“CONOCIMIENTO DESDE ADENTRO. LOS AFROSUDAMERICANOS HABLAN DE SUS PUEBLOS Y SUS HISTORIAS”

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Por Simão Souindoula (Angola – UNESCO)

2011, AñO INTERNACIONAL DE LAS POBLACIONES AFRODESCENDIENTES

ACABA DE SER PUBLICADO

“CONOCIMIENTO DESDE ADENTRO. LOS AFROSUDAMERICANOS HABLAN DE SUS PUEBLOS Y SUS HISTORIAS”

HAY MUCHOS ANGOLAS EN BOLIVIA O LA HERANCIA BANTU EN AMERICA DEL SUR

Esta revelación, hecha por un investigador « niger » de La Paz, sobre su nombre, perfectamente atípico, en esas tierras quechua e ibérica, resume bien la notable perpetuación de diversos aspectos de la historia y de la cultura venidas de África central, oriental y austral, en la parte meridional del Nuevo Mundo.

La presentación de este prolongamiento civilizacional en Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela, constituye la substancia de esta compilación que acaba de ser editada en la capital boliviana.

 

Publicado en dos volúmenes, totalizando cerca de 800 páginas, bajo la coordinación de la omnipresente antropóloga africana -americana, Sheila S. Walker, esta obra intenta  exponer la lectura de los propios descendientes de los « Danados » de América del sur, hispánica, de su  evolución histórica, de su configuración linguística y de su comportamiento antropológico.

La trama iconográfica y relativamente inédita con bustos negroides descubiertos durante excavaciones arqueológicas en Santa Fé, en la inmaculada Argentina, estampas sobre la marcación a fierro de preciosas « mucamas », mujeres cautivas, imágenes de damas de la aristocracia bonaerense en compañía de sus « muleques » o « molecas », mapas de itinerarios terrestres trasandinos, planos de sitios de concentración y de venta de los « Desaparecidos » de La Plata, diversas fotografías tales como las de la Capela de los Negros de Chascomus, en la blanca Santa María de los Buenos Aires, de reliquias de santos « morenos » tales como los de la Confradía de San Baltazar Camba cua, en Corrientes, en el país plateado.

Se destaca el grabado, memorable de la prestación del grupo de percusionistas y bailarines de la Nación  Congo Augunga, a mediados del siglo XIX, ante la presencia del Gobernador de la Santísima Trinidad de los Buenos Aires , Rosas, y de su hija, la famosa candombefila Manuelita, un dibujo de matrimonios melanodermes bailando el tango inicial, en Buenos Aires en 1882, reproducciones de portadas de partituras de tango escritas por los « nigers » y referidos como El Africano o Negro Raul.

Así es como allí se reencuentran las firmas del viril ideólogo Jesus Chucho García, el actual Jefe de la Misión  Diplomática de la Republica Bolivariana de Venezuela en Angola, de la humilde pasionaria de Santa Fé del país plateado, Lúcia Dominga Molina y  de su compañero, que acaba de dejarnos, Mário Luis Lopes el inesperado y famoso boliviano Juan Angola Maconde, su verdadero nombre.

HISTORIOGRAFIA

En el se destacan  igualmente la activista cultural chilena, Marta Victoria Salgado Henríquez o el historiador colombiano Raul Platicon Caicedo, el antropólogo ecuatoriano José Chala Cruz o el especialista en asuntos de desarrollo paraguayo José Carlos Medina Alfonso y su compatriota, la pedagoga Lazara Medina Benitez, el investigador peruano Oswaldo Bilbao Lobaton y su conciudadano historiador Newton Mori Julca y, finalmente el uruguayo Juan Pedro Machado.

La importancia de esta compilación es mostrada por las diversas instituciones que contribuyeron a su publicación. En efecto,se destaca la venerable Fundación Interamericana, la organización católica canadiense «Desarrollo y Paz» y sobre todo, el Programa de Investigaciones Estratégicas de Bolívia.

En su introdución, Sheila S. Walker, Presidente de Afrodiaspora, red con sede en Washington, plantea bien el posicionamiento tomado en la concepción de la obra. Y se comprende perfectamente en un último análisis, que no es una receta de cazador de leones, si no de leones que relatan su sobrevivencia.

Coloca simbólicamente, retomando Joseph Ki-Zerbo, este notable hecho histórico, bajo la influencia salvadora de Osiris.  La acción del Dios egipcio de la Resurrección parece traer hoy, más esclarecimientos a la historia y la cultura de los subsaharianos en las Américas y en el Caribe (1)

Se nota la constitución en la Universidad norteamericana de Emory, de la fabulosa base de datos sobre el Tráfico Negrero Transatlántico, que censó cerca de 35.000 llegadas de navíos -cárceles en las costas del Nuevo Mundo, con el conjunto de sus precisiones técnicas y estadísticas así que como sus decenas de líneas de navegación. Esos navíos que cargaban, en sus bodegas, entre 12 y 15 millones de cautivos melanodermes.

