Kenia Diariamente #1 – por Nicole Rademacher

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Nuestra amiga y colaboradora Nicole Rademacher ya está en Kenia.  Para quienes no lo saben, su viaje tiene como objeto una residencia artística así como también, la participación en un programa de voluntariado con un grupo de jóvenes en el Valle Mathare, uno de los barrios más poblados de Nairobi.

En MISOSOAFRICA publicaremos semana a semana los avances de esta experiencia tan enriquecedora tanto para la artista como para nuestro equipo, y lo que es más importante, para nuestros amigos lectores.

Bárbara Igor
(misosoafrica)

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Prólogo:

“Estos post no tendrán ningún orden en particular. He creado etiquetas para que puedes navegar algunos de los temas para mis post desde Kenia.

Tierra Común: Se refiere al proyecto en general. Este mostrará todos los posts, comenzando con el primero de CDG

Kenia-Programa juventud: Posts asociados con mi trabajo en el valle Mathare con el grupo joven de Maji Mazuri

Kenia-diariamente: Posts de mis experiencias personales, viviendo aquí el día a día.

Kenia-Tierra Común: Posts específicos refiriéndose a mi trabajo en este proyecto aquí en Kenia.”

Desde la casa en donde me estoy quedando, Jorge**, mi guía por el día y ahora compañero de trabajo, tomamos el bus #40 al centro y luego el Matatu. Estoy un poco recelosa de tomar el Matatu, principalmente porque yo no sé si me sentiré lista para tomar uno por mi misma la próxima vez. Un Matatu es una van (con cerca de 15 asientos) que es un tipo de transporte público. Todo el transporte público en Nairobi tiene precios fluctuantes, pero el día anterior, Morrison, mi otro guía y compañero de trabajo, me dijo que porque soy blanca ellos podrían decidir cobrarme más. Quizás cuando pueda defenderme por mi misma en Swahili, me sentiré más segura con la idea de tomar un Matatu sola.

Tomamos el bus # 46 al Valle Mathare. Una vez que pusimos los pies en el suelo Jorge lo anunció: “La barriada del valle Mathare”. Caminamos un poco más allá, por el camino hacia un edificio. Él quiere mostrarme una vista completa de la barriada. Me resulta perturbador que él continuamente use esa palabra. Quizás sea porque estoy acostumbrada a que se utiliza en forma despectiva, cuando realmente sólo se utiliza para describir la vida deficiente de este lugar. Caminamos detrás del edificio y en la escalera hay tres niños. La hermana mayor está poniendo trenzas en el cabello de la más pequeña. El pequeño niño me mira y dice hola en inglés. Hola le respondo.  Bien gracias, responde. Estoy un poco confundida de por qué él dijo eso. Más tarde me doy cuenta que “Hola” en Swahili (habari) funciona como saludo y también para preguntar “¿cómo estás?”. Jorge piensa que detrás del edificio será un buen lugar para una vista completa del Valle de Mathare, pero luego rápidamente se da cuenta de que donde estábamos antes era mucho mejor.

Volvimos a subir las escaleras y el pequeño niño corre detrás de nosotros. Vagamente lo escucho decir algo, pero no consigo comprender. Jorge apunta y dice: Este es todo el valle Mathare. ¿Allá también? pregunto, incluso pensando que se la respuesta, pero es obvio que Jorge está orgulloso de su hogar y este es inmenso. Todos los Kenianos engañan sobre su edad, pero es claro que Jorge es completamente joven, quizás tiene la misma edad que los otros jóvenes del programa. Él está orgulloso y feliz de compartir su hogar conmigo. Yo me siento muy bien recibida y quiero demostrar mi aprecio por su tiempo y franqueza.

Volvimos a una de las entradas de esa barriada, cerca de donde nos bajamos del Matatu. Jorge abre y avanza a través de una puerta de madera. Yo lo sigo. Lleva a un área abierta cubierta de hierba. A unos 3 metros desde la puerta hay una choza hecha con unas planchas de metal corrugado. Dentro hay unos 7 jovenes- pues, hasta este punto son todos hombres jovenes-un par, un grupo de tres hablando bajo en Swahilli, y dos están sentados mandando mensajes de texto. Me acerco para saludarlos. Estoy un poco insegura acerca de mi apenas existente Swahili. Digo “Hola” al primer joven, en Inglés, luego  el me dice su nombre y nos saludamos de mano. En mi estado cohibido olvidé devolver el saludo diciendo mi nombre y simplemente continué mi saludo con la siguiente persona. Pienso en corregir mi error con el segundo joven y digo, Soy Nicole. Con el tercer estudiante, reúno más confianza y saludo con “Habari” y sigo con “Soy Nicole”.

