, en este caso el MPLA, que se aprovechó de la situación de paz para también beneficiar a su enorme clientela sobre todo a través de bienes materiales.

Para el periodista, el crecimiento económico de Angola no llegó a sus ciudadanos porque las inversiones fueron mal distribuidas, quedando todo concentrado en la capital (foto)

DW África: A continuación de la paz, Angola vivió uno de los mayores crecimientos económicos entre todos los países del mundo, alcanzando un crecimiento de más de 20%, en 2005 y en 2007.  A pesar de eso, muchos angoleños continúan viviendo en la pobreza. Como se explica esta falta de “dividendo de la paz” para muchos?

OC: El crecimiento económico de Angola no fue dirigido hacia una de las tesis de Agostinho Neto, que decía que lo principal era resolver los problemas del pueblo.  Eso fue olvidado y el crecimiento económico sirvió sólo para convertir a Luanda en una capital vistosa, para convertir a los que ya eran ricos en mucho más ricos y los que ya eran pobres en mucho más pobres.

Las fuerzas políticas, el gobierno, el régimen de Angola no supo, de hecho, canalizar todo ese potencial económico, todo su crecimiento, para diversificar el crecimiento de los diferentes puntos y regiones de Angola – concentrando todo, o casi todo en Luanda y casi haciendo de Luanda una isla, a parte del resto del país. De ahí el hecho de que cerca del 70% de la población angoleña continúa viviendo en la pobreza.

DW África: ¿Los recursos naturales que abundan en Angola, como el petróleo y los diamantes, son una bendición o una maldición para el país?

OC: En la perspectiva de personas de buena fe, sería una bendición. Porque un país rico, en diez años de paz, podría efectivamente haber hecho muchas cosas buenas. Todo el problema es que es una maldición, por causa de la ambición de los hombres, la ambición de los que están en el poder -y  sobre todo porque están en el poder hace muchos y muchos años.

Nosotros no nos podemos olvidar de que, por ejemplo, el presidente José Eduardo dos Santos, está en el poder hace 32 años sin nunca haber sido electo. Todos sabemos que si el poder corrompe, el poder absoluto corrompe aun más.

El petróleo, los diamantes y otras riquezas que deberían servir en primer lugar para beneficiar al pueblo –  darles educación, casa, empleo, hospitales – no sirvió para nada de eso. Sirvió apenas para solidificar el espíritu megalómano de un clan que está en el poder y que allá se quiere perpetuar.

En Angola, recursos los naturales son una maldición, considera Orlando Castro, “por causa de la ambición de los hombres”

DW África: Se compara el estado de la libertad antes del fin de la guerra y la realidad en los días actuales, ¿cuál es su balance?

OC: Durante la guerra existía una libertad muy condicionada, porque los que eran adeptos al MPLA tenían alguna libertad en el círculo del MPLA y los que eran adeptos a la UNITA tenían esa libertad si estaban del lado de la UNITA.  Finalizado ese conflicto surgió otro conflicto, que es el de intereses.

Por lo tanto, la libertad en el sentido lato, como la libertad de prensa, fue restringida porque el régimen angoleño prefiere ser asesinado por el elogio que salvado por la crítica. Si los angoleños quisieran decir lo que piensan, y si lo que piensan no coincidiera con las reglas del régimen, están visiblemente condenados.

Eso es realmente lamentable, porque Angola estaría mucho más evolucionada y al servicio de su comunidad si se entendiese que la libertad de expresión y de manifestarse es un derecho democrático que cabe a cualquier pueblo.

La guerra civil angoleña terminó hace 10 años, pero fue sustituida por los conflitos de intereses.

DW África: Para los próximos diez años de Angola, ¿cuál sería su deseo?

OC: Temo que la eventual salida de escena del presidente (José) Eduardo dos Santos, si no fuese por una vía democrática, pueda complicar y re encender conflictos antiguos.  En un país que vivió la guerra colonial, después vivió la guerra civil y tiene diez años de paz, diez años más de paz no serán todavía suficientes para solidificar todo ese espíritu pacífico que se espera que se tenga.

Así, sepan los políticos comprender que la libertad de cada uno termina donde comienza la libertad del otro. Si todos entendemos eso, probablemente Angola conseguirá ser un conjunto de personas, un pueblo, una nación, cosa que hoy manifiestamente no es.

Un cambio de presidente, se no fuese por vía democrática, podría “complicar y re encender conflictos antiguos”, afirma el analista.

Autor: João Carlos (Lisboa)
Edición: Cris Vieira / Renate Krieger

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Bestial: a 5 años de la muerte de Muammar Gadafi

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Por Orlando Castro (Folha 8)

gadafi

Hoy se cumplen 5 años desde que Muammar Gadafi fue asesinado con la meticulosa maldad  que caracteriza el fin de muchos dictadores. Nito Vieira, en Guinea Bissau, es otro ejemplo.

Cinco años después, son cada vez más los libios que demuestran tener nostalgia de una Libia gobernada con mano de hierro por Muammar Gadafi,  y dicen incluso que la vida era mejor. Todo porque el caos se adueñó del país. Los libios,  sobre todo las generaciones más antiguas, prefieren ser esclavos de barriga vacía que libres con barriga vacía.

Salió Gadafi ¿y quién entró?  Extremistas de la peor especie, como el Estado islámico y Al-Qaeda que se implantaron sólidamente en el territorio libio.

¿Recuerdan que Muammar Gadafi, ya con el país ardiendo (febrero de 2011) convocó a un representante de la Unión Europea en Trípoli,  amenazando con dejar de cooperar en la lucha contra la inmigración ilegal si la Unión Europea continuase “alentando” manifestaciones en el país?

¿Recuerdan aquello que el líder libio dijo del TPI – Tribunal Penal Internacional? Dijo que ese tribunal representaba “una nueva forma de terrorismo mundial”

“Es sabido que todos los países del Tercer mundo se oponen a este denominado Tribunal Penal Internacional. A menos que todos sean tratados de forma igual esto no funcionará” declaro Gadafi,  en ese entonces Presidente de la Unión Africana.

 “Es ahora el caso. Este Tribunal está contra los países que fueron colonizados en el pasado y que (los occidentales) quieren volver a colonizar. Se trata de la práctica de un nuevo terrorismo mundial”.  Y no estaba lejos de la verdad.

“No es justo que un presidente sea detenido” precisó el líder libio, en referencia al mandato de captura emitido el 4 de marzo de 2009 por el TPI, contra el presidente sudanés Omar el-Bechir,  por sospechas de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en Darfur, oeste de Sudán. “Si autorizamos cosa tal, que un presidente sea detenido y juzgado como el presidente el-Bechir,  deberíamos también juzgar a aquellos que mataron centenares, millones de niños en Iraq y en Gaza” subrayó en aquel momento el responsable libio.

Aquel mes, todos los representantes europeos en Trípoli recibieron el mismo mensaje que, desde luego, era una protesta contra el llamado hecho por el entonces jefe de diplomacia Europea Catherine Ashton,  respecto de la libre expresión en el país,  enfrentado a una ola de manifestaciones sin precedentes desde la llegada al poder de Muammar Gadafi,  hace más de 40 años.

“Las manifestaciones que ocurren en Libia han sido reprimidas con violencia y ya causaron centenas de muertes”,  lamentaba la organización de defensa de los Derechos Humanos Human Rights Watch.

sarkozy

Gadafi junto al ex Presidente francés Sarkozy

De cualquier forma, Gadafi siempre mostró quien era. En 2001 el líder de Libia presentó una solución para los problemas de Zimbabue y de todos los países africanos. Nada más que expulsar a todos los blancos de África y ocupar sus tierras. Gadafi, que ese año visitó Zimbabue,  exhortó a los zimbabuenses negros y a los africanos en general a expulsar a los blancos del continente y a solo parar las expulsiones si éstos aceptasen transformarse en criados. Nada más y nada menos.

Recuerden que en 2001, cerca de 1.700 haciendas pertenecientes a blancos fueron ocupadas desde que Robert Mugabe exhortó a los llamados antiguos combatientes a ignorar la ley y las órdenes de los tribunales y apropiarse de las tierras.

El Ejecutivo zimbabuense había ya entonces referenciado para nacionalización sin compensación cerca 5000 haciendas de blancos (95% del total).  Recuérdese, entre tanto, que el régimen de Muammar Gadafi aceptó en 2006 financiar con 50 millones de euros la campaña de Nicolas Sarkozy a las presidenciales francesas de 2007. Con todo esto y mucho más en el currículo,  la muerte de Muammar Gadafi, así como la de sus principales colaboradores, fue una bendición para los dueños del mundo. Esto, porque con tales muertes nadie sabría los negocios del líder libio con alguno de sus grandes amigos que, como el entonces Primer Ministro portugués José Sócrates, lo consideraba “un líder carismático”.

Tampoco dejaba de ser gracioso que la familia de Muammar Gadafi, la que quedaba, presentase, como dijo que haría, una queja al Tribunal Penal Internacional contra la OTAN por “crímenes de guerra”.

 Independiente del hecho de que Gadafi haya merecido morir no una vez, sino que decenas de veces, lo que la OTAN hizo en Libia (pero que no hará en otros países con dictadores mucho más  facinerosos) fue el ejemplo cabal de que los dueños del mundo conocen la razón de la fuerza pero nunca oyeron hablar de la fuerza de la razón.

El antiguo líder libio, en ese entonces de 69 años, que escapó de Trípoli a finales de agosto de 2011,  fue capturado vivo cerca de Sirte, a 360 kilómetros de la capital y asesinado a tiros después de ser violentado física y psicológicamente.

Según se sabe, aunque no se tenga certeza, no fue la OTAN quién dio el tiro de misericordia a Gadafi, aunque todos se quedaron lucrando con el silencio definitivo del líder libio.  Lo cierto es que fueron los aviones de la OTAN los que dispararon contra la columna de vehículos en que iba Gadafi.   Aunque el homicidio voluntario sea un crimen de guerra previsto por el artículo 8 del Estatuto de Roma del Tribunal Penal Internacional,  la OTAN siempre dirá que en aquella situación Gadafi continuaba constituyendo una amenaza para Libia, incluso hasta para África, o quién sabe, para el mundo entero.

Inicialmente se decía que la OTAN estaría en la región para, además de tirar la piedra y esconder la mano,  proteger a la población estudiando siempre el objetivo de derrocar el régimen. Cómo luego se vio era una treta como cualquier otra.

Algunos países de la OTAN abastecieron a los rebeldes con todo tipo de armas,  les dieron instrucción, planearon los ataques y coordinaron las acciones con la fuerza aérea de Alianza Atlántica. Todo, es claro, para defender a las poblaciones y nunca para derrocar el régimen. Del lado de la OTAN están, como siempre sucede con los vencedores, una serie de países, aunque no todos de forma sincera. No será el caso de los europeos, pero es, con certeza, el caso de muchos estados árabes que con miedo del perro rabioso,  aceptaron (sin ganas) la ayuda del león.

Cuando se percaten (algunos ya se percatarán), el león habrá derrotado al perro y se preparará para comerlos a ellos.  El león, como una vez más se confirma, no tendrá necesariamente la nacionalidad norteamericana.

Aunque, los hombres del tío Sam son especialistas en crear leones donde más les conviene.  En cierta medida Osama bin Laden, Sadam Hussein o Muamar Gadafi, fueron leones “made in USA”. Al contrario de lo que piensan los ilustres operadores del FBI, de la CIA o de cualquier entidad de ese tipo, nadie tiene en este planeta (por lo menos en este), autoridad y poder ilimitados.

Los malos de la película, según los realizadores de la OTAN, podrán no tener la misma capacidad bélica que los EEUU y sus aliados.  Van a ser y continuarán  siendo humillados, sobre todo por el número de los muertos que el único error que cometieron fue haber nacido.

¿Son las leyes de la razón? No.  Son las leyes de los instintos.   Instintos que van mucho más allá de las leyes de la sobrevivencia. Entran claramente (tal como entró Bin Laden o Muammar Gadafi) en la ley de la selva en que el más fuerte durante algún tiempo es,  pero nunca durante todo el tiempo, el gran vencedor.

Sea como fuere,  el mundo árabe sólo está del lado de los países de la OTAN por cuestiones estratégicas, por opciones instintivas. Bien o mal en materia de razón los árabes están con los suyos… y esos no son los nuestros…

Por lo menos desde la Guerra de los Seis Días, el aprendizaje de los árabes ha sido notable. Aceptan a los que los dueños del mundo definen como enemigos,  ahorcan hasta a sus pares con la  cuerda provista por occidente,  pero, en la mejor oportunidad,  van a ahorcar americanos y europeos con la misma cuerda enviada desde Nueva York, París o Londres.

Bestial: a 5 años de la muerte de Muammar Gadafi

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Por Orlando Castro (Folha 8)

gadafi

Hoy se cumplen 5 años desde que Muammar Gadafi fue asesinado con la meticulosa maldad  que caracteriza el fin de muchos dictadores. Nito Vieira, en Guinea Bissau, es otro ejemplo.

Cinco años después, son cada vez más los libios que demuestran tener nostalgia de una Libia gobernada con mano de h9ierro por Muammar Gadafi,  y dicen incluso que la vida era mejor. Todo porque el caos se adueñó del país. Los libios,  sobre todo las generaciones más antiguas, prefieren ser esclavos de barriga vacía que libres con barriga vacía.

Salió Gadafi ¿y quién entró?  Extremistas de la peor especie como el Estado islámico y Al-Qaeda se implantaron sólidamente en el territorio libio.

¿Recuerdan que Muammar Gadafi, ya con el país ardiendo (febrero de 2011) convocó a un representante de la Unión Europea en Trípoli,  amenazando con dejar de cooperar en la lucha contra la inmigración ilegal si la Unión Europea continuase “alentando” manifestaciones en el país?

¿Recuerdan aquello que el líder libio dijo del TPI – Tribunal Penal Internacional? Dijo que ese tribunal representaba “una nueva forma de terrorismo mundial”

“Es sabido que todos los países del Tercer mundo se oponen a este denominado Tribunal Penal Internacional. A menos que todos sean tratados de forma igual esto no funcionará” declaro Gadafi,  en ese entonces Presidente de la Unión Africana.

 “Es ahora el caso. Este Tribunal está contra los países que fueron colonizados en el pasado y que (los occidentales) quieren volver a colonizar. Se trata de la práctica de un nuevo terrorismo mundial”.  Y no estaba lejos de la verdad.

“No es justo que un presidente sea detenido” preciso el líder libio, que se refería al mandato de captura emitido el 4 de marzo de 2009 por el TPI, contra el presidente sudanés Omar el-Bechir,  por sospechas de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en Darfur, oeste de Sudán. “Si autorizamos cosa tal, que un presidente sea detenido y juzgado como el presidente el-Bechir,  deberíamos también juzgar a aquellos que mataron centenares, millones de niños en Iraq y en Gaza” subrayó en aquel momento el responsable libio.

