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DÍA DE ÁFRICA – 25 DE MAYO – MISOSO ESTÁ DE FIESTA

DÍA DE ÁFRICA – 25 DE MAYO – MISOSO ESTÁ DE FIESTA

Para todos los amigos que al igual que nosotros sienten una enorme dicha en este día, en que el reconocimiento al pueblo africano se hace presente, les dejamos una selección musical.  La variedad es incluso representativa de la diversidad de este continente cuna de la humanidad

¡esperamos lo disfruten!

CESÁRIA ÉVORA (CABO VERDE) – ISOLADA

SALIF KEITA (MALÍ) – MADAN

FELA KUTI-NIGERIA (Sorrow, Tears and Blood)

PAULO FLORES (ANGOLA)-BODA

YOUSSOU N’DUR (SENEGAL)-Ndobine

Agali “Ali” Ag Amoumine (MALI-SAHARA)-SAHARA NOMADE

DIE ANTWOORD (SUDÁFRICA) – ‘I FINK U FREEKY’

Sahara nómade – Música

Sahara nómade – Música

Por Francisco MF. (Chile)

“… En ella no vemos rastros de estabilidad ni permanencia, ya que se mantiene en constante cambio. Fuertemente basada en repeticiones, sus frases son tan irregulares y veloces que parecieran haber sido cortadas y pegadas en una secuencia caótica …”

Agali “Ali” Ag Amoumine es un músico proveniente de Tombuctú, ciudad ubicada en Mali, centro de la expansión musulmana por todo el continente africano. No sabemos mucho acerca de él y, probablemente, nunca sabremos más de lo que podamos inferir de su música. Por su vestimenta y la zona donde habita, sabemos que es un músico Tuareg, tribu en su mayoría nómade que viaja itinerantemente por la zona del Sahara.

La música de Ali Ag Amoumine avanza a paso rápido y en direcciones múltiples, como una tribu Tuareg avanzando por el desierto en busca de un próximo lugar donde asentarse. En ella no vemos rastros de estabilidad ni permanencia, ya que se mantiene en constante cambio. Fuertemente basada en repeticiones, sus frases son tan irregulares y veloces que parecieran haber sido cortadas y pegadas en una secuencia caótica.

Estamos demasiado lejos para comprender de qué se trata esta grabación –si es música de ritual, sagrada o de entretención- pero por lo menos podemos dar algunas nociones musicales acerca de ella.

Sin afán de sobreetiquetar esta música, esto es verdadera música minimalista ya que consta con una limitación extrema de recursos pero tiene una riqueza musical interminable. Consideremos que Ali Ag toca con un Tehardent, instrumento de 3 cuerdas que se pulsa como una guitarra. Lo acompaña Alhassane Maiga en las percusiones que, con una calabaza muy grande y unas “challas” pegadas a esta para darle más brillo, va tocando secuencias irregulares. La mezcla de estos dos instrumentos es tan compleja que las repeticiones simplistas de Philip Glass parecen un juego de niños en comparación a este disco. Las canciones van pasando pero la sonoridad siempre es la misma. Cambian un poco las melodías pero es difícil percibir muy bien las diferencias, sobre todo en las primeras escuchas de este disco. Eso sí, poco a poco, la percusión te va llevando a un estado de movimiento interior que, complementado con el Tehardant distorsionado de Ali Ag Amoumine, es una experiencia única.

Los grandes pilares rítmicos que afirman la mayoría de la música occidental se basan en el 4/4, 3/4, o variaciones de estos. Sin ánimo de entrar en la teoría musical, estas fracciones representan, básicamente, cómo está dividido el tiempo. Por ejemplo, en un ritmo regular basado en 4/4, podemos tener que cada 4 segundos, el primer golpe será fuerte, acentuado. Así, creamos una estabilidad perceptible desde el primer momento. Todos los ritmos conocidos en occidente se pueden agrupar en estas fracciones –llamadas cifras- regulares o bien, aproximar a estas.

Hoy en día hay una cierta inquietud, sobre todo en los músicos DIY (do it yourself), en crear música a partir de ritmos irregulares. Esta es una tendencia muy ligada a experimentaciones caseras con máquinas de samplers y drum machines, que se ha manifestado como una cierta búsqueda por la inestabilidad sonora. En el caso de Ali Ag, es inestabilidad pura (por lo menos para nuestra percepción occidental), de hecho, representa muy bien lo que significa ser nómade. Pretender que su música sea estable es como pretender que las tiendas donde viven lo sean también. En los campamentos tuareg no encontramos grandes pilares de mármol, piedra o madera dispuestos en forma simétrica en el espacio, sino, refugios irregulares dispuestos para capear el sol y las tormentas de arena. Por lo mismo, su música no consta de grandes pilares ni menos es simétrica. En cuanto a las cifras, se hace inconcebible asociar esta música a un 4/4 o un 3/4 ya que, tanto el Tehardent como la percusión van llevando cifras distintas al mismo tiempo, similar a lo que pasa en la música clásica de la India. Además, lo que hace el Tehardent es tan irregular que parece imposible agruparlo bajo una categoría rítmica.

Como lo dijimos anteriormente, esta es una música que avanza rápido, pero a tropezones y hacia múltiples direcciones. No existe clímax ni final épico en esta música, ya que es un viaje sonoro que no necesita de estos recursos dialécticos. El contraste entre la monotonía de recursos pero la habilidad con que estos son manejados hace que sea música en constante transformación, sin más ejes ni referentes que la percusión y la nota pedal del Tehardent que, a veces cambia y otras veces no está. Imaginamos así también el desierto del Sahara, monótono pero inestable a la vez.

Hemos omitido completamente comentarios sobre la relación con la voz pero ustedes podrán sacar sus propias conclusiones.

Recomendadísimo este LP, que viene además con un EP anexo. Para los buscadores de sonidos y formas musicales nuevas, no se van a arrepentir.

Francisco MF., natural de Chile, es músico y actualmente está a cargo del proyecto Needle Active Listening.

Asedio y captura de Tombuctú, capital cultural de África.

Asedio y captura de Tombuctú, capital cultural de África.

Por Fernando Báez

La ciudad de Tombuctú, hoy abandonada por 24.000 habitantes que huyen despavoridos junto a los turistas, llegó a tener 200 madrazas para enseñar teología y no menos de 40.000 estudiantes

Mezquita Al Yannah. Tombuctú. Mali

Ahora vuelve a mencionarse con insistencia la mítica ciudad de Tombuctú, tras su asedio y captura junto a Gao y Kidal por el Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA), que aspira a crear un territorio autónomo sahelo-sahariano para el nomádico pueblo Tuareg. Un proverbio popular en Malí dice que a nadie lo pica un escorpión si primero no pisa la arena, y ese temor ha mantenido la incertidumbre de una posible guerra civil entre los Tuareg y sus enemigos naturales, hoy en el poder desde fines del 29 de marzo tras un golpe de Estado que llevó a la conformación del Comité Nacional para el Retorno de la Democracia y el Restablecimiento del Estado (CNRDR), dirigido por el ambiguo capitán Amadou Sanogo.

Tombuctú, como Bagdad o El Cairo, es más un recuerdo colectivo de diversas generaciones que un lugar y no es incomprensible el temor que ha renacido por las consecuencias de un ataque sobre la antigua ciudad, donde se han construido monumentos culturales imponentes que son Patrimonio de la Humanidad según la declaratoria que hizo la Unesco en 1988 y la inclusión de las extraordinarias bibliotecas del lugar, que forman parte del Programa Memoria del Mundo y sobre todo de la historia olvidada de España. Tombuctú, llamada también El Dorado africano y también la villa de los 333 santos, jamás ha conocido tiempos de paz, pero nunca antes como ahora ha sido tan evidente su posible exterminio justo cuando había logrado ser una referencia turística planetaria con festivales de teatro y música.

El orientalismo ignoró por siglos –o para ser más exacto, omitió- el mestizaje curioso entre el mundo musulmán y los cultos antiguos africanos. Con la penetración del Islam cambiaron incluso las mitologías de pueblos tan independientes como los mandinga o los dogón. En Tarik al-fattash de Mahmud B. Muttawakkil Ka´ti se lee que el Caos dominó a sus habitantes, hasta que aceptaron el credo de Alá. Todavía puede encontrarse entre los ancianos una práctica esotérica animista; y la práctica exotérica islámica comunitaria.

