¿Todavía se acuerdan de Carlos Cardoso?

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Por Orlando Castro

¿Por qué murió Carlos Cardoso? Murió por entender que la verdad es el mejor predicado de los Hombres de bien.

Escribo antes, bien antes, del día de su muerte (22 de Noviembre) para dar tiempo, si es que a alguien le importa esto, a los dueños de la verdad que imperan en la prensa lusófona para no que no digan que nadie se acordó…

Carlos Cardoso fue asesinado hace 11 años, en Mozambique, porque como Periodista hacia una seria investigación sobre la corrupción que rodeaba el programa de privatizaciones apoyado por el Fondo Monetario Internacional.

Para Mia Couto, “no fue sólo Carlos Cardoso quien murió.  No mataron solamente a un periodista mozambiqueño. Fue asesinado un hombre bueno que amaba a su familia y su país y que luchaba por los otros, los más humildes. Pero más que una persona: murió un pedazo del país, una parte de todos nosotros”.

Aunque sea una especie en vías de extinción, los periodistas continúan (en todo el mundo) siendo una espina en la garganta de los dictadores, igualmente siendo electos como escudados en regímenes democráticos.

¿Por qué murió Carlos Cardoso? Murió por entender que la verdad es el mejor predicado de los Hombres de bien. Murió, según Mia Couto, porque “su apuesta era mostrar que la transparencia y la honestidad no eran sólo  valores éticos sino que la forma más eficiente de gobernar”.

Murió, “por ser puro y tener las manos limpias”. Murió “por haber recusado siempre las ventajas del Poder”. Murió por haber sido, por continuar siendo, lo que muy pocos consiguen: Periodista.

“Liquidaron un defensor de la frontera que nos separa del crimen, de los negocios sucios, de los que venden la patria y la consciencia. El era un vigilante de un coraje e inteligencia raras”, afirmó Mia Couto en un testimonio que debería figurar en todos los manuales de Periodismo, que debería estar colocado en todas (a pesar de pocas) las Redacciones donde se hace el Periodismo.

En las otras, donde funcionan líneas de relleno de contenidos, no debe figurar.  Y no debe porque Carlos Cardoso no puede ser confundido con la escoria que vegeta en muchas de ellas a la espera de un plato de lentejas.

Es cierto que en el mundo lusófono no son muchos los casos de muerte física. Pero hay igualmente muchos asesinatos. El crimen contra los Periodistas es ahora mucho más refinado. No se dan tiros, se marginaliza. No se dan tiros, se invalidan. No se dan tiros, se amordazan.

“El sentimiento que nos queda es el de estar siendo cercados por el salvajismo, por la ausencia de escrúpulos de los que se enriquecen a costa de todo y de todos. De los que acumulan fortunas a costa de la droga, del robo, del lavado de dinero y del tráfico de armas. Y lo hacen tantas veces, bajo la mirada pasiva de quien debería garantizar el orden y castigar la barbarie”, dijo Mia Couto en la ceremonia fúnebre en Honor a Carlos Cardoso.

Es eso mismo. Continua siendo eso mismo, sea en Mozambique o en  Guinea-Bissau, en Angola o en Portugal.

Orlando Castro es Angoleño-português.  Reside actualmente en Portugal donde desarrolla su trabajo como periodista y Escritor

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