La ex Profesora de la Universidad de Texas, en Austin, piensa que el reexamen de la historiografía de los « Wretched » del Atlántico, ya fue abordado y que las pequeñas comunidades negras en el continente americano y en las islas del Caribe, merecen, más que nunca  ser puestos de relieve ; principalmente los componentes bantu, venidos mayoritariamente, de las costas del antiguo Kongo y de la Colonia de Angola.

Se basa por esto, sobre las últimas confirmaciones hechas por la historiadora originaria de Trinidad y Tobago, Linda Heywood, que establecen que casi la mitad de las « peças de Indias » venidas de África central, embarcaron a partir del actual litoral de Angola.

Esta realidad se refleja, naturalmente, en el bloque continental y en el conjunto insular.

Sheila Walker explora este dato, y recuerda, entre otras indicaciones, la sorprendente constancia pluri direccional del término camba cua en América del sur.   Lo demostró en el remoto Valle de Quillabamba, en Cusco, Péru.

ANGOLA-CONGOLENA

Insiste subjetivamente en esta línea de realce, recordando las sintomáticas perpetuaciones antroponímicas bantú, y como ejemplo, cita un documento de casamiento de 1681, hecho en la Iglesia de Pica, en la Provincia de Tarapaca, Chile, que indica que el novio es hijo de Manuel Angola y Maria Congo.

La ex docente da Spelman College de Atlanta cita, en las continuidades etnónimicas y toponímicas, las comunidades matamba y mozambique, en la memorable región esclavista de Veracruz, en la costa caribeña de México ; la simpática localidad Angola, en el Delaware ; el tórrido barrio de Lumbanga en Arica, Chile, y el río Coangue, antigua denominación del río Choto, en la costa Pacífica de Colombia.

Finalmente, en el dominio de la participación de las « madeiras de ébano » en la Iglesia, la antropóloga nota la constitución, en Lima, Perú, a mediados del siglo XVII, de la  « La Hermandad de los Angolas » y la cristalización, sincrética, la Curiepe, en la emblemática localidad de Barlovento de la celebración de San Juan Congo.

Otro culto afrovenezolano es el consagrado a San Benito, donde repercute, evidentemente bien el membranófono chimbanguele.

Bajo el impulso de la pasionaria de Afrodiaspora, Lucia Dominga Molina y el nostálgico Mário Luís Lopez, retoman las evaluaciones estadísticas de George Reid Andrews que estiman que el 66% de los esclavos desembarcados en el puerto del estuario del río plateado venían de la zona bantu, y principalmente del Reino del Kongo, de la Colonia de Angola y de Mozambique ; bajo el activismo de los sardónicos traficantes portugueses.

Retoma el mismo autor para recordar las proveniencias étnicas de los cautivos, entre otros, bantu, registrados en el margen derecho del Rio de La Plata.

Se trata, para la “Cote de Angole”, de los Augunga, Basundi, Cambunda, Loango, Lubolo, Lumboma, Luumbi, Mayombe, Momboma, Mondongo, Umbonia, Zeda, Zongo, Benguela, Casanche, Ganguela, Huombe, Lucango, Majumbi, Munanda, Quipari, Quisama y Umbala.

Para la contra costa, los Malave, Macinga, Mauinga, Mocambique, Muchague, Mucherengue y Munambani.

El registro de Reid Andrews nota también, como la proveniencia de esclavos bantu es difícil de precisar, más visiblemente, « angola-congolena » a los Bagungane, Hambuero, Monyolo y Villamoani.

Son ellos quienes influenciarán a la sociedad argentina con sus ritmos de tambo, tango, candombe, zemba, milonga, cayengue malambo, así como los bailes conducidos por los  « Reyes de Congo », cuyas declinaciones coreográficas serán apoyadas por los membranófonos bombo.

 FIEBRE PlATEADA

Introducirán declamaciones tales como musimba, pega – la, macumbaliba, balicumba, licumba, sobre el ombligo o molena, el corazón.

Los « criele » producirán las primeras piezas de tango, dentro de los cualess Tango negro, El candombe, Negroide, El menguengue, Pobre negra, Yo soy el negro, Negracha, etc.

Legarán a partir del territorio de Mondongo, el actual barrio de Monserrat de la capital federal, la nación blanca, el delicioso plato de mondongo, preparación culinaria de tripas, durante mucho tiempo, reservado a los pobres basureros « camungere ».

