Por Miguel Canales

A sus 34 años, y tras dos temporadas en las que las lesiones no le han permitido rendir al nivel esperado, Frederic Kanouté anunció que dejará el Sevilla FC al finalizar esta temporada. El sábado 5 de Mayo se despidió de la que ha sido su casa como lo hizo cuando se presentó: perforando la red de la portería rival. El Gigante de Mali cierra así un periplo en Nervión que le ha consagrado como el mejor jugador de la historia del Sevilla. Tras siete temporadas en el club sevillano, todo el sevillismo se postra a los pies del jugador más especial y carismático en la época más laureada del club.

Los 6 millones de euros desembolsados por Del Nido para su contratación llenan de controversia su llegada a Sevilla; la prensa local lo llega a definir como un viejo de 28 años sin gol por quien el club efectúa el desembolso más grande en años. Aunque Frederic pronto empezará a acallar las voces que no entienden mucho la cantidad pagada por él. El día de su presentación en el Sánchez Pizjuan, Kanouté logra dos goles, uno de antología todavía guardado en la retina de muchos sevillistas, partiendo de la posición de falso extremo derecho. El gigante de Mali, con aire desgarbado, cara despreocupada y semblante tranquilo, empieza a dejar sus credenciales ese mismo día.

El sevillismo comienza a intuir que allí hay un jugador especial, pero nunca podía imaginar en ese momento que estaba ante la puesta de largo del mejor futbolista de la historia del club. A pesar de una buena pretemporada, su presencia como titular no parece verse desde fuera del vestuario como segura. Kepa comienza la temporada como un tiro, procedente del filial para completar la nómina de cuatro delanteros en la primera plantilla, haciendo un hat trick en el primer partido de la temporada. A Frederic le ha salido otro competidor más a los virtuales titulares, Saviola-Luis Fabiano.

Pero pronto deja a las claras que el jugador que va a ser determinante en este Sevilla de los títulos en la punta del ataque va a ser él. A partir de aquí los lectores conocen la historia. Juande Ramos consigue que el equipo sevillano se codee con la élite europea y llegan los cinco títulos en dos años. Y en todos ellos, Frederic pone su rúbrica para pasar a la historia del Ssvillismo no sólo como el enorme jugador que es, sino como el goleador de las finales. En todas ellas, también en la posterior Copa del Rey de 2010, “El profeta” anotará al menos un gol.

Su estigma y trascendencia en el Sevilla FC de los últimos siete años está grabado a fuego en el subconsciente colectivo sevillista. Las generaciones venideras sabrán que en la primera década del siglo XXI  jugó en su equipo un hombre especial, único, irrepetible como futbolista. Y a la vez lo podrán corroborar en los libros de historia al ver su nombre escrito en todos los grandes eventos del club como goleador.

Pero lo más importante de este Gigante no es su grandeza futbolística, que es innegable. Aquellos que no han tenido la suerte de verlo con continuidad en sus casi 300 partidos con el Sevilla no pueden conocer en profundidad el impacto de su fútbol sobre el terreno de juego. Ha sido un jugador condicionante de rivales y entrenadores propios. Sus 192 cm y su aire melancólico escondían una elegancia que no se podía intuir; su juego de pies y zancada larga como la de una pantera conmovían los sentidos. Su visión de juego y capacidad asociativa le convertían en un organizador adelantado; con físico de boya podía actuar como un mediapunta de metro setenta. Incluso en sus últimos días como sevillista ocupó posiciones más retrasadas armando el juego ofensivo. Su juego de espaldas y capacidad para realizar controles de todo tipo estaban asociados al tacto tan especial que tenía con el balón. Todo ello siendo un delantero que ha promediado unos 20 goles en 40 partidos por temporada en sus siete años en Sevilla.

A pesar de todo esto, lo que más impacta de Frederic Kanouté es su grandeza humana. Nacido en Francia, adoptó la nacionalidad de su padre, natural de Mali. Hombre tranquilo, sereno, alejado de toda la parafernalia que envuelve a los jugadores de máximo nivel fuera del terreno de juego, él está entregado a su familia, su religión y su país de adopción. Musulmán, sus celebraciones de los goles siempre llevan el agradecimiento a su Dios, Alá, por todo lo que le ha permitido vivir. A sus espaldas se ha echado un peso de responsabilidad social muy importante. Dirige y coordina una fundación que lleva su nombre, en la que se encarga de proporcionar aquello de lo que él ha podido disfrutar a los niños más desfavorecidos de su país. Actos como la “Champions for Africa” se llevan a cabo en su nombre desde esta fundación.

En la web de dicha fundación podemos leer que “Frédéric Oumar Kanouté ha puesto en marcha una iniciativa para establecer una particular “Ciudad de los Niños” llamada Sakina en Bamako (Mali). Sakina reúne varios servicios e instalaciones destinados a las necesidades de los niños huérfanos y desfavorecidos. El proyecto consiste en una escuela, un centro de formación profesional, un centro de salud, un pequeño edificio para administración e instalaciones para el ocio y deporte; además los niños residirán en diez casas junto a madres de acogida, dándoles así un entorno familiar adecuado. Todas estas instalaciones estarán abiertas también a los niños de zonas vecinas para contribuir a integrarlos en la sociedad en que viven”.

La trascendencia mediática de Frederic Kanouté es mucho menor de lo que debería ser tanto desde el plano futbolístico como desde el humano. No nos equivocaríamos al decir que si su llegada a Sevilla se produce a una edad menor, alrededor de los 25 años, su destino le habría llevado a jugar en uno de los dos grandes equipos españoles. Y esto hubiera tenido asociado un conocimiento mayor tanto del Kanouté futbolista como del Kanouté persona en la sociedad futbolística española.

Los sevillistas se sienten eternamente agradecido de que su llegada a Nervión ocurriera en su madurez futbolística. Han podido disfrutar para ellos y desde ellos para el mundo de uno de los 10 mejores futbolistas de la Liga BBVA en el último lustro. Ese disfrute no ha sido compartido con otra afición. De ahí que Frederic Oumar Kanouté haya entrado con letras de oro en la historia de un centenario club como el Sevilla FC como su mejor jugador de siempre.

Frederic Kanouté, gracias por todo.

* Miguel Canales es especialista de fútbol internacional y co-autor del libro “Filosofía y manual de un entrenador de fútbol” (Ed. Wanceulen, 2011) junto a Francisco Ruiz Beltrán y Antonio Dopazo. En Twitter: @Miguel_Canales

– Fotos: Arcauce – EFE – Sevilla FC   

Compartió nuestro amigo y colaborador Maximiliano Vega

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