Lo que no sabemos: qué está pasando en Egipto.

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Por Sebastián Arena (MISOSOAFRICA)

“Occidente” se ha convertido en un poco confiable conglomerado que, cuando no puede o no quiere negociar, es capaz de botar un régimen… sus prácticas diplomáticas se ven opacadas por las prácticas propias de un grupo mafioso, capaz de deshacerse y de hacerse de quien sea necesario..”

Nos invaden las preguntas respecto de Egipto, ¿cómo eran allá las cosas? Y ¿En qué han derivado? ¿Qué se esconde detrás de la denominación “primavera Árabe”? Serían las lógicas preguntas que debiésemos tener resueltas para interpretar que es lo que “realmente está sucediendo allá”, después de todo, el Egipto de Mubarak era algo así como una “dictadura normal” para occidente, similar a la Libia de Gadaffi en su abominable normalidad. Una dictadura más funcional a occidente, de esas que aún abundan en la geografía del tercer mundo.

Según Julian Assange, editor de Wikileaks, en el Cairo, solo fuera de las reparticiones diplomáticas y los lugares “estratégicos” de instituciones nacionales e internacionales, legítimas e ilegítimas, podía sentirse una cierta normalidad. Pero ¿qué pasaba en el interior del poder egipcio y del poder en Egipto? Las cosas parecían andar bastante menos “normales”, la militarización y la paranoia que por lo general se asocia a las zonas altamente conflictivas, era alta. Quizás altísima. Esto tiene que llevarnos a ciertos razonamientos básicos, entre ellos el que nos permita dilucidar por que ciertas situaciones abiertamente no-democráticas persisten en un mundo, en donde se nos dice insistentemente que la lucha ideológica ha terminado y que se ha impuesto una especie de pax, ¿No es acaso esta interpretación “liviana” y funcional de una antigua dictadura “(ideo)lógica” en sí misma?

Occidente es proclive a negociar con cualquier tipo de régimen mientras las decisiones de estos sean favorables a los intereses de la coalición triunfante de la guerra fría, liderada indiscutiblemente por Estados Unidos. Porque es evidente que en eso se ha transformado “occidente”, ya no más en el heredero directo de la Democracia representativa, acá las obras buenas ya no alcanzan a tapar el daño. “Occidente” se ha convertido en un poco confiable conglomerado que, cuando no puede o no quiere negociar, es capaz de botar un régimen… a condición de que este sea débil, la mayor parte de las veces sus prácticas diplomáticas se ven opacadas por las prácticas propias de un grupo mafioso, capaz de deshacerse y de hacerse de quien sea necesario, en el lugar en que estime de conveniencia para sí y sus intereses.

¿Puede acaso la situación específica de Egipto desligarse un solo instante de la situación general de oriente medio y las planificaciones estratégicas que han trazado para esta zona del mundo, los nuevos y viejos poderosos aliados de OTAN? Antes recapitulemos un poco, puesto que es necesario hacerse cargo de un pequeño detalle: La eclosión de la URSS no se llevó consigo a la OTAN, más bien podría incluso decirse que esta última fue absorbida por la organización atlántica, por lo que, fuera del fin de la bipolaridad, el sistema mundial quedó absolutamente cargado hacia un lado. Quizás pueda acusársenos de inmediatistas, por que ciertamente esta región de límites borrosos ha sido históricamente y sobre todo después de la primera guerra mundial, un constante foco de inestabilidad y conflicto. Pero el mundo post-ideológico que se nos ha plantado a fuerza de repetición acepta como paradigma positivo la disolución de la Unión Soviética y con ella del “nudo” de la guerra fría. Detenemos la machina de la revisión histórica y nos centramos en un periodo histórico que transita de la fase bipolar, a la unipolar, que según muchos no es sino presagio de la multipolaridad mundial, o sea una distribución del poder no – polar o multipolar.

¿Podemos dejar fuera del análisis, más de una década del proceso de invasión de Afganistán o el desmembramiento del país que alguna vez fue Irak? ¿es acaso explicable la sucesión de relevos de regímenes totalitarios, por regímenes no – democráticos designados a dedo y mucho menos, representativos, sin atenderse a un conflicto que cada vez parece más la repartija de un botín? el proyecto de un “Gran medio oriente” anunciado como doctrina norteamericana respecto de la región, y la actuación militar unilateral de la OTAN, oblicua acción humanitaria, que es también repartición de armas para grupos que ayer eran contrarios y quitándole el apoyo a sus clientes; haciendo añicos el derecho internacional, ¿son acaso cosas que podríamos o deberíamos pasar por alto?

La instalación masiva de la guerra como sustituto y no como continuación de la política, la acusación de salvajismo político – cultural es en sí misma enceguecedora de la naturaleza política de todos los conflictos actuales, si existe la predisposición hacia la guerra dentro de la especie, esta es por lo general una inclinación de los poderosos ante cualquier merma o amenaza respecto de su poder, los pueblos son en general más pacíficos. Atribuir causas, incluso religiosas a la violencia política, es un error salvaje y muchas veces deliberado de los “expertos”, los políticos y sus primos hermanos, los politólogos para inducir en nosotros la sensación de seguridad por medio de una respuesta clara. Las respuestas claras, son por lo general el atributo más frecuente del fundamentalismo, seguido por cierto de la violencia.

Lo cierto es que seguimos sin comprender lo que en esencia sucede en Egipto, y lo que es peor, la zona de inestabilidad se extiende a países que hasta hace muy poco no eran noticias por sus antiguas dictaduras…Siria, el Irán de la revolución, el relevo de un régimen dictatorial, por otro régimen militar, las multitudinarias marchas populares, el movimiento político no esperado de sus ciudadanías y las luchas populares llevadas a cabo en el último año, dicen ciertamente que existe una voluntad popular creciente, “indignada” y exasperada por cambiar las cosas, sin embargo, estas no parecen cambiar para mejor, ¿será el pueblo egipcio capaz de sobreponerse al diseño estratégico y las modificaciones que en escritorios y bajo frías luces, se llevan a cabo ante cada contingencia? Las opiniones están divididas y no existen hasta el momento indicios de que esto se esté llevando a cabo, sin embargo algo está pasando en Egipto, algo se está moviendo allá y también en el mundo. Egipto quizás sea una buena metáfora, la “primavera árabe” quizás una mejor, pero la historia primero debe suceder. Occidente a veces no es sino la autorrealización de una idea que parece nefasta y agotada por la realidad.

IMAGEN: AGENCIA EFE

Sebastián Arena es Licenciado en Historia y Master en Estudios Internacionales por la Universidad de Chile.  Colabora periodicamente con Misosoafrica por medio de traducciones y artículos de su autoría.

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