Angola: Potencia Regional en Emergencia – Libro – Eugénio da Costa Almeida

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Por Rodrigues Vaz

Las Oportunidades de Angola.

Lo que le falta a Angola para ser una potencia regional completa es, antes que todo, la capacidad tecnológica, destaca el sociólogo angoleño Eugénio da Costa Almeida.

Enfatiza el autor, “Angola tiene poder militar, proyecta política e ideológicamente su visión organizacional, o sea, es casi un hard power, además de ser una clara potencia emergente económicamente, aunque naturalmente todavía sientan los naturales problemas de crecimiento de quien recientemente salió de una guerra”.

Basado en la tesis “La Unión Africana y la Emergencia de Estados-Directores en África:  El caso de Angola” elaborada para su doctorado en Ciencias Sociales en el área de Relaciones Internacionales, Eugénio da Costa Almeida (ECA), intenta a lo largo de este ensayo, presentar una perspectiva sobre como será posible relacionar la existencia de potencias regionales en África, con las lineas programáticas que nortean a la Unión Africana, enfatizando en la potencia emergente: Angola.

En el ensayo son abordados, entre otros, la contribución de los movimientos de negritud norteamericanos para el surgimiento de las acciones panafricanistas, la problemática histórica de la independencia angoleña y todo lo que condicionó los años siguientes hasta la paz en 2002, sin olvidar todos los condicionalismos externos que ayudaron a amoldar la historia angoleña, y finalmente de ésta hasta la etapa actual de potencia regional emergente, aliada a las relaciones de Angola con el continente africano y con sus principales socios estratégicos en las regiones donde se inserta como una emergente potencia regional y, simultáneamente, una potencia con tendencias para ser un instrumentality power en ciertas regiones.

Otra falta apuntada por el autor es la debilidad, hasta ahora, de la Marina angoleña, común al resto de los protagonistas africanos, que continúan sin presentar una fuerza marítima a la altura de su imagen, hecho que está finalmente siendo enfrentado, como es el caso de Angola, que creó recientemente una Escuela Naval de Guerra y encomendó también en los últimos años, varias fragatas para reforzar la vigilancia de sus aguas marítimas, unas obtenidas en China y otras “ofertadas” por Alemania.

Pero, destaca el autor, “un desarrollo estructural de unas Fuerzas Armadas, implica un fuerte, sustentado y diversificado crecimiento económico que aun no sucede en Angola, ya que continúa apoyando su floreciente economía en el petróleo y en los diamantes, aunque, se reconoce que el gobierno angoleño ha intentado, todavía de una manera mínima, alterar la estructura económica del País”.

Se registra como muy positivo, que una gran mayoría de los economistas africanos y el propio gobierno, defienden la diversificación de los diferentes medios sustentables de la economía y la focalización de los planos estratégicos apuntando a diversificar la base económica del país a través de la creación de polos de desarrollo industrial – ya hay cuatro por ser implantados en Viana (Luanda), Catumbela (Benguela), Lubango y Matala (Huila), y dos en fase de ejecución en la provincia del Kwanza Norte (Dondo y Lucala)- y de las Zonas Económicas Especiales.

De cierto modo, en algunos conflictos regionales africanos, rival de Nigeria y de Sudáfrica, sus antiguos partidarios,  aunque ocasionalmente ínter colaboren, como fue en el caso del conflicto de la región de los Grandes Lagos, ECA señala que “si Angola muestra su influencia en el SADC como en el CEEAC, también es verdad que en el CPLP esa influencia es cada vez más efectiva, como prueba su preponderancia en la secuencia de la resolución del conflicto político de Guinea-Bissau con la presencia de observadores e instructores militares para planificación y re estructuración de las fuerzas militares guineanas, y cimentar la ayuda y apoyo a los guineanos con miras a encontrar rápidamente los caminos de la paz, de la estabilidad y del desarrollo socio económico del País”.  Y no olvidar la participación muy activa de Angola en los Servicios de Seguridad e Inteligencia de África (CISSA), cuyos principales desafíos pasan por la alerta de la existencia de conflictos que puedan amenazar la paz y la seguridad de los Estados signatarios, por el refuerzo de los mecanismos de actuación, de las líneas de comunicación y por la atribución de tecnología original en la Unión Africana.