La ciudad de Tombuctú, hoy abandonada por 24.000 habitantes que huyen despavoridos junto a los turistas, llegó a tener 200 madrazas para enseñar teología y no menos de 40 .000 estudiantes divulgaron su doctrina. En Tombuctú funcionó la que se estima primera universidad del mundo de Sankore (aunque Bolonia mantenga el merecido prestigio europeo), una obra que gracias a la erudición de sus creadores alcanzó el número fantástico de 25.000 estudiantes.

De las mezquitas habría que mencionar Djinguereiber, erigida hacia 1325 por Ishaq es-Saheli, el escéptico arquitecto granadino nacido en 1290 que enriqueció por la millonaria fortuna que le pagó el espléndido emperador Mansa Musa, quien también se distinguió porque hizo su peregrinación a La Meca con sesenta mil personas y cien camellos cargados de oro sólo para probar su devoción. El edificio de la mezquita es extraño, y su estilo desconcertante y mimético ante el paisaje se extendería por la ciudad al combinar el adobe y la palmera, como puede verse también en la milagrosa Sidi Yahya , que estuvo abandonada hasta que un iluminado apareció del desierto con las llaves y pudo abrirla siglos más tarde, o en la gigantesca Mezquita de Djenné.

De los grandes patrimonios de Tombuctú, sin duda que son sus bibliotecas y libros. Una de ellas fue la biblioteca errante que conformó lo que hoy se llama Fondo Kati, una de las maravillas más increíbles de Malí. Ni su número es habitual (comenzó por la cifra de 400 volúmenes y hoy tiene 7000 volúmenes sagrados); tampoco deja de sorprender que sus manuscritos híbridos salieron en unas condiciones clandestinas de España, pasaron de mano en mano de Marruecos a Walata en Mauritania y estaban en el Níger hacia el siglo XVI hasta 1818, y sus herederos la escondieron cuando los franceses la buscaban en Malí para llevársela a París. Volvió a reaparecer la colección en 1990 y para 1999 estaba abierta al público, con los apuntes que solía hacer Mahmud Kati a sus textos que producen de fuentes árabes, españolas, hebreas e incluso francesas y que León el Africano admiró sin medida. Según la versión de Ismael Diadiè Haïdara, descendiente autorizado de los Banû l-Qûtî ( de ahí el nombre Kati), hay más de 300 archivos que permitirían reescribir los lazos entre Tombuctú y el exilio morisco español, lo que permitiría recuperar una parte inevitable de la crónica de España.

En un manifiesto público fechado el 25 de Febrero de 2000, autores como el fallecido Premio Nóbel de Literatura José Saramago y autores de enorme importancia como Juan Goytisolo, Antonio Muñoz Molina, José Da Silva Horta y Ousmane Diadié Haidara, entre muchos otros, alertaban sobre el estado del Fondo Kati:

“Hoy, tres mil manuscritos de una familia exiliada de Toledo, la Familia Kati están en peligro de destrucción en Tombuctú. El diario ABC de España, News and Events de la Northwestern Uiniversity de EEUU, el Boletín de la Saharan Studies Association de EEUU, y el 26 Mars de Mali llevan meses señalándolo en vano”.

Lamentablemente, para 2012 el Fondo Kati todavía esperaba buena parte de la ayuda de la Junta de Andalucía, dispersada –como sabemos- por demagogos y políticos irresponsables. Los 7000 libros que ha cuidado Haïdara, estaban ya en peligro antes de que la ciudad fuera capturada por rebeldes Tuaregs, pese a que el tatarabuelo del intelectual escribió: “Hemos perdido el color y la lengua, pero nos queda la memoria”.

Bastó un golpe de estado en Malí el 22 de marzo para que fuera más evidente la precariedad de este legado.

Pero hay otras bibliotecas en peligro como la de Abu al-Abbas Ahmad ibn Ahmad al-Takruri Al-Massufi al-Timbukti (nacido en 1556), cuyo nombre sirvió a la biblioteca pública de Tombuctú y preserva 20.000 manuscritos. En un sublime texto, este poeta se atrevía a expresar un tema que se volvería nostálgico y popular: “La sal viene del Norte, el oro viene del sur, la plata viene de los blancos, pero la palabra de Dios, los cuentos hermosos y las posturas santas sólo los hallarás en Tombuctú”.

El amor por los libros no era inusual y se citan anécdotas que tal vez exageran, pero definen un contexto. Se dice, por ejemplo, que Al Uaqidi al morir dejó 823 baúles de libros y que el erudito Al Jahiz fue uno de los primeros hombres víctimas de su biblioteca porque al caerle un armario con libros lo aplastó y murió. Son curiosidades, pero asombrosas porque en la misma fecha una biblioteca en Europa apenas llegaba a 2000 títulos en un monasterio. Sobre todo a partir de la batalla de las Navas de Tolosa en 1212 el exilio de familias moriscas al África estableció distintas rutas de libros que fueron sacados para ser salvados de la hoguera.

El 50% de 500.000 libros y archivos ha desaparecido hasta el día de hoy, y la guerra puede aumentar las pérdidas. Todo el norte de Malí es una región sitiada, donde el Programa Mundial de Alimentos (PMA) calcula que los primeros refugiados se cuentan en 200.000 en Mauritania, Níger, Burkina Faso y Argelia sin esperanzas de volver; y este miedo lo manifiestan los valientes bibliotecarios que resisten justo a esta misma hora el desafío de la violencia y el odio que han puesto una emboscada a Tombuctú. El 2 de abril la Directora Irina Bokova de la UNESCO publicó una nota de prensa manifestando su preocupación por el futuro de la cultura de Malí y dejó claro que la comunidad internacional debe reaccionar sin demora.

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¿Primavera africana?”, pregunta no sin cierta sonrisa el guía que nos despide en el Aeropuerto de Bamako a los que hemos pasado un mes en Malí. ¿Me preguntan por una posible primavera africana?”, vuelve a interrogar con ese tono de los hombres que ya lo han visto todo o están por verlo y luego responde de modo definitivo y suficiente cuando alguien advierte en voz alta que el vuelo tendrá un retraso de 24 horas más: “Sangre, dictaduras, corrupción, masacres, todo eso forma parte de la imagen de África, pero uds. los extranjeros sólo ven la fachada, vienen y se marchan pronto, y no entienden que la verdad del continente está en sitios sagrados como Tombuctú, un símbolo de la resistencia cultural y de la diversidad de nuestros pueblos”. Cuando el hombre se aleja, pienso en sus palabras y me digo a mi mismo que algo más grave que lo que hemos visto está pasando porque el paradigma de tenacidad también está en peligro.

(*) Autor de la Nueva historia universal de la destrucción de libros, Planeta, 2011.

Fuente: Rebelión

Gentileza de nuestro amigo y colaborador Carlos Souza (Brasil/RJ).

Mory Kanté – Música – Guinea

Mory Kanté – Música – Guinea

Mory Kanté (nacido el 29 de Marzo de 1950 en Kissidougou, Guinea) es vocalista e intérprete de Kora (instrumento de 21 cuerdas usado mayoritariamente en el Oeste de África)

Nació en una de las familias de músicos Griots más conocidas de Guinea (título hereditario). Después de ser criado en la tradición Griot ‘Madinka’ en Guinea, fue enviado a Mali a la edad de 7 años, donde aprendió a tocar el Kora, asi como también aprendió importantes tradiciones vocales, algunas de las cosas necesarias para convertirse en griot.

En 1971 Kanté se hizo miembro de la Rail Band, en donde Salif Keita era el cantante. Keita dejó la banda en 1973, dejando a Kanté como vocalista.

Kanté es conocido internacionalmente por su hit de 1987 ‘Yéké yéké’ que fue uno de los hits africanos más vendidos, además de ser número uno en Europa en 1988, haciéndolo el primer single africano en vender más de 1 millón de copias.

3 canciones de ‘Akwaba Beach’ (álbum del cual se desprende Yéké Yéké) fueron la fuente de inspiración para 3 de las canciones más taquilleras en las películas indias. Yéké Yéké fue tocada como fondo en la épica Agneepath de 1990, cuando Amitabh Bachchan la estaba mostrando en Islas Mauricio. ‘Tama’, otra canción de este álbum, inspiró ‘Tama Tama’ tema del hit de 1990 Thanedar, estelarizada por Sanjay Dutt y Madhuri Dixit asi como también el tema ‘Jumma Chumma DeDe’ de la obra maestra del director Sooraj R. Barjatya ‘Hum Aapke Hain Koun!’ de 1994. Otra canción del álbum, ‘Inch Allah’, inspiró las primeras líneas del tema principal de H.A.N.K (siglas de la película).

