El jefe de puesto* manda, el cipayo* cumple

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Por Orlando Castro (ALTO HAMA)

Es sólo estar atento. Un día de estos el cipayo que dirige el periódico de Angola va a probar que Jonas Savimbi aún era más criminal de lo que dice el MPLA.

Vamos, por lo tanto a quedar enterados de que fue Savimbi quien preparó las siguientes masacres:

En Luanda, ordenando el aniquilamiento de ciudadanos Ovimbundus y Bakongos, en el cual fueron muertos más de 50 mil angoleños, entre los cuales el vice-presidente de la UNITA Jeremías Kalndula Chitunda, el secretario general Adolosi Paulo Mango Aliceres, el representante en la CCPM, Elias Salupeto Pena, y el jefe de los servicios Administrativos en Luanda, Eliseu Sapitango Chimbili.

La del Pica-Pau, el 4 de junio de 1975, donde cerca de 300 niños y jóvenes, en su mayoría huérfanos, fueron asesinados y sus cuerpos mutilados en el Comité de Paz de la UNITA en Luanda.

La del puente del río Kwanza, el día 12 de Julio de 1975, en el cual 700 militantes de la UNITA fueron bárbaramente asesinados, cerca del Dondo (Provincia de Kwanza Norte), ante la pasividad de las fuerzas militares portuguesas que garantizaban su protección.

La de más de 40.000 angoleños que fueron torturados y asesinados en todo el país, después de los acontecimientos del 27 de mayo de 1977, acusados de ser adherentes de Nito Alves u opositores al régimen.

Las que, entre 1978 y 1986, provocaron que centenares de angoleños fueran fusilados públicamente, en las plazas y estadios de las ciudades de Angola, una práctica iniciada en el día 3 de diciembre de 1978 en la Plaza de la Revolución en el Lobito, con el fusilamiento de 5 patriotas y que tuvo su auge el 25 de agosto de 1980, con el fusilamiento de 15 angoleños en el Campo de la Revolución en Luanda.

La del día 29 de septiembre de 1991, en Malange, donde fue asesinado el secretario provincial de La UNITA en aquella provincia, Lourenco Pedro Makanga, a la que se siguieron muchos otros en la misma ciudad.

La de los días 22 y 23 de enero de 1993, cuando en Luanda se registró una nueva persecución a los ciudadanos angoleños Bakongos, y que resultó en cerca de 300 civiles muertos.

Las de junio de 1994, cuando la aviación bombardeó y destruyó la escuela de Waku Kungo (Provincia del Kwanza Sul), siendo muertos más de 150 niños y profesores.

Las que, entre enero de 1993 y noviembre de 1994, resultaron de los ataques de la aviación a la ciudad de Huambo, a la Misión Evangélica del Kaluquembe y a la Misión Católica de Kuvango, causando más de 3000 muertos civiles.

Los que, entre abril de 1997 y octubre de 1998, en la extensión de la Administración al abrigo del protocolo de Lusaka, resultaron en el asesinato de más de 1200 responsables y dirigentes de los órganos de Base de la UNITA en todo el país.

Recuérdese que en dos dias más harán diez años que álguien dijo: ha muerto el mayor, ahora ustedes iréis a coger café en tierras del norte como contratados*.

Sekulu ese que también decía: “Esse okufa, etombo livala” (prefiero antes la muerte, que la esclavitud).

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**’El cipayo era un soldado indígena, usado por las autoridades coloniales portuguesas para fines de tipo policial en las comunidades rurales nativas. Los hubo en casi todas las colonias portuguesas, también en la India y en Macau, donde habitualmente se destacaban compañías de sipayos africanos (da ahí que, aunque los sipayos puedan haber tenido origen en la India, en el caso portugués eran mayoritariamente negros africanos).

**El ‘jefe de puesto’ era el representante de la administración colonial en las circunscripciones menos desarrolladas y hacía de administrador, autoridad policial, juez, recaudador de impuestos, etc. Eran casi sempre europeos o cabo-verdianos, puesto que eran los colonizados más instruídos y desarrollados, si exceptuamos a los bramanes de la Índia portuguesa (para más información vea http://pt.wikipedia.org/wiki/Posto_administrativo).

Repárese que el ‘jefe de puesto’, aun teniendo una posición fundamental en la administración colonial, era el funcionario de más baja categoría de la jerarquía administrativa y el sipayo le estaba subordinado y cumplía sus ordenes.

**Contratados: Se denominaba “contratados” a la mano de obra regulada por las autoridades coloniales con la complicidad o colaboración de los jefes tribales, en un régimen de trabajo que, en la práctica, se aproximaba mucho a la esclavitud. Ya ad portas del siglo XX la esclavitud, era mal vista por la comunidade internacional, particularmente da O.I.T., a la que Portugal pertencia y a cuyas convenciones estaba vinculado, por lo que los trabajadores eran supuestamente ‘contratados‘ (de ahí su nombre), vale decir, se fingía que ellos trabajaban a voluntad, contratados por los dueños de los campos.

Traducción: Carla Vargas y Bárbara Igor

Notas explicativas: agradecemos la ayuda de nuestros amigos de WORDREFERENCE, por su desinteresado apoyo.

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