Aquel mes, todos los representantes europeos en Trípoli recibieron el mismo mensaje que, desde luego, era una protesta contra el llamado hecho por el entonces jefe de diplomacia Europea Catherine Ashton,  respecto de la libre expresión en el país,  enfrentado a una ola de manifestaciones sin precedentes desde la llegada al poder de Muamar Gadafi,  hace más de 40 años.

“Las manifestaciones que ocurren en Libia han sido reprimidas con violencia y ya causaron centenas de muertes”,  lamentaba la organización de defensa de los Derechos Humanos Human Rights Watch.

sarkozy

Gadafi junto al ex Presidente francés Sarkozy

De cualquier forma, Gadafi siempre mostró quien era. En 2001 el líder de Libia presentó una solución para los problemas de Zimbabue y de todos los países africanos. Nada más que expulsar a todos los blancos de África y ocupar sus tierras. Gadafi, que ese año visitó Zimbabue,  exhortó a los zimbabuenses negros y a los africanos en general a expulsar a los blancos del continente y a solo parar si éstos aceptaren transformarse en criados. Nada más y nada menos.

Recuerden que en 2001 cerca de 1.700 haciendas pertenecientes a blancos fueron ocupadas  desde que Robert Mugabe exhortó a los llamados antiguos combatientes a ignorar la ley y las órdenes de los tribunales y apropiarse de las tierras.

El Ejecutivo zimbabuense había ya entonces referenciado para nacionalización sin compensación cerca 5.000 haciendas de blancos (95% del total).  Recuérdese, entre tanto, que el régimen de Muammar Gadafi aceptó en 2006 financiar con 50 millones de euros la campaña de Nicolas Sarkozy a las presidenciales francesas de 2007. Con todo esto y mucho más en el currículo,  la muerte de Muammar Gadafi, así como la de sus principales colaboradores, fue una bendición para los dueños del mundo. Esto, porque con tales muertes nadie sabría los negocios del líder libio con alguno de sus grandes amigos que, como el entonces Primer Ministro portugués José Sócrates, lo consideraba “un líder carismático”.

Tampoco dejaba de ser gracioso que la familia de Muammar Gadafi, la que quedaba, presentase, como dijo que haría, una queja al Tribunal Penal Internacional contra la OTAN por “crímenes de guerra”.

 Independiente del hecho de que Gadafi haya merecido morir no una vez, sino que decenas de veces, lo que la OTAN hizo en Libia (pero que no hará en otros países con dictadores mucho más  facinerosos) fue el ejemplo cabal de que los dueños del mundo conocen la razón de la fuerza pero nunca oyeron hablar de la fuerza de la razón.

El antiguo líder libio, en ese entonces de 69 años, que escapó de Trípoli a finales de agosto de 2011,  fue capturado vivo cerca de Sirte, a 360 kilómetros de la capital y asesinado a tiros después de ser violentado física y psicológicamente.

Según se sabe, aunque no se tenga certeza, no fue la OTAN quién dio el tiro de misericordia a Gadafi, aunque todos se quedaron lucrando con el silencio definitivo del líder libio.  Lo cierto es que fueron los aviones de la OTAN los que dispararon contra la columna de vehículos en que iba Gadafi.   Aunque el homicidio voluntario sea un crimen de guerra previsto por el artículo 8 del Estatuto de Roma del Tribunal Penal Internacional,  la OTAN siempre dirá que en aquella situación Gadafi continuaba constituyendo una amenaza para Libia, incluso hasta para África, o quién sabe, para el mundo entero.

Inicialmente se decía que la OTAN estaría en la región para, además de tirar la piedra y esconder la mano,  proteger a la población estudiando siempre el objetivo de derrocar el régimen. Cómo luego se vio era una treta como cualquier otra.

Algunos países de la OTAN abastecieron a los rebeldes con todo tipo de armas,  les dieron instrucción, planearon los ataques y coordinaron las acciones con la fuerza aérea de Alianza Atlántica. Todo, es claro, para defender a las poblaciones y nunca para derrocar el régimen. Del lado de la OTAN están, como siempre sucede con los vencedores, una serie de países, aunque no todos de forma sincera. No será el caso de los europeos, pero es, con certeza, el caso de muchos estados árabes que con miedo del perro rabioso,  aceptaron (sin ganas) la ayuda del león.

Cuando se percaten (algunos ya se percatarán), el león habrá derrotado al perro y se preparará para comerlos a ellos.  El león, como una vez más se confirma, no tendrá necesariamente la nacionalidad norteamericana.

Aunque, los hombres del tío Sam son especialistas en crear leones donde más les conviene.  En cierta medida Osama bin Laden, Sadam Hussein o Muammar Gadafi, fueron leones “made in USA”. Al contrario de lo que piensan los ilustres operadores del FBI, de la CIA o de cualquier entidad de ese tipo, nadie tiene en este planeta (por lo menos en este), autoridad y poder ilimitados.

Los malos de la película, según los realizadores de la OTAN, podrán no tener la misma capacidad bélica que los EEUU y sus aliados.  Van a ser y continuarán  siendo humillados, sobre todo por el número de los muertos que el único error que cometieron fue haber nacido.

¿Son las leyes de la razón? No.  Son las leyes de los instintos.   Instintos que van mucho más allá de las leyes de la sobrevivencia. Entran claramente (tal como entró Bin Laden o Muammar Gadafi) en la ley de la selva en que el más fuerte durante algún tiempo es,  pero nunca durante todo el tiempo, el gran vencedor.

Sea como fuere,  el mundo árabe sólo está del lado de los países de la OTAN por cuestiones estratégicas, por opciones instintivas. Bien o mal en materia de razón los árabes están con los suyos… y esos no son los nuestros…

Por lo menos desde la Guerra de los Seis Días, el aprendizaje de los árabes ha sido notable. Aceptan a los que los dueños del mundo definen como enemigos,  ahorcan hasta a sus pares con la  cuerda provista por occidente,  pero, en la mejor oportunidad,  van a ahorcar americanos y europeos con la misma cuerda enviada desde Nueva York, París o Londres.

Charlie Hebdo, un nuevo caso (entre tantos otros).

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coran

A pocas horas del atentado al semanario Charlie Hebdo en París, y que cobró alrededor de doce vidas entre ellas la de su editor Charb, resulta fundamental poner nuevamente en la palestra la discusión acerca de las condiciones extremas en que, en la actualidad, periodistas y reporteros  de todo el mundo, incluida África, deben desarrollar sus labores y vivir sus vidas.

En estos tres años de MisosoÁfrica, he sido testigo de situaciones irregulares que han afectado directamente a profesionales de la información en el continente africano, y de entre las que puedo mencionar cuentan detenciones ilegales – o secuestros, si se quiere -,  amenazas de muerte y no en pocas ocasiones, violentas amenazas contra parientes y amigos.

Lo que hoy sucedió en París, no es un hecho aislado.  Una seguidilla de amenazas e incluso el incendio a la sala de redacción el año 2011, obligaban a este semanario a operar en sus dependencias bajo vigilancia policial.     Es por ello la necesidad de que, con independencia de quien sea que se adjudique el atentado, este hecho debamos pensarlo como lo que es: una violación a los principios fundamentales de la democracia y a los derechos humanos.   Y esto no debemos perderlo de vista.

Porque hechos de esta calaña no son sólo parte de las prácticas del Estado Islámico, como podríamos deducir hoy por hoy, a través de los medios que se han sumado al combate contra esta nueva amenaza a la paz mundial.  Sin ir más lejos, la semana recién pasada el brasileño Marcos de Barros Leopoldo Guerra, periodista aficionado, y que utilizaba su blog como espacio de denuncia de presuntos atentadocasos de corrupción que afectaban a su localidad, fue asesinado en su casa de Ubatuba (São Paulo).   Como informara la organización Campaña por un Emblema de Prensa, Brasil en la actualidad es uno de los países más peligrosos para quienes ejercen la labor de informar aquello que otros intentan silenciar.  Sin embargo, este hecho que pasó a ser informado sin pena ni gloria por algunos medios de prensa principalmente lusófonos, hasta ahora  sólo ha servido para infundir miedo, y engrosar la lista de crímenes contra profesionales de la información que ocurren en el mundo entero.

Días después del asesinato de Marcos de Barros, Folha8, periódico de oposición al gobierno de José Eduardo dos Santos en Angola, y dedicado a denunciar casos de corrupción política, así como los sistemáticos abusos por parte de las fuerzas armadas y de orden contra la oposición, recibió nuevas amenazas que, como ya resulta habitual, apuntan contra su director, William Tonet, y nuestro amigo Orlando Castro, Jefe de Redacción.  Cabe señalar que en la actualidad, Folha 8 es el único medio de prensa de oposición que pese al constante peligro, ha conseguido mantenerse activo.

Angola es un caso emblemático de represión no sólo a sus propios medios de prensa, sino que también hacia los manifestantes que constituyen la oposición a un régimen cuyo presidente es uno de los que más años cuenta en el ejercicio de sus funciones.  Pero pese a todos los antecedentes, hechos de este tipo, paradójicamente, no son noticias que despierten el interés de las transnacionales de la información.

En lo que a la África Subsahariana respecta, no es sólo Angola la que padece este tipo de aberraciones.  Sin ir más lejos, en la vecina República Democrática del Congo, Robert Chamwami Shalubuto, reportero del medio estatal Radio y Televisión Nacional Congoleña (RTNC), fue asesinado a tiros en las cercanías de su casa.  Este crimen vino a formar parte de un total de 138 periodistas asesinados sólo en el año 2014.

 Es por esto que un incidente condenable como el ocurrido hoy en París debe ser un llamado de atención sobre lo que está ocurriendo hoy en el mundo, más aun cuando las cifras demuestran que la mayoría de estos crímenes  nunca llegan a ser castigados y los índices de intolerancia parecen aumentar considerablemente.  La libre expresión es un derecho que tanto los Estados como nosotros, los ciudadanos, debemos proteger y respetar, y una manera de hacerlo es practicando la tolerancia en nuestros  propios lugares de acción (como padres, como vecinos, como colegas, como agentes activos en las redes sociales).  Esto podrá ser un pequeño aporte a la interminable batalla en la que ya muchos han perdido sus vidas.

Kofi Annan: Respuesta internacional al Ébola fue lenta por ser una crisis que comenzó en… África

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expoknews

Los países ricos fueron lentos en reaccionar ante la epidemia del virus Ébola, por haber comenzado en África, critica el antiguo secretario-general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Kofi Annan.

“Estoy profundamente decepcionado por la respuesta (…). Estoy decepcionado por que la comunidad internacional no actuó de prisa”, dijo Kofi Annan a un programa de referencia de la BBC, el Newsnight.

“Si la crisis hubiese comenzado en otra región, probablemente habría sido administrada de forma muy diferente. De hecho, si vemos la evolución de la crisis, la comunidad internacional despertó realmente cuando la enfermedad alcanzó a América y a Europa”, especificó.

Este diplomático ganés, que lideró la ONU durante una década, hasta el 2006, dijo que debería haber sido evidente que el avance del virus hacia afuera de las fronteras de África, a partir de su epicentro, era sólo una cuestión de tiempo.

*** Este texto fue compartido por nuestro amigo y colaborador, el Periodista Orlando Castro.

Kofi Annan: Respuesta internacional al Ébola fue lenta por ser una crisis que comenzó en… África

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Los países ricos fueron lentos en reaccionar ante la epidemia del virus Ébola, por haber comenzado en África, critica el antiguo secretario-general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Kofi Annan.

“Estoy profundamente decepcionado por la respuesta (…). Estoy decepcionado por que la comunidad internacional no actuó de prisa”, dijo Kofi Annan a un programa de referencia de la BBC, el Newsnight.

“Si la crisis hubiese comenzado en otra región, probablemente habría sido administrada de forma muy diferente. De hecho, si vemos la evolución de la crisis, la comunidad internacional despertó realmente cuando la enfermedad alcanzó a América y a Europa”, especificó.

Este diplomático ganés, que lideró la ONU durante una década, hasta el 2006, dijo que debería haber sido evidente que el avance del virus hacia afuera de las fronteras de África, a partir de su epicentro, era sólo una cuestión de tiempo.

*** Este texto fue compartido por nuestro amigo y colaborador, el Periodista Orlando Castro.

Leer aun es una ilusión para el 40% de los niños de la África Subsahariana

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Uno de cada cuatro niños en los países pobres no consigue leer una frase, elevándose el porcentaje a 40% en la África Subsahariana.escola

Por Orlando Castro.

Cerca de 250 millones de niños en el mundo no están aprendiendo a leer, revela un reporte de la UNESCO, alertando que la educación está en crisis, con los gobiernos necesitando cerca de 129.000 millones de dólares anualmente.

Una educación inadecuada en todo el mundo dejó un legado de analfabetos más generalizado de lo que se pensaba inicialmente, informa el reporte anual de la UNESCO.

El documento informa que uno de cada cuatro niños en los países pobres no logra leer una frase, y el porcentaje se eleva a 40% en los países de la África Subsahariana.

¿Cuál es el sentido de la educación si los niños, después de cinco años en la escuela, salen sin las herramientas que necesitan?, cuestiona Pauline Rose, responsable por el informe de cerca de 500 páginas sobre la Educación Global.

En un tercio de los países analizados, menos de tres cuartos de los profesores de educación básica existentes, fueron entrenados para normas nacionales, mientras 120 millones de niños en edad primaria en todo el mundo tenían poca o ninguna experiencia escolar, de acuerdo con el reporte.

“En los últimos diez años, las personas viven en los grupos más marginalizados y continúan siendo privados de oportunidades educacionales.”, subrayó Pauline Rose en el documento.

Treinta y siete países monitoreados por el informe están perdiendo por lo menos la mitad de la suma que gastan en educación primaria, por que los niños no están aprendiendo, revela la UNESCO.

En países desarrollados como Francia, Alemania o Reino Unido, los hijos de los inmigrantes quedan atrás de  de sus pares, con dificultad para cumplir  las metas mínimas de aprendizaje.  También grupos indígenas en Australia y Nueva Zelanda enfrentan problemas similares, revela el informe.

“El acceso no es la única crisis – la mala calidad está atrasando el aprendizaje de aquellos que logran ir a la escuela”, escribe la directora general de la UNESCO, Irina Bokova, en el prefacio del reporte.

Cerca de 250 millones de niños en todo el mundo no aprenden lo básico, según el documento, que recuerda que en 2011 había 57 millones de niños fuera de la escuela, la mitad de ellos en países afectados por conflictos.

Para lograr una mejoría, es necesario “profesores competentes”, argumenta el informe, haciendo un llamado a los gobiernos a formar y a colocar a los mejores disponibles para aquellos que más necesitan”.

Los profesores deben recibir formación inicial que combine “el conocimiento de los asuntos a ser enseñados con el conocimiento de los métodos de enseñanza”, bien como formación sobre “como concentrar la ayuda en los niños desfavorecidos”.

El informe recomiende además que los profesores sean ubicados “en áreas donde la ayuda es más necesaria, creando incentivos para que se comprometa la educación a largo plazo, con un “salario que se corresponda por lo menos con sus necesidades básicas, buenas condiciones de trabajo y una oportunidad de crecimiento profesional”.