Kanté nuevamente recibió inesperada fama en 1994 cuando el dúo alemán Hardfloor creó un remix bailable de “Yéké Yéké”. Además apareció en 2006 como vocalista en “Narama” una realización de DJ británico Darren Tate.

El 16 de Octubre del 2001, Mory Kanté fue nominado Embajador de la FAO (Organización de las naciones unidas para la alimentación y la agricultura).

Aquí los dejamos entonces con el clásico Yéké Yéké, el que indudablemente ¡ya conocen!

Yéké Yéké

Fuentes: Wikipedia y otros.

Traducción y redacción de textos: Pablo Fontecilla (Chile).

Sugerencia Musical: Zwela África!

Drama en Malí: Cómo huir a la vez de los golpistas, los rebeldes y del hambre.

Drama en Malí: Cómo huir a la vez de los golpistas, los rebeldes y del hambre.

Malí se resquebraja. El estado que conforma el eje de África Occidental ha saltado por los aires, con rebeldes en el norte avanzando y ocupando posiciones, mientras que en Bamako una junta militar destituyó al Gobierno democrático precisamente porque no hacía frente a estos rebeldes. Ahora, la CEDEAO, organización supranacional que engloba a los países de la zona, ha impuesto severas medidas contra los militares golpistas, sin apenas fijar un trazo sobre el que trabajar para impedir el avance de los rebeldes. Los ciudadanos, acorralados además por la sequía y el hambre huyen en masa de algunas ciudades, llegándose a contabilizar hasta 200.000 refugiados según distintas organizaciones.

Ref. guinguinbali

Golpe de estado en Malí

Golpe de estado en Malí

POR JOSÉ NARANJO

Lo que comenzó este miércoles en Bamako (capital de Malí) como una revuelta militar por la escasez de medios para combatir la rebelión tuareg en el norte del país se ha convertido ya por la noche en un auténtico intento de golpe de estado, con los soldados amotinados atacando el palacio presidencial.

 

Fuentes del ministerio de Defensa citadas por la agencia Reuters confirmaron este miércoles por la noche que se trata de un golpe de estado de un grupo de soldados y otras fuentes diplomáticas revelaron que se habían escuchado fuertes explosiones en la colina donde se encuentra el palacio presidencial.

Aunque se desconoce el paradero del presidente Amadou Toumani Touré, su guardia presidencial y soldados leales acordonaron por la tarde la residencia oficial ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos.

Al mediodía, soldados de la guarnición de Kati, a unos 15 kilómetros de Bamako, se habían amotinado tras una visita del ministro de Defensa a las instalaciones ante la falta de respuesta de éste a sus demandas, relacionadas con la falta de armamento para combatir la revuelta tuareg en el norte del país, que ha provocado decenas de bajas en el seno del Ejército.

Posteriormente, los soldados amotinados salieron fuertemente armados a las calles de la capital y comenzaron a disparar al aire, pidiendo a la población que se refugiara en sus casas. Los militares tomaron por asalto la radio televisión pública, que esta noche sigue bajo su control, interrumpiendo toda emisión.

Aunque los soldados aseguraron entonces que sólo se trataba de una protesta por la débil respuesta que estaba dando el Gobierno a la crisis en el norte del país, por la tarde se confirmó que estábamos ante un intento de asonada militar en toda regla, aunque parece que no todo el Ejército apoya el levantamiento.

Otras guarniciones del país, como la de Gao, situada muy cerca de la zona del conflicto con los tuaregs, se han alzado también contra sus oficiales, a los que han secuestrado, según informaciones que llegan desde este país africano.

Ref: GUINGUINBALI

La rebelión tuareg se hace fuerte en Tessalit

La rebelión tuareg se hace fuerte en Tessalit

El pasado sábado, los rebeldes tuareg lograron finalmente y tras una semana de intensos combates hacerse con el control de la base militar de Amashash, situada a seis kilómetros de Tessalit. El Ejército de Malí ha confirmado que los 600 soldados que resistían en esta base la han abandonado en lo que califican un “repliegue táctico”. Lo cierto es que la rebelión tuareg está más fuerte que nunca y está provocando un gran éxodo de civiles hacia Burkina Faso, Argelia, Mauritania y Níger que amenaza con convertirse en crisis humanitaria. La rebelión tuareg ha logrado una importante victoria con la toma de la base militar de Amashash (Tessalit), en la que se habían refugiado varios miles de habitantes civiles de la ciudad. Un equipo del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) acaba de llegar este lunes a Tessalit para realizar una evaluación de la situación y poner en marcha las medidas necesarias para ayudar a los civiles heridos o desplazados por los combates.

La última rebelión tuareg estalló el pasado 17 de enero liderada por el Movimiento Nacional de Liberación del Azawad (MNLA) que reivindica la independencia de este enorme y desértico territorio que incluye tres regiones del norte de Malí, Tombuctú, Gao y Kidal. En este momento es difícil precisar, dada la falta de información independiente, el estado de la rebelión. Por un lado, los rebeldes aseguran tomar ciudades que días después son recuperadas por el Ejército maliense, mientras que los soldados del Estado califican de “repliegues tácticos” lo que podrían ser retiradas en toda regla.

En todo caso, lo que sí parece evidente es que esta rebelión ya se ha cobrado la vida de cientos de combatientes en los dos bandos. Los rebeldes han mostrado una gran capacidad para golpear en todo el Azawad, desde el oeste cerca de la frontera con Mauritania hasta el este junto a Níger, y desde el norte fronterizo con Argelia hasta más allá de los límites de este territorio, con escaramuzas en la región de Ségou, al sur de Malí.

Y como en todo conflicto se están produciendo abusos sobre la población civil. Médicos sin Fronteras ha denunciado que el pasado 22 de febrero varios helicópteros del Ejército malí bombardearon un campo de refugiados cerca de Kidal, lo que provocó la muerte de una niña y heridas a nueve mujeres y niños. Amnistía Internacional ya ha pedido a Malí que deje de bombardear a la población civil en el norte del país.

Asimismo, circulan numerosos comentarios acerca de las presencia de mercenarios ucranianos especialmente agresivos que están pilotando estos helicópteros. Igualmente existen denuncias de graves abusos y detenciones indiscriminadas por parte de las milicias progubernamentales.

Frente a estas denuncias, el Gobierno malí insiste en señalar los supuestos vínculos entre los rebeldes y los terroristas de Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI) y señalan a la presunta matanza de decenas de soldados el 24 de enero en Aguelhok, desarmados y ejecutados de un tiro en la nuca. Sin embargo, los rebeldes niegan el vínculo con AQMI y aseguran que tratan bien a sus prisioneros, denunciando que algunas fotos que circulan en Internet sobre esta matanza son, en realidad, fotos de hace cinco años tomadas en Níger.

Mientras la posición oficial malí sigue tachando de “bandidos armados”, “terroristas” y “traficantes de droga” a los rebeldes, también apunta en la dirección de que están dirigidos por mercenarios que lucharon a favor de Gadafi en el reciente conflicto libio. Sin embargo, la realidad parece ser otra. Aunque sí hay ex oficiales gadafistas en la cúpula del MNLA y es evidente que algunas de las armas que poseen proceden de esta guerra, lo cierto es que otros dirigentes del MLNA no estuvieron en Libia y proceden de anteriores rebeliones o incluso del propio Ejército malí, de donde procede también la mayor parte del stock armamentístico rebelde.

La rebelión ha provocado ya dos consecuencias inmediatas. La primera es un incremento del nacionalismo bambara (principal etnia de Malí) y anti tuareg en el resto del país, lo que ha degenerado en abusos contra establecimientos y propiedades de tuaregs en ciudades como Kita y Bamako, la capital. Sin embargo, el problema más acuciante en este momento es la huída de decenas de miles de personas del escenario del conflicto, lo que se está convirtiendo en una crisis humanitaria de consecuencias imprevisibles.

