Diez años de paz en Angola – Entrevista con Orlando Castro

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El próximo 4 de abril, Angola conmemora un aniversario importante: diez años de paz. Los cambios son visibles en el país, pero analistas ven un largo camino hasta que el desarrollo llegue a todos los angoleños.

Tal vez haya sido la guerra colonial una señal de lo que vendría después. Fueron más de tres décadas de conflicto armado entre el Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA), actualmente el partido gobernante, y la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA), mayor fuerza de la oposición.

Angola alcanzó la soñada paz el 4 de abril de 2002 – hace una década. Fue necesario que el líder rebelde Jonas Savimbi, al frente del UNITA, muriese en combate para que se firmase un acuerdo de paz.

Con el fin de la guerra, mucho se avancó.  Se explotan petroleo y diamantes. Se construye.  Se reconstruye. Los angoleños ganaron el derecho de ir y venir, pero todavía necesitan conquistar muchas otras posibilidades, como la libertad de expresión y de manifestarse. Es lo que cuenta a DW África el periodista y analista luso-angoleño, Orlando Castro, en la entrevista a continuación.

“Un período de diez años sin que el lenguaje de las armas sea el que más habla en el país es desde luego un punto muy importante” (Orlando Castro)

DW África: Cuáles son, bajo su punto de vista, las mayores conquistas en estos diez años de paz?

Orlando Castro: Desde luego, la propia paz. “Un período de diez años sin que el lenguaje de las armas sea el que más habla en el país es desde luego un punto muy importante” . Hay un balance positivo en el sentido de la confraternización entre hermanos que estaban desavenidos hace muchos y muchos años.

Desde el punto de vista de la economía del país, se recuperaron muchas de las infraestructuras destruidas por la guerra, principalmente carreteras y puentes. Desde el punto de vista de la construcción civil, estos diez años fueron importantes. Pero sirvieron, al mismo tiempo, para revelar la macrocefalia del poder y de Luanda, porque la Angola real fue olvidada. No se invirtió en fuentes de producción, en fábricas, en escuelas y en hospitales.

Por lo tanto, fueron diez años en que se perdió mucho, satisfaciendo a la clientela de los dos partidos principales, beligerantes durante la guerra, que estaban ávidas de beneficiarse del espólio del conflicto – y que firmaron, por un lado, los acuerdos de paz para dejar de comer mandioca y pasar a comer lagosta, y, por otro lado, el vencedor, en este caso el MPLA, que se aprovechó de la situación de paz para también beneficiar a su enorme clientela sobre todo a través de bienes materiales.

Para el periodista, el crecimiento económico de Angola no llegó a sus ciudadanos porque las inversiones fueron mal distribuidas, quedando todo concentrado en la capital (foto)

DW África: A continuación de la paz, Angola vivió uno de los mayores crecimientos económicos entre todos los países del mundo, alcanzando un crecimiento de más de 20%, en 2005 y en 2007.  A pesar de eso, muchos angoleños continúan viviendo en la pobreza. Como se explica esta falta de “dividendo de la paz” para muchos?

OC: El crecimiento económico de Angola no fue dirigido hacia una de las tesis de Agostinho Neto, que decía que lo principal era resolver los problemas del pueblo.  Eso fue olvidado y el crecimiento económico sirvió sólo para convertir a Luanda en una capital vistosa, para convertir a los que ya eran ricos en mucho más ricos y los que ya eran pobres en mucho más pobres.

Las fuerzas políticas, el gobierno, el régimen de Angola no supo, de hecho, canalizar todo ese potencial económico, todo su crecimiento, para diversificar el crecimiento de los diferentes puntos y regiones de Angola – concentrando todo, o casi todo en Luanda y casi haciendo de Luanda una isla, a parte del resto del país. De ahí el hecho de que cerca del 70% de la población angoleña continúa viviendo en la pobreza.

DW África: ¿Los recursos naturales que abundan en Angola, como el petróleo y los diamantes, son una bendición o una maldición para el país?

OC: En la perspectiva de personas de buena fe, sería una bendición. Porque un país rico, en diez años de paz, podría efectivamente haber hecho muchas cosas buenas. Todo el problema es que es una maldición, por causa de la ambición de los hombres, la ambición de los que están en el poder -y  sobre todo porque están en el poder hace muchos y muchos años.

Nosotros no nos podemos olvidar de que, por ejemplo, el presidente José Eduardo dos Santos, está en el poder hace 32 años sin nunca haber sido electo. Todos sabemos que si el poder corrompe, el poder absoluto corrompe aun más.

El petróleo, los diamantes y otras riquezas que deberían servir en primer lugar para beneficiar al pueblo –  darles educación, casa, empleo, hospitales – no sirvió para nada de eso. Sirvió apenas para solidificar el espíritu megalómano de un clan que está en el poder y que allá se quiere perpetuar.

En Angola, recursos los naturales son una maldición, considera Orlando Castro, “por causa de la ambición de los hombres”

DW África: Se compara el estado de la libertad antes del fin de la guerra y la realidad en los días actuales, ¿cuál es su balance?

OC: Durante la guerra existía una libertad muy condicionada, porque los que eran adeptos al MPLA tenían alguna libertad en el círculo del MPLA y los que eran adeptos a la UNITA tenían esa libertad si estaban del lado de la UNITA.  Finalizado ese conflicto surgió otro conflicto, que es el de intereses.

Por lo tanto, la libertad en el sentido lato, como la libertad de prensa, fue restringida porque el régimen angoleño prefiere ser asesinado por el elogio que salvado por la crítica. Si los angoleños quisieran decir lo que piensan, y si lo que piensan no coincidiera con las reglas del régimen, están visiblemente condenados.

Eso es realmente lamentable, porque Angola estaría mucho más evolucionada y al servicio de su comunidad si se entendiese que la libertad de expresión y de manifestarse es un derecho democrático que cabe a cualquier pueblo.

La guerra civil angoleña terminó hace 10 años, pero fue sustituida por los conflitos de intereses.

DW África: Para los próximos diez años de Angola, ¿cuál sería su deseo?

OC: Temo que la eventual salida de escena del presidente (José) Eduardo dos Santos, si no fuese por una vía democrática, pueda complicar y re encender conflictos antiguos.  En un país que vivió la guerra colonial, después vivió la guerra civil y tiene diez años de paz, diez años más de paz no serán todavía suficientes para solidificar todo ese espíritu pacífico que se espera que se tenga.

Así, sepan los políticos comprender que la libertad de cada uno termina donde comienza la libertad del otro. Si todos entendemos eso, probablemente Angola conseguirá ser un conjunto de personas, un pueblo, una nación, cosa que hoy manifiestamente no es.

Un cambio de presidente, se no fuese por vía democrática, podría “complicar y re encender conflictos antiguos”, afirma el analista.

Autor: João Carlos (Lisboa)
Edición: Cris Vieira / Renate Krieger

Traducción: Bárbara Igor (MISOSOAFRICA)

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