Leer todavía es una ilusión para el 40% de los niños de la África Subsahariana

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Uno de cada cuatro niños en los países pobres no consigue leer una frase, elevándose el porcentaje a 40% en la África Subsahariana.escola

Por Orlando Castro.

Cerca de 250 millones de niños en el mundo no están aprendiendo a leer, revela un reporte de la UNESCO, alertando que la educación está en crisis, con los gobiernos necesitando cerca de 129.000 millones de dólares anualmente.

Una educación inadecuada en todo el mundo dejó un legado de analfabetos más generalizado de lo que se pensaba inicialmente, informa el reporte anual de la UNESCO.

El documento informa que uno de cada cuatro niños en los países pobres no logra leer una frase, y el porcentaje se eleva a 40% en los países de la África Subsahariana.

¿Cuál es el sentido de la educación si los niños, después de cinco años en la escuela, salen sin las herramientas que necesitan?, cuestiona Pauline Rose, responsable por el informe de cerca de 500 páginas sobre la Educación Global.

En un tercio de los países analizados, menos de tres cuartos de los profesores de educación básica existentes, fueron entrenados para normas nacionales, mientras 120 millones de niños en edad primaria en todo el mundo tenían poca o ninguna experiencia escolar, de acuerdo con el reporte.

“En los últimos diez años, las personas viven en los grupos más marginalizados y continúan siendo privados de oportunidades educacionales.”, subrayó Pauline Rose en el documento.

Treinta y siete países monitoreados por el informe están perdiendo por lo menos la mitad de la suma que gastan en educación primaria, por que los niños no están aprendiendo, revela la UNESCO.

En países desarrollados como Francia, Alemania o Reino Unido, los hijos de los inmigrantes quedan atrás de  de sus pares, con dificultad para cumplir  las metas mínimas de aprendizaje.  También grupos indígenas en Australia y Nueva Zelanda enfrentan problemas similares, revela el informe.

“El acceso no es la única crisis – la mala calidad está atrasando el aprendizaje de aquellos que logran ir a la escuela”, escribe la directora general de la UNESCO, Irina Bokova, en el prefacio del reporte.

Cerca de 250 millones de niños en todo el mundo no aprenden lo básico, según el documento, que recuerda que en 2011 había 57 millones de niños fuera de la escuela, la mitad de ellos en países afectados por conflictos.

Para lograr una mejoría, es necesario “profesores competentes”, argumenta el informe, haciendo un llamado a los gobiernos a formar y a colocar a los mejores disponibles para aquellos que más necesitan”.

Los profesores deben recibir formación inicial que combine “el conocimiento de los asuntos a ser enseñados con el conocimiento de los métodos de enseñanza”, bien como formación sobre “como concentrar la ayuda en los niños desfavorecidos”.

El informe recomiende además que los profesores sean ubicados “en áreas donde la ayuda es más necesaria, creando incentivos para que se comprometa la educación a largo plazo, con un “salario que se corresponda por lo menos con sus necesidades básicas, buenas condiciones de trabajo y una oportunidad de crecimiento profesional”.

20 muertos y un centenar de heridos en Angola tras manifestación de carácter nacional

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Por Orlando Castro

cas

La policía Naciona, apoyada por la Unidad de la Guardia Presidencial y por helicópteros de la Fuerza Aerea, repelió hoy, de forma brutal y nunca vista, la manifestación pacífica convocada por UNITA, y que tuvo el apoyo en terreno, entre otras organizaciones y personalidades, de la CASA_CE, PRS y el Bloque Democrático, en memoria de los activistas Alves Kamulingue e Isaías Cassule, asesinados por el régimen de José Eduardo dos Santos.

En todo el país se registraron centenares de detenciones, cerca de 20 muertos y decenas de heridos.  Además de Luanda, los principales incidentes de registraron en Cabinda, Cuando-Cubango, Huambo y Namibe.  La represión fue de tal magnitud que las fuerzas policiales y militares hayanaron las sedes de la UNITA en las ciudades de Menongue, capital provincial de  Cuando-Cubango, Anfulo, en Bié y en el Municipio de Cacuaco, en Luanda.

Por la mañana, abriendo fuego la policía intentó impedir la concentración de gente junto al Cementerio da Santana, lugar donde se registraban los primeros heridos.  Se intentó que uno de los heridos fuese tratado en el centro médico en Rangel, sin embargo, ante el rechazo de sus responsables, fue asistido en la Clínica Snide, en el Bairro Popular.

Ni los líderes de la Oposición escaparon al ensañamiento represor de las fuerzas del régimen, como sucedió con Joaquim Nafoia del partido Renovación Social, Isaías Samakuva de la Unita, David Mendes del Bloque Democrático y Abel Chivukuvuku del CASA-CE.

La policía Nacional lanzó varias granadas de gas lacrimógeno contra los dirigentes partidarios que acompañaban a los manifestantes, usó carros lanza agua y fuego real.  Samakuva y el vicepresidente de la UNITA, Ernesto Mulato, tuvieron varias dificultades para salir del lugar.

A la vez que reprimía de forma violenta e inusitada la manifestación de la Oposición, la Policia Nacional garantizó la segurança de otra marcha, organizada por el MPLA, partido en el poder.

Algunos de los periodistas presentes de la Agencia Lusa, Reuters, RTP y AGI vieron su material de trabajo confiscado.

Por lo menos 126 dirigentes nacionales y militantes de base del CASA-CE fueron detenidos durante la jornada de hoy, aunque la gran mayoría ya había sido liberada.

Lindo Bernardo Tito, vicepresidente del CASA-CE, dijo que entre los detenidos estaba Américo Chivukuvuku, hermano de Abel, líder del partido, hecho que motivó la confusión al indicar previamente que había sido detenido por la Policía Nacional.

Las detenciones ocurrieron cuando varias brigadas formadas por dirigentes y militantes del CASA-CE se repartieron por la ciudad para pegar afiches que denunciaban el secuestro y asesinato, hace casi un año y medio, de los ex-militares Alves Kamulingue e Isaías Cassule.

Entre los muertos registrados está, conforme confirmó  Abel Chivukuvuku,  el dirigente del CASA-CE Wilbert Ganga, de la Juventud Patriótica, ala juvenil del partido, asesinado por efectivos de la Unidad de Guardia Presidencial.

Además de Américo Chivukuvuku, miembro del Secretariado Ejecutivo Nacional, fue detenido otro dirigente nacional: Xavier Jaime, también miembro del órgano en donde dirige el Gabinete Técnico.

El macabro capítulo, que hoy fue escrito por las fuerzas del régimen con la sangre y el dolor de los angoleños será, oportunamente, motivo de un análisis más pormenorizado.

El caso será llevado a  instancias internacionales.

20 muertos y un centenar de heridos en Angola tras manifestación de carácter nacional

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Por Orlando Castro

cas

La policía Naciona, apoyada por la Unidad de la Guardia Presidencial y por helicópteros de la Fuerza Aerea, repelió hoy, de forma brutal y nunca vista, la manifestación pacífica convocada por UNITA, y que tuvo el apoyo en terreno, entre otras organizaciones y personalidades, de la CASA_CE, PRS y el Bloque Democrático, en memoria de los activistas Alves Kamulingue e Isaías Cassule, asesinados por el régimen de José Eduardo dos Santos.

En todo el país se registraron centenares de detenciones, cerca de 20 muertos y decenas de heridos.  Además de Luanda, los principales incidentes de registraron en Cabinda, Cuando-Cubango, Huambo y Namibe.  La represión fue de tal magnitud que las fuerzas policiales y militares hayanaron las sedes de la UNITA en las ciudades de Menongue, capital provincial de  Cuando-Cubango, Anfulo, en Bié y en el Municipio de Cacuaco, en Luanda.

Por la mañana, abriendo fuego la policía intentó impedir la concentración de gente junto al Cementerio da Santana, lugar donde se registraban los primeros heridos.  Se intentó que uno de los heridos fuese tratado en el centro médico en Rangel, sin embargo, ante el rechazo de sus responsables, fue asistido en la Clínica Snide, en el Bairro Popular.

Ni los líderes de la Oposición escaparon al ensañamiento represor de las fuerzas del régimen, como sucedió con Joaquim Nafoia del partido Renovación Social, Isaías Samakuva de la Unita, David Mendes del Bloque Democrático y Abel Chivukuvuku del CASA-CE.

La policía Nacional lanzó varias granadas de gas lacrimógeno contra los dirigentes partidarios que acompañaban a los manifestantes, usó carros lanza agua y fuego real.  Samakuva y el vicepresidente de la UNITA, Ernesto Mulato, tuvieron varias dificultades para salir del lugar.

A la vez que reprimía de forma violenta e inusitada la manifestación de la Oposición, la Policia Nacional garantizó la segurança de otra marcha, organizada por el MPLA, partido en el poder.

Algunos de los periodistas presentes de la Agencia Lusa, Reuters, RTP y AGI vieron su material de trabajo confiscado.

Por lo menos 126 dirigentes nacionales y militantes de base del CASA-CE fueron detenidos durante la jornada de hoy, aunque la gran mayoría ya había sido liberada.

Lindo Bernardo Tito, vicepresidente del CASA-CE, dijo que entre los detenidos estaba Américo Chivukuvuku, hermano de Abel, líder del partido, hecho que motivó la confusión al indicar previamente que había sido detenido por la Policía Nacional.

Las detenciones ocurrieron cuando varias brigadas formadas por dirigentes y militantes del CASA-CE se repartieron por la ciudad para pegar afiches que denunciaban el secuestro y asesinato, hace casi un año y medio, de los ex-militares Alves Kamulingue e Isaías Cassule.

Entre los muertos registrados está, conforme confirmó  Abel Chivukuvuku,  el dirigente del CASA-CE Wilbert Ganga, de la Juventud Patriótica, ala juvenil del partido, asesinado por efectivos de la Unidad de Guardia Presidencial.

Además de Américo Chivukuvuku, miembro del Secretariado Ejecutivo Nacional, fue detenido otro dirigente nacional: Xavier Jaime, también miembro del órgano en donde dirige el Gabinete Técnico.

El macabro capítulo, que hoy fue escrito por las fuerzas del régimen con la sangre y el dolor de los angoleños será, oportunamente, motivo de un análisis más pormenorizado.

El caso será llevado a  instancias internacionales.

Campaña: Petición a favor de la paz de Mozambique

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“Esta es una petición dirigida a los presidentes de Mozambique Armando Emílio Guebuza y del Partido RENAMO, Afonso Dlakhama, para que de inmediato y sin condiciones, se reunan y discutan lo que tengan que discutir, de una vez por todas, sin vencidos ni vencedores, y que el único ganador, de una paz definitiva sea el pueblo de Mozambique”

Esta campaña intenta por medio del uso de las redes sociales, llamar la atención de comunidad internacional respecto de la ola de violencia que se ha desatado en Mozambique.

Mozambique sufrió una guerra civil de quince años, entre 1977 y 1992, que costó la vida de aproximadamente 1 millón de personas, la cual se resolvió con el acuerdo de paz firmado por el entonces presidente Joaquim Chissano, y Afonso Dhlakama, líder de la Resistencia Nacional Mozambiqueña (Renamo).

En 1990 fue aprobada una nueva constitución que transformó el estado en una República multipartidista. El Frelimo permanece en el poder hasta hoy, habiendo ganado tres veces las elecciones multipartidistas realizadas en 19941999 y 2004. La Renamo es el principal partido de la oposición. (wikipedia)

Esperamos que nuestros amigos lectores puedan contribuir con esta noble causa, sólo tomará 2 minutos de tu tiempo:

6a00d83451e35069e201901dc36135970b-200wi

FIRME AQUI

Petición por la Paz.

Esta petición de paz se enmarca dentro sucesivos ataques a vehículos de transporte de pasajero, en los que se cuentan alrededor de 10 muertos entre militares y civiles, y un sinnúmero de heridos.

El gobierno mozambiqueño de la Resistencia Nacional Mozambiqueña, (RENAMO), retomó hoy las negociaciones políticas, centradas sobre todo en la alteración a la ley electoral, en circunstancias en que la crisis político militar se agravó por los recientes ataques.

Desde diciembre, las partes intentaron alcanzar un consenso en torno de la legislación electoral aprobada en el parlamento por el FRELIMO, partido en el poder, apoyada por el Movimiento Democrático de Mozambique (MDM), tercera bancada parlamentar que tiene ocho diputados.

 La ley prevé una presencia menor de los representantes de los partidos en la CNE y mayor representación de la sociedad civil en el órgano de gestión de las elecciones generales (presidenciales y legislativas), previstas para 2014, y de las autárquicas agendadas para 20 de noviembre próximo.

Las cuestiones económicas, tanto como la despartidización del Aparato del Estado y de las fuerzas Armadas de Defensa Nacional también constituyen puntos de discusión con el ejecutivo de Maputo, dijo hoy a los periodistas el responsable por la delegación del principal partido de oposición mozambiqueña, Saimone Mcuiane.

Sin embargo, el jefe de la delegación gubernamental, José Pacheco, que es también ministro de Agricultura, dijo que las partes tienen “una agenda ya definida” por lo que los recientes episodios de violencia podrán no ser materia de discusión.

Informaciones extraídas de diversos medios de comunicación, gracias a la ayuda del periodista Orlando Castro (Porto – Portugal).

Edición y traducciones: Bárbara Igor Ovalle (Santiago – Chile)

Campaña: Petición a favor de la paz de Mozambique

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“Esta es una petición dirigida a los presidentes de Mozambique Armando Emílio Guebuza y del Partido RENAMO, Afonso Dlakhama, para que de inmediato y sin condiciones, se reunan y discutan lo que tengan que discutir, de una vez por todas, sin vencidos ni vencedores, y que el único ganador, de una paz definitiva sea el pueblo de Mozambique”

Esta campaña intenta por medio del uso de las redes sociales, llamar la atención de comunidad internacional respecto de la ola de violencia que se ha desatado en Mozambique.

Mozambique sufrió una guerra civil de quince años, entre 1977 y 1992, que costó la vida de aproximadamente 1 millón de personas, la cual se resolvió con el acuerdo de paz firmado por el entonces presidente Joaquim Chissano, y Afonso Dhlakama, líder de la Resistencia Nacional Mozambiqueña (Renamo).

En 1990 fue aprobada una nueva constitución que transformó el estado en una República multipartidista. El Frelimo permanece en el poder hasta hoy, habiendo ganado tres veces las elecciones multipartidistas realizadas en 19941999 y 2004. La Renamo es el principal partido de la oposición. (wikipedia)

Esperamos que nuestros amigos lectores puedan contribuir con esta noble causa, sólo tomará 2 minutos de tu tiempo:

6a00d83451e35069e201901dc36135970b-200wi

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Petición por la Paz.

Esta petición de paz se enmarca dentro sucesivos ataques a vehículos de transporte de pasajero, en los que se cuentan alrededor de 10 muertos entre militares y civiles, y un sinnúmero de heridos.