El norte de Malí es una región ya de por sí frágil debido a la sequía, la presencia de terroristas de AQMI, especializados en secuestros de occidentales, y de traficantes de droga. Las agencias internacionales ya habían advertido de que el Sahel iba a sufrir una hambruna esta primavera y un éxodo de su población. Pero este éxodo se ha precipitado en Malí por la rebelión tuareg, que ha provocado la salida de al menos 100.000 personas a países como Mauritania, Níger, Argelia y Burkina Faso y la existencia de unos 70.000 desplazados internos en Malí.


JOSÉ NARANJO

Dakar 13/03/2012

Ref. guinguinbali

Gentileza de nuestro amigo y colaborador Carlos Souza (Brasil/RJ)

Seya, de Oumou Sangaré (Mali, 2009)

Seya, de Oumou Sangaré (Mali, 2009)

11 canciones basadas en la tradición de la música wassoulou, aunque con muchas influencias de etnias vecinas, como el uso de los tambores sabar usados por los wolof en el tema korolo o las maravillosas cuerdas que aparecen en donso, recordando esa unión de la música negra con la gnawa árabe.


Ref: Recomendaciones de la mediateca, CASA AFRICA.

Más de 30.000 desplazados por la rebelión tuareg

Más de 30.000 desplazados por la rebelión tuareg

 

El norte de Malí está de nuevo en el ojo del huracán. A mediados del pasado mes de enero, el recién creado Movimiento de Liberación Nacional del Azawad (MLNA) lanzó una amplia ofensiva contra varias ciudades del norte de este país africano y se enfrentó en varias escaramuzas al Ejército malí. Al menos medio centenar de personas han perdido la vida desde entonces y decenas de miles han huido de la zona. El MLNA reclama la creación de un estado tuareg, pero por ahora sólo ha logrado generar una crisis humanitaria en una región del Sahel ya castiLa historia de las rebeliones tuareg en esta zona tiene casi un siglo. Desde que en 1916 estallara una insurrección armada contra el gobierno colonial francés, la llamada rebelión de Kaocen que logró apoderarse de varias ciudades de las montañas del Air (Níger) durante más de tres meses, los tuaregs se han mostrado siempre combativos contra todo poder que venía del exterior. En la década de los sesenta del siglo pasado volvieron a la carga, en esta ocasión contra el poder establecido en Bamako del recién nacido estado de Malí y una ley de reforma de tierras que atentaba contra sus tierras tradicionales. La respuesta del Gobierno maliense fue brutal e incluyó masacres a pueblos enteros. El alto el fuego de 1964 fue muy precario.

Entre 1990 y 1996 se vivió la llamada tercera rebelión tuareg, en la que los miembros de esta etnia reivindicaban la creación de un estado independiente al considerarse excluidos de la toma de decisiones. La rebelión afectó al norte de Malí y Níger y se produjo tras una hambruna y crisis de refugiados. Los enfrentamientos entre los ejércitos de ambos países y los tuaregs volvieron a dejar un reguero de muertos y desplazados. Sin embargo, diez años después volvieron a reproducirse los problemas en la llamada cuarta rebelión tuareg.

El pasado mes de octubre se producía el nacimiento oficial del Movimiento de Liberación Nacional del Azawad (MLNA), un grupo político-militar que reivindica la independencia de esta región que abarca casi todo el norte de Malí, una parte del norte de Níger y el sur de Argelia, donde han vivido tradicionalmente las tribus tuaregs, pero no solo ellas. El MLNA surge de la fusión del Movimiento Nacional del Azawad (MNA) y el Movimiento Tuareg del Norte de Malí (MTNM) y se ha visto reforzado en los últimos meses por la llegada de combatientes tuaregs que participaron en la guerra civil de Libia, la mayoría contratados como mercenarios por el régimen de Gadafi, pero otros bajo la bandera del Consejo Nacional de Transición libio.

Y a mediados de enero, el MLNA ha comenzado su última ofensiva, coincidiendo no solo con la llegada de los combatientes procedentes de Libia sino con la inminencia de las elecciones presidenciales en Malí, previstas para el próximo mes de abril. Los ataques se han producido sobre todo en las ciudades de Menaka, Anderamboukane, N’Tillit, Tessit y Aguelhok. La cifra de muertos varía según las fuentes, se habla de medio centenar, ochenta o incluso de cien, entre los que habría soldados malienses, muchos civiles e incluso algunos ejecutados de manera sumaria, sobre todo en Aguelhok.

HUIDA DE CIVILES

Los ataques prosiguen con mayor o menor intensidad y están provocando una auténtica huida de civiles del lugar. Se calcula que unos 15.000 malienses han cruzado ya la frontera en dirección a Níger y que al menos otros tantos podrían haberse trasladado a otras ciudades próximas, como Gao o Kidal, donde intentan encontrar refugio de los ataques en casa de sus familiares. En total unas 30.000 personas, de las que, según el Comité Internacional de la Cruz Roja, unos 26.000 proceden de Menaka y otros 4.000 de Aguelhok, donde se han producido los ataques más cruentos.

Los problemas a los que se enfrentan estos desplazados están directamente relacionados con la comida y el agua para abastecerles. De hecho, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) ya ha iniciado conversaciones con los gobiernos de Níger, Mauritania y Burkina Faso, países todos limítrofes con Malí, para habilitar campos de refugiados donde ordenar un vasto plan de ayuda humanitaria.

La situación es complicada y se viene a sumar a los dos males endémicos que sufre la región del Sahel. Por un lado, el deterioro de las condiciones de vida a consecuencia del brusco parón vivido por una de las industrias más rentables, el turismo, a causa de los secuestros y la actividad terrorista en la zona de Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI) y, por otro, la amenaza de una hambruna que podría tocar a cientos de miles de personas y de la que las agencias humanitarias internacionales ya han advertido de que estamos a las puertas.

Más allá de la consideración de si las reivindicaciones de los tuaregs que luchan con el MLNA son justas o no, una gran parte de la población tuareg y los árabes, songhais, peuls y de otras etnias que conviven en esta parte del mundo están sufriendo las consecuencias de una rebelión que está poniendo en serios aprietos su propia supervivencia y que está condenando a esta región del mundo a una inestabilidad que será difícil superar. Como dice un proverbio africano, cuando los elefantes pelean es la hierba la que sufre. Y en el Azawad, aunque no haya mucha hierba, sí que hay mucha gente sufriendo.

NARANJO

Dakar 21/02/2012

REF: Canariassocial

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Gentileza de nuestro amigo y colaborador Carlos Souza (Brasil/RJ)

L’Orchestre National “A” de la République du Mali

L’Orchestre National “A” de la République du Mali

Modibo Kaita fue el primer presidente de Mali, gobernando la nación entre los años 1960 y 1968. Inspirado por Sékou Touré de Guinea, su gobierno promulgó una política cultural y radical que vio nacer a las orquestas regionales y nacionales.

L´Orchestre National “A” de la République du Mali fue la primera de estas bandas, y fue formada un día después de que Mali se independizara.  En concordancia con las políticas culturales del nuevo gobierno, la orquesta fue formada por “músicos que han jurado servir a su país contribuyendo con toda su genialidad a proteger y revalorizar la música de Mali”.  La orquesta tenía entre sus filas a algunos de los mejores músicos en su país, sin embargo no todos podían encajar en esta categoría, por lo que en los años venideros se formaron también las orquestas nacionales B y C.

La orquesta nacional “A” fue dirigida por Keletigui Diabaté, un multi-instrumentista que tocó la primera guitarra en la agrupación. La conexión entre las políticas culturales de Guinea y Mali se consagra en el grupo en parte gracias a Keletigui, quien también fue  uno de los miembros formadores de la Guinea’s Orchestré de la Garde Républicaine  (en su primera formación).  El único LP de la Orquesta nacional “A” (imagen de arriba) fue realizado aproximadamente en 1970 por el sello discográfico Barenreiter-Musicaphon.  Este contenía 2 canciones de la tradición narrativa épica de los griots, ‘Tara’ y ‘Duga’, esta última a la par con las mejores versiones registradas en Mali.  Sin embargo, lo mejor del LP es “Janfa”, una canción acerca de la tradición del amante (también interpretada por la Tjiwarra Band, entre otros). Es una excelente pieza, con un solo de guitarra fascinante interpretado por Keletigui Diabaté, y fue sin duda una inspiración para muchos de los músicos de la nación. Es difícil entender como este LP, junto con otro editados por Barenreiter-Musicaphon, nunca fueron re-editados.

