Tu destino secreto a África: Saint Louis, tranquilidad colonial en Senegal.

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Nos detenemos en la secreta perla colonial de Senegal, Saint Louis. La ciudad, ubicada en el Río Senegal y salpicada por las playas del Atlántico, conserva su estilo francés y pacífico, pero también realmente africano.

Saint Louis era una ciudad que, simplemente, tenía que crearse. Los comerciantes franceses vieron ya en 1659 la importancia estratégica y económica de establecer una base en la estrecha isla de Ndar, en la desembocadura del río Senegal. Con total naturalidad, se convirtió en la capital del Senegal francés desde 1673 hasta 1960.

Saint Louis es una ciudad que tiene que ser preservada. UNESCO reconoció los valores únicos de la ciudad y su historia en 2000, dándole la categoría de Patrimonio Mundial. El título de la UNESCO no sólo se deba a la bien conservada arquitectura colonial en el casco antiguo de Ndar, sino también a la interacción franco-africana y la importancia cultural e histórica de Saint Louis para “una gran parte de África Occidental”.

Yo mismo, he descubierto Saint Louis después de que un viejo compañero periodista, especializado en viajes, optó por celebrar la Navidad en esta ciudad de mayoría musulmana, que había conocido ya desde la época colonial. Así que decidí reservar unos días exclusivamente en Saint Louis en medio de un duro viaje de trabajo que me había llevado por la bulliciosa Dakar y la un poco aburrida Nouakchott.

Y de hecho, se convirtió en una relajante estancia. Creo que es el lugar más relajante que he visitado en África occidental. Combina todas las cosas que amo: lugares de interés, arquitectura armónica, agradables paseos al aire libre, la buena y genuina comida y cultura africana… pero todo ello sin las trampas para turistas y las falsas fachadas que dominan otros destinos más concurridos.

En especial, agradecí la posibilidad de vagar alrededor de las contrastantes y distintas partes de la ciudad. Saliendo de la ciudad colonial en Ndar por el fascinante puente de hierro de Faidherbe, se llega a la nueva ciudad de Saint Louis, Sor, en el continente. Aquí, la arquitectura es aburrida, pero los mercados repletos y las pequeñas tiendas que hay en cada esquina nos hacen regresar directamente al África contemporánea.

Cruzando el estrecho puente del este de la isla de Ndar, se camina hacia la estrecha y arenosa península de Langue de Barbarie, cuyas dunas protegen a Saint Louis del Océano Atlántico.

Una vez más, se llega a otro mundo. Tras pasar por un par de calles, la playa de Saint Louis de repente se convierte en un pueblo de pescadores, con cientos de pequeñas y coloridas embarcaciones y canoas, además de numerosas personas en la playa ofreciendo delicias frescas del mar.

Y si esto no fuera suficiente, si se continúa paseando por el sur Langue de Barbarie, no pasa mucho tiempo antes de que la playa se convierta en una zona interminable y casi despoblada. Si se opta por una larga caminata – o quizás más bien un taxi – incluso se puede llegar a Parque Nacional Langue de Barbarie, en el extremo sur de la península, donde se puede observar una gran densidad de aves acuáticas, como los flamencos rosados.

Pero la atracción principal sigue siendo el centro colonial de la ciudad. Aunque la arquitectura del centro es claramente francesa y la ciudad fue durante siglos una población y comuna francesa – donde incluso la mayoría de los habitantes africanos podían incluso votar en las elecciones para el parlamento de París – es en realidad uma ciudad muy africana. Ciudad muy africana. La vida de la calle, los festivales y la mayoría de los alimentos son senegaleses, tal y como se pueden encontrar en el resto del país.

Pero el distinguido toque con el que cuenta Saint Louis no se puede encontrar en otras partes de Senegal, con la excepción de algunos barrios de Dakar. Es el sentimiento arraigado de una historia urbana, mezclada con una agradable tranquilidad provincial.

De hecho, para los viajeros fue una decisión afortunada que Dakar se convirtiese en capital del país con la independencia en 1960, ya que ha provocado que el desarrollo de Saint Louis se haya “congelado” un poco durante décadas. Para la población local, la decisión fue dramática y la economía entró en una fuerte recesión. Pero la falta de inversiones ha mantenido el centro histórico lo suficientemente intacto para que la UNESCO llegase a su histórica decisión en el año 2000.

Al menos desde entonces, el turismo cultural individual a Saint Louis ha ido en aumento. El centro de la ciudad, Patrimonio de la Humanidad, está siendo lentamente restaurado, y la gama de alojamientos y restaurantes está mejorando.

Encontrar alojamiento en Saint Louis se debe hacer con antelación si al visita coincide con uno de los muchos festivales que se celebran en la ciudad. Se pueden encontrar opciones de bajo coste en el casco antiguo, aunque ello conlleva algunas investigaciones. La mayoría de los hoteles intentan ofrecer un toque de lujo histórico, con precios de acuerdo con este estilo. Para el turista que prefiera la playa, hay algunos grandes complejos turísticos en Langue de Barbarie.

La oferta gastronómica ofrece una amplia gama de va desde la cocina francesa en la mayoría de los lugares orientados al turismo, así como comida italiana, libanesa, asiática y la económica, pero sabrosa, cocina senegalesa. Si no el viajero no está familiarizado con la cocina senegalesa, no debe tener miedo alguno. ¡Es sencillamente maravillosa! En muchos lugares, podrá incluso tomar una cerveza o un vino junto con la comida, algo que no siempre es habitual en Senegal.

Llegar a Saint Louis, que se encuentra en el norte de Senegal, cerca de la frontera con Mauritania, es bastante sencillo a través de Dakar. Dakar cuenta con el aeropuerto mejor conectado de la región, con vuelos directos a muchas capitales europeas, EEUU y Sudáfrica. Desde Dakar, se puede ir a Sant Louis en los económicos taxis compartidos o en un taxi normal, más caro.

Si se desea combinar el viaje con otros destinos, Dakar siempre merece la pena para una estancia, larga o corta. También la más verde y amigable provincia de Casamance, en el sur, con el encanto de Ziguinchor y los resorts franceses de lujo en la playa, son una buena opción. Bon voyage!

REF: afrol News.

Gentileza de nuestro amigo y colaborador Carlos Souza (Brasil/RJ)

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