El gobierno mozambiqueño de la Resistencia Nacional Mozambiqueña, (RENAMO), retomó hoy las negociaciones políticas, centradas sobre todo en la alteración a la ley electoral, en circunstancias en que la crisis político militar se agravó por los recientes ataques.

Desde diciembre, las partes intentaron alcanzar un consenso en torno de la legislación electoral aprobada en el parlamento por el FRELIMO, partido en el poder, apoyada por el Movimiento Democrático de Mozambique (MDM), tercera bancada parlamentar que tiene ocho diputados.

 La ley prevé una presencia menor de los representantes de los partidos en la CNE y mayor representación de la sociedad civil en el órgano de gestión de las elecciones generales (presidenciales y legislativas), previstas para 2014, y de las autárquicas agendadas para 20 de noviembre próximo.

Las cuestiones económicas, tanto como la despartidización del Aparato del Estado y de las fuerzas Armadas de Defensa Nacional también constituyen puntos de discusión con el ejecutivo de Maputo, dijo hoy a los periodistas el responsable por la delegación del principal partido de oposición mozambiqueña, Saimone Mcuiane.

Sin embargo, el jefe de la delegación gubernamental, José Pacheco, que es también ministro de Agricultura, dijo que las partes tienen “una agenda ya definida” por lo que los recientes episodios de violencia podrán no ser materia de discusión.

**Informaciones extraídas de diversos medios de comunicación, gracias a la ayuda del periodista Orlando Castro (Porto – Portugal).

***Edición y traducciones: Bárbara Igor Ovalle (Santiago – Chile)

El régimen angoleño y su censura a “Folha 8”

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Por Orlando Castro(*)

 África es un semillero constante y habitual de conflictos armados porque la falta de democraticidad obliga a que la alternancia política sea conquistada por el lenguaje de las armas.

 

folha 8

El Ministerio de Comunicación Social (MCS), entiende que nosotros aquí, en “Folha 8”, debemos corregir inmediatamente nuestra conducta porque dice, incitamos al desorden público e incluso a la sublevación.

“El Ministerio de Comunicación Social advierte que, en caso de no acatamiento de esta decisión, esas medidas de corrección pueden culminar en la suspensión temporal de las emisiones de la Radio Despertar así como del  Semanario Folha 8,  hasta la decisión definitiva de los órganos judiciales,”, publicó un comunicado oficial divulgado hoy en Luanda.

Curiosamente, el MCS reitera su arremetida en la defensa intransigente de la libertad de expresión y de prensa, consagrada en la Constitución, e incentiva a todos los órganos de comunicación  social del país a seguir en el cumplimiento de su línea editorial, en el marco de la ética y deontología profesional.

Si el periodista no procura saber lo que pasa es un imbécil.  Si sabe lo que  pasa y se calla es un criminal.  El régimen sabe que en “Folha 8” esta es una regla de oro.  Además de una regla común en cualquier democracia o Estado de Derecho. Si no puede ser aplicada en Angola tal vez sea porque nuestro país todavía no es una democracia ni un Estado de Derecho.

Sabemos que el MCS aboga por la libertad de prensa, siendo esa la tesis  que llevó – por ejemplo – a que nuestra Redacción fuese hasta hace poco más de un año (12 de Marzo de 2012) invadida por cerca de 15 hombres de la DNIC – Dirección Nacional de Investigación Criminal – bajo el mandato de la Procuraduría General de la Republica.

Bien vistas las cosas, al mismo tiempo que algunos dictadores (aunque pocos, es cierto) van cayendo, el supuesto mundo “democrático” genera otros y aguanta algunos que todavía no pasaron de bestiales a bestias.

El  gobierno angolano no ha tenido la voluntad, aunque tenga los medios, de resolver los problemas de agua, luz, higiene, salud, trabajo, habitación y educación de los angoleños. La juventud no tiene casa, no tiene educación, empleo y no tiene futuro. Los trabajadores tienen salarios en atraso y no consiguen obtener crédito bancario.

Y cuando algún periódico resuelve decir estas verdades (y con algunos excesos) entran inmediatamente en la línea de fuego del régimen.  “Folha 8” está en esa línea hace mucho, mucho tiempo. Todos sabemos que la fase del mata primero y pregunta después está por llegar.

Cosas tan banales como vivienda, salud, educación, comida, no son preocupaciones esenciales para los que dirigen el país. Y es por eso que en nuestro país hay muchos que viven para robar y otros que roban para vivir. Es claro que decir esto es, de acuerdo con la noción de libertad de prensa del régimen, un crimen.

Todos saben, hasta inclusive los más altos dirigentes del país, que si el poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente. Lo decimos nosotros como también lo dicen las más serias y confiables organizaciones internacionales. No en tanto, como el régimen no puede callar a esas instituciones, intenta callar a cualquier precio a los mensajeros internos.

Sólo en dictadura, aunque legitimada por los votos comprados a un pueblo que casi siempre piensa con la barriga (vacía) y no con la cabeza, es posible estar tantos años en el poder. África es un semillero constante y habitual de conflictos armados porque la falta de democraticidad obliga a que la alternancia política sea conquistada por el lenguaje de las armas. Hay obviamente otras razones, pero cuando se juzga que las elecciones (cuando las hay) son sólo de por si sinónimo de democracia se está caminando hacia lo que hoy es Angola: una democracia de palabra y no de facto.

En nuestro caso, la guerra legitimó todo lo que de malo se puede imaginar. Permitió al actual presidente perpetuarse en el poder, tal como permitió que la UNITA dijera que esa era (y por lo que se va viendo hasta parece que tuvo razón) la única vía para cambiar de régimen.

Es claro que es siempre así en las dictaduras, el pueblo fue siempre y continua siendo (las elecciones no alteraron la génesis de la dictadura, solamente la maquillaron) carne de cañón. Y cuando alguien procura dar voz a quien no la tiene, como es el caso de “Folha 8”,  los “defensores” de la libertad de prensa “made in MPLA” agarran la pistola.

Reconózcase que no es difícil comprender la posición de aquellos que consideraron a nuestro régimen como al más puro, vernáculo, impoluto y honorable ejemplo de democracia. De hecho, siendo Angola un país muy rico, es mucho más fácil negociar con un régimen dictatorial que con uno  democrático. Es mucho más fácil negociar con alguien que, de partida, se sabe que estará en la silla del poder durante toda la vida, que con alguien que puede ser sustituido por la libre elección popular.

Y es, como ahora sucede, mucho más fácil negociar con un núcleo limitado de personas que representa casi al 100% del Producto Interno Bruto, que con alguien que no sea dueño del país, como sucede en las democracias, sino que sólo representante temporario del pueblo soberano.

A partir  del momento en que dejó de tener a Jonas Savimbi como chivo expiatorio para todo, el régimen apuntó a otros blancos. Uno de ellos fue la prensa que a pesar de las dificultades, todavía va diciendo algunas verdades. De ahí la razón por la cual, una vez más, los dueños del país quieren callar a “Folha 8”.

Desde 2002, el  presidente vitalicio de Angola ha conseguido fingir que democratiza el país y, más que eso, consiguió (aunque no por mérito suyo pero s, por desmérito de la UNITA) domesticar completamente a casi todos aquellos que le pudieran hacer frente.

Y cuando aparecen personas como los periodistas de “Folha 8” que no están a la venta y que por eso incomodan y amenazan al régimen, hay siempre forma de hacerlos chocar con una bala, incluso cuando esta llega acompañada con una nota que dice “por el bien de la libertad de prensa”.

Cabe resaltar, y en eso los angoleños no son diferentes de cualquier otro pueblo, que continúa siendo válida la tesis de que “si no consigues vencerlos úneteles”.  No sorprende por eso que el régimen tenga cada vez más seguidores, sean militares, políticos, empresarios o periodistas.

Es claro que mientras esto sucede, el Pueblo continua siendo concebido con hambre, naciendo con hambre, muriendo, poco después… con hambre. Y el hambre, la miseria, las enfermedades, las asimetrías sociales son llagas imputables al Poder.

Vale, al menos, que el equipo de “Folha 8” consigue dar voz a quien no la tiene.  El régimen sabe que la verdad duele, pero aun no comprende que, a pesar de eso, solo ella puede curar.

Es verdad que el régimen puede hacer casi todo lo que le apetece. Pero la dignidad de los periodistas de “Folha 8” no la puede quitar. Ni el hecho que ciertamente le incomoda, de que “Folha 8” sea parte de la Historia de Angola y de la Lusofonía, sea quien sea que la escriba.

No es que el régimen se preocupe mucho por esto. Y el caso del comunicado del Ministerio de Comunicación Social sobre “Folha 8” revela que el régimen aun tiene más triunfos. La fase del mata primero y pregunta después está por llegar.

(*)  Periodista, Editor de Política del semanario  “Folha 8”

Traducción y edición al español: Bárbara Igor Ovalle

El régimen angoleño y su censura a “Folha 8”

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Por Orlando Castro(*)

 África es un semillero constante y habitual de conflictos armados porque la falta de democraticidad obliga a que la alternancia política sea conquistada por el lenguaje de las armas.

 

folha 8

El Ministerio de Comunicación Social (MCS), entiende que nosotros aquí, en “Folha 8”, debemos corregir inmediatamente nuestra conducta porque dice, incitamos al desorden público e incluso a la sublevación.

“El Ministerio de Comunicación Social advierte que, en caso de no acatamiento de esta decisión, esas medidas de corrección pueden culminar en la suspensión temporal de las emisiones de la Radio Despertar así como del  Semanario Folha 8,  hasta la decisión definitiva de los órganos judiciales,”, publicó un comunicado oficial divulgado hoy en Luanda.

Curiosamente, el MCS reitera su arremetida en la defensa intransigente de la libertad de expresión y de prensa, consagrada en la Constitución, e incentiva a todos los órganos de comunicación  social del país a seguir en el cumplimiento de su línea editorial, en el marco de la ética y deontología profesional.

Si el periodista no procura saber lo que pasa es un imbécil.  Si sabe lo que  pasa y se calla es un criminal.  El régimen sabe que en “Folha 8” esta es una regla de oro.  Además de una regla común en cualquier democracia o Estado de Derecho. Si no puede ser aplicada en Angola tal vez sea porque nuestro país todavía no es una democracia ni un Estado de Derecho.

Sabemos que el MCS aboga por la libertad de prensa, siendo esa la tesis  que llevó – por ejemplo – a que nuestra Redacción fuese hasta hace poco más de un año (12 de Marzo de 2012) invadida por cerca de 15 hombres de la DNIC – Dirección Nacional de Investigación Criminal – bajo el mandato de la Procuraduría General de la Republica.

Bien vistas las cosas, al mismo tiempo que algunos dictadores (aunque pocos, es cierto) van cayendo, el supuesto mundo “democrático” genera otros y aguanta algunos que todavía no pasaron de bestiales a bestias.

El  gobierno angolano no ha tenido la voluntad, aunque tenga los medios, de resolver los problemas de agua, luz, higiene, salud, trabajo, habitación y educación de los angoleños. La juventud no tiene casa, no tiene educación, empleo y no tiene futuro. Los trabajadores tienen salarios en atraso y no consiguen obtener crédito bancario.

Y cuando algún periódico resuelve decir estas verdades (y con algunos excesos) entran inmediatamente en la línea de fuego del régimen.  “Folha 8” está en esa línea hace mucho, mucho tiempo. Todos sabemos que la fase del mata primero y pregunta después está por llegar.

Cosas tan banales como vivienda, salud, educación, comida, no son preocupaciones esenciales para los que dirigen el país. Y es por eso que en nuestro país hay muchos que viven para robar y otros que roban para vivir. Es claro que decir esto es, de acuerdo con la noción de libertad de prensa del régimen, un crimen.

Todos saben, hasta inclusive los más altos dirigentes del país, que si el poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente. Lo decimos nosotros como también lo dicen las más serias y confiables organizaciones internacionales. No en tanto, como el régimen no puede callar a esas instituciones, intenta callar a cualquier precio a los mensajeros internos.

Sólo en dictadura, aunque legitimada por los votos comprados a un pueblo que casi siempre piensa con la barriga (vacía) y no con la cabeza, es posible estar tantos años en el poder. África es un semillero constante y habitual de conflictos armados porque la falta de democraticidad obliga a que la alternancia política sea conquistada por el lenguaje de las armas. Hay obviamente otras razones, pero cuando se juzga que las elecciones (cuando las hay) son sólo de por si sinónimo de democracia se está caminando hacia lo que hoy es Angola: una democracia de palabra y no de facto.

En nuestro caso, la guerra legitimó todo lo que de malo se puede imaginar. Permitió al actual presidente perpetuarse en el poder, tal como permitió que la UNITA dijera que esa era (y por lo que se va viendo hasta parece que tuvo razón) la única vía para cambiar de régimen.

Es claro que es siempre así en las dictaduras, el pueblo fue siempre y continua siendo (las elecciones no alteraron la génesis de la dictadura, solamente la maquillaron) carne de cañón. Y cuando alguien procura dar voz a quien no la tiene, como es el caso de “Folha 8”,  los “defensores” de la libertad de prensa “made in MPLA” agarran la pistola.

Reconózcase que no es difícil comprender la posición de aquellos que consideraron a nuestro régimen como al más puro, vernáculo, impoluto y honorable ejemplo de democracia. De hecho, siendo Angola un país muy rico, es mucho más fácil negociar con un régimen dictatorial que con uno  democrático. Es mucho más fácil negociar con alguien que, de partida, se sabe que estará en la silla del poder durante toda la vida, que con alguien que puede ser sustituido por la libre elección popular.

Y es, como ahora sucede, mucho más fácil negociar con un núcleo limitado de personas que representa casi al 100% del Producto Interno Bruto, que con alguien que no sea dueño del país, como sucede en las democracias, sino que sólo representante temporario del pueblo soberano.

A partir  del momento en que dejó de tener a Jonas Savimbi como chivo expiatorio para todo, el régimen apuntó a otros blancos. Uno de ellos fue la prensa que a pesar de las dificultades, todavía va diciendo algunas verdades. De ahí la razón por la cual, una vez más, los dueños del país quieren callar a “Folha 8”.

Desde 2002, el  presidente vitalicio de Angola ha conseguido fingir que democratiza el país y, más que eso, consiguió (aunque no por mérito suyo pero s, por desmérito de la UNITA) domesticar completamente a casi todos aquellos que le pudieran hacer frente.

Y cuando aparecen personas como los periodistas de “Folha 8” que no están a la venta y que por eso incomodan y amenazan al régimen, hay siempre forma de hacerlos chocar con una bala, incluso cuando esta llega acompañada con una nota que dice “por el bien de la libertad de prensa”.

Cabe resaltar, y en eso los angoleños no son diferentes de cualquier otro pueblo, que continúa siendo válida la tesis de que “si no consigues vencerlos úneteles”.  No sorprende por eso que el régimen tenga cada vez más seguidores, sean militares, políticos, empresarios o periodistas.