Un cassette no estrenado comercialmente de la Orquesta Nacional “B” sobrevive, el personal incluía a Kessemady Diabaté en la voz, Madou “Guitare” Sangaré en la guitarra principal (ex-Kéné Star and Orchestre Régional de Mopti), y Baubacar Diallo en la guitarra rítmica (National Badema & Oumou Sangaré). En la orquesta nacional “C”, de quienes no se dispone de grabaciones, figuraban Daouda “Flani” Sangaré, Diabaté Zani y Madou “Guitare” Sangaré.  Las orquesta A y B se combinaron para formar la Orchestre National Badema, quienes aún siguen tocando, mientras que la orquesta nacional C se convirtió en la Super Djata Band.

Sugerencia Musical y traducción de textos: Pablo Fontecilla (Chile)

REF: RADIO ÁFRICA

MALÍ: un viaje por sus tejidos

MALÍ: un viaje por sus tejidos

Mucho más que moda pasajera, los tejidos de Malí cargan una rica simbología capaz de descifrar el alma de los pueblos ancestrales.  Flecos que evocan a la lluvia, el trazo que señaliza un buen camino, la flecha que alerta contra personas deshonestas…  En este país el ovillo de significados es infinito.

Por Marie Ange Bordas.

Hablar de tejidos en la África occidental, significa mucho más que hablar de moda o artesanía: es un camino para descifrar costumbres locales y comprender un poco más de la intrincada historia de cada lugar.  En la raíz de la cultura textil oeste africana, está la tejeduría, técnica dominada por las antiguas civilizaciones desde el siglo 9, mucho antes de la llegada de los europeos.  Cuando desembarcaron en la costa del actual Senegal en el siglo 15, los portugueses quedaron estupefactos al ver que los “salvajes” no sólo cultivaban y tejían el algodón, si no que también lo teñían de azul intenso.  El azul del índigo luego se convertiría en materia prima disputada por los europeos, así como lo fueran las tiras de algodón, tejido utilizado como moneda de cambio hasta poco tiempo después de la segunda guerra mundial.

Segundo mayor productor de África (después de Egipto), Malí tiene una tradición textil que se remonta a más de mil años, cuando casi todas las mujeres sabían hilar y la mayoría de los agricultores tejían en sus horas libres.

Tejer tiene significados rituales y mitológicos.  Para el pueblo dogón, el lenguaje es indisocible del tejer.   El término sou por ejemplo, significa palabra pero también una faja de tejido que sale del telar.    Para ellos, estar desnudo, es estar sin palabras.

Segunda Piel

El primer destino es el taller Ndomo, centro de formación y creación en teñido natural, fundado por el artista Boubakar Doumbia en la ciudad de Segou.  El taller es construido en banco, mezcla de tierra, paja y un poco de aceite de karité, extraído del árbol del mismo nombre) para dejar la estructura impermeable.   La entrada ya traduce la filosofía del negocio: coronando la puerta hay cinco columnas adornadas con caracolas.  Ellas representan la máscara Ndomo y hacen alusión a los 5 dedos de una mano que es capaz de transformar la materia prima en riqueza.

Ndomo también es el nombre de la primera fase de iniciación por la que pasan los jóvenes bambara a partir de los 7 años para aprender a vivir en sociedad.

Significando literalmente “hecho con tierra”, el bogolan (bogo=tierra) es la atracción principal del taller.  Ese nombre terminó por ser asimilado como el tejido acabado, pero la verdad es que designa el diseño hecho con barro rico en óxido de fierro, aplicado sobre tejidos teñidos con tinturas vegetales, como el Basilan.  Según la tradición, ese teñido con plantas que son también medicinales (basi=curar), da al tejido no sólo bellísimos tonos de ocre, marrón y amarillo, pero también propiedades curativas.  Con alta concentración de tanino, las plantas utilizadas son fijadores naturales, lo que garantiza a los tejidos un color que nunca desaparecerá.  El proceso es largo.  Las hojas del N’galama y del Cangara y las cascaras del N’péku son secas al sol y peladas para luego ser hervidas o puestas en remojo para soltar su color.

Con el baño listo, las fajas del tejido son sumergidas y puestas al sol varias veces, dependiendo de la tonalidad deseada.  Terminado el teñido, se pasa al Bogolan, el diseño con barro recogido en el lecho de los rios y guardado en jarros cerrados por tres semanas.

Hoy en día, son principalmente hombres los que realizan el trazado de los motivos (llamados binye) en el taller Ndomo.  Ellos entraron en el ramo durante los años 80, cuando el tejido tuvo éxito internacional en el mercado de la decoración y del turismo.  Pero tradicionalmente, esa era una tarea exclusiva de las mujeres.  Ellas siempre retuvieron no sólo los secretos de la arcilla, como el vocabulario simbólico de los motivos: cada uno de ellos significa un valor, un mensaje pasado entre generaciones, sobre todo por medio de los ajuares.

A continuación, algunos de los diseños más característicos:

Céfarin jala: literalmente, la cintura del corajudo.  Simboliza la bravura o la fecundidad

Dankun: cruce de dos caminos. Evoca un sacrificio por otras personas

Falifereke: la imagen representa animales domésticos presos. Es un símbolo de inmovilismo.

Juru sarabali ka sira: zig-zag, el camino tomado por quien no quiere pagar sus deudas.

Kalabanci ka sira: camino hecho por el impostor, aquel que finge ser quien no es.

Kolon kisèso: la casa de las conchas (o monedas). Es el lugar donde se guarda la fortuna.

Bunteni ku: la cola del escorpión, siempre asociada a personas deshonestas, traicioneras.

Aferrados a la idea de una comunicación estrictamente femenina, se concreta un encuentro con Madame Pakarsa Traoré, fundadora de la cooperativa Bogolan de Djenné.  Fundada en el siglo 9, abriga una de las más impresionantes mezquitas africanas, símbolo del islamismo tolerante de Malí.  Declarada Patrimonio Mundial por la Unesco, la Gran Mezquita es sólo una de las señales visibles de la importancia de la ciudad para el mundo islámico.  Lo otro menos evidente, puede ser percibido de mañana, al recorrer los tortuosos pasajes de la vieja ciudad: es la hora en que los niños frecuentan las madrassas o escuelas coránicas.  Sentadas a la sombra de los edificios, ellas se concentran en escribir en sus tableros de madera los versos del Corán.

Embriagados por la misteriosa ciudad de fachadas impenetrables y laberínticas calles sorprendentemente vacías, se siente un gran alivio al subir hasta el tejado de la cooperativa y permanecer al aire libre.  Desde allí la vista de la ciudad impresiona.  Es en los patios y en los tejados que la vida acontece cuando el sol no brilla inclemente.  Las mujeres cocinan, lavan ropa, los niños juegan… Protegidos del calor en un pequeño nicho, tomamos el té mientras Madame Traoré explica que los tejidos teñido absorben las virtudes de las plantas terapéuticas y por lo tanto, son protectores, una segunda piel que cubre y protege el cuerpo, en momentos cruciales a lo largo de la vida, como el nacimiento, la menstruación, la circuncisión de los niños y la mutilación genital de las niñas en algunas etnias- según varios estudios científicos, la planta N’galama tiene alto poder cicatrizante.

El trabajo de las maestras del trazo llamadas binyetigi es delicado.  No existe margen de error.  Con una pequeña espátula de fierro y un bastón de madera, ellas van delineando trazos de arcilla que, después de lavados, quedarán negros e indelebles.  Sosteniendo un palito de madera, el hijo de Madame Traoré traza los motivos en el suelo, mientras ella explica sus significados: un trazo significa tomar un buen camino en la vida;  dos trazos, evite tomar dos rumbos al mismo tiempo; una flecha, no sea deshonesto; una “X”, Dankun, la encrucijada que simboliza el sacrificio para los otros; un círculo con un punto, Kolon Kisèso, el lugar de la fortuna; el zig-zag, el camino de aquel que no quiere pagar sus deudas; el Suraka taasira, el paso del camello, símbolo del viaje…  Y la lista sigue en un extenso inventario de consejos y valores pasados de generación en generación.

De Djenée partimos a Mopti, capital de la sub-región y punto estratégico para el turismo regional.  La Venecia de Malí nos recibe con un día caliente, un fuerte olor a pescado y vendedores insistentes.  La confluencia del Río Níger con su afluente Bani, Mopti es el más importante puerto de la región.  Aquí llegan las pinasses, embarcaciones cargadas de cebollas del país Dogon, arroz del Delta del Níger, barras de sal de Tumbuctú, carneros y pescado.