Otros cautivos bantú, de paso por Buenos Aires  hacia la fabulosa mina de Potosi, dentro de los cuales cerca de 6000 serán embarcados en San Pablo de Loanda, entre 1602 y 1610.   En efecto, esta ciudad estaba en aquel tiempo bajo la jefatura del Gobernador, naturalmente, traficante de esclavos, João Rodriguez Coutinho, que había firmado un contrato con la Audiencia de Charcas.

La fuerte fiebre plateada de Potosí no desestimó esclavizar niños.   Como testimonio, los documentos de venta de los  «  negritos bosales de nación Angola o Mocambique» en la ciudad de Oruro.

Dada la importancia de la mano de obra venida de África central al mayor yacimiento de plata del mundo, el Cerro Rico en el sur de Bolivia, el Padre Diego de Torres ordena la evangelización de esta masa, en 1622, y la elaboración de una « gramática angolana ».

Este soporte lingüístico se revelará muy útil, y un segundo eclesiástico tomará la iniciativa de mejorarla. Esta gramática contribuirá a la fijación del « habla afro-boliviana ».  Esta estabilizará las particularidades tales como candambira o sazawuira mauchi, expresiones fúnebres construídas, visiblemente, según Mónica Rey, a partir del kikongo, mbila nkanda, el reclamo de la familia y wuisa mu nsi, anda para la tierra y que ella te sea ligera.

El canto será, evidentemente una de las modalidades de perpetuación de esta habla criolla.  Una de las retenciones será:

Gulumbe, gulumba , del bantú, nlumbu, residencia, regreso al país

Vamo a bel que trean de Angola, vamos vero que ele trouxe de Angola.

La  « Confraria da Estrela » de la ciudad más rica de las Américas, en el siglo XVI y  XVII, anima a sus adherentes para ir a ver lo que los « Reyes trajeron desde Angola ».

Al  final de su transferencia hacia la costa Pacífica, en Chile, los Bantú, epicurianos, serán conocidos como bailarines del catimbaos, del bantú, catinga, aroma de negros ; creadores de los ritmos sandunguera, del bantu zanguna, ¡muevanse!  o la célebre cueca o zamacueca, exhibición pelviana, corregida por el flamenco español.

VALE INTER ANDINA

Esta expresión coreográfica chilena tiene por origen una danza introducida por los « los angoleños hasta el Peru: el lundu »  ; lo que parece bastante justo, esta construcción ritual lógicamente muy lasciva, es ejecutada en África central durante los ritos de plegarias de fecundidad.  Será, evidentemente, puesta rápidamente bajo prohibición…

Se destacará  que, el español chileno fijara, en una línea sinonímica, genérica, conga, como fiesta.

Esos hedonistas oprimidos, serán instalados en las regiones del Pacífico de Colombia.  Se registrará, de 1580 a 1640, principalmente los manicongo, los anzico y los angola.

Las primeras familias que constituirán el palenque de Chota, serán, principalmente conocidas como congo y gangula ; lo que permitirá la fijación del antropónimo loango.  Este hecho es demostrado en un documento de archivo en el cual los parientes, por la fuerza de una ley de 1821, solicitan el bautismo y la libertad para sus hijos menores, José Loango y Carolina Loango.

De los potenciales líderes « bandeleros », venidos de la volatil Jamaica, serán marcados, en la estratégica región minera de Choco, José Nongo y Nicolas Nanga.

La gran localidad, emblemática de la sobrevivencia bantú en la zona, el Mulalo, del bantú aldea – dormitorio, situada en la banda izquierda del Valle interandino del río Cauca.

Cautivos bantú serán introducidos en Paraguay a favor de un decreto real de 1571 permitiendo su importación de las posesiones portuguesas.  Esos fugitivos entrarán igualmente en el Vice-Reinado del Alto – Peru por la frontera brasileña ; siendo las relaciones entre las dos colonias de dominación ibérica bastante frías.

Los originarios de África central y austral perpetuarán, principalmente, en el departamento de la Cordillera, la fiesta de Camba Ra’anga, mascaras negroides.

De realzar que el hecho niger, en el antiguo territorio de los Guaranies será designado como camba, con especificaciones camba kokue, camba mba’epu, etc.   La danza mascarada mokokue y hoy todavía en África central, exhibida.

Esos camba, compañeros de infortunio, serán conducidos al Perú.  Cabe destacar, entre 1560 y 1650, la instalación de los bantú, encadenados como los congo, anchico, benguela, angola, alonga, malemba/ malamba, mosanga, mocambique.

Esos plantadores de caña de azúcar intentarán organizar un palenque, en 1713, en la localidad de Huachipa, bajo la conducción de Francisco Congo.