Es claro que mientras esto sucede, el Pueblo continua siendo concebido con hambre, naciendo con hambre, muriendo, poco después… con hambre. Y el hambre, la miseria, las enfermedades, las asimetrías sociales son llagas imputables al Poder.

Vale, al menos, que el equipo de “Folha 8” consigue dar voz a quien no la tiene.  El régimen sabe que la verdad duele, pero aun no comprende que, a pesar de eso, solo ella puede curar.

Es verdad que el régimen puede hacer casi todo lo que le apetece. Pero la dignidad de los periodistas de “Folha 8” no la puede quitar. Ni el hecho que ciertamente le incomoda, de que “Folha 8” sea parte de la Historia de Angola y de la Lusofonía, sea quien sea que la escriba.

No es que el régimen se preocupe mucho por esto. Y el caso del comunicado del Ministerio de Comunicación Social sobre “Folha 8” revela que el régimen aun tiene más triunfos. La fase del mata primero y pregunta después está por llegar.

(*)  Periodista, Editor de Política del semanario  “Folha 8”

Traducción y edición al español: Bárbara Igor Ovalle

Cabinda: en la Búsqueda de sí Mismo – Los Resultados del Memorándum de Entendimiento de 2006

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Mesa Redonda sobre la Situación de Paz en Angola del 14 al 15 de Enero de 2013 en Windhoek, Namibia.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Orador: José Marcos Mavungo
(Activista de Derechos Humanos y Miembro de la Sociedad Civil de Cabinda)

0. Introducción

Señoras, señores, amigos,

Con un saludo muy cordial a los participantes de esta Mesa Redonda y mis mayores felicitaciones a sus promotores, festejo el poder estar aquí hoy, pese al clima de intolerancia política en Angola (donde el debate sobre Cabinda continúa siendo un asunto prohibido en órganos de comunicación oficial), para disertar sobre el tema: Cabinda en la Búsqueda de sí mismo – Los Resultados del Memorándum de Entendimiento de 2006.

Como tema, podemos considerarlo en el centro de las preocupaciones de los organizadores de esta Mesa Redonda, resaltando de manera particular, la afirmación del Dr. Francisco Kapalu Ngongo, según la cual «Angola se encuentra en una encrucijada: o aborda los actuales dilemas y conflictos latentes desde el punto de vista político, social, económico y cultural, el que podría profundizar y garantizar una paz duradera y un desarrollo sustentable, o ignora los indicadores de alerta de existencia de conflictos, y prepara un futuro lleno de aprehensiones».

Así, en comparación con la realidad del territorio de Cabinda, la mantención de la actual relación del Estado angoleño con la población de Cabinda será siempre un verdadero barril de pólvora, a punto de explotar. A la luz de esta situación, la sociedad Civil de Cabinda siente sobre sus hombros el peso enorme de los desafíos de nuestro presente. Es por esto que tenía que honrar mi compromiso, ya muy antiguo, de estar aquí para hablarles del proceso de Paz para Cabinda.

En esta perspectiva, el transcurso de esta reflexión va a comenzar por abordar los límites del conflicto y los esfuerzos emprendidos hasta ahora para su resolución. En seguida, haré una revisión del Memorándum de Entendimiento. Y finalmente, examinaré las perspectivas de una paz duradera para Cabinda. La conclusión nos dará los resultados de la reflexión y recomendaciones.

1. El Conflicto en Cabinda: Orígenes y Esfuerzos de Resolución.

cabindapoliciaestadodesitioLa «cuestión de Cabinda», no surge, desde el principio y de una vez por todas, como un problema socioeconómico, o como el contradictorio esfuerzo del Derecho internacional. Al contrario, su producción, en lo que tiene de esencial, se constituye en la problemática en torno del derecho de los Pueblos a disponer de si mismos; pues si es que la “Carta Colonial” hacía una distinción nítida entre Cabinda y Angola, siendo aquello colocado bajo el Nº 39 “Estado a descolonizar” y este bajo el Nº 35, ¿Cómo explicar que Cabinda sea una excepción a las consecuencias lógicas derivadas de este hecho durante el proceso de descolonización?

Más que un problema jurídico, la tensión entre cabindas y angoleños se evidencia también como el resultado de una identidad impuesta por la fuerza de las bayonetas, y no el resultado del consentimiento mutuo entre los pueblos, lo que levanta el problema de la legitimidad de tal imposición.

La manera de asumir esta problemática por las partes se cristalizó en la expresión elocuente de un conflicto y de una ruptura, la “cuestión de Cabinda”. Se trata de una cuestión, como decía Francisco Luemba, cuya génesis situamos “en su historia remota, enraizándose en ella y aprehendiendo las metamorfosis que sufrió a lo largo de su evolución histórica”. Tres hechos fundamentales marcaron esta evolución:

• La Especificidad de Cabinda, que adviene de la historia – mucho antes de las invasiones de los bakongo, ya el territorio era habitado por pueblos bantú, que, en contacto con la tierra y los otros pueblos que llegaron a la región a lo largo de la historia, acabaron por constituirse en tres reinos : Macongo, Mangoio y Maloango – con una identidad histórica propia y una voluntad de vida en común.

• El Tratado de Simulambuco y la colonización portuguesa: con la firma del tratado del 1 de Febrero de 1885, Cabinda se torna Protectorado portugués. El tratado aparecerá en las Cabindas como garantía de su independencia, de su soberanía e identidad, y de la unidad e integridad de su territorio; un fundamento inequívoco para su autodeterminación e independencia. Pero, luego, después de firmarse el acuerdo, las expectativas de los cabindas se traducirán en ilusión con la implementación de la política colonialista, incluso cuando la Constitución Portuguesa de 1933, que tuvo vigencia hasta la descolonización, hacía una distinción nítida entre Cabinda y Angola.

• Los Acuerdos de Alvor, firmados el 15 de Enero de 1975, en los cuales las partes estipularon en el artículo 3º in fine que Cabinda es parte integrante e inalienable del territorio angoleño, sin el previo consentimiento de los autóctonos del Enclave. En palabras de Francisco Luemba, el ” pos-Alvor sería prácticamente el pos-Simulambuco: esperanzas frustradas y días amargos, de tristeza, luto y dolor – en el más absoluto aislamiento y en el más completo abandono”.

El desastre de la descolonización portuguesa, en especial la firma de los Acuerdos de Alvor, marcará la etapa de un conflicto de grandes proporciones, con la ofensiva del 8 de Noviembre de 1975 y la eclosión de escenarios estratégicos que llegaron al nivel de guerrilla, oponiendo las tropas gubernamentales de Luanda y la resistencia armada de Cabinda (organizada en el seno de la FLEC – Frente de Liberación del Enclave de Cabinda).

Con la escalada de violencia, la mayoría de los cabindas se refugió sobre todo en el Congo – Brazzaville, Congo-Kinshasa y Gabón – Libreville. La intensidad del conflicto provocó la degradación de la situación de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, destruyó el tejido social y las infraestructuras económicas, ocasionando la pobreza generalizada y constante clima de represión y de terror.

Nótese que muchas veces, los actuales gobernantes de Cabinda han fingido encontrarse con la FLEC, las poblaciones y las elites de Cabinda, y jugado a enaltecerlos con buenas palabras y a escucharlos, para después mostrarles los límites de su política para Cabinda.

Por ejemplo, luego de la independencia de Angola, el 16 de Febrero de 1976, Agostinho Neto asume el compromiso de solucionar el problema de Cabinda por la vía del diálogo. El 28 de Febrero de 1976, Agostinho Neto y Mobuto Sese Seko se reunieron en Brazaville, bajo los auspicios de Marien Ngouabi. El primero, después de forzar al segundo a renegar de la FLEC y el FNLA y a reconocer la angolanidad de Cabinda, proclamó por su parte la especificidad de Cabinda (el particularismo de Cabinda) y prometió solemnemente encontrar para éste una fórmula de administración. Sin embargo, nada fue hecho hasta hoy…

Además de prometer una conversación en Febrero de 1991, el presidente José Eduardo dos Santos consideró, en Febrero de 2002, que Cabinda sería también “una cuestión a tratar en el ámbito de la reforma constitucional”. Así será posible “saber qué es lo que los angoleños quieren, cuál es su opinión sobre Cabinda”. “Se trata de una consulta popular dirigida a todos los angoleños”, afirmó el Presidente. Cabe destacar que el Presidente de Angola prometió a los Cabindas, en Septiembre de 1992, negociaciones destinadas a determinar si Cabinda es o no Angola.

Pasaron años, y la realidad probó que las hipotéticas negociaciones prometidas contra su voluntad, no pasaban de simple oportunismo, maniobra de diversión o manipulación. Cierto, la historia de la lucha del pueblo de Cabinda registró canales de diálogo con el Estado angoleño, pero los resultados de los encuentros se revelaron poco palpables, después de tantos años de “guerra-continua” en que el Poder político dominante sólo pretendió movilizar una gran máquina de guerra para aniquilar a los oponentes.

La historia de la lucha del pueblo de Cabinda está llena de estos encuentros desde los años 1984: Negociaciones de Sáfica, entre 1984 y 1985, que culminaron con un cese al fuego el 16 de Febrero de 1985 con las FAPLA, bajo la mediación cubana; De Junio a Julio de 1992, el Gobierno angoleño inicia contactos con la FLEC de Luís Ranque Franque y la UNLC de Lumimgu Gimby Carneiro, habiendo llegado a un acuerdo de negociaciones que deberían tener lugar en Ginebra; el 25 de Febrero de 1994, Eduardo dos Santos se encuentra con Nzita Tiago, propone un cese al fuego «para iniciar negociaciones conducentes a una solución al desacuerdo que nos opone sobre el territorio de Cabinda»; Negociaciones entre la FLEC Renovada y el Gobierno Angoleño, en los años 1995 y 1996, que acabarán por extenderse al FLEC/FAC.

En todos estos encuentros, la controversia sobre la paz está siempre ligada a juegos divisionistas que en todos estos años sirvieron a los dirigentes de Luanda, además de que el principio del respeto a la Constitución es en todas estas negociaciones ilegítimamente empleado, sucede casi siempre que el gobierno angoleño busca expedientes y pretextos tales como la falta de un interlocutor válido y/o la desunión de los cabindas. Por todas estas razones los encuentros y negociaciones organizadas hasta ahora no tuvieron avances en dirección a la Paz.

Aparentemente, la sociedad civil de Cabinda despertó tarde para los esfuerzos de pacificación de Cabinda, por lo menos como institución organizada; pues sólo fue en 2003 que se creó una institución de Sociedad Civil, la “Mpalabanda – Asociación Cívica de Cabinda”, cuya vocación es, entre otras, participar de los esfuerzos tendientes a encontrar una paz duradera para Cabinda.

Entre sus compromisos, Mpalabanda alertará al mundo sobre la existencia del conflicto en Cabinda y pedirá a los beligerantes el cese de las hostilidades y el inicio de negociaciones conducentes a la solución del diferendo; se esforzará por ser el puente entre el pueblo y los políticos; tomará parte en los encuentros de Helvoirt, en Holanda, un esfuerzo de aproximación entre las fuerzas de la resistencia cabindesa; marcará presencia en el encuentro preparatorio de la Inter – Cabindesa (Octubre de 2009), en París/Francia, bajo los auspicios del Reverendo Pastor Daniel Ntoni-Nzinga, con vistas a la creación de una plataforma de negociación del conflicto; e intentará monitorear los derechos humanos (el corolario de la cuestión de Cabinda), publicando tres informes – «Un Año de Dolor en Cabinda» (2003), «Cabinda, Reino de la Impunidad» (2004) y «Cabinda, entre la Verdad y la Manipulación» (2005).

Sin embargo, esa misma buena voluntad fracasará. La maldad en todo esto proviene de un hecho radical: el no haber una voluntad seria del gobierno de Luanda de encajarse en el proprio destino del pueblo de Cabinda. Y el Memorándum de Entendimiento para la Paz y la Reconciliación de la Provincia de Cabinda es un ejemplo de esta perversión.

2. El Memorándum de Entendimiento

Los principios fundamentales del “Memorándum de entendimiento” consagran el respeto a la ley Constitucional y las obligaciones legales en vigor en Angola; afirman la aceptación indudable, por las partes, por el hecho de que Angola es un Estado unitario e indivisible según la ley; afirman que las partes reconocen que, en el contexto nacional de la República de Angola, la Provincia de Cabinda tiene una especificidad que obliga a que, en el ámbito de las disposiciones legales sobre la administración de las provincias, sea adoptado “un estatuto especial” para la Provincia de Cabinda.

Las partes concluyeron que se llegó a la paz y a la reconciliación nacional en Cabinda (la Paz llegó para quedarse), desarrollando un discurso sobre “triunfo de la victoria sobre todos aquellos que todavía resistían al acuerdo de Namibe. Para tales efectos, movilizaron el apoyo de la masa a su cruzada contra los espíritus reticentes y los gobiernos liberales, con el apoyo de la poderosa prensa estatal, que dota el acuerdo de una naturaleza arquitectónica bien delineada. Pero la cuestión de Cabinda no es así tan simple. El campo de batalla se prolonga hasta hoy, y probablemente por un período largo y sinuoso.

Reconozco el cuidado con que las partes del memorándum intentaron analizar la cuestión de Cabinda, al reconocer la especificidad del pueblo de Cabinda, señal de que el tema interpela al intelecto humano, en particular aquel del político. Creo, aunque extraño, que, después de discusiones sobre el asunto, hayan ignorado, entre otros, los siguientes aspectos: el objeto principal (protectorado portugués) de la “especificidad” del territorio de Cabinda; el significado político y jurídico del Tratado de Simulambuco, el Protectorado portugués; y el error de los Acuerdos de Alvor, lo que habría permitido abordar las verdaderas diferencias entre Angola y Cabinda.

La palabra “especificidad” de un pueblo está registrada, en buenos diccionarios, como significando lo mismo que “particularidad”, “identidad” que condensa una metafísica a la altura de lo intangible, habiendo encontrado efectividad histórica en los diversos estadios culturales vividos por ese mismo pueblo. En este sentido, no se puede hablar del pueblo de Cabinda sin referencia a su alma e historia, en especial de las condiciones de su integración en la nación Portuguesa y de sus derechos como pueblo.

De esto se concluye que la aporía en el contexto del Memorándum de Entendimiento es clara: la especificidad del pueblo de Cabinda es propuesta como indispensable para la paz, pero el fundamento aducido para la naturaleza del pueblo que se pretende defender, es excéntrico. Es de recordar que, en Julio de 2003, el presidente José Eduardo dos Santos se declaró sensible a las especificidades históricas de Cabinda y a las «reivindicaciones básicas». Pero, la «Vox Popoli» no revela en absoluto a los caudillos de Luanda el derecho del que el pueblo de Cabinda es portador como pueblo, ni cualquier disposición general o particular que defina lo que vendrá a ser la nueva personalidad política, jurídica y administrativa de Cabinda.