Hombres y mujeres dividen las tareas de diseño, tejido y teñido.

Después de encomendar el traje a boubou de mangas largas, a un sastre callejero, partimos camino al mítico país Dogon. ¿Cómo introducir a quien aun no conoce la fascinación que él ejerce en los occidentales hace un siglo?  ¿Hablar de la arquitectura impar de las pequeñas villas suspendidas en los acantilados, hablar de un pueblo que hacen décadas encanta a etnólogos por haber mantenido su cultura en un país 90% musulman?  ¿Hablar de su fascinante cosmología, la ciencia que trata de la estructura del universo donde sexo, lenguaje y tejeduría se mezclan en un bordado extraño y poético?  Hablar de la historia de un pueblo que atravesó el Níger para instalarse en ese acantilado poco acogedor…

Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, el país Dogón se extiende alrededor de los 200 kms del Acantilado de Bandiagara, en el Este del país.  La región alberga 250 mil personas viviendo en casi 420 villas repartidas en tres paisajes distintos: planicie, la meseta y el acantilado propiamente dicho.  Una geografía que determinó el desolamiento y aislamiento de este pueblo por siglos, no sólo protegiéndolo de sus enemigos, sino que también dando guarida a costumbres y tradiciones.

Tejedores en el acantilado

Llegar al país Dogón es como llegar a otro mundo.  La carretera es mala, larga y complicada.  Aun así, a cada kilómetro que pasa, a cada conversación de orilla del camino, en cada población, la sensación de estar entrando en otra dimensión sólo aumenta.  La primera visión de las antiguas habitaciones Tellem, incrustadas en el acantilado, da una impresión surrealista.  Como celdas de una colmena, decenas de construcciones en forma de torres, hechas de minúsculos ladrillos, parecem confundirse con la piedra ocre del acantilado.  Cuenta la leyenda que los Tellem, pueblo casi pigmeo que habitaba la región antes de los dogones (entre los siglos 11 y 13), tenían poderes mágicos que les permitían elevar ladrillos por las alturas.

Con el cielo estrellado como techo y el suelo de una terraza como cama, descansamos en la villa de Sangha, donde aprendemos un poco más.  Como varias otras actividades entre los dogones, tejer es una manera visible para hablar de lo invisible.  En prácticamente todas las villas, los tejedores forman parte del paisaje solos o en grupo, pedaleando en sus telares, mascando nuez de kola cercados por fajas de algodón, que se enrollan y se acumulan en largos rollos.  Entre los dogones, las mujeres hilan, los hombres tejen y las mujeres tiñen… hilan, tejen, tiñen, cosen.

Azul, color de los sueños, de calma, de paz.  Azul que evoca viajes, encuentros, despedidas.  Azul del índigo, índigo del país Dogón.

Para llegar hasta las tintoreras es necesario escalar el acantilado de 600 metros.  Aminata, Adama, Fumata, Amagara, las mujeres de Ondougou, están sentadas en un patio costureando o cortando los hilos de los tejidos ya teñidos.  Todas están vestidas con sus coloridos boubous, que contrastan con el ocre del paisaje y con la sensatez oscura del índigo.  Hoy los tejidos tradicionales en índigo son más usados en ocasiones especiales, o como pagnes (pareos) amarrados a la cintura como pollera.

Djeneba Babara muestra el proceso de teñido.  Al lado de sus canaris (caldera de barro),  repletos de la tintura del índigo,  sus manos teñidas de azul son el testimonio de que, en ese pedazo del país Dogón, el teñido vegetal no cedió lugar al químico.  Señal de los tiempos: para acelerar el proceso y garantizar un azul más intenso, ellas incluyen una mezcla sintética al índigo vegetal.

Madame Napo muestra un antiguo echarpe azul con largas franjas y explica que la pieza envía a los cielos un pedido de lluvia, mientras más largas las franjas, más lluvia se pide.  Dicen las más ancianas que antiguamente, la mujer menstruando no podía teñir con índigo y, si quería que el proceso tuviese éxito, no debía mentir a su marido.  Los hábitos cambiaron, principalmente con la islamización de la comunidad y con el intercambio con otros pueblos. Pero sentadas en grupo, hilando el algodón al son de animadas conversaciones, Aramata y sus amigas perpetúan la palabra, sea ella del paño o de la voz, la trama de la vida.

Fuente: Marie Claire pelo mundo.

Traducción y edición de textos: Bárbara Igor

Los textos fueron “despersonalizados”.  Siendo narrados en primera persona en português, esta adaptación elimina datos anecnóditcos considerados  no informativos. 


Gentileza de nuestro amigo y colaborador Carlos Souza (Brasil/RJ)

Bamako (una película de Abderrahmane Sissako)

Bamako (una película de Abderrahmane Sissako)

Por Misosoáfrica

Obviamente al Banco Mundial no le anima un instinto asesino, pero el Banco Mundial es sin duda la piedra fundamental, el centro de ese capitalismo que ha perdido la razón porque se ha convertido en un capitalismo financiero, en un capitalismo depredador, un capitalismo que ignora el interés general para organizar lo que más desea: sacar beneficios a perpetuidad.