ESTROFA

La población de los « lunderos» sobre las tierras incas, estimadas en el siglo XVII, entre 10 y 15 % de la población total, obligó al Arzobispado de Lima a elaborar, en 1628, un catecismo para « los negros que vienen de Angola… ».

A ese respecto, el prolífico afroamericanista francés, Jean-Pierre Tardieu, publicará, en 1993, en Madrid y París, su famoso artículo: “ Los jesuitas y la lengua de Angola en Perú (S. XVII).”

Los peruanos de ébano confortarán paralelamente, la confirmación de su fé cristiana, a sus « calendulas », tradiciones orales.

Portadores de una inteligencia coreográfica, rica y variada, ellos influenciarán al país andino, en los pasos de danza, como lo subraya Fernando Romero, en su estudio: « De la zamba de África a la marinera del Peru ».

Contingentes de «malungu», sin grilletes, influenciarán igualmente la sociedad colonial en la zona este del río Uruguay, posteriormente a la instalación entre 1756 y 1810, de los Angola, Benguela, Cabinda, Loango y Mocambique.

El censo efectuado entre 1812 y 1813 precisará otros origenes : mojumbo, monyolo, muyolo, muzumbi, mujumbi, magumbe, mocholo, mugumbi, mongolo, sango, lubolo, luboro, dubolo, ubolo, obolo, bola, bolo, bengula, bangela, bengales, ganguela, gangela, gunga, basundi, boima e melombes.

Algunos, sin etiquetas étnicas, embarcarán en la Isla Príncipe, Rio Congo o Zona del Congo.  Reducción

Prudente, la administración decide entre 1870 e 1880, la limitación de las demostraciones candombes en las salas. Se vio entonces la creación de Junta de Morenos Congos o la de los Mocambiques.

Esta medida no garantizaba realmente  la seguridad en Montevideo.  En efecto, la insurrección de 1803 fue planificada por un grupo asociado a Sala de los Congos.

El Canto Patriótico de los Calungague, celebrando, en un sabroso criollo, al mismo tiempo, la Ley de la Libertad para los hijos de esclavos nacidos en la Banda Oriental y la Constitución de 1830, y revelador del poblamiento, forzado bantú, de las Provincias Unidas del Rio de la Plata.

En efecto, una estrofa triunfante, afirma que « no se puede se cativo : “ …po leso la lo Camunda, lo Casenche, lo Cabinda, lo Banguela, lo Moyolo, tulo canta, tulo glita ».

La poesía afrouruguaya fija naturalmente, expresiones bantú tales como samba bo, bailar, catamba, demostrar, bambula, exhibir, música de éxito que continuó hasta fines de siglo XIX.

La investigación reciente insistiera, igualmente, al subrayar el componente bantú de la antigua Provincia Cisplatina ; siendo el ejemplo más edificante, la obra de Romero Jorge Rodríguez titulada «  Mbundo Malungo a Mundele ».

Los Atu, que sobrevivieron al “Oceano de los dolores” no olvidaron nada. Será, en Venezuela, liderando las revueltas o un verdadero golpe de Estado, descubierto en 1749, y en el cual los inspiradores son Francisco, Manuel, Miguel y Simón, todos,  loango.

La publicación de « Conocimiento desde adentro. Los afrosudamericanos hablan de sus pueblos y sus historias » es una nueva tentativa heurística, loable, cuyo Olaudah Equiano (1745 – 1797), el esclavo escritor, ya había propuesto, con brío, al mundo.

Este ensayo debe, obligatoriamente, tener prolongamientos apuntando a  una explotación continua de los archivos – la digitalización de los documentos facilitando, extraordinariamente, la investigación en este sentido.

Se debe paralelamente dedicar esfuerzos para construir una verdadera disciplina de linguística comparada entre las lenguas africanas y sus retenciones en las América y en las Caraíbas. La disposición será, evidentemente, extendida al análisis antropológico de los hechos de las civilizaciones, cuyo potencial de estudio todavía no ha sido abarcado.

Esas perspectivas científicas permitirán consolidar las bases de la dignidad y autoestima de los millones de « negersklavers » sacrificados en el altar de la insolente prosperidad de una Europa que se envolvió, cuerpo y alma, en un mercantilismo expansionista y devastador, en este Año Internacional consagrado a las Populaciones Afrodescendientes.

Simão Souindoula es angoleño. Historiador, actualmente se desempeña como investigador y es Vice-presidente del Comité Cientifico Internacional de la UNESCO, donde dirige el proyecto “La Ruta del Esclavo”

Traducción:  Bárbara Igor (texto aun sujeto a revisión)

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