De este modo, al imponer el principio de que sólo existe un pueblo, el pueblo angoleño de Cabinda a Cunene, y de hacer del modelo de integración la única base de diálogo, el pacto firmado el 1 de Agosto en Namibe es, como dirá Carlos Pacheco, «erigido sobre las tablas ideológicas de la arrogancia centralista y del desprecio por los oponentes».

A este respecto, es importante subrayar que el Gobierno angoleño siempre optó por la lógica de perjudicar a los oponentes por la fuerza bruta. Por esta razón, tenemos la incorporación de las fuerzas aliadas a Bento Bembe en las Fuerzas Armadas Angoleñas (FAA), de entre las prioridades del acuerdo. La aspiración inmediata del régimen era asegurar esa fuerza para, apoyado en ella, llegar a una victoria militar sobre aquellos que todavía se constituirían en «estado de guerra» contra «la voluntad de las autoridades de Luanda».

La fragilidad del acuerdo se refleja también en el ostracismo al que fue votado: la expulsión de instituciones y personalidades claves y prestigiosas ligadas al propio proceso de paz, o que, por lo menos se comprometieron a ofrecer su ayuda al proceso. Pero la expresión más elocuente de este ostracismo está sobre todo en el hecho de que el Líder Supremo habría confiscado para sí mismo el monopolio de la «cuestión de Cabinda» – como una especie de secreto de estado – y negando la posibilidad al pueblo de Cabinda de pronunciarse sobre su destino. Pero lo plantea como si fuese algo necesario, y no con la ceguera dogmática que rige a los otros. Siendo una herencia colonial a conservar, el Gobierno angoleño considera que todo lo que pudiese traspasar los impases de un diálogo auténtico sobre Cabinda es una afronta a los propios dioses de la actual figura sociopolítica y jurídica heredada de una descolonización desastrosa.

Es de referir la problemática relacionada con la persona que negoció el acuerdo por el lado de Cabinda. La faceta oscura de las peripecias de su evasión de Holanda, después que fue detenido en razón del mandato de captura internacional expedido por las autoridades norteamericanas, tuvo un efecto fatal sobre el proceso de paz para Cabinda. Intentando sacar ventaja de la situación, como el navegante a vela, perito en vientos y sus sorpresas, el Gobierno angoleño conseguirá arrastrar Bento Bembe por las espirales de su discurso demagógico e inevitablemente forzado a seguir adelante, abrazando la sombra del «único interlocutor válido de Angola en el dossier Cabinda».

Notemos que el Memorándum de Entendimiento para la paz en Cabinda sufre de una contradicción interna desde su nacimiento – por un lado el acuerdo se presenta como la liberación de la última esclavitud, aquella del largo conflicto por el Estatuto especial; pero también en reacción contra los derechos y libertades fundamentales, la paz de Namibe se extendió a consideraciones que impiden opinar sobre ella, instaurando de este modo una nueva era de persecuciones republicanas contra todos quienes osasen cuestionar sus clausulas.

El mayor escándalo provocado por el régimen a este respecto es el drama de los activistas de derechos humanos en 2010: fueron apresados so pretexto de terrorismo, por denunciar atropellos a la justicia, a la libertad y a los derechos de las personas y por participar en el proceso de Paz para Cabinda, en una época en que el propio concepto de denuncia de las violaciones a los derechos humanos y de defensa de una cultura de paz constituyen deberes de todo ciudadano, y, por consiguiente, deben merecer el apoyo y la protección de los poderes políticos.

Por otro lado, las partes en las negociaciones de Namibe asumieron el compromiso de crear condiciones para acelerar el desarrollo de Cabinda, permitiendo que sus populaciones disfruten de todas sus potencialidades, teniendo en cuenta el presupuesto de la paz, estabilidad, reconciliación y democracia. No obstante, de acuerdo con los términos no.1, del artículo 7, de la Ley n. 26/10 del 28 de Diciembre, el ejecutivo angoleño acabará por decretar la suspensión de la transferencia mensual de los recursos financieros (diez por ciento de los ingresos petrolíferos) a favor del Gobierno Provincial de Cabinda, que se venía realizando en los términos de la resolución nº 11/92, del 21 de Octubre. Además, la Provincia de Cabinda, que ocupó el segundo lugar en la atribución del Presupuesto General del Estado en 2007, aparece hoy en el 10º lugar.

Desde aquí se ve claramente, un seudo-proceso de paz que, enviciado por prejuicios ideológicos e intereses petroleros, se estructura en la búsqueda de una síntesis en torno del status quo, dejando espacio a una visión poco realista de la “cuestión de Cabinda”, con una escasa aceptación popular del Memorándum de Entendimiento; la afirmación de un activismo oposicionista, que condenó y rompió el acuerdo como una imposición arbitraria de Luanda; y el recrudecimiento de los enfrentamientos armados en el interior de Cabinda.

Así, Angola deja la situación en suspenso e invierte en la solución militarista, convencida, dentro de su propia lógica belicista, que el tiempo trabaja a su favor; olvidándose, ciertamente, del efecto boomerang. Además, la historia nos enseña que la fuerza no hace al derecho, y que los guerrilleros casi nunca son derrotados, que a largo plazo esos «Davids» derrotaron «Goliats» por la estrategia de saturación.

Hoy, la paz en Cabinda es una paz de los cementerios, de los rendidos y mutilados (físicos y espirituales). El diagnóstico de la violencia y de la cultura del miedo en Cabinda se traduce en una psicosis colectiva, cada uno de los cabindas tienen una historia de terrorismo de Estado, particular, para contar sobre la brutalidad del régimen contra las populaciones indefensas: prisiones, violaciones, golpizas, asesinatos y la deportación de algún familiar, prohibición de asistir a las labras y a la caza, de legalizar asociaciones de derechos humanos o de organizar manifestaciones.

La sinfonización (mención al sinfo) y militarización del espacio vital de los Cabindas continúa afectando al aparato judicial, estando este corroído por el autoritarismo del poder político, donde resulta frecuente el encarcelamiento arbitrario y los asesinatos. Ejemplo cabal de esto: el día 12 de Diciembre de 2011, el cuerpo de António Zau fue encontrado inmóvil en un sitio eriazo con señales visibles de tortura, por el simple hecho de haber tenido la osadía de ir a la labra, desobedeciendo así a las prohibiciones de las instancias superiores; Venâncio Chicumbo y Cornélio Sambo estuvieron bajo detención en el Comando de la Región Militar de Cabinda durante dos meses, entre Septiembre y Noviembre de 2012, por el simple delito de leer y distribuir panfletos que condenaban las elecciones en Cabinda.

Por otro lado, el salto extrajudicial dado por el Gobierno, aquel que accionó la ilegalización de Mpalabanda en Julio de 2006, se inscribe en esta lógica del autoritarismo del poder político sobre la razón jurídica – puesto que el Tribunal Provincial de Cabinda no habría osado formular la hipótesis de la extinción de esta asociación, si en la conciencia del Juez no hubiese encontrado su realización viva como siendo una orden de las instancias superiores.

En el plano socioeconómico, el desarrollo tan propagado por el régimen no pasa de ser una mala imitación del Plano Calabube, indebidamente gestionado por los sucesivos gobiernos que pasaron por Cabinda desde los años noventa.

En efecto, apenas un gobernador llega a Cabinda cae adormecido en negocios locales y se dedica a aterrorizar por medio de la fuerza de las bayonetas a los negociadores y activistas locales que manifiestan su disconformidad.

El malestar que provoca esta situación es enorme. La industria petrolífera genera millones en Cabinda; pero la mayoría de la población vive en la pobreza abyecta. Cabinda se está asfixiado, con una rigurosa tempestad que causa mucha crisis; obstáculos a se desarrollo industrial y comercial; los servicios de infraestructuras básicas de agua potable, electricidad y saneamiento mal funcionan; y el empobrecimiento de la población autóctona. El empresariado local se encuentra empobrecido por la irracionalidad de una gobernación que lo discrimina. El sector de salud se queja de casi todo (material gastable, medicamentos para primeros auxilios, sueros, etc.), además del salario miserable de los agentes de salud.

Al nivel de la comunidad internacional, como dice Orlando Castro: «la pasividad también es plena, además de atávica, sólo Manuel Monteiro tuvo el coraje de decir, en relación a Cabinda, que “en el plano de las relaciones internacionales reina el primado del cinismo” y que ” las consideraciones sobre lo justo o lo injusto dependen de las épocas, de las circunstancias y hasta de los intereses materiales”».

Se nota aquí la dimensión histórica y cultural de la cuestión de Cabinda, en su compromiso con los intereses sociales, políticos y de poder, el posible carácter alienante de la petro-cultura como síntoma de la patología de las instituciones sociopolíticas de nuestros estados minados por los intereses petrolíferos. En el pasado, era la esclavitud colonial, hoy no hay más negros para comercializar en el mercado de Malembo, pero existe el petróleo de alta calidad, que emana profusamente de las plataformas de Cabinda.

Es así como el petróleo alimentó en Angola todos los vicios políticos posibles: belicismo cultural, corrupción y falta de transparencia en la gestión pública, despotismo y estrategias escudadas en el simulacro del diálogo y la paz.

Donde, la necesidad supera los obstáculos y las contradicciones del Memorándum de Namibe.

3. Más Allá del Memorándum: Exigencias de una Paz Duradera

Si es que la cuestión de Cabinda surgida en 1885 aquando de la conferencia de Berlín no encontró solución hasta hoy, es porque las políticas de su gestión a lo largo de estos ciento treinta y ocho años a las cuales ella se ataca permanecieron siempre pobres al reprimir el testimonio de la consciencia moral, revelándose así incapaces de cultivar la cultura de paz y, por consiguiente, de hacer justicia a las populaciones de Cabinda.

El discurso político nunca estuvo en condiciones de ir al encuentro de las disposiciones legítimas de las poblaciones de Cabinda o, por el menos, de instaurar una sociedad democrática y de derecho, en el cual se respete el Derecho y las libertades fundamentales, se acepta opinión contraria y la identidad del pueblo de Cabinda.

El diálogo tan difundido por el régimen desde la ascensión de Angola a la independencia ha sido duramente abalado por la violencia política – ola de detenciones, fusilamientos, torturas y desapariciones con que el régimen intenta combatir toda la oposición a su política en Cabinda.

El gobierno angoleño presentó su mensaje al mundo, pareciendo de cierta forma enmarcarlo en los estrechos límites de sus intereses políticos y económicos sobre Cabinda. Es el conflicto del derecho con lo político, en un ser político sacudido entre los apetitos suscitados por un laberinto rico en materias primas, sobre todo petróleo, y las exigencias del humanismo jurídico. Es por eso que en el Memorándum de Entendimiento de 2006, así como en los Acuerdos de Alvor, la sociedad cabindesa, de hecho, se desnudó totalmente de «su soberanía como pueblo».

Hoy, el conflicto es una realidad. El actual malogro del pueblo de Cabinda tal como se constituyó desde la firma de los Acuerdos de Alvor – e igualmente, en cierta medida, desde la colonización portuguesa – provoca la necesidad de la nueva figura socio-política para Cabinda que todos esperan, unos con angustia, otros llenos de esperanza.

Las políticas seguidas hasta aquí no sirven, es necesario otra generación de políticos y de políticas, que piensen más en el bien de las poblaciones de Cabinda que en su propio bien, que abandone las políticas centralistas-estalinistas; que reconozca la legitimidad de las fuerzas de la resistencia de Cabinda; que abdica de restricciones en la mesa de negociaciones; y que se comprometa en un proceso de paz para Cabinda fundado en la justicia y dignidad de los pueblos.

El respeto por esta dignidad comienza por el reconocimiento y por la tutela del estatuto ontológico-jurídico del pueblo de Cabinda, de su derecho a vivir como pueblo y de hacer elecciones sobre el futuro de sus hijos. Por lo que no se puede continuar reprimiendo el testimonio de la propia conciencia moral, renegando la Libertad y la Dignidad de todo un pueblo.

De esto sigue finalmente, que no se puede continuar haciendo guerra en Cabinda para quedarse con el petróleo, ahogando los legítimos deseos de las poblaciones de este territorio. El pueblo de Cabinda debe ser privilegiado para vivir normalmente como pueblo.

El problema actual consiste en encontrar principios sólidos conformes con la verdad sobre Cabinda, sobre el sentido de la vida y de los destinos de sus poblaciones, y adoptar consensos a partir de los cuales se acabará con el conflicto armado y se hará justicia al pueblo de Cabinda. De aquí la necesidad de Angola de tener una actitud de constricción frente al “fraude” contenido en los Acuerdos de Alvor que estipuló la apropiación del enclave de Cabinda y su integración en el “espacio-territorio” de Angola al alero de la Constitución portuguesa de 1933.

Finalmente, la paz en Cabinda precisa de un fundamento estable, en lo relativo, y no rebajado. Y la única solución sensata para construir la paz autentica para Cabinda es un diálogo franco y abierto, ese diálogo que, partiendo del real subyacente a la “cuestión de Cabinda” va al encuentro de reconciliación, de fraternidad y de justicia, de dignidad para las poblaciones de Cabinda.

Conclusión y Recomendaciones:

Y, para terminar, debo decir que la cuestión de Cabinda es inevitable y irreprimible; envuelve cada hombre en particular que no renuncie a pensar. Y si es que este problema reaparece en este debate, es porque existe. «No es porque se hable poco de ello que deja de existir», decía Orlando Castro.

Mientras no haya política que instaure una verdadera justicia para Cabinda, no se puede poner fin al conflicto todavía reinante, pues la actual gestión de la especificidad de Cabinda tendrá siempre el mismo valor semántico que «alienación», «colonización». En este contexto, Cabinda será siempre un verdadero barril de pólvora: el número de aquellos que en nuestro medio se llaman FLECs va a aumentar.

Ante esta situación, recomiendo:

1) La auscultación de las Poblaciones de Cabinda y promoción de un debate franco y abierto en torno a su causa, constituyendo para el efecto, una comisión independiente integrando elementos de las Naciones Unidas y de la Unión Africana para conducir el proceso de auscultación;

2) El envolvimiento de la ONU y de la Unión Africana en la resolución de la cuestión de Cabinda. Es necesario que la Comunidad internacional asuma sus responsabilidades en esta cuestión;

3) La elaboración de una Agenda de Paz para Cabinda, informe producido por una Comisión Independiente de Auscultación de las Poblaciones de Cabinda y que describe la situación actual en Cabinda, los contornos de la cuestión de Cabinda, la evolución de las perspectivas de solución del conflicto y definir procedimientos susceptibles de establecer una paz duradera para Cabinda.

4) La instauración de un clima susceptible de pacificar las conciencias, a través del respeto por los derechos humanos y de las libertades fundamentales, de justa repartición de la producción y de la riqueza acumulada de la comunidad y de la permanente búsqueda de consensos sobre la cuestión de Cabinda. Este clima permitiría la reaproximación de los beligerantes, lo que por si sólo constituiría un éxito de realce;

5) La organización de negociaciones constructivas e inclusivas sobre el futuro estatuto político y Jurídico de Cabinda.