“Evidentemente es un inmenso honor defender a la sociedad africana y defender a los millones de mujeres y hombres de honor que han sido magníficamente encarnados estos días y que han venido a decir finalmente que el mundo, desde que existe, se ha organizado siempre para que la parte del mundo que sufre y padece, se calle y guarde silencio. Y por supuesto para que el continente africano sufra en silencio, hacen falta carceleros, es preciso que haya guardias, o sea: el imperio americano y sus subcontratistas europeos. Hacen falta doctores de Afairouz1, doctores Folamour2 que prescriben recetan que los africanos no saben leer ni tampoco respetan. Esas recetas, supuestas pociones mágicas que se revelan en seguida como venenos muy bien destilados, venenos chinos, y los chinos podrían ponerse a ello y el mal seria absoluto. O sea que sí, creo que no le será difícil declarar culpable al banco mundial y a sus cómplices: la asociación de malhechores. No será difícil porque el balance es espantoso, las cifras son homicidas y las estadísticas asesinas. Sólo tenemos que recordar que en 20 años, desde que se planeó el ajuste estructural, se han establecidos planes de destrucción y empobrecimiento estructural. Junto a eso las estadísticas hablan y son elocuentes sobre la tragedia que tenemos ante nosotros. La esperanza de vida ha disminuido 46 años, manipulan el SIDA cínicamente para olvidar que esa tasa de mortalidad, si aumenta, va unida al descenso importante y significativo de la renta per cápita en África. Eso es evidente y voy más allá. Los planes de ajuste estructural han fracasado en conjunto. Esos 50 millones de niños africanos cuya muerte está prevista en los próximos 5 años, esos 3 millones de muertos por paludismo programados para el año que viene, ¿vamos a decir ante estas cifras asesinas que el Banco Mundial y los otros han triunfado? No se puede decir y no lo diremos. Y tampoco diremos que los planes de ajuste estructural han llevado a África con toda evidencia a un círculo vicioso y absurdo. Este círculo vicioso comenzó, el tribunal lo sabe, comenzó con la deuda, que es como una piedra al cuello de África, la deuda que es como un juramento de fidelidad al amo, la deuda cuyas cifras hablan por sí solas, 220.000 millones de dólares en 2003, la deuda de la que se sabe por las últimas estadísticas, Sr. presidente de la corte, que si se han podido devolver 4 dólares por habitante, aun quedan 4 dólares por pagar. Y evidentemente esta deuda ha puesto de rodillas a África, porque le roba su soberanía e independencia económica, la ha puesto de rodillas porque ha desmantelado su función pública, la ha puesto de rodillas porque la obliga a malvender sus servicios públicos en beneficio de los depredadores financieros, la ha puesto de rodillas porque ha acabado con los hospitales públicos, la ha puesto de rodillas porque ha privatizado la escuela, por la reducción sistemática de los ingresos de los funcionarios públicos, la ha puesto de rodillas y África se convierte en el espejo siniestro de lo que el mundo escribe, un mundo privatizado y ante ese mundo que se privatiza, el banco mundial se ha convertido en el banco de la inhumanidad. El banco mundial se ha convertido en el banco de la inhumanidad porque ha pasado a ser el Caballo de Troya del capitalismo financiero. Evidentemente nos dirán que la corrupción es compartida por africanos y europeos, pero ahora van a venir ellos a decirnos que la corrupción se inventó en áfrica?, van a decirnos que hay un cromosoma de corrupción en áfrica?, vamos a olvidar que los corruptores vienen de los países ricos nunca de los países pobres? o ¿que los países del g8 y el banco mundial no contentos con esclavizarnos miran a África amenazándola con suspender su ayuda por ser los más corruptos del planeta? Eso es rizar el rizo confundir la causa y los efectos, aquí el asesinato se desdobla con su faceta siniestra: el cinismo del Banco Mundial. Muy lejos de nuestra intención decir que el banco mundial se alimenta de niños africanos o como el dios Moloc, o que odia el agua potable o el ferrocarril. Obviamente al Banco Mundial no le anima un instinto asesino, pero el Banco Mundial es sin duda la piedra fundamental, el centro de ese capitalismo que ha perdido la razón porque se ha convertido en un capitalismo financiero, en un capitalismo depredador, un capitalismo que ignora el interés general para organizar lo que más desea: sacar beneficios a perpetuidad. Porque el banco mundial intenta evidentemente humanizarse de vez en cuando y voy a dar un ejemplo de la humanización maravillosa del Banco Mundial que dijo hacen unos días en París con lagrimas de cocodrilo “cada semana 200 mil niños menores de 5 años mueren en el mundo en vías de desarrollo” fue Paul Wolfowitz, el que conceptualizó la guerra de Irak cuyo coste es superior a lo que valdría abastecer de agua potable a toda África y salvar a los cero positivos dándole genéricos. Sí, era él que fingía llorar en una tribuna de parís hace una semana. Acabemos ya con este baile de hipócritas, acabemos con este baile de depredadores, recordemos los últimos argumentos del banco mundial: “hay una maldición sobre África”. Y esa es la imagen espantosa que Europa refleja sobre África y que a veces contamina los cerebros y mata las conciencias críticas. África estaría condenada, la pobreza sería normal como el genocidio tropical, la esclavitud o el neocolonialismo, y esta fatalidad incluye también una certeza, la certeza de que el africano es ignorante, ¿no tuvimos ocasión de oírlo hacen unos días cuando testifico la señora Souko? tuvo la desfachatez de decir que sabía leer un balance, la mujer sabia se dijeron todos, la mujer sabia, pero si el mundo es demasiado complejo para los africanos ¡no saben nada! Y como no saben nada pueden descalificarlos y quitar legitimidad a todo el espíritu crítico que hemos oído valientemente hacen unos instantes en esta sala. Pues sí, van a declarar al Banco Mundial de abusar de la confianza de África, ¡sí! ¿Van a declarar al Banco Mundial de no ayudar a un pueblo en peligro?, ¡sí! van a declarar al Banco Mundial de no haber respetado su mandato original, servir a la humanidad y haciendo esto reabrirán la vía de la utopía que todos vemos con el ojo interior, y que permite diseñar un mundo nuevo en el horizonte , la utopía que es de alguna manera ese carnero africano que viene a investir y a desgarrar el habito de la razón de estado y de mercado, la utopía mañana para evitar lo que se prepara en los barrios de Agra, Arichango, el Cairo, es decir que chicos borrachos de pobreza y sufrimiento se transformen en una bola de fuego. Así que declararan culpable al banco mundial para que sea un banco de la humanidad. Declararan culpable al banco mundial de los crímenes de inhumanidad y cinismo que lleva cometiendo 20 años. La única pena posible es la pena más modesta, la pena más suave, porque a Wolfowitz… no lo vamos a tirar al Níger, no lo querrían ni los caimanes, la pena que deben imponerle y es lo que pedimos es: trabajar por el interés general de la humanidad a perpetuidad.”(*)

(*)Esta es la transcripción del discurso de uno de los abogados que participa del cabildo en el filme. Como sabemos de las dificultades que existen para conseguir dicha película, lo publicamos para animarlos a conseguirla y a involucrarse con la problemática de los países africanos, retratada aquí en Malí.

(1) Desconocemos a lo que hace referencia.

(2) Haría referencia al nombre francés dado al Dr. Strangelove.

MISOSOAFRICA: Bárbara Igor Ovalle (1982), natural de Santiago de Chile. Es Licenciada en Artes, actualmente coordina las publicaciones en el presente espacio.

“Bamako”, un ejercicio instructivo a nuestras conciencias.

“Bamako”, un ejercicio instructivo a nuestras conciencias.

Por Misosoáfrica

Más que como un filme, Bamako puede ser entendido como un ejercicio poético, tan poético como subversivo, tan subversivo como instructivo.  La problemática de la pobreza, la explotación de las riquezas de un continente flagelado por sus propios explotadores y la imposibilidad latente de revertir dicha situación, se nos plantea aquí en una sucesión de escenas que a nuestros ojos, tan ajenos a la realidad subsahariana, se nos presenta como surrealismo puro.

Una joven y bella cantante (Melé) intentando salir adelante pese a la desesperanza de su marido cesante (Chaka).  Una escritora sacando a la luz sus ideales y persistiendo en su trabajo comunitario en la industria del algodón, siempre amenazada por China y su desarrollo avasallador.  Un grupo de testigos citados por los defensores de las actividades del Banco Mundial y el FMI en el país, otro grupo de detractores que intentan denunciar ante su comunidad, como ha sido precisamente la presencia de dichas instituciones lo que los ha llevado a la crisis en la que se ven sumidos.

Todo transcurre en el patio de una comunidad, mientras las mujeres tiñen o hilan el algodón, un enfermo padece en su cama, la hermosa cantante se pasea antes de tomar su baño del día y los testigos juran ante un grupo de jueces vestidos en la más estricta formalidad.  Los niños juegan, se celebra una boda en plena sesión, un anciano realiza su declaración ante el cabildo cantando.  Todo esto coronado por el relato de los participantes del cabildo: profesores cesantes, ex inmigrantes, mujeres que se atrevieron a levantar la voz.

El lento transcurso de los acontecimientos, los altoparlantes transmitiendo las sesiones del cabildo y la exhibición de un western local, decoran como a la vez llenan de sentido el eventual sinsentido de los sucesos presentados en el film.

El dilema del pago de la deuda externa, traspasado por una moral que reconocen como característica propia del pueblo africano;  mientras que por su parte, Chaka, alienado y al borde de la ruptura matrimonial, se proyecta en un empleo como guardia de la embajada de Israel en Malí, el día que esta exista.

Datos Técnicos.

Dirección y guión: Abderrahmane Sissako.
Países:
Francia, Mali y USA.
Año: 2006.
Duración: 118 min.
Género: Drama.
Interpretación: Aïssa Maïga (Melé), Tiécoura Traoré (Chaka), Hélène Diarra (Saramba), Habib Dembélé (Falaï), Djénéba Koné (hermana de Chaka), Hamadoun Kassogué (periodista), Hamèye Mahalmadane (presidente del tribunal), Aïssata Tall Sall (abogada), William Bourdon (abogado), Roland Rappaport (abogado), Danny Glover (cow-boy).
Producción: Denis Freyd y Abderrahmane Sissako.
Producción ejecutiva: Danny Glover y Joslyn Barnes.
Fotografía: Jacques Besse.
Montaje: Nadia Ben Rachid.
Diseño de producción: Mahamadou Kouyaté.
Vestuario: Maji-da Abdi.

MISOSOAFRICA: Bárbara Igor Ovalle (1982), natural de Santiago de Chile. Es Licenciada en Artes, actualmente coordina las publicaciones en el presente espacio.

Jóvenes creadores de Malí

Jóvenes creadores de Malí

 Para todos los amantes del arte, aqui les va un listado bien completo de artistas que pueden revisar y conocer.  El común denominador es la ciudad de Bamako, conocida internacionalmente por la bienal de fotografía que ya cuenta con 8 versiones.

Este selecto grupo de artistas, integrado tanto por nuevas promesas del arte malí como por artistas ya consagrados, formó parte de la exposición “Singularidades: jóvenes creadores de Malí” en el teatro Víctor Jara de Gran Canaria, España.

¡Que lo disfrutes!