Algunos de los apretones de manos son largos, sólo sonrío y sigo agitando hasta que suelte. Jorge se aparece y los estudiantes comienzan a animarse.  Varios preguntan mi nombre nuevamente y de donde soy- lo cual es confuso de explicar. Porque menciono que vivo en Chile- después puntualizo que soy norteamericana- Ellos insisten con Chile, quizás porque usualmente no hay voluntarios de Latinoamérica. Un joven conoce bien Chile- un gran fan del fútbol- de hecho conoce de Chile porque ama al equipo argentino. Más tarde, en confianza, me cuenta que realmente no le gusta Messi, el
futbolista argentino, pero a pesar de eso el es un gran fan. Ellos preguntan por el tiempo en Chile;” Está en el sur. ¿Es verano allá?”. Pregunta uno de los jóvenes. Y yo les cuento que cuando dejé Chile la temperatura llegaba hasta los 35 grados Celsius- Todos ellos asienten con sus cabezas. Y están de acuerdo con que realmente es verano en Chile.

Mas estudiantes se nos unen y cada uno me saluda primero ya que estoy estratégicamente ubicada al lado de la puerta- accidente total, pero eso me sirvió. Ellos luego se pusieron alrededor. Algunos recibieron apretones de manos más entusiastas y/o complejos que otros. Luego de saludar a todos, toman sus asientos y conversan con sus amigos en Swahili. Yo trato de entender algunas palabras, pero en mi segundo día eso es difícil. Una niña se sienta sola, no porque no tenga amigos sino porque está esperando a alguien, a un chico en particular. Me doy cuenta de esto después – Una vez que la sesión termina- cuando todos dejan la sala de reuniones para socializar afuera. Realmente quiero hablar con ella porque durante el debate (más sobre ese en un momento), ella trató de participar varias veces, pero fue ahogada por los muchachos. Después de la sesión, cuando la vi intensamente enganchada en una conversación con dicho niño, la vi coquetamente enterrando su zapato en el suelo, ahí me quedó claro porque ella había estado esperando solita en esa banca antes de comenzar. Habrá tiempo para conocerla. No interrumpí la conversación, sólo observé silenciosamente de cerca.

El debate, actividad para la sesión del día, fue animado. Jorge les pidió inventar un tema. Tiraban algunos temas de sexo-guerra y, a continuación, una niña dijo “estilo de vida tradicional es mejor que el moderno”. Los estudiantes cuentan 1-2-1-2 para formar equipos de pro v/s contra.

Me impresionaron mucho los adultos jóvenes – su conocimiento de la actualidad, la historia, el medio ambiente… No hubo ninguna preparación – se separaron en grupos y entonces empezó con puntos y contra puntos.  Hablaron de la contaminación, transporte, esperanza de vida, avances de la medicina, la política… obviamente no había ningún corrector, lo que lo hizo mucho más impresionante. Además fue todo en inglés – sé que el Swahili es más cómodo para ellos: hubo un sólo lapso en Swahili.

Después de la sesión algunos de los estudiantes se acercaron y se presentaron ante mí.  Tan listos y expresivos. Me han dicho recientemente que tienen un montón de material – documental del programa – que desean editar en vídeos producidos, pero nadie sabe cómo editar.

Vamos a ver si puedo ayudar a cambiar eso.

Actualmente, soy voluntaria de Maji Mazuri en su “Programa para jóvenes de medios de comunicación” en el Valle Mathare, la segunda más grande barriada en África oriental. El objetivo del programa es ayudar a los jóvenes a mejorar la calidad de sus vidas trabajando con otros y con consejeros, para adquirir habilidades. El programa también está diseñado para proporcionar un entorno propicio en el que jóvenes puedan crecer y convertirse en adultos responsables. Dentro de este programa, un programa de “medios” es el de desarrollo actual, donde los estudiantes (16-27 añosde edad) pueden ganar habilidades tangibles y no-tangibles relacionadas con medios de comunicación (es decir, blogs, diseño web, producción de vídeo…).

06 De febrero de 2012 – mi segundo día en Kenia – era mi primera visita a un programa en el cual estaré trabajando de cerca los próximos meses.

Maji Mazuri fue fundada por la Dr. Wanjuki Kironyo en 1984, quien todavía en la actualidad se desempeña como su  directora. La conocí el lunes, después de esta primera visita y compartir estos pensamientos con ella.  Ella dijo, muchísimas gracias. Y fue en ese momento que verdaderamente se hizo claro para mí que esto es debido a ella y a su trabajo – además, de
todos los aquí presentes sobre el terreno, los donantes, pasado y futuros voluntarios… pero es su visión la que comenzó esto – que puedo decir acerca de estos hombres y mujeres jóvenes solo que me siento muy honrada de ser parte de esto. Sólo  espero poder contribuir tanto como se beneficiarán de esta experiencia.

Nicole Rademacher

**los nombres han sido cambiados para su privacidad

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Traducción:   Gladys Igor Ovalle (Chile)

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  1. Nic, super buen blog. Me encantó tu relato etnográfico y propuesta de trabajo allá. Trataré de seguirte lo más periódicamente posible, te deseo mucha suerte y que alcances todas tus metas!!!! Un abrazo fuerte, espero verte a tu regreso!

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