¡Muchas gracias!

Windhoek, 14 de Enero de 2013.

Cabinda: en la Búsqueda de sí Mismo – Los Resultados del Memorándum de Entendimiento de 2006

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Mesa Redonda sobre la Situación de Paz en Angola del 14 al 15 de Enero de 2013 en Windhoek,  Namibia.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Orador: José Marcos Mavungo
(Activista de Derechos Humanos y Miembro de la Sociedad Civil de Cabinda)

0. Introducción

Señoras, señores, amigos,

Con un saludo muy cordial a los participantes de esta Mesa Redonda y mis mayores felicitaciones a sus promotores, festejo el poder estar aquí hoy, pese al clima de intolerancia política en Angola (donde el debate sobre Cabinda continúa siendo un asunto prohibido en órganos de comunicación oficial), para disertar sobre el tema: Cabinda en la  Búsqueda de sí mismo – Los Resultados del Memorándum de Entendimiento de 2006.

Como tema, podemos considerarlo en el centro de las preocupaciones de los organizadores de esta Mesa Redonda, resaltando de manera particular, la afirmación del Dr. Francisco Kapalu Ngongo, según la cual «Angola se encuentra en una encrucijada: o aborda los actuales dilemas y conflictos latentes desde el punto de vista político, social, económico y cultural, el que podría profundizar y garantizar una paz duradera y un desarrollo sustentable, o ignora los indicadores de alerta de existencia de conflictos, y prepara un futuro lleno de aprehensiones».

Así, en comparación con la realidad del territorio de Cabinda, la mantención de la actual relación del Estado angoleño con la población de Cabinda será siempre un verdadero barril de pólvora, a punto de explotar. A la luz de esta situación, la sociedad Civil de Cabinda siente sobre sus hombros el peso enorme de los desafíos de nuestro presente. Es por esto que tenía que honrar mi compromiso, ya muy antiguo, de estar aquí para hablarles del proceso de Paz para Cabinda.

En esta perspectiva, el transcurso de esta reflexión va a comenzar por abordar los límites del conflicto y los esfuerzos emprendidos hasta ahora para su resolución. En seguida, haré una revisión del Memorándum de Entendimiento. Y finalmente, examinaré las perspectivas de una paz duradera para Cabinda. La conclusión nos dará los resultados de la reflexión y recomendaciones.

1. El Conflicto en Cabinda: Orígenes y Esfuerzos de Resolución.

cabindapoliciaestadodesitioLa «cuestión de Cabinda», no surge, desde el principio y de una vez por todas, como un problema socioeconómico, o como el contradictorio esfuerzo del Derecho internacional. Al contrario, su producción, en lo que tiene de esencial, se constituye en la problemática en torno del derecho de los Pueblos  a disponer de si mismos; pues si es que la “Carta Colonial” hacía una distinción nítida entre Cabinda y Angola, siendo aquello colocado bajo el Nº 39 “Estado a descolonizar” y este bajo el Nº 35, ¿Cómo explicar que Cabinda sea una excepción a las consecuencias lógicas derivadas de este hecho durante el proceso de descolonización?

Más que un problema jurídico, la tensión entre cabindas y angoleños se evidencia también como el resultado de una identidad impuesta por la fuerza de las bayonetas, y no el resultado del consentimiento mutuo entre los pueblos, lo que levanta el problema de la legitimidad de tal imposición.

La manera de asumir esta problemática por las partes se cristalizó en la expresión elocuente de un conflicto y de una ruptura, la “cuestión de Cabinda”. Se trata de una cuestión, como decía Francisco Luemba, cuya génesis situamos “en su historia remota, enraizándose en ella y aprehendiendo las metamorfosis que sufrió a lo largo de su evolución histórica”. Tres hechos fundamentales marcaron esta evolución:

• La Especificidad de Cabinda, que adviene de la historia – mucho antes de las invasiones de los bakongo, ya el territorio era habitado por pueblos bantú, que, en contacto con la tierra y los otros pueblos que llegaron a la región a lo largo de la historia, acabaron por constituirse en tres reinos : Macongo, Mangoio y Maloango – con una identidad histórica propia y una voluntad de vida en común.

• El Tratado de Simulambuco y la colonización portuguesa: con la firma del tratado del 1 de Febrero de 1885, Cabinda se torna Protectorado portugués. El tratado aparecerá en las Cabindas como garantía de su independencia, de su soberanía e identidad, y de la unidad e integridad de su territorio; un fundamento inequívoco para su autodeterminación e independencia.  Pero, luego, después de firmarse el acuerdo, las expectativas de los cabindas se traducirán en ilusión con la implementación de la política colonialista, incluso cuando la Constitución Portuguesa de 1933, que tuvo vigencia hasta la descolonización, hacía una distinción nítida entre Cabinda y Angola.

• Los Acuerdos de Alvor, firmados el 15 de Enero de 1975, en los cuales las partes estipularon en el artículo 3º in fine que Cabinda es parte integrante e inalienable del territorio angoleño, sin el previo consentimiento de los autóctonos del Enclave. En palabras de Francisco Luemba, el ” pos-Alvor sería prácticamente el pos-Simulambuco: esperanzas frustradas y días amargos, de tristeza, luto y dolor – en el más absoluto aislamiento y en el más completo abandono”.

El desastre de la descolonización portuguesa, en especial la firma de los Acuerdos de Alvor, marcará la etapa de un conflicto de grandes proporciones, con la ofensiva del 8 de  Noviembre de 1975 y la eclosión de escenarios estratégicos que llegaron al nivel de guerrilla, oponiendo las tropas gubernamentales de Luanda y la resistencia armada de Cabinda (organizada en el seno de la FLEC – Frente de Liberación del Enclave de Cabinda).

Con la escalada de violencia, la mayoría de los cabindas se refugió sobre todo en el Congo – Brazzaville, Congo-Kinshasa y Gabón – Libreville. La intensidad del conflicto provocó la degradación de la situación de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, destruyó el tejido social y las infraestructuras económicas, ocasionando la pobreza generalizada  y constante clima de represión y de terror.

Nótese que muchas veces, los actuales gobernantes de Cabinda han fingido encontrarse con la FLEC, las poblaciones y las elites de Cabinda, y jugado a enaltecerlos con buenas palabras y a escucharlos, para después mostrarles los límites de su política para Cabinda.

Por ejemplo, luego de la independencia de Angola, el 16 de Febrero de 1976, Agostinho Neto asume el compromiso de solucionar el problema de Cabinda por la vía del diálogo. El 28 de Febrero de 1976, Agostinho Neto y Mobuto Sese Seko se reunieron en Brazaville, bajo los auspicios de Marien Ngouabi. El primero, después de forzar al segundo a renegar de la FLEC y el FNLA y a reconocer la angolanidad de Cabinda, proclamó por su parte la especificidad de Cabinda (el particularismo de Cabinda) y prometió solemnemente encontrar para éste una fórmula de administración. Sin embargo, nada fue hecho hasta hoy…

Además de prometer una conversación  en Febrero de 1991, el presidente José Eduardo dos Santos consideró, en Febrero de 2002, que Cabinda sería también “una cuestión a tratar en el ámbito de la reforma constitucional”. Así será posible “saber qué es lo que los angoleños quieren, cuál es su opinión sobre Cabinda”. “Se trata de una consulta popular dirigida a todos los angoleños”, afirmó el Presidente. Cabe destacar que el Presidente de Angola prometió a los Cabindas, en Septiembre de 1992, negociaciones destinadas a determinar si Cabinda es o no Angola.

Pasaron años, y la realidad probó que las hipotéticas negociaciones prometidas contra su voluntad, no pasaban de simple oportunismo, maniobra de diversión o  manipulación. Cierto, la historia de la lucha del pueblo de Cabinda registró canales de diálogo con el Estado angoleño, pero los resultados de los encuentros se revelaron poco palpables, después de tantos años de “guerra-continua” en que el Poder político dominante sólo pretendió movilizar una gran máquina de guerra para aniquilar a los oponentes.

La historia de la lucha del pueblo de Cabinda está llena de estos encuentros desde los años 1984: Negociaciones de Sáfica, entre 1984 y 1985, que culminaron con un cese al fuego el 16 de Febrero de 1985 con las FAPLA, bajo la mediación cubana; De Junio a Julio de 1992, el Gobierno angoleño inicia contactos con la FLEC de Luís Ranque Franque y la UNLC de Lumimgu Gimby Carneiro, habiendo llegado a un acuerdo de negociaciones que deberían tener lugar en Ginebra; el 25 de Febrero de 1994, Eduardo dos Santos se encuentra con Nzita Tiago, propone un cese al fuego «para iniciar negociaciones conducentes a una solución al desacuerdo que nos opone sobre el territorio de Cabinda»; Negociaciones entre la FLEC Renovada y el Gobierno Angoleño, en los años 1995 y 1996, que acabarán por extenderse al FLEC/FAC.

En todos estos encuentros, la controversia sobre la paz está siempre ligada a juegos divisionistas que en todos estos años sirvieron a los dirigentes de Luanda, además de que el principio del respeto a la Constitución es en todas estas negociaciones ilegítimamente empleado, sucede casi siempre que el gobierno angoleño busca expedientes y pretextos tales como la falta de un interlocutor válido y/o la desunión de los cabindas. Por todas estas razones los encuentros y negociaciones organizadas hasta ahora no tuvieron avances en dirección a la Paz.

Aparentemente, la sociedad civil de Cabinda despertó tarde para los esfuerzos de pacificación de Cabinda, por lo menos como institución organizada; pues sólo fue en 2003 que se creó una institución de Sociedad Civil, la “Mpalabanda – Asociación Cívica de Cabinda”, cuya vocación es, entre otras, participar de los esfuerzos tendientes a encontrar una paz duradera para Cabinda.

Entre sus compromisos,  Mpalabanda alertará al mundo sobre la existencia del conflicto en Cabinda y pedirá a los beligerantes el cese de las hostilidades y el inicio de negociaciones conducentes a la solución del diferendo; se esforzará por ser el puente entre el pueblo y los políticos; tomará parte en los encuentros de Helvoirt, en Holanda, un esfuerzo de aproximación entre las fuerzas de la resistencia cabindesa; marcará presencia en el encuentro preparatorio de la Inter – Cabindesa (Octubre de 2009), en París/Francia, bajo los auspicios del Reverendo Pastor Daniel Ntoni-Nzinga, con vistas a la creación de una plataforma de negociación del conflicto; e intentará monitorear los derechos humanos (el corolario de la cuestión de Cabinda), publicando tres informes – «Un Año de Dolor en Cabinda» (2003), «Cabinda, Reino de la Impunidad» (2004) y «Cabinda, entre la Verdad y la Manipulación» (2005).

Sin embargo, esa misma buena voluntad fracasará. La maldad en todo esto proviene de un hecho radical: el no haber una voluntad seria del gobierno de Luanda de encajarse en el proprio destino del pueblo de Cabinda. Y el Memorándum de Entendimiento para la Paz y la Reconciliación de la Provincia de Cabinda es un ejemplo de esta perversión.

2. El Memorándum de Entendimiento

Los principios fundamentales del “Memorándum de entendimiento” consagran el respeto a la ley Constitucional y las obligaciones legales en vigor en Angola; afirman la aceptación indudable, por las partes, por el hecho de que Angola es un Estado unitario e indivisible según la ley; afirman que las partes reconocen que, en el contexto nacional de la República de Angola, la Provincia de Cabinda tiene una especificidad que obliga a que, en el ámbito de las disposiciones legales sobre la administración de las provincias, sea adoptado “un estatuto especial” para la Provincia de Cabinda.

Las partes concluyeron que se llegó a la paz y a la reconciliación nacional en Cabinda (la Paz llegó para quedarse), desarrollando un discurso sobre “triunfo de la victoria sobre todos aquellos que todavía resistían al acuerdo de Namibe. Para tales efectos, movilizaron el apoyo de la masa a su cruzada contra los espíritus reticentes y los gobiernos liberales, con el apoyo de la poderosa prensa estatal, que dota el acuerdo de una naturaleza arquitectónica bien delineada. Pero la cuestión de Cabinda no es así tan simple. El campo de batalla se prolonga hasta hoy, y probablemente por un período largo y sinuoso.

Reconozco el cuidado con que las partes del memorándum intentaron analizar la cuestión de Cabinda, al reconocer la especificidad del pueblo de Cabinda, señal de que el tema interpela al intelecto humano, en particular aquel del político. Creo, aunque extraño, que, después de discusiones sobre el asunto, hayan ignorado, entre otros, los siguientes aspectos: el objeto principal (protectorado portugués) de la “especificidad” del territorio de Cabinda; el significado político y jurídico del Tratado de Simulambuco, el Protectorado portugués; y el error de los Acuerdos de Alvor, lo que habría permitido abordar las verdaderas diferencias entre Angola y Cabinda.

La palabra “especificidad” de un pueblo está registrada, en buenos diccionarios, como significando lo mismo que “particularidad”, “identidad” que condensa una metafísica a la altura de lo intangible, habiendo encontrado efectividad histórica en los diversos estadios culturales vividos por ese mismo pueblo. En este sentido, no se puede hablar del pueblo de Cabinda sin referencia a su alma e historia, en especial de las condiciones de su integración en la nación Portuguesa y de sus derechos como pueblo.

De esto se concluye que la aporía en el contexto del Memorándum de Entendimiento es clara: la especificidad del pueblo de Cabinda es propuesta como indispensable para la paz, pero el fundamento aducido para la naturaleza del pueblo que se pretende defender, es excéntrico. Es de recordar que, en Julio de 2003, el presidente José Eduardo dos Santos se declaró sensible a las especificidades históricas de Cabinda y a las «reivindicaciones básicas». Pero, la «Vox Popoli» no revela en absoluto a los caudillos de Luanda el derecho del que el pueblo de Cabinda es portador como pueblo, ni cualquier disposición general o particular que defina lo que vendrá a ser la nueva personalidad política, jurídica y administrativa de Cabinda.

De este modo, al imponer el principio de que sólo existe un pueblo, el pueblo angoleño de Cabinda a Cunene, y de hacer del modelo de integración la única base de diálogo, el pacto firmado el 1 de Agosto en Namibe es, como dirá Carlos Pacheco, «erigido sobre las tablas ideológicas de la arrogancia centralista y del desprecio por los oponentes».

A este respecto, es importante subrayar que el Gobierno angoleño siempre optó por la lógica de perjudicar a los oponentes por la fuerza bruta. Por esta razón, tenemos la incorporación de las fuerzas aliadas a Bento Bembe en las Fuerzas Armadas Angoleñas (FAA), de entre las prioridades del acuerdo. La aspiración inmediata del régimen era asegurar esa fuerza para, apoyado en ella, llegar a una victoria militar sobre aquellos que todavía se constituirían en «estado de guerra» contra «la voluntad de las autoridades de Luanda».