A decir verdad, reconoce el autor, “Angola ha canalizado a su provecho todas las oportunidades que se le deparan para ser reconocida como una potencia regional emergente, principalmente en la África Central, sin nunca descuidar algunos países meridionales que con ella bordean o que socialmente más cerca estén de ella, como son los casos de Zimbabue y de Mozambique, o aunque más distantes, no dejan de ser considerados como países a tener en cuenta, como es el caso de Guinea-Bissau”. Y en casos como este, Angola surge más como una emergente potencia con tendencias para ser lo que se llama intrumentality power. No debemos olvidar, por ejemplo, que Angola hasta llegó a ser convidada a participar como una de las potencias gestoras y militares para la resolución de la crisis somalí, lo que vino a declinar con gran sagacidad y diplomacia.

Según el autor, lo que hace que Angola surja en la cuestión muy hablada en los últimos años de la creación de los Estados Unidos de África – ahora que desapareció Kadhafi, que tenía de este problema una visión muy inmediatista-,  como una de las potencias que mejor estarán posicionadas para ascender a la presidencia de la futura organización continental en una etapa inmediatamente anterior, debido a su reconocido empeño en la seguridad continental, en una resolución y pacificación de muchas de las crisis ocurridas en la región centro austral de África.

Capacidad Proyectora de Angola

Porque es cada vez más evidente la capacidad de proyección de Angola en la región y en África, bien como su capacidad de negociación de cara a sus principales socios económicos.  “Pero si Angola comienza a gozar de acuerdos preferenciales con Occidente, incluido EEUU, (…) también no es menos cierto que Angola nunca descuidó las relaciones políticas, económicas y no pocas veces, militares con sus vecinos, la mayoría miembros del SADC, con particular énfasis en su principal potencia económica, la República de Sudáfrica”.

Concluyendo, el autor es perentorio: “Angola parece estar en el mejor camino, pero, hasta alcanzar un nivel exigible, tendrá que mejorar algunas de sus políticas y visiones estratégicas.  Sin dejar, sin embargo, de continuar contando con sus principales socios regionales y continentales, sobre todo aquellos que globalmente podrán ayudar a cimentar esa proyección, principalmente en Brasil y los EEUU”.

Pero recuerda, “mientras los Estados africanos consideren el país como el ejemplo de Paz y Desarrollo, aunque aun persista un elevado número de pobres y un limitado númerode técnicos calificados, u Occidente y China necesiten del petróleo angoleño (…) o que los problemas sociales resultantes de algunos indicios de crisis de secesión (Cabinda y Lundas),  es natural que el Gobierno angoleño procure mantener y solidificar su actual status quo, quiérase en el seno del CPLP o principalmente en la Unión Africana y en sus departamentos”.

Si sobre la explicación y la argumentación, ambas claras y objetivas, habrá apenas que contraponer puntos de vista igualmente subjetivos como son, obligatoriamente los del autor, y por lo tanto, naturales y deseables,  no podemos decir lo mismo de la revisión que se presenta algo descuidada con lamentables faltas de concordancia y algunas erratas, lo que no debería suceder en trabajos de esta responsabilidad.  Esperamos que todo esto sea mejorado en una nueva edición.

Sólo un reparo: el empleo de la palabra emancipadora en lo que a los movimientos políticos respecta, en vez de liberación. Conceptualmente, emancipación tiene un sentido que no es de ningún modo coincidente con liberación, razón porque el régimen colonial la utilizaba preferentemente.

Sobre el autor.  Investigador y analista político.

Nació en Lobito, Angola, en noviembre de 1956.  Concluyó sus estudios secundarios y complementarios en Luanda.  Se licenció en Ciencias Sociales (1991) en la Universidade Lusiada, y aprobó su maestría en febrero de 2001, con la nota máxima en el Instituto Superior de Ciencias Sociales y Políticas (ISCSP), de la Universidade Técnica de Lisboa, con su tesis “Fundamentalismo y tolerancia político-religiosa en África: Repercusiones en las Relaciones Externas del Continente Africano”.

Doctor en Ciencias Sociales, en el área de Relaciones Internacionales, su tesis “La Unión Africana y la Emergencia de Estados-Directores en África:  El caso de Angola”,  ha servido de base para el presente libro.

Investigador, analista político y columnista en varios portales y periódicos, principalmente angoleños.  Autor de los libros África, Trayectos Políticos, Religiosos y Culturales, y Fundamentalismo Islámico, la Ideología y el Estado, publicados bajo el sello de Autonomía 27, así como también de prefacios, de dos ensayos y de poemas incluidos en una antología poética y en una obra sobre Angola.  Es igualmente autor de los blogs político-social Pululu y cultural, Malmbas.  Profesionalmente fue bancario por más de dos decadas, encontrándose actualmente jubilado.  Fue miembro de la Dirección de la Casa de Angola, donde coordinó la sección de Cultura y Comunicación.

Traducción: Bárbara Igor (Misoso África)

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