MISOSOAFRICA

Los artistas

  • Mamadou Lamine Barry. Nacido en Bamako en 1980, vive y trabaja en su ciudad. Muy sensible a las costumbres, trabaja tanto la pintura, la escultura como los decorados y la creación de vestuarios para el cine y el teatro. En su obra fotográfica La Magie, trata el tema de la continuidad de las tradiciones, frente a la globalización de la cultura.
  • Seydou Cisse. Nacido en Sevare, Región de Mopti en 1981, vive y trabaja en Bamako. Se expresa a través de la video-creación utilizando sus habilidades de artista plástico para moldear un mundo imaginario. A menudo en sus obras cuestiona los prejuicios los más arraigados sobre el mundo, con un sentido poético siempre renovado.
  • Lamine Coulibaly. Nacido en Bamako en 1982, vive y trabaja en dicha ciudad. Trabaja la pintura, la escultura y la fotografía con el mismo cuidado. Lamine abordó la obra Antiguo Ancestro con un sentido de la apropiación del otro que refleja un profundo conocimiento de las cualidades actuales de la creación.
  • Toussaints Klemagha Dembele. Nacido en Koutiala, región de Sikasso en 1982, vive y trabaja en Bamako. Conocido principalmente en el mundo del cómic y de la animación, ha descubierto recientemente las posibilidades de la multimedia. El artista destruye los límites de los géneros artísticos para incluir, en su video creación, el performance.
  • Modibo Doumbia. Nnacido en Bamako en 1975, vive y trabaja su ciudad. La cultura oral ha sido el inicio de su obra Parole, donde mezcla dibujo, pintura y escultura con un sentido de la instalación digna de la tradición de los grandes artistas africanos contemporáneos.
  • Hawa Keïta. Nacida en Sikasso en 1989, vive y trabaja entre Bamako y Sikasso. Se distingue por la calidad despejada de su discurso, tanto formal como estético. Sus imágenes atraen la atención participando discretamente de las tendencias más contemporáneas de la fotografía.
  • Mohamed Konate. Nacido en Bamako en 1978, vive y trabaja en esta ciudad. Crea videos e instalaciones experimentando con los límites de la credibilidad social y política de las fronteras. Su obra ha sido señalada en la última Bienal de Dakar en 2008.
  • Tiecoura N’Daou. Nacido en Mopti en 1983, vive y trabaja entre Bamako y Mopti. Sus obras fotográficas y de video-creación destacan por su sorprendente perfección. Utiliza diversos soportes de un modo socialmente comprometido.
  • Oumou Sankaré. Nacida en Niafunke, región de Tombuctú en 1977, vive y trabaja en Bamako. Esta artista, muy comprometida en las tendencias del arte contemporáneo, expresa sus mitologías personales en unos videos performances inteligentes y estéticamente muy creativos.
  • Abdoul Karim Sylla. Nacido en Bamako en 1980, vive y trabaja en esta ciudad. Crea esculturas con materiales poco corrientes como el pelo. Fotografía y después manipula los colores, investigando los limites de la imagen entre fotografía y la pintura.

SALIF KEITA, la voz albina

SALIF KEITA, la voz albina

Salif Keita tiene una de las voces africanas más hermosas que uno puede escuchar en la vida.  Y la vida es corta, cortísima.

   Salif Keita tiene una de las voces africanas más hermosas que uno puede escuchar en la vida.

Y la vida es corta, cortísima. Apenas y nos queda tiempo suficiente para apreciar a un Sinatra o a una Diamanda Galás y de repente todo se va a negro.

Uno se va poniendo viejo y debe tener prioridades, si usted busca en una voz la idea de lo sublime, busque al señor K.

Salif Keita debería estar maldito, o al menos revisando su biografía uno no puede evitar enfocarse antes que todo en esa cara, pálida, albina, en esos gruesos labios y su mirada seria y pasiva, frente a una banda negra que lo acompaña. No puede tampoco evitar pensar como vivió un albino en tierras donde aún la superstición y la magia conviven diariamente sin estar enteramente separadas. Que habrá escuchado que decían sobre él, que pensaba un niño de 5 años al saber que había gente que deseaba su muerte.

“La voz de oro africana” nació hace 62 años en Djoliba, Malí. Descendiente de la aristocracia de su país, su familia le dio la espalda, no por razones supersticiosas, sino por razones de vocación.

Un miembro de la clase alta no debe tocar música, solo apreciarla, y su albinismo le impedía trabajar bajo el sol. En otras palabras el señor K era un inútil, una paria y para remate un albino.

El señor K entonces decidió comenzar su carrera en otros pueblos, de manera solitaria, callejera, haciéndose un nombre a base de acordes y melodías.

Y esa voz.

Sólo recién en la pasada década Salif Keita se hizo famoso en todo el mundo, se le considera uno de los primeros músicos con la etiqueta de “afropop” y cada disco suyo es una exploración sonora que intenta unir lo africano con lo moderno. Uno viendo los videos de sus presentaciones en vivo puede tener una mínima idea de lo que se juega en el escenario el señor K, y de lo que es capaz la voz humana.

* S.O.S Albino es una fundación de Salif Keita para dar apoyo y cuidar a los niños albinos nacidos en África.

 

Salif Keita y la incomparable Cesária Évora:

Maximiliano Vega, natural de Chile, es Licenciado en Artes. Aficionado a la música y la literatura, colabora periódicamente con la difusión de la música africana en MISOSOAFRICA
Enlaces de interés:  http://www.salifkeita.net/

Rail Band – Buffet Hotel de la Gare Bamako

Rail Band – Buffet Hotel de la Gare Bamako

La legendaria banda que ha sido una institución en Mali desde los tardíos sesentas, Super Rail Band (Super banda del Riel), mezclaba instrumentos tradicionales africanos con Guitarras eléctricas, conducidos por la hipnotizante presencia del cantante y guitarrista Djelimady Tounkara.  La SuperRailBand nació de un subsidio del gobierno de Mali en los años cincuentas que se daba a grupos locales para integrar tradiciones folclóricas indígenas en su música, incluyendo canciones Mandingo Jeli y canciones “de caza”, las cuales la banda mezclaba con ritmos de danza Afrocubano, con guitarras eléctricas y baterías Traps.  Por años la banda ancló una animada escena internacional en el “dance bar”  operado por la Compañía Mali Rail, en la estación de trenes de Bamako, la capital de Mali.

Traducción a cargo de Leonardo Pacheco.

Selección Musical Nicolás Kliwadenko

Música-Malí

Música-Malí

Alí Farka Toure

por Maximiliano Vega

“Es probable, aunque no tengo datos concretos, que el Blues no sea un canto de lamento, sino más bien un canto de la naturaleza que a veces deriva en lamento. Esa conjetura viene a raíz de leer unas declaraciones del difunto músico malí Ali Farka Toure.  A mediados de los noventa gana un premio Grammy ( el primero de él, el primero de un músico africano, algo que es cierto y triste decirlo), se le compara con un bluesman de norteamerica, el gran John Lee Hooker, pero Ali, hijo no arrancado de África es el primero que expresa de manera tajante que Hooker sabía la forma, pero no el fondo: “Hooker toca canciones cuyas raíces no comprende. Vienen de África, y particularmente de Malí. Vienen de la historia, de la tierra, de la naturaleza, de los animales. No vienen de la cerveza y el whisky.”

Nació en 1939 con el nombre de Ali Ibrahim -ganando el apodo de Farka (burro) como identidad-,  en la ciudad de Kanau, cerca de Tumbuctú, en una de las zonas más pobres del planeta.
Siempre privilegió a su comunidad antes que la fama. Su salto al estrellato no le hizo olvidar a su pueblo y prácticamente se radicó en Malí, recibiendo visitas ilustres en su última década de vida como Ry Cooder o Martin Scorcese. Cuando fue escogido Alcalde de Niafunké, dejo la guitarra a un lado : “entre la música y el campo, prefiero la agricultura; primero hay que tener el estómago lleno para luego poder hacer música”.
Murió días después de enterarse que ganaba su segundo Grammy, de un aparente cáncer de huesos. Sin querer y sin proponérselo, la naturaleza, por medio de una tormenta de arena, provocó que la despedida de Ali fuera con una marcha fúnebre por sus tierras hasta su lugar de entierro,  acompañado de su pueblo lleno de lamentos.”

  Maximiliano Vega, natural de Chile, es Licenciado en Artes.  Aficionado a la música y la literatura, inaugura con este artículo su participación colaborativa en MISOSOAFRICA.