La fragilidad del acuerdo se refleja también en el ostracismo al que fue votado: la expulsión de instituciones y personalidades claves y prestigiosas ligadas al propio proceso de paz, o que, por lo menos se comprometieron a ofrecer su ayuda al proceso. Pero la expresión más elocuente de este ostracismo está sobre todo en el hecho de que el Líder Supremo habría confiscado para sí mismo el monopolio de la «cuestión de Cabinda» – como una especie de secreto de estado – y negando la posibilidad al pueblo de Cabinda de pronunciarse sobre su destino.  Pero lo plantea como si fuese algo necesario, y no con la ceguera dogmática que rige a los otros. Siendo una herencia colonial a conservar, el Gobierno angoleño considera que todo lo que pudiese traspasar los impases de un diálogo auténtico sobre Cabinda es una afronta a los propios dioses de la actual figura sociopolítica y jurídica heredada de una descolonización desastrosa.

Es de referir la problemática relacionada con la persona que negoció el acuerdo por el lado de Cabinda. La faceta oscura de las peripecias de su evasión de Holanda, después que fue detenido en razón del mandato de captura internacional expedido por las autoridades norteamericanas, tuvo un efecto fatal sobre el proceso de paz para Cabinda. Intentando sacar ventaja de la situación, como el navegante a vela, perito en vientos y sus sorpresas, el Gobierno angoleño conseguirá arrastrar Bento Bembe por las espirales de su discurso demagógico e inevitablemente forzado a seguir adelante, abrazando la sombra del «único interlocutor válido de Angola en el dossier Cabinda».

Notemos que el Memorándum de Entendimiento para la paz en Cabinda sufre de una contradicción interna desde su nacimiento – por un lado el acuerdo se presenta como la liberación de la última esclavitud, aquella del largo conflicto por el Estatuto especial; pero también en reacción contra los derechos y libertades fundamentales, la paz de Namibe se extendió a consideraciones que impiden opinar sobre ella, instaurando de este modo una nueva era de persecuciones republicanas contra todos quienes osasen cuestionar sus clausulas.

El mayor escándalo provocado por el régimen a este respecto es el drama de los activistas de derechos humanos en 2010: fueron apresados so pretexto de terrorismo, por denunciar atropellos a la justicia, a la libertad y a los derechos de las personas y por participar en el proceso de Paz para Cabinda, en una época en que el propio concepto de denuncia de las violaciones a los derechos humanos y de defensa de una cultura de paz constituyen deberes de todo ciudadano, y, por consiguiente, deben merecer el apoyo y la protección de los poderes políticos.

Por otro lado, las partes en las negociaciones de Namibe asumieron el compromiso de crear condiciones para acelerar el desarrollo de Cabinda, permitiendo que sus populaciones disfruten de todas sus potencialidades, teniendo en cuenta el presupuesto de la paz, estabilidad, reconciliación y democracia. No obstante, de acuerdo con los términos no.1, del artículo 7, de la Ley n. 26/10 del 28 de Diciembre, el ejecutivo angoleño acabará por decretar la suspensión de la transferencia mensual  de los recursos financieros (diez por ciento de los ingresos petrolíferos) a favor del Gobierno Provincial de Cabinda, que se venía realizando en los términos de la resolución nº 11/92, del 21 de Octubre. Además, la Provincia de Cabinda, que ocupó el segundo lugar en la atribución del Presupuesto General del Estado en 2007, aparece hoy en el 10º lugar.

Desde aquí se ve claramente, un seudo-proceso de paz que, enviciado por prejuicios ideológicos e intereses petroleros, se estructura en la búsqueda de una síntesis en torno del status quo, dejando espacio a una visión poco realista de la “cuestión de Cabinda”, con una escasa aceptación popular del Memorándum de Entendimiento; la afirmación de un activismo oposicionista, que condenó y rompió el acuerdo como una imposición arbitraria de Luanda;  y el recrudecimiento de los enfrentamientos armados en el interior de Cabinda.

Así, Angola deja la situación en suspenso e invierte en la solución militarista, convencida, dentro de su propia lógica belicista, que el tiempo trabaja a su favor; olvidándose, ciertamente, del efecto boomerang.  Además, la historia nos enseña que la fuerza no hace al derecho, y que los guerrilleros casi nunca son derrotados, que a largo plazo esos «Davids» derrotaron «Goliats» por la estrategia de saturación.

Hoy, la paz en Cabinda es una paz de los cementerios, de los rendidos y mutilados (físicos y espirituales). El diagnóstico de la violencia y de la cultura del miedo en Cabinda se traduce en una psicosis colectiva, cada uno de los cabindas tienen una historia de terrorismo de Estado, particular, para contar sobre la brutalidad del régimen contra las populaciones indefensas: prisiones, violaciones, golpizas, asesinatos y la deportación de algún familiar, prohibición de asistir a las labras y a la caza, de legalizar asociaciones de derechos humanos o de organizar manifestaciones.

La sinfonización (mención al sinfo) y militarización del espacio vital de los Cabindas continúa afectando al aparato judicial, estando este corroído por el autoritarismo del poder político, donde resulta frecuente el encarcelamiento arbitrario y los asesinatos. Ejemplo cabal de esto: el día 12 de Diciembre de 2011, el cuerpo de António Zau fue encontrado inmóvil en un sitio eriazo con señales visibles de tortura, por el simple hecho de haber tenido la osadía de ir a la labra, desobedeciendo así a las prohibiciones de las instancias superiores; Venâncio Chicumbo y Cornélio Sambo estuvieron bajo detención en el Comando de la Región Militar de Cabinda durante dos meses, entre Septiembre y Noviembre de 2012, por el simple delito de leer y distribuir panfletos que condenaban las elecciones en Cabinda.

Por otro lado, el salto extrajudicial dado por el Gobierno, aquel que accionó la ilegalización de Mpalabanda en Julio de 2006, se inscribe en esta lógica del autoritarismo del poder político sobre la razón jurídica – puesto que el Tribunal Provincial de Cabinda no habría osado formular la hipótesis de la extinción de esta asociación, si en la conciencia del Juez no hubiese encontrado su realización viva como siendo una orden de las instancias superiores.

En el plano socioeconómico, el desarrollo tan propagado por el régimen no pasa de ser una mala imitación del Plano Calabube, indebidamente gestionado por los sucesivos gobiernos que pasaron por Cabinda desde los años noventa.

En efecto, apenas un gobernador llega a Cabinda cae adormecido en negocios locales y se dedica a aterrorizar por medio de la fuerza de las bayonetas a los negociadores y activistas locales que manifiestan su disconformidad.

El malestar que provoca esta situación es enorme. La industria petrolífera genera millones en Cabinda; pero la mayoría de la población vive en la pobreza abyecta. Cabinda se está asfixiado, con una rigurosa tempestad que causa mucha crisis; obstáculos a se desarrollo industrial y comercial; los servicios de infraestructuras básicas de agua potable, electricidad y saneamiento mal funcionan; y el empobrecimiento de la población autóctona. El empresariado local se encuentra empobrecido por la irracionalidad de una gobernación que lo discrimina. El sector de salud se queja de casi todo (material gastable, medicamentos para primeros auxilios, sueros, etc.), además del salario miserable de los agentes de salud.

Al nivel de la comunidad internacional, como dice Orlando Castro: «la pasividad también es plena, además de atávica, sólo Manuel Monteiro tuvo el coraje de decir, en relación a Cabinda, que “en el plano de las relaciones internacionales reina el primado del cinismo” y que ” las consideraciones sobre lo justo o lo injusto dependen de las épocas, de las circunstancias y hasta de los intereses materiales”».

Se nota aquí la dimensión histórica y cultural de la cuestión de Cabinda, en su compromiso con los intereses sociales, políticos y de poder, el posible carácter alienante de la petro-cultura como síntoma de la patología de las instituciones sociopolíticas de nuestros estados minados por los intereses petrolíferos. En el pasado, era la esclavitud colonial, hoy no hay más negros para comercializar en el mercado de Malembo, pero existe el petróleo de alta calidad, que emana profusamente de las plataformas de Cabinda.

Es así como el petróleo alimentó en Angola todos los vicios políticos posibles: belicismo cultural, corrupción y falta de transparencia en la gestión pública, despotismo y estrategias escudadas en el simulacro del diálogo y la paz.

Donde, la necesidad supera los obstáculos y las contradicciones del Memorándum de Namibe.

3. Más Allá del Memorándum: Exigencias de una Paz Duradera

Si es que la cuestión de Cabinda surgida en 1885 aquando de la conferencia de Berlín no encontró solución hasta hoy, es porque las políticas de su gestión a lo largo de estos ciento treinta y ocho años a las cuales ella se ataca permanecieron siempre pobres al reprimir el testimonio de la consciencia moral, revelándose así incapaces de cultivar la cultura de paz y, por consiguiente, de hacer justicia a las populaciones de Cabinda.

El discurso político nunca estuvo en condiciones de ir al encuentro de las disposiciones legítimas de las poblaciones de Cabinda o, por el menos, de instaurar una sociedad democrática y de derecho, en el cual se respete el  Derecho y las libertades fundamentales, se acepta opinión contraria y la identidad del pueblo de Cabinda.

El diálogo tan difundido por el régimen desde la ascensión de Angola a la independencia ha sido duramente abalado por la violencia política – ola de detenciones, fusilamientos, torturas y desapariciones con que el régimen intenta combatir toda la oposición a su política en Cabinda.

El gobierno angoleño presentó su mensaje al mundo, pareciendo de cierta forma enmarcarlo en los estrechos límites de sus intereses políticos y económicos sobre Cabinda. Es el conflicto del derecho con lo político, en un ser político sacudido entre los apetitos suscitados por un laberinto rico en materias primas, sobre todo petróleo, y las exigencias del humanismo jurídico. Es por eso que en el Memorándum de Entendimiento de 2006, así como en los Acuerdos de Alvor, la sociedad cabindesa, de hecho, se desnudó totalmente de «su soberanía como pueblo».

Hoy, el conflicto es una realidad. El actual malogro del pueblo de Cabinda tal como se constituyó desde la firma de los Acuerdos de Alvor – e igualmente, en cierta medida, desde la colonización portuguesa – provoca la necesidad de la nueva figura socio-política para Cabinda que todos esperan, unos con angustia, otros llenos de esperanza.

Las políticas seguidas hasta aquí no sirven, es necesario otra generación de políticos y de políticas, que piensen más en el bien de las poblaciones de Cabinda que en su propio bien, que abandone las políticas centralistas-estalinistas; que reconozca la legitimidad de las fuerzas de la resistencia de Cabinda; que abdica de restricciones en la mesa de negociaciones; y que se comprometa en un proceso de paz para Cabinda fundado en la justicia y dignidad de los pueblos.

El respeto por esta dignidad comienza por el reconocimiento y por la tutela del estatuto ontológico-jurídico del pueblo de Cabinda, de su derecho a vivir como pueblo y de hacer elecciones sobre el futuro de sus hijos. Por lo que no se puede continuar reprimiendo el testimonio de la propia conciencia moral, renegando la Libertad y la Dignidad de todo un pueblo.

De esto sigue finalmente, que no se puede continuar haciendo guerra en Cabinda para quedarse con el petróleo, ahogando los legítimos deseos de las poblaciones de este territorio. El pueblo de Cabinda debe ser privilegiado para vivir normalmente como pueblo.

El problema actual consiste en encontrar principios sólidos conformes con la verdad sobre Cabinda, sobre el sentido de la vida y de los destinos de sus poblaciones, y adoptar consensos a partir de los cuales se acabará con el conflicto armado y se hará justicia al pueblo de Cabinda. De aquí la necesidad de Angola de tener una actitud de constricción frente al “fraude” contenido en los Acuerdos de Alvor que estipuló la apropiación del enclave de Cabinda y  su integración en el “espacio-territorio” de Angola al alero de la Constitución portuguesa de 1933.

Finalmente, la paz en Cabinda precisa de un fundamento estable, en lo relativo, y no rebajado. Y la única solución sensata para construir la paz autentica para Cabinda es un diálogo franco y abierto, ese diálogo que, partiendo del real subyacente a la “cuestión de Cabinda” va al encuentro de reconciliación, de fraternidad y de justicia, de dignidad para las poblaciones de Cabinda.

Conclusión y Recomendaciones:

Y, para terminar, debo decir que la cuestión de Cabinda es inevitable y irreprimible; envuelve cada hombre en particular que no renuncie a pensar. Y si es que este problema reaparece en este debate, es porque existe. «No es porque se hable poco de ello que deja de existir», decía Orlando Castro.

Mientras no haya política que instaure una verdadera justicia para Cabinda, no se puede poner fin al conflicto todavía reinante, pues la actual gestión de la especificidad de Cabinda tendrá siempre el mismo valor semántico que «alienación», «colonización». En este contexto, Cabinda será  siempre un verdadero barril de pólvora: el número de aquellos que en nuestro medio  se llaman FLECs va a aumentar.

Ante esta situación, recomiendo:

1) La auscultación de las Poblaciones de Cabinda y promoción de un debate franco y abierto en torno a su causa, constituyendo para el efecto, una comisión independiente integrando elementos de las Naciones Unidas y de la Unión Africana para conducir el proceso de auscultación;

2) El envolvimiento de la ONU y de la Unión Africana en la resolución de la cuestión de Cabinda. Es necesario que la Comunidad internacional asuma  sus responsabilidades en esta cuestión;

3) La elaboración de una Agenda de Paz para Cabinda, informe producido por una Comisión Independiente de Auscultación de las Poblaciones de Cabinda y que describe la situación actual en Cabinda, los contornos de la cuestión de Cabinda, la evolución de las perspectivas de solución del conflicto y definir procedimientos susceptibles de establecer una paz duradera para Cabinda.

4) La instauración de un clima susceptible de pacificar las conciencias, a través del respeto por los derechos humanos y de las libertades fundamentales, de justa repartición de la producción y de la riqueza acumulada de la comunidad y de la permanente búsqueda de consensos sobre la cuestión de Cabinda. Este clima permitiría la reaproximación de los beligerantes, lo que por si sólo constituiría un éxito de realce;

5) La organización de negociaciones constructivas e inclusivas sobre el futuro estatuto político y Jurídico de Cabinda.

¡Muchas gracias!

Windhoek, 14 de Enero de 2013.

” Reflejo Lunar ” – Poema

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Por Orlando Castro (*)

angola atardecer

*

*

La noche se enamoró del día

haciendo promesas de amor sin igual

Y entre las brumas de la nostalgia

nació un hijo llamado reflejo lunar.

*

Y es en medio de Angola que habita

la raiz de la nostalgia en que me enredo.

Por eso es que soy blanco por fuera,

negro por dentro y mulato en el medio.

*

Pero todo eso son cosas del corazón,

de los que aman sin mirar a quien,

de los que dan fuerza a la fuerza de la razón

y que nos ayudan a ser alguien.

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Orlando Castro es Angoleño-portugués. Reside actualmente en Portugal donde desarrolla su trabajo como periodista independiente y Escritor.

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

Imagen: https://barakadas